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Nunca en mi vida había tenido jamás un flechazo antes. A pesar de que no estaba seguro ni siquiera de si lo que estaba sintiendo hacia ese hombre significaba que era algo que podría causar una extraña mezcla de emociones que erupcionasen dentro de mí y me dejasen incapaz de parar de pensar en el y en la extraña sensación eléctrica que entonces había sentido cuando estuve cerca de él, si, tenía un flechazo.
Durante todo el primer y segundo periodo, intenté con fuerza procesar lo que había ocurrido , que diablos podría haber sido ese sentimiento. Pero el intentar encontrarle sentido no me había llevado a ningún lugar. Era casi tan extraño como mis pesadillas.
Estuve bastante ido la mayoría de las clases de la mañana, me las arregle para pasarlas sin ser notado. Lo cual era algo bueno, ya que no escuche nada de lo que mis profesores estaban hablando. Pensé que con el tiempo se me pasaría, pero incluso cuando el tercer periodo comenzó, mi mente todavía estaba falta de enfocarse en el departamento, haciéndome preguntarme si alguna vez volvería a ser capaz de pensar con claridad.
A tercera ahora teníamos Astronomía, mi asignatura favorita. Incluso durante mis peores días , todavía había sido capaz de levantar la vista al cielo nocturno, lleno de estrellas plateadas destellando, y apreciar la hermosura de la visión.
Entré en clase, y me dirigí a las escaleras, a lo más alto del pequeño planetario, y me senté en mi mesa habitual, la única en la más alejada esquina donde la mayoría de los chicos solitarios tendían a sentarse. Armin y Mikasa iban un curso por debajo que el mio asique en las clases estaba solo. Saqué un libro de la mi mochila negra y la colgué en el respaldo de la silla. Para intentar centrarme en algo más además del ese extraño hombre , a quien no había visto desde que había permitido que la puerta me golpease el codo, hice una rápida lectura por el capítulo de hoy. Resultó ser un lamentable intento, sin embargo, todo en lo que acabe pensando era en como de guapo era él, de cuanto odio llevaban sus ojos grises cuando se había alejado de mí, y en la electricidad humeando contra mi piel cuando había estado cerca de él. Aunque todavía podía sentir la chispeante sensación persistiendo en mi piel.
Espere a que la clase diera comienzo. Todos se iban sentando en sus respectivos asientos, en grupos y hablando y riendo entre ellos. Yo les fruncí el ceño. Si, era mi mejor manera de autodefensa.
El timbre finalmente sonó y la clase comenzó. El Señor Smith , nuestro profesor de siempre, entro con paso decidido dejando la puerta abierta Apenas preste atención, ni siquiera levanté la mirada.
—Está bien, escucharme todos, tengo unas pocas cosas que decir antes de que comencemos la clase. —El Señor Sterling se aclaró la garganta, y nos dio una mirada amable a todos intentando acallar los susurros que de repente habían combustionado entre todos. Todavía tenía los ojos en el libro, solo medio escuchando mientras él continuaba.
—Lo primero de todo, me gustaría anunciar que tenemos una nueva incorporación a la clase.
¿Acaba de decir nueva incorporación?
Mi cabeza se levantó. El Señor Smith estaba de pie detrás del podio, luciendo un traje azul oscuro y una corbata roja. Y, por amor de dios, de pie al lado de él estaba el mismísimo Señor Extraño. Tenía una expresión aburrida en la cara, los brazos cruzados a través del pecho y los brillantes ojos grises destellando bajo la luz fluorescente. Y si, era muy bajito.
La visión de él hizo que mi corazón saltase de un latido. Deje salir un no intencional jadeo y rápidamente me cubrí la boca con la mano, queriendo golpearme en la frente por haber reaccionado con tanta ridiculez.
Petra Ral, la jefa de animadoras que se sentaba en la mesa delante de mí, se giró y me lanzó una de sus infames miradas de eres- un- perdedor. Hasta hace unos pocos meses ella no había sabido que yo estaba vivo. Y sinceramente, prefería la antigua manera, porque su conocimiento de mi existencia igualaba el lanzarme miradas sucias y horrendos comentarios. Afortunadamente, yo no era muy tendente a reaccionar. Al menos por el exterior, de cualquier manera. Pero hoy, ni siquiera reaccione interiormente porque mi mente estaba agitándose con un billón de pensamientos diferentes los cuales difícilmente podía procesar.
¿Entonces, porque la visión de este hombre estaba haciéndome reaccionar así? Porque, en este momento, todo en lo que podía pensar era en como de hermosos eran sus ojos y en como tenía la más fuerte necesidad de deslizar los dedos por su alborotado, ya perfecto, pelo oscuro. Y en como él…
De repente, él me estaba mirando, con los ojos llenos del mismo odio que había visto en ellos con anterioridad. Parpadeé y me hundí en la silla, las esquinas de mis ojos ardiendo con lágrimas amenazando con salir. Aspiré en una lenta respiración. No permitiría que nadie me hiciese llorar. No lo haría.
—Este es mi nuevo ayudante, Levi Ackerman.
¿Levi Ackerman? El nombre sonaba vagamente familiar. ¿Sin embargo, por qué? El sonido de su nombre me enviaba un momento de déjà vu.
—El Señor Ackerman es un estudiante de doctorado en la universidad, y como parte de sus practicas, estará con nosotros hasta el final del semestre, ayudándome en todo lo que pueda y ayudándoos a vosotros. Participara en los proyectos como un alumno mas y podréis preguntarle cualquier cosa —dijo el Señor Smith escaneando la habitación por algunas sillas vacías—. Para que se haga una idea de como va la clase, hoy se sentara y escuchará, tomando notas.
Había un asiento vacío en mi mesa, pero no estaba seguro de cómo me sentiría con él sentándose a mi lado. No estaba seguro de cómo me sentiría con alguien sentándose a mi lado.
La mano de Petra Ral se lanzó al aire.
El Señor Smith suspiró.
—Sí, Ral
Ella le mostró su conjunto de perlados dientes blancos y giró su corto pelo ámbar alrededor de un dedo.
—Solo iba a ofrecer a Levi una silla en mi mesa.
Que agradable de su parte . Fruncí el ceño hacia ella, de repente sintiéndome muy territorial con Levi. Y si, está bien, sabía que de ninguna manera tenía algo de fuerza sobre él. Pero aparentemente, cuando se trataba de él, no tenía nada de control sobre mis acciones.
—En realidad, eso no será necesario, Ral —respondió el Señor Smith y prácticamente pude escuchar una sonrisa a través de su voz—. Eren tiene un asiento libre en su mesa. Levi puede sentarse ahí. De esta manera, ninguna reorganización tendrá que ser echa—Me señaló con un dedo e instruccionó a Levi—, adelante, toma asiento ahí.
Fue en ese momento que las personas con las que había ido al colegio durante los últimos doce años de repente decidieron notarme. El peso de sus ojos se sentía pesado, y me encontré deseando poseer el poder temporal para hacerme invisible. Un cosquilleo en mi corazón me permitió saber que estaba experimentando ansiedad. Me encogí en la silla y me centre en la mesa.
Permanecí con los ojos hacia abajo hasta que la silla a mi lado se deslizó y Levi se sentó en ella. Contuve la respiración, esperando con muchos nervios a que él dijera algo. Esperé. Y esperé. Y esperé más.
El Señor Smith comenzó su lectura sobre la cartografía del cielo. Raye unas pocas notas, pero mi atención seguía derivando hacia Levi . Él no estaba haciendo nada. Estaba recostado en la silla, con los brazos cruzados en su pecho, con los ojos medio abiertos.
En medio de mi visión, Levi giró la cabeza hacia mí, con los parpados abiertos. Nuestros ojos se encontraron y me congelé, incapaz de respirar. Y entonces… me miró amenazadoramente.
Me habría encantado decirte que, en ese gran momento, decidí parar de actuar como un tonto por un hombre que obviamente pasaba de mí, y que en respuesta a su odiosa mirada, le lance una igual.
Pero si te dijese todo eso, estaría mintiendo. Porque todo lo que hice fue apartar la mirada y fingir desarrollar un profundo interés en mi libro de astronomía.
La clase paso con tanta lentitud que fue insoportable. Entonces lo sentí, una chispa. Al principio leve, apenas cosquilleando en mis dedos, pero haciéndose más fuerte mientras subía por mis brazos y bajaba por mi espalda. Tuve que contener el aliento y me recordé seguir respirando mientras mi cuerpo canturreaba con calor.
Lancé una mirada a Levi, curioso de si mostraría alguna señal de ser capaz de sentir la electricidad. Él parecía aburrido. Absolutamente, al cien por cien, aburrido. Miraba perezosamente hacia el frente de la clase donde el Señor Smith estaba explicando algo acerca de las estrellas, sus posiciones y… no sé, sus palabras sonaban muy lejanas y distantes.
Con Levi viéndose tan relajado y calmado, asumo que no había forma de que pudiese sentir la electricidad. Imagino que la extraña sensación eléctrica era cosa de un solo lado.
Pero entonces de nuevo… cuando mire más de cerca a Levi, noté que sus manos estaban apretadas en un fuerte puño. Y la línea de su mandíbula se veía como si estuviese mordiéndose el labio inferior con fuerza. Así que no era solo yo. Bueno, era eso o que la explicación del Señor Smith era dolorosa de escuchar para él.
Cuando Levi deslizó la mano tensamente a través de su pelo, captó mi atención. Debería haber apartado la mirada. Quiero decir, ¿cuántas veces podía conseguir mirarle antes de que me considerase un acosador? Pero una vez que mis ojos encontraron los suyos, apartar la mirada fue imposible, como si una fuerza invisible hubiese magnetizado mi mirada a la suya.
Mi corazón latió ensordecedoramente dentro de mi pecho cuando le mire con ojos amplios. Él tampoco aparto la mirada. Ni siquiera parpadeo, con una expresión medio seria, medio furiosa en la cara, como si no estuviera seguro de que pensar sobre esta situación.
Yo tampoco estaba seguro de que pensar sobre esta situación.
El tiempo pareció llegar a un alto, la electricidad haciendo espirales por mi cuerpo, volviendo mi piel más y más caliente. Sentí como si estuviera flotando, ya sofocándome al mismo tiempo. Apenas podía respirar. De hecho, no podía respirar. La habitación comenzó a balancearse por mi falta de oxígeno. Ahí fue cuando me di cuenta de que estaba conteniendo el aliento.
Whoops.
Aspire una bocanada de aire.
Levi parpadeó, rompiendo nuestra mirada. Inmediatamente, volvió la atención de regreso al frente de la clase. Le observe, confuso y de alguna manera triste. Por qué sentía estas cosas, no podría decírtelo. Bueno, al menos sobre la parte triste. La parte confusa era totalmente entendible.
La electricidad que zumbaba entre dos personas. ¿Qué podría ser más confuso que eso? Pero, ¿cuál de nosotros lo estaba causando? Si tenía que deducir, diría que era yo ya que extraño parecía ser mi segundo nombre. Sin embargo, si era el causante, ¿por qué solo lo siento cuando él estaba a mí alrededor?
—Está bien, todos id adelante y comenzad. —La voz del Señor Smith se elevó sobre mis pensamientos.
Bien. ¿Ir adelante y comenzad con qué?
Casualmente miré a Levi, intentando averiguar qué diablos se suponía que tengo que hacer.
Sintiendo mi confusión, dijo. —Se supone que estamos trabajando en la revisión de preguntas como un grupo.
—Oh, —dije con idiotez. Nota para mí mismo: comenzar a prestar más atención—. Um… imagino que simplemente podríamos dividir las preguntas entre los tres.
—¿Así es como sueles hacerlo cuando trabajas en un grupo? —preguntó.
—Sí, —le dije, conteniendo una risa. Trabajar en un grupo. La única vez que jamás trabajé en un grupo fue cuando los profesores me forzaron. Y ya que la opción de esta clase iba de siéntate-donde-quieras-para-trabajar-con-las-personas-de-tu-mesa, ¿adivinas qué? Nunca trabajaba en grupo. Nunca. Porque me sentaba solo.
Todo el tiempo.
—¿Por qué tenemos que trabajar juntos en todo? —dijo Levi, su voz tan afilada como el cristal. Me miró con los ojos llenos de odio que casi me derretí en el respaldo de la silla—. No necesitamos trabajar juntos solo porque el profesor lo sugiriese. —Mi mandíbula se dejó caer. Está bien, ya sé que soy un poco raro y demás, pero ¿qué diablos le había hecho?
Quiero decir, ¿además de mirarle?
Está bien, bueno, quizás demasiado. Pero oye, mirar nunca hiere a nadie.
—Sabes que, —dijo Levi, lanzándome una mirada cortante—, creo que voy a salir antes de tiempo. —Apartó la silla de la mesa y se puso de pie.
Fue directo al escritorio del Señor Smith y dijo algo. El Señor Smith le dio un asentimiento, y se marchó, chocando el codo con la puerta al salir.
Por un momento, solo miré la puerta. Había diferentes sentimientos brotando de mí, la mitad de ellos nuevos. Daño, furia, dolor, nostalgia. Era demasiado. Mi mente se sentía como si fuera a explotar por la sobrecarga.
—¿Estas bien? Parece que vas a estar enfermo —Me pregunto una chica que se sentaba delante mio y que se había dado la vuelta al ver marcharse a Levi.
—¿Eh? —Sacudí la cabeza—. No, estoy bien. —Fingí una sonrisa, fingiendo, como si no fuese gran cosa. Que no me sentía como si fuese a vomitar.
Que mi corazón no sentía que estaba rompiéndose. Que un chico al que apenas conocía y que me odiaba me estaba rompiendo a pedazos. Pero lo estaba haciendo.
¡Gracias a todos por los comentarios y las lecturas! Intentare actualizar a diario. También estoy escribiendo nuevos capis de mi fic Deseo y El frió Seductor. Los comentarios me hacen muy feliz, decirme que tal os esta pareciendo, y que os gustaría que pasara^^ un beso a todos! :)
