02. Enferma

Ese universo era más agradable que otros. Había pasado mucho tiempo antes de que conviviera con nadie tanto como ahora. Pasaba mucho tiempo con Madoka y se estaban convirtiendo en verdaderas mejores amigas, iban a la escuela juntas, volvían juntas, paseaban por el parque, iban de compras, combatían brujas; como chicas relativamente normales. Homura por un momento pensó que podrían estar juntas por siempre en ese universo donde todo parecía estar tan en calma.

Una chica iba corriendo a toda velocidad bajando la calle, se le había hecho tarde. No se detuvo sino hasta que sintió un tirón que la detenía, Homura le sonreía sobre una bicicleta que recién había conseguido.-Supuse que se te haría tarde otra vez.

-¡Homura-chan! –se subió a la parte posterior de la bicicleta.- Mamá se quedó dormida y tuvimos que despertarla dos veces…-explicó mientras se abrazaba a su amiga.- Es un poco agotador.

Una risita escapó de sus labios mientras empezaba a pedalear y disfrutaba el aroma del shampoo de su amiga. En el camino se detuvieron un par de veces, las subidas eran pesadas para ir ambas en la bicicleta. Llegaron a la escuela y se encontraron con sus amigas, dos de ellas discutiendo de cosas sin importancia mientras se sonrojaban y sonreían, la otra mirándolas con ternura. Fueron a clases.

Estaba acostada en el pasto de un parque cercano, sintiendo las caricias sobre su cabello, pensando superficialmente en su plan, no faltaba mucho para el Walpurgis y no tenía todavía resuelto el cómo iba a salvar a Madoka. Una brisa muy fría recorrió su piel, se levantaron con rapidez, a su alrededor se formaba el mundo de una bruja. Colores oscuros contrastados por naranjas y morados brillantes formando juegos de un parque de diversiones, extraño y desgastado, música desafinada y un olor a algodón de azúcar rancio. Tomaron sus gemas del alma y se transformaron, vestido gris y vestido rosa.

La estrategia fue la de siempre, Homura detuvo el tiempo, Madoka disparó sus flechas y cuando todo estuvo en posición el tiempo corrió y la bruja fue dañada pero hubo un problema esta no era como las demás, a quien habían matado era una especie de distracción, no era la real. Secuaces de la bruja se abalanzaron sobre ellas, la pelinegra siempre protegiendo a la pelirosa, ambas luchando contra los enemigos que cada vez eran más, grandes y peludas arañas de caramelo. Madoka gritó antes de ser atacada por uno de esos seres pero antes de ser dañada este murió.

-¿Necesitan ayuda? –preguntó Sayaka con una sonrisa en su rostro antes de saltar para atacar a otro.

-Gracias –dijo Madoka dulcemente, viendo por dónde podía ayudar siendo siempre protegida por las demás, ahora todas combatían y parecía más sencillo. Sin embargo cuando creían haber matado a la bruja aparecía otra idéntica.

-No entiendo… esto no es normal –dijo Kyoko intentando recuperar el aliento.- ¡Sayaka! –la empujó antes de que la dañara.- ¡Ten cuidado! –la miró con el ceño fruncido.- No puedo estar vigilándote todo el tiempo.

-Nadie te ha dicho que me vigiles –iba a levantarse, un ligero sonrojo cubrió sus mejillas.- No me dejas parar y la bruja sigue viva.

Sonrojada se apartó de ella, miró a Mami quien trabaja en equipo con Homura y Madoka. Algo raro ocurría ahí, no era una bruja normal. Notó algo, un grupo de secuaces vigilaban una especie de puerta.

-¡Por allá! –anunció a gritos antes de lanzarse hacia ellos, golpeando uno a uno con su lanza, pronto se les unieron las demás. Lograron entrar a un laberinto de espejos, las paredes se movieron, Homura tomó del brazo a Madoka, así quedaron juntas en otro laberinto.

-Homura-chan…

-Tranquila –le sonrió un poco antes de mirar con seriedad su alrededor, tomó su mano.- Por aquí –con paso firme caminó entre los espejos que mostraban un reflejo diferente cada uno. Por otro lado, las demás chicas corrían por el laberinto que no dejaba de moverse, tratando de encontrar una salida.

El laberinto se estremeció, los espejos se quebrantaron y todo comenzó a derrumbarse. Corrieron rápidamente tratando de escapar. Pronto estuvieron todas reunidas en lo que parecía un carrusel gigante, en la punta de este cantaba desafinada la verdadera bruja quien las atacó en cuanto estuvieron a su vista. Todas combatieron tan acopladas como ya estaban; pronto obtuvieron la ventaja.

-¡La tengo! –exclamó Kyoko antes de lanzar un último ataque, la bruja se defendió sin mucho éxito, pero su ataque logró seguir un camino errado y se dirigió directo a Madoka quien no reaccionó a tiempo.

Apretó con fuerza los ojos y en vez de sentir dolor sintió un fuerte empujón, escuchó un par de gritos; al abrirlos vio a Homura mirándola con preocupación sobre ella, a su espalda estaba el cielo despejado, nada del mundo de una bruja. Las demás chicas levantaron a Homura de los brazos y al apoyarla un quejido se escapó, su pierna derecha estaba lastimada y sangraba. Madoka preocupada ayudó a sostenerla.- Homura…

-Estoy bien –mintió, intentó ponerse en pie y no lo consiguió.

-Te ayudaré –dijo Mami, emprendiendo camino hacia su hogar.

Había olvidado el dolor físico así, se había perfeccionado tanto que no solía resultar tan lastimada, ese cuerpo era débil… ¿o era su magia? Por un momento vio borroso, recordó sus anteojos que estaban abandonados en el mueble junto a su cama. No podía ser que su magia se hubiera debilitado tanto, siempre había estado creciendo pero ahora le fallaba.

Mami la atendió con gentileza y eficiencia, Sayaka y Kyoko preparaban el té y Madoka tomaba la mano de su amiga, con la mirada gacha. Homura adivinó sus pensamientos y sonrió con ternura antes de restregar con cariño su mejilla con la de ella.- No es tu culpa –susurró antes de depositar un beso tierno en su cabello, la chica la miró sonrojada antes de sonreír.-Daría todo por ver siempre esa sonrisa –quiso agregar.

Esa noche todos permanecieron en casa de Mami, finalmente solo Madoka y Sayaka debían pedir permiso para quedarse. Fue como una pijamada normal, conversaron, comieron, jugaron y contaron secretos. Kyuubee apareció para recibir reporte sobre la extraña bruja que habían presenciado, sin embargo no dijo nada importante y evitó la mirada de Homura todo el tiempo, ella decidió permanecer tranquila. Cerca de medianoche cuando todos dormían que sintió por primera vez un dolor agudo en el pecho y sintió dificultad al respirar. El dolor le parecía familiar pero no lograba recordar por qué. Tras realizar ejercicios de relajación pudo conciliar el sueño, dejando de lado lo sucedido.

Al poco tiempo logró combatir de nuevo, activa como siempre, al lado de todas. Madoka y ella seguían acercándose cada vez más y se instalaba entre ellas una aura parecida a la de las otras dos chicas, cada vez más íntimas, con más cariño. Tres de las ocho brujas que siguieron fueron extravagantes igual que la que la había lastimado. Pensaban que ya no habrían más cuando fueron atacadas por otra igual de extraña, más fuerte y que se le hacía extrañamente familiar.

A mitad del ataque el dolor apareció de nuevo y su visión dejó de ser clara por un momento, la táctica falló pues no pudo mantener el tiempo estático. Con preocupación las demás trataron de eliminar a la bruja. Miró a Madoka y la fuerza volvió a ella y, aunque mareada, volvió al combate. Al terminar se fue antes de que las demás pudieran preguntar por su estado ¿Qué le pasaba? Eso no le había sucedido en mucho tiempo, tanto que no recordaba. Kyuubee apareció frente a ella.

-Has viajado mucho, te estás debilitando –dijo recostándose frente a ella.- Pronto tu gema dejará de resistir, te estás desgastando.

-No sé de qué hablas, siempre he ido mejorando –no se sentía confiada.

-Está todo escrito, te corromperás.

-No lo haré, no mientras tenga que protegerla…

-Akemi Homura ¿no te has cansado?-se levantó y caminó a su alrededor.- ¿Sabes por qué la sigues tanto? ¿Por qué estás tan obsesionada?

-Lo sé, por un sentimiento que tú no comprenderías –caminó firmemente con el ceño fruncido, una punzada en el pecho de nuevo.

-¿Recuerdas algo sobre ti que no sea sobre Madoka?-logró detenerla.- ¿Sabes quién eres? Todas recuerdan su historia ¿y tú? ¿Quién era Akemi Homura antes de Kaname Madoka?

Se giró con rapidez pero Kyuubee ya no estaba. Se sintió extraña, dolor. ¿Quién era Akemi Homura? Intentó recordar algo que no fuera ella, pero no había nada. Su sonrisa, el aroma de su cabello, su manera tan dulce de preocuparse por su bienestar, nada más.

-¿Akemi Homura? –su nombre le sonó extraño, se sintió mareada y el dolor de nuevo.- Akemi Homura…-el mareo creció, visión nublada. Oyó a una mujer gritando su nombre y luego le pareció escuchar una ambulancia, pero todo estaba en su mente, un recuerdo tal vez. El dolor aumentó, le costó trabajo respirar, no notó cuando cayó.

-Madoka…

-¡Homura-chan!

Perdió la conciencia.

Les traigo el segundo capítulo Espero les haya gustado y que me den un review bueno o malo, ayudan a saber qué tal va una :D ¡Que tengan una linda semana! Trataré de subir capítulo nuevo una vez a la semana al menos ¡Saludos!