Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son obra de la magnífica Rumiko Takahashi.
La historia fue inspirada en un capítulo del libro "A tumba abierta" del autor "Albert Hitchcock".
Un secuestro improvisado
By SweetDark12
VII
Había pasado largo tiempo ya desde que Kagome no pronunciaba palabra y yo tampoco me atrevía a hacerlo. Ella estaba sentada frente a una ventana, no dejaba de mirar hacia ella mientras de vez en cuando se deslizaban lágrimas por sus mejillas. Yo sólo la observaba mientras seguía preguntándome si realmente era verdad aquella bomba que había lanzado.
Quería creer en ella, pero había sido misteriosa desde el primer momento. No tenía identificación ni nada que la representara, sólo era una chica muy hermosa que se había colado en nuestro auto.
—¿Quieres comer algo? —le dije y la vi limpiarse una lágrima.
—No —murmuró.
—Kagome —la llamé—. Quiero que me expliques todo.
—No deseo hacerlo —comentó frívola—. No te incumbe nada de mí.
Suspiré, había retomado esa actitud distante y necia que me hervía la sangre. Sabía que no conseguiría mucho con ella así, por lo que me dispuse a hacer un poco de café. Le ofrecí pero tampoco lo aceptó, me senté a degustarlo mientras no apartaba mis ojos de ella, aunque tampoco fue como si se hubiese movido demasiado.
Al terminar mi primera taza del líquido oscuro, ella se giró, se acercó hasta el mesón y me miró a los ojos. Volví a servirme un poco de café, ayudaba a tranquilizar mis nervios alterados, así que tomé un sorbo.
—Intentaron violarme —soltó.
Yo casi me ahogo con el trago de café caliente. Retomé la compostura para poder responderle.
—¿De qué rayos hablas?
—La noche en la que terminé en su coche —intentó aclarar—. Esa noche yo estaba huyendo.
Su mirada no se apartaba del suelo y cada vez eran más frecuentes las lágrimas que bajaban por sus mejillas. Puse mi mano en su cara y traté de apartarlas con mis dedos.
—¿De qué estabas huyendo? —le pregunté.
—De un hombre, Bankotsu se hace llamar —pensó un poco antes de seguir—. A él lo conocí en casa de los Takeda. Sí, conozco al señor Onigumo y a su hija Kikyo; pero no estamos realmente unidos por nada. Mi madre trabaja para él y sólo eso.
Ella había decidido confesarme aquello de pronto, me resultaba bastante difícil de digerir. Aunque el mesón se interponía entre nosotros, intenté transmitirle seguridad con mis manos haciendo pequeñas caricias en sus mejillas. Le miré a los ojos y la insté a que continuara.
—Aquel joven, Bankotsu —continuó—, estaba tratando de conquistarme y ya lo había rechazado en algunas oportunidades. Aquella noche, yo estaba muy dolida, mi novio me había engañado, Bankotsu me invitó a salir y acepté.
Bankotsu, Bankotsu, ese nombre me sonaba de algo y no podía recordar de dónde.
—Yo no estoy acostumbrada a la bebida, pero él me ofreció y pues no pude rechazarle aquello —apretó mis manos fuertemente—. L-la bebida tenía algo, una especia de droga, no lo sé. S-sólo tomé poco menos de un vaso. —Su tono de voz sonó entrecortado y sus ojos amenazaban con dejar caer lágrimas nuevamente—. ¡Estaba muy mareada! ¡Veía borroso! ¡Mi cuerpo se sentía extraño! ¡Ni si quiera podía caminar bien!
Estaba comenzando a alterarse, solté sus manos y pasé al otro lado del mesón para poder abrazarla. Apenas sintió mis brazos rodearla comenzó a llorar fuertemente. Y estuvo así durante un buen rato. Entonces, traté de animarla para que siguiera contando:
—¿Cómo hiciste para escapar de él?
—Sé que estábamos en una esquina muy oscura, había mucha gente pero nadie me prestaba atención; la música sonaba muy fuerte —tomó aire para continuar—. Intentaba forcejear pero mi cuerpo no respondía adecuadamente, cada vez sentía que iba perdiendo la fuerza y comenzaba a sentirme más mareada. Pero de repente hubo una pelea, alguien sacó un arma, luego se escuchó un disparo, las personas comenzaron a correr por todos lados y él me perdió de vista. —Me abrazó con más fuerza.
Comencé a asociar lo que ella decía con lo ocurrido entre Miroku y yo. Recordé la estación de servicio, el fuerte estruendo que escuchamos cerca de allí.
—Como pude intenté correr pero él me perseguía. No sé cómo llegué hasta su vehículo, ni si quiera sé como hice para llegar hasta allá. Él estaba tan cerca de mí que temí me encontrara, entonces le di a la manija y casualmente estaba abierta; sólo me tiré en el asiento trasero y dejé caer mi cuerpo; me sentía tan débil, no hubiese podido aguantar mucho más —aclaró.
—Supongo que luego de ahí la droga terminó de adormecerte. Seguramente usó burundanga o algo así y puede que incluso fuese eso lo que causó tu fiebre.
No quería dejar de abrazarla, ella se veía muy frágil en ese estado y muy sola. Aquel hombre había intentado aprovecharse de ella.
—Fue la misma Kikyo quién me forzó a que aceptara su invitación. Incluso, la ropa que traía puesta era de ella; por eso cuando me vi en el aprieto con ustedes, estaba muy asustada, no quería quedarme sola. Pensé que si les decía que era hija de alguien importante, no me tocarían y pedirían el rescate.
—Ese es un grave error, gracias a eso ahora estás aquí siendo mi prisionera, nena —le sonreí.
—Bankotsu no me ama, sólo le interesaba por ser virgen —susurró—. Y mi novio me engañó por la misma razón.
—Oh… —sentí una puñalada en el pecho, a eso se refería con deshacerse de su virginidad—. Kagome, has cometido una estupidez. Te entregaste a mí sólo porque aquel malnacido intentó abusar de ti, me conviertes a mí en alguien casi tan malo como él —le dije al sentirme herido.
—No —contestó frívola—. Yo decidí que fueras tú. Me gustaste y ya no quería seguir siendo inocente, ya no más —negaba con su cabeza repetidamente.
No quería seguir pensando en eso. Entonces bajé mi vista, ella aún seguía llorando. La separé un poco, me miró con sus hermosos ojos marrones y le tomé la barbilla con mis dedos. La miré por algunos segundos que parecieron eternos y lentamente me acerqué hasta que junté nuestros labios. Quería reconfortarla con aquello.
Ella se lanzó a mis brazos y enroscó sus delicadas manos alrededor de mi cuello. Nuestros cuerpos quedaron muy juntos y la tentación de poner mis manos sobre sus caderas fue tan fuerte que terminé por hacerlo. Al estar tan juntos la escuché gemir y la separé de mi cuerpo, no quería terminar en algo inapropiado.
—Kagome… —susurré.
—No te sientas culpable por eso, Inuyasha, fui yo quien se entregó. Desde el mismo momento en que Bankotsu intentó aprovecharse de mí, supe que tenía que dejar de ser tan tonta, tan infantil —intentó acercarse, pero la aparté.
—Es mejor que nos mantengamos a distancia, Kagome, por tu bien y por el mío. —No quería hacerlo, pero no podía seguir jugando con ella de esa forma, no era un buen hombre para ella.
No contestó, simplemente me miró algunos segundos y luego me dio la espalda, se detuvo un momento como si fuese a decir algo, pero al final decidió subir al piso de arriba. Me sentí algo tonto por dejarla ir y no aguanté la presión, así que subí a buscarla.
La encontré sentada en la cama, con su mirada algo perdida. Se sorprendió al mirarme entrar.
—¿Te arrepentiste? —preguntó esperanzada.
—No —contesté con una sonrisa.
—¿Entonces a qué vienes? —Su tono enfurruñado me parecía muy gracioso.
—No lo sé.
—Tengo algo de calor, espero no te moleste que me quite algo de ropa —. Se bajó el short que traía y quedó sólo en bragas ante mí. Lo hizo muy lento, sospechaba que estaba intentando provocarme, eso me dio aún más risa. Se comportaba como una niña malcriada. Aun así no iba a permitirme caer en su juego.
—¿Al menos me dirás quién es Naraku? —murmuró a regaña dientes.
—No, es mejor que no te involucres con ese hombre. Mientras menos sepas, mejor.
—Bien —resopló enojada—. Como quieras.
Casualmente escuché el teléfono de la casa repicar. No quería contestar, sólo pensaba en si era Naraku nuevamente. Ella me miró preocupada y yo le hice saber que todo estaría bien. Bajé las escaleras de prisa y levanté el teléfono con dudas.
—¿Aló? —escuché una voz familiar.
—¡Miroku! —pronuncié.
Comenzó a relatarme el viaje y todos los inconvenientes que se le habían presentado; yo estaba bastante ansioso.
—He contratado un abogado y me puse en contacto con la policía —mencionó—. Ellos me han prometido que no saldremos involucrados si entregamos a Naraku.
—Entregar a Naraku no será tan fácil como crees. Ya nos ha encontrado, incluso llamó a este número.
Mi amigo guardó silencio un momento.
—También he averiguado sobre él, Sango me ha dicho que tiene un nuevo favorito —comentó con algo de rabia—. Lo llaman Bankotsu.
¿Bankotsu? Otra vez aquel maldito nombre. ¿Dónde, dónde lo había escuchado? Entonces recordé, aquel momento cuando fui traicionado. Justo antes de perder el conocimiento, lo había escuchado. El hombre que estaba frente a mí, cuando me golpearon por la espalda, había mencionado ese maldito nombre.
Continuará.
N/A: Buenas. Paso a dejar nueva actualización.
Para quejas, comentarios, dudas, jalones de orejas y afines; sólo deben presionar el botón de review :3.
Este fin también está en su etapa cumbre.
SweetDark12
