Ni la historia ni los personajes me pertenecen. La historia es de Jennifer Probst y los personajes de la grandísima Stephenie Meyer. Yo solo adapto la historia.


Capitulo cinco.

Bella contuvo su preocupación mientras hablaba con Tay y Rose acerca de los vestidos para las damas de honor. Vio la seria expresión de Edward mientras escuchaba a su padre. Después de unos minutos, ambos se saludaron, y Charlie lucía derrotado cuando le dio u n beso de despedida.

Se despidieron de todos y su subieron al coche.

— ¿Qué quería mi padre?

Edward condujo a través de la entrada de la casa y se concentro en el camino por delante.

— Estaba preocupado acerca de quién pagaría la boda.

La culpa la asaltó en olas masivas. Había olvidado completamente los gastos de la boda. Por su puesto, su padre probablemente asumió que él pagaría, aunque los tiempos hayan cambiado. De pronto su frente se sintió sudorosa.

— ¿Qué le dijiste?

Edward la miró.

— Me negué a permitir que pague, y le dije que si hubiera hecho lo que él quería y pospusiera la boda un año, aceptaría el dinero. Pero como apresurar la boda fue decisión nuestra, insistí en pagarla yo. Entonces hicimos un trato. Él pagará su esmoquin y el de tu hermano. Yo pagaré los vestidos de todas las chicas, incluyendo el tuyo, y el resto de la boda.

Dejó salir el aliento rápidamente y estudió su perfil en el destello de los faros de la calle. Su rostro no mostraba expresión, pero su gesto le llegó al corazón.

— Gracias —susurró.

Él se estremeció, como si esa palabra lo hubiera golpeado.

— No es necesario. Jamás lastimaría a tus padres. Nadie tiene el dinero suficiente como para pagar por una boda en una semana. Y entiendo el orgullo familiar. Nunca los privaría de eso.

Bella contuvo las emociones mientras viajaban en silencio. Miró fijamente a través de su ventana a la oscuridad. Su oferta sugería una verdadera relación entre ellos, y hacia que deseara más. Ella debería haber presentado a su familia un amor verdadero, no una falsificación. Las mentiras de esa noche se presionaron contra ella mientras se daba cuenta de que había hecho un trato con el diablo por dinero. Dinero necesario para salvar a su familia. Pero aún así, simple dinero.

La grave voz rompió el silencio y sus cavilaciones.

— Pareces trastornada por nuestra pequeña treta de esta noche.

— Odio mentirle a mi familia.

— ¿Entonces por qué lo haces?

Un incomodo silencio se asentó entre ellos.

Edward continuó.

— ¿Qué tantos quieres este dinero? No pareces demasiado entusiasmada con la idea de casarte conmigo. Estas mintiéndole a tu familia y celebrando una boda falsa. ¿Todo esto para expandir a tu negocio? Podrías conseguir un préstamo bancario como hace la mayoría de los negocios. Hay algo que no cuadra.

Las palabras comenzaron a elevarse, y ella casi le dijo la verdad. La enfermedad de su padre poco después de su regreso. La falta de seguro médico para pagar las estrambóticas cuentas. La lucha de su hermano para ir a la facultad de medicina mientras mantenía a una nueva familia. Las interminables llamadas de los recaudadores hasta que su madre no tuvo más opción que vender su casa, ya muy hipotecada.

Y el peso de la responsabilidad y la impotencia que Bella cargaba sobre sus hombros.

— Necesito el dinero —dijo simplemente

— ¿Lo necesitas? ¿O lo quieres?

Cerró los ojos ante la provocación. Él quería creer que ella era egoísta y superficial. En ese momento se dio cuenta que necesitaba todas las defensas contra este hombre. Su beso había quebrantado todas las ilusiones de neutralidad entre ellos. Esos labios sobre los suyos la habían estremecido hasta el fondo de su alma, al igual que aquella primera vez en el bosque. Edward Cullen rompía sus muros y la dejaba vulnerable. Luego de una semana de convivencia, ella estaría comiendo de su mano.

Bella no tenía otra opción. Tenía que cultivar su odio hacia ella. Si él creía que tenia mal carácter, la dejaría sola, y entonces podría regresar con su orgullo intacto y su familia unida. Se negaba a fomentar su compasión o aceptar su caridad. Si le decía la verdad acerca de su familia, el resto de sus defesas se rompería. Incluso podría intentar darle el dinero libremente y entonces ella estaría para siempre con él.

La idea de que la viera en el papel de mártir para salvar a Tara la llenaba de humillación. No, sería mejor si pensara en ella como una insensible mujer de negocios. Sólo el estar cerca de él la encendía como un cohete, y se condenaría a sí misma antes de tomar el segundo lugar detrás de su preciosa Tanya.

Ella trataría con el diablo debajo de sus propios términos.

Bella recurrió a su reserva interior y desplegó la segunda fase de mentiras de esa noche.

— ¿Realmente quieres saber la verdad?

— Sí. Quiero saberlo.

— Tú creciste rodeado de dinero, Chico Guapo. El dinero apacigua mucho a la desdicha y el estrés. Estoy harta de luchar como mi madre. No quiero esperar otros cinco años entes de poder expandir mi librería. No quiero tener que lidiar con los intereses de los bancos y las deudas. Utilizaré el dinero para construir una cafetería en BookCrazy y convertirla en un éxito.

— ¿Y si eso falla? Volverás justo donde empezaste.

— El valor de la propiedad está en alza, así que siempre puedo venderla. Y pondré el exceso en una sólida cartera financiera. Podré adquirir una pequeña casa y estar segura para el momento en que nuestro matrimonio se disuelva.

— ¿Por qué no pides 200.000 dólares? ¿O incluso más? ¿Por qué no me exprimes cada centavo?

Se encogió de hombros.

— Supuse que ciento cincuenta serían suficientes para darme todo lo que quiero. Si hubiera pensado que me darías más dinero, lo habría pedido. Después de todo, quitando el tener que lidiar con mi familia, es un trato bastante fácil. Sólo tengo que aguantarte a ti.

— Supongo que eres más lógica de lo que yo pensaba.

La declaración debería haber sido un cumplido. La humillación la quemaba, pero supo que había obtenido la distancia que tan desesperadamente necesitaba. Por supuesto, el precio era de su carácter. Pero se recordó a sí misma el objetivo y se mantuvo en silencio. Cuando el coche se detuvo en el edificio de su apartamento, abrió la puerta y tomó su bolso.

— Te invitaría a subir, pero creo que nos veremos lo suficiente durante el próximo año.

Él asintió.

— Buenas noches. Estaré en contacto. Tendré a los encargados de la mudanza preparados para cuando estés lista. Haz lo que quieras con la boda, solo dime donde y cuando debo aparecer.

— De acuerdo. Adiós.

— Adiós.

Bella entro a su apartamento, cerró la puerta, y se deslizo con la espalda sobre la madera hasta que su trasero golpeo el piso.

Entonces lloró.

Edward la observó entrar a su apartamento y espero a que la luz se encendiera. El bajo ronroneo del BMW era el único sonido que rompía el silencio.

Su enfado por que lo admitiera todo descaradamente le molestaba. ¿Por qué le importaba que ella solo quisiera el dinero? Era el motivo perfecto para conseguir que ambos pasaran el próximo año sin inconvenientes. Debía mantener la distancia. Sus padres causaron que un peligroso anhelo despertara en su interior. Aplastó rápidamente la emoción, pero la idea de aun mantener algún enfermo rayo de esperanza por una familia normal lo fastidiaba.

Quizá era la forma en que ella había lucido esta noche. Había recogido su cabello, y unos pocos testarudos risos marrones escapaban de las horquillas para caer a través de sus mejillas y cuello. La piel parecía tibia al toque, ligeramente sonrosada por el placer de estar rodeada de su familia. Ella sonreía tan fácilmente, sus labios se veían llenos y relajados.

Él había querido sujetarla y probar el sabor detrás de esos carnosos labios rubíes. Quiera introducir su lengua profundamente y tentarla a jugar. El suave material de sus jeans presumía las curvas de su trasero y el vaivén de sus caderas. La- camisa a botones rosa vibrante lucía lo suficientemente conservadora, hasta que ella se inclinó hacia adelante y Edward vislumbro el pálido encaje rosa abrazando sus senos.

Esa imagen se grabó a fuego en su mente y causó estragos en su concentración. Había pasado la mayor parte de la noche intentando lograr que se agachara para poder darle otra mirada furtiva. Como si fuera un adolescente lujurioso.

La luz del apartamento se encendió, y él aceleró hacia el camino. Su temperamento lo mordía como un pit bull hambriento. Ella lo molestaba profundamente. Al igual que su familia. Recordaba lo adorable que era su madre. Recordaba la culpa de haber deseado que su propia madre desapareciera y lo dejara con Reneé Swan. Recordando el viejo dolor de estar fuera de control en un mundo que no fue hecho para que un niño esté solo. Le hacía recordar cosas que había prometido nunca desenterrar. Matrimonio. Niños. Conexiones que causaban un dolor que nadie merecía. Había erigido fuertes muros para que Bella no hallara ningún momento de debilidad. Si sospechaba que la deseaba de cualquier manera, las reglas cambiarían. Él no pretendía que esta sirena tuviera ningún poder sobre él. Hasta ese beso.

Edward murmuró una larga maldición. Recordando como su aliento se aceleró y sus ojos se abrieron ampliamente. Esa maldita camisa finalmente se abrió lo suficiente para que pudiera divisar la tersa piel encerrada en encaje rosa. Había estado listo para apartarla, hasta que ella lo sostuvo al oír la llamada de su madre. No era su culpa el haber cedido ente el instinto para salvar su engaño.

Hasta que su caliente y húmeda boca se abrió contra la suya. Hasta que su dulce sabor inundo sus sentidos, y los desesperante aromas a vainilla y especias lo hicieron querer aullarle a la luna. Finalmente había averiguado que ella encaraba el sexo de la misma manera en la que encaraba la ira. Sin reservas. Sin restricciones. Demandante.

Apasionadamente.

Él estaba bien jodido. Y no de una buena manera.

Pero ella nunca lo sabría. Se había asegurado de ocultar su rostro tras una máscara de indiferencia, aunque su maldita erección lo delatara como un mentiroso. No importaba.

Edward se negaba a romper las reglas. Bella era una mujer que vivía en la luz y que jamás sería feliz con el trato que él mismo había hecho cuando era un niño.

Un año era suficiente. Sólo esperaba terminar en una sola pieza.


Bueno recién llego de viaje, fue un poco mas de una semana, como les había dicho , perdon jeje :$ Acá les dejo el cap, es corto, pero en cuanto pueda subo el próximo. Que lo disfruten :)