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A Levi no le gustaba. Y eso era ponerlo muy, muy moderado. Cuando me miraba, la mitad del tiempo era como si estuviese mirando algo fuera de lugar , como si yo ni siquiera estuviese ahí. Y la otra mitad del tiempo, el brillo en sus ojos se oscurecía con un absoluto desprecio. Mierda.
El porqué de que él se sintiese de esa manera hacia mí todavía era un misterio. Si, era un solitario y todo eso. No tenía casi amigos. Era callado. Por no mencionar la heterocromia de mis ojos.. Pero simplemente no podía ver que alguno de esos motivos fuese la causa detrás de su disgusto hacia mí. Incluso Petra Ral nunca me había mirado con tal desprecio en los ojos.
La única razón que podía entender, como el porqué de que Levi me odiase tanto, era que quizás me culpase por el hecho de que cada vez que se sentaba en nuestra mesa en astronomía, la sensación eléctrica de chispas volvía. Pero todavía no estaba siquiera seguro de si él podía sentir la electricidad.
Entonces, ¿dónde me dejaba esto? En ningún lugar básicamente. Por el momento, mi mente había establecido residencia temporal en la Tierra de la Confusión.
A pesar de mis problemas, la vida aún continuaba. El instituto continuaba. El Señor Smith comenzó a empujar más y más por una participación grupal, como si simplemente pudiese decir que Levi y yo estábamos teniendo problemas y quisiese forzarnos a trabajarlos el uno con el otro. Pero, ¿cómo se supone que arreglaba los problemas con Levi cuando no estaba seguro de que problemas eran?
No importaba, sin embargo, porque Levi no estaba tomando parte de ello. Se negaba a trabajar como un grupo, cruzándose de brazos y sin hacer nada.
Fue el viernes cuando las cosas finalmente tomaron un cambio en una dirección diferente. El Señor Smith había repartido una baraja de cartas con constelaciones impresas en tinta dorada. Ahora, como un grupo, se suponía que estábamos sosteniendo las cartas para el otro e intentando identificarlas, pero hacer eso tendría que requerir que los dos trabajásemos juntos. En su lugar, Levi tenía la mitad de cartas y estaba identificándolas por sí mismo. Hoy se veía excepcional y bien vestido con una Henley de color gris oscuro, vaqueros gris oscuro y el pelo briilante y con un holor a menta en el aire. Pero estaba intentando hacer mi mejor esfuerzo por no centrarme en cómo de bien se veía.
El resto de las cartas estaban en la mesa al lado de mi codo. Había estado garabateando una rosa poco artística en la portada de mi cuaderno, ensoñocedoramente durante los últimos quince minutos. Era sorprendente como de descentrado estaba hoy. Normalmente, habría estado atento a la asignatura, probablemente ya a mitad de la baraja de cartas. Sin embargo, últimamente mi concentración había tomado un drástico giro a la Linea de Falta de Atención.
De alguna manera necesitaba volver a concentrarme.
Cuando añadí las espinas a la raíz de mi rosa, el Señor Smith apareció en nuestra mesa. Sorprendido por la repentina aparición , y el hecho de que no estaba haciendo lo que se suponía que debía, dejé caer el bolígrafo. Rodo por la mesa y aterrizó en el suelo cuando me apresure a coger una carta y fingir que había estado trabajando en la asignatura todo el tiempo. Frunció el ceño desaprobadoramente hacia mí y volvió a marcharse.
De pronto, se formó una tensión mas fuerte entorno a Levi y a mí. Chispas de electricidad danzaron sobre mi piel. Mi corazón era como un martillo neumático en mi pecho, alimentando mí ya creciente preocupación de cuando más podía llevar antes de que explotase.
Necesitaba concentrarme en algo más.
Cogí una carta de la baraja e intente centrar toda mi atención en los estampados puntos formando las constelaciones. De inmediato, supe que era Andrómeda pero todavía voltee la tarjeta para comprobar la respuesta. Si, Andrómeda impreso en letras negras en negrita en la parte trasera. Me deslice bajo el fondo de la mesa, cogí otra carta de la baraja y miré al conjunto de puntos dorados. Esto era un poco más complicado, lo cual era algo bueno porque averiguar la respuesta tomaba mucho de mi atención. Podía sentir mis pulsaciones disminuir y la gradualidad de mi cuerpo relajarse.
Pero entonces Levi comenzó a puntear el bolígrafo contra la mesa una y otra y otra vez de nuevo. No sé si estaba haciéndolo solo por eso, o si estaba tratando de cabrearme. Si era lo último, entonces estaba seguro de que estaba funcionando.
Al principio, el ruidoso golpeteo era solo medio molesto. Pero el movimiento parecía suscitar más y más chispas. Mi corazón comenzó a acelerarse de nuevo. Mi corazón comenzó a golpear. Me masajeé las sienes con las huellas de mis dedos, tomando un profundo respiro antes de mirar a Levi.
Mi plan aquí era muy simple. Daría a Levi una mirada mortal y esperaba que lo tomase como prueba para detener el golpeteo. Me encontraba con un pequeño problema, sin embargo, ya que cuando le mire, y nuestras miradas se encontraron, mi mente se quedó en blanco. Acabe mirándole como un idiota babeando ante su flechazo.
Levi me miró con esa semi intrigada, semi furiosa mirada en la cara. ¿Qué estaba buscando con tanta intriga? ¿La electricidad? ¿Yo?
Durante los últimos días, había aprendido cosas sobre Levi. Primero, apenas hablaba con alguien. Incluso cuando Petra intentaba flirtear con él, él la ignoraba. Y tanto como odiaba admitirlo, me gustaba su falta de interés hacia ella.
La segunda cosa que había descubierto era que él también podía sentir la electricidad. No había llevado mucho tiempo que eso fuera claro. Cada vez que el zumbido pasaba a visitarme, Levi mostraba señales de ser molestado también por algo. Se había tensado y perdido la concentración. Petra incluso le había preguntado un par de veces si algo iba mal.
Y la tercera y última cosa era que me odiaba. Levi y yo continuamos el mirarnos el uno al otro como si estuviésemos teniendo un concurso de miradas o algo así. Levi, por alguna razón, parecía encontrarlo entretenido. La divertida sonrisa reproduciéndose en sus labios probaba eso. Yo, estaba indeciso entre querer abofetear esa fria sonrisa de su cara o inclinarme y presionar mis labios contra los suyos. Si, lo sé, definitivamente es algo en lo que no debería estar pensando. Pero como he establecido antes, cuando se trataba de Levi, tenía muy poco control de mis pensamientos.
—Ere, Levi.
Parpadeé cuando me di cuenta de que el Señor Smith volvía a estar de pie al lado de nuestra mesa, una expresión consternada en su rostro. ¿Cuánto tiempo había estado de pie ahí?
—¿Puedo hablar con vosotros en el pasillo… ahora? —Preguntó, pero no era una pregunta que del todo tuviese que ser respondida con un no.
—Está bien, —murmuré al mismo tiempo que Levi dijo—, Tch...
Levi mantuvo los ojos pegados en mí mientras se ponía de pie. También me puse de pie, y seguimos al Señor Smith por las escaleras y fuera al pasillo.
Enccontré la situación muy incómoda. El pasillo estaba vacío y en silencio. El Señor Smith parecía irritado. Habia estadoo muchas veces en problemas antes, asi que esto no era nada nuevo para mi.
—Estaba preguntándome si había un problema entre los dos, —preguntó el Señor Smith.
Sacudí la cabeza.
—No, —dije, ¿qué se suponía que debía decir? Sí, hay un problema. Un gran problema.
Hay está realmente extraña sensación de zumbido eléctrico entre nosotros, y además el hecho de que él me odia, no puedo fingir odiarle. Sí, eso no me haría sonar loco para nada.
El Señor Smith nos miró con pesadez. —Simplemente parece que no hay mucha interacción en grupo. —Dijo el Señor Smith, su atención centrada exclusivamente en mí—. Ahora Eren, esperaba que fueses un poco más agradable con Levi ya que es nuevo aquí. —Conmocionado, mi mandíbula se abrió. ¡Qué diablos! ¿Estaba bromeando?
—Y-yo no… quiero decir yo… —Levantó las manos, silenciándome.
—No quiero excusas. Lo que quiero es que los dos trabajéis juntos y en paz. —Mi mandíbula se apretó mientras el cosquilleo se apuñaló en la parte trasera de mi cuello. Estaba enfadado. Más que enfadado. Estaba absolutamente furioso. Lancé la Mirada más ardiente que jamás convoque hacia Levi. Él presionó juntos los labios, de todas las cosas, para contener una sonrisa. Aparentemente, mi furia también era otra cosa que le entretenía.
Apreté las manos en puños. Soy una persona violenta y esto acaba lo peor de mi. Corrijo. Levi sacaba lo peor de mi.. Si el Señor Smith no hubiese estado ahí de pie, le habría golpeado.
—Bien, —dijo el Señor Smith con una sonrisa complacida. Abrió la puerta de la clase—. Ahora os dejaré regresar a clase. —Chirriando los dientes, di un paso en la clase y regresé a mi mesa. Petra me premio con una de sus infames miradas de eres-un-perdedor mientras la pasaba, y después aleteó las pestañas hacia Levi. A pesar de como de mal estaba, todavía sentí una oleada de alivio cuando Levi apartó la cabeza de ella.
Pero odiaba que reaccionase de esa manera.
Odiaba que Levi tuviese tanto control sobre mis sentimientos.
Me deje caer en la silla y observé a Levi mientras mezclaba las cartas como si estuviese preparándose para un juego de poker. Cortó la baraja una vez, dos, y después las puso sobre la mesa, alineando las cartas eventualmente con las otras.
—Bien, —deslizó la baraja de cartas hacia mí—, las tendrás y yo te diré las respuestas. —Levanté las cejas cuestionantemente.
Mire la baraja de cartas con cautela, preguntándome si era una broma o algo. Si cogía una y se la mostraba, ¿se reiría de mí porque realmente había pensado que quería trabajar conmigo? ¿O solo estaba intentando ser cooperativo?
Solo había una forma de averiguarlo.
Con reluctancia, cogí una de las cartas de la baraja que había deslizado y la añadí por mi cuenta. Después le di la vuelta.
—Casiopea, —respondió Levi con indiferencia.
Tenía razón, así que asentí y deslicé la carta debajo de la baraja. Levanté la siguiente en el momento exacto que la intensidad de la electricidad decidió ascender hasta un punto.
—Osa Mayor. —dijo. Entonces muy condescendientemente añadió—, o la Gran Osa. —Las chispas brillaron cuando cogí otra carta, y tuve que coger aliento.
—Osa Menor. —Atrapó mi mirada—. ¿Hay algo malo, mocoso?
A pesar de que mi corazón estaba acelerándose, me las arregle para sonar compuesto.
—No. Nada malo. —él rodo los ojos, y mi furia hirvió mientras le mostraba otra carta.
—Andrómeda. —Sacudió la cabeza—. Esto es jodidamente ridículo.
Está bien, lo era. Unas pocas palabras elegidas ardían en la punta de mi lengua, pero me las tragué.
—¿Sabes qué? Tienes razón. Esto es ridículo. —Tiré las cartas que estaba sosteniendo hacia la mesa y me desplome en la silla—. Si no quieres trabajar conmigo, entonces bien. Tal vez solo deberías irte de nuevo. —El cosquilleo cosquilleó en mi cuello, pero cualquiera que fuera la emoción que estaba intentando emerger era sofocada por mi furia—. Ni siquiera me conoces, y ya me odias. Solo así. Nunca siquiera me diste una oportunidad. —Sacudo la cabeza—. Si, tienes razón. Esto es jodidamente ridículo.
Él elevo una ceja. Su expresión cerniéndose en algún lugar entre la conmoción y la curiosidad. Él me observo de cerca, su expresión suavizándose mientras se inclinaba sobre la mesa.
—Está bien, he aquí el trato. Te hare una promesa. —se detuvo—. Prometo que no seré más un capullo. —Estaba a punto de relajarme hasta que continúo—. Al menos durante el resto de la clase, de cualquier manera. —Cerró los ojos y sacudí la cabeza. ¿Qué tipo de promesa era esa?
Me recompuse antes de abrir los ojos.
—Bien. Lo que sea. Suena bien. —Durante el resto de la clase, trabajaríamos juntos en pacifica armonía. Y no soy del tipo que está bromeando. Tomamos turnos para coger las cartas. No hubo más peleas o miradas bajas. Para un observador externo, la situación probablemente parecería normal. Por supuesto no podían sentir las constantes chispas y retortijones en mi cuerpo, un silencioso recordatorio de que las cosas estaban lejos de lo normal.
Ni siquiera estaban cerca.
Cuando la campana sonó, me dirigí a la biblioteca para comer mi almuerzo. Era mi típica rutina de comida. Si, era un lugar extraño para comer, especialmente para un chico de instituto. Pero no tenía casi amigos, y sentarme solo en una abarrotada cafetería era mi otra única opción. ¿Así que, sabes qué? Fui a la biblioteca.
Siempre había un par de chicos comiendo ahí. Marco, ese chico con toneladas y toneladas de pecas era uno habitual. También estaba la Señora Hanj, la bibliotecaria.
—¡Ereeen! —me saludó Hanji desde detrás del mostrador—. ¿Cómo estas hoy?
—Bien, —respondí. Una total mentira, pero no necesitaba compartir eso con ella. Ajusté el agarre de mi bandolera a mi hombro.
—¿Cómo estás tu?
Ella sonrió con brillantez.
—Estoy bien.
Devolverle la sonrisa parecía un gran objetivo, pero me las arregle para fingir una. Entonces comencé a ir tan lejos a la esquina trasera de los estantes, mi lugar habitual para esconderme y comer mi comida. Seleccioné una copia de un libro que había estado leyendo de un estante antes de ponerlo en el suelo. Usando la mochila como una almohada, me relajé contra el estante y abrí el libro por la página en la que la había dejado el día antes.
Mi estómago gruñó y en el silencio de la biblioteca el sonido era apenas perceptible. Saqué una sandwich de la mochila y una lata de Coca Cola, después comencé a leer. Había llegado a la mitad de un párrafo cuando escuche voces desde el otro lado de la estantería. Quien quiera que fuera, estaba hablando demasiado bajo para que averiguase lo que estaba siendo dicho, sin embargo lo bastante alto para distraerme. Levanté el cuello e intenté bloquear las voces lo mejor que pude. Funcionó hasta que escuché mi nombre, tan claro como el día. "Eren." Al principio, pensé que tal vez alguien estaba intentando llamar mi atención. Pero cuando me di cuenta de que ese no era el caso , ya que nadie estaba alrededor, me pregunte si quienquiera que estaba hablando al otro lado de la estantería estaba hablando de mí.
Sé que escuchar a escondidas es muy malo. Y me sentí un poco mal por hacerlo. Pero¿ quién diablos estaría hablando de mí?
Tenía que saberlo.
Me moví hacia adelante, forzando a mis oídos a escuchar.
—No deberías haberme dejado solo con él —gruñó una voz. Era una voz de hombre, profunda y casi reconocible.
—¿Qué se supone que debía hacer? —Otra voz, una voz mucho más alta que pertenecía a otro hombre. También sonaba familiar—. Sabes porque estas aquí, porque estamos aquí. Tenemos que actuar normal. El no debe notar nada, aun no. Pero él no es estúpido. Probablemente puede decir que algo está ocurriendo. —¿Estaban hablando de mí?
Mi piel comenzó a sentir un mínimo hormigueo con un lento zumbido de una electricidad estática, y tuve la respuesta. Levi. Él estaba al otro lado de la estantería. El otro hombre, a su lado, era el profesor Erwin Smith.
Esta revelación intensifico mi curiosidad incluso más. Conteniendo la respiración, me acerque a la estantería.
—No lo entiendes. —La voz de Levi se hizo más baja—. Algo extraño está ocurriendo entre él y yo.
—¿A qué te refieres? —Pregunto Erwin.
—No estoy realmente seguro de cómo explicarlo. —Se detuvo—. Ocurrió el primer día que vinimos aquí. Sentí esa extraña sensación de electricidad cuando caminó hacia mí. Y sigue volviéndose peor cuanto más tiempo estoy con él.
Sí que estaban hablando de mí. Wow. Era increíble lo que escuchar a escondidas podía hacer. No es que estuviese orgulloso de lo que hacía o algo así. Pero tampoco lo negaba. No después de escuchar a Levi decir que él podía sentir la electricidad. Sí, sabía que ya había dicho que estaba casi seguro de que él podía sentirlo. Pero ahora estaba absolutamente seguro. Y me hacía querer escuchar más.
—¿Le has contado esto a-?—Preguntó Erwin.
—No —espetó Levi—. Y no voy a hacerlo. Ya tiene suficiente por lo que preocuparse. La última cosa que necesita es averiguar que Eren está causándome algún tipo de cosa estética eléctrica. Ella ya tiene su propia electricidad con el.
Antes de que pudiese detenerme, dejé salir un jadeo. Mierda. Mis músculos se tensaron cuando me sellé la boca y contuve el aliento.
—Sí, pero si a todos nos esta pasando, él querrá saberlo. Tendrá que saberlo —le dijo Erwin.
Parecía que no me habían escuchado. Con tranquilidad exhalé, mis músculos relajándose un poco… un momento.
—¿No acordamos que esperaríamos,que todavía es demasiado pronto? —dijo Levi, claramente enfadado
—Si, pero si estáis sintiendo los dos lo mismo...puede que el momento se acerque antes de lo esperado. —dijo Erwin—. Quiero decir, sé que no sientes nada así cuando yo estoy a tu alrededor.
Por supuesto, mi constante jadeo e incapacidad por respirar cuando estaba alrededor de él podrían haber sido un poco claros.
—Levi, realmente creo que deberías… —comenzó Erwin.
Levi le hizo callar.
—Solo un segundo.
—¿Qué pasa?
El aire cesó a un espeluznante punto muerto. ¿Había él sentido la electricidad? Si era así, estaba demasiado arruinado. Ahora iban a saber que había estado escuchado. Sin embargo no sabía porque esto tenía que preocuparme. Habían sido los únicos hablando de mí. Deberían ser los que están preocupados. Pero las cosas que estaban diciendo… no eran normales. Tenía que salir de aquí.
Arrastré los pies y alcancé la mochila.
—Eren, ¿puedo ayudarte a encontrar algo, cosita linda?
Brinque, mi pulso acelerándose con miedo. Pero resultó ser Hanji. Tenía una pequeña pila de libros en la mano y estaba mirándome con ojos amplios. Mi reacción alarmada debió haberla asustado o algo.
—No, estoy bien. —¿Por qué, o porque, tenía que decir mi nombre? —Solo estaba viendo si podía… um… encontrar algo bueno para llevar a casa conmigo
—Bueno, si necesitas algo, —deslizo un libro con cuidado en la estantería—, solo házmelo saber.
—Lo haré, —le dije.
Sonrió y se alejó.
Volví la atención al otro lado de la estantería , de regreso a Levi y a Erwin. ¿Habían averiguado que había estado escuchándoles? ¿Estaban esperando a que Hanji se marchase para que pudiesen, no sé, saltar sobre mi o algo?
No podía escuchar nada, sin embargo. Ni un sonido. Ni una palabra. Mis manos se sacudieron mientras miraba a través del plateado espacio entre las dos estanterías. Se fueron. Genial. Ahora no tenía pruebas de si habían descubierto que había estado escuchando o no.
Lo único bueno que salió de esta situación, sin embargo, fue que aprendí una valiosa lección. Si vas a ser un escucha a hurtadillas, no seas atrapado, especialmente cuando las personas a las que estas escuchando a escondidas pueden ser un poco inestables.
Lo que estaban diciendo… era algo extraño. Como salido de una pesada novela de ciencia ficción. Sacudí la cabeza y suspiré. Algo estaba ocurriendo y necesitaba averiguar el qué. Sin embargo no sabía cómo. Todo lo que sabía era que era extremamente importante que lo hiciese.
Podía sentirlo en mis huesos.
_:_:_:_
Al día siguiente, las cosas cambiaron aun mas. Yo había vuelto a tener mi pesadilla del bosque, donde moría y me había levantado especialmente cansado. Cuando llegué a clase de Astronomia, no había ni rastro del profesor Smith. En su lugar, Levi estaba sentado sobre el borde dela mesa del profesor, con una mirada muy molesta en su cara. Tenia grandes ojeras bajo sus ojos. Así que tampoco ha dormido bien, como yo, pensé.
Cuando todos estabams en nuestros sitos, Levi se enderezó, poniéndose enfrente de toda la clase y nos echó una mirada que nos hubiese matado a todos al instante de haber podido hacerlo.
—Muy bien mocosos, vuestro profesor Smith estará fuera durante una semana o dos y seré yo quien se hará cargo de la clase en su ausencia.
Un gran alboroto se formo tras esa declaración. Levi, sin embargo, volvio a darnos una mirada mortal que hizo que todos se callasen al instante. —¿Algún problema?
El tono frio en su voz hizo que no hubiera ni una sola réplica. Interiormente, yo estaba furioso. Cabreado de que el no explicara nada, que andara hablando de mi a mis espaldas y que me odiara tanto sin motivo aparente.
—Voy a haceros un examen sorpresa, para evaluar vuestros conocimientos y nivel, y no quiero quejas —dijo Levi a la clase.
Nadie se atrevió a replicar,sin embargo. Eso me cabreó aun mas.
La multitud se encogió un poco con la expresión de mirada Levi. Nos repartió la prueba, sin ni siquiera mirarme cuando puso la mia encima de mi escritorio. El rasgueo de plumas y lápices llenó el aire mientras empecé a escribir las respuestas.
Pero resulto que el examen era jodidamente difícil, asi que tenia problemas para contentar a casi la mayoria de las preguntas. Le lance una mirada de muerte a Levi, pero este se encontraba tecleando su portátil en la mesa, mirando de vez en cuando a la clase.
Yo tenia mis apuntes debajo de la mesa. Así que decidí arriesgarme e intentar mirar las respuestas. Copie unas cuantas , con cuidado de no ser descubierto.
Mientras terminaba de copiar la frase necesaria, escuché a alguien aclararse su garganta—Jaeger.
Esa voz, profunda, firme instaló un miedo muy fuerte en mi sangre mientras me obligaba a mirarle a los ojos. Odie a mirarlo, me estaba dando lo que parecía una mirada permanente, pero, joder, menud amirada. Atractiva y sexy...Me encontré pensando en lo que podríamos hacer si sacaba toda su frustraccion en algo como el...sexo. Este pensamiento me puso nervioso. simplemente lo ponía nervioso.—Lo siento...Levi.
Los ojos de Levi se oscurecieron.— Es Profesor Ackerman para ti, Jeager. Da un paso un poco más cerca—. ¿Estabas copiando, no es asi?
Me encogí de hombros. —No va a suceder de nuevo, profesor.
No pude evitar el sarcasmo en mi frase.
—Te quedaras después de clase, Jaeger.
Una llamarada de ira se levanta en mi pecho mientras golpeé mi puño contra la mesa,: —¿Qué?Fue un error honesto...
—Cálmate, Jaeger, o llamaré a tus padres.
Apretando los dientes, me calmé, manteniendo la mirada con el antes de que Levi se diera se da por vencido, dando la vuelta a pasearse por la habitación de nuevo.
Acabada la clase,con todos los alumnos fuera ya, Levi se encontraba sentado en su escritorio. Cerrando los ojos y frotándome la frente me acerqué a el.
Le entregue mi examen , frustrado y Levi lo miró añadiéndolo con el resto, cerrando su maletín antes de colocarlo de nuevo en el suelo, sentándose detrás de su escritorio
—¿Por qué no haces esto más fácil para los dos y me dejas salir?—demandé,sintiendo de nuevo esa electricidad.
—¿Y por qué habría de hacerlo?
—Porque estoy seguro de que estás ocupado y yo tengo cosas mejores que hacer.
—Mi horario es muy abierto, siéntate Jaeger.
Suelto un gemido interno. Estaba muy cabreado con el y con la maldita electricidad zumbando por todo mi cuerpo, deje de pensar y me dirigí hacia la salida. Tenia que salir de aquí. Lo que estaba sintiendo...no podía acabar en algo bueno.
Sus ojos estrechos. —¿A dónde crees que vas?
Estaba harto, necesitaba salir de aquí. Ya. De inmediato. —Veo una puerta abierta y un pequeño hombre que no me puede detener.
Gruñendo por lo bajo, Levi se levantó bruscamente de su asiento. Me agarró del hombro, cerrando la puerta antes de girar la cerradura, de pie delante de mi, con los brazos cruzados, —¿Que dijiste?
Él no estaba más que a un pie de distancia y el olor que emanaba de él...me molestó aun mas. Me estaba excitando, con toda la electricidad entre nosotros. Era insoportable.
—Eres un enano.
Manteniendo el contacto visual, habló en un tono severo. —Vuélveme a llamarme eso una vez más, mocoso.
El brillo en sus ojos era peligroso. Aprovechando la oportunidad,me incliné hacia adelante.— Enano.
Atacándome por el brazo, Levi me empujó contra la pared , su rostro se curvándose en una mueca profunda—. No juegues conmigo, mocoso. Hazme un favor y muestra un poco de respeto.
Tragué saliva, Su cara estaba a centímetros de la mía,su aliento mezclándose con el mio. La electricidad se estaba fundiendo entre notros, todo lo que podía pensar era, en como de calientes se veían esos labios suyos, las ganas que tenia de atraparlos entre mis dientes, mordisquearlos y succionarlos, jugar con su lengua...
Estaba sin control. Tenia que salir.
Levi se inclinó más cerca, agarrando mi cara. Habló en un tono silencioso bajo, agarrandome la cara con más fuerza .—Tch —Exhaló, encontrándose inclinándose más cerca y más cerca—. Date prisa y sal antes de que cambie de opinión, mocoso.
Al soltar la mandíbula mi mandíbula, solté una exhalación .Asentí con la cabeza.
Abrí la puerta y salí de allí corriendo. No se que me había pasado al decirle esas cosas pero sabia que me iba a arrepentir.
