¡Ya estamos en la parte ocho! Y se me ha vuelto a hacer tarde con las publicaciones D: Me disculpo, es una época difícil, y es un crudo invierno (aunque amo el invierno), pero aquí está :3 Y no dejaré de publicarlo ¡Hasta el final!
Ahora bien, sé que este capítulo se vé aburrido a simple vista. Y quizá lo es :P No tiene nada de romance. Pero deja mil dudas a la imaginación para compenzar. Y me gustaba la idea de "será o no será". Tienen qué seguir las líneas del pensamiento, y quizá leer un poco entre líneas y teorizar. Pero razonar es divertido ¿No?
Respuestas a reviews del capítulo anterior:
Natsuki 1304: No... No es que se hayan dado de beber mutuamente... Se suponía que Ayato había tranformado a Yui. Pensaba que la transformación por cambio de sangres era algo "cannon" de la literatura vampírica, pero supongo que es exclusivo del universo de Anne Rice. Y, pues, no será un buen final desde el punto de vista de Ayato...
locaxloslibrosyelchocolate: ¿Como iba a no hacerlo? Si refresco la página cada media hora para... Es decir, no es que viva de sus reviews ni nada *tsundere-mode-on* *Blush* Este, amm... La verdad, he pensado que quizá escriba otra fic, porque me encanta la pareja de SubaruxYui. Amé la serie, pero la verdad... Los demás Sakamakis no me agradan mucho... Una vez que has estado en relaciones con gente así, te das cuenta de que no es nada romántico.
Respuestas a reviews del capítulo seis que por alguna razón la página no me mostraba (lol):
michele: ¡Excelente! Pos lo sigo :V
luana: ¡Gracias por tus hermosas palabras! Aquí sigo con la serie, como dije, hasta el final. :D
Reseña: Después de la gran aventura que ha vivido con Ayato, muy al estilo del cascanueces, Yui despierta y se dá cuenta de que todo esto no ha sido más que un maravilloso y superrealista sueño. Ahora deberá hacer de tripas corazón y encarar algo más aterrador que cualquier vampiro: La realidad.
Lamento las confusiones que hayan surgido al final del capítulo anterior. Pero lo he puesto y lo han visto. No voy a cambiarlo a estas alturas. Así que aceptemos un nuevo hecho de este AU: Para transformar a un humano en vampiro, éste último tiene que dejar al humano seco como una pasa (exsanguinación), y luego darle a beber su propia sangre. Este proceso es conocido como cambiodesangres (o al menos así lo conozco yo).
Cuando Yui despertó, era ya de dia. El sol brillaba fuerte en lo alto del cielo, y se metía por la pequeña ventana frente a ella , chocando directamente contra sus ojos rosas. Tuvo que parpadear varias veces para acostumbrarse al brillo intenso.
La luz del sol ya había calentado el suelo donde ella estaba, pero el aire que entraba por las ranuras de la puerta y el vidrio roto de la ventana era el de una fría mañana de noviembre. Volteó a su alrededor, había pequeñas placas con nombres de los difuntos y veladoras olvidadas, totalmente derretidas, frente a un pequeño altar. Estaba dentro del mausoleo del cementero. Pero ¿Por qué estaba ahí?
Lentamente fue recordando todo lo que pasó con Ayato y Reiji: El sueño de meses, cuando conoció a Ayato, y después cuando conoció al extraño Reiji, las tumbas cambiantes, el repentino cambio de Beatrix, la muerte de Yukiyo. Todo. Y por fin sintió que su cabeza se aclaraba.
Todo fue un sueño.
En verdad que fue un sueño muy hermoso, pero ella ya sabía la diferencia entre lo hermoso y la vida real. Había sido impresionante, pero nada de eso podría ser real. Yukiyo no iba a desaparecer derrepente, ni Beatrix comenzaría a ser linda y cariñosa de la nada. Los problemas no desaparecen así porque sí.
Ni mucho menos se le iba a aparecer un vampiro guapo que terminaría con su soledad.
Pero entonces ¿Porqué estaba ahí y no en su cama? Se preguntaba, como queriendo dejar abierta la duda, como queriendo escapar de la siguiente respuesta aburrida. Pero era inútil. Era muy obvio que estaba ahí ni mas ni menos que por un sonambulismo, causado por la mala alimentación que llevaba. Esto, sumado al estrés causado por cierta zorpila en clases que no paraba de acosarla y el resto de su patética e indeseable vida, causaron todo este extraño y largo sueño.
Se sentó, y sus manos tocaron una nueva parte del suelo. Se había equivocado, el suelo estaba todavía mas frío que el viento y el ambiente. Solamente estaba caliente la parte que ella misma había calentado con su calor corporal. Volteó a ver hacia la ventana ¡Pero qué cálido se veía el sol! La motivaba un poco a salir de una vez y regresar a casa. Si bien recibiría una regañina mayor incluso a la de hace unos días, cuando se quedó dormida en el parque, al menos el camino lucía levemente agradable. Decidida ya, se incorporó.
Su falda se sintió muy corta.
Volteó a ver. Efectivamente, la falda estaba rasgada del final. ¿Pero cómo? Todo había sido un sueño, una loca expresión de sus deseos por algún mero cambio en su vida… ¿O no? ¿Era acaso posible que todo haya sucedido? Después de todo, encajaba muy bien con lo que estaba sucediendo en la realidad ¿Era cierto, entonces, que había alguien que se preocupaba por ella? Bueno, por supuesto que tenía a Beatrix, pero deseaba algo más: Un amor de hombre y mujer. Aunque eso ya no importaba, un nuevo pensamiento rompió una vez mas con sus escasas esperanzas de "algo" que cambiara ¿Dónde estaba Ayato?
Pensó por un momento. Sabía que los movimientos del sonámbulo obedecen al sueño, eso explicaba a la perfección lo de su falda: bien pudo habérsela rasgado ella misma, entre sueños, como parte de su sonambulismo. Ayato no estaba ahí. Nunca lo estuvo y nunca lo estaría. Pues como ya había tratado de decirse a sí misma antes, no era y nunca fue real. Todo el mundo seguía normal. Aburrido y horrible, pero lógico. Se calmó, dio un hondo respiro y sintió mareos con el ejercicio del pecho. Algo del sueño fue verdad: necesitaba dormir y alimentarse mejor.
Salió por fin del mausoleo, el clima afuera estaba delicioso, unos 25 grados centígrados. El sol calentaba su cuerpo de una manera casi revitalizadora. Volteó a su alrededor. Nunca lo había notado, pero cementerio era muy bello durante el día. La mayoría de las lápidas eran blancas, y casi parecían brillar en medio del verde pasto que crecía entre ellas, soplaba un viento cálido que hacía sonar los timbres de viento que algunos familiares colgaban en los árboles cercanos a las tumbas de sus seres queridos, y ese era el único ruido que podía oírse.
Todo esto creaba un ambiente muy tranquilo, tanto que la tentaba a no irse, a quedarse ahí todo el día y tirarse sobre el pasto suave que se mecía con el viento. Pensaba en lo agradable que sería, sólo por un momento, caminar descalza y calentarse los piés en el pasto. Volteó a ver a uno de los árboles, que mecía sus largas y delgadísimas ramas lentamente, como llamándola. Era un sauce llorón. Se acercó a su sombra, era muy relajante. Se recostó, cerró los ojos…
¡AAAGGHH!
Se oyó a lo lejos un grito de mujer que la hizo brincar fuera de su somnolencia. Volteó rápido a todos lados, pero no había nadie ni nada que pudiera haber causado ese tremendo grito. Ese pueblo donde vivía era de lo más tranquilo, y no tenía ni idea de qué pudo causar ese grito. Se levantó y continuó su camino evitando toda distracción.
Al toparse con la reja del cementerio, ésta estaba abierta de par en par, pero el candado estaba intacto colgando abierto al final de la cadena, a un lado de la entrada. El guardia también estaba ahí: Alto, flaco, moreno con cabello cano y un bigote grueso. La miraba de hito en hito con curiosidad, probablemente creyendo que la chica se había emborrachado después de alguna fiesta con amigos de la escuela…Una muy salvaje para que terminara con la falda rota. Yui también lo miró unos segundos mientras caminaba. Si él la iba a estar juzgando, pues dos podrían jugar este juego.
En el camino fue meditando otras cosas: Si su sueño fuera real, ella ya sería un vampiro, y si fuera un vampiro ¿No tendría una horrible sed de sangre, como en los cuentos? ¡O vamos! ¿Colmillos, al menos? Se volteó a ver la muñeca, donde le había dado de beber a Ayato en su sueño. Tenía la piel tan nívea como la porcelana.
Probablemente ese mismo deseo desesperado de ser amada también contribuyo en parte al sueño, junto con todas esas novelas románticas; que al mismo tiempo también alimentaban sus ansias. Irónicamente sus ansias alimentaban el amor por la literatura pasional. Si, absolutamente todo tenía un sentido ahora. Excepto ese grito que la despertó, nunca supo de dónde vino o por qué. Le vino a la mente una frase que había leído: "No es lo único que no tiene sentido, sino lo único que encaja en toda esta situación". Era de un libro de Sherlock Holmes, pero nunca lo terminó, ni entendió qué teoría tendría que le hiciera decir tal cosa.
Cuando llegó a su casa, la puerta estaba totalmente abierta. Mala señal. Beatrix estaba en casa, esperándola. Pensó en no entrar y quedarse afuera un rato, pero de nada serviría, no iba a pasar otra noche afuera. Entró deseando que si bien la Sra. Beatrix ya había llegado, al menos no estuviera en el recibidor. Volteó a ver.
Corrió con suerte. Beatrix no estaba a la vista. Se dirigió a su habitación, concentrándose en no hacer ningún ruido. Lo consiguió sin problemas. Pero de pronto algo no pareció encajar. Escabullirse había sido demasiado fácil. Y pensándolo bien, Beatrix como forense, sabía muy bien lo peligroso que era dejar abierta la puerta que dá para la calle, incluso en un pueblo como ése. Con miedo a tentar demasiado su suerte, la llamó.
-¿Se…Señora… Beatrix?-La llamó casi sin aliento. Nadie respondió
-¡Señora Beatrix!-Nada
-¡SEÑORA BEATRIX! - Nada
Asustada corrió buscando por toda la casa. Los dos pisos, cuarto por cuarto. Beatrix no estaba en su cuarto. ni estaba en el cuarto de Yui, no estaba en el baño, no estaba en la cocina, no estaba en la sala, ni tampoco estaba en el patio.
Regresó al recibidor, sumergida en sus ideas, en sus temores, sospechando atrocidades. No sabía que hacer, lo único que se le ocurrió fue cerrar la puerta y esperar a que algo pasara. Así lo hizo, pero en cuanto la puerta estuvo cerrada oyó una risa fría y arrogante que le sonaba muy familiar.
Sakamaki Reiji.
Maldita sea. Maldita sea una y mil veces. Ahí estaba el maldito sádico, sentado en el sillón como si nada. No había volteado, pero sabía perfectamente de qué parte de la sala provenía ese odioso ruido. Era real. Y si él er real, Ayato era real. Y si Sakamaki Ayato era real, y su sueño rea real...
El mundo había dejado de tener cualquier sentido.
-Así que por fin sales del engaño- Dijo Reiji desde su espalda, habiendo leído su mente. Yui se giró rápido por la impresión que le causó la sorpresa en tal momento. Reiji conservaba su sonrisa calculadora.
Para Yui no fué mas que sumar dos mas dos.
-¿Dónde está?- El rostro de Yui mostraba ira. Una ira que no creía que podía mostrar. Los ojos de Reiji se abrieron como platos, y su sonrisa se expandió de oreja a oreja. Estaba eufórico, fascinado por la agilidad mental de su juguete…No, mas bien de su mascota.
Se acercó al armario de debajo de las escaleras sin dejar de mirarla con esos ojos fascinados y esa enorme sonrisa demencial. Giró la perilla y al abrir la puerta cayó en trozos el cadáver ensangrentado de Beatrix. En ese momento llegó Ayato, y abrió la boca para decir algo, pero se quedó congelado ante esa escena tan horrenda.
-Gracias por venir, Ayato. Tu pequeño juego acabó- Dicho esto Reiji se dirigió hacia las escaleras, pero se detuvo en seco al llegar al primer escalón. Se giró -¡Oh! Casi lo olvido- Sonaba muy alegre. Caminó hacia la puerta principal y deshizo el cristal de ésta de un sólo puñetazo. Y se fué tranquilo escaleras arriba. Yui lo miraba incrédula.
Recordó de nuevo la frase, y comprendió entonces lo que pensó Holmes al decir eso: La realidad era muy diferente a lo que ella creía. El grito, que antes no encajaba en la situación, ahora era lo único que tenía sentido.
Aparentemente Sakamaki Ayato consiguió escapar de sus sueños a la realidad, otra vez.
Matta nee :D
