Maligno

Capítulo V


—¿Qué te parece esto…?

Cuando Dominic salió del probador el ojo crítico de Kurt lo estudió de pies a cabeza. En esa ocasión estaba usando un traje color índigo de pantalón, chaleco y saco a juego; una camisa color hueso de botones dobles, tirantes aferrados a los pantalones y una corbata borgoña que combinaba con los mocasines tornasol en lo que Hummel puso sus ojos apenas y llegó.

Dominic pasó saliva y no se movió. Sentía el calor agolparse en su mejillas al sentir la fuerza de aquella mirada. Después de la espantosa cena, Kurt le envió un texto para invitarlo a una tarde de compras para escoger su atuendo para su competencia con los coros. Aún no tenían los detalles del vestuario pero eso no parecía ser impedimento para Hummel.

—Perfecto —La sonrisa de Kurt y su aprobación hizo que su corazón diera un vuelco—. Creo que nos llevaremos este conjunto, la corbata rosada del traje anterior, los pantalones amarillos, los prendedores y un par de cinturones. ¡Oh! También los pantalones negros de corte recto, el saco cuadriculado gris con la corbata ancha negra, la camisa blanca con patrón de cuadros azules y el pantalón gris oscuro.

—¿Qué no es mucho? —Kurt se alzó de hombros, caminó hasta un amplio sillón para descansar un poco.

—Dave trabaja duro para estos pequeños lujos. Dudo que esto haga mucha mella en su cuenta —Kurt hizo un ademán al chico que los atendía para indicarle todo lo que comprarían, pidiéndole de favor que lo fueran cobrando —. Además eres su hermano, dudo que le moleste regalarte algo de vez en cuando.

—Gracias por acompañarme —Dominic sonrió y Kurt lo hizo más luminosamente dejándolo embobado —. ¡Digo…! No tenías por qué hacerlo…

—Tal vez, pero no estoy aquí porque tuviera, sino porque quise venir. Ahora cámbiate, vamos a ir a cenar.

Vieron un par de tiendas donde Kurt compró algunos accesorios y se apresuraron a la zona de restaurantes. Kurt le invitó a comer y Dominic estaba encantado siendo casi arrastrado a un restaurante de pastas y notando lo mucho que a Hummel le gustaban.

—La frutti di mare es mi preferida —ese simple detalle Dominic se comprometió a recordarlo por siempre.

Conversaron alegremente mientras comían. Hablaron del coro, de las regionales, de la escuela y de algunas de las experiencias de Kurt en Nueva York. Dominic le dijo lo que más extrañaba de la gran ciudad, como a sus amigos, sus lugares preferidos y a sus padres, siendo recompensado por un cariñoso apretón de manos de Hummel.

—Venir aquí ha sido una experiencia. Nick y yo no queríamos pero Dave dijo que era lo mejor para todos nosotros. A simple vista no lo parecía pero es un gran hermano mayor —Dominic probó un trozo de sus fresas flameadas al vino tinto viendo como Kurt le daba pequeños sorbos a su copa.

—David es una buena persona. Y poco común. Cada vez que hablo con él me sigue sorprendiendo con algo nuevo. Antes pensaba que era guapo, ahora creo que es un buen hermano, un caballero y un hombre muy follable —Dominic se atragantó con sus fresas.

—Si… Ahora que lo recuerdo, el profesor Finn dijo que pensabas que era sexy…

—Porque lo es —Kurt rió sin notar el rictus de enfado en el rostro de Karofsky —. Y también besa muy bien…Es un poco extraño que me ponga caliente cuando alguien me besa pero… —Hummel negó sutilmente ruborizado.

—Besa… —Dominic se dio cuenta de la palabra y sintió que algo en su pecho se estrujaba —Ustedes han… — no preguntó, afirmó. Kurt en cambio sonreía avergonzado mientras asentía.

—Sé que no debería decirte esto porque es tu hermano pero Dave es tan fantástico…

Continuó diciéndole varias cosas que no alcanzó a escuchar. Trató de contestar lo mejor que pudo mientras sentía que un nudo se le formaba en la garganta. La ira y los celos trepaban desde su estómago y coloreaba sus mejillas, haciendo que cualquier pensamiento o comentario respecto a su hermano lo hiciera enfurecer.


Dave estaba haciendo malabares con su maletín, el ramo de flores para Dominic y el regalo que tenía para Nick. Abrió la puerta y encontró todo en penumbras, se extrañó porque era la primera vez que Dominic no lo recibía, observó su reloj, era tarde pero no tan tarde como para que sus hermanos estuvieran dormidos. Subió las escaleras de dos en dos emocionado por escuchar las aventuras de Dominic.

—¿Dominic? —Golpeó la puerta de la recámara de su hermano, más al cabo de varios minutos nadie le contestó.

Dave se quedó observando la puerta unos segundos debatiéndose entre marcharse o abrir la puerta y ver que todo estuviese bien. Camino hacia la habitación de Nick, esperando tener más suerte, ya hablaría con Dominic por la mañana.

—Nick... —Llamó algo nervioso.

—¡Espera un momento! —Nick exclamó desde dentro de su cuarto, apareciendo en el umbral con los pantalones de la pijama puestos —. Regresaste más tarde que de costumbre —vio el ramo en manos de Dave y arqueó una ceja —. ¿Kurt viene a cenar?

—No, no —sonrió avergonzado —. Son para Dominic pero creo que está dormido. ¿Puedo pasar? —Nick pasó saliva y echó un vistazo sobre su hombro, dentro de su cuarto.

—No te muevas —Dave sólo vio como Nick desapareció y le cerró la puerta en las narices, tomándose su tiempo antes de volver a abrirle —. Pasa.

—¿Ya cenaron? —Nick asintió. Dave se daba cuenta que no sabía realmente como conversar con Nick.

—Dominic cenó con Kurt. Yo salí a comer por allí —miró la nariz fruncida de Dave —. Yo quemo la cocina hasta preparando cereal, así que preferí comer fuera. Dom ha estado de un humor de perros desde hace rato y capaz me tira algo en la cara si le digo de la cena.

—Contrate a Magda para que nos hiciera la comida y nos mantuviera la casa en orden. No me gusta que cenen en la calle, podrían enfermar —Dave lo miró severo y notó de inmediato que Nick se cohibía —. Intenta comer en casa por favor —le entregó la bolsa de regalo —, espero que te guste.

—¿Qué es esto? —Nick tomó la bolsa con cierta desconfianza, mirándola extrañado.

—Es un pequeño regalo. Recordé que cuando eres niño te gustaban los coches y te he comprado esto —Dave había visto el coche a escala, un Jaguar Type E 1967, y de inmediato había pensado en la repisa de coches que Nick tenía en su cuarto y como no tenía ningún Jagg lo compró de inmediato.

A pesar de la usual actitud hostil de Nick en ese momento lucía emocionado, conmovido y claramente sorprendido. Con manos torpes pero ansiosas abrió el regalo y sacó la caja del auto, estudiándolo con fascinación. Cuando Dave miró a Nick pudo ver una expresión de silenciosa emoción en él. No supo si era por el auto o por lo que le había dicho, pero lucía fascinado, anonadado y sin palabras.

—Es… —Nick tuvo que carraspear. Sus palabras salían con un atisbo de alegría y torpeza que trataba de ocultar —. Nunca había tenido un Jaguar…Y no creí que supieras que me gustaban los autos —se pasó una mano por el cabello, por la nuca. Trataba de evadir que estaba emocionado y halagado —. Y es un modelo muy bonito...Gracias, Dave.

Dave sonrió complacido parecía que había dado un primer paso correcto para comunicarse mejor con su hermano Nick.

Sintió una ráfaga de frío viento, vio hacia la ventana del cuarto de Nick y notó que estaba cerrada, era extraño, parecía que el cuarto de Nick era más frío que el resto de la casa.

—Hace algo de frío, ¿no?

—Siempre ha sido así aquí —Nick se alzó de hombros —. Ya me acostumbré. También al olor, a veces huele extraño —Dave asintió.

—Le voy a pedir a alguien que venga a checar las tuberías y el termostato. No quiero que en invierno te congeles —Dave le dio un apretón en el hombro y Nick se sintió de pronto conmovido y decidió que era momento de abrazar a su hermano mayor. Dave tragó duro y no puso que decir cuando se separaron —. Te dejo para que descanses.

Nick asintió. ¿Tan fácil había caído? ¿Su odio se había terminado con un simple regalo? La verdad era que no pero una parte de él estaba cansada de pelear contantemente con su hermano.

Nick cerró la puerta con el pestillo. Avanzó hasta el escritorio, sacó el diario y se acomodó en su silla. Buscó la página marcada con la fecha y empezó a leer, no sin antes echarle un rápido vistazo al regalo que poco antes Dave le había obsequiado.

29 de Septiembre de 1987

Mis padres han estado más insoportables que nunca. Papá quiere obligarme a salir de Lima y mamá no deja de decirme que debo esforzarme para poder llamar la atención de las chicas.

¿Cuáles chicas? La única chica que quiero jamás me prestará atención porque ella no tiene ojos para mí.

Quiero que mis padres me dejen en paz, quiero que me dejen ser un perdedor de Lima.

A veces sólo quisiera verlos desaparecer.

Nick tragó saliva, la lectura era demasiado poderosa, las palabras de Lucas parecían estar llenas de odio y de rencor verdadero. Él podía decir que odiaba a Dave pero no era verdad, lo que Nick quería de Dave era atención, toda su atención. Pero Lucas de verdad odiaba su familia.

Pasó a la siguiente página y continúo leyendo sin darse cuenta que la luz en su habitación era más tenue.

1 de octubre de 1987

Me ha abrazado y me ha besado en la mejilla tan espontáneamente que por un momento sentí que mi corazón podía salir de mi pecho pero luego lo ha derrumbado todo cuando me ha dicho el motivo de su felicidad: ¡BEN!

El imbécil lo ha conseguido… la ha conseguido. Ahora es su novia y eso me hace hervir la sangre.

Odio a Ben, lo odio más que nunca… Él también debe desaparecer.

Nick cerró el diario, empezaba a tener cefalea, necesitaba descansar. Apagó las luces, se arrojó a la cama y se arropó intentando olvidar como ése personaje que le era tan cercano empezaba a tornarse tan siniestro.

A los pocos segundos de estar dormido empezó a sentir la sensación más escalofriante de su vida. Quería moverse, quería levantarse pero no podía, su cuerpo no le respondía, estaba paralizado y con los ojos entre abiertos. Quiso mover sus piernas pero no respondían y empezó a sacudirse en la cama, quería gritar, y de hecho sentía que balbuceaba el nombre de Dave pero era inútil, nadie lo escucharía y lo sabía.

Los segundos se le hicieron interminables, el sudor frío recorría su cuerpo y la sensación se convirtió en una tortura cuando sintió que había alguien encima de él. Entre la tenue visión que le permitían sus ojos entreabiertos vio un rostro que se dibujaba en la oscuridad. Nick podía sentir el aliento de ése ser, podía sentir sus rostros casi pegados.

¿Lo harás, Nick?

Nick gritó furioso o eso pensó porque realmente no lo supo. Sólo se sintió liberado cuando pudo moverse por fin. Salió de la cama con un salto, estaba disneico, diaforético, con las pupilas dilatadas y con palidez marcada en su rostro.

¿Qué había sido eso?

¿Una pesadilla?

Nick percibió un aroma fétido y la habitación tan fría que podía ver el vaho de su respiración. Cogió una almohada y su frazada, bajó a la sala y se recostó en el sofá sin querer quedarse dormido realmente. El terror lo mantuvo despierto por un momento pero pronto el cansancio hizo que cediera y pudiera dormir.

No sin antes pensar que era momento de hacer una investigación y conocer el rostro de Lucas Reynolds.


Dominic suspiró, dejó su mochila a un lado y cayó boca arriba en el colchón, fijando la mirada perdida en el techo. Alzó un brazo, tomó su almohada y la abrazó con fuerza. Aún recordaba la mezcla de sensaciones que sintió mientras Kurt le contaba todo lo que su hermano le había hecho sentir.

Era una furia que corría por sus venas. Una mezcla de celos, odio y decepción.

¿Es que Kurt no notaba lo mucho que a él le gustaba? No lo había dejado en claro con sus acciones.

Esa noche cuando Dave tocó a su puerta había estado dormido, seguramente cansado de tanto llorar; sin embargo, al reconocer de quien se trataba la furia y los celos que había sentido se acumulado en su estómago y garganta y optó por darle la espalda y no contestar. Esa misma actitud había prevalecido a lo largo de los días. Aunque lo viera en los pasillos de la casa, en el comedor o en el patio Dominic se abstenía de hablarle. Ignoraba sus preguntas y su expresión de borrego a punto de degollar; después de todo Kurt le había hecho saber que no era tan inocente como daba a entender.

Sin embargo, si era algo que requería de su respuesta le contestaba con todo hosco y cortante, esperando que con ello entendiera que no estaba abierto al diálogo.

Siete días después gran parte de esa furia se había disuelto para dejarlo sólo con celos, tristeza e irritación. Las preguntas de Dave lo estaban enloqueciendo y aunque una parte de él sabía que Dave no tenía realmente la culpa de nada, que eran sus propias ilusiones infantiles e irreales hechas añicos; la otra estaba tentada a golpearlo en el rostro y gritarle sus verdades…tal vez así se le quitaran las ganas de fastidiarlo.

—Dominic —Dave golpeó suavemente la puerta. Tenía una semana repitiendo el proceso de intentar saber qué diablos pasaba con su hermano menor y estaba harto de las negativas. Esa noche hablaría con él sin pretextos y sin ser prudente —. Tenemos que hablar.

—No tengo ganas de hablar de nada contigo —fue la cortante respuesta del adolescente después de varios minutos de silencio.

Dave abrió la puerta con su llave maestra sin importarle la privacidad de su hermano. Era la primera vez que lo hacía y se sentía sumamente mal pero no estaba dispuesto a soportar más esa situación con su hermano.

—Lo siento pero tenemos que hablar. Es imposible que sigamos así. ¿Qué demonios está pasando? He llamado a la escuela para asegurarme que no te estuvieran acosando de nuevo. La nueva directora me ha dicho que no ha habido casos de abuso desde hace semanas y también me informó que tienes días sin asistir a los ensayos del coro.

—No he tenido ganas de ir —Dominic rumió dándole la espalda, apretando los dientes en un intento por controlar las palabras que ansiaban salir —. Y no tenías por qué preguntarle nada a nadie. Soy yo quien asiste al coro, no tú.

Dave lo tomó por los brazos y lo obligó a girarse para encararlo. Lo miró a los ojos y notó que había estado llorando.

—¿Qué sucede Dominic? Kurt me ha dicho que tampoco le respondes los mensajes

—Déjame —Dominic replicó intentando liberarse — ¡No quiero hablar con ninguno de los dos y no puedes obligarme!

—¡Basta ya Dominic! —Dave le reprendió como nunca lo había hecho —. No eres un crío, así que quiero que me digas lo que te pasa ahora mismo.

—¿Qué me pasa…? ¡¿Quieres saber qué me pasa?! —Dominic se sacudió, colocó las manos en el pecho de Dave y lo golpeó con fuerza intentando alejarlo —.Me pasa que casualmente me gusta Kurt! Me gusta y me gusta mucho y ¿sabes lo que es lo peor? ¡Casi me dice que quiere coger contigo! —Dominic escupía cada palabra con un tinte de dolor y resentimiento reforzados con su mirada. Empezó a jadear, las lágrimas volvían a correr por sus mejillas una tras otra. Apretó los puños, tensó la quijada, pasó saliva. Toda la ira y la molestia desaparecieron para ceder terreno a la tristeza—. Estaba pensando decirle que me gustaba…Ya sabía que se sentía atraído hacia ti pero quise olvidarlo…él me compró la ropa, ¿sabes?... Cuando salí del probador Kurt ya había pagado y yo traía mi tarjeta encima y… —Sorbió por la nariz —. Pensé que le gustaría cuando menos un poco…Sé que soy gordo, afeminado y mucho más chico que él, pero… por un momento pensé que le atraía… que por eso venía tan seguido a casa, que por eso me acompañó a comprar ropa… que por eso me había pasado su número y me contestaba los mensajes; pero era por ti… ¿Estás contento? ¿Es eso lo que querías que te dijera?

Dave había aflojado su agarre por lo que Dominic pudo liberarse sin mucho esfuerzo. Parpadeó y se limpió los ojos con el puño; aunque no quisiera había vuelto a llorar y esta vez Dave lo estaba viendo. Por fin le había dicho lo que le molestaba, le había pegado, le había reclamado pero no se sentía mejor. Plasmar sus preocupaciones en palabras era hacer todo más real y aunque no quisiera la expresión de Dave lo estaba incomodando.

Dave boqueó sin saber que decirle a su hermano. Se esperaba todo menos eso y había sido tan idiota, obviamente alguien como Kurt iba a causar un enamoramiento en un chico como Dominic que acaba de salir del armario y que conocía a un hombre independiente y seguro con su sexualidad aceptada y era fabuloso.

—Dominic —Dave intentó abrazarle pero sintió su rechazo y eso le dolió porque realmente no quería hacer sufrir a su hermano así —, eres un chico maravilloso, cualquier chico estaría feliz con saber que tienes interés por él.

—Dudo que Kurt sea uno de ellos —Desvió la mirada y apretó los labios —. Está bastante claro que tipo de hombres son los que le gustan y yo no soy uno de ellos.

—No hay tipos de hombres, ni de mujeres, es más cuestión de afinidad Dominic… —Dave de verdad quería abrazarlo y consolarle y hablarle para decirle que es normal enamorarse así pero que seguramente encontraría un chico que pudiera valorar todo lo que Dominic era —. No se trata de ti hermano.

—No quiero hablar de ello —Dominic se miró las manos y dejó caer sus hombros. Se sentía demasiado triste, cansado e indefenso… —. Sé que no tienes la culpa de nada, ¿ok? Pero dolió…Dolió que Kurt dijera eso en ese preciso momento, duele saber que tú le gustas y yo no puedo hacer realmente nada porque a ti ya te gustaba Kurt desde mucho antes que a mí…

Dave se acercó de nuevo y lo abrazó con fuerza porque sabía que su hermano lo necesitaba más que nada.

—Kurt y tú tienen una chispa especial, sabes y por eso creo que volverás loco a muchos chicos —intentó hacerlo sonreír pero Dominic estaba demasiado decaído —. Saldremos de viaje mañana, vamos a Cincinnati pero creo que después de ese viaje tú debes de hablar con Kurt.

—¿A qué van? —Cuestionó mirándolo por el rabillo del ojo tratando de evadir el tema de Kurt.

—Negocios. Vamos a cerrar un contrato y para que Kurt presente un proyecto que tenemos —Dave tomó el mentón de su hermano para que lo mirara a los ojos —. ¿Por qué no quieres hablar con Kurt?

—No quiero que me rechace —Dominic intentó desviar la mirada —. Sé que lo va a hacer, pero no quiero…no en este momento.

—Todos tenemos un no asegurado. Lo importante es que lo intentes, que hables con el corazón. Kurt es tu amigo, ¿no crees que se merezca saber lo que está pasando?

Dominic guardó silencio por tanto tiempo que Dave pensó que no le iba a contestar más. Aún con la cabeza gacha y las manos fuertemente agarradas la una de la otra Dominic asintió casi con renuencia. Sabía lo que tenía que hacer pero no por ello parecía gustoso de hacerlo. Dave tuvo que esperar un poco más mientras Dominic carraspeaba y se secaba las lágrimas con agresividad del rostro para que los ojos tristes y cansados se voltearan para verlo, aunque tampoco parecían estar muy animado por esa idea.

—Hablaré con Kurt cuando me sienta listo… Aún no me siento listo para hacerlo…ni siquiera planee decírtelo a ti.

—Te amo hermano —Dave besó la sien de Dominic y se alejó lentamente de él —. Me voy temprano, regreso en dos días, si puedes cuidar a tu hermano.

—¿No se supone que es al revés? Él es el hermano mayor entre nosotros dos —trató de bromear obsequiándole una sonrisa apagada.

—La edad no tiene que ver mucho con la madurez. Nick está muy extraño últimamente… —Dave tragó duro, estaba pensando que su trabajo como tutor era realmente una mierda —. Te dejo descansar, gracias por hablar conmigo.

Dave se marchó, se preguntaba qué pensarían sus padres. Donde sea que estuviesen seguro estaban preocupados porque ellos y porque a pesar de todos los intentos, Dave no podía conectar con sus hermanos.

Dominic se levantó de su cama y abrió la puerta contemplando como Dave se pendía en su habitación. A pesar del dolor que sentía y la tristeza que lo embargaba sonrió con sutileza. Después de todo no había estado tan mal hablar con Dave.


Dave estaba decaído. Desde que habían salido de Lima notaba que su jefe lucía distraído y ensimismado. Contrario a su viaje a Nueva York en esa ocasión no conversaron mucho. Dave había enterrado la cara en su laptop diciéndole que necesitaba verificar algunos asuntos de la empresa y él se había limitado a asentir, observándolo discretamente desde su lugar.

A pesar de que Cincinnati estaba muy cerca, para Kurt los minutos de viaje se le hicieron eternos. Bajando del avión los esperaba un transporte que los guío directamente al hotel. Dejaron sus cosas y volvieron a treparse al automóvil esta ocasión directo al lugar donde se llevaría a cabo la junta.

Echó un rápido y discreto vistazo a su reloj antes de volver a contemplar a Dave. Dos horas habían pasado desde que empezó la reunión y, pese a todo, la vivacidad de Dave seguía en pie. Era sorprenderte verlo así, si era sincero consigo mismo. Pese a su obviamente deplorable estado de ánimo, apenas se encontraron con los clientes Dave se libró de sus problemas y se convirtió en un hombre completamente profesional. Exponía sus puntos con sencillez y pulcritud, sin sobre vender su producto pero recalcándole a los clientes los beneficios que tenían al firmar con ellos; contestaba sus preguntas con paciencia y calma, pero a pesar de su educación y buen trato era firme y certero.

Cuando llegó su momento de hablar Kurt espantó su nerviosismo y les presentó sus nuevas propuestas, complacido de que los clientes lucieran interesados en ellas.

Tras afinar unos detalles tanto Dave como los clientes se dieron la mano y firmaron el grueso contrato que Karofsky sacó del maletín. Conversaron un poco más, primero de cuando les harían llegar el primer cargamento de zapatos y luego de trivialidades como que pensaban del juego de los Reds contra los Giants. Kurt agradeció que Dave supiera de béiísbol y les contestara, disculpándose al admitir que no era muy fan del béisbol… o de los deportes en general.

"Aunque ver hombres en uniformes pegados no está mal" pensó para sí mismo.

—¿Qué les parece si vamos a Orchids para celebrar el cierre del trato? —Marcus, el más joven de sus clientes, les sonrió —. Después de todo la junta duró más de lo que esperamos y, no sé ustedes, pero yo tengo hambre.

—Yo de verdad quisiera pero me siento algo mal. Pueden ir ustedes, Kurt no has comido nada desde que salimos de Lima.

Tú tampoco pensó contestar, sin embargo le sonrió. Si no asistía podría ser tomado como una grosería.

—Me encantaría. La verdad sea dicha no he venido tanto a Cincinnati desde que mi hermano se graduó de la universidad y también me temo que no conozco Orchids.

—¿Entonces qué esperamos? —Caminaron al recibidor donde Kurt se despidió de Dave prometiéndole que regresaría al hotel apenas terminaran.

Dave subió a su habitación, estaba cansado y no quería seguir fingiendo que todo estaba bien. Su maletín terminó siendo arrojado sin mucho cuidado hacia una de las esquinas de la habitación en penumbras. Cogió la botella de whisky del bar y empezó con la música de antaño que le recordaba a sus viejos. Se sirvió la primera copa y cerró los ojos tirado en el sofá, no podía dejar de pensar en sus padres, en cómo habían muerto y lo mucho que los extrañaba.


Kurt jadeó mientras estiraba los brazos y daba un paso fuera del elevador. La supuesta cena había durado mucho más que la junta y llegó a pensar que los clientes lo estaban poniendo en engorda para devorarlo de tanta comida que le ofrecieron. Se desabrochó los primeros botones de la camisa café con patrones de ramos de laurel blancos, se aflojó la corbata y se abrió el saco mientras caminaba por el pasillo directo a la habitación de Dave. En toda la noche no pudo más que pensar en él, en qué era lo que lo tenía tan decaído, en que quería regresar al hotel sólo para estar con él, para intentar animarlo, en que lo extrañaba…

—¿Alguien pidió un chico atractivo en recepción? —Kurt intentó bromear pero nadie le abrió la puerta —. Dave, ¿serías tan amable de no matarme de preocupación y abrir la puerta, por favor?

—Lo siento —Dave se había quedado dormido con apenas dos copas de whisky —. ¿Todo bien? —Kurt entró a su habitación como si fuera la suya.

—Me siento como pavo en día de acción de gracias pero bien —Kurt le echó un rápido vistazo al cuarto vislumbrando la botella de whisky abierta y un vaso con hielos derretidos en la alfombra, a un costado del sofá —. ¿Y tú? No luces nada bien desde esta mañana.

—Me siento un poco enfermo eso esto. ¿Te fue bien en la cena? —La habitación seguía en penumbras pero Dave podía notar la brillante mirada de Kurt, seguro pensaba que estaba completamente borracho.

—No puedo decir que me fue mal —Kurt se le acercó con calma —. Pero fue un poco aburrido, para serte sincero. No pareces enfermo, Dave —Buscó su brazo con una mano y le dio un amigable apretón —. ¿Qué ocurre?

Dave cogió la mano de Kurt y sonrió cálidamente, lo necesitaba, lo quería y le agradecía mucho que estuviera allí.

—Creo que he hecho las cosas mal. Mis hermanos me odian.

—Tal vez antes, pero no ahora. Me dijiste que tu hermano Nick parecía realmente contento con el auto que le regalaste y se nota que Dominic te tiene mucho afecto. Sé que dijiste que tiene como una semana que no conversa contigo pero sus razones tendrá. Después de todo es un adolescente.

—Comprendo su razón. Yo mismo estoy perdido por esa razón —Dave se acercó a Kurt y lo abrazó rodeándolo completamente con los brazos —. A veces siento que mis padres no descansan por mi falta de tacto. Por más que lo intento no puedo conectar con mis hermanos.

—Tus padres deben de estar tranquilos sabiendo que tus hermanos están en buenas manos —Kurt le devolvió el abrazo. Pasó uno de sus brazos por los hombros de Dave mientras que con la mano libre le acariciaba la mejilla rasposa y salpicada por los primeros indicios de barba —. Si piensas que lo que te falta es tacto y quieres cambiarlo sólo tienes que esforzarte un poco más. Poco a poco verás resultados, no esperes que te lleguen tan pronto. No tiene mucho desde que interactúas tanto tiempo con Nick y Dominic así que no te arranques el cabello si no todo pasa tan rápido y tan bien como en un inicio esperabas.

Dave se inclinó para besarlo, los labios de Kurt eran sencillamente perfección, generosos, cálidos y se separaban con suavidad para dejar lugar a la lengua de Dave que se movía lentamente sobre la boca de Kurt. Dave prolongó el beso todo lo posible, estaba seguro que podía besar a Kurt toda la noche. Sintió las manos de Kurt deshaciendo el nudo de su corbata y empezaba a desabotonarle la camisa. Era simple, sólo era el siguiente paso entre ellos, ambos se habían deseado durante esos meses y esa noche simplemente tenía que pasar.

De un plumazo la corbata fue abandonada en algún rincón del cuarto y los dedos largos y blancos de Kurt se aventuraron a juguetear con los botones de la camisa de Dave, deshaciéndose uno a uno de ellos hasta que sus yemas palparon el fino vello del pecho que le hicieron gemir quedo en medio del seductor beso. Hummel se retiró sutilmente, alzó el rostro y contempló a Karofsky con la mirada nublada. Se mordió el labio inferior instintivamente y volvió a besar a Dave dejando que sus ansias se concentraran en su agarre en el los vellos de la nuca y el movimiento serpenteante de su lengua, ronroneando cuando el agarre a su cintura se volvió más firme.

Para Dave fue sencillo remover la camisa de Kurt sin dejar de besarlo. La piel de Kurt era sencillamente magnífica. Los labios de Dave empezaron a besar el rostro de Kurt, su cuello y sus manos se dedicaban a terminar de desnudarle. El cuerpo de Kurt era masculino, con los músculos definidos y al mismo tiempo parecían delicadamente marcados en su cuerpo, sus manos se movieron lentamente y con reverencia sobre el abdomen de Kurt. Hubiese podido admirarlo toda la noche.

—¿No crees que es injusto que sólo uno de nosotros no lleve camisa? —A pesar de sus jadeos Kurt logró bromear. Los dedos de Dave lo hacían estremecerse y contener el aliento provocando que su corazón galopara furiosamente dentro de su pecho. Delicadamente deslizó sus manos por los tonificados brazos y se deleitó con las formas que se escondían bajo la prenda, tirando sutilmente de ella para reforzar sus palabras.

Kurt le sonrió a Dave con esa sonrisa tan peculiar que tenía: juguetona, seductora, predadora. Sin esperar respuesta Kurt acortó distancias. Apartando delicadamente la mano de Dave de su vientre lo tomó por la camisa y lo arrastró con paso lento hasta la cama. Dave no supo en qué momento terminó sentado al borde del colchón con Hummel sentado en sus muslos y rodeándole la cintura con sus largas piernas, lo único que supo es que, sin que esos ojos verde azules se apartaran de los suyos Kurt se relamió los labios y se deshizo de botón tras botón con maestría, dejándole la camisa abierta con el pecho descubierto a merced de lo que Hummel quisiera hacer.

Kurt lo examinó con marcado deleite. Sus manos que una vez estuvieron jugando con los botones, sacándolos de su ojal, ahora estaban palpando con pecaminosa curiosidad cada milímetro de piel a su disposición. Delineó los hombros anchos, recorrió los músculos marcados de los brazos con reverencia y Dave pudo haber jurado que gimió quedamente cuando se enroscaron en el fino vello de su pecho.

—Me gusta… —Kurt ronroneó juguetón antes de aventurarse a lamer los labios de Dave cual minino, apartándose cuando notó que Karofsky pretendía ahondar el beso y escabulléndose travieso hasta el lóbulo de la oreja, dejando que su lengua intentara descubrir cualquier punto débil que pudiera haber allí.

Dave se dejó besar, dejó que Kurt examinara su cuerpo y disfrutó cada caricia que le daba y también disfruto la vista del maravilloso cuerpo de Kurt encima del suyo. Delicadamente invirtió las posiciones quedando encima de Kurt mientras lo besaba. Empezó a acariciar lentamente la polla de Kurt, gimió cuando sintió esa dureza, lo acarició firme y sin dejar de besarle. Bajó por el cuerpo de Kurt, la punta de su lengua no pudo evitar probar los pezones de Kurt, la polla de Dave dio un salto cuando escuchó el trémulo suspiro de su amante.

Tragó saliva antes de tomar la polla de Kurt en su boca. Era una polla delicadamente hermosa, larga, dura y que tenía un aspecto sedoso. Dave gimió amortiguadamente por la sensación íntima y sumamente erótica de poder acariciar a Kurt de esa forma, se movió despacio, no tenía ninguna prisa de abandonar el deseo que le despertaba el estar mamando con cadencia la polla de Kurt.

Poco a poco los jadeos que Kurt exhalaba se iban convirtiendo en quedos pero pecaminosos gemidos. Movió sus brazos con ansias hasta posar una mano en el hombro firme de Dave, enterrando en el las uñas, soltando aire con un sonoro gemido cuando Dave succionó con mayor ahínco. Kurt se retorcía bajo aquellas curiosas manos y bajo aquella boca que le estaba haciendo enloquecer. Trató de aferrarse a las sábanas, a las almohadas; trató de enterrarse las uñas en la piel, a hacer algo con tal de librarse de aquel calor que lo estaba abrazando y consumiendo tan tortuosamente lento.

Abrió un poco más las piernas bajo las indicaciones de las suaves caricias de Dave y arqueó la espalda cuando los dedos juguetones se propusieron a juguetear con sus testículos. Kurt quería rogar por más…quería que Dave fuera más rápido, quería sentirlo dentro, sentirse librado de tanta excitación que lo tenía al borde de la demencia pero no lo logró; porque aunque parte de su cerebro tratara de ordenarle tales atrocidades, su cuerpo no quería dar por culminada su exquisita tortura.

La lengua de Dave se aplanó suavemente sobre los huevos de Kurt, una, dos, tres veces de manera contundente y luego bajó serpenteando hasta el culo de Hummel. Dave dudo un segundo, no sabía si era del gusto de Kurt; sonrió cuando observó la cadera de Kurt subiendo, dejandole espacio. Dave deseaba comerse ese culo, penetrarlo con su lengua, pensando en abrirlo para luego dar paso a su polla y sentir la estrechez casi alucinante. Todo en Kurt era lustroso y ese culo también lo era, Dave gemía con hambre sobre esa fruncida piel, casi como si fuera acto de magia el lubricante cayó en sus dedos que entraron a la par de su lengua. Los huevos de Dave dolían, su polla estaba tan dura que pesaba y sólo quería entrar en Kurt.

Se incorporó para ver a Kurt a los ojos, su barbilla brillaba por la saliva y por lubricante. Estaba tan excitado que no podía hablar, sólo esperaba algo, lo que fuera que le pudiera decir que Kurt estaba de acuerdo y que quería seguir. En respuesta, recargándose sobre su su antebrazo y jadeando entrecortadamente, Kurt lo miró con ojos ahogados en deseo y movió sus piernas para aferrarse con ahínco a la cadera de Dave haciendo que casi perdiera el equilibrio.

—¿Qué esperas? —Su voz sonó más grave, cual gemido ronco, reincorporándose completamente y tomando a Dave por la nuca, con su hambre avivada al ver a ese portento postrado frente a él, con su polla dura y enrojecida alzándose orgullosa del vello de su entrepierna, plantándole un beso fiero y apasionado que arrancó un gemido de los labios de Dave.

Dave se colocó el preservativo y se acarició un par de veces sólo para liberar un poco la tensión. Su polla entró lento en el culo de Kurt que era un maldito vicio de placer. Cerró los ojos al escuchar el gemido que ambos soltaron cuando empezó a moverse. Sus manos se anclaron firme sobre la cadera de Kurt, entraba y salía, gemía y se estremecía al sentir las manos de Kurt sobre su pecho. De pronto Kurt se retiró y por un momento pensó que había hecho algo mal, pero casi aulla al ver que le daba la espalda, colocándose en cuatro y levantándole el culo.

Lo penetró de una estocada y le susurró al oído: ¿Me la vas a aguantar putito? El gemido de Kurt lo embriagó de pasión. Fue intenso, fue duro y no se detuvo ni siquiera cuando Kurt elevó su torso y pudo ver como se corría, Dave siguió por varios segundos más con un ritmo salvaje y trepidante. Gritó el hombre de Kurt cuando se corrió y no se separó de Kurt, permaneció así, dentro de él, aturdido por la intensidad de su orgasmo y disfrutando lo espasmos de su polla.

Con los ojos cerrados y la espalda apoyada en el fornido pecho de Dave Kurt hizo un ademán a Karofsky para que se acostaran. Ante la renuencia de librar la polla de su culo Kurt lo tensó, bebiéndose con deleite el gruñido extasiado de Dave y la profunda estocada, ronroneándole que no tenía que sacar su polla de su culo, pero que no estaría de más recostarse y disfrutarlo más cómodamente. Con un movimiento casi juguetón Dave le atenazó la cintura con un brazo e hizo malabares para acostarse con él arrancándole a Kurt más de una risa o un gemido.

—Bestia —Kurt enroscó sus piernas con las de Dave echando para atrás su culo y estremeciéndose al sentir como aquella polla parecía volver a la vida con sus movimientos.

—Deja de moverte —Dave sonrió y besó el hombro de Kurt —. No puedo pensar en otra cosa si no dejas de moverte.

—¿Tienes que pensar en otra cosa? —Kurt movió sus caderas de forma circular y gimió buscando a tientas la mano de Dave y entrelazado sus dedos con los de él.

Dave estaba listo de nuevo, con un hombre como Kurt era muy difícil no estarlo cuando se comportaba así. Se recostó y Kurt terminó encima de él, Dave colocó las manos sobre sus nalgas.

—El condón no aguantará otro round —dijo moviendo la cadera un poco y cerrando los ojos cuando sintió a Kurt cabalgando un poco —. Necesitamos… otro… —sus manos apretaron esas nalgas que lo habían vuelto loco desde el primer días.

—Búscalo entonces —Pero a pesar de sus palabras Kurt no cesó, acomodando sus manos sobre las rodillas de Dave para alzarse un poco y dejarse caer, gimiendo alto y claro al sentir aquella polla palpitando ansiosa dentro de su cuerpo —. Yo te espero…

—Deja de moverte… necesito… —Dave lo detuvo unos segundos. Lo suficientes para deshacerse del preservativo usado e intentó esperarse para alcanzar la caja de condones pero Kurt no le dio tiempo, simplemente tomó la polla de Dave y la hizo entrar en él —. Joder… —Dave tuvo que cerrar los ojos y volvió a apretar las nalgas de Hummel que seguro terminaría matándolo esa noche.

—¿Te gusta más así…? —Kurt jadeó echando su culo hacia atrás y hacia delante, hipnotizado por el deseo que manaba de los fieros ojos de Dave —. ¿Te gusta más sentirme así? —Sin darle tiempo para contestar se alzó y empaló arrancando un gemido alto y deseoso de ambos. Las manos de Kurt se acomodaron en el pecho de Dave para impulsarse, sacando la deliciosa polla de su culo sólo para enterrala de nuevo en éste una y otra vez. Cuando una estocada rozó su próstata arqueó la espalda y echó para atrás la cabeza sin poder evitar gritar. Las manos le temblaban incapaz de contenerse, recostándose sobre el pecho de Dave y meneándose ansiosos y desesperado, mordiéndole el labio y chupándolo con gula —. Fóllame, Dave...

Dave solamente tuvo que imitar el ritmo de Kurt, no tuvo que hacer más, porque Hummel lo estaba cabalgando de tal manera que lo estaba volviendo loco. Habría dado su brazo derecho para aparecer un espejo frente a ellos y poder ver las nalgas de Kurt y ese ambicioso culo siendo follado por su polla. Kurt se acariciaba al ritmo de las estocadas, Dave disfrutó de nuevo el ver como se corría bañando su pecho de la leche caliente y espesa. Gimió guturalmente y termino dentro de Kurt.

Lo tomó entre sus brazos y empezó a besarlo profundamente, disfrutando su orgasmo. Kurt le había regalado la mejor noche de su vida.

—¿Crees que te mataría si me duermo aquí arriba? —Hummel bromeó recostado cómodamente sobre el cuerpo de Dave, exhalando un complacido ronroneo y un gemido ahogado cuando aquella lengua ávida y apasionada reclamó su boca y lo poseyó cariñoso pero demandante.

—No —pero aun así Dave lo elevó un poco y lo colocó a su lado en la cama. De verdad quería abrazarlo completamente, casi quería envolverlo con su cuerpo —. Kurt… ¿quieres ser mi novio? —Dave lo preguntó mientras seguía besándole. Era un tanto absurdo preguntar eso después de lo que había pasado pero Dave era un tipo que le gustaba llamar las cosas por su nombre.

—¿Qué esa parte no va antes de la mejor cogida de la vida? —contestó Hummel alzando cómicamente una ceja, tirando juguetón del vello en el pecho de Dave.

—Sólo dime si o no… —Dave sonrió acariciando la espalda de Kurt.

—¿Qué pasaría si dijera que no? —Kurt ronroneó con falsa inocencia, riéndose de la expresión confundida de Dave —. Estoy jugando, oso. Claro que sí.

Dave lo beso de nuevo, estaba pensando que tal vez nunca podría dejar de besar esos labios.

—Eres muy peligroso Kurt Hummel. Todos los tipos que se te acercan terminan interesados en ti.

—¿Qué puedo decirte? Mi don también es mi perdición —besó cariñoso y juguetón los labios de Dave, tomándose su tiempo para saborearlos —. Pero en caso de que lo dudes, soy leal y no me iré con cualquier fulano que diga que mi culo es genial.

—¿Y si ese fulano fuera mi hermano menor? —Dave había pensado no decirle nada Kurt, pero en vista de lo que había ocurrido y que eran pareja creyó conveniente que lo supiera.

—¿Dominic? —Kurt ladeó la cabeza luciendo francamente consternado —. Uno, es un niño aún; con edad de follar pero creo que mucho más chico que yo. Y dos, no sabía que te iban esas cosas…

—Mi hermano no tiene edad de follar ni siquiera con su mano y no sé de qué hablas con lo otro —Dave enarcó su ceja y vio a Kurt muy serio.

—Tranquilo, Dave —Kurt le acarició el pecho esperando que se calmara. Él sabía que Dominic no era un niño y podría sentirse atraído a experimentar con nuevas y prohibidas pasiones…pero el hermano mayor-padre sustituto-oso gruñón de su hermano no parecía pensar de la misma manera —. Era una broma—mintió—. Dominic es un niño muy lindo pero no me gusta de esa manera. Me sentiría halagado si dijera que le gusto pero sinceramente es muy chico para mí.

—Está enamorado de ti. Y lo entiendo perfectamente, espero que no sufra demasiado cuando hable contigo, y cuando nos vea juntos.

—¿Es por eso que sientes que no estás siendo buen hermano y que Dominic te odia? —Dave no dijo nada —…Es por eso que estás tan decaído desde la mañana…—Kurt lo tomó por las mejillas y lo besó quedo, dulce y cariñoso. No quería que la tristeza volviera a conquistar esos bonitos ojos verdes. Al menos no por esa noche.

—No es sólo lo de Dominic. Es natural, sé que el enamoramiento va a terminar cuando conozca a un chico que sea de su agrado —abrazó más Kurt —. Todo está siendo peor… a veces creo que Nick está experimentando con drogas, cada día lo veo más retraído y ahora con esto, no sé si Dominic vaya a separarse más de mí. Sólo, me preocupan, son mis hermanos y me preocupan.

Kurt le acarició el rostro, los brazos y trató de reconfortarlo con sonrisas y pequeños besos. Desde cierto punto entendía la preocupación de Dave y sabía que todo era justificado pero no quería que se hundiera; aunque le costara un poco admitirlo era triste verlo tan absorto y falto de ánimos.

—Dudo que esto sea lo suficientemente malo para que Dominic deje de hablarte de por vida. No te va a odiar y no va a separarse de ti, tal vez sólo siga enojado contigo y conmigo por un tiempo más pero cuando se le pase regresará a ti —Lo besó en la mejilla tratando de no sentirse tan conmovido por los ojos de borrego degollado de Karofsky —. En cuanto a Nick…trata de hablar con Dom de él, si algo malo le ocurre y él lo sabe y quiere ayudarle no dudará en compartirlo contigo. Una cosa son los celos por mí, lo cual entiendo, y otra cosa es su hermano Nick. Puedes intentarlo, no pierdes nada.

Dave le dio un último beso y se rindió a la pesadez de su cuerpo. Lo que había pasado le daba a Dave la fortaleza para enfrentarse de nuevo a su reto persona. Kurt esa noche le había regresado las ganas de seguir luchando.


Espero que les guste.