Maligno
Capítulo VI
Dominic dormía tranquilamente hasta que escuchó un fuerte ruido que venía desde la planta baja. Se levantó lentamente y abrió con cautela la puerta, pensó en hablarle a Nick pero volvió a escuchar pasos. Estaba curioso y temeroso a la vez, algo en él le decía que tenía que bajar. Encendió la luz del pasillo y salió de su habitación. Justo a la mitad del pasillo se detuvo, estaba pálido cuando escuchó el grito desgarrador de Dave después de un disparo.
Corrió hacia las escaleras y los vio. Nick tenía una escopeta en la mano, le había disparado a Dave, prácticamente la había cercenado la mano derecha con el disparo. Dave estaba en suelo gritando de dolor y arrastrándose lejos de Nick que había levantado la escopeta de nuevo.
—¡No, Nick! —Le gritó a Nick. Su hermano sólo se giró para verlo y sonrió. Dominic se quedó clavado allí, congelado por el miedo que le produjo ver esa mueca en el rostro de su hermano. Era como ver sonreír al diablo…
Nick disparó una vez más destrozando el cráneo de Dave.
Dominic por fin pudo moverse, corrió hacia su habitación a toda velocidad, cerró con llave y cogió su móvil pero sus manos temblaban y el aparato cayó al suelo. Podía escuchar los pasos de Nick.
Estaba subiendo las escaleras…
Estaba caminando por el pasillo…
Estaba frente a su puerta…
Dominic temblaba, Nick golpeó la puerta suavemente y Dominic empezó a llorar. Luego todo fue silencio por unos segundos. Dominic casi no respiraba, estaba expectante y muerto del miedo. Cogió su móvil de nuevo, marcó rápidamente al 911…
El disparo retumbo por toda la habitación, hizo añicos la puerta, Nick la empujó y Dominic supo que estaba perdido.
—Es tu turno hermanito….
Dominic abrió los ojos sobresaltado y lo primero que vio fue a una sombra los pies de su cama. Encendió la luz de inmediato y parpadeó, no había nada…
El reloj marcaba las 5:15 am y había tenido la madre de todas las pesadillas. Buscó su celular erráticamente y pasó saliva con pesadez cuando lo encontró tirado en el suelo, a un lado de su cómoda y con el número del 911 brillando en la pantalla. Echó un vistazo nuevamente a su cuarto, a su espalda, a la puerta que creía destrozada segundos. Casi podía jurar que no estaba solo en esa habitación. Se inclinó hacia delante y tomó su móvil lo más rápido que pudo con manos temblorosas.
─¿Dominic? ¿Está todo bien? ─Dominic casi saltó de la cama cuando escuchó la voz de Nick. Se sorprendió al darse cuenta que sentía un terror real. Era como si esperase que Nick entrara a su habitación a punta de escope ─. ¿Hermano? ─Nick intentó girar la perilla de la puerta y Dominic detuvo el grito en sus labios.
─Estoy bien… ─intentó que su voz no saliera entrecortada ─. Sólo fue una pesadilla, una tontería.
─¿Puedo pasar? ─Dominic quería gritar con todas sus fuerzas que no. Que lo quería lejos de él por lo menos en ese momento pero en vez de eso se levanta de la cama tambaleándose un poco.
Se obligó a respirar tranquilo cuando llegó a la puerta. Cerró los ojos e hizo tres respiraciones profundas recordando que ése que estaba fuera era su hermano y que había tenido una pesadilla, que nada de lo que había visto era real. Abrió la puerta y vio a su hermano a los ojos.
Nick se quedó en el lumbral de la puerta, dio una rápida mirada hacia el interior de la habitación de su hermano y tragó saliva; había estado allí, Nick podía sentirlo y cuando vio el terror en los ojos de Dominic se le partió el corazón. Lo que sea que estaba acosándolo ahora iba detrás de Dominic y Nick se temía lo peor.
─¿Estás bien? ─Dominic asintió.
─Sólo he soñado con Dave… él… ─la voz le tembló un poco ─. Soñé que él tenía un accidente. Fue terrible ─Dominic aún sentía una opresión en el pecho que no lo dejaba respirar ─. Tal vez debería…
─¿Llamarle? ─Dominic asintió ─. Creo que deberías. Estaré en mi habitación por si me necesitas ─Nick se marchó y Dominic volvió a cerrar la puerta con seguro.
Borró el número de emergencias y digitó el de Dave tan rápido que temió equivocarse. Los sesos desperdigados por el suelo, la sangre bañando las paredes y los gritos de su hermano retumbaban en sus oídos tan vívidamente que casi no escuchaba el tono de espera mientras se conectaba la llamada.
Dave tenía que contestar…
Dave tenía que estar bien…
Dave debía estar en alguna parte de Cincinnati y no escaleras abajo, hecho un muñón sanguinoliento a pies de Nick.
Cuando la contestadora lo recibió Dominic gimió aterrado. Canceló la llamada y volvió a marcar con sus ojos bañados en lágrimas de temor y nerviosismo.
—¿Dominic? ¿Todo está bien? Son las cinco de la mañana —la voz de Dave sonaba cansada pero comenzó a sentirse preocupado cuando Dominic no contestó. Estando a punto de preguntarle si estaba bien pero logró escuchar gimoteos y sollozos acompañados de palabras inconexas e inentendibles —Ey… ¿qué pasa muchacho? Me estás asustando.
¿Qué le podía decir? ¿Qué estaba aliviado de que todo lo que había visto y sentido fuera un sueño? ¿Qué le alegraba que no estuviera herido o muerto? ¿Qué sentía que algo había estado en su habitación, que lo asustaba pero que no sabía qué o quién era?
—Soñé... tuve una pesadilla… tú sufrías un accidente en la carretera —mintió deliberadamente porque no podía repetir lo que había soñado realmente.
—Estoy bien Dominic, estoy en el hotel. Sabes, hoy salimos para Lima, estaré está tarde con ustedes ¿ok? Intenta descansar por favor —Dominic asintió hasta que recordó que Dave no podía verlo, forzándose a contestarle.
—Lo intentaré. Cuídate Dave —Se despidió y cortó la llamada mirando ausentemente su teléfono. Sabía que debía sentirse un poco más tranquilo después de asegurarse de que Dave estuviera bien pero aquella sensación de ser observado y el temor de que alguien abriera su puerta de un disparo no lo ayudarían a conciliar el sueño.
Nick no había podido dormir después de haber escuchado los gritos de su hermano Dominic. Se dejó caer sobre la cama intentando no observar su escritorio. El diario estaba oculto debajo de miles de papeles y tareas, Nick estaba decidido a olvidarlo, pero estaba seguro que lo que sea que estuviera en el diario, no estaba dispuesto a olvidarlo a él.
Se sentía en peligro y sabía que sus hermanos también lo estaban. La pesadilla de Dominic probablemente era una advertencia.
Salió de la cama de inmediato, cogió lo primero que encontró en el guardarropa y salió. Tenía que investigar a lo que se estaba enfrentando. Fue directamente hacia la biblioteca de McKinley, tenía que haber algo sobre Reynolds en los anuarios antiguos.
McKinley estaba prácticamente desolada a esas horas de la mañana, Nick se tomó unos segundos para buscar a Lucas Reynolds por internet pero no había nada, absolutamente nada de Lucas. Había sido traído, con problemas, casi desequilibrado. No había terminado de leer el diario pero estaba seguro que las cosas no terminaban muy bien y secretamente pensó encontrar una noticia escalofriante sobre la familia Reynolds en las páginas de internet.
Pero no había nada. La única noticia nacional sobre Lima era la explosión de una fábrica de reciclado, habían muerto muchos empleados y se convirtió en un luto nacional, pero no había nada de un múltiple homicidio en la casa de los Reynolds.
Bajó de la camioneta y se fue directamente hacia el área de los anuarios. Se detuvo cuando vio las letras doradas del anuario en el que debería de estar la imagen de Lucas Reynolds. La idea de ver su rostro le perturbaba demasiado pero sabía que era algo que tenía que hacer. Pasó las páginas tranquilamente, calmándose a cada segundo mientras observaba fotografías inconexas con rostros alegres. Nick dejó de jugar y empezó a buscar la imagen de Lucas Reynolds.
Nick estaba sorprendido de ver a un chico apuesto, realmente era guapo, pero había algo en él. Y no sólo era eso; los ojos de Lucas Reynolds carecían de algo, de ese algo que nos define como humanos y Nick podía notarlo. Un escalofrío recorrió su cuerpo y tragó pesadamente. ¿Qué había pasado con Lucas?
¿En qué me he metido? Pensó temiendo cada vez más por su cordura y por la salud de sus hermanos.
Revisó los periódicos de 1987 uno a uno, obsesionado con las pequeñas notas de desapariciones de mascotas que más tarde eran encontradas mutiladas a la orilla de la carretera estatal. Pensaban que eran los coches, pero Nick estaba seguro que había sido Lucas, que eran los primeros indicios del desbordamiento de su perversión. Una pequeña nota le sorprendió, el titulo era claro: Tragedia familia.
La pequeña nota revelaba la muerte en un accidente automovilístico del matrimonio Reynolds y no había nada más. Sólo le daban el pésame a los dos hijos que le sobrevivían y mencionaban que los Reynolds no tenían otro familiar. A finales de diciembre se había desatado la tragedia de la fábrica de reciclado y eso había empañado casi todas las otras notas; incluso una que hablaba de un extraño suicidio en la casa de los Reynolds.
─Pensé que los mastodontes del equipo de futbol se interesaran en la historia de Lima ─Nick se sobresaltó y soltó una pequeña exclamación de terror ─. Ey, lo siento ─Lily le tomó del brazo, parecía realmente avergonzada por haberlo asustado así.
─No… realmente fue mi culpa. Estaba muy distraído con ─Lily se inclinó sobre él y Nick pudo apreciar todo lo sexy que era su compañera de clase con esos vaqueros ajustados. Era una verdadera lástima que estuviera en medio de una película de John Carpenter.
─Lo de la fábrica realmente fue una tragedia. Mi abuelo dice que murieron cientos de personas, la fábrica nunca abrió de nuevo ─Nick asintió pero sus ojos seguían fijos en la pequeñísima nota sobre el suicidio ─. ¿Qué pasa? ─Nick parpadeó y observó los bellos ojos azules de Lily. ¿Por qué diablos no había notado antes lo bella que era? ─. Nick…
─Lo siento ─desvió la mira ─. Estaba viendo esto ─centró la pequeña nota ─, esto paso en mi casa. Me sorprendió leerlo pero no hay nada más ─Lily tardó unos segundos en leer y luego observó a Nick.
─Desde hace unos días te he notado cada vez más distante, preocupado, ¿qué sucede Nick?
Estaba tan cansado de ocultarlo y la dulce voz de Lily le invitaba a hablar, a desahogarse y no sabía si debía arriesgarse a perder a su única amiga en McKinley.
Lily era mágica, Nick había empezado a hablar con ella en la clase de cálculo, y no había dejado de reír. Lily era divertida, era sarcástica y bella. Cogió su mano entre las suyas y pudo sentir como Lily se sobresaltaba.
─Estás sucediendo cosas extrañas. Creo… creo que Lucas Reynolds nunca dejó su casa realmente… ─esperó que Lily empezara a reírse pero no fue así, sintió como la mano de Lily se cerraba entorno a las suyas.
─Creo que conozco a la persona perfecta para ayudarte en este momento. Él seguro sabrá como aconsejarte ─Nick de inmediato pensó que Lily se refería a un psiquiatra.
─No estoy loco ─Lily rió por primera vez y le dio un suave beso en los labios.
─Sé que no estás loco. Bueno, sólo tienes el grado de locura perfecto para mí ─Nick rió por primera vez desde hacía días ─. Vamos, tenemos que ir a verlo ahora mismo, la escuela puede esperar.
─¿Cómo es que conoces a ese experto? ─Nick dijo cogiéndole de la mano y sintiendo que el peso que se le había instalado en el pecho durante todo ese tiempo empezaba sentirse menos insoportable.
─Bueno, el tipo está un poco chiflado pero es buena persona ─Nick asintió ─, y lo sé porque él es mi abuelo ─Lily le sonrió enigmática y Nick se prometió a si mismo que si sobrevivía a todo eso iba a hacer a Lily Neuer su esposa.
—Ey Bombón, ¿qué te pasó? Tienes cara de haber visto a un fantasma.
Dominic sacó el rostro de su casillero y contempló la usualmente amigable mirada de Jorah mirándolo con preocupación. No era para menos, pensó para sí mismo, hasta donde recordaba de cuando se miró al espejo tenía unas grandes ojeras oscuras que lo hacían ver pálido.
—Podríamos decir que pasó algo similar —Cerró el casillero y echó a andar. Jorah siempre estuvo con él e incluso se saltó con él las clases del coro para acompañarlo a pasear o para invitarlo a su casa a comer alguna tontería o jugar videojuegos —. No pude dormir anoche.
Entraron al salón del coro, saludaron a sus compañeros, evadieron sus mofas de que eran dos novios que se habían saltado las clases para coger toda la semana, acusación que lo dejó rojo como un tomate maduro; y se acomodaron en un rincón apartado donde Dominic se dedicó a contarle a detalle lo que había soñado. Cuando su relato culminó Jorah no podía ocultar su asombro, después de todo un homicidio entre hermanos no era un sueño que cualquiera tuviera en una noche normal.
—No es por nada pero ese sueño es digno de una película de terror…o de un thriller. ¿Estabas tan enojado con Dave como para matarlo?
—¡Por supuesto que no! —Dominic alzó la voz, alterado. Notó las miradas de sus compañeros a su alrededor y les pidió perdón, regresando su atención a Jorah —. No para tanto…además era extraño. ¿Por qué Nick lo mataría? ¿Y por qué Nick iría a por mí? Además tú no lo sentiste…Al despertar noté que había alguien más allí, su sola presencia me daba escalofríos, pero estaba solo… estaba… ¡estaba tan…! —Bajó la mirada y vió a sus manos temblar tan sólo de recordar lo que había pasado. Sin esperarlo una mano grande y morena las sujetó obligándolo a alzar el rostro, francamente sorprendido. Sabía que Jorah era su amigo pero no se había esperado eso.
—Tranquilo Bombón, ya pasó —Jorah lo animó dándole un suave apretón en las manos y acariciándole la espalda. Dominic sintió el vello de los brazos erizándose cuando la mano amplia bajaba y subía, haciéndole sonrojar —. Dijiste que Dave regresa hoy, ¿no es así? —Dominic asintió —. Y anoche le llamaste. Él está bien. En cuanto a esa sombra…¿Te parece si voy a tu casa y me dices donde estaba?
—Si…Creo que sí —Jorah le revolvió el cabello haciendo que Dominic riera, siempre hacía eso para intentar animarlo.
—Entonces no te preocupes más por eso, Bombón. Seguro que esta noche podrás dormir más tranquilo.
Dominic cabeceó concentrándose en la calidez que Jorah le transmitía. Las manos amplias y morenas apretaron las suyas por un rato más hasta que las suyas dejaron de temblar. Sabía que Jorah sólo se había ofrecido a ir para demostrarle que no había nada que temer pero de una y otra manera lo apreciaba.
Nick condujo hacía Westerville con Lily a su lado que intentaba tranquilizarle y casi lo lograba, sin embargo Nick seguía sumamente intranquilo pensando que Dave y Dominc estaban en peligro por su culpa. Se detuvieron frente a la casa del abuelo de Lily y realmente no parecía nada extraña, ni gótica, ni espectral.
Lily golpeó la puerta suavemente y segundos después un hombre mayor, algo calvo y con un bigote encanecido abrió la puerta.
─¿Te escapaste de la escuela de nuevo? Tus padres me van a matar si se enteran ─Lily le dio un sonoro beso en la mejilla y luego atrajo a Nick hacia ella.
─Es por algo muy importante. Él es mi amigo Nick y ha tenido ciertos problemas con eso que tú sabes.
─Bastian Neuer ─el hombre se presentó tendiéndole la mano ─. Pasen chicos ─Nick escuchaba el profundo acento alemán y se preguntaba si el abuelo de Lily tenía poco tiempo viviendo en Estados Unidos ─. Espero que no le asuste el acento. Tengo más de cuarenta años viendo aquí y es lo único de lo que no me he podido desprender de mi antigua ciudad natal.
Se sentaron en un bello sofá de piel que estaba tan cómodo que Nick sólo quería tumbarse y dormir todo lo que no había dormido durante esos días. El señor Neuer fue a su cocina y regresó un momento después con una bandeja con tres tazas y un tazón lleno de biscochos. Nick le dio un pequeño trago a su bebida con la desconfianza normal por no saber que se estaba llevando a la boca. Sin embargo cuando sintió el sabor fue como si recibiera un cálido abrazo, como si la esperanza se cimbrara de nuevo en su cuerpo.
─Ahora sí. Puedes hablar conmigo. Cuéntame como empezó todo esto.
Nick empezó poco a poco, desde el principio cuando encontró el diario, de sus lecturas y como se sintió identificado con Lucas y sus palabras. Se sintió avergonzado al admitir que él había sentido también una rivalidad casi dañina con su hermano mayor y cuando lo admitió en voz alta le resultó tan patético decir eso de un tipo como Dave que era después de todo un gran hermano.
Luego les habló de las pesadillas, de la sensación de nunca estar sólo en su habitación y de los malditos olores, del frío que le calaba hasta los huesos. El temor de lo que pudiera pasarle a Dave y a Dominic que casi le paralizaba. Y había algo, algo que no se atrevía a contarles aún y casi podía sentir que el señor Neuer leía que aún escondía algo.
─Quiero deshacerme de esto señor. Quiero dejarlo atrás y alejarlo de mi familia…
─Me temo que no será tan sencillo Herr Karofsky. ¿Ha terminado de leer el diario? ─Nick negó ─. El diario no es un instrumento fantasmagórico cualquiera ─el señor Neuer se levantó y regresó con un grueso tomó desgastado y amarillento. Lo empezó a ojear y le mostró unas páginas de las cuales sólo entendía los dibujos porque lo demás estaba en latín ─. Los fantasmas no pueden poseer cosas o personas, Herr Karofsky ─le largo dedo del señor Neuer tocó una figura demoniaca que estaba cogiendo a una persona por los hombros y parecía torturarla ─. Los demonios, ellos pueden y desean poseernos. Su razón es consumir almas y estoy que lo que sea que está en su habitación no fue nunca un ser humano.
─¿Qué puedo hacer? ─Nick tragó saliva.
─Primero tenemos que saber a lo que nos enfrentamos Herr Nick. Tengo que ver ese diario, mañana mismo iré a su casa. Por lo pronto, manténgase alejado de ese diario y de todo lo que despierta en usted ─Nick asintió.
─Tenemos que irnos abuelo. Si no llegamos al segundo periodo entonces si ardera Troya porque mis padres se van a enterar de que estuve aquí ─Bastian sonrió y empezó a caminar lentamente hacia la puerta.
Nick no pudo escuchar lo que le decía a su nieta mientras se despedían pero vio a Lily sonrojarse y eso le hizo sentir bien como si él hubiera sido el motivo para ese sonrojo. Lily se adelantó hacia el coche y Nick le tendió su mano al ser Neuer.
─Gracias señor Neuer ─el hombre asintió y lo vio profundamente.
─El demonio tiene muchas formas de engañarnos Herr Nicolas, nunca lo olvide. Los monstruos son reales, los fantasmas también; viven dentro de nosotros, y, a veces, ellos ganan* ─Nick tragó saliva ante la frialdad y la contundencia. Ante el terror más puro que embargaba su alma─. Manténgase en la luz, mantenga apartado de su mente esos sentimientos negativos. Usted abrió una puerta y sus sentimientos negativos la han mantenido abierta ─Nick bajó el rostro sintiéndose afligido por lo que había hecho ─. Ama a sus hermanos, lo sé. Se ve y sobre todo se siente. Aférrese a ello; el amor nunca estará sobrevalorado, jamás ─Nick bajó el rostro intentando no llorar ─. Vamos chico. Tiene la fortaleza, lo sé. Lo veo en tus ojos…
La bocina de la camioneta le distrajo, se hacía tarde y Lily se lo recordaba.
Esa noche, cuando llegó a casa, vio la sombra en su ventana pensó en manejar hasta Westerville sin detenerse. Se dejó caer completamente en el asiento con los ojos fuertemente cerrados pensando que sólo era una alucinación, cuando abrió los ojos y observó la ventana, la figura ya no estaba. ¿Se había ido? ¿Lo había imaginado realmente? O lo que sucedía era que eso, lo que sea que lo estuviera acosando, sólo estaba escondido en un rincón de esa maldita habitación, esperándole, asechándole y esperando a que flaquera lo suficiente como para que se terminara convirtiendo en Lucas Reynolds.
No bajó de la camioneta hasta que vio el Mercedes de David llegando y ocupando su lugar. Sonrió cuando vio a Kurt bajando con Dave, iban tomados de la mano y parecían tan felices que era como si su felicidad se irradiara para todos lados. Entró a la casa después que ellos y los abrazó, casi ríe por la cara de Dave.
─¿Sabes si está Dominic? ─Nick negó ─. ¿No llegaron juntos?
─No. Me dijeron en el coro que Dominic se había marchado con uno de sus compañeros y yo tuve que hacer una tarea y por eso llegue tan tarde.
─Bien iré arriba. Trajimos la cena ─Dave cogió un ramo de flores que también habían traído y Nick sonrió con nostalgia. A Dominic, como a su madre, les encantaban las flores. Dave empezó a subir las escaleras dejándole con Kurt que era mucho más persuasivo que su hermano mayor.
─¿Estás bien Nick? ─Kurt le preguntó y Nick se obligó a poner su mejor cara.
─Sí. Sólo estoy preocupado por el futuro, tú sabes, el último año y realmente no sé ─Kurt le abrazó por los hombros cariñosamente.
─Estarás bien ─Nick asintió y empezaron a caminar hacia el comedor.
Dominic había llegado demasiado temprano a casa al parecer porque no había nadie en casa y decidió subir a su habitación junto con su amigo.
—Derek dijo que Nick tampoco se presentó a las clases del coro mientras nosotros estábamos ausentes. Es un poco extraño, ¿no crees? —Dominic cabeceó afirmativamente mientras abría la puerta y dejaba pasar a Jorah.
—Muy extraño. También ha llegado tarde a casa y prefiere cenar en su cuarto. Trato de hablar con él pero dice que está ocupado y se ve bastante demacrado últimamente —aunque si era sincero el rostro cansado de su hermano no se comparaba con aquella expresión enloquecida que había visto en él durante su pesadilla.
—¿Sabías que tienes una hermosa habitación?
—Lo dices sólo porque eres mi amigo —Dominic trató de desacreditarlo, avergonzado.
Le explicó que Dave le había regalado algunas de sus pertenencias más nuevas, que la bufanda que tenía tras la puerta era un obsequio de su madre y que sus amigos de su escuela anterior eran los que sonreían junto con él en la fotografía que descansaba en su cómoda, al lado de una con su familia.
—Tú y yo no tenemos foto juntos, ahora que lo recuerdo —Jorah sonrió y le picó juguetonamente la mejilla a lo que Dominic se quejó.
—Pues no hemos tenido ninguna razón para tomarnos una foto —trató de espantar el dedo de Jorah con un manotazo.
—No necesitamos una razón. Ven para acá, Bombón; éste es tan buen momento como cualquier otro —Jorah tomó a Dominic por los hombros y lo sentó con él en la cama, sacando su celular y programando la cámara —. Ahora sólo sonríe.
Dave sonrió al ver el ramo de flores, era la segunda vez que le compraba flores a Dominic, ¿la razón? Cada vez que llamaba su madre le contaba sobre el pequeñísimo jardín que tenía en casa y siempre le decía que Dominic amaba las flores tanto como ella, para Dave era una forma de recordar a su madre y de halagar a su hermano menor.
Cruzó el pasillo a toda prisa sin prestar atención a la puerta de la habitación de Nick que estaba semiabierta.
—Dom… —se detuvo en el quicio de la puerta cuando vio a un tipo abrazando a su hermano y casi encima de él, en la cama.
—¡Dave! —Dominic exclamó sorprendido, alegre y aliviado. Cuando Jorah aflojó el abrazo Dominic prácticamente saltó de la cama para rodear a Dave fuertemente con sus brazos. Sabía que era una tontería estar tan angustiado por un sueño pero no lo podía evitar, aunque lo intentara la imagen de Nick con una escopeta en mano y Dave postrado a sus pies ahogado en un charco de sangre se había tatuado con fuego en su memoria —. Estás bien…
Dave sonrió y abrazó a su hermano, se separó para entregarle el ramo de flores y a pesar de la emoción del recibimiento no pudo evitar lanzarle una mirada asesina al tipo que había estado abrazando a su hermanito.
—Claro que estoy bien. Un poco cansado, pero bien —muy bien pensó Dave. Había follado de nuevo con Kurt antes de marcharse del hotel, obviamente estaba bien.
—Eso me alegra —Dominic volvió a abrazarlo, regalándole un beso en la mejilla antes de contemplar las flores —. Son hermosas, hermano. ¿Pero por qué? Hoy no es mi cumpleaños y… —pasó saliva —y sinceramente no fui muy agradable contigo la última vez que nos vimos…
—Porque eres mi hermano —y porque extraño a mamá y tu calidez, tu ternura y tu esencia me recuerda tanto a ella pensó con pesar. Dave sonrió observando a su hermano pero cuando regresó el rostro hacia el chico en la habitación su mirada era cruda —. ¿Y tú eres?
—John Witte, señor Karofsky, pero mis amigos me dicen Jorah —Jorah se puso de pie y avanzó hasta Dave tendiéndole una mano y ofreciéndole una sonrisa amable —. Bom-Quiero decir, Dominic me invitó a venir hoy a su casa.
—Dave —cogió la mano de John con más fuerza de la necesaria —, llámame Dave. Mi padre era el señor Karofsky.
—Jorah es un amigo del coro; es de la edad de Nick y su abuelo era británico. Ha sido un buen amigo mío desde que llegué a la escuela; fue uno de los primeros en ayudarme y apoyarme cuando estaban molestándome…De hecho fue el primero. Le hablé de la pesadilla que tuve ayer e insistió en venir.
—¿Venir? ¿A qué exactamente? ¿A mover tu cama? —Dave no apartaba la mirada del chico ése, el tal John. No era idiota, sabía lo que quería, y no era precisamente ser el amiguito gay.
—No…Dave. Dominic no pudo conciliar el sueño anoche; estuvo muy nervioso y perturbado por la pesadilla e insistía que había algo extraño en su alcoba. Sólo vine para demostrarle que no tiene nada realmente a lo cual temer.
—¿Algo extraño? Eso no me lo contaste Dominic. ¿Había alguien en la casa? ¿Entraron a robar?
—No, nada de eso —Dominic le echó una mirada recriminatoria a Jorah que Dave observó sin mucho agrado —. Cuando desperté de mi pesadilla…Sentía como si alguien más estuviera en mi cuarto…No escuchaba sonido alguno de la planta de abajo y no quise salir de la cama para examinar el resto de mi alcoba, pero me sentía observado y había una sombra persistente saliendo de mi cama que nunca estaba allí con anterioridad. Tuve miedo de lo que soñé, de lo que podría volver a soñar y de lo que estaba allí… así que no pude dormir lo que quedaba de la noche.
—Y ahora… John vino a ayudarte a dormir —Dave intercambio su mirada entre John y Dominic.
—A-Algo así… —Dominic frunció sutilmente las cejas tratando de comprender el por qué había invitado a su amigo a ayudarlo a dormir mientras Jorah lo observaba con una sonrisita divertida que disimuló apenas la pesada mirada de Dave cayó sobre él —. Bueno…cuando menos puede quedarse a cenar y a jugar un rato conmigo —se alzó de hombros —. Los días en los que no asistía al coro me iba a su casa a jugar un rato…él también faltó conmigo a las clases, aunque no tenía.
—¿A su casa? Imagino que tu abuelo británico estaba en casa cuando mi hermano subía a tu habitación —Dave estaba preocupado por la pesadilla, por lo que había pasado en la habitación de su hermano pero también quería respuestas sobre ese tal John.
—No, señor…Dave. Mi abuelo y mi abuela están en su casa de verano de Long Island.
—Usualmente no hay nadie en casa de Jorah, Dave —Dominic intervino —. Sus dos padres trabajan y su hermano está en Cambridge. Un par de veces me topé con su madre o su padre pero el resto del tiempo estábamos solos él y yo.
—Ya… —se lo pensó dos segundos, se iba a ganar de nuevo el odio de su hermano pero tenía que dejar las cosas en claro —. ¿Te gusta mi hermano, John?
—¡Dave! —Dominic reprendió abochornado dándole un golpecito en el brazo—Claro que-
—Si —Jorah sonrió tranquilo pero apenado mientras Dominic lo veía con los ojos abiertos como platos y las mejillas rojas como dos grandes y jugosas manzanas —. Dominic es un chico dulce, atractivo y encantador y me gusta mucho, señor. Aunque no pienso tocarlo sin su permiso, si es lo que cree; Bombón es un chico especial y debe ser tratado como tal.
—Creeme que sé que no vas a tocar a mi hermano sin su permiso, porque si lo haces, voy a tener que fracturarte ambas muñecas —lo dijo frío y completamente en serio —. Los dejaré solos para que hablen. Quiero la puerta abierta y tienen quince minutos, los esperaremos para cenar. Kurt está abajo con Nick —palmeó la espalda de su hermano y se marchó.
—No es por nada Bombón pero tu hermano no parece en absoluto tan bueno como lo describes —apenas Dave se marchó Jorah soltó una bocanada de aire y le permitió a su cuerpo relajarse; parecía cansado, preocupado e incómodo, por no decir que algo temeroso —. Estaba erizado como una mamá leona y sentía que en cualquier momento podría saltarme a la yugular para arrancarme la cabeza…
—¿Yo… te gusto? —Dominic tartamudeó jadeando sutilmente por la impresión. Jorah lo contempló y se sintió rebasado por lo indefenso, sorprendido y adorable que se veía en ese preciso momento, como si fuera un par de años más jóven —. ¿Cómo…? ¿Cuándo pasó eso? ¿Por qué…?
—¿Cómo? No sabría decirte cómo. Cuando empezaste clase únicamente me pareciste un chico bastante lindo y lucías algo indefenso. Además yo ya había estado en el grupo de los 'desadaptados' por largos años así que supe más o menos por lo que pasabas y…fuiste un niño muy valiente. Aunque te derrumbabas te levantabas. ¿Cuándo…? —Se alzó de hombros —. No sabría decirte bien cuando pero en algún momento, cuando tenías la cara bañada de granizado de cereza, me dieron ganas de tomarte por las mejillas y besarte, pero poco después te atrajo Kurt y…bueno. Tú entenderás.
—Entonces…Entonces cuando tú me preguntabas que si yo me imaginaba teniendo relaciones con-Con Kurt… que si alguna vez me imaginé besándolo…
—Podríamos decir que así es como yo juzgo que tú me gustas —Dominic enrojeció un poco más, si es que aquello era posible, tartamudeando y sin ser capaz de decir ni una palabra. Cuando Jorah se intentó acercar Dominic dio un paso atrás haciendo que Witte suspirara —. Como le dije a tu hermano, no pienso saltarte encima, no lo he hecho hasta ahora, ¿verdad? —Tras unos instantes Dom asintió —. Tranquilo Bombón.
—¿Por qué no me dijiste antes? —Jorah le echó un vistazo rápido a la puerta asegurándose que Dave no estuviera cerca. Regresó su atención a Dominic y acortó las distancias alzándole el mentón y dejando el rostro sonrojado a un palmo del suyo.
—Porque de haberlo hecho significaría que no acepto un 'no' por respuesta…que no me importaría si crees que alguien más te gusta, haría lo que fuera para enamorarte —Se acercó un poco más y le depositó un suave y cariñoso beso en la mejilla que dejó a Dominic anonado —. Y en vista de que pareces haber perdonado a Dave por enamorar a Kurt y que sabes que me gustas es buen momento para intentar enamorarte.
Bajaron a cenar y Dominic observó a Dave y Kurt felices, no se tomaban de las manos, no se besaban pero él sabía que estaban juntos que algo había pasado entre ellos en ese viaje. Se sintió triste por un momento pero no se podía mentir, lo que Jonah le había dicho había provocado que su cabeza diera vuelta y que su corazón tuviera otros intereses.
Nick nunca había estado más divertido. La cena había resultado divertida, el amigo de Dominic era insuperable diciendo estupideces y Kurt era tan fantástico que esperaba que Dave lo amarrara para que se quedara en su familia.
Familia tenía que pensar en ellos y tenía que cuidarlos y lo haría a pesar de él mismo.
Decidió dormir en el sofá esa noche, dejó su habitación cuando todos estaban dormidos, sin embargo no había podido pegar los ojos en toda la noche. Cada vez que intentaba dormir veía el rostro de Lucas Reynolds. Se levantó del sofá y empezó a caminar por la sala intentando olvidarse de su obsesión. Por su cabeza pasaba una y otra vez que tenía que saber el final de ese maldito diario, ¿qué era lo que había pasado en esa maldita casa?
Manténgase alejado
Las palabras de Bastian Neuer le retumbaban en la cabeza y había una terrible disputa entre lo que tenía que hacer y lo que sentía, esa maldita ansiedad, esa necesidad de saber la verdad. Empezó a subir lentamente las escaleras, abrió la puerta de su habitación y desesperadamente buscó el diario.
Buscó la página donde se había quedado y se puso a leer, no sin antes echarle un rápido vistazo al regalo que poco antes Dave le había obsequiado.
29 de Septiembre de 1987
Hoy hemos enterrado a nuestros padres. Ha sido sencillo y rápido, mis padres no tenían hermanos. Ambos somos mayores de edad, la casa está a nombre de los dos. No hay delito que perseguir ni hay sospechosos. Mis padres simplemente murieron.
Mi hermana está devastada, no ha parado de llorar y eso me pone feliz. Por primera vez su perfección ha sido superada y es frágil y dócil. Ella es ahora mía y su perfección jamás será vista por nadie más.
Nick entrecerró el diario, estaba sudoroso a pesar de que la habitación se encontraba helada. Empezaba a percibir ese olor fétido y espantoso, giró su cuello porque tenía la extraña sensación de que alguien lo observaba, no había nada, estaba solo; leía algo perturbador y tenía que terminarlo por el bien de su salud mental. Pasó la página y continuó leyendo.
La he alejado de Ben por fin y también abandonó esa estúpida idea de irse a estudiar medicina. Ahora ella sólo quiere estar en casa conmigo y eso es lo que me tiene tan emocionado. A pesar de todo lo que ha sufrido y de todo lo que ha abandonado sigue siendo igual de hermosa y esa hermosura será mía esta misma noche.
Las manos de Nick temblaban. Al principio Lucas le había parecido un chico solitario que se tenía que conformar con ser la sombra de una hermana brillante pero conforme avanzó en sus lecturas comprendió que Lucas estaba verdaderamente perturbado y que lo que había querido era destruir a su hermana desde el principio. Con temor pasó la página y se preparó para leer lo peor de todas las confesiones.
La aleje de todos, la aparte meticulosamente de todas las personas para que fuera sólo mía y lo he conseguido. Ahora sólo me queda terminar con todo, tengo que confesarle lo que le hice a los viejos. Fue sencillo, sólo tuve que cortar los frenos de su coche, se lo diré hoy, luego terminaré con ella porque no puedo soportar su mirada después de lo que pasó entre nosotros. Sé que ella realmente no lo quería y que yo la he obligado pero ella ha sido la culpable de que yo quisiera poseer su perfección.
Ahora tengo que preparar todo. Nuestra última cena, la escopeta de mi padre, el dios para ambos.
Le confesaré que mate a nuestros padres, la besaré en los labios, le pegaré un tiro y después me pegaré uno… tan simple y tan sencillo como eso.
Nick tragó, pasó a la siguiente página y la encontró vacía. Se había acabado. El maldito loco había violentado a su hermana de tal manera que la había llevado a ser un guiñapo, luego la había matado a ella, a sus padres y por fin había terminado con tanta locura pegándose un tiro. Cerró el maldito diario y lo enterró en lo más profundo de su escritorio, buscaría información sobre los Reynolds y tal vez después quemaría el maldito diario.
Nick no supo cuando se quedó dormido, sólo empezó a tener la peor de sus pesadillas esa noche. Lucas Reynolds, alto, rubio, vestido de vaqueros y con una escopeta en la mano persiguiendo a su hermana por cada habitación de esa casa. Estaba frenético, gritando el nombre de su hermana. Nick se retorcía desesperado en su cama intentando despertar pero no podía. Entonces vio a Lucas encerrando a su hermana en una de las habitaciones, lo vio levantar la escopeta y lo vio dispararle.
Lucas se giró y apuntó la escopeta hacia su boca. Nick quería gritar entre el sueño porque estaba desesperado, parecía que Lucas Reynolds podía verlo. Lucas sonrió colocando un dedo en el gatillo de la escopeta y luego le habló.
—Es tu turno… mátalos a todos…
Lucas se pegó un tiro después. Nick por fin pudo gritar, se despertó con los ojos completamente abiertos y gritó de nuevo porque vio a Lucas Reynolds en su habitación sonriendo hacia él.
—NOOOOOOOO….
—Nick —Dave entró a la habitación y encendió la luz. Su hermano estaba empapado de sudor, retorciéndose en la silla de su escritorio, respirando trabajosamente. Dave lo cogió por los brazos y empezó a sacudirlo para despertarlo —. NICK —lo volvió a sacudir y su hermano abrió los ojos lentamente —. ¿Estás bien? —Nick parpadeó y luego miró hacia todos lados en su habitación.
—¿Qué…
—Escuché tu grito, pensé que algo te había pasado pero cuando entre estabas dormido —Nick tragó. Había soñado que había despertado y que Lucas Reynolds estaba en su habitación.
—Fue una pesadilla… —Dave asintió. Nick observó una gota de sangre nítida que estaba sobre la cama y luego observó la mejilla de Dave, estaba sangrando de nuevo, como si la herida estuviera fresca —. Sangras —Dave se palpó la mejilla.
—Debí lastimarme con algo… —Nick le dio uno de sus pañuelos desechables para que Dave hiciera presión sobre la herida —. ¿Estás bien? —Nick asintió —. ¿Quieres algo? Tal vez un vaso de leche tibia —Nick negó. Ni siquiera se atrevía a hablar sobre el diario.
—Ve a la cama. Estoy bien, sólo fue una pesadilla —Dave lo observó unos segundos y luego se marchó. Nick dejó la luz encendida y ni siquiera intentó dormir más cuando bajó a la sala.
¿Él lograría ganar?
No dejaba de preguntárselo una y otra vez.
*Frase de Stephen King
No habrá capítulo de Maligno la siguiente semana.
