Capítulo 2
Reencuentro
Lo vio y simplemente no terminaba de creer aquello, sus ojos azules, ese accesorio en su cabeza idéntico al de ella, sus antenas en forma de guadañas, lo único diferente era su altura, era casi tan alto como Rojo o Purpura, había crecido mucho, pero era él, estaba segura, era Naga.
-Naga…- repitió el nombre del irken, como si tratara de convencerse a sí misma de que se trataba de su hermano mayor.
Naga soltó una pequeña risa al ver el semblante de su hermana y Tak al percatarse de aquello frunció el ceño –No te enojes, enana- dijo a modo de broma mientras se acercaba a la irken.
-Eres un tonto- dijo en un tono emberrinchado -¿Cómo rayos me encontraste?- le preguntó en cuanto el irken quedó frente a ella.
-Mimi se apagó- dijo con simpleza –Me preocupaste- dijo en un tono serio.
-¿Yo te preocupe?- no pudo evitar alzar la voz y casi gritar eso con enojo –Tu desapareciste por años sin decir nada- reclamó.
-Tuve que irme, Los Altos me enviaron a invadir no solo planetas sino galaxias enteras, sabes que era mi deber- dijo con seriedad sin apartar la mirada de su hermana.
-Pudiste al menos despedirte- agregó molesta.
-¿Y dejarte esperando algo que tal vez no regresara jamás?- dijo alzando un poco su tono de voz.
Después de eso ambos se miraron retadoramente, Tak estaba molesta y Naga estaba molesto de que su hermana se molestara, actuaba como un pequeño smeet. Al final Naga lanzó un suspiro, sabía lo necia, terca y testaruda que llegaba a ser su hermana.
-Lo siento- dijo desviando su mirada de la de Tak –Debí despedirme de ti, lamento no haberlo hecho- dijo con un tono algo arrepentido.
Tak no sabía que pensar de aquello, su hermano la había abandonado, pero se veía arrepentido por eso, después de todo tenía razón, los irken son criados para conquistar galaxias enteras no para forjar familias.
-Te extrañe imbécil- dijo Tak con una media sonrisa en su rostro.
Naga sonrió al ver sonreír, aunque sea un poco, a su hermana y sin pensarlo dos veces la abrazó –Yo también te extrañe pequeña berrinchuda- dijo en broma mientras la estrujaba.
-¡Suéltame!- gritó con molestia pero con un pequeño sonrojo en sus mejillas.
Después de un rato más, Naga decidió soltar a Tak –Sabes siempre estuve al pendiente de ti- mencionó el irken, Tak, que se encontraba desarrugando su ropa gracias al abrazo de su hermano, arqueó una ceja ante aquello –Por medio de Mimi, cuando supe que tenías una UCI la rastreé con Evon y después de encontrarla enlacé su señal con la de mi computadora- explicó.
-¿Me espiabas?- dijo en un tono sorprendida.
-No, yo te cuidaba, no sabía que hacías exactamente, solo sabía en qué lugar te encontrabas y como estabas- explicó.
-Me espiabas- más que pregunta fue afirmación.
-Terca- bufó el irken.
-Chismoso- se defendió Tak.
Habían pasado algunas horas desde aquella charla entre los irkens, ahora Naga se encontraba concentrado reparando a Mimi, mientras Tak comía algunos bocadillos que su hermano le había dado.
-Y dime…- Naga interrumpió aquel silencio, sin dejar la reparación de la UCI de su hermana -¿Cómo terminaste en ese planeta?- preguntó con algo de curiosidad.
Tak se tensó ante aquello, realmente no tenía ganas de hablar de eso, pero sabía que tarde o temprano tenía que contarle la verdad a su hermano –Estuve en la Tierra- dijo sin si quiera mirar a Naga.
-Yo no te pregunte eso- dijo algo extrañado por su respuesta.
-No he terminado de explicarte- regañó –Tuve un incidente con un irken idiota y un humano cabezón- Naga simplemente no entendía nada y solo atinó a ver a su hermana con una cara que reflejaba confusión, Tak solo rodó los ojos –intenté sabotear la misión de ese imbécil, quería darle a Los Altos ese mugroso planeta lleno de golosinas, pero fallé, ese humano cabezota y ese inútil intento de invasor de alguna manera sabotearon a Mimi y me soltaron en el espacio en esa capsula de escape- dijo un poco molesta.
-¿Por qué quisiste sabotear la misión de un invasor?- preguntó mientras le prestaba nuevamente atención a Mimi, Tak estaba a punto de decir algo pero Naga siguió hablando –En parte te merecías eso- dijo sin prestarle mucho interés a lo que acababa de decir.
-¡No lo entiendes!- gritó molesta –El imbécil de Zim saboteó mi prueba para ser un invasor, ¡termine siendo una maldita conserje! Yo merecía ser invasor, no él- decía cada vez más enojada.
-Espera…- dijo al recordar algo -¿Dijiste Zim? No era ese enano raro, ya sabes cuando ustedes eran solo unos smeets…- decía un poco pensativo Naga.
-¡Cállate!- interrumpió la irken –al parecer él no recuerda nada de eso, de hecho me sorprende que recuerde su propio nombre- dijo mientras se cruzaba de brazos.
-Esta bien, solo cálmate—dijo en un tono divertido, luego cierto recuerdo surcó su mente y su semblante cambio totalmente -¿Los Altos saben lo que pasó?- preguntó con seriedad en su voz.
Tak sintió una especie de escalofrió bajar por su espalda, por un momento los había olvidado –No- dijo con preocupación en su voz, sabía que había prometido darles como ofrenda el planeta Tierra lleno de golosinas y al final no les cumplió, esa era una terrible deshonra y seguramente Los Altos no querrían saber nada de ella, incluso su destino podría ser mucho peor que el exilio.
-¿Y qué piensas hacer?- preguntó aun con seriedad.
-No… no lo sé- dijo con sinceridad.
Naga detuvo lo que hacía, sabía muy bien que no podía decirle a Tak lo que Los Altos le habían pedido, eso seguramente provocaría que ella se alejara nuevamente y esta vez para siempre, apreciaba demasiado a Tak como para deshacerse de ella -¿Sabes que te mataran por mentirles?- preguntó.
Tak tragó duro, Naga tenía razón y ella lo sabía –Si- dijo cabizbaja.
Naga lanzó un suspiro, sabía que desobedecer a Los Altos era el peor error que podía cometer cualquier irken, pero era su hermana, estuvo muchos años separado de ella y ahora que la encontraba de nuevo tenía que matarla, eso no era justo. De la nada una loca idea golpeó su mente.
Naga sonrió de medio lado –Sabes… podríamos hacer algo- dijo en un tono malicioso.
Tak no entendía a lo que se refería su hermano mayor -¿Qué cosa?- dijo con una ceja arqueada.
-Escuche que exiliaron a un imbécil en ese planeta llamado Tierra- dijo con una enorme sonrisa.
-¿Zim?- preguntó Tak aun sin entender el punto.
-Sí, aja ese- dijo restándole importancia –El caso es...- dijo mientras volteaba a ver a su hermana por primera vez en toda la conversación –que ellos jamás pondrán un solo pie en ese planeta, por obvias razones- dijo con una enorme sonrisa.
-¿y?- dijo con desinterés, Tak se encontraba en una fase de negación, realmente no quería saber que eso que ella pensaba era lo mismo que Naga pensaba.
-Podrías quedarte en ese planeta, ellos ni siquiera están seguros de que estés viva- soltó de una vez.
-¡Eso jamás! No habitaré el mismo planeta que el enano de Zim- dijo molesta.
-Si Rojo y Purpura saben de ti, lo más probables es que quieran borrarte del mapa- dijo con seriedad.
-Me niego- volvió a hacer un berrinche.
-Tak, tú y yo sabemos muy bien que no hay otra opción, además te prometo que no estarás sola- dijo con seriedad.
Tak lo miró sin entender eso último –Si te refieres a Mimi, ya la sabotearon una vez- dijo con el ceño fruncido.
-No me refiero a Mimi- dijo mientras se acercaba a la irken –Yo estaré contigo- dijo mientras se paraba junto a ella.
Tak abrió sus ojos de la impresión -¿Estás dispuesto abandonar todo, solo por mí?- dijo con una ceja arqueada.
-Sabes Tak… al principio pensé que invadir galaxias por mis lideres era lo mejor del universo, pero… la vida de un invasor es triste y solitaria, no te lo negaré, sentir ese poder al hacer caer todos esos imperios es algo tan increíble que no se puede describir con simples palabras, pero existen cosas más importantes que eso… lo he comprendido al verte de nuevo, me di cuenta de todo lo que me perdí, al verte tan cambiada… Tak… ahora tu eres lo más importante para mí- dijo mientras le regalaba una sonrisa.
Tak meditó todo aquello, su mente ahora era un caos –Eres un cursi, pero… creo que tienes algo de razón- dijo no muy segura.
-Bien… Entonces nos ocultaremos en el planeta Tierra- dijo mientras regresaba a reparar a la pequeña UCI –Desde ahora seremos fugitivos- dijo con una sonrisa divertida en sus labios.
