H-hola
-Sale tímidamente de su escondite.-
Yo…yo sólo…
¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento~!
Realmente lo siento. –Lloriquea en una esquina.-
Ha pasado tanto :C
Créanme que siempre he tenido en cuenta que me faltaba terminar u,u
Always.
Pero ya, aquí estoy, con miles de excusas, de las cuales solamente nombrare dos:
1.- Me borraron TODOS los documentos de mi Lap, enserio, todos, cada una de las historias, ya sean fanfics o propios, fueron borrados, aún sigo llorando por eso.
2.- Bueno, lo de siempre, sufrí un cruel bloqueo, eso sumado al inicio de un semestre casi infernal.
Pero, igual que siempre les agradezco a todos los que me apoyaron :D
Claudia:
Muchas gracias, de verdad, y sobre el Jerza, lo habrá, pero ya no aquí, si no en la secuela u,u
Gabe Logan.
Chappy Kuchiki.
YessCristopher.
Shaing.
Gracias, gracias de verdad por todo su apoyo. :D
Nos vemos abajo r,r
DISCLAIMER: Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen, si no al loquillo Hiro Mashima.
Sobreviví.
Capítulo.-17
"El inicio del Fin."
"I´m alive and sleep when I dead."
-Becca "I´m Alive".
Su cabeza zumbaba y en las plantas de sus pies podía sentir las maderas rotas.
-Erza…-
-¡Apúrate Lucy!-
Se detuvo sin poder evitarlo recargando su peso en la pared y observando analítica a su interlocutora.
-Debes llevar la vacuna Lucy. Ya.-
No dio tiempo a más quejas, sólo giro su rostro y cargó su arma, decidida e implacable agitó su cabello escarlata e inicio la batalla. A la altura de las escaleras, Lucy logro escuchar los balazos. Contuvo el aire en sus pulmones y bajo los primeros escalones sintiendo el sudor iniciar en su frente y el latir acelerado de su corazón, pequeñas partes de su cuerpo querían girar, regresar, pero por más que la muñeca con la que sostenía el maletín tiritara no podía volver. Sus prioridades ahora eran otras.
-¿Hermano?-
La pequeña Wendy se aferro a los protectores brazos de su hermano mayor y desesperada pidió una explicación con la pura mirada. Natsu esquivo su mirada alternándola en todos y cada uno de los otros presentes, desde Romeo que los observaba directamente, hasta Gray que terminaba de cerrar la cajuela, dedicándole una mirada comprensiva por varios micro-segundos. Natsu suspiro, indeciso.
-Es hora de irnos, no podíamos quedarnos para siempre.-
Y Wendy asintió soltándolo de apoco en poco, pero alterándose de nueva cuenta cuando vio a su preciado hermano caminar hacia la cabina y no hacía el interior del auto como debería.
-Her… ¡¿Hermano?!-
El joven la miro de reojo sin dejar de avanzar, pidiéndole silencio con la mirada.
-Detente, mocoso.-
Al final tuvo que detenerse, a regañadientes, pero lo hizo. La imponente figura de aquel rubio tatuado lo amedrentaba de una forma poco usual. Lo observo desde abajo, ahora siendo su persona la que exigía explicaciones.
-Yo me encargaré de que ambas lleguen, estén preparados.-
Nadie se negó, todos obedecieron, sabiendo de antemano a quiénes se refería: Lucy y Erza.
Azoto la puerta desesperado, golpeteando la punta de su pie contra el suelo del Jeep.
-Romperás el auto, idiota. Basta.-
Le pidió amablemente el azabache Gray. Ahora bufó, totalmente molesto. Juvia e un intento de aliviar las penas infantiles comenzó a tararear una extraña canción que probablemente sólo ella conocía, pero los hombros de los tres niños se relajaron, y haciéndole coro, los maullidos de ambos gatos y unos extraños berridos de parte de Prue.
Laxus mascullo fastidiado, cerrando la puertecilla y observando los controles, analizando cuáles tendría que presionar en unos momentos más para abrir las grandes puertas metálicas. Sobrepuso uno de sus dedos sobre el botón correcto y giro su vista al pasillo por el que tendrían que entrar los dos miembros restantes.
-Malditas nenas.-
Chisto la lengua y siguió observando cuidadosamente aquel oscuro pasillo.
Callo estruendosamente al doblarse uno de sus pies en los escalones, protegió las vacunas con sus brazos y rodó el último tramo.
"Que no se haya roto nada, que no se haya roto nada."
Canto en su mente, dejando escapar unos leves quejidos y deslizándose por el suelo con ayuda de sus brazos rasgados y sus piernas, los disparos se sintieron lejanos y su visión se volvió borrosa, de repente la respiración le fallaba y la cubría una espesa nube negra, sin embargo siguió deslizándose con todas sus fuerzas, justamente como en el conducto de ventilación. Justo como cuando hizo explotar su propio hogar.
"¡Lu-chan! Ayúdame."
"¡Sálvame!"
"Ayuda, Lucy, Ayuda."
-B-basta…basta…-
Cubrió sus oídos con ambas manos y clavo los dedos en su nuca, lastimándose, entrecerrando los ojos fuertemente e intentando seguir avanzando.
"Lucy"
-Basta.-
"¡Lucy!"
-¡Ya basta!-
-¡Lucy!-
Sus labios temblaron y su inútil vista capto una luz entre la nube negra, soltó levemente su cabeza y avanzo un poco, insegura.
-¿Qué?-
Balbuceo, avanzando otro poco, y otro. Sacando las manos de su cabeza y usándolas para moverse más rápido, desesperada.
-¡Lucy! ¿Qué haces en el suelo, maldita sea?-
Fue levantada de un solo brazo por Laxus, Lucy pestañeo meramente confundida y con leves temblores sacudiendo su cuerpo que por varios minutos no le permitieron sostenerse de pie. Laxus la analizo, arqueando una ceja y endureciendo su aspecto.
"Rota…ella está rota."
Después de llegar a un veredicto final logró ver el valioso equipaje que llevaba la blonda. Esta vez alzando ambas cejas y empujándola levemente hacia la puertecilla que cerro momentos antes.
-Ve, tienes que poner "eso" a salvo.-
No hubo replicas ni quejas, tambaleante y consternada, aún sin recuperarse de su pequeño ataque hizo lo que se le ordeno, observando todo y a la vez nada, aún abstraída en su mente, buscando un punto de retorno a la realidad.
Wendy, al ver a Lucy acercarse, bajó del auto a pesar de las quejas de su hermano y corrió al frente de la mujer.
-¿Lucy-san?-
Tímidamente se acerco, estirando su brazo y jalando de sus ropajes para llamar por completo su atención. Lo cual pareció resultar. Lucy dio un pequeño brinco en su lugar a unos pasos del transporte y desorientada, paseo su mirada hasta encontrarse con la de la pequeña frente suyo. Y pese a todo, formo una pequeña y lastimera sonrisa.
-Hola pequeña.-
Murmuro olvidando por instantes el nombre de la persona que tenía enfrente, pero varios ruidos, ya no drenados por el vacío de su mente les hicieron reaccionar.
-Vamos, debemos estar listos.-
Y a pasos agigantados llegaron ambas a la puerta trasera, abriéndola e ingresando.
-¡Lucy!-
Romeo fue el primero en recibirlas, observando cuidadosamente como su amiga rubia metía aquel maletín extraño debajo de uno de los asientos delanteros y seguidamente le dirigía una sonrisa. Bastante parecida a la que le dio a Wendy.
-Hola Romeo.-
Pero la sonrisa desapareció cuando unos gruesos dedos acariciaron sus pálidas mejillas, sorprendida Lucy viro levemente su rostro y lo miro atónita.
-Esa sonrisa no es la tuya. No es la real.-
Con esas palabras basto para que el lugar quedara en silencio, y de una manera absurda la mente obscurecida de la rubia empezara a esclarecerse levemente.
-No sonrías a menos que sea de verdad.-
Lesionada retrocedió, viendo a uno de esos hombres enmascarados desfallecer frente suyo gracias a una de sus balas, sin darle mayor importancia comenzó a bajar los escalones de manera presurosa, escuchando como de igual manera la seguían.
"No no la dejaran fácil."
Motivada por este pensamiento apresuro sus pasos gritando:
-¡Laxus, abre la maldita puerta!-
Cargó su arma de nueva cuenta y troto, alcanzando a oír como Laxus murmuraba algo como: Estas nenazas y sus pocos modales. Para después oprimir el botón como ya antes había ensayado.
-Deprisa, vamos.-
Y siguió de largo hasta llegar a la puerta semi abierta y detenerse al no ver ningún tipo de movimiento en el otro.
-¿Laxus?-
Este sólo la observo de reojo, con una sonrisa retorcida y una metralleta en el hombro.
"Diablos, no."
-Muévete, Laxus.-
Exigió, siseando cada palabra con un tono amenazante, sin lograr amedrentar a su oponente, que río fascinado.
-Lo admito, no eres tan nena.-
Chasquear la lengua no fue suficiente para acallar el ruido que hacían las pisadas de sus enemigos al acercarse.
-No podemos dejar esa puerta abierta, lo sabes, sería un desastre. Alguien debe quedarse a cerrarla. Ve tú.-
Erza negó ferozmente, conociendo el final de aquel cuento.
-Vamos todos.-
-Uno más, uno menos. Lárgate ya.-
Erza ya no tuvo tiempo de contestar, el sonido de armas enemigas cargándose la apresuro, bajo las escaleras aprisa y sólo al final volteo, viendo como Laxus cerraba la puerta y del otro lado ponía seguro, diciéndole con los labios:
-Cuídense.-
Sus ojos se endurecieron y corrió al automóvil, subiendo al volante y encendiéndolo, sin contestar ninguna duda, ni una sola.
-¿Dónde está Laxus?-
Ni siquiera a esa.
Laxus Dreyar, 28 años. Miembro del grupo de mercenarios "Fairy Tail" y nieto del líder. Sonrió torcidamente y sacó una cajetilla de cigarrillos, coloco uno en su boca mas no lo encendió.
"Es una metáfora."
Se dijo, y quitando el seguro al arma y con el cuerpo dañado por el roce de varias balas, disparo, observando por la ventanilla como el auto tomaba camino. Sonrió más. Una vez pudo notar el auto comenzaba a cruzar la línea de salida, presiono otro botón, el que cerraría las puertas, pero no bastaba con eso. Algunos hombres soltaron sus armas y prefirieron írsele encima. Nada nuevo.
-Vamos cabrones, den lo mejor que tienen.-
No tardaron mucho en tomarle la palabra y lograr golpearlo brutalmente, pero nada que el gran Laxus Dreyar no pudiera soportar. Y aún con el cigarro en la boca saco de uno de sus bolsillos una granada, sacándole el seguro y tirando se cabeza hacia atrás, ahí, tirado en el piso con varios cuerpos sujetándolo. Todo exploto.
Varios se encogieron en su lugar, viendo pasar por las vitrinas pequeños pedazos de fuego, cerrándose a sus espaldas y para siempre la montaña que escondía el laboratorio de Mavis Varmilion y con ello, Magnolia. Su antiguo hogar.
Jellal siguió analizando a una aún pálida Lucy, queriendo no prestar atención a los hechos actuales. Lucy aún con Jellal encima de su ya resquebrajada salud mantenía abrazada a su pecho a Michelle, que sollozaba de manera baja.
-¿Lo…lo logramos?-
Rompió por fin la tensión la siempre retraída Juvia. Provocando que varios rostros giraran de un lado para otro observándose mutuamente, analizando sus respuestas.
Jellal como respuesta, estiro una de sus manos y acaricio de forma leve la mano de Erza que se mantenía en la palanca de direcciones.
Y en todos se grabo la misma frase:
¨ Sobreviví ¨
Un Jeep algo gastado se estaciono fuera de un restaurante de comida rápida al lado de la carretera, bajando de el varias personas, entre ellas, una rubia con la chaqueta de algún hombre del grupo y los pies descalzos, y sin importarle su situación, esta avanzo junto a sus compañeros y entro haciendo sonar la campana del lugar, buscando con la mirada una mesa grande y posteriormente sentándose en ella. Todos tomaron lugar y pidieron el primer alimento que vieron en el menú, conformándose con echarle algo a sus vacíos estómagos, saboreando cada mordisco a sus alimentos. Y mientras devoraban lo que tenían frente suyo, una mujer regordeta se acerco a la mesa.
-Disculpen, jóvenes.-
Llamo la atención de los clientes que seguían algo cohibidos ante tantas personas vivas, manteniendo de igual forma un ojo alerta.
-Tomen esto.-
Ofreció entonces una muda de ropa y unas sandalias, extendiéndolas decididamente a la mujer rubia del grupo, quien sorprendida apenas alcanzo a balbucear y dejar la hamburguesa que masticaba, siendo Juvia quien tomara la ropa y agradeciera en su lugar.
-Hay un baño portátil afuera.-
Y después se retiro con esa sonrisa simpaticona que suelen tener todas las camareras maternales.
-V-vamos Lucy-san, la acompaño.-
Y arrastrando consigo a la blonda, Juvia hizo gala de su fuerza adquirida en esos pocos días en el infierno.
Pero a veces poco es suficiente.
Cuando ambas mujeres volvieron a tomar sus lugares y a seguir devorando lo que sea que les pusieran enfrente, una noticia en el viejo televisor del lugar llamó su atención.
-"Y después de varios días de incertidumbre sobre la situación en la actualmente cerrada ciudad de Magnolia, las autoridades avisaron que está madrugada la ciudad se derrumbó bajo las llamas iniciadas, particularmente, en la estación de bomberos. No se han encontrado sobrevivientes."-
Serios, como ya se les hacía costumbre, todos los miembros de la mesa se lanzaron miradas significativas, decidiendo guardar silencio y seguir con lo suyo, siendo Lucy quien echara una mirada al Jeep, casi pudiendo ver el maletín debajo del asiento del copiloto. Sintiéndose más segura.
En otras partes del estado de Fiore, la noticia nocturna sacudió más de un alma.
-…Mirajane-Onee…-
"Canta conmigo, aunque sea sólo hoy, quizás mañana el buen señor te lleve."
-Aerosmith "Dream On".
Epílogo:
Sus parpados se cerraron fuertemente, al final no fue buena idea abrirlos de una sola, su cabeza le taladraba y el mundo aún le daba vueltas, la televisión haciendo extraños sonidos frente a ella y los tres pulgosos a sus pies fue lo primero que noto.
-Esas pastillas sí funcionaron.-
Susurró de manera cansina y masajeando su cráneo, levantándose seguidamente, acaricio la cabeza de ambos gatos y el cachorro, aún con una mano en la cabeza se estiro por el control, apagando la actualmente inútil televisión. Una vez fuera de la comodidad del sofá, se estiro perezosamente y comenzó a caminar rumbo a las escaleras, tropezándose de cuando en cuando, al llegar al baño encendió la luz y abrió el botiquín para tomar el frasco de analgésicos que según su terapeuta le ayudarían a conciliar el sueño sin tener pesadillas, de nuevo. Pero antes de llegar a tomarlas pudo notar, ya un poco más despierta, el silencio sepulcral poco común en un fin de semana tan cercano a las festividades anuales de la ciudad, decidiendo entonces que primero iría a ver porque tanta calma.
Camino de manera algo aletargada hacía la planta baja y una vez allí asomo su cabeza por la ventana, encontrando la calle completamente vacía. Algo andaba mal. Muy mal. Y como llamado por sus pensamientos se escucho un gruñido lejano, haciendo a Lucy abrir sus ojos de manera brusca.
-No…no otra vez.-
"Porque por más que desee que el pasado no existiera;
Este existe."
-Sale de detrás de la silla.-
¿Y…qué tal?
¿Les gusto?
-Los mira ilusionada.-
Espero comprendan que lo hice tomando toda la inspiración que me llegó de un momento a otro y no me paré a descansar, por eso probablemente tenga algunos errorsillos (CofErrorsotesCof) pero les ruego me disculpen, y ahora:
¡CHAN,CHAN,CHAN~!
Este es el fin de Sobreviví amigos míos :D
-Hace fiesta hardcore.-
Todos están invitados, por cierto.
Ya después de…mucho tiempo. Nah, hace ya casi 3 años, y con sólo 17 capítulos, al fin termina –Llora.-
No lo puedo creer aún TTwTT
Yo…ya no sé qué decir :S
Sin alargarme más, ahora me embarcare con la secuela, daré lo mejor y espero está vez no tardar tanto ¬¬U
No publicare hasta no llevar al menos 3 capítulos. Así que sí tomara un tiempo :S
¡Pero gracias por su apoyo!
Los ama y se despide Sayuki Yukimura.
-Aura rosa.-
Sayuki Off.
