¡Gracias por sus reviews sobe la parte anterior! Que aunque fueron pocos (2 XD) fueron muy alentadores:
Arikado karma kun: Pues... Esto! :P No es muy impactante, pero la voy construyendo. Ojalá la disfrutes.
shina221002: Me dice síguela, pos la sigo :D De nuevo, estoy construyendo la trama. Espero la disfrutes :3
Sin más, la segunda parte. Denme sus reviews, me gusta oír de ustedes.
Flamers, bienvenidos. Que se vino una onda fría.
No podía creerlo.
Ahí, frente a ella. Frente a todos. Como si su sueño hubiera cobrado vida. Como siempre le vió. Sus ojos de esmeralda, el cabello de fuego, y piel mas pálida que la de ella. Era el. Definitivamente era el muchacho del cementerio, en el uniforme de la escuela.
Por si fuera poco, este chico, Sakamaki, no desistía del contacto visual, con una mirada retadora y una sonrisa socarrona, como diciendo: "¿No estás feliz de verme?". Yui le devolvió la sonrisa. Después de todo, aún y con la confusión sí estaba feliz de verlo. Muy feliz.
Mosuke le indicó a Sakamaki su asiento, al lado de Yukiyo; de modo que quedaba atrás y a la derecha de Yui. En su sureste, por decirlo de otra forma.
Yui no se sorprendió de que, en menos de diez minutos, Yukiyo ya anduviera de nuevo en su noble misión de meterse hasta el fondo lo que se le atravesara. Quizá tampoco debió sorprenderle mucho que Sakamaki pareciera corresponder muy contento a la seducción de Yukiyo. Pero, la verdad, no se lo esperaba.
"Que hagan lo que quieran. Después de todo, Sakamaki podrá parecerse al chico del cementerio. Pero no es él. Ese chico no es real". Se dijo así misma. Entonces llegó el dolor de la decepción. Sabía que era estúpido y demencial que se decepcionara de Sakamaki por no cumplir las expectativas de una chica de la que no sabía nada hacía media hora. Pero la decepción de sí misma, de haber dejado llegar esa idea enfermiza tan lejos, la sentía muy justificada. Quería patearse, estrangularse, cachetearse... Se odiaba.
Todo el día siguió su curso, Yui fué de clase en clase, tomó sus apuntes, hizo y entregó sus trabajos. y salió a su hora, en dirección a casa. No sin antes notar a Sakamaki yéndose con Yukiyo, abrazándola por la cintura y apegándola a él... "¿Y qué si la abraza?, ese no es mi sueño, y mi sueño no es real" Se dijo, reteniendo una lagrima. Pero finalmente, la lágrima ganó y resbaló por su mejilla. Estaba segura que ya no tenía de esas. Se marchó a casa.
Ella era la única culpable. Tenía 16 años ¿Cómo pudo creer que su sueño simplemente se volvería realidad?. No, ¿Cómo pudo enamorarse de un sueño? Sabía que eso sólo le causaría problemas. Que podría, incluso, acabar de enloquecerla. Pero no, no quiso pensar, sólo quiso sentir. Y ahora pagaba las consecuencias con su corazón roto ¡Por un maldito sueño, joder! Se sentía tan estúpida.
Solo le quedaban dos cosa por hacer: Olvidar este episodio y seguir con su vida.
Al llegar a casa, Beatrix notó su estado de depresión. Como la buena forense que era, tras varios casos de suicidio, aprendió que hablar podía ser la diferencia entre la vida y la muerte.
-¿Quieres hablar de algo?- Yui oyó como Beatrix le preguntaba desde sus espaldas. Y abrió los ojos de par en par. Beatrix no era mala, pero tampoco se relacionaba mas allá de lo necesario. ¿Acaso estaría intentando abrir una brecha de comunicación más personal? ¿Después de tantos años?
¿Por qué tuvo que ser con un tema tan delicado y vergonzoso para ella?
No. Esto era importante. No se lo decía muy seguido, pero Yui quería a Beatrix y sabía que ella tambien la quería. Aunque fuera con esto, la oportunidad era demasiado buena como para dejarla pasar por verguenza. Yui inhaló profundo. Esto no sería fácil de admitir.
-Es que... Desde el aniversario del asesinato de mis padres, he tenido...- Comenzó a responder, pero un pensamiento la detuvo ¿Cuál sería la reacción de Beatrix si le decía lo que pasó? ¿La creería loca? ¿La mandaría a terapia? Poco probable, pero posible, hablando de la forense.
-Con que eso es. Extrañas a tus padres.
¡Bendita forense despistada!
-¡S...si! Eso es.- Respondió, ni tarda ni perezosa.
Beatrix sintió pena. Sabía que fue la chica quien descubrió los cadáveres, y sólo tenía 4 años. Buscó que, lo que fuera a decir, tuviera el mayor tacto posible. Al menos, el mayor tacto que Beatrix pudiera tener:
-Yui, está bien recordarlos, y extrañarlos... Pero fue hace 12 años. Tienes una nueva vida. Debes seguir adelante.
-Si, tiene usted razón. Me esforzaré y seguiré adelante. Debo ir a mi cuarto... a hacer la tarea. Buenas tardes- Concluyó, y se escabulló escaleras arriba. Sin dejar hablar a Beatrix.
¡Bueno! Pues esa conversación no salió muy bien. Beatrix pensó en ir tras ella y decirle algo más, pero sintió que, incluso lo que le dijo, había estado de sobra ¿Quien era ella, una extraña bajo el mismo techo, para meterse entre una chica y su dolor por sus padres? ¿Padres que a ninguna persona deberían faltarle a esa edad? Porque la tenía a ella, pero ella no había podido ser una verdadera madre para Yui.
Además, Yui era una chica callada, pero fuerte e independiente. Cierto, había estado deprimida, pero por algo así, quizá hasta ella misma lo estaría. En cambio, cosas como chicos, la escuela y abuso escolar no habían podido con Yui; hasta donde ella sabía (no es como si le preguntara por cada cosa en su vida).
Nunca se lo había dicho, pero la admiraba y se enorgullecía de ella. Yui podía con esto.
En cuanto Yui cerró la puerta, se descalzó y se tiró en su cama. Tenía la mar de cosas en qué pensar. Se dejó llevar por sus ideas, de una en otra sin reflexionar ninguna realmente, y poco tiempo después cayó en lo brazos de Morfeo.
Y otra vez ese sueño.
Se miran unos momentos. Él se dispara a correr. Ella lo persigue. Saltan la tumba con un lirio y dan vuelta en las lápidas gemelas. Yui notó una tumba que no había visto antes, con la tierra removida. La lápida sólo tenía un copo de nieve tallado, sin nombres ni fechas. Pasan por monumentos y estatuas, y siguen así hasta llegar a ese mausoleo.
Entonces ella reacciona. Se para en seco:
-No... Ya no te perseguiré. Nunca te alcanzaré.
él también se frena, y reduce un poco la distancia entre ellos.
-Hoy yo te encontré a tí ¿O no?
-No eras tú. No podías ser tu...-Dijo, con la cabeza baja, las lágrimas empezaban a salir de sus ojos
-¿Por qué? ¿Porque esto es un sueño? Eso no lo hace menos real.
-Aunque fueras tú, no eres quien yo quiero que seas. No sería justo para nadie que siguiéramos con esto.- Dijo, volteando a la luna.
-Oh... ¿Porque me fui con ella? ¿Por como la abracé?- Al oír esto, Yui lo volteó a ver. Y ahí estaba él, con su sonrisa socarrona y tono despectivo. La estaba provocando a propósito. -¿Sabes? No todo es siempre lo que parece.
-¿Porqué lo hiciste?- Le dijo, en voz media y un poco temblorosa.
El silencio reinó por unos segundos. Sakamaki bajó la cabeza, y puso cara seria.
-Tenía sed.
Yui despertó de golpe, eran las 3: 47 a m.
Su sueño se volvía más confuso. Trató de sacarle sentido: Acababa de tener una conversación con Sakamaki en sueños. No. Acababa de tener un conversación con su subconsciente en sueños, y aparentemente éste todavía creía que el era Sakamaki. Hasta ahí no había nada exageradamente raro. Pero ¿Sed?, ¿Se fué con Yukiyo porque tenía sed?. Eso sí que no tenía ningún sentido. Urgentemente debía desaparecer su sueño o la iba a enloquecer. No importaba la hora, tenía que contarle a Beatrix lo que realmente pasaba, ya. Y si la mandaba a terapia, mejor.
Salió corriendo de su cuarto y golpeó la puerta de su tutora. Pero, obviamente, a las tres de la mañana estaría dormida. Se arriesgó a entrar y que se molestara un poco por despertarla. Esto era importante. Por primera vez en muchos años, estaba realmente asustada. Ni siquiera con las pesadillas de los cadáveres de sus padres se sentían así. Ahora que el peligro era real, todo era peor.
Pero el cuarto estaba vacío. Beatrix no estaba en casa ¿Cómo pudo olvidarse de que eterno turno nocturno de la forense? De verdad estaba muy agitada con todo este asunto. Trató de volver a dormir. No pudo, se quedó en vela el resto de la madrugada. Esperó a ver si llegaba Beatrix. Pasaba el tiempo y Yui seguía sola en casa. Dieron las 6, entraba a clases a las 8, y no había señal de la mujer. Lo cual no era nada nuevo, ni razón para estarla esperando como si fuera su marido. Necesitaba calmarse.
Necesitaba un baño
El vapor empañaba los espejos. El agua caliente y su jabón de flor de cerezo eran unas de las pocas cosas que de verdad disfrutaba de este mundo. Baños calientes con jabones relativamente caros, escuela privada, libros que no tenían más función que hacerle pasar el tiempo... Viéndolo de ese modo,
Beatrix la consentía bastante. Pero esto, ahorita, lo necesitaba. Su cuerpo pequeño y delgado no retenía el calor y un buen baño caliente podía hacer que se le olvidara el mundo entero. Sabía que no tenía tiempo ilimitado, pues el autobús pasaría a las siete y media, pero nadie la sacaría de ahí antes de una hora, o lo pagarían caro.
Los torturaría de mil formas. En sus más violentos pensamientos.
Al cerrar la llave, se sentía renacida. Tal era la magia del agua caliente y su jabón de flor de cerezo. ¿Y qué si tenía un sueño raro? Probablemente estaba estresada porque ciertas cosas en su vida no eran de lo mejor, pero no por eso iba a enloquecer ¿Y qué si Sakamaki era igualito a su sueño? Quizá ya lo había visto y sólo lo recordaba en sus sueños ¿Y qué si le gustaba su sueño? El chico estaba bueno, y ella era de carne ¿Y qué si Yukiyo se lo llevaba? La vieja tal vez vió cómo se miraban y simplemente vió una oportunidad para lastimarla ¿Y si a el le gustaba, qué? Era un hombre, y nada más. Y de esos había muchos. Se había estado ahogando en un vaso de agua, y ahora que estaba más relajada, podía ver con claridad.
Se vistió. Se trenzó su largo cabello rubio con su listón rojo y se puso sus lentes. Era un nuevo día. Y se sentía como una mujer nueva.
Cuando fué a desayunar, Beatrix ya estaba en la cocina, aún con el uniforme de trabajo, pero se había quitado los zapatos y puesto unas pantuflas sobre las medias. Traía un té y un sándwich de queso, carnes frías y tomate.
-¿Desayunas?- Le dijo a la chica, con una sonrisa cansada, tendiéndole uno igual. Otro gesto cálido de la fría señora Beatrix. Mientras desayunaban, conversó un rato con Beatrix, quien le dijo algo sobre un caso que tuvo en esa madrugada, sobre una chica de su escuela. Al parecer la chica se cortó las venas después de que la abandonara su novio, o algo así. La verdad Yui no prestó mucha atención a la historia. No conocía a nadie de su escuela, así que no podría ser alguien a quien fuera a extrañar.
Desayunó tranquila, por segundo día seguido. También por segunda vez, disfrutó de una lectura tranquila en el autobús, sin nada que le provocara fantasear con desollamientos. Todo apuntaba a un buen día.
Al poco rato de entrar a su salón, llegó el profesor Mosuke, con una cara preocupada. Esto se veía cada vez mejor.
-Alumnos, lamento informar que la compañera Zazakusa no vendrá hoy... ni volverá. Su compañera ha fallecido. Fue encontrada muerta en su casa esta mañana...- Dijo, leyéndoles la escena del periódico que traía en manos. Pero Yui no estaba escuchando, estaba absorta en sus ideas.
Y esque no podía creerlo. Baño caliente. Desayunar conversando con Beatrix (¡Desayuno!). Viaje tranquilo. Mosuke sufriendo. La zorpila muerta... ¿Quién le podría haber dicho que este día sería tan bueno?
A la hora del receso, Yui decidió quedarse a seguir leyendo. No tenía razones para salir, y Marianne se acababa de enterar que Willoughby se casaba con otra. Estaba sacando el libro de su mochila cuando vió que Mosuke había dejado el periódico sobre su escritorio. Si nadie lo iba a leer ahorita, quizá sería bueno aprovechar para enterarse de los detalles.
Y hasta entonces lo entendió. Yukiyo fue el caso que Beatrix le relató esa mañana.
Vió por el rabillo del ojo que algo se movía por la puerta del salón. Volteó a ver, y ahí estaba Sakamaki. Mirándola descaradamente, y con su típica sonrisa. Yui iba a decir algo. Pero el chico le ganó, y se fué. Ella salió tras de él, pero ya no estaba.
Yui no pudo sacar a Yukiyo de su mente durante el resto de las clases. Algo no encajaba bien. Primero Yukiyo y Sakamaki se andan cogiendo con la mirada, luego se van juntos muy felices, y después hallan el cuerpo de Yukiyo, con las venas cortadas.
Yukiyo no era una suicida. O al menos no se mataría por algo así. Era un hecho conocido que esa mujer cambiaba de hombre como cambiaba de calzones. Y Sakamaki no le hubiera sido diferente al resto de la población masculina.
La historia no encajaba, y no es que le debiera mucho a la memoria de Yukiyo, pero tenía tiempo libre de sobra, y un misterio cerca mucho más interesante que el futuro de las hermanas Dashwood.
Y este misterio se envolvía alrededor del chico Sakamaki.
Pues sip. Parte 2
Actualizaré este relato lunes, jueves y sábados. Tengo cinco partes hasta ahora, y no creo que crezca mucho más, quizá un epílogo o algo así. Pero si no resulta muy odiado, habrá secuela, y probablemente tendrá más AU.
Sé que dice que hay romance, y no he puesto mucho romance. Habrá romance. Esque también tengo ideas para el misterio :P
