DEMASIADO TIEMPO DESDE QUE NO PUBLIQUÉ XD
Bueno, sin más el penúltimo cap, sí el último capítulo en donde al fin ya dirá completo
"Desde mi corazón mis más agradecidas gracias por contar con todos vosotros que alimentaron mi ganas de seguir"


"Si a la llegada de tercero las youkais corrían de un lado a otro, ahora era el doble de pesado el trabajo. Cada uno ocupado de sus trabajos y diligencias y otros como Kappa decoraban con piedritas doradas el estanque.

El primer comandante observaba los preparativos tomar un rumbo correcto mientras él se limitaba simplemente a beber, obviamente sin llegar a los extremos pues debía estar sobrio para cuanto su estúpido nieto por fin dejaría de ser un tonto para convertirse en un "Hombre" dedicado a su hermosa esposa.
Hablando de la mencionada esta corría desespera y detrás de ella Kejoro y Kubinashi, este último la había atado para evitar su escape y así poder arreglarla como era debido, pero la Yuki-onna se negaba dejar de cocinar alegando que se sentía inútil.

-No, no entienden que no-Gritó la peli negra mientras los amenazaba con sus dedos.
-Ya tendrás tiempo, pero hoy es tu boda-Respondió con el mismo tono la castaña.

El anciano contempló la victoria de Kejoro, pues esta la amenazo de unas maneras un tanto extrañas y la oji dorada no tuvo tiempo de negarse.
Por el otro lado un castaño miraba a su emocionada madre llorar mientras "Abrazaba" por no decir que estaba ahorcando a Aotabo.

-Sabía que algún día llegaría este momento y no sabes lo feliz que me hace saber que sea mi pequeña Tsurara, estaba segura que sería ella. No me caía mal tu amiga castaña, pero Tsurara-chan siempre fue mi preferida...¡Que emoción Aotabo se casa mi pequeño!
-N...no...respiro...-dijo con dificultad Ao.

Después de horas de preparativos se encontraba la dama de las nieves en el baño "relajándose" para empezar a vestirse, pero no podía estar tranquila por el simple hecho de que hoy dejaría de ser una del desfile de el Tercero para volverse su acompañante, la mujer que lo esperaría en las mañanas para sonreírle a su amado castaño, le cocinaría lo que deseara, le desearía suerte en la escuela, ´lo acompañaría en todo y, en las noches lo acompañaría en su desfile tomando la mano del peliblanco.
Su corazón le decía que hizo lo correcto al irse por un tiempo de la residencia Nura, para aclarar sus propias ideas y sentirse segura, para olvidar a Kana y su beso con Rikou y para regresar renovada y tranquila, enfrentándose con que no lo había olvidado en todo ese tiempo ni él a ella.

-El baño es relajante Tsurara-chan-Comentó Kejoro mientras le tendía una toalla.
-Si-Respondió la chica mientras se levantaba.
-De seguro a Rikou le agradaría estar en estos momentos aquí-Respondió pícara la castaña.

Obviamente se ganó un furioso sonrojo por parte de la pelinegra al contagiarse de los pensamientos de Kejoro. No había pensado en eso, pero también era parte de un matrimonio...la noche de bodas y todo aquello.
Recordó el día en que su madre le dijo que debía robarle un beso, la primera vez que pensó en Rikou como hombre y no como niño y finalmente en que en pocas horas ellos estarían solos, solos...

-Aja!, Tsurara-chan que estabas pensando-Comentó la castaña suprimiendo una risita.
-¡Nada!

Ambas se dirigieron al cuarto para maquillar a la chica, después de mucho tiempo Kejoro estaba vestida con un hermoso kimono rosado con flores azules y Tsurara estaba con uno blanco realmente impresionante en cuanto a diseño le daba un aspecto realmente angelical, excepto por el simple hecho de la silueta de la chica./p

-Realmente sele hará agua la boca.
-¿Disfrutas molestarme?-Gritó la chica pelinegra.
-Para nada, deseo que seas muy feliz y, que disfrutes de todo lo que te mereces y mucho más- Respondió mientras terminaba de colocar el tocado de flores en el cabello ahora recorrido de Tsurara.
-Gracias-Respondió con los ojos acuosos.
-No, no llores que arruinaras mi trabajo, bueno te vez preciosa y pensar que parecías una pequeña y adorable niña ahora eres una hermosa mujer que debe sentirse muy orgullosa de su belleza-Respondió la castaña-Vámonos.

Por otro lado el peliblanco se miraba en un espejo acomodándose su ahori ahora de color negro y su yukata, sus ojos carmesí vagaban en sus propias memorias vividas junto con la que pronto sería su mujer, si sonaba tan agradable ese término, no más idiotas detrás de Tsurara y que él tenía que asustar par evitar que la siguieran molestando. Ella pronto le pertenecería no solo en término sino en cuerpo y alma.
Ahora, disfrutar de este momento. Ya era el Tercer comandante, pero nunca se sintió tan emocionado como en este momento.

-Oye baka, deja de hacer eso y vámonos-Comento el primero con su yukata azul. -Si, ya anciano, después de todo soy ahora el señor Pandemoniun-Respondió el ojirubí con su sonrisa ladina.
-Si, y el primer problema que traerás es a tu madre enojada por llegar tardea tu boda-Replicó el anciano.


Gracias por leer y me gustaría saber sus opiniones ok?

saludos :3