Hola, Bueno al fin aquí después de toda una vida de ver Nurarihyon no Mago, estoy aquí con el final de mi historia. La primera que hice y a la que sinceramente le tome mucho cariño, sin embargo todo debe tener un final y esta historia ya llegó al suyo. Mil gracias a los que estuvieron aquí todo el tiempo leyendo, a los que se unieron luego y finalmente a los que leeran después de que la acabe.

Un abrazote a todos ustedes y enserio les hechare de menos xD hasta que se me ocurra escribir sobre algún otro personaje de este maravilloso anime.

"Desde mi corazón mis más sinceras y profundas gracias, sin ustedes nosotros perdemos sentido.¿ Que sería un árbol sin aves?"

Ahora el mundo y cada criatura que viviera en el ya sea humano o Yokai había dejado de existir para Rikou, nada importaba desde que vió a su futura Esposa caminar con la sensualidad caráterística de cada fémina, cononeando suavemente sus caderas mientras el Kimono celeste viajaba sutílmente de lado a lado a cada paso que ella daba.

Por otro lado su mirada reflejaba la dulzura de una niña enamorada y a la vez el encanto de una mujer deseable por cualquiera. Sus manos estaban entrelazadas en señal de nerviosismo y su hermosa cabellera, aquella a la que ése encargaría de desatar en la noche, estaba atada en un recogido con flores.

-Amo...-Susurró ligeramente sonrojada mientras lo miraba a sus ojos carmesí, esos ojos que eran su perdición.

-Rikou solamente Tsurara, desde ahora debes llamarme así-Al verla intentar protestar agregó-O si lo prefieres te Obligo a hacerlo-Respondió coquetamente.

-A...Rikou-Kun-Replicó abochornada la Yuki-Onna.

-Hijo, pero mira lo guapo que estás-Habló su madre mientras llegaba algo apresurada-Espero que ambos sean demasiado felices, se lo merecen después de todo lo que han pasado. Juntos hicieron posible tantas maravillas, por eso deseo que ambos gozen de su merecidos frutos-Apremió Wakana con algunas lágrimillas asomandose a travez de sus ojos.

-Gracias Mamá, ambos esperamos que sea así-Sonrió ladinamente el peliblanco mientras tomaba las manos de Tsurara.

-Debo entrar primero así que les hablaré luego. No se escaparan de mí, sin antes darle mi regalo de bodas-Sonrió esta vez más alegre-Tu padre me lo dió hace mucho tiempo para tí cuando encontraras a tu persona ideal.

El Nura dirigió su mirada hacia arriba, su padre de seguro lo miraba contenplando en que se había convertido él, el Tercero al mando y ahora señor Pandemonium, el mitad Yokai que había conseguido lo que su abuelo había hecho tiempo atras. Alianza entre humanos y demonios.

-Rikou-Sonrió comprensiva Oikawa-El está admirando a su hijo, convertido en un grandioso hombre.

El ojirubí la miró sonriendo esta vez sin sus carácteristicas miradas seductoras o de burla, esta vez era sincera y pura su sonrisa, ciertamente igual a la de su forma día.

-Espero que así sea-Respondió-¿No estás nerviosa?

-Bastante-Respondió ella haciendo reír a Rikou-Sin embargo, no siento nada malo al estar contigo.

-Tsurara, cada día que pasa me culpo a mísmo por haber sido tan estúpido, por no haberte dado el valor que merecías-Suspiro el peliblanco a la par de colocarle una mano en sus blancas mejillas-Por no decirte lo mucho que te amaba, que deceaba recuperar todo el tiempo perdido...el haberte hido por esos tres años me enseño que fui un completo imbecil y que..

Esta vez sus palabras fueron calladas por el beso dulce en los labios por parte de su Yuki-Onna, la mujer que le había enseñado el amor en cada una de sus formas, esperanza y luz de un futuro mejor, comprension en los momentos difíciles, lágrimas de alegría a cada regreso finalmente promesas de un volvernos a ver.

-Te amo Tercer supremo comandante-Susurró ella dejandose llevar por el momeno-Y te amaré todo el tiempo que me quede.

-Te amo Tsurara Oikawa-Respondió el mientras se separaban, ya que, si continuaban eso se pondria algo subido de tono.

Se miraron unos segundos antes de sonreir y tomarse de las manos nuevamente, ya vendrían las miradas de reproche los comentarios negativos, las peleas y el tiempo que no se verían, sin embargo de esa misma forma vendrían los regresos, las sonrisas...la familia, sí la familia que ambos deseaban tener una pequeña o un niño corriendo como alguna vez el lo hizo, riendo por haber atrapado a alguien en su trampa o emocionado al ver a su padre llegar. Un hogar en el que vivieran nuevamente unidos como él lo vivo en su tiempo.

-Los e traído a la Residencia Nura...

Se oía dentro de la puerta que ellos estaban por atravezar al primero, su abuelo hablar para empezar la celebración.

-Lista-Consultó divertido.

-Lista-Respondió ella regalandole una de sus hermosas sonrisa.

Tomados de las manos entraron con paso firme, él con su mirada hacia al frente, pero sin dejar de estra pendiene de su hermosa esposa, ya podía disfrutar de saborear esa palabra y no solo eso sino que la disfrutaría al alejar a cualquier imbécil de su mujer.

Luego de las tantas palabras a las que nisiquiera le presto atención, empezaron los tantos Yokais que habían en la residencia a brindarle sus gratos deseo y por supuesto los obsequios.

Entre esos Shoei, quien amenazó al peliblanco acerca de la infelicidad de la chica, cosa que el ojirúbi respondió besando a Tsurara, luego de aquella respuesta sonrió abrasando a los dos yokais y colocó las manos de ambos un dije que representaba felicidad eterna.

Luego estuvieron los de Toono, Itaku y el resto del grupo que le fue de gran ayuda durante su pelea contra Harogomo Kitsune, ellos estubieron por poco tiempo pues tenían que atender ciertos problemas y además Itaku se había vuelto una nena, según Rikou, ahora que sobreprotegia demasiado a Reira.

Después su equipo, más bien los que consideraba su familia Aotabo, Kubinashi, Kurotabo y el resto que siempre lo apoyaron en su decisión de ganarse la confianza de todos los demás clanes afiliados.

Estuvieron quienes no esperaba ver como es el caso de Yura y el resto de los que "combatian" yokais, ahora estaban alzando copas en honor al señor Pandemonium y su hermosa dama de las nieves.

Y finalmente, claro esta después de sus madre y sus sollozos, estuvieron frente a el la patrulla paranormal.

-Es bueno volver a verlos-Comentó él mientras sentía el ligero apretón de la mano de su esposa al ver a Kana.

-Debo esta vez, disculpame Rikou, que Tsurara Oikawa te sienta tanto la belleza de las nieves-Sonrió kiyotsugu recibiento una sonrisa de agradecimiento y una mirada de "solo por esta vez" de Rikou.

Tomo las manos de ambos y las junto mientras colocaba en ellos una bolsa con dinero en representación de progreso y prosperidad.

-Espero que sean muy felices.

-Gracias.

Luego Maki y Tori hablaron con ellos desenadoles felicidad y agradeciendole todo el tiempo juntos y que fueran felices pues se lo merecían. Rikou asintió algo feliz y a la vez aburrido, sentía que esto era peor que escuchar el sermón de su Abuelo.

Tori por su parte decidió acercarse a Kurotabo quien prácticamente la esperaba con sus brazos abiertos.

-Ya tendré tiempo de burlarme-Sonrió ladinamente el Nura.

Después de eso estubo Shima, exasperante para la mente del comandante al observar a su compañero arrojarse a los pies de la abochornada YuKi-onna Mientras le rogaba que no dejara de escribirle y que la extrañaría, para cuando su esposa pestaño Rikou ya había pateado lejos al chico.

Y Finalmente Kana, ella se limitó a simplemente desearles felicidad entre dientes y de esa misma manera irse no sin antes advertirles que si fuera por ella deseaba verlos a ambos llorar sangre.

Que amble resultó ser.

Bien, ahora todos se encontraban medio borrachos por no decir que poco le faltaba para subir a cantar Karaoke y pelearse con Aotabo el micrófono.

El Nura dirigió la mirada hacía su esposa que se encontraba algo sonrojada a causa de los comentarios que quien sabe que decían de Kejoro. Simplemente no podía dejar de mirar lo hermosa que estaba.

Se levantó estirandose ligeramente pues ya estaba arto de fingir que le interesaba estar sentado todo el resto de la fiesta y que no deseaba salir de allí.

-Rikou, cariño puedes venir un momento-Lo llamó su madre.

-...

-Esto te pertence, espero lo disfruten-Sonrió su madre mientras depositaba en las manos de Rikou unas llaves.

La sonrisa casi delina del ojirúbi le hizo entender a Wakana que deseba salir con su esposa y compartir tiempo juntos, a solas.

-Ya los distraigo.

-Gracias Mamá.

Robandose a la novia escapo utilizando su miedo y dejando atras al alborto cousado por su familia y los gritos de felicidad.

-Por que salimos Rikou-kum-Susurró algo sonrojada la pelinegra.

El simplemente se limitó a mostrarle las llaves de las que sería su casa por los dos días antes de partir a Toono por asuntos de reunión y porque su luna de miel sería allá.

Ambos miraron la residencia con ternura pues tenía una nota que decía me siento orgulloso cada día más firmada por su padre. Él la miró antes de alzarla en brazos como en todo matrimonio y entrar a la residencia.

Después de últimar detalles con respecto a Toono ambos se miraron por unos segundos antes que el Nura tomando la iniciativa cerró la distancia entre ellos con un beso apasionado mientras empujaba a la chica a las aguas termales.

-Rikou...-Susurró ella cohibida.

-Dejate llevar-Respondió él con la voz más grave de lo normal.

Ambos simplemente sabían que todo tomaría su curso normal, él le respondería entre besos que la deseaba mientras ella suprimía su insasiable deseo de ser uno. Ambos recorrerían sin pudor el cuerpo del otro entregandose al más infinito placer, pero sobre todo por amor, por ese amor que los había hecho superar sus errores, perdonar, amar, y continuar.

Simplemente ella siempre fue para él de la misma manera que él para ella, era el destino que no les permitía estar lejos sin desear volver a estar cerca, y era ese mismo destino el que les permitía estar en esos momentos demostrandose los mucho que se amaban y que cada segundo, minuto y hora de espera valió la pena, pues se tenían por fin el uno al otro.

-Te amo-Susurró ella jadeante mientras se aferraba al cuerpo formado del hombre frente a ella.

-Ahorra energía-Respondió en el mismo tono Rikou causandole un escalofrío a la Yuki-Onna-También te amo.

-Prometeme algo-Respondió al ver que su esposo intentaba reanudar lo que habían dejado.

-Te escucho.

-Iremos mañana a llevarles rosas a tu padre y visitaremos a mi madre.

Se sorprendió un poco por la respuesta de ella pero luego sonrió, era su manera de agradecerte a Rihan que le agradecía por recibirla en su casa y por permitirle conocerlo y a su madre...de seguro por la absurda propuesta de que le robara un beso que ciertamente ella no tuvo que pedir pues el estaba deseoso de cumplir con ello.

-Como desees señora Nura-Sonrió complacido con lo bien que sonaba ese título en ella-Pensaremos en ellos después.-Comentó él antes de mirarla y luego dejarse llevar por todo el tiempo que deseo tenerla en sus brazos y decirle cuanto la deseaba, cuanto la amaba y finalmente que no volvería a cometer el mismo error.

Pues estaba dispuesto a apostar esta vez a Nenekimaru que haría de Tsurara la mujer más feliz del mundo.

Después de tanto tiempo estamos aquí en el final del camino y sinecramente quiero agradecer a todos enserio, mil gracias por los reviews que llegaban motivandome a seguir. Hecharé de menos Nurarihyon no mago y a Rikou(En especial a Rikou) y Tsurara-chan, pero bueno

Gracias por todo y nos leemos en algún futuro no muy lejano. Los quiero un montón y cuidense.