Awww! Ya estamos en el capítulo nueve!
Lamento las confusiones con los capítulos anteriores. Trataré de resumir ahora lo que pasó en los capítulos siete y ocho:
El capítulo siete comienza con Yui corriendo por esconder a Ayato, a quien Reiji ha dejado fuera de combate y a la vista de todos en el cementerio. Tarda toda la noche en encontrarlo y está en un pésimo estado, pero la chica venda sus heridas y lo esconde en el mausoleo. Pero Ayato ha perdido demasiada sangre, y si no bebe pronto, morirá. Yui le ofrece su sangre, Ayato se niega a beber de ella en ese estado. Yui entonces decide salir por algún animal pequeño, pero todos los animales de la ciudad parecen haber desaparecido. Habiendo pasado ya más de ocho horas, Yui regresa con nada más que su propia sangre. Ayato bebe, se descontrola de nuevo y piensa que la ha matado. Sin embargo, al ver cómo la chica jadea, se dá cuenta de que sigue viva, y decide transformarla para salvarla. Yui queda inconsciente, y Ayato se queda a cuidarla.
¿Por qué todos los animales de la ciudad han desaparecido? ¿Por qué su sueño incluía una tumba que no había sido cavada? ¿Qué pretende Reiji?
En el capítulo ocho, Yui despierta sola en el mausoleo. Y no solo eso, sino que sigue siendo una humana. Se la pasa razonando acerca de todo lo que ha pasado estos días con Ayato y razona que todo eso ha sido un sueño con sonambulismo, causado por estrés y mala alimentación. Se marcha a casa, pero antes de salir del cementerio oye un grito de mujer. Ha podido hallar una explicación a todos los sucesos de los días anteriores, pero a ese grito no. Al llegar a casa, se encuentra la puerta abierta y piensa que Beatrix la espera para regañarla, pero la tutora no se vé por ningún lado. Se asusta, la llama y la busca, pero simplemente no aparece. Yui no sabe qué hacer. En eso, aparece Reiji para jugar un rato. Yui hace una ecuación sencilla: (Beatrix*desaparecida + Reiji = malo) Y le pregunta dónde está su tutora. Reiji responde ansioso abriendo la puerta del clóset bajo las escaleras y el cadáver de Beatrix cae en pedazos. Llega Ayato, pero se queda congelado al ver la escena. Reiji le dice que "su pequeño juego ha terminado" y hace ademán de irse, pero antes destroza el vidrio de la puerta frontal, desde afuera. En resumidas cuentas: Todo ha sido bastante real. Beatrix ha sido asesinada, y al parecer el asesino ha sido Sakamaki Reiji.
¿Por qué la mató? ¿Por qué rompió el vidrio, y desde afuera? ¿Qué quiso decirle con "su pequeño juego"?
Y eso es básicamente lo que ha pasado en los capítulos anteriores. Si tienen más dudas, déjenmelas en los reviews o en PM.
Y ahora los reviews anteriores:
Locaxloslibrosyelchocolate: Mil perdones por la confusión! DX Espero que ya todo haya quedado aclarado. Si no, ya sabes, en los reviews o en PM. Y aquí está el nuevo chapter :D ¡Y NO VUELVAS A DECIR QUE TIENES UNA MENTE SUBNORMAL!
Natsuki 1304: ¡Tu cerebro no trabaja lento! Disculpa por ponerlo tan complicado. He puesto un resumen arriba. Espero que haga las cosas mas fáciles. Por cierto, he decidido que haré dos secuelas, una de Ayato y otra de Reiji, sea como sea, todo acaba bien para Yui :3 Y ojalá que este capítulo no esté tan complicado de leer. Ojalá te guste :D
michelle paez: ¡Gracias por leerme! ¡Y que bueno que te guste!
Ayato no sabía que decir, sólo se quedó ahí frente a ella.
¡Maldita sea! ¿Qué se esperaba de él? Suponía que, para Yui, esto había sido algo como perder a una madre. De nuevo. Pero el no podría saber qué era eso. No tenía a su madre, pero el jamás tuvo una madre. Y cuando la cosa que lo había alumbrado murió... Bueno, eso no fué algo malo. Pero podía ver que para Yui sí lo era. Se sabía a sí mismo un chico egoísta e incomprensivo, pero al menos ese nivel de empatía tan básico sí lo alcanzaba. Y si no tenía nada bueno qué decir, al menos en un momento así, no diría nada.
Pensándolo bien quizá era lo mejor. No parecía que Yui fuera a escuchar de todas formas. La chica permanecía de pié frente a los trozos del cadáver ensangrentado, quieta como una roca. Ni siquiera se percibía el movimiento de su respiración. Incluso su mente permanecía sin pensamiento alguno que pudiera leer. Quién sabe cuánto tiempo habrá permanecido ahí ¿Tan siquiera estaría consciente de que él estaba ahí?
De pronto, Yui movió un poco sus pies. Los arrastró lentamente y giró su cuerpo hacia Ayato. Levantó la cabeza y Ayato pudo verla a los ojos. Pero su mirada estaba irreconocible. Era una mirada vacía y sin vida. Era como ver los ojos de una muerta, con su cuerpo sostenido de hilos invisibles.
Yui Komori no estaba ahí
Al despertar, Yui estaba tumbada en un rincón de una habitación oscura. O de un lugar oscuro. No lo sabía. No se podía ver nada. Ahí no había luz, ni viento. Tampoco había sonido ni ninguna señal de otra presencia. Era como si estuviera en la nada. En el completo vacío.
-¡Yui!- Escuchó una voz a lo lejos una voz familiar que la llamaba ¿Beatrix? Quizá trataba de despertarla.
-Estoy despierta, señora. Gracias- Le gritó la respuesta de siempre, poniéndose de pié. Supuso que ese lugar oscuro era su habitación en la madrugada, y que sus cortinas y su ventana estaban cerradas. Por eso sería que no había luz, sonido ni viento. Y entonces todo lo de antes había sido un sueño ¡Pero qué confuso era esto! La realidad se estaba mezclando demasiado con sus sueños. Pero por lo menos ahora sí estaba despierta y en su cuarto, apunto de empezar un nuevo y aburrido día. Pero un día real.
-No, no lo estás. Ni siquiera estás en tu cama.
¿Pero qué carajo? ¡No! Eso no era posible ¡Esto tenía qué ser la realidad! Porque los vampiros no existen. Porque su vida era lo que era. Porque ella era lo que era. Porque Beatrix no podía estar muerta, no si le estaba hablando. Porque los problemas no desaparecen, y la vida no cambia y mejora de la nada y, y... ¡Y porque ya no podía soportarlo!
Una versión miniatura de Beatrix, de unos treinta centímetros de alto, se materializó frente a ella. Brillaba con una luz azul y le sonreía de una manera cálida que nunca le había visto antes. De la manera que siempre quiso que le sonriera. Quería llorar de la frustración. Definitivamente esto era un sueño.
-¡YAAA!- Gritó tan fuerte como pudo, tirando fuertemente de la raíz de sus cabellos y mirando hacia arriba, con los ojos bien abiertos, hacia la infinita oscuridad. Gritó y.
gritó hasta vaciar sus pulmones por completo. Tomó una enorme bocanada, y luego otra, y después rompió a llorar. Sollozando, cayó de rodillas frente a la Beatrix en miniatura.
-Niña, despierta.
-¿Que despierte?- Dijo la chica, uun poco más tranquila. Pero después le gritó -¡Estoy despierta! Esta es la realidad. Solas usted y yo ¡Sin vampiros!- Su grito sonaba más como un clamor de ayuda que como una afirmación. Pero Beatrix la miraba fijamente, con esa mirada estricta que le era más familiar.
-Aquí solamente puedes estar tú.
-Entonces esto no es un sueño. Si lo fuera ellos también podrían entrar.
-Ya no más. Algo grande está comenzando.
-¿Qué es? ¿Qué sucede? ¿Qué es todo esto? ¡Yo sólo quiero estar en la realidad! ¡No quiero enloquecer!
-Te lo iré explicando lentamente. Ahora debes despertar ¿O permanecerás aquí, sola?
-Usted está aquí.
-Pero no me queda mucho tiempo, y no podré volver. Ya te lo dije, aquí solamente podrás estar tú. Y si te quedas aquí demasiado tiempo, ya no despertarás y no te volveré a ver en muchísimo tiempo. Y nunca volverás a ver a Ayato.
Yui se quedó pensativa unos momentos. Si se quedaba sola en ese infinito vacío, ya no importaría la confusión. Ya no habría confusión pues, fuera o no real eso, sería la única realidad que ella conocería y necesitaría. Pero ¿Valdría la pena?
-Despierta, mi niña.- Le dijo, de nuevo con dulzura. Y se desvaneció en la oscuridad.
-¡Quiero quedarme con usted!
Otra vez despertó en su cuarto. Era de noche de nuevo. Pero no se molestó en voltear a ver qué horas eran ¿Qué importaba ya? Si no estaba Beatrix para cuidarla, vendrían a buscarla del programa de adopción para asignarle a alguien más. Y ese alguien más probablemente no le pagaría esa escuela privada. Así que no tenía nada por qué levantarse hoy.
Entonces lo pensó.
Beatrix.
Nadie le creería que estuvo en el cementerio sin testigos. Bueno, estaba el guardia que la vió salir esa mañana, pero no la vió en la noche. Y era obvio por la mirada que le había dirijido que no tenía una buena opinión de ella. Ese hombre no sería un testigo a su favor. No tenía ningún testigo a su favor, al menos ninguno que fuera a hacerle frente a la policía.
Tenía que deshacerse del cuerpo, pero ¿Cómo? Los vecinos la verían si la sacaba en la mañana. Entonces tendría que ser esta noche, antes de que se levantaran.
Prendió la luz de su cuarto y caminó a la puerta. Bajó las escaleras. Se sentía pesada y cansada. Y por lo mismo hizo un esfuerzo doble. Un hoyo lo suficientemente profundo tomaría el resto de la noche para cavarlo y volverlo a tapar, y mas con su miserable condición física. Y no quería ir a la correccional por un crimen que no cometió.
Siguió bajando, buscando el interruptor de la luz con su mano. Lo encontró. Lo primero que notó al encender las luces, era que el cadáver ya no estaba. Todo el lugar estaba perfectamente limpio.
Por un segundo pensó, soñó, que esto probaba que la muerte de Beatrix había sido simplemente una pesadilla, y que regresaría al amanecer como siempre.
Pero no contaba con lo segundo que notó.
La risa de Reiji inundaba la casa, y el ruido provenía de la sala. Yui corrió para verlo. Para asegurarse de que no era una alucinación. Y ahí estaba, con su cabello negro y sus ojos rojos brillando en la habitación aún sin iluminar más que por las luces de la calle y lo poco que llegaba del recibidor.
-Para haber tenido la vida que tuviste, todavía eres muy fácil de ilusionar.- Dijo ese maldito lobo desde las sombras, todavía entre carcajadas. De repente paró de reír, y su mirada se tornó seria y mucho más aterradora. -¿Por qué estoy teniendo problemas para entrar en tu mente?
-No sé.- Le espetó Yui, y lo dijo con un tono despectivo, volteando hacia la ventana. A Sakamaki Reiji nadie le hablaba con otro tono que no fuera de temor y respeto.
-¿No lo sabes?- Dijo en un tono inocente, pero con la misma mirada aterradora. Se levantó del sillón y caminó hacia ella. Al estar en frente la tomó por los hombros, apretando. Y la levantó hasta tenerla a la altura de sus ojos. Yui se metió dentro de esos ojos muertos, y sintió temor. –¡Habla!
-¡No lo sé! En un sueño Beatrix me dijo que algo está comenzando ¡Pero no tengo idea de qué podrá ser!
Yui estaba aterrada. Realmente no había querido decirle. Sospechaba que darle información, la que fuera, no era una buena idea. Pero en ese momento seguro era la menos mala. Y De cualquier modo, pareció dar resultado, pues aunque le siguió clavando la mirada, al menos se relajó y la bajó lentamente. Sonriendo. Y no era bueno que él sonriera.
-Te propongo algo- Le dijo Reiji.
-¿A qué te…?-Comenzó a decir Yui, pero se detuvo y dio un paso hacia atrás cuando Reiji avanzó hacia ella.
Dio otro paso y ella retrocedió de nuevo. Yui no se dió cuenta de cómo Reiji la arrinconó contra el brazo del sofá. Reiji dio otro paso, y Yui también. Pero como ya no tenía hacia dónde retroceder, quedó tumbada a lo largo del sofá blanco. Reiji se tumbó sobre ella, entre sus piernas, y la acarició lentamente con el dorso de la mano, desde la cintura hasta la mejilla.
Antes de que Yui pudiera reaccionar le tenía sujeta de ambas manos. Le besó el cuello y le susurró al oído.
-Entrégate a mí, y yo me aseguraré de que tus sueños no vuelvan a molestarte.
Uyyyyy :P Espero que eso no haya estado demasiado sepsi como para ir sin advertencias.
Pues ese fué el penúltimo capítulo de la fic. El sábado es el Grand Finale (que será el good ending abierto que tenía planeado), y después las secuelas; que como dije arriba, en respuesta a Natsuki, van a ser 2: Una de Ayato y la otra de Reiji. Denles una oportunidad, quizá les gusten :3
