primero quiero dar un saludo a todos(as) lo que siguen esta historia! lamento mucho la tardanza u.u

CAPITULO 5

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La punzada de la herida producida a lo largo de la frente del maestro latía con continuo dolor, el viejo roedor yacía arrodillado tranquilamente dejando que las experimentadas y hábiles manos de su hijo Miguelangel maniobraran los vendajes de gasa alrededor de su cabeza. El anciano podía sentir como el pelaje se le volvía a humedecer bajo la presión de las telas por la sangre que brotaba nuevamente de la herida, enrojeciendo las vendas y acompañado del acalambrado ardor del agua oxigenada mientras sostenía entre sus manos una improvisada comprensa hecha de bolsas de plástico y trapos con hielos reposándola sobre su vientre mal herido, mismo lugar en donde su hijo mayor le había propinado dicho golpe.

Mientras pasaban los minutos las disputas de sus otros dos hijos se oían a todo volumen, escuchando aquel palabrerío mordaz que resonaba en toda la estancia que hasta tan punto le hacía palpitar las sienes y con una paciencia casi tan envidiable para la mismísima Teresa de Calcuta el maestro abrió los ojos manteniendo su atención atentamente hacia en donde se encontraban sus hijos, responsables de mantener el escandaloso alboroto que a cada segundo no hacían más que crisparle de los nervios. Si ya de por sí las constantes riñas entre el mayor y el tercer menor de sus hijos (Raphael) le sacaban del quicio, no se llegaban ni a comparar con el habla riguroso del segundo mayor (Donatello), ante una disputa que te dejaba desarmado a punta y filo con sus diálogos hasta hacerte desangrar de miseria verbalmente.

Desde la distancia en la que se encontraba el maestro, observaba como el más irreverente de sus hijos le pedía casi en exigencia alguna explicación del desastre ocurrido anteriormente en la guarida, con esa bravura al hablar muy típica y característica en él, dirigiéndose a entre-empujones a su hermano quien le recibía con una desagradable mueca dibujada en su hocico.

Y por muy pacifista que llegase ser el joven genio, este tenía sus límites.

-¡mira, a mi no me grites tremendo pedazo de animal! ¡Ya te lo de dicho que no lo sé!-

Rafael por su parte no se quedo atrás.

-¡entonces aclárame el porqué diablos Leonardo se ah puesto como loco rabioso gritando y trepando como el hombre araña y vomitando esa madre!- grito, alzando sus brazos para hacer énfasis a sus palabras.

-¡dime que parte del "no lo sé" no me captas, bestia!-

-¡desde el momento en que nadie quiere darme la más puta explicación!-

-¡ya cállense los dos!-

Ambos quelonios se callaron, deteniéndose de su disputa y volteando a la par sorprendidos por la repentina orden dada por Miguel, dejando también sorprendido inclusive al maestro quien volteo a mirarle de la misma manera. El joven quelonio había alzado la voz con un tono casi igual de autoritario como el que llegaba a poseer Leonardo y debido a como se estaban poniendo la situación entre esos dos y con sus gritos le hacían echado perder la paciencia, apretando inconscientemente de la última vuelta del vendaje, provocando lastimar más de la herida del hombro del maestro arrancándole un estrepitoso grito, Miguelangel al darse cuenta de esto desbarato el vendaje comprobando que las puntadas de la sutura aun seguían en su lugar e volvió a ajustarle las gasas pero con más cuidado.

-Maldición Raphael, por una vez en tu vida cállate y escucha a Donnie, no sabemos qué es lo que exactamente a sucedido, todo paso tan rápido que no me encuentro el cómo poder explicártelo- Miguelangel había dejado de lado la botellita del alcohol depositándola en el suelo junto con el paquete de los algodones para seguir con sanar las heridas de cortes superficiales del brazo izquierdo del maestro, tomando entre sus manos la ultima gasa que le quedaba para continuar su trabajo a la par que le dirigía la mirada fieramente a sus hermanos.

-mira… te seré breve, yo me dirigía rumbo a la entradilla de la cocina en busca de Donnie para ver si me podía hacer un favor sobre el mal funcionamiento que tienen los aires porque con este calor la guarida apesta a mierda! y sin mencionar el numero de las ratas muertas atascadas en las arpas de los ventiladores, que cuando entre a la cocina los vi a los dos… - hiso una mera pausa, ya terminando su labor de enfermero sellando las vendas con cinta- Donnie se encontraba al lado de Leo como tratando de calmarlo o algo así, no me fije muy bien ya que Leo estaba como medio raro balbuciendo unas cuantas cosas sin sentido y vi… que te digo, que lo vi como él mismo se estaba automutilando el brazo con sus garras! y me asuste… y cuando me acerque para detenerlo al igual como lo hacía Donnie que ¡BAM!- el quelonio hace una extraña expresión, lanzando los brazos y produciendo gestos como recreando dicha parte de la escena- ¡un plato volador se vino directo contra mi cara! Leo empezó a lanzar maldiciones contra diestra y siniestra, agarrándose la cabeza mientras se sacudía violentamente! Como si un ser invisible estuviese ahí peleando contra él y gritando como loco, ¡yo me aleje! por miedo a su conducta errática como la chiquilla del exotista en la película, mientras que Donnie le detenía de lanzarme esos cuchillos cuando ¡ZAS! Le envió un zarpazo y aventándolo contra la pared!-

Rafael aun escuchando atentamente la confesión narrada por el menor, miro de reojos a Donatello, notando por primera vez el desgarrón de la manga de la sudadera por arriba del hombro con las tres marcas características de hacer sido recibida las garras atravesar la tela, pero que por suerte eran apenas superficiales las heridas puesto que el sangrado era nulo, en su lugar se apreciaban claramente las líneas de los rasguños enrojeciendo en la zona, solo dañando levemente la piel escamosa. Don al notarlo se cubre el hombro, desviando su rostro con cierto gesto de desagrado.

-ahí tiene tu maldita explicación-

-lo dices como si yo tuviera la culpa-

-ah! ¿Y que querías que hiciera? ¿Dialogar con él mientras me intentaba matar a Miguelangel?-

El mencionado se erizo, más de que lo hubiesen mencionado que recordar el evento ocurrido.

-¡NO! Pero pudiste haberlo dejado noqueado o sedarlo o yo que sé, algo! En vez de dejar que todo se empeorara!-

-oh perdóname, pero estaba tan preocupado de que no se le echara encima a este niño-señala a Miguelangel- ¡o a mí con ese cuchillo!-

Antes de que la nueva riña comenzara a calentarse entre ambos galápagos Miguel se hacia posicionándose entre ellos al tiempo en que el shinobi de las sais se acercaba amenazadoramente a un estoico Donatello que le miraba con una cara que le decía "acércate a mí y te muerdo la cara".

-¡ya basta los dos!- decía el quelonio mientras trataba de detener el paso de su hermano extendiendo las manos al frente en un intento de razonar con Rafael y por consiguiente parar las provocación que le hacia el otro- no llegaremos a nada si siguen comportándose así- este era una de las tantas razones en las que le disgustaban a Miguelangel de meterse en medio de una bronca si en especial se trataban con sus hermanos, casi siempre las ignoraba o trataba de ver otro lado y dejarlas pasar ya que generalmente era Leonardo quien las trataba y quien sabia como manejarlas mucho mejor que él. Sabia de sobra que una vez que Rafael perdía de los estribo era muy difícil tratar con él a pesar de que le hacía más caso a la palabra del menor que las del intrépido, siempre valiéndole madres lo que diga o cuenta el mayor, pero que aun así captaba sus ordenes al final aunque fuera a regaña dientes.

Miguel a como podía, hacia retroceder al furico shinobi sosteniéndole de los hombro y manteniéndolo lejos de Donatello quien no paraba de provocarlo- mira escúchame hermano, Leo estaba fuera de sí… si lo hubieras visto, ni siquiera el Sensei era capaz de arremeter contra él!- Rafael abrió enormemente los ojos sin creer lo que escuchaba esto último, el menor se alegro de que por lo menos haya llamara su atención, haciendo que quitara de la mira a Don- De la nada nos empezó a agredir a todos verbalmente y arrojar ataques sin sentido al aire gritando y tirando todo lo que hubiera en su paso y luego los cuchillo…oh! ¡ y no creerás lo que le hizo al televisor!-

Extrañado, recorrió con la mirada rápidamente la sala de estar de la guarida parando en donde yacía antiguamente el susodicho aparato, encontrando nada más rastros de madera y vidrios rotos y cables desparramados por el suelo, más la mesita en la que estaba posada la tele partida a la mitad.

-..… donde está el televisor?-

- Leo lo termino destripándolo por completo mandándolo a volar por el aire, ya no se supo nada más de él-

-pero… porque diablos se puso así? Además de que ni siquiera tenía la fuerza suficiente como para sostener una lucha o destrozar el televisor con esa fiebre tan alta… es imposible-

Estaba confundido, no se encontraba alguna razón lógica de la cual su hermano hubiera sacado todo esa fuerza bruta de la noche a la mañana y más en su actual estado de debilidad, puesto que era bien sabido para él que Leonardo se había abnegado a comer o no podía sostener más de algún bocado del plato y sus episodios con el insomnio lo mantenían más que cansado.

-y sigues sin escuchar! Te lo he dicho casi mil veces que no lo sabemos y punto, en el tiempo en el que te encontrabas fuera de la guarida nos la ingeniábamos el tratar de contenerlo pero por suerte su atención se fue dirigida directamente al televisor desquitándose con él… aunque no duro por mucho-

-pero Donnie- Miguel con el gesto preocupado- ¿acaso no vistes sus ojos? Los tenía inyectados de sangre cuando se lanzo como depredador por el TV y por consecuencia a Rafa también-

Don concordó con lo dicho- es verdad… era como si, le molestaba de sobremanera… eso fue extraño-

-se veía peor que D levantándose por las tardes sin café-

Donatello le miro feo, ahorrando las ganas de mandarle un tremendo zape.

-¡y eso a mí que me importa! Tenemos a un loco suelto entre las alcantarillas, debemos de ir a encontrarlo antes de que lo haga otra persona o sabrá dios que pueda más pasar!- el shinobi de las sais soltó con bravura, sin dejarse de rascar la parte de la mejilla con sus garras en donde le había salpicado los restos de saliva cuando el intrépido se le había tirado encima, desde hace un buen tiempo la comezón le había hecho irritar como si de quemaduras se tratasen y que aun le era imposible olvidar aquel desagradable aroma a amoniaco que había desprendió de su aliento, el rostro le ardía frotando con más fuerza el extremo de la bufanda a su cara mientras que entre dientes maldecía-no me pueden estar jodiendo con esto ahora-

Splinter los observo a los tres en silencio antes de decidirse finalmente a levantarse de su reposo percatándose del ligero temblor de su pierna derecha bajo su propio peso y al tiempo reprimiéndose con toda la fuerza de su voluntad que le permitía ahogarse en su garganta el quejido de dolor que le agobiaba por encima del abdomen, logrando con eficacia el gesto firme e imperturbable sin denotar una pisca del dolor dibujar en su rostro. El roedor, resistiendo en hacer a un lado los terribles calambres y el ardor de la picazón en sus heridas ahora tratadas y curadas entre vendajes de gasa podía sentir esa molesta incomodidad al tratar de moverse, provocando la fricción de las telas contra su frente mal herida, permaneciéndose de pie quietamente esperando a que el dolor se le pasase para luego retomar entre sus manos su bastón y caminar al frente, tocándose discretamente el tórax adolorido y frunciendo el entrecejo, recordando los indicios del combate horas atrás.

Esa patada había sido abrumadoramente poderosa… la que le había propinado Leonardo.

El maestro en silencio rogaba desde sus adentros que sus costillas aun permaneciesen intactas.

-¿nos? Me suena a montón-

-… debes de estar bromeando-en caro Raphael

-a mi parecer, creo que no-

Aquella declaración y esas palabras captaron la atención del maestro, moviendo las largas orejas en dirección al frente, él normalmente no se metía en las discusiones de sus hijos puesto que comúnmente había alguien más que hacia esa parte aunque como se estaban presentando actualmente las cosas comenzaba a dudar. Un solo latigueo de su cola contra el duro suelo de concreto basto para aclamar atención y el silencio, deteniendo cualquier indicio de una nueva riña que inútilmente el menor de sus hijos intentaba de apaciguar en sus hermanos.

-es evidente que a como están las cosas, no podemos dejar por ahí a su hermano asueldo entre las alcantarillas, debemos de prevenir riesgo que a futuro podrían presentarse y más por la deficiencia de salud en la cual se encuentre percudido Leonardo-

Todos asintieron en silencio

Aunque uno dudo.

-pero… maestro, después con todo lo que ocurrió, cree conveniente ir por él?-

-¡Dios, Don! ¡Es tu hermano, no podemos así como así dejarle varado!-

-¡cállate! Por supuesto que se eso animal!- arremete a Raphael- es solo que… diablos! Paso todo muy rápido, aun no me puedo creer que intento degollar a Miguel! Ni que decir… una simple gripe no te hace actuar así- se agarra la coronilla entre sus manos estresado.

- aun así sigue siendo de nuestra responsabilidad- aclaro Splinter- no podemos dejar las cosas así, hay que de aplacar una búsqueda e de localizar a su hermano y traerlo de vuelta a la guarida–

El mandato de Splinter fue más que claro, fue una orden de la cual ninguno se atrevía a contradecirle.

-Maestro…- llamo Mike- exactamente como quiere que lo encontremos… bueno es de Leo de quien hablamos ¿no? rastrearlo no es algo fácil-

Ante lo mencionado del menor, Donatello medito una respuesta antes de atreverse a preguntar.

-mmm ¿Leo traía su celular verdad?-

-¿conmigo a fuera? Nunca se despega de él- dijo esto algo divertido.

-presta tu celular-extiendo la mano en su dirección, ganando una mirada del pobre condenado- el mío se destruyo cuando me estamparon contra la pared ¿te molesta si te la pido?-

Rafael algo extrañado por la petición removió entre sus bolsillos entregando el Nokia.

-bien, entonces podremos usar la función de localizador radar que está implantado en el móvil… si es que no se encuentra fuera de su radio- dicho esto último en susurro, tomando el aparatito que su hermano le había tendido.

-¿la que?- pregunto extrañado.

-es una función que tienen en sus teléfonos, es como el GPS- aclaro.

-ahh- decía Raphael ya comprendiendo para luego fruncir el ceño- ¿y desde cuando tenemos eso en el celular?-

-desde tus repentinas escapadas a quien sabe donde con Casey, el intrépido me estuvo jode y jode que le pusiera algo a los comunicadores al pendiente tuyo, así que lo hice para que me dejara en paz- dicho esto como si fuera lo más trivial del mundo, agilizando sus dedos en el aparatito.

Raphael se le quedo viendo fijamente a su hermano sin decirle nada, no sabía si darle importancia de sí o no de tirarle en cara de la poca, si es que si no, la casi nula privacidad de la que él carecía, en especial si venía de una familia de ninja en la que la palabra "privacidad" o "respeto a lo ajeno" no existían dentro de los términos del diccionario.

-y tu obediente le sigues la palabra y a mi nada- reclamo el menor algo dolido, recordando los favores anteriores que le había pedido al genio y que nunca le pelaba.

De entre la charla Don miraba algo fijo la pantallita del móvil con el cejo fruncido, había parado de teclear del aparatito quedando momentáneamente taciturno. El maestro Splinter fue el primero en notar el repentino cambio en el joven, extrañándole su gesto y justo antes de preguntar qué era lo que le pasaba a su hijo este levanto repentinamente la mirada apartándola de la pantalla.

-tienes un total de llamadas pérdidas de Abril-

-¿Abril?-

- y...- vuelve su atención al celular- cada una de ellas de manera consecutiva, la última fue a las veinte dos horas- fijándose en el marcador - una hora aproximadamente-

-eso es cuando se fue Leo- dijo Miguel, haciendo nota hacia Rafa- si… fue cuando recibiste la llamada y el líder se te hecho encima-

El mencionado trato de hacer memoria-no percibí que me haya llamado antes camino a la guarida-

-los túneles del alcantarillado cortan levemente la señal más no aquí dentro de la guarida- hablo rápido Don, activando uno de los tantos correos de voz del celular de su hermano. El fondo de la línea se oía distorsionado, inteligible el mensaje como si hubiera entrado interferencia dentro de la línea, Don siguió cambiando de mensaje en mensaje obteniendo los mismo resultados anteriores, el fondo distorsionado y la voz de una mujer apenas se distinguía entre extraños sonidos inarticulados, había mucha interferencia entre las líneas y en cada chequeo que realizaba de cada una de las llamadas continuaban la misma señal anómala, en uno de los mensajes de voz se alcanzaba apreciar un llanto apenas perceptible y ruido distorsionado junto con una fuerte señal de estática.

Esas señales de interferencia eran extrañas tanto que comenzaron a consternar al joven genio, revisando la bandeja conforme cambiaba de mensaje.

-oye Rafita…. Estas seguro de que no te chingaste el aparatito?-

-si me aguanta buenos putazos, mi Nokia es indestructible- y sin previo aviso de lanza un zape a Miguel

El maestro les chisto y con el entrecejo fruncido observando el estado de nerviosismo silencio en el que se encontraba su hijo quien no paraba de picarle al móvil y pegándoselo al oído escuchando los mensajes, su mirar contacto con la del maestro dejándole leer el desconcierto en su expresión.

Inconscientemente, los ojos de Donatello se agrandaron al oír finalmente la voz de la pelirroja, helándole cada fibra de su cuerpo al escucharla, a pesar de la fuerte distorsión, podía apreciar el llanto que pedía de auxilio.

Pero lo que más le perturbo fue el siguiente mensaje, que este a diferencia de los otros su contenido y audio eran más nítido.

Y fue como una especie de cubetazo de agua fría que caía en cada uno de los oyentes.

Eran un pandemonio lo que es estaban presenciando, desde las pequeñas bocinas salían los rugidos bestiales que se elevaban hasta tal punto de desgarrar los tímpanos y los gritos de completo horror de la manera más obscena como si el de una escena de un asesinato en vivo se estuviese grabando ahí delante de ellos. Reconocieron la tenue y temblorosa voz de la señorita O'Neill siendo sofocada y avasallada por el terrorífico trasfondo.

La pelirroja no paraba de gimotear y hablar entrecortado, oyendo sus moqueos y balbuceos ahogados en llanto hasta tan punto de parecer de que se estaba ahogando al no lograr pasar el oxigeno a sus pulmones de entre tanto llanto y el pánico que predominaba en su voz… parecía pérdida de sí.

"Oh no no no…. están aquí dentro…. no se por cuánto…. tiempo podre aguantar aquí…. están en mi cuarto no se qué está pasando…. todos afuera se están matando…. No sé qué hacer… por dios, Rafael contesta el celular por favor…. Alguien, por favor…. Solo contesten…".

El shinobi sentía que la tierra se le desvanecía debajo de sus pies al oír la mención de su nombre, la helada en su sangre caía como tremenda patada sobre él.

"Todos afuera están muertos…. Vi como… como… mataban a mi vecina… ha…había tan… tanta….. Tanta sangre…. Había tanta…. Yo.." un gritito reprimido salió de su desgarrada garganta, se podría escuchar tras del fondo unos choques de golpes sordos, como el de cuerpos dar contra una dura superficie, la voz de la pelirroja callo dejando en su lugar más llanto descontrolado, al juzgar por la acelerada respiración de la mujer dedujeron que se tenía el celular pegado entre sus labios "por favor no entren por favor no entren por favor no entren por favor no entren por favor no entre…" sus murmullos sonaban tan desgarradores.

Los presentes abrieron desmesuradamente los ojos al oír los disparos agudos acompañados de las sirenas de ambulancia entre el audio, preguntándose internamente qué diablos era lo que se estaba pasando arriba en la superficie.

"Yo… no puedo más…. No puedo salir de aquí, no" Abril sonaba destrozada "por favor… contesten… estoy en el departa…mento…. Por favor contesten…."

Los gritos, llantos, llamadas de auxilio, eran voces ajenas que se escuchaban en unisonó mezclándose con el mantra de suplicas de Abril, llegando inclusive a opacar la voz de la pelirroja por lo tan bajo que murmuraba, parecía que ella misma se consolaba entre sus propias palabras, notando el desespero y la quebradiza de su voz ahora apagada a causa del desgaste de su garganta.

Un revoloteo de sentimientos inundo a los Hamato, haciéndolos sentir impotentes estando ahí y siguiendo escuchando de la grabación hasta que este acabo en el último tono poniendo fin al correo de voz.

Un silencio mordaz lleno la estancia, todos los presentes se mantenía bajo tensión sin atreverse apartar la vista del teléfono móvil que yacía en las manos del segundo mayor, Donatello mantenía una mirada ensombrecida con el mismo gesto lúgubre que tenían los demás, reprimiendo las terribles ganas de aventar lejos el condenado celular de la furia que sentía el hacer escuchado la voz quebradiza de la pelirroja, sintiendo hervir su sangre por la inutilidad y desesperación que sentía carcomerle por dentro.

El haber escuchado de esa manera a la O'Neill les habían hecho sulfurar.

-he oído suficiente-

Los hermanos dirigieron atentamente la mirada a su maestro.

-los tres prepararse y alistarse- el bastón de caoba dio un duro golpe contra el suelo, acentuando la orden dada por Splinter- sea lo que esté pasando la situación haya arriba tenemos que prender en movimiento inmediatamente, nuestros objetivos son más que claros-

Los tres asintieron.

-Donatello encargarte de localizar la búsqueda de tu hermano, Miguelangel iras con él, ve lo que puedas conseguir de munición-

-Si sensei-

Dicho esto el quelonio salió disparado hacia una de las habitaciones, Donatello por su parte dio rápidamente con el acceso del funcionamiento del radar tratando de obtener una señal.

-Rafael, tú iras conmigo en prender camino hacia el departamento de la señorita O´Neill, toma el armamento que puedas a tu alcance-

El shinobi de las sais asintió, captando de inmediata las ordenes.

Unos minutos después Donatello dio el grito.

-¡La tengo! Capte la señal de Leonardo- se dirigió rápidamente hace el maestro- se encuentra justo al lado del sector siete, cerca de las vías del pasaje del metro, unos cuantos pocos kilómetros de aquí-informo.

-aquí llevo las provisiones- Miguel mostraba al frente la mochila equipada, posándosela al hombro- y con armamento listo- apuntaba con una sonrisa la Kusari Gama fundada en su cinturón, manteniéndola escondida bajo el ala de la chaqueta de rompe-viento. Miguel al pasar al lado del genio le tendió su rokushakubō.

Rafael ya se encontraba al lado del maestro con las manos en los bolsillos de la sudadera, el cinturón con las sais yacía escondidas bajo sus ropas, manteniéndolas lejos de la vista de civiles. El maestro Splinter porta la espada corta a la espalda con un abrigo encima y camuflaje el arma y un gorro de lana permitiéndole mantener sus orejas ocultas. Una vez que los equipos estuvieran listos para partir el maestro dio un punto fijo de reunión para que después se volvieran a reencontrar y así tiro de la orden, domando cada equipo rutas diferentes.

-Rafita espera!-

El shinobi voltea hacia atrás divisando un objeto volar fugazmente a su dirección, atrapando el proyectil sagazmente, dio un visto curioso lo que había cachado en el aire, distinguiendo una mini radio portátil. Miro a su hermano preguntándole en silencio con la mirada interrogante.

-es un walkie talkie- señalo, mostrando el otro gemelo en alto- tomando en cuenta de que Donnie tiene tu móvil esto servirá como medio comunicador- diciendo esto tras hablar al aparato, dejando que su voz se ollera de la otra línea que ya se encontraba encendida, escuchando la voz clara de Miguelangel de la bocinilla -así no perdemos contacto por si llegara pasar algo… por si las moscas-

Rafael tira de una sonrisa socarrona, dirigiendo el aparato hacia su hocico.

-Vaya que saliste astuto, Miguelon-

-¡Hey! Eso me ofende-

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Mmm bueno aquí dejo el quinto capítulo, no la había podido subir antes ya que no lo tenía completamente redactado también sumado el tiempo que me dejan en los trabajos de la carrera que no me dan algo de chance jejeje y en cierta manera siento que tarde mil años en subirlo… sorry, tambien esta algo corto, he tratado lo más que puedo de hacerlo un poquito más largos u.u

Y bueno respecto a las armas, xD en especial de la Mike me encanto la Kusari gama, realmente esa arma es perfecta para Miguel como también son los nunchakus, y con respecto con el nombre trabalenguas de arma de Don pues es sencillo, el bō resulta ser una pequeña abreviatura de su nombre rokushakubō, en la que es básicamente también recibe el nombre de Bo Staff, rokushakubō y la naginata son armas algo parecida salvo que la diferencia es que es esta segunda arma posee una cuchilla oculta o simple a la vista también, en la serie de la Nickelodeon Donatello tiene un bastón bō camuflajeado de naginata que es algo muy curioso.