Maligno
Capítulo IV
Hummel le echó un vistazo a su reflejo por enésima vez y sonrió. Lucía elegante, profesional y sexy, una combinación que sentía sería de agrado para su nuevo jefe. Se acomodó las solapas de su saco, tomó su portafolio y marchó rumbo a la oficina de David, complacido de que sus entallados jeans de mezclilla negra causaran suficiente conmoción.
Desde la última vez que conversaron sentía ansias de ver a Dave sin embargo no había tenido razón suficiente para visitarlo. Allí, bajo el brazo, estaba la excusa perfecta y, aunque fuera una nimiedad, le ofrecía la oportunidad de estar un momento a solas.
Se detuvo frente al escritorio de su secretaria, le solicitó una audiencia con su jefe y esperó el permiso para entrar, aprovechando los instantes en que la mujer no lo miraba para alisar su ropa o darle forma a su cabello.
—Adelante señor Hummel —David abrió la puerta con una cara profesional que desalentó un poco pero cuando cerró la puerta detrás de él Dave sonrió devanenciado su aire de indiferencia —. Me estaba preguntando cuando alegrarías esta oficina con tu presencia.
—No puedo aparecerme por el despacho de mi jefe sin una excusa convincente —Kurt le sonrió coqueto sacando su portafolio debajo de su brazo y agitándolo frente a los ojos de Dave —. ¿No es un buen camuflaje?
—¿Qué tienes hoy para mí? —Dave sabía que los pantalones negros pegados que mostraban las maravillosas nalgas de Kurt no eran por él pero le gustaba verlo.
—Nada muy importante —sacó un par de hojas de papel y se las pasó —. Pequeñas modificaciones en los diseños de los zapatos que habíamos discutido —Kurt se trepó en el borde del escritorio, cruzó las piernas y sonrió —. ¿Le molesta que me siente aquí?
—Dave, llámame Dave cuando estemos a solas —Dave se tomó los segundos pertinentes para recorrer las piernas de Kurt y luego coger los papales —. Mañana me reuniré con Frank en Nueva York —Kurt era bueno, ¿sería igual de bueno haciendo mamadas?
—¿En serio? —Hummel descruzó y volvió a cruzar las piernas, esta vez del lado contrario, complacido de que Dave estuviera al pendiente de sus movimientos —. Extraño Nueva York…Y dime, Dave ¿alguna idea de lo que vayan a discutir el señor Adams y tú?
—La productividad de la fábrica y tus proyectos —Dave dejó los papeles y colocó las manos muy cerca de Kurt —. Le pedí a mis hermanos que me acompañarán pero Nick me mandó a paseo y Dominic no me ha confirmado, así que tendré que ir solito en el jet privado de los Adams
—¿Tú sólo? ¿En un jet privado? ¿Quién te desea tanto mal que te condena a tal pesar? —Kurt fingió indignación —. Lástima que los empleados no sean lo mismo que los hermanos. Dudo que mi compañía te sea tan grata en un viaje como la de Nick o Dominic —se inclinó sutilmente hacia delante para acortar distancias, moviéndose lo suficiente para que una de las manos de Dave se rozara con su muslo.
—¿Te gustaría acompañarme? —El pulgar de Dave acariciaba disimuladamente una mísera porción de su cadera.
—¿Debería sentirme honrado de que mi jefe me pida personalmente que lo acompañe? —Kurt rió entre dientes —. Aunque sería divertido ausentarme un par de días —mientras no fuera más que eso. No se olvidaba del porqué estaba allí, debía cuidar a su padre por sobre todas las cosas —.
—Me encantaría. Regresaremos por la noche, no quiero que se preocupen en tu casa —Kurt se relamió los labios y Dave tuvo el impulso de besarlo.
—Entonces me parece perfecto, te honraré con mi presencia —Dave rió —. Dime Dave, ¿debo tomar esa invitación como un asunto de trabajo…o como una cita?
—Tal vez de la reunión podemos ir a cenar. Quiero conocer la historia. Conocerte creo que será espectacular —Dave se estaba arriesgando pero Kurt le atraía como nunca lo había hecho otro chico —. Te recojo en tu casa a las ocho, ¿te parece?
—Me parece perfecto —Kurt acortó las distancias y lo besó en la mejilla, muy cerca de los labios, como si quisiera que el próximo, un beso dado por Dave, fuera más certero —. Entonces…¿Paso a retirarme?
—Puedes —Dave no lo soltó de las manos y no se alejó ni un poco de él —. Kurt... —el móvil de Dave los interrumpió, era un texto de Dominic confirmando que podía acompañarlo a Nueva York —. Hay un cambio de planes, ¿te molestaría que Dominic fuera con nosotros?
—Para nada. Es tu hermano y lo invitaste antes que a mí. Además será agradable platicar nuevamente con Dominic—Kurt afirmó pese a que habría querido pasar un tiempo a solas con Dave.
Dave observó a Kurt caminar hasta la puerta. Cuando se marchó aspiró profundamente, el perfume dulzón de Kurt inundaba su oficina. ¿Se estaba arriesgando? Tal vez pero algo le decía que Kurt valía completamente la pena.
—Señor Karofsky, el señor Martin pregunta si puede entrar a hablar con usted —Dave salió de la bruma con un gruñido.
—Dígale que pase por favor —¿por qué no todos eran como Kurt?
Dave y Dominic pasaron por Kurt muy temprano. A Dave le encantaba la forma en la que Kurt hablaba con su hermano, como atrapaba su atención y lo envolvía, lo tenía feliz, Dominic sonreía y eso era algo que Dave valoraba porque su hermano había estado muy apagado después de la muerte de sus padres y luego con el acoso.
Al llegar a Nueva York Dave rentó dos habitaciones en un hotel sólo por precaución. Habían dejado a Dominic instalado para ir a la reunión con Frank Adams. Kurt fue elogiado por el dueño de la fábrica y Dave había hecho todo lo posible por venderle la idea a Frank quien decidió hacer un estudio de mercado, ése era el primer paso para que el gran proyecto de Kurt se materializara. La final ésa había resultado una gran noche y Dave había querido festejarla.
—Les invito cenar —Dave no podía ocultar lo feliz que estaba. Dominic estaba conociendo una faceta de su hermano que estaba agradándole.
—Me alegra que hayas dicho eso porque tenemos una reservación en el Loeb BoatHouse cerca de Central Park —Dominic y Dave miraban a Kurt con sorpresa mientras éste sólo sonreía enigmáticamente —. Me tomé la libertad de ponerla a nombre de nuestro anfitrión tras la propuesta del viaje a menos de que prefiera ir a otro sitio a cenar.
—¡Claro que no! Debe ser un lugar maravilloso. ¿Podemos ir, Dave?
Dave asintió, él nunca había estado en ese restaurante, pero la compañía ameritaba experimentar cosas nuevas.
Era un hermoso lugar situado a la orilla de la laguna, iluminado con bastas luces de colores que incluso hicieron a Dominic suspirar. Mientras les asignaban su mesa Kurt les platicó que había asistido allí por primera vez con un puñado de amigos suyos que se habían mudado de Lima a Nueva York, celebrando el debut de la novia de Finn y que todos fueron aceptados en los colegios que habían escogido. Tras ello visitó el restaurante un par de ocasiones más, a veces con familia, a veces con compañeros de trabajo, convirtiéndose en uno de sus restaurantes preferidos.
Su mesa estaba a un costado de la laguna para agrado de Dominic quién se ruborizó peligrosamente cuando Kurt aseguró que lo había hecho pensando que le gustaría contemplar el parque desde aquella perspectiva.
La noche transcurrió plagada de risas y bromas. Kurt impresionaba a Dominic con sus relatos de Lima, de la universidad o incluso de los meses que estuvo trabajando en Nueva York. Cualquier duda que Dominic tuviera Kurt estaba dispuesto a saciarla y Dave, silencioso, agradecía esos pequeños detalles, su hermano necesitaba una figura positiva y Kurt era perfecto para hacerle ver que se podía sobrevivir a la temida salida del armario.
Después de la cena corrieron hacia el aeropuerto para coger el jet y regresar a Lima. Dave estaba esperando el momento adecuado para poder agradecerle Kurt sin avergonzar a Dominic, su oportunidad llegó un par de horas después, cuando el avión aterrizó y subieron a su coche para dejar a Kurt en su casa. Dominic había cedido al cansancio y estaba dormido en el asiento trasero del coche.
Dave acompañó a Kurt hasta la puerta de su casa sólo para ganar tiempo y animarse a empezar con la conversación.
—Dominic estuvo encantado contigo hoy. Muchas gracias, él no la ha pasado bien y significa mucho él tener una presencia positiva en su vida.
—Fue todo un placer, tu hermano es un buen chico. Decidió quedarse en Lima así que es un chico fuerte —le guiñó el ojo —. No todos los chicos son así de valientes. Además yo tengo que agradecerte a ti por haberme llevado y por dejarme hablar con el señor Adams. Fue mucho más de lo que hubiera esperado.
—Frank es un tipo genial y tiene colmillo para los negocios. No dejará que la oportunidad se le vaya —Dave no lo pensó dos veces, se acercó a Kurt y lo besó ligeramente en los labios —. Pasar el día contigo fue un placer.
—Lo mismo pienso yo —Kurt exhaló casi cual jadeo. Levantó la mano y tomó a Dave por la corbata obligándole a inclinar un poco más la cabeza —. Tal vez debas invitarme a otra cita pronto…
—Tal vez... —lentamente se separó y empezó a caminar hacia su coche, ese en definitiva había sido un muy buen día.
Ben While ha estado en casa de nuevo y he querido asesinarlo durante toda la cena. Ha hecho reír a mamá y a papá como siempre. Ella también ha reído, ella ríe y se sonroja cada que su estúpido amigo hace una broma. Ben es tan perfecto, tanto como lo es ella y hablan de su próxima vida universitaria, de lo fabuloso que será estudiar medicina en la gran ciudad.
Veo los ojos de mi padre cuando se dirigen a mí, se lo que quiere decirme: Serás un perdedor de Lima.
Papá me obliga a esforzarme, me empuja para que cumpla sus expectativas, pero yo no lo quiero. Jamás podré ser como ella. Ella jamás me verá como a Ben While. Ése maldito debería de alejarse de mi hermana, debería de desaparecer.
Es duro saber que por más que haga jamás seré lo suficiente para nadie.
Nick cerró el diario lentamente. Un sentimiento de afinidad se produjo en el interior de Nick Karofsky, estaba empezando a sentir a Lucas como alguien cercano. Él también se sentía desplazado, recordaba a Dave llegando a casa durante los fines de semana, a veces acompañado con Azimio quien envolvía a la familia con su palabrería, sus bromas y esas interminables anécdota y Nick lo odiaba porque acaparaba a sus padres y porque nunca se alejaba de Dave.
Nick era un rechazado, un perdedor de Lima, que por más que lo intentaba nunca estaba a la altura para ser el hermano del GRAN Dave Karofsky.
Cuando escuchó la puerta principal abriéndose apagó la luz de su cuarto y se tiró sobre la cama arropándose. Mientras su conciencia se encaminaba hacia un sueño profundo la puerta de su armario se abrió poco a poco y una gran oscuridad se hacía presente, tomando fuerza y observando a Nick desde una lejanía.
No sabía si era un sueño o si era real, pero por un momento sintió que alguien estaba allí con él, quizá Lucas que estaba dispuesto a reconfortarle y decirle que no estaba solo, que nunca estaría solo.
—Y después de eso tomamos el jet de regreso a casa. Aunque no pude despedirme de Kurt porque me quedé dormido en el asiento trasero… —Jorah soltó una carcajada que a Dominic no le agradó, haciendo que frunciera el entrecejo —. ¿Qué…?
—Nada. ¿Acaso no puedo reírme? —Dominic arqueó una ceja y bufó —. No me culpes, es gracioso imaginarte dormido en el auto. ¿Y qué tanta prisa tenías por despedirte del hermano del profesor? Seguramente lo vas a ver pronto, con lo buenos amigos que son tu hermano y él.
—Quería despedirme… —Jorah detuvo sus burlas y le palmeó la espalda de Dominic quien se acercó un poco más a él—. Ey…¿Puedo hablar contigo? —El muchacho de piel morena lo miró curioso mientras abandonaban el baño.
—¿Qué pasa, bombón? ¿Acaso te me vas a declarar? —Dominic desvió el rostro ruborizado y con las mejillas carmesí. Le molestaba que Jorah lo llamara así pero al otro no parecía importarle.
—Claro que no. Es algo importante —bajó la cabeza —. Creo que me gusta Kurt…
—¿Kurt? ¿El hermano del profesor Hudson? ¿El que dijo que tu hermano era sexy?
—Si… ¿Crees que yo le guste? —Jorah lo miró sorprendido pero con los labios apretados en una fina línea. Sólo hasta ese momento notó que se habían detenido —. ¿Jorah?
—No creo que no le agrades pero no estoy muy seguro de que le gustes —Dominic lo miró con una expresión herida que tuvo que intentar pasar por alto —. Después de todo estuvo coqueteando con tu hermano; tal vez quien le guste es él.
—Pero puede que yo le guste en serio. Todo mundo le coquetea a Dave. Es algo normal
—Creo que hay razones para eso, tu hermano es atractivo —Dominic empezó a sentirse profundamente molesto por la actitud de su amigo.
—Pero el que sea guapo no significa que sea del gusto de Kurt —Dominic trató de apartarse pero Jorah lo detuvo apretándole el hombro.
Cuando Dominic lo miró lucía ofendido y enfadado pero no por ello le dejó ir. En cambio Jorah prefirió respirar y seleccionar sus palabras, tomándose su tiempo y haciendo oídos sordos de los reclamos del bombón para que lo soltara.
—Dime Bombón, ¿te has imaginado a ti mismo besando a Kurt? —Dominic se ruborizó casi de inmediato y estaba seguro que la furia no era la razón del sonrojo —. ¿O has pensado en que te gustaría ser follado intensamente por él?
—¡C-Claro que no! No lo he pensado así. ¿No crees que sería demasiado pronto para hacer cualquiera de las dos cosas? —Dominic se volvió a verlo —. Digo, me imagino tomándole la mano mientras camino, conversando con él por horas, yendo a ver películas y abrazándonos en el proceso, que me diga que me quiere; cosas así. Y tal vez después venga lo demás.
Jorah sonrió negando, era tan infantil lo que Dominic consideraba amor, pero estaba seguro que todo tenía que ver con haber vivido encerrado en sí mismo durante esos años.
—Tal vez deberías replantearte esas ideas. No creo que un hombre como Kurt, hecho y derecho, quiera ser el novio de un adolescente que sólo lo quiere para que le tome de la mano.
Soltó a Dominic y empezó a caminar por el pasillo hacia su próxima clase. Dominic se quedó quito sólo viendo el espacio que había dejado Jorah.
Dave había tenido un mes bastante intenso; había cerrado un buen negocio y estaba a punto iniciar el estudio de mercado para la línea de Kurt. Estaba esperando la llamada de Vera Domínguez, ella le iba a hacer un espacio en su apretada agenda para dar una conferencia en Lima y darle asesoría a McKinley para contrarrestar el abuso escolar.
Dave había conocido a Vera Domínguez cuando uno de sus compañeros se había suicidado. Michael Marcano era un chico robusto, pura fibra italiana que medía más de uno noventa y era mole en la defensa del equipo. El punto débil de Michael Marcano era un temperamento violento. Al año de universidad ya había tenido peleas con casi todos los miembros del equipo, incluso Azimio y Dave habían tenido fricciones con la Mole Marcano.
Unas semanas después de iniciar el segundo año habían empezado a circular rumores sobre la Mole Marcano, Dave no había creído nada, y ni siquiera prestaba demasiada atención. Un buen día el Rector llegó a uno de sus entrenamientos para decirles que Michael Marcano estaba muerto.
Después Verá Domínguez dio su primera conferencia en la universidad y Dave aprendió que los abusadores siempre tienen algo que esconder.
Dos años después de la muerte de Michael Marcano detuvieron a Cristóbal Marcano, su tío. Era acusado de violación, había violado a tres chicos entre once y trece años de edad. Entonces se destapó la historia de Michael quién había sido abusado por su tío desde los ocho años.
La psicóloga Domínguez había logrado hacer mella en la educación universitaria del país y Dave confiaba que el consejo académico tomara en cuenta sus recomendaciones para mejorar.
—Por favor llame al Señor Hummel, quiero que venga a mi oficina.
Dave le iba a dar las buenas noticias y tal vez recibir un premio por ello. Se estaba portando bien y estaba acercándose a su hermanos.
—¿Me llamaba, jefe Karofsky? —Kurt hizo su aparición en la oficina pocos minutos después con un pantalón caqui embarrado a sus piernas, botas militares y una camisa de manga corta color menta coronada con un moño y un prendedor en forma de cabeza de hipopótamo.
—Cierre con llave señor Hummel —Dave ya se estaba poniendo de pie cuando el clic resonó —. Llegaste puntual, pensé que estarías un poco cansado por el viaje —estaba a un palmó de Kurt, observando fascinado sus largas pestañas.
—Fue un día activo si lo comparas con estar metido siempre en una oficina, pero no lo suficiente para hacerme llegar tarde —Hummel alzó la mano y la posó sobre el pecho de Dave acariciándolo sobre la ropa —. Claro que otro tipo de actividades me tendrían metido en la cama por más tiempo…
—¿Otras actividades? —Dave colocó sus manos sobre la cadera de Kurt. No podía creer que estaba a punto de magrearse a Kurt sobre la puerta de su oficina.
—Otras actividades…—Kurt metió una de sus piernas entre las de Dave, alzando la rodilla para que hiciera fricción sutilmente con la entrepierna de Karofsky —¿Alguna idea de cuáles podrían ser…?
Dave se hundió en los labios de Kurt que se abrieron generosos para recibiré la lengua de Dave que hábil se apoderaba de cada rincón, lo abrazó por la cadera, gimiendo al sentir la respuesta de Kurt, sus manos sujetándose del cuerpo de Dave, trepando por su pecho y anudándose en su cuello, obligándolo a inclinar un poco más la cabeza.
Cuando llegó la hora de apartarse Hummel lo hizo renuentemente, sujetando entre sus labios el inferior de Dave, succionándolo con gula.
—A esas me refería… —Kurt jadeó complacido colando sus dedos entre el corto cabello de la nuca de Dave —. Tal vez un poco más...intensas…
—Mañana empiezan con el estudio de mercado —seguía con sus brazos firmemente sobre la cadera de Kurt —. Te llame para darte la noticia.
—¿Ya mañana? —Hummel boqueó sorprendido. No esperaba que la respuesta del señor Adams fuera tan veloz —. Debo admitir que no pierde el tiempo.
—A Frank le gusto tu idea —lo que Kurt no sabía era que el estudio de mercado no sería en Lima, sino en Nueva York. Dave había sugerido que los zapatos de Kurt fueran hechos en Lima pero enviados a Nueva York para venderlos como calzado de lujo —. ¿Te gustaría cenar esta noche en mi casa? Digo, para festejar.
—Por supuesto —Kurt sacudió suavemente la cabeza sonriéndole a Dave —. Discúlpame, estoy algo impresionado con la respuesta. Pensaba que tomaría cuando menos un par de semanas más para que el estudio comenzara. Esto es...es bastante sorprendente, para serte sincero.
—Pensé que te sorprendería más mi invitación —evadió el motivo real de porque las cosas tan apuradas.
—De hecho estaba esperando a que me invitaras de nuevo a salir, pero dame crédito, acabas de lanzarme una bomba justo ahora. Dos me dejan un poco atontado —admitió desplazando sus labios a la quijada de Dave, sonriendo al sentir como se tensaba cuando le lamió el cuello —. Lo único que falta que me admitas es que vas a cocinar tú para dejarme estupefacto.
—No sé cocinar. El agua se me quema —Dave era una vergüenza en la cocina, su mamá le tenía prohibido entrar en ella desde los doce años que casi terminó quemando la casa por prepararles unas tostadas para el desayuno —. Tenemos quien nos ayude en casa, tres chicos viendo solos, no es bueno para nadie.
— Mi madre decía que un hombre que no sabe cocinar es hombre muerto —Kurt rió entre dientes ante la expresión de Dave —. Es una broma. Y dime, ¿me llevarás en tu auto? —Tomó entre sus manos la corbata de Dave.
Dave boqueó. Realmente no quería que nadie de la fábrica lo viera con Kurt, no quería que su máscara de jefe duro se cayera al darse cuenta que estaba loco por uno de sus subalternos.
—Me voy a marchar un poco antes para asegurarme que todo esté en orden. ¿Te molestaría llegar solo?
—Soy un chico fuerte, puedo llegar hasta tu casa yo solito sin que nada malo me pase. Pero hasta entonces…¿Te importaría darme algo para que te recuerde lo que queda del día?
—¿Qué podría darte? —Dave definitivamente estaba teniendo imágenes bastante sugerentes de lo que quería darle.
—¿No se te ocurre nada? —Kurt frotó ligeramente su rodilla con la abultada entrepierna recordándole a Dave la posición en la que estaban —. ¿Tal vez un beso…? —Kurt volvió a tirar de la corbata de Dave dejando que sus labios se rozaran y sus alientos se mezclaran —A menos de que quisieras algo más...
Dave lo beso con fuerza, apoyando su cuerpo sobre el cuerpo de Kurt, haciéndolo gemir. Lo besó con ganas, su polla estaba empezando a despertar con interés. Se moría por conocer cada rincón del cuerpo fibroso de Kurt, lo levantó, Hummel enredo sus piernas en la cadera de Dave quien estaba a punto de arrojar a Kurt sobre su escritorio y empezar a follarlo.
—Señor Karofsky, tiene una llamada del señor Azimio...
—Joder... —Dave gruñó al escuchar el intercomunicador —. Tengo que... —Dave se alejó de Kurt con todo el dolor de su corazón —. Gordo —dijo en cuanto cogió la llamada de Az —, espera un segundo. Lo siento —Dave podía sentir que le dolía el tener que olvidar su erección.
—Tranquilo… —Kurt cerró los ojos y trató de calmarse pero su propio problema bajo los pantalones lo estaba incordiando —Ya habrá tiempo —besó tenuemente a Dave en los labios y le dio un firme apretón en la polla, apresurándose a tomar unos cuantos papeles blancos y esperar que con ello pudiera cubrir su erección.
—Te odio maldito gordo... —fue lo último que escuchó Kurt antes de salir de la oficina de Dave.
Kurt observó el reloj y sonrió complacido, no iba demasiado tarde. Tras su visita a la oficina de su jefe y la inoportuna interrupción telefónica de Azimio Adams Kurt Hummel tuvo serios problemas para concentrarse en el trabajo esperando impacientemente a que llegara la noche. Pero tenía sus razones, no creía que fuera humanamente posible ser besado como Dave lo besó esa mañana y actuar como si nada hubiera ocurrido.
Escuchó que su reproductor sintonizaba "Like a Virgin" y le subió el volumen. Aquello era mucho mejor de lo que había esperado. Desde que Dave aceptó su cortejo había esperado impacientemente un avance y la noche anterior que lo tuvo, deseó más. Si cerraba los ojos podía visualizar a Dave acercándose a él, casi con timidez, para darle un casto beso en los labios. Hubiera sido una escena más mágica y maravillosa si se hubiera complacido con eso, pero el roce de los labios de Karofsky con los suyo lo dejó con ganas de ver todo lo que escondía su frío y esquivo jefe.
Por eso su insistencia al visitarlo en la oficina. Habría querido desde el primer momento que Dave se abalanzara a besarlo pero ante su aparente lentitud Kurt fue quien dio el primer paso. Recordaba la forma en la que le sostuvo la cadera y le hizo sacudirse de anticipación, la pasión con la que atacó sus labios y la maestría con la que movió su lengua para abrirse paso en su boca. En las horas que tuvo que esperar para salir de la oficina esa mera memoria le había hecho endurecerse más de una ocasión; eso y la simple idea de que, de no ser por Azimio, tal vez habría llegado un poco más lejos.
En honor a la verdad Kurt gustaba de Dave desde el inicio, lo consideraba un portento bastante atractivo, pero en la vida habría esperado aquel tipo de desbordante pasión en su agarre y sus besos. No era la primera vez que estaba con un hombre ni mucho menos con uno que no compartiera ciertos rasgos físicos con Dave, pero definitivamente era uno de los únicos que con un beso lo tenían con las piernas hechas gelatina y pequeños gemidos brotando de su boca implorando por más.
—¿Ya me habré pasado? —Kurt sacudió la cabeza para salir de sus ensoñaciones, recordándose que debía de encontrar la casa de Dave. Se orilló, le echó un vistazo nuevamente al mensaje que Karofsky le envió y buscó el nombre de las calles, recordando que el lugar que buscaba estaría un poco más adelante —. No puede ser esta…
Kurt boqueó impresionado cuando aparcó el auto frente a la casa de David, pasándosele por la cabeza que tenía más aspecto de mansión de Beverly Hills que de cualquier otra cosa. Pasó saliva, se arregló sutilmente frente al espejo del retrovisor y abandonó el auto dejando que sus ojos volaran de un lado a otro contemplando a detalle la majestuosidad de aquel hogar. Era de un color pétreo como el mármol, con jardines extensos que custodiaban el camino que lo guiaba del auto hasta la puerta de la casa. También vio la cochera y dos autos aparcados dentro de ella, lo cual le decía que David ya había llegado.
Dominic fue quien le recibió con una sonrisa amplia y algo avergonzada, invitándolo a pasar y avisándole que la comida estaba servida. Kurt conversó amenamente con él hasta llegar al comedor saludando a Dave y a Nick y excusándose de haber llegado tarde; había tenido que terminar unos pendientes y llamar a su familia antes de ir, de lo contrario su padre se hubiera preocupado.
Dave lo invitó a sentarse y Dominic sirvió la comida, tomando asiento frente a él y entre sus hermanos Dave y Nick. Kurt bromeó diciéndoles que le felicitaran al chef a lo que Nick no perdió tiempo en afirmar, con tono burlón, que Dave se había afanado por calentarla apenas llegó. Entre más avanzaba la velada Kurt más afirmaba su estima por esos chicos. Aún y cuando Nick era algo hosco y Dominic, bastante tímido, ambos eran buenos chicos; ninguno parecía incómodo con su presencia y Kurt les daba pie para bromear y para que le hicieran tantas preguntas quisieran.
Tomó su copa, desviando su mirada de los chicos hacia Dave mientras éstos le contaban animadamente que estaban a nada de las estatales y que habían luchado a capa y espada para escoger las canciones que cantarían en el concurso. Eso era algo que a Kurt también le estaba gustando de Dave. Pese a que su jefe admitiera que no era muy cercano a sus hermanos estaba haciendo un serio esfuerzo por cambiar eso; escuchaba a Dominic y a Nick con atención y hacía una intervención cuando los chicos mencionaron su nombre o él creía pertinente.
Y les sonreía; sonreía con un cariño y una ternura encaminada a sus hermanos que Hummel no podía más que derretirse por dentro aunque fingiera tranquilidad.
—Y Kurt, ¿qué se supone que haces en la fábrica realmente? —Nick tenía real curiosidad de saber que hacia un tío tan genial como Kurt en un lugar tan gris como la fábrica de su hermano.
—Soy la voz de la anarquía —Kurt dejó que Dominic y Nick rieran un poco —. Soy el diseñador del calzado de la empresa. Vivía en Nueva York y pensaba trabajar allá pero mi padre cayó enfermo hace unos meses, tiene problemas del corazón y regresé para cuidarlo y ayudar a pagar sus cuentas del hospital.
—Y fue cuando te encontraste con Don "Soy todo poderoso". Mi gran hermano suele ser el de las últimas palabras y no escucha a nadie. Bueno, sólo escucha a Azimio.
—Nick... —Dave empezaba a notar que Nick estaba siendo impertinente.
—¿Qué, tus empleados aún no saben que eres un dictador? Papá solía decir que David sería algo grande y para mamá no había nada más perfecto que mi hermano, creo que eso lo hizo un bastardo egocéntrico.
—Nick, basta. Nos estas avergonzado —Dominic no entendía porque de pronto su hermano parecía tan enojado.
—Creo que ya has tenido suficiente vino, Nick —Dave lo detuvo cuando quiso servirse otra copa —. Ve a tu habitación.
—¡No! —Su puño golpeó la mesa y la copa de Dave se hizo añicos. Uno de los pedazos de cristal se incrustó en la mejilla de Dave. La sangre empezó a brotar y Nick se concentró en ella, en lo espesa, en lo brillante y en las ganas que tenía de ver sangra más a su hermano. Tragó saliva y de pronto parpadeo, era como si estuviera regresando de un trance —. Lo siento —cogió su servilleta alarmado y empezó a auxiliar a Dave.
—Déjame ayudarte —Kurt posó una mano sobre las temblorosas de Nick y lo apartó sutilmente de Dave —Ven, siéntate —corrió una silla y casi obligó Nick a ocupar el lugar. Estaba nervioso, con la vista vidriosa fija en Dave. Sabía que quería ayudar a su hermano mayor y pedirle perdón pero en ese estado era capaz de fallar en el intento.
Dominic se apresuró a la cocina por agua y paños limpios mientras que Kurt intentaba removerle el vidrio a Dave con delicadeza. Tras varios minutos y con la ayuda de unas pinzas para ceja Kurt logró sacarlo. Tomó un paño y lo apretó contra la mejilla de Karofsky, esperando que con eso se detuviera el sangrado.
—¿Deberíamos llamar a un médico? —Dominic parecía haber perdido color en el rostro al igual que su hermano.
—Tal vez. Primero veamos si la herida no es muy profunda. Tal vez no sea algo de qué preocuparnos.
—Lo siento...— Nick murmuró asustado y con la voz sutilmente entrecortada —Yo...no quise lastimarlo...No quería…
—No pasó nada —Dave se movió apartando las manos de su rostro gentilmente —. Estoy bien, siéntate Dominic, por favor. No pasó nada, bebiste muy rápido —disculpó a Nick que parecía terriblemente arrepentido —. Fue...
—Un acceso de ira —completó Nick con la voz quebrada y los labios secos.
—Tranquilo, ya pasó — Kurt lo abrazó por los hombros y lo atrajo a su cuerpo haciendo que Nick se relajara por las suaves caricias a sus brazos —. Tal vez deberías hablar un poco más con tu hermano.
Dave cogió a Nick por los hombros y lo llevó al despacho. Su mejilla ya había dejado de sangrar, sólo había una línea roja y profunda que estaba abultándose.
—¿Estás bien? —Le preguntó sentándose a su lado en el acogedor sofá de su despacho.
—Si...estoy bien —Pero no era difícil para Dave descifrar que Nick mentía —. Sólo...me sentí muy molesto…
Dave apretó el abrazo sobre los hombros de su hermano. No sabía cómo acercarse a Nick, con Dominic era más sencillo, su hermano menor era más dócil.
—Sé que no he sido el mejor hermano Nick. Lamento haberme ausentado y haber empezado nuestra relación de la forma en la que lo hice. Pero después de las muertes de nuestros padres sentí que tenía que protegerles, asegurarles un futuro bueno y brillante. Los quiero Nick… te quiero.
Pero Nick no fue capaz de responder; en vez de eso se dejó abrazar acercándose un poco más a su hermano, tratando de comprender cómo fue que había perdido el control tan repentinamente.
—Cuando quieras hablar conmigo... Yo estaré para ti, te lo juro.
Estuvieron en silencio hasta que Nick se excusó, quería llegar a su habitación y darse un baño para dormir. Lo que había sucedido lo había dejado casi temblando del miedo, recordó entonces las palabras de Lucas en el diario:
Es tan perfecta que quisiera lastimarle para quitarle un poco de eso que tanto anheló de ella.
Dave regresó al comedor con una bandita rosa que había tomado de la habitación de Dominic. Sonrió hacia su hermano menor para tranquilizarlo.
—¿Cómo está todo con mis chicos favoritos? —Intentó bromear para pasar la tensión.
—Mucho mejor. Kurt me preparó un té y me ayudó a calmarme —Dominic sonó agradecido y avergonzado.
—Lo que él necesita es ir a la cama —Kurt le acarició el cabello y lo abrazó por los hombros, echándole un vistazo rápido a Dave —. ¿Qué tal estás tú? ¿Y dónde está Nick?
—En su habitación. ¿Necesitas algo más? —Le preguntó a Dominic quien negó —. Nos vemos mañana —Dave le dio un fuerte abrazo y observó hasta que su hermano se perdió en el pasillo para llegar a su habitación —. De verdad lo siento Kurt.
—Tranquilo, además parece que Nick también estaba asustado por lo que hizo —Kurt tomó asiento en el sofá acompañado por Dave —. No quisiera meterme demasiado pero parece que Nick está un poco celoso de ti.
—Sí, desde siempre y no entiendo el porqué. Nuestros padres nunca tuvieron preferencias.
—Tal vez sea que él mismo tiene problemas para pensar que no es tan bueno como tú en ciertas cosas —cuando Dave se le quedó mirando Kurt se cruzó de brazos y alzó los ojos al techo —. Yo nací como hijo único y no tuve esos problemas, pero tengo un amigo que tiene un pequeño complejo con su hermano mayor; aunque a ellos si los comparaban —sonrió tristemente —. Su hermano era más atractivo y mejor en muchas cosas y él sentía que no podía superarlo, ni siquiera igualarlo en las cosas que le gustaban…
—¿Amigo? Detecto cierto grado de atracción señor Hummel —Kurt se volvió a verlo y le sonrió.
—Era un ex. Iba en la academia Dalton, la que está en Westerville. No duramos mucho —sacudió la cabeza —. Lo que trato de decirte es que probablemente Nick sienta que él no es tan bueno como tú; o tal vez quiera tu aprobación. Después de todo dices que no eran muy cercanos antes de que llegaran a Lima.
Dave asintió, sabía que Kurt tenía razón, debía acercarse más a Nick y lo haría poco a poco. Su hermano era distinto a Dominic y tenía que respetar sus tiempos.
—Sabes, eres muy bueno con los chicos, Dominic te adora —eso era algo que a le fascinaba a Dave.
—Es fácil hablar con ellos. Además tengo un hermano mayor que parece adolescente así que me sirve de práctica —Kurt bromeó con sonrisa ladina —. Dominic es un buen chico, y aunque Nick es bastante ácido y sarcástico en varias de sus bromas, también es agradable. ¿Por qué no has tratado con ellos hasta ahora?
—Prefiero no hablar de eso ahora —había sido demasiado para ese día y no quería recordar que se había alejado de su familia durante años. Cogió la mano de Kurt y se acercó lentamente para besar a Kurt de forma pausada y tranquila —. Gracias por estar aquí.
—Es un placer —Hummel contestó sutilmente jadeante, con las mejillas ruborizadas y los dedos enroscados en el vello de la nuca de Dave, renuente a apartarse.
—Sabes creo que Dominic va a necesitar ayuda para su vestuario para su competencia. Tal vez tú podrías... —era un atrevimiento y Dave tenía miedo de perder lo que ya había ganado con Kurt pero realmente quería que su hermano tuviera el estímulo positivo que significaba tener un amigo como Kurt Hummel.
—Señor Karofsky, es usted un osado. ¿Una cita y ya me pide acompañar a su hermano? Eso es hasta la tercera cita —Kurt rió por la expresión confundida de Karofsky. Se arrimó a darle un beso casto en los labios y le golpeó amigablemente el pecho —. Claro que puedo. Agradece que no estemos en Nueva York donde mi agenda estaría absurdamente apretada.
—Bueno, yo no podría acompañarlos —sonrió apenado —, pero me encantaría que fueran de compras.
—No estoy muy seguro de que tanto podamos encontrar para comprar en Lima, pero veremos qué hacer. Y más que no poder acompañarnos pienso que no quieres estar encerrado con dos chicos mirando miles de tiendas y gastando todo tu dinero en un día. Dice Finn que es deprimente ver cómo tanto dinero desaparece en tan poco tiempo.
—Tendré que ponerle límite a la tarjeta...
Dave sonreía mientras se aproximaba a Kurt para recostarle sobre el sofá. No podía creer que estaba en la sala de su casa magriandose con un chico hermoso, besándolo lentamente y tocándole por encima de la ropa, prácticamente era un crío de quince años de nuevo.
Kurt exhaló un suspiro que murió en los labios de Dave, sonriendo para sus adentros cuando el beso se tornó más demandante y las caricias más intensas. Deslizó las manos por los amplios hombros, subiendo poco a poco, enroscando los dedos en el cabello corto y moviendo las piernas para acomodar mejor a Dave entre ellas. Con destreza enroscó la pierna derecha en la cintura de Dave e hizo ademán para que se le acercara más. A pesar de las caricias suaves y lentas sentía fuego esparciéndose desde su pecho hasta su polla, haciéndola palpitar ansiosa.
Dave sentía en las manos la ansiedad de tocar la piel de Kurt, marcaba su cuerpo, gemía quedamente entre los besos. Fue muy difícil separarse de él y dejarlo ir a su casa pero estaba consciente de que Kurt no podía ser un acostón de un día. Kurt se marchó con una sonrisa radiante en el rostro y Dave de verdad estaba frito porque esa sonrisa había sido lo mejor de la noche.
Nick estaba caminando por un oscuro pasillo, era una sueño, estaba seguro de ello peor no podía evitar sentir miedo. Lentamente abrió una puerta al final del pasillo y entró a una habitación, caminó hacia el lecho donde alguien dormía pacíficamente. Corrió las sábanas de forma violenta y levantó su mano derecha en que empuñaba un enorme cuchillo.
Era Dave quien dormía en esa cama, era a Dave a quien estaba apuñalando y era la sangre de Dave la que bañaba su cuerpo.
¿Serías capaz Nicolás?...
De donde había venido esa pregunta. Nick se despertó de golpe, con la boca seca, sudando y con el corazón a punto de salirse de su pecho. Su sueño… su pesadilla había sido tan real que aún sentía la tibia sangre de su hermano sobre su piel.
Giró su rostro hacia el armario, estaba seguro que lo había cerrado antes de dormir, ¿por qué estaba abierto? ¿Qué le estaba pasando?
Nos vemos el viernes
