Okay, no he puesto esto en ninguno de los otros capítulos pero creo que es bastante obvio. No soy una escritora británica rubia y no creé Harry Potter. Ninguno de los personajes me pertenece, aunque oficialmente reclamo a los merodeadores de mi propiedad (son míos!). Gracias a KamiiLupinBlack por sus consejos, eres la mejor Cami.

Capítulo 3: En la enfermería. Segunda parte: Charlas con un pelinegro preocupado

JAMES POV:

Había pasado casi una semana desde el ataque y Lily aún seguía inconsciente en la enfermería, para desconcierto de Madame Pomfrey que creía que ya debería haber despertado. Me había permitido seguir visitándola luego de que le prometiera que "controlaría mis impulsos" y evitaría otro alboroto como el de la última vez, y que mis amigos le aseguraran que si me alteraba me petrificarían o me dejarían inconsciente, lo que se les ocurriera primero; así que todos los días al final de las clases iba y me quedaba sentado al lado de su cama más o menos una hora.

Simplemente me sentaba junto a ella, le tomaba la mano con cuidado y la observaba. Se veía tan tranquila que casi parecía que estuviera dormida, sin preocuparse de todo lo que pasaba a su alrededor; tan… inalterable.

También hablaba con ella, ya que Madame Pomfrey creía que ella podía escuchar lo que pasaba a su alrededor. Le hablaba en voz baja, la suficiente como para que me oyera, de lo que estaba pasando, las clases, y las noticias más importantes. Se me hacía raro pensar que esas eran las únicas veces en las que he podido hablar con ella sin que me grite o me aparte de allí, claro, en el caso en que me esté escuchando.

Ahora estaba yendo hacia allá, me había separado de los chicos al salir del Gran Comedor quedando en verlos en la biblioteca cuando terminara para hacer el trabajo de Transformaciones. Remus me estaba ayudando con algunas tareas ya que ahora no tenía tanto tiempo como antes.

Caminé más rápido para llegar cuanto antes. Abrí la puerta y entré como si nada, madame Pomfrey ya estaba acostumbrada a mi presencia, incluso creo que me ha llegado a tomar algo de cariño después de todos los accidentes que he tenido por el quidditch o la luna llena; y más ahora que paso tanto tiempo aquí.

Ella estaba revisando a Lily, tomándole la presión y esas cosas, pero me sonrió al verme entrar. Le devolví el gesto y me acerqué hasta ellas.

- Hola muchacho, ¿qué tal ha estado tu día? -me preguntó mirándome cariñosamente; lo digo enserio, me ha tomado afecto.

- No me puedo quejar, en lo que va del día no he tenido ningún problema con las serp…, quiero decir, Slytherins. Lo único malo es que al parecer los maestros quieren sepultarnos con tareas y trabajos. -dije mientras hacía un gesto trágico de desgracia.

- Ay, chico… -dijo riendo-. ¿Te das cuenta de que este lugar es una escuela, verdad?

- Seee…, pero a veces se me olvida. ¿Cómo está? -dije mientras hacía un gesto con la cabeza señalando a Lily.

- Al parecer todo va bien, su respiración y presión arterial están estables así que no hay nada de qué preocuparse por ahora. Tengo algunas cosas que hacer en mi oficina, si ocurre algo o hay algún problema me avisas ¿está bien?

Asentí con la cabeza y esperé a que cerrara la puerta para sentarme en la silla al lado de su cama, en verdad pareciera que estuviera durmiendo, pero la diferencia es que ella aún no despertaba de lo que me parecía un sueño eterno, como el de la Bella Durmiente*.

A decir verdad, sí era una Bella Durmiente. Es sorprendente el hecho de que, aun estando despeinada y sin ningún tipo de maquillaje ni accesorios, me siga pareciendo la chica más linda de toda la escuela… Creo que esto de estar hablando todos los días con alguien que puede no estar escuchándome comienza a afectarme.

Pero es que Lily no necesita estar maquillada ni arreglada para lucir bien, ella tiene una belleza y un encanto natural que me hicieron quedar prendido de ella desde el primer día en que la vi, claro que en ese momento solo pensé que era una linda chica y nada más, me interesaban más el quidditch y hacer bromas con los chicos que salir con chicas.

Recién a los catorce años fue que prácticamente abrí los ojos y me di cuenta que esa pelirroja era el amor de mi vida, pero al parecer ella no opinaba igual porque rechazó todo intento que hice para acercarme a ella o para invitarla a salir; y eso que fueron muchos intentos, en diversas situaciones y de todos los modos que se me ocurrieron.

A pesar de todo, pienso que todo lo que he hecho por ella, aunque me haya rechazado, valió la pena. Y no lo digo porque sea un masoquista ni mucho menos, sino porque ahora sé cuáles son las cosas que le molestan y cuáles son las que le gustan, porque aunque sea difícil de creer me he dado cuenta de que algunas de mis ideas para conquistarla le han gustado aunque sea un poco.

La conozco, puede que no del todo, pero sé varias cosas sobre ella. Con el tiempo he aprendido a saber cómo se siente por las expresiones de su cara, y me sé de memoria todos y cada uno de sus gestos. Me gusta observarla desde lejos, así ella no puede rechazarme, a veces uso la Capa para observarla de cerca y que ella no me vea.

No soy un acosador, como le gusta molestarme a mi "queridísimo" amigo Canuto (que se sienta el sarcasmo), simplemente soy un tonto enamorado de una chica que hasta el momento no ha demostrado el mínimo interés por mí. Estoy seguro de que si Sirius pudiera escucharme haría gestos de asco quejándose de lo cursi de mis palabras.

De repente sentí una mano en mi hombro y di un respingo por la impresión, giré la cabeza y me encontré con Alice Jones mirándome extrañada, de seguro se estará preguntando que hago en la enfermería visitando a su mejor amiga o tal vez por qué estaba mirándola con una cara de idiota. Creo que la segunda opción es la más probable.

- Disculpa, no ha sido mi intención asustarte, es solo que te vi tan pensativo y quise saber que te pasaba -me dijo un poco apenada.

- No te preocupes, simplemente no te escuché entrar, estaba distraído. Siéntate -le dije mientras me paraba para acercar otra silla.

- Gracias, ¿dónde está Madame Pomfrey? -me preguntó.

- Está en su despacho, dijo que tenía unas cosas que hacer, de seguro no debe tardar -asintió indicando que había escuchado, aunque estaba en silencio y con la mirada perdida. Tal vez quería estar un rato sola con Lily, de pronto sentí que estaba estorbando así que me levante para salir de allí e irme a buscar a mis amigos.

Estaba a punto de cruzar las puertas cuando escuché que hablaba, era solo un susurro y parecía estar hablando consigo misma pero lo que dijo hizo que me detuviera y me volviera hacia ella.

- De verdad la quieres ¿cierto?

Caminé despacio hasta llegar a su lado y me detuve mirándola, estaba observando a Lily pero al darse cuenta que la miraba alzó la vista hacia mí.

- ¿Qué dijiste? -le pregunté confundido.

- La quieres ¿verdad? -volvió a preguntar-, quiero decir ¿en serio la quieres?

Estaba confundido, ¿por qué de repente viene la mejor amiga de la pelirroja y me pregunta si en verdad la quiero?, ¿no se supone que ella, al igual que Lily, piensa que yo soy solo un mujeriego arrogante e inmaduro?

- No… no entiendo lo que tratas de decir -conseguí decir apenas.

- Mira Potter -dijo mientras se levantaba y me miraba directo a los ojos-; yo no te conozco bien, es más, hemos hablado pocas veces entre nosotros y nunca de nada importante, sin embargo, me pareces un buen chico. Pero Lily es mi mejor amiga y no voy a permitir que nadie, escúchame bien, nadie le haga ni el más mínimo daño.

Sé que tratas de invitarla a salir desde que estamos en cuarto año -continuó-, incluso yo misma he visto muchas veces cómo lo intentas, y aunque siempre te rechaza tú nunca te das por vencido; no sé si es porque nadie te ha rechazado antes o porque de verdad la quieres. Es por eso que quiero saber cuáles son tus verdaderas intenciones con ella, porque te juro que si llegas a lastimarla de alguna manera, yo misma me encargaré de darte tu merecido.

Cuando terminó de hablar se quedó mirándome fijamente a los ojos, desafiante, esperando mi respuesta. Nunca había visto a Alice tan a la defensiva, pero era normal considerando que estaba defendiendo a su mejor amiga; yo haría lo mismo por cualquiera de los chicos y estoy seguro que ellos harían lo mismo por mí, pero claro, cada uno a su manera.

Suspiré antes de responderle, era consciente de la importancia que la pregunta tenía para ella, aunque no de las consecuencias que podría traer mi respuesta.

- Sabes, a veces se me hace raro darme cuenta de que pienso en mí mismo como una persona anormal. Todos, absolutamente todos los adolescentes del mundo se enamoran de varias chicas y salen con ellas hasta encontrar a la "indicada", a la que saben que es la razón de todos los errores que han cometido porque al fin han hecho lo correcto; finalizaron su búsqueda. Es normal, es lo que en la mayoría de las veces pasa; se podría decir que prácticamente es un regla. Pero yo soy la excepción, no me he enamorado de ninguna chica ni he tenido periodos de depresión luego de una ruptura para luego volver a salir. Todas esas chicas con las que he salido no han causado en mí nada más que una atracción física, no he podido llegar a sentir por ellas nada, por mucho que lo he intentado.

- ¿Entonces por qué sales con ellas? -me preguntó confundida y escéptica.

- Ni yo mismo lo sé, supongo que para tratar de olvidarla. No sabes las veces que me he despertado y me he dicho a mí mismo: "no puedes seguir así, James, a ella no le interesas. Simplemente olvídala". Me lo he propuesto muchas veces pero todo se va al caño apenas la veo. No te voy a decir que la amo, porque eso ni yo mismo me lo creería, pero lo que sí te puedo asegurar es que la quiero y que nunca haría algo sabiendo que la voy a lastimar.

- ¿Y por qué la quieres?, ¿qué es lo que te gusta de ella?

- No te voy a negar que es bonita, porque no soy ciego; pero eso no es lo único que me gusta de ella. Es inteligente, a diferencia de muchas chicas en esta escuela, también es responsable y no le gusta dejar las cosas para último momento. No se deja llevar por los demás y siempre va contra la corriente, además es una de las chicas más valientes que he conocido.

Siguió mirándome por unos segundos en los cuáles le sostuve la mirada, y finalmente sonrió. ¿Qué diablos está pasando?, ¿por qué rayos está sonriendo?

- Bien, es lo único que necesitaba saber. Te voy a ayudar -sonrió convencida.

- ¿Qué?

No sabía qué diantres pasaba, no entendía lo que Jones trataba de decir, mi mente simplemente no quería funcionar, se había desconectado de mi cuerpo dejándome totalmente perdido y confundido. Me encontraba atontado, como si me hubieran dado un fuerte golpe en la cabeza con una bludger.

- Te he dicho que te voy a ayudar, Potter -repitió divertida.

- Pero, ¿por qué?, y ¿en qué?

- Porque está claro que no eres un idiota, aunque lo parezcas, y nunca permitiría que mi amiga saliera con un idiota. Voy a ayudarte con ella, pero ya es otro asunto si te hace caso o no.

No terminaba de creerlo. ¡Al fin iba a salir con Lily! Bueno, aún no era un hecho, pero por lo menos existía una posibilidad. Estaba tan feliz que abracé a Jones y la alcé en el aire dando vueltas.

- Gracias, gracias, gracias -no podía dejar de agradecerle mientras seguía dando vueltas con ella.

- De nada, oye, ¿puedes bajarme ya? -dijo mientras se reía algo incómoda.

- Oh, claro, disculpa -dije a la vez que la bajaba-. Gracias -volví a decir.

- De nada, solo no hagas que me arrepienta ¿sí? -asentí varias veces, no pensaba desaprovechar esto -Bien, entonces es un trato.

Alargó su mano hacia mí y se la estreché.

- Y dime, ¿hay algo que pueda hacer para compensarte, Jones? -le pregunté.

- Nada por el momento Potter, ya después arreglaremos cuentas -dijo guiñándome un ojo divertida, sonreí-. Por cierto, puedes decirme Alice.

- Y tú puedes llamarme James. Será mejor que me vaya ahora antes de que los chicos se preocupen por mí, hablaremos después, Alice.

- Dalo por hecho, hasta luego -se despidió.

Le hice un gesto de despedida y salí de la enfermería camino a la biblioteca, pensando en que, después de mucho tiempo, tendría la oportunidad de salir con mi pelirroja.

SIRIUS POV:

Ahhhjj, juro que si tengo que volver a leer una sola palabra más sobre cómo transformar un escritorio en un animal cualquiera ¡enloqueceré! ¿De qué diablos nos va a servir esto en la vida?, ¿por qué no podemos simplemente dejar a los escritorios en paz?

Apuesto que a ellos no les gusta ser transformados de la nada en animales, porque los escritorios también tienen sus sentimientos, les duele en lo más profundo de sus corazones de madera. Oh, diablos, tanto leer sobre el mismo tema ya me está afectando. Si los profesores insisten en sepultarnos con toneladas de trabajos, mi cerebro sufrirá un colapso.

¿Cómo es posible que Remus esté tan tranquilo? Yo estoy estresado y con muchas ganas de matar a la profesora McGonnagall y al escritor de este maldito libro. Tiene que haber alguna manera de librarme de esta tortura, de todas formas al final siempre termino convenciendo a Remus para que me ayude a terminar los trabajos; chantajearlo con un poco de chocolate siempre es útil.

Para matar el tiempo me puse a ver lo que había alrededor. Mirar una a una las estanterías llenas de libros que había en la biblioteca no era tan entretenido, pero era mil veces mejor que continuar leyendo esa porquería de libro.

En una mesa cercana estaban sentadas un grupo de chicas de Ravenclaw, al parecer de quinto. Ellas también estaban rodeadas de libros, a los cuáles les echaban una hojeada para luego ponerse a escribir en sus pergaminos. Los profesores dejan tareas como locos en quinto, y lo digo por experiencia propia, se entusiasman demasiado por los TIMO's. Sonreí, esas chicas deben estar sufriendo tanto o más que yo.

Una de ellas, la que estaba sentada frente a mí, alzó la visa de su pergamino para estirarse y bostezó; era bastante linda: con cabello rubio cenizo ondulado y ojos de un color azul casi celeste. Cuando iba a continuar escribiendo se dio cuenta de que la estaba mirando y se sonrojó. Bajó la mirada y fingió leer lo que había escrito, de vez en cuando me miraba de reojo y al ver que continuaba con mi vista sobre ella volvía a bajar la cabeza. Yo solo sonreía de medio lado, me gustaba saber que la ponía nerviosa.

Así seguimos más o menos por cinco minutos, en los que ella perdió la timidez y me siguió el juego. Me sonreía y se enrulaba un mechón de su hermoso cabello con el dedo índice, pestañeaba repetidas veces y se echaba el cabello para atrás. Definitivamente, después del quidditch, ligar era mi deporte favorito. Y yo siempre he sido el mejor en este juego, crean lo que crean los demás.

- ¿Dónde se habrá metido James? -escuché decir a Remus.

- ¿Qué no había ido a la enfermería? –preguntó Peter.

Me obligué a mí mismo a apartar la mirada de la chica, aunque pude observar cómo ésta hacía un mohín de disgusto al ver que dejaba de prestarle atención.

- Sí, pero ya está tardando mucho ¿no creen? –Remus se oía algo preocupado.

- Lunático, no tienes de qué preocuparte –le dije-. Ha ido a ver a Evans, ya sabes cómo se pone cuando se trata de ella.

Sonrió ante mi comentario y se relajó antes de seguir escribiendo.

- Sí, creo que tienes razón. De todas maneras, alguien debería ir a buscarlo, si se tarda más tiempo nunca terminará con los deberes.

- ¡YO VOY! –prácticamente me tiré sobre la mesa al ver mi oportunidad de escapar de esa tortura, haciendo que Peter dé un respingo y que a Remus se le mueva la pluma manchando su trabajo con tinta.

- ¡Shhh! –Madame Pince me miró amenazadoramente mientras me hacía callar, parecía un gato al que le hubieran pisado la cola, era escalofriante.

- Lo siento –le dije, luego me volví a los chicos-, yo voy, por favor… Voy, lo saco de allí y volvemos enseguida.

Remus no se veía muy convencido mientras limpiaba la mancha de su pergamino con la varita. Él tenía que dejarme ir, él tenía que estar de acuerdo, o luego no querría pasarme los deberes.

- Si vas –dijo al fin-, deben volver enseguida.

- Sí, sí, sí –asentí varias veces-. Voy, lo saco de allí a rastras si es necesario, y volvemos.

- Ve, entonces. Pero si se demoran, allá ustedes, ese será su problema.

- Bueno, caballeros –dije poniéndome de pie-, me retiro. Traten de no extrañarme mucho, aunque eso sea casi imposible.

Me despedí de ellos con una reverencia y le lancé un guiño a la chica. Antes de irme pude ver como dejaba caer su pluma por el nerviosismo. Ya la buscaría luego, no desaprovecharía la oportunidad de salir aunque sea una vez con una chica como ella.

Al salir de allí empecé a correr. Cuando estuve lo suficientemente lejos de la biblioteca, me detuve y comencé a caminar lo más lento que podía. Me tomaría mi tiempo para llegar a la enfermería, no tenía ninguna intención de apurarme, mientras más tardara en llegar, más tardaríamos en regresar.

Los pasillos estaban vacíos, no había nadie en ellos, supongo que todos tendrían cosas que hacer como dormir, jugar una partida de gobstones o simplemente estar descansando en su Sala Común, el tipo de cosas que la gente normal hace los viernes por la tarde. Si no fuera porque Remus nos obliga a adelantar trabajos, ahora mismo yo sería una de esas personas.

Muero por que empiecen los entrenamientos de quidditch, por lo menos así me mantengo distraído y me libero de toda la tensión que no puedo liberar con las serpientes, porque sino recibiré un castigo de McGonnagall y tendré que limpiar por centésima vez la sala de los trofeos. A veces no entiendo el punto de tener tantos elfos domésticos, si al final somos los pobres alumnos castigados los que terminamos haciendo todo el trabajo.

Me pregunto cómo reaccionarían los padres de todos esos niñitos mimados que se creen lo mejor por ser de sangre pura si se enteraran que los profesores los hacen limpiar a la forma muggle cuando son castigados; no creo que les agrade mucho la idea. Es irónico pensar que mis padres podrían ser así, pero yo ya deje de importarles hace mucho tiempo, en cualquier caso sería de Regulus de quien se preocuparían.

Prácticamente los "decepcioné" al quedar en Gryffindor y al hacer amistades que ellos consideran, inadecuadas, para alguien de nuestro "rango"; pero todas esas tonterías sobre la pureza de sangre no me interesan, digan lo que digan mis padres, los chicos son para mí mi verdadera familia.

Remus es como el papá que nos hace ser responsables y evita que nuestras travesuras se pasen de la raya, aparte de ser el cerebro tras muchas de nuestras bromas, James es como el hermano que siempre quise tener, alguien que me ayudara a hacer travesuras y que fuera perfecto como mi cómplice. Y Peter,… bueno, Peter es como nuestro hermanito menor al que tenemos que proteger y defender de las serpientes inmundas que le quieren hacer daño, claro que a veces eso solo es una excusa para meternos con ellos.

No me considero amigo de la pelirroja que trae loca a mi mejor amigo, pero sinceramente lo que le hicieron esos malditos bastardos es horrible, sin contar el hecho de que Cornamenta se puso como loco cuando se enteró. Si no fuera porque a Evans no le quedó ninguna herida grave, él hubiera torturado a todos y cada uno de los Slytherins hasta saber qué había pasado y quién lo había hecho, para luego lanzar al culpable desde la torre de Astronomía y dárselo de comer al calamar gigante.

Es extraño que el director no haya hecho nada al respecto, algo así merece como mínimo una expulsión, y yo no veo que haya cambiado el número de alumnos del colegio, y menos en las serpientes. Está claro que el ataque lo han ocasionado ellos, nadie más en la escuela siente tanto odio hacia los nacidos de muggles como para hacer algo así, y ellos son los únicos que creen en esa tontería de la pureza de sangre.

Iba tan sumido en mis pensamientos que no me di cuenta que alguien venía corriendo por el pasillo, hasta que ese alguien chocó conmigo y me tiró de espaldas al suelo. Ya iba a levantarme para decirle a ese idiota que tuviera más cuidado y se fijara por donde iba cuando escuché una voz burlona que yo conocía demasiado bien.

- ¿Qué pasó, Canuto?, ¿te dio sueño de repente y decidiste tomar una siesta, o qué? –se burló ese cuatro-ojos que tengo como amigo.

- Por lo menos yo no voy por la vida atropellando a las personas. Además, aunque no lo creas se está muy cómodo acá abajo. –dije mientras me acurrucaba en el suelo para dormir y fingía un bostezo- Buenas noches…

- No seas payaso y levántate, tengo algo que decirte –me reclamó mientras me ofrecía su mano, me paré con su ayuda y lo miré esperando que comenzara a hablar.

- ¿Qué esperas? ¡Habla de una vez! –le reclamé al ver que no decía nada.

- Está bien, está bien, no te sulfures…

- ¡Hey!, esa es mi frase, no tienes derecho a quitármela.

- Okey, no lo volveré a hacer. Ahora, acaba de suceder algo y necesito contárselo a alguien pronto o sino explotaré. –me dijo a la vez que sonreía de una manera extraña.

- ¿Qué?, ¿acaso le hiciste una broma a Quejicus? O, mejor aún ¿hiciste explotar la Sala Común de los Slytherins y luego los convertiste en sapos? –le pregunté mientras me jalaba hasta entrar a un aula vacía y cerraba la puerta.

- No, es algo mucho mejor que eso, verás…

- ¿Algo mejor que molestar a las serpientes? Lo dudo, pero bueno, suéltalo de una vez.

- Tal vez ya te lo habría dicho si no me interrumpieras cada tres segundos.

- Pero vamos Cornamenta, tú mismo estás perdiendo el tiempo reclamándome, cuando podrías estarme contando lo que me tengas que contar ahora. –James me lanzó una mirada asesina, y yo le contesté con una sonrisa socarrona, era demasiado fácil hacerlo enojar, y solía aprovecharme de eso a menudo para divertirme.

- Esta bien, me morderé la lengua, dilo de una vez. –al final me rendí, no podía atrasarlo más tiempo y era mejor terminar con esto rápido o nunca me dejaría en paz. Lo conocía bien para estar seguro de que si lo ignoraba me iba a joder hasta que lo escuchara.

- Al fin. Bueno, la cosa es que estaba en la enfermería como todas las tardes haciéndole compañía a Evans un rato, pensando en que se veía tan linda como siempre aun estando inconsciente. En eso estaba cuando entró Jones…

James empezó a contar su historia con entusiasmo, haciendo gestos y yendo de un lado para otro por toda el aula; movía los brazos, los agitaba, sonreía y mostraba todas las emociones habidas y por haber. A cada palabra que daba él, mi boca se abría más y más, hasta que mi barbilla casi rozaba el suelo. Todo lo que me estaba diciendo me parecía imposible de creer, creía que mis oídos me estaban jugando una mala pasada.

Pero no, no era ninguna mentira, lo que me estaba contando parecía ser cierto; y sin embargo no terminaba de creerlo…

- Me estás jodiendo, ¿verdad? –le dije con un tono de incredulidad que rayaba en el escepticismo a mi pelinegro amigo.

Me miró sin entender, todavía alterado por su tan entusiasta relato, pero se recuperó enseguida cayendo en la cuenta de que no me creía nada de lo que me acababa de contar.

- No, Sirius, no te estoy jodiendo ni nada parecido, todo lo que te acabo de decir es la pura verdad.

- ¿En serio pretendes que te crea –le dije lo más sarcástico que pude- que Jones súbitamente aceptó ayudarte a conquistar a Evans, sabiendo además que ésta es la mejor amiga de la pelirroja? Discúlpame que te lo diga amigo, pero creo que finalmente has perdido la cabeza, incluso ya empezaste a tener alucinaciones.

- ¡No estoy teniendo alucinaciones! Todo lo que te he dicho es verdad y si no me crees es tu problema, yo sé que es verdad y eso es lo único que importa -dijo algo resentido.

- Pero no te alteres, Cornamenta... Ahora, dime, si yo te hubiera dicho lo mismo, ¿cómo hubieras reaccionado tú?

- Bueno -empezó a decir algo confundido-, hubiera pensado que me estabas tomando el pelo, pero…

- ¡Exacto! ¿Cómo pretendías que reaccionara yo si vienes y de la nada me dices todo eso? ¡Si ni siquiera tú te lo hubieras creído! -reclamé con tono molesto.

Se quedó unos segundos en silencio luego de que yo hablara, parecía tener una lucha interna consigo mismo, así que solo me lo quedé mirando hasta que finalmente frunció el ceño en actitud rendida.

- ¿Alguna vez te he dicho lo mucho que te odio cuando tienes razón? -me dijo mientras fruncía más el ceño, fastidiado.

- Entonces debes odiarme muy a menudo. -le dije burlón, ganándome una mirada llena de reproche y enojo por parte de él.

- Ok, ok, dejemos esta linda y amigable conversación para otro día. Pase usted, señorita, las damas primero. -le dije con sorna mientras abría la puerta del aula y le dejaba el paso libre.

- Ja ja ja, que gracioso eres Canuto -me dijo sarcástico a la vez que me rodeaba el cuello con su brazo y me hacía salir junto con él al pasillo.

- Y a todo esto -dijo luego de un par de minutos caminando en silencio-, ¿se puede saber qué diablos hacías caminando por los pasillos con la cabeza en las nubes?

- Y mira a qué hora se te ocurre preguntar eso, Jimmy. Para tu información, te estaba buscando para llevarte a la biblioteca, al parecer cuando estás con Evans pierdes totalmente la noción del tiempo: llevas casi una hora de retraso.

- Lo siento, entre la visita a Evans y la charla con Jones el tiempo se me pasó volando. Pero sigo sin entender cuál es tu problema con que yo no llegue a tiempo a hacer los deberes, creo que pasar tanto tiempo con Lunático ya está afectando tu sentido de irresponsabilidad, querido amigo.

- No seas payaso. Mi problema no es que no hagas los deberes, mi problema es que me estaba matando de aburrimiento entre tanto libro polvoriento mientras tú hacías quien sabe qué cosa quien sabe dónde, ya no lo soportaba más así que…

- …así que cuando se te dio la oportunidad, no dudaste en salir en mi búsqueda aunque eso significara arruinarme la diversión, ¿verdad? -aseguró, luego de completar mi idea.

- Cómo se nota que me conoces bien, querido amigo. Pero yo te conozco mejor. -le dije sacándole la lengua- Ya, dejémonos de juegos tontos y vayamos rápido o Remus se va a molestar.

- ¡Pero si tú fuiste el que comenzó!

- Ya, pero no es culpa mía que me hayas seguido la corriente.

- Pero… mejor ni te digo nada. -dijo frustrado y algo confundido, me divirtió verlo de esa forma.

- Exacto, ya sabía yo que muy en el fondo eras consciente de que soy extremadamente superior a ti y que nunca vas a poder vencerme -al ver que iba a replicar nuevamente, continué rápidamente -. Vamos, hagamos una carrera hasta la biblioteca.

- Lo siento, pero paso. Ahorita mismo, no me siento con ganas de correr.

- Ok, empecemos. En sus marcas, listos…

- No, Canuto, ya te dije que no…

- … ¡FUERA! -dije mientras comenzaba a correr a lo largo del corredor. Estaba seguro de que James me seguiría, tanto como me llamaba Sirius Orión Black.

Giré la cabeza hacia atrás y, efectivamente, allí estaba Cornamenta corriendo tras de mí. Corría con todas sus fuerzas tratando de alcanzarme, pero yo le había sacado bastante ventaja. Seguramente había perdido tiempo dudando si seguirme o no. Lancé una carcajada y seguí corriendo aun más rápido que antes.

Finalmente llegué a las puertas de la biblioteca y me tomé unos pocos instantes para recuperar el aliento que había perdido por la carrera. Entré con normalidad y caminé hacia donde estaban mis amigos, los saludé y me senté.

Antes de que ellos pudieran siquiera responder a mi saludo, una persona entró corriendo a la biblioteca llamando la atención de todos los presentes y ganándose una venenosa mirada de reproche por parte de la felina bibliotecaria.

- ¿Qué sucedió, Cornamenta? ¿Por qué estás tan agitado?, pareciera como si hubieras participado en una carrera de cien metros planos. -le pregunté con fingida sorpresa, aunque ambos sabíamos perfectamente que luego tendría que vérmelas con su venganza. Lo conocía lo suficiente como para estar seguro de ello.

Él simplemente sonrío y dijo que no sucedía nada, pero en lo que quedó de la tarde no dejó de lanzarme miradas de soslayo, y Remus lo llamó varias veces para que se concentrara en el trabajo. En fin, cuando llegara el momento ya me las arreglaría para no salir tan mal parado.

*Con respecto a lo de la Bella Durmiente: si ya sé que son cuentos muggles y todo eso, pero no se me ocurría que más poner para comparar a Lily en los pensamientos de un loco y obsesionado James, así que imaginemos que lo aprendió en una extraña clase de Estudios Muggles sobre cuentos infantiles, ¿vale?

Los dejo con este nuevo capítulo, me encantó la parte de Sirius y James, espero que a ustedes también les haya gustado.

Gracias otra vez a Charlotte, que siempre me anima con sus comentarios, espero que esto no sea también excremento de doxy o me deprimiré bastante jaja.

También muchas gracias a KamiiLupinBlack y a daniginny por agregar la historia a sus favoritos y sus mensajes increíbles, son las mejores. Y también a Serena mileto que me dejó un review animándome a actualizar.

Son las mejores lectoras, no las merezco en serio. Espero que les guste el capítulo y no me tiren tomatazos.