Capítulo 4

Siguiendo al enemigo

La campana sonó, indicando que las clases habían concluido, todos los chicos salieron con prisa y desesperación de aquel edificio, a excepción de unos cuantos.

Tak caminó hasta la salida de la escuela, su rostro reflejaba lo mucho que le desagradaba ese lugar y todos los chicos que se encontraban ahí, en un árbol cercano pudo divisar a su UCI, la cual llevaba su disfraz de gato, estaba sentada a la espera de su dueña. Cundo Tak estuvo frente a su pequeña y ya reparada Mimi, acarició la cabeza de la pequeña gatita.

-Me alegra que te encuentres bien- dijo con sinceridad.

Mimi solo la observó, en ocasiones Tak se sentía celosa de Zim y su UCI, ellos podían hablar, tal vez no hablaban de cosas importantes, pero podían hablar entre ellos, ella deseaba saber lo que Mimi pensaba, poder escucharla. Miró nuevamente a Mimi y sonrió de medio lado, estaba contenta con su UCI, tal vez no podía hablar, pero era leal y obedecía sus órdenes sin dudar, además, una sola mirada de Mimi valía más que mil palabras.

-Mimi, vámonos- ordenó a la pequeña UCI y así ambas emprendieron su camino.


A pesar de todo ese ruido a su alrededor, ella no apartaba su mirada de aquel aparato tan importante y vital para ella, eso no quería decir que todo ese ruido no le importara, la verdad es que le molestaba y mucho, pero si nadie se metía con su integridad física y se mantenían alejados a una distancia prudente de ella, todos estarían a salvo, aunque en ocasiones deseaba de todo corazón que alguien por lo menos la mirara y así poder descargar su furia con ese alguien.

-Aquí estas, te estuve buscando- escuchó una voz detrás de ella.

-Vámonos- dijo mientras apretaba con agilidad los botones de su videojuego sin despegar la mirada de este.

-Creo que tendrás que irte sola- esas palabras la hicieron enfurecer, pero su videojuego era más importante, ya tendría tiempo de desquitarse con su hermano –Veras Gaz, hoy regresó Tak y no creo que trame nada bueno, aunque dijo que no le importaba apoderarse de la Tierra ni ser una invasora, pero yo sé que ella no es de fiar, después de todo es una irken, son una raza alienígena malvada y mentirosa, no dejare que ella se salga de con la suya, salvaré al planeta mil veces de esa irken si es necesario, así que hoy la seguiré, descubriré cuál es su plan y la detendré, es un plan infalible- de nuevo parecía hablar con él mismo, a Gaz realmente eso no le importaba, lo último que había escuchado fue un Veras Gaz, después de eso todo lo demás fue solo un montón de balbuceos sin sentido.

-Tu voz me irrita- dijo con seriedad y algo de enojo –Si no ibas a acompañarme a casa desde un principio pudiste decirlo- y sin más empezó a caminar sin apartar la mirada de su videojuego –odio tener que esperar- dijo más para ella misma que para su hermano, pero aun así él logró escucharla.

Dib solo la observó marcharse, no le sorprendió la actitud de su hermana, después de todo ella era así y estaba seguro de que eso jamás cambiaria, le restó importancia al asunto y se dispuso a perseguir a la chica irken.


-Mimi, rastrea la ubicación de Evon y dirígete hacia su posición- ordenó Tak sin dejar de caminar, su UCI solo asintió y obedeció las órdenes de su propietaria.

Algo similar al sonido de una ramita de árbol siendo pisada llamó la atención de la irken, la cual se quedó quieta y volteó para ver qué era lo que había provocado aquello, para su sorpresa no había nada detrás de ella, al parecer aquella calle por donde caminaba no era muy concurrida, frunció el ceño, sabía que su UCI y ella no eran las únicas ahí y no se iría hasta descubrir al espía.

Escondido detrás de unos arbustos y con su cara llena de preocupación al sentirse descubierto, se encontraba aquel niño verde, desde que vio partir a la chica junto con Mimi se había dedicado a seguirla, tal vez así llegaría a la base de la chica y podría descubrir por qué se encontraba de vuelta en la Tierra. Se puso aún más alterado cuando los arbustos que estaban junto de él se empezaron a mover, no sabía qué hacer, lo más probable era que si corría Tak lo perseguiría hasta el fin del mundo para despellejarlo con sus propias manos y si se quedaba ahí lo único que lograría seria acortar su muerte. ¿Pero en que rayos estaba pensando? Él es Zim, ella era la que debía de estar alterada con su sola presencia, su mirada se tornó seria e intimidante, solo esperaba que todo ese arranque de valor no se esfumara al ver a la irken, después de todo el incidente con los casilleros lo había dejado algo adolorido.

Cuando los arbustos dejaron de moverse, pudo ver la enorme cabeza de su compañero de clases. Dib al ver al enano verde, y la mirada que este le lanzaba, arqueó una ceja. Zim por su parte gruñó al verlo mejor, ¿Qué se supone que hacia él ahí? Lo único que había logrado era haberle sacado el susto de su vida.

-¿Qué haces aquí? Se supone que debiste haberte ido con la Gaz humana- reclamó al chico.

-Le dije que se fuera porqué… espera, yo no debo darte explicaciones- dijo esto último un poco molesto.

-Vete- ordenó con algo de molestia en su voz –Arruinaras la misión de Zim- le dijo en un tono serio.

-¿Por qué debo irme yo?- preguntó con una ceja arqueada –Estoy siguiendo a Tak y no permitiré que te entrometas en esto- dijo igual de serio que Zim.

-¡Mientes!- gritó molesto –Yo soy el que está siguiendo a Tak, humano apestoso- reclamó.

-Yo estoy siguiendo a Tak- reclamó de igual forma el chico cabezón.

-¡Mentira!- gritó de nuevo.

-No es cierto- exclamó molesto.

-Tonto humano, Zim es el único que puede seguir a Tak- dijo mientras le lanzaba un mirada retadora al chico.

-Esta… bien, tu eres el que sigue a Tak- y sin más se fue corriendo como desquiciado de aquel lugar.

-Bien, eso fue muy fácil. Tal parece que el Dib empieza a reconocer mi superioridad- dijo con orgullo.

Se dio la vuelta para seguir acosando a su compañera irken, pero se quedó estático al ver a Tak en su forma irken y con sus extremidades robóticas desplegadas justo detrás de él.

-Así que… me estas espiando- dijo con una mirada sombría y un tono de voz aterrador.


Cerró aquel libro que sostenía en sus manos con algo de cansancio, era el quinto libro que había terminado ese día, trabajar en esa librería tenía sus beneficios, ahora sabia un poco más acerca de ese planeta y ni siquiera tuvo que salir a hablar con nadie, al parecer la gente ya no compraba libros, en ocasiones entraban algunas personas pero solo veían algunos títulos y se marchaban sin comprar nada. El señor Walter, el dueño del lugar, había sido muy amable en haberlo dejado leer los libros que quisiera.

Observó aquel lugar donde se encontraba, había muchos estantes con libros, algunas telarañas adornaban las paredes, todo se encontraba cubierto con una fina capa de polvo; habían algunas personas viendo los libros de los estantes, 3 en total, pero ni siquiera tocaban los libros, solo leían los títulos, al igual que los otros.

Desvió su mirada a uno de los libros que quería leer, lo tomó entre sus manos y sonrió de medio lado, estaría bien estudiar algo de la historia antigua de ese planeta.

-Disculpe…- escuchó una voz.

Alzó la vista para encontrarse con un chico del otro lado del mostrador -¿En qué puedo ayudarte?- preguntó mientras arqueaba una ceja, era la primera persona que le hablaba.

-Quiero… quiero este libro- dijo con un poco de timidez el chico mientras le mostraba un libro que sostenía entre sus manos.

Naga sujetó entre sus manos el libro que el chico tenia -Como saber si estás loco- leyó el título de aquel libro, miró al chico y enarcó una ceja, el chico no parecía estar loco. Alzó sus hombros restándole importancia al asunto y se dedicó a hacer su trabajo –El libro está en oferta, son 9 dólares- indicó al chico.

-Mira eso- se escuchó una voz femenina, ambos chicos voltearon a ver a las otras dos chicas que se encontraban dentro de la librería, al parecer conocían al chico –El tonto de Todd quiere saber si está loco y lo hace consultando un libro- dijo una de las chicas en un tono burlón, mientras ambas se acercaban a Todd.

-Sabes Casil, te ahorrarías el dinero que gastas en ese libro si solo le preguntas a alguien de la clase si estás loco, te contestarían sin chistar, ¡Chico loco!- le dijo la otra chica mientras ambas empezaban a reír.

Todd bajó la mirada, no se defendió ni dijo nada, realmente todas esas burlas lo incomodaban, pero no quería pelear.

Naga había observado la escena y observó al chico, eso no era justo, frunció el ceño, de alguna extraña manera todo aquello lo había molestado –Oigan chicas, ¿no creen que sería divertido caminar hasta que les sangren los pies?- les dijo a ambas mientras nuevamente aquel destello azul pasaba por los ojos de Naga y una sonrisa se dibujaba en sus labios.

-Sí, creo que eso sería divertido- dijo una mientras salía de la librería.

-Yo también voy- dijo la otra mientras seguía a su compañera.

Por suerte para Naga, Todd no logró ver el destello de sus ojos, solo se limitó a observar la escena sin entender mucho aquello.

-Nueve dólares chico- recordó Naga como si aquel suceso jamás hubiese ocurrido.

-S… si- dijo el chico para después entregarle la cantidad exacta a Naga y después marcharse.

-Oye…- Naga llamó al chico, Todd volteó a ver al chico mientras posaba una de sus manos en la puerta con la intención de abrirla –Ser diferente no te vuelve una persona loca- Todd arqueó una ceja sin entender –Solo digo que no creas todo lo que te dicen los demás- dijo esto último con una amable sonrisa.

Todd le regresó la sonrisa –Gracias- y después de eso se marchó.

Naga solo lo observó marcharse.

-No deberías meterte en la vida de las personas- escuchó una voz muy conocida.

-¿Cuánto tiempo llevas ahí?- preguntó divertido.

-El suficiente- dijo Tak mientras salía de detrás de uno de los libreros de la tienda.

-Ahora tú me espías- dijo con una sonrisa.

-No te espío- dijo molesta, Naga rió y ella solo rodó los ojos -¿Libros? ¿Es en serio? ¿Vendes libros?- dijo mientras se acercaba a su hermano.

-Es información- dijo mientras sostenía un libro entre sus manos –Además, no viene mucha gente y eso me agrada- dijo sonriente.

-Y yo tengo que asistir a una escuela llena de imbéciles- dijo mientras se cruzaba de brazos.

-Quejumbrosa- dijo divertido, era muy entretenido hacer molestar a su hermana, al menos para él.

-¡Ya vámonos!- gritó molesta.

-Todavía me quedan quince minutos de trabajo- dijo mientras señalaba un reloj en la pared, Tak solo se limitó a fulminarlo con la mirada.


-Maldita Tak- dijo molesto mientras cerraba la puerta de su casa detrás de él.

Ese intento de irken invasor lo había golpeado, tenía rasguños y hematomas por todos lados, estaba molesto, muy molesto, pero estaba seguro de que esto no se quedaría así, averiguaría que era lo que esa sucia Tak estaba tramando, la vencería y luego se la entregaría a los Altos, ahora que lo pensaba ¿Debería decirles que esa enana estaba de regreso?... tal vez después, por ahora debía planear su ataque.

-Jefecito- saludo alegremente su UCI mientras agitaba su mano en el aire, se encontraba viendo la televisión junto a Minialce, ambos sentados en el amplio sofá.

Zim solo se limitó a mirar a ambos, iba a decirles algo pero sabía que estaba por comenzar Mico Feo y una vez que ese programa infernal comenzaba, esos dos no obedecían órdenes.

Totalmente cansado y adolorido, se dirigió a su laboratorio, tenía que averiguar dónde estaba la base de Tak y de paso gritarle una considerable cantidad de insultos, en todos los idiomas que conocía, a su computadora por no avisarle que una nave se había infiltrado en la órbita terrestre.

Entró a la cocina y caminó hasta estar frente al escusado, se colocó dentro de dicho artefacto y tiró de la cadena para descender a su preciado laboratorio. Una vez ahí, se deshizo de su incomodo disfraz y caminó hasta quedar frente a su computadora, tomó asiento frente a esta y así se quedó, quieto y en silencio, pasaron quince minutos y aquel aparato de inteligencia artificial se "preocupó" y decidió interferir.

-¿Amo se encuentra bien?- preguntó al notar los golpes y arañazos del irken.

-¿Qué si estoy bien?- preguntó relajado, su computadora solo emitió un aja -¡Es más que obvio que no estoy bien, pedazo de chatarra!- gritó molesto.

Su computadora, ya acostumbrada a las rabietas del irken, tomó aquello como si fuese lo más normal del mundo -¿Sucedió algo?- preguntó con tranquilidad.

-¡Claro que sucedió algo!- gritó igual de molesto –La enana estúpida intento de irken Tak está de vuelta y me golpeó, ha osado golpearme a mi ¡Al poderoso Zim!- siguió gritando.

-¿La joven Tak está de vuelta?- preguntó como si hubiese preguntado la hora.

Zim miró con desprecio a su computadora mientras un tic nervioso se apoderaba de su ojo izquierdo, en ocasiones era más irritante que su UCI, y entonces logró su cometido, gritó todos y cada uno de los insultos que conocía, en orden alfabético según los planetas de dónde provenía el idioma. Después de ese desahogo su respiración parecía agitada, se calmó y miró a su computadora -¿Por qué rayos no me avisaste que una nave no humana aterrizaría aquí en la Tierra?- preguntó con enojo.

-Amo…- llamó al irken, el cual miró la enorme computadora –Yo si le avise lo de la nave- mencionó tranquilamente.

-¡Mientes!- gritó molesto.

-Si lo hice, hace dos días, eran las 11:22 pm cuando le avisé que una nave había entrado en la órbita terrestre- dijo con simpleza.

-¡Mentes! ¡Mentiras! ¡Sucias mentiras!- exclamó exaltado.

-Sí le avisé, todo está almacenado en mi memoria, usted acababa de recibir un pedido de Comidortia cuando el incidente ocurrió- mencionó el aparato.

Esta vez, Zim meditó un poco antes de gritarle a su computadora, claro que lo recordaba, había recibido hace dos días un encargo de rosquillas de Comidortia, las cuales tenían una nota del mismo Sizz-Lorr, Te atraparé Zim, leyó en la nota y después de esola hizo bolita y la arrojó lejos de él, recordó también que su computadora había balbuceado un montón de cosas sin sentido que él mismo decidió ignorar, en ese momento solo importaban sus rosquillas.

Volvió a la realidad -¿Cómo te atreves a corregir al gran Zim?- gritó molesto, su computadora solo bufó –Culpas de tus errores a Zim- reclamó.

-Como usted diga, amo- dijo la voz de su computadora, se había cansado de discutir con el irken, sabía lo testarudo que este podía llegar a ser.

-Como sea- dijo restándole importancia al asunto –Para remediar tu enorme y claro error, quiero que me digas la ubicación de aquella nave- pidió con su típico aire de grandeza.

-Sí, amo- dijo para después calcular la ubicación de la nave –Según mis cálculos, la nave de procedencia irken aterrizó a unas ocho cuadras de la residencia de los Membrana- explicó.

-Excelente- dijo con aquella sonrisa maliciosa en forma de zíper tan característica de él.


Hola gente, hasta quí el cap xD espero le geste y debo mencionar que a escena de Todd iba a ser algo diferente xD iba a meter a Devi, pero al final me arrepentí e hice toda una revoltura D:

Gracias UnaMasEnLaFila por el review c: y no sé el por qué D: xD bueno espero leerte mas seguido por aquí

Bueno chicos y chicas los dejo nos leemos luego