Capítulo III
Dave observó con agrado el auditorio lleno de padres y de alumnos. Después de todo, McKinley no había resultado tan mal escuela.
─Muy buenas noches a todos los padres de familia aquí presentes. Soy el profesor Finn Hudson y el encargado de impartir a sus hijos la materia de gramática. También soy el coordinador del grupo coral de la escuela McKinley. Como todos ustedes saben este día los maestros solicitamos su presencia para poder hablar de sus hijos, tanto de sus avances como de sus retrasos. Si están adelantados en ciertas áreas se los hacemos saber tal y como les comunicamos si pensamos que pueden necesitar ayuda en otro campo. Todos los profesores de la planta estamos a su disposición. Estamos distribuidos por salones y por materias. Cualquier pregunta que tengan no duden en acercarse y hablar con nosotros.
Finn sonrió contemplando cómo los padres de familia parecían dirigirse a sus hijos y a vaciar el salón, probablemente encaminándose a hablar con quién pensaran que sus hijos tenían mayores problemas. Entre la multitud vislumbró a Dominic y Nick, dos de los miembros del club al que lideraba, acompañados de un hombre alto y con barba, vestido con más clase y elegancia que él mismo. Su hermano mayor, pensó al recordar el expediente de ambos y de cómo sus padres murieron poco antes de mudarse a Lima.
─Nick, Dominic, me alegro verlos por aquí ─. Finn les sonrió, se volvió a Dave y le tendió la mano –. Y a usted debe de ser el hermano mayor del que he oído hablar. Un placer: Finn Hudson a sus servicios.
—Mucho gusto —Dave le cogió con fuerza el apretón mientras sonreía —. Mis hermanos me han hablado mucho de usted.
—¿En serio? Espero que sólo le hayan contado lo bueno —se volvió hacia sus alumnos y les sonrió—. Señor Karofsky, ¿le importaría caminar un momento conmigo? La verdad es que pienso organizar un evento con el club del coro y necesito discutirlo con los tutores de los chicos, ya que es un evento extra curricular.
Dave asintió y empezó a caminar a lado del profesor Hudson. Hasta ese momento Dave no dudaba que McKinley fuera lo que le dijeron, los profesores parecían amables, los padres no estaban mal, incluso no habían puesto la cara de lástima cuando sabían que sus padres habían muerto. Dave entró a la oficina del señor Hudson y se sentó esperando el sablazo, porque estaba seguro de que Hudson quería dinero para sus "eventos extra curriculares".
—Un momento, por favor —. Finn sacó su móvil, mandó un texto rápido y lo dejó a un costado —. Listo. Lo siento, señor Karofsky, era mi hermano menor. Acaba de llegar a la escuela —se acomodó en su silla, carraspeó y miró a Dave con expresión seria —. Necesito hablar con usted de sus hermanos, supongo que ellos no le han dicho nada de lo que pasa en la escuela.
—¿En la escuela? Bueno, diario les pregunto y ellos me dicen que todo está bien. Imagino que se aburren un poco porque en su escuela anterior siempre fueron muy adelantados. Nick me comento que en cálculo su profesor sigue un método más tedioso para hacer los ejercicios.
—No me refiero a eso. ¿Alguna vez ha notado que sus hermanos llegan con una muda de ropa distinta a la que partieron de casa? ¿Le han dicho por qué?
—Bueno, respeto su autonomía y su espacio. Ellos hacen deportes, Dominic en el coro seguro suda y se cambia. Odia estar sucio, desde niño mamá lo vestía como un príncipe y a él le encantaba. ¿Por qué me hace todas estas preguntas?
Dave empezaba a sentirse incómodo y tenso. No le gustaban los tiros de la conversación. Era esa terrible sensación de que algo se le había escapado.
—Desde el día uno sus hermanos no han sido tratado con mucho respeto. Son chicos nuevos, de un estatus social alto, y eso es suficiente para que muchos chicos no sientan simpatía por ellos.
Dave tragó saliva. Hudson apenas empezaba y a él ya se le estaban subiendo los colores por el pecho.
—Aparentemente ambos fueron recibidos con un granizado de cereza en la cara. Me enteré de eso horas más tarde, cuando estuvieron en mi clase, y les presté una muda de ropa para que no estuvieran sucios y helándose el resto del día —Finn hizo una pausa. Lo que seguía era más desagradable que lo anterior—. Y desde el día dos han corrido rumores de que Dominic es gay. La gente en Lima aún tiene resistencia a darse cuenta de la época en la que vive el mundo, señor Karofsky, y los adolescentes tienden a ser un poco crueles. Le he visto un par de moretones pero con sus camisas de manga larga uno no puede estar seguro de cuantos tenga. Hemos intentado hacer algo. El entrenador del equipo amenaza con sacar a quien vea aprovechándose de un chico y yo me encargo de impartir castigos si llego a ver algo, pero no es tan fácil. Dominic es el que más me preocupa—Dave se lamió los labios—. Tal vez necesita hablar con alguien y que él sepa que no debe sentirse mal de ser como es. A veces una pequeña ayuda de parte de un familiar puede ser más efectiva.
Dave sintió que la furia se apoderaba poco a poco de su cuerpo. Ese hombre que estaba enfrente de él se atrevía primero a juzgarlo sin conocerlo y verlo de mala manera cuando dijo que su hermano era gay. Él no tenían ningún problema con Dominic siendo gay o no siéndolo; él era su hermano por Dios santo. Si Dave no le preguntaba nada a Dominic no era por qué no quisiera saberlo, era porque le quería dar su tiempo para asimilar lo que le estaba pasando. Y de pronto Finn Hudson empezaba a decirle que a su hermano lo molestaban y que ellos hacían algo. Claro que no hacían absolutamente nada.
—Si mi hermano es gay o no eso es algo que no puedo aventurarme a confirmar. Nadie puede obligar a alguien a salir del armario. Amo y amaré siempre a mi hermano por lo que es y estoy orgulloso de él. Espero que eso le quede claro —Dave tuvo que levantarse para manejar su coraje —. Azimio Adams estudió aquí, él me dijo que era un gran lugar y yo no quería a mis hermanos en Westerville porque está a kilómetros de mí —Dave sentía su rostro caliente y sabía que sus mejillas estaban rojas de furia —. No puedo creer que usted me esté diciendo que esas cosas pasan enfrente de ustedes y no hacen nada. ¿Qué clase de escuela es esta? ¿Qué clase de profesores son ustedes? Detener a los abusadores no se hace poniéndoles un alto violento. Tienen que llegar a la raíz y ustedes no hacen nada al respecto. Es una vergüenza para ustedes.
—Lo sé —Finn tuvo la decencia de lucir avergonzado ante tal acusación, haciendo un claro esfuerzo por escoger las palabras que debía usar —. Y lo siento, señor Karofsky. Varios maestros hemos tratamos de hablar con los jóvenes y concientizarlos. Pero Lima es una comunidad arraigada a las viejas costumbres; ese tipo de conductas llegan desde su casa, imitando a sus padres. Hacemos lo posible para que vean que ser diferente no debería ser una razón para molestar a otro, pero toma tiempo. Queremos implementar la política de "cero por ciento violencia", sólo necesitamos que el consejo apruebe nuestra petición. Y no quise insinuar que no amara a su hermano. Sólo pensaba que Dominic necesitaba hablar con alguien que no pensara que era malo ser diferente—Finn no estaba muy seguro de decirle a Dave que su hermano estaba conversando con Dominic en ese preciso instante —. O al menos que pudiera decirle a alguien lo del abuso sin sentir que eso es muestra de debilidad.
—¿Alguien cómo quién? —Dave se temió la respuesta.
—Alguien como… —Finn tragó saliva pesadamente cuando Dave lo miró incrédulo —mi hermano menor —parecía que había abierto las puertas del infierno por la expresión en el rostro de Karofsky —. Pensé que sería buena idea que hablara con Dominic para animarlo a contarle sus problemas. Una vez lo amenazaron con matarlo…
Dave agachó la cabeza y se cubrió el rostro con las manos. ¿A dónde había llegado? Había terminado en el pueblo más homofóbico de todo Estados Unidos. Éste tipo le hablaba de amenazas de muerte, era una pesadilla. Había traído a sus hermanos a un peligro inminente.
—Es cierto que mis hermanos no me conocen bien. Ellos no saben realmente como pienso y cómo podría reaccionar a muchas cosas y creo que debería ganarme la confianza de mis hermanos. Estoy trabajando en ello. Me hubiera gustado que me hablara antes de pedirle a su hermano que interviniera. Le repito que no creo en obligar a alguien a hablar de lo que no quiere. Como sea, no creo que duremos demasiado en Lima, después de lo que me ha dicho no quiero exponer a mis hermanos a un lugar tan nocivo. Mis hermanos no pueden estar aquí, creo que regresaremos a Nueva York.
—Lamento no haber hablado con usted antes, sé que no hay que apresurar a nadie a hacer o hablar de algo que no desean. Con suerte mi hermano sólo le tirará indirectas. En cuanto a lo de mudarse, es su decisión, sólo quería informarle lo que pasaba con sus hermanos porque me preocupo por ellos.
—Gracias señor Hudson. Me gustaría ir por mis hermanos, por favor.
Dave sentía que el mundo se le venía encima. Él había pensado en Lima como un nuevo comienzo y resultaba una pesadilla llena de odio y violencia. Hudson acaba de matar todos sus esfuerzos por una vida mejor. Ambos se pusieron de pie y abandonaron la oficina en sepulcral silencio. El salón del coro estaba casi vacío con excepción de los tres hombres sentados cerca del piano. Los dos jóvenes parecieron soltar una carcajada cuando el otro chico terminó de contar una anécdota, sonriéndoles ladino y con cierto sarcasmo.
—Lo digo en serio, fue un desastre. Si creen que las ideas de Finn son alocadas prueben usar una peluca y tratar de bailar una coreografía que pretenda ser sexy y termine siendo patética. El señor Schu fue un buen profesor, mayoritariamente, pero eso...eso no se lo perdonaré jamás.
—Ey. ¿Se divierten? —Finn se acercó sintiendo que sus alumnos lo veían e intentaban no reír.
—Es mejor que lo hagan. No te acabo de humillar por nada —Kurt se giró para mirar a Finn pero sus ojos se desviaron directamente a su jefe…Y a su sorpresivamente sexy barba —. ¿...Jefe?
—¿Señor Hummel? —Dave no podía con su sorpresa. Era como si su máscara se hubiera caído un poco.
—¿Se conocen? —Finn miraba a su hermano y a Dave tan confundido como Dominic y Nick.
—Sí, em… —Kurt lucía sorprendido y algo distraído, mordiéndose instintivamente el labio inferior y soltando un jadeo quedo —¿Recuerdas que te comenté que Azimio contrató a un nuevo jefe de planta? —Finn asintió sin entender todavía—Es él.
—¡Oh…! ¿Él es el jefe sexy? —. Finn dio un paso atrás cuando la pesada y mordaz mirada de Kurt cayó sobre él exigiéndole guardar silencio.
Dave estaba sonrojado para diversión de Dominic y Nick que casi estaban riendo por ver una reacción humana de parte de su hermano.
—Vayan al coche, en seguida les alcanzo —Dominic y Nick asintieron. Cuando salieron por la puerta Dave se giró para ver a Kurt —. ¿Puedo hablar contigo un momento? —Le pidió mansamente.
—Por supuesto. Por aquí —Hummel guío a Dave por los pasillos de la escuela con la misma familiaridad de alguien que ha estado en un lugar cientos de veces. Abrió una puerta y llegaron al campo de fútbol, asegurándole de que nadie los interrumpiría allí —. Debo admitir que ésta sí que fue una sorpresa. No me imaginé que tú fueras el hermano mayor del chico con el que Finn me pidió hablar.
Dave asintió, por alguna extraña razón, la opresión de su pecho se sentía un poco más ligera al ver a Kurt.
—Gracias por hablar con él. Aún no consigo acercarme lo suficiente a ellos y Dominic la ha pasado muy mal desde que llegamos. Dejar Nueva York fue un error, los traje a un lugar violento y donde no podrán ser ellos mismos.
—Ey, tranquilo tigre. ¿Quién dijo que no podrían ser ellos mismos? Lima no puede ser el mejor lugar para ser un homosexual pero Dominic puede con ello. Al chico lo que le falta es un poco de tiempo y carácter. Cuando él esté seguro de quién es y se enorgullezca de ello va a mandar al demonio a todos los demás.
—Tal vez pero tú hermano me ha pintado un panorama horrible. Ahora tengo miedo de que salga y lo golpeen o que lo maten —Dave tenía mucho miedo y estaba tan avergonzado por haber llevado a sus hermanos a un lugar como Lima.
—¿Me ves muerto? —Kurt se paró frente a Dave y le apretó el brazo para llamar su atención —. No, ¿verdad? Hace años un chico me amenazó con matarme pero fue porque yo vi algo que no debía. Fue por ése incidente que hablé con mi padre, cosa que debí hacer antes. Nadie va a golpear a Dominic hasta matarlo, David. Mucha gente aquí puede pensar como neandertales pero no todos son así. Muchos sólo lo ignorarán y otros lo defenderán. Según tengo entendido es un chico el que lo empuja. Si Dominic se atreve a delatarlo las cosas pueden mejorar. Muchos aquí no van a amarlo por su sexualidad, pero no van a hacerle daño. Si fuera así yo no estaría aquí.
—Gracias Kurt —Dave le tendió la mano —. Creo que primero hablaré con ellos sobre esto. Los arrastré aquí sin tomarlos en cuenta, no pienso cometer el mismo error.
—Eso suena mucho mejor —aceptó la mano de Dave y le sonrió —. Y convéncelos de que los quieres por sobre todo. Eso va a ayudar mucho, créeme. Tal vez aún les cueste un poco pero no tardarán en abrirse. Dominic parece ansioso de que alguien lo escuche.
Dave no soltó la mano de Kurt mientras le sonreía. Los ojos de Kurt brillaban y parecían atraerlo con una fascinación en la que Dave deseaba caer pero por mucho que le gustara no podía dejarse ir así.
—Tal vez luego podríamos tomar una copa. Me gustaría escuchar la historia completa —Dave no sabía de dónde había salido eso pero ya estaba la invitación sobre la mesa.
—Te advierto que es muy larga. Dudo que en una sola salida termine de narrártela —la voz de Kurt sonó cual ronroneo y su pulgar pareció aventurarse a acariciarle el dorso de la mano.
Dave sonrió y no dijo más, lentamente soltó la mano de Kurt y se dirijo hacia el estacionamiento. Vio a Nick tratando de animar a su hermano Dominic y eso estrujo el corazón de Dave. Acababan de perder a sus padres, esos chicos no necesitaban pasar por cosas como el acoso y la violencia.
—Ey —le lanzó las llaves a Nick quien las cogió en el aire y miró extrañado —. Hoy manejas tú —Nick se quedó unos segundos observando intercaladamente entre las llaves y los ojos de su hermano mayor.
A Dave le dolió un poco ver la desconfianza y el desagrado que se expresaban en los ojos de su hermano. Desde que su madre había comprado el Mercedes Nick había querido usarlo, Dave mismo sé lo había negado dos veces y parecía de cierta manera si las cosas no eran en el momento que Nick querían terminaban siendo poco valoradas.
Dave se acomodó en el asiento trasero y, por primera vez, Dominic no se apresuró en borrar de su rostro su cansancio y pesar. Sabía a lo que Dave había ido y lo que su profesor pudo informarle mientras se reunieron, poco valía la pena seguir escondiéndolo. El auto avanzó con ellos en silencio, en espera de que alguien diera el primer paso.
Cuando llegaron a casa Dave observó lo pacífica y tranquila que parecía, y le dolía pensar que había llegado a considerar esa casa como un verdadero hogar.
—Les quiero mostrar algo —Dave los llevó al patio trasero. Los sentó en la pequeña sala de mimbre que estaba frente la piscina. Encendió las luces, la piscina se iluminó con un hermoso azul que invitaba a sumergirse en él.
Entró a la casa, cogió una botella vino y tres copas. Sirvió una generosa cantidad en cada una de ellas y sentó a junto a sus hermanos.
—Lo siento chicos… —Dave bajó el rostro y suspiró —, me equivoque —dijo deslizando su corbata y desabotonándose el botón superior de la camisa azul —. Les traje aquí pensando que podíamos empezar de nuevo, que podíamos hacer una relación como hermanos pero los he puesto en un riesgo terrible y lo siento tanto —la máscara de dureza cayó de golpe y los chicos pudieron observar el estado más vulnerable de su hermano mayor.
Nick estaba boquiabierto, más que sorprendido. Desde que tenía memoria Dave era la representación de la calma, la fortaleza, el éxito y, por qué no admitirlo, a veces también de la indiferencia, al menos eso aparentaba al no regresar a casa ni hablar con ellos. Pero allí, por más que lo quisiera, Nick veía complicado sentirse molesto con su hermano mayor. Se volvió a Dominic quien contemplaba el gesto derrotado de Dave con cariño y comprensión. Estiró su mano y rozó el brazo de Dave regalándole pequeñas caricias para calmarlo.
—No sabías que iba a pasar —Dominic lo animó, tomándose su tiempo para seguir—. La verdad es que incluso en Nueva York no era una persona muy popular; ser gordo, afeminado y tener voz aguda da pie a muchas burlas. También decían que era marica —Intentó bromear recargando su peso contra Dave —. Mamá y papá jamás lo supieron, no sabía cómo decirles que se burlaban de mí. Sentía que aunque hablara con ellos las mofas no iban a ver su fin.
—Tal vez pero Nueva York no es un lugar donde impere la violencia escolar. Los voy a sacar de aquí. Regresaremos a Nueva York y nos olvidaremos de este acoso tan terrible que han sufrido.
—¿Qué no es eso huir? —Nick frunció el entrecejo —. Sé que las cosas no van tan bien como nos gustaría pero no por ello vamos a escapar. La única manera para hacer que las cosas cambien es enfrentándolas. Uno no puede irse por la vida huyendo de lo que nos da miedo, nos hiere o nos molesta; si fuera así nos la pasaríamos escondiéndonos el resto de nuestras vidas.
Dave observó a Nick y empezó a sentir un orgullo indescriptible. Su hermano había dicho cosas tan verdaderas y era maravilloso que un chico de su edad pensara así.
—Tienes mucha razón Nick y nuestros padres nos enseñaron a enfrentar nuestros miedos. Pero siento que les estoy fallando a ellos si los dejo a ustedes expuestos a esto que les ha pasado —Dave palmeó un poco la pierna de Dominic para animarlo —. ¿Quieren quedarse en Lima? —La pregunta llegaba tarde, Dave lo sabía pero era lo que tenía que hacer.
—Si —Ambos contestaron al unísono tras haberse tomado el tiempo suficiente para pensarlo.
—Sólo me queda un año de escuela. Sería muy molesto cambiar nuevamente de escuela —Confesó Nick tomando de su copa.
—Además McKinley está tan bien como cualquier otra escuela. Club del coro es bastante divertido y el profesor Hudson prometió entrenarnos bien para llegar hasta las nacionales.
—De todas maneras tú también tienes razones para quedarte en Lima —Nick sonrió burlón —. El hermano del profesor parecía coquetearte sin ningún recato.
—¿No te molesta que hable así de ti con su hermano? —Dave parecía algo avergonzado por la pregunta pero la expresión de Dominic parecía estar ocultando varias cosas que pugnaban por salir —. Digo...si no es así, está bien. No insinúo nada. Después de todo no hay nada de malo…
Dave había tenido su primera vez con un chico en la universidad. Había sido ebrio y en una de tantas fiestas a las que había asistido. Un chico, el típico chico gay, le había coqueteado y él había recibido la mejor mamada de su vida. Después de esa ocasión había tendido una conversación muy sería con su conciencia y había decidido que no era una gran cosa y que incluso podía follar con un chico sin que eso significada nada. Luego vino su primera novia en la universidad y seis meses después de la ruptura con esa primera novia había follado con un tío buenorron, había estado sobrio y había sido fantástico. ¿Era bi? ¿Era gay? ¿Realmente importaba?
—Es atractivo... —sus hermanos lo observaron —. Papá y mamá nunca lo supieron pero yo pude traerles a casa a un novio o una novia —Dave bebió su copa de un trago. Esperaba las preguntas.
—¿Entonces ya te has acostado con chicos? —Dominic boqueó por la pregunta tan directa y sin vergüenza de Nick —. ¿Han sido muchos?
—Con algunos —Dave sonrió un poco avergonzado de hablar de sus parejas, realmente nunca lo había hecho. Sólo Az sabía cuándo tenía novia o un amante en turno —. Nunca he sido un Don Juan y he estado con más chicas que chicos pero si quieres un número yo diría que estado con tres chicos.
—…¿No te arrepientes de no haberles dicho a mamá y papá? —La pregunta les cayó a Nick y Dave por sorpresa. En esos momentos Dominic no miraba más que a sus manos revolotear ansiosamente en su regazo con una expresión triste, desolada —. ¿De qué te hubiera gustado que ellos supieran primero?
—Dom…
—Murieron antes de que pudiera decirles nada —las lágrimas corrían desesperadas sin que Dominic pudiera controlarlas. Sonaba roto, desesperanzado, arrepentido —. Estaba preparándome…No me había sentido con el coraje de contarles, pero cuando lo hice…cuando me sentí listo…
Dave lo abrazó con fuerza dejándolo llorar hasta que estuvo calmado, besó su pelo y le acarició lentamente la espalda para reconfortarlo.
—Ellos no nos han dejado del todo Dominic, su cariño, su amor y sus enseñanzas son parte de nosotros. Te amaron tanto. Se fueron amándonos y en la eternidad ese sentimiento seguirá firme para abrazarnos en los momentos en los que nuestro espíritu esté a punto de romperse. Nunca hable con ellos por egoísta, porque siempre me ha gustado ser celoso de mi privacidad. Sé que ellos hubieran aceptado porque me amaban. Nosotros te amamos Dominic y cuando estés preparado para hablar será librador para ti. Estoy orgulloso de ti, de ustedes —Dave observó a Nick.
—Soy gay —Dominic se aferró a Dave tras soltar aquella verdad cual susurro que ambos de sus hermanos alcanzaron a escuchar —. Quería que mamá y papá lo supieran...
—Lo saben —Nick le acarició el muslo con cariño e hizo acopio de todo su coraje para mirar a Dave en medio de esa confesión. Tragó pesadamente y con su otra mano le palpó el brazo esperando que con ese simple gesto comprendiera que lo que acababa de decirle había sido importante para él —. Y te siguen queriendo tal y como nosotros te amamos.
—¿Se quieren quedar en McKinley? —Dave estaba dispuesto a mudarse a Westerville con tal de tener a sus hermanos a salvo.
—Nos quedaremos en McKinley —Dominic contestó sorbiendo por la nariz —. Prometo contarte todo lo que pase. Completamente todo. Y vamos a estar bien, Dave.
—No somos niños que no puedan defenderse, después de todo —Nick empujó sutilmente a Dominic, quién rió quedo.
—Les prometo que nadie los tocara de nuevo —Dave fue solemne, contundente —. Hablaré con el consejo, con el Gobernador si es preciso, no para que expulsen a sus agresores, sino para que estudien la razón de ese acoso. Los abusadores siempre suelen escoger detrás de su violencia un profundo dolor, miedo, ignorancia y tienen que llegar hasta el fondo para poner un alto real al abuso. Les prometo que haré lo mejor para ustedes.
—Eres un exagerado —pero a pesar del intento de Nick por desestimar la solemne promesa de Dave le sonrió agradecido, sonriendo un poco más cuando Dominic lo besó en la mejilla antes de quejarse de que estaba 'rasposo'.
Dave sé sentí bien, por primera vez se sentía en la dirección correcta con sus hermanos. Les sirvió otra copa de vino y soltó una carcajada.
—Az me dijo que McKinley era un gran lugar. Que había tenido las mejores experiencias y él pensó que sería grandioso para ustedes.
Nick dejó la copa estrepitosamente en la mesa de centro y se marchó hacia la casa. Dave iba ir tras de él pero Dominic le detuvo.
—Dale tiempo. Sigue celoso de Azimio y de tu relación con él —Dave seguía sin entender el porqué de las reacciones de Nick cuando hablaba de Az. Tal vez necesitaba tiempo de calidad con él.
La luz de la habitación de Nick se encendió y una sombra se dibujó por unos segundos en la ventana que daba hacia la piscina, la figura se disolvió sin que Dominic y Dave lo notaran.
Nick se sentía furioso, la sola mención de Azimio le provocaba una reacción de celos espeluznantes. Él quería ser tan cercano a Dave, él quería ser el confidente, él que lo conociera más que nadie, del que escuchará concejos y no el simple hermanito que no valía nada para ser tomando en cuenta. Golpeó con su puño el escritorio y negó, tenía que controlarse, ya no era un mocoso.
Observó el diario y vagamente se sintió identificado con Lucas. Siempre a la sombra, siempre mendigando por la atención de su objeto de admiración. Sentó y abrió el diario. No supo cuánto tiempo había pasado pero se sentía atrapado, casi como si las palabras escritas por Lucas hace tanto tiempo lo envolvieran y le llenaran un vacío en su alma. Empezó a sentirse realmente acompañado, como si alguien… como si algo estuviera en su habitación. No se había dado cuenta, pero la puerta de su armario estaba semiabierta, y lo único que podía ver era la oscuridad que parecía brillar y que contenía un siniestro, pero reconfortante, misterio.
—Nick…
El vello de la nunca de Nick se erizó al escuchar el susurró escalofriante y al mismo tiempo necesitado.
—Nick… —dos golpes secos en la puerta y de pronto la sensación termino —. Nick, vamos a cenar, no seas ridículo hermano. Hazlo por mí, ven a cenar —Nick tragó saliva, esa era la voz de Dominic, pero estaba seguro que la primera vez que había escuchado su nombre había sido dicho por alguien más.
Se complicó la semana. Una profunda disculpa para ustedes Kit, Gabriela y Duchess lexies.
Nos vemos el viernes sin falta, si no que la nación me lo demande, o que me caigan unas Klainers locas.
