Capítulo 5
Vive en sociedad y visita al enemigo
Estaba harta, no tenía idea de cuánto tiempo llevaban caminando, pero ya se había cansado de estar en ese lugar con toda ese montón de gente estúpida. Desde que su hermano había concluido su jornada de trabajo, él la había obligado a ir al centro comercial de la ciudad, según él, tenía la intención de averiguar qué tipo de alimentos podían consumir.
Observó a su hermano y no pudo evitar hacer una mueca de desagrado, lo primero que Naga había comprado era un estúpido granizado y al parecer era uno de los alimentos que podían consumir, era el quinto granizado que llevaba desde que pusieron un pie sobre aquel lugar.
-¿Sucede algo?- preguntó al ver como lo miraba su hermana.
-No- dijo con simpleza mientras volteaba a ver hacia el frente.
-No has dicho nada desde que llegamos- dijo sin apartar su mirada de Tak -¿Quieres probar algo?- preguntó.
Para Tak, aquello fue casi como un insulto, ella aún no estaba muy de acuerdo en habitar aquel planeta y se reusaba a llevar una vida como humano, solo el hecho de pensar en probar algún alimento terrícola la hacía sentir nauseas.
-No- contestó con enojo en su voz.
-¿Por qué estas molesta?- preguntó Naga, ya acostumbrado a los berrinches y rabietas de su hermana menor.
-No estoy molesta- dijo con enojo.
-Si lo estás- insistió el irken.
-¡Qué no!- gritó furiosa.
-Claro que si- siguió insistiendo, con un tono relajado.
Tak lanzó un grito de frustración y desesperación –Si, estoy molesta- admitió –odio está sucia bola de tierra, odio esta maldita comida- dijo señalando el granizado de cereza que su hermano sostenía entre sus manos –odio tener que ir a esa maldita escuela, ¡Odio todo!- gritó esto último con mayor intensidad.
Naga miró a su hermana y luego observó cómo la gente que pasaba por ahí los observaba de pies a cabeza, toda esa gente se había acercado al ver la rabieta de Tak, los veían como si fueran un bicho raro o algo así, sonrió de medio lado al darse cuenta de la escenita que había armado su hermanita y la multitud que esta había atraído.
-No se preocupen…- explicó a la gente que los miraba - está en su periodo- dijo para calmar a la multitud con una enorme sonrisa en sus labios.
Al parecer la gente logró entender aquello, algunos asintieron con la cabeza y siguieron su camino, otros solo susurraron un eso explica o un me lo imaginé, y así poco a poco esa multitud se disipó.
Naga miró nuevamente a su hermanita y pudo ver ira total en sus ojos y un sonrojo en sus mejillas, era claro que ella había entendido a lo que se refería -¡Yo no tengo eso!- lo regañó –y si lo tuviera, no tienes derecho a vociferar esas cosas- le dijo con enojo.
Naga no pudo evitar reírse de su hermanita, lo cual solo ocasionó que se molestara más –Vamos, no seas gruñona- dijo entre risas –Deberías ser madura y actuar como la irken de 162 años que eres- dijo en broma.
-Y tú como el irken de 218 que eres- dijo sin cambiar ese tono molesto mientras le daba la espalda a su hermano.
No podía creer lo que sus ojos veían, estaba de pie frente a la casa que se suponía era la nueva base de Tak, llevaba su disfraz puesto y se encontraba solo, ya que al parecer había una maratón de Mico Feo y cuando apagó la televisión para llamar la atención de sus ayudantes, estos casi lo asesinaron, así que estaba solo en ese lugar.
-¿Por qué la casa de Tak se ve mejor que la de Zim?- se preguntó molesto al ver la enorme casa, tenía dos pisos y era bastante ancha, sin mencionar que el patio era enorme, incluso esa casa parecía una construcción más humana que su propia casa.
Gruñó nuevamente y apretó fuertemente sus dientes – Después arreglaré cuentas con esa inútil computadora- dijo con enojo (celos) en su voz –Por ahora debo infiltrarme en la base de esa molesta conserje- se dijo a sí mismo.
Arqueó una ceja y caminó con dirección a la entrada del patio frontal de la casa, quería estar seguro de que tan protegido estaba el perímetro, en cuanto su pie tocó la entrada de la casa una sombra se acercó rápidamente a él, aquella sombra lo rodeó y después de eso se paró junto de él, dejando ver a una pequeña UCI con su disfraz de gato, sentada justo al lado de Zim.
-¿Mimi?- preguntó al reconocer a la pequeña gatita -¡Ja! ¿Tú eres la gran defensa de la base?- preguntó en un tono burlón –No te tengo miedo- dijo con una gran sonrisa.
La UCI solo lo miró sin siquiera moverse un poco, Zim la observó y al ver que la pequeña gatita ni se inmutaba decidió dar otro paso hacia la casa, pero inmediatamente, de la misma manera en la que Mimi había llegado, un perro Doberman se paró frente de él y gruñó amenazadoramente, Zim inmediatamente retrocedió unos pasos.
-Bien… tú sí eres algo atemorizante- dijo al ver mejor a aquel perro, el cual solo lo miró seriamente.
-Aun así, Zim entrará a la base- gritó retadoramente a ambos animales.
Caminó nuevamente con dirección a aquella base, pero esta vez en cuanto puso un pie sobre el terreno de la casa, esta desplegó tantas armas que fácilmente podría haber acabado con un continente entero, Zim se paró en seco al ver todo aquello.
-Irken Zim, se le recomienda retirarse del perímetro, de lo contrario sus actos serán considerados hostiles y se procederá a abrir fuego contra usted- se escuchó la voz de una computadora hablar.
-¿Cómo sabes que soy Zim?- peguntó con una ceja arqueada, no recordaba que la voz de la computadora de Tak fuera esa.
-Los datos de la UCI Mimi han sido vaciados en mi memoria- explicó aquella computadora.
-Ya veo- dijo en un tono pensativo –Has ganado esta vez Tak, pero te prometo que al final Zim será el ganador- gritó al aire como si Tak realmente pudiera escucharlo.
-Usted fue advertido- y después de aquellas palabras una lluvia de lásers cayó sobre Zim, el cual apenas y podía esquivarlos.
Corrió lo más rápido que podía tratando de esquivar aquellos lásers, pero aun así algunos lograron rozar su cuerpo, provocando algunos rasguños bastante dolorosos, había corrido como dos cuadras y aun así esos lásers lo seguían acosando, una pantalla salió de su Pak y en esta se mostraba al pequeño Gir.
-¡Gir!- gritó con algo de desesperación –Rescata a tu amo, estoy en peligro- ordenó al pequeño robot.
-¡Mico Feo! ¡Mico Feo! ¡Mico Feo! ¡Mico Feo! ¡Mico Feo! ¡Mico Feo! ¡Mico Feo! ¡Mico Feo!- gritaba sin parar el pequeño robot.
Nuevamente aquel tic nervioso se apoderó del ojo de Zim y la transmisión de la pantalla se cortó –Sucio y asqueroso robot…- no pudo continuar ya que un láser había golpeado su brazo, haciendo que el irken gritara de dolor.
Estaba sentada mirando el techo de aquel lugar, estaba muy, muy, muy, muy aburrida, Naga se había ido hace un largo rato, ella estaba cansada y Naga quería seguir buscando cosas, así que la dejo sentada en una banca del centro comercial mientras él seguía su búsqueda, pero estar ahí era bastante aburrido.
-¿Qué haces aquí?- escuchó como le preguntaban con una voz muy seria, dirigió su mirada hacia el propietario de aquella voz y pudo observar a su compañero cabezón de clases que la miraba con seriedad.
-¿Por qué debería importarte eso?- preguntó con una ceja arqueada.
-No me respondiste- dijo con el chico con el ceño fruncido.
Tak lanzó un suspiro de frustración –No estoy de humor para esto- dijo mientras se ponía de pie con intenciones de irse.
-Espera- dijo el chico mientras tomaba a la chica del brazo, deteniendo así su partida –No dejare que se apoderen de la Tierra- dijo a modo de amenaza.
Tak lo miró con desprecio –No me interesa tu maldito planeta- dijo mientras se zafaba bruscamente del agarre del chico.
-¿Entonces que pretendes?- dijo con una ceja arqueada y una mirada de confusión.
Tak no sabía si confiar o no en aquel humano, la última vez que estuvo en ese planeta había forjado una amistad con aquel chico, pero sabía que aquello se había deshecho desde el momento en el que intento destruir su planeta –Te aseguro que no estoy de vacaciones- dijo mientras desviaba su mirada.
Dib la observó, no se veía tan fuerte y segura como siempre, algo no estaba bien -¿Sucede algo?- preguntó dudoso de sus palabras, no estaba seguro si hablar con ella era lo mejor.
-Eso no te importa- dijo mientras esa mirada agresiva tan típica de ella regresaba a sus ojos, como si lo anterior jamás hubiese ocurrido, se dio la vuelta con intenciones de irse de nuevo.
-Eres igual de testaruda que Zim- dijo con una ceja arqueada.
Tak se paró en seco ante aquellas palaras dichas por el chico cabezón -¡No vuelvas a compararme con ese inútil!- gritó molesta mientras volteaba a ver a Dib.
El chico de gafas se dio cuenta de que la irken hervía en rabia ante aquellas palabras –Yo…- no podía articular palabra alguna, era como si su idioma se hubiese borrado de su memoria.
Tak gruñó –Solo te advertiré una cosa- dijo mientras se acerca amenazadoramente al chico hasta quedar frente a frente con él –Probablemente esté en este cochino planeta mucho tiempo, así que si quieres seguir con tus extremidades unidas a tu cuerpo, te pido… no, te ordeno que me dejes tranquila- dijo mientras lo miraba a los ojos –Si tú no te metes conmigo yo no me meteré contigo- decía sin apartar la mirada de él, la escena se veía algo cómica, desde otra perspectiva, ya que Dib era más alto que Zim y Tak actualmente era más pequeña que el joven irken, se había puesto casi de puntas sobre sus pies para poder intimidar con su mirada al chico.
Sin decir una palabra más, Tak giró sobre sus talones y caminó en dirección contraria a la del chico, Dib solo observó a la chica marcharse –Jamás he entendido a las chicas… y a las chicas extraterrestres mucho menos- dijo para sí mismo una vez que Tak desapareció de su vista.
Un gruñido se escuchó detrás de él, se sobresaltó ante esto y giró para toparse con la mirada molesta de su hermana –G… Gaz…- dijo con temor en su voz.
-Se supone que debías esperarme mientas yo compraba las baterías- dijo molesta mientras agitaba levemente un paquete de baterías, el cual yacía entre una de las manos de la chica -¿Por qué demonios me dejaste ahí?- mientras decía aquello una especie de aura malvada la rodeó por completo, haciéndola ver más aterradora de lo que ya era.
-Es que… ella… Tak…- de nuevo el contenido del diccionario había desaparecido de su memoria.
-Tak esto, Tak aquello- decía mientras imitaba la voz de su hermano para después gruñir nuevamente –Tienes suerte de que papá me haya obligado a firmar aquel contrato que me impide acabar con tu miserable vida- Dib tragó saliva –pero… no dice nada sobre torturarte sin que mueras- dijo con una pequeña sonrisa, casi imperceptible, Dib en ese momento sintió un escalofrió bajar por su espalda.
Cerró la puerta de su casa con enojo, tenía heridas en todo su cuerpo ¡Esa maldita casa le había seguido disparando aun después de haber salido de aquel barrio! ¿Cómo era posible que las armas de esa tonta irken tuvieran mayor alcance que las suyas?
-¡Computadora!- llamó a aquel aparato mientras comenzaba a caminar, pasó al lado de Gir y Minialce, el primero tenía una cubeta de pollo frito sobre su cabeza y el segundo estaba envuelto en algodón de azúcar, estaban tan entretenidos viendo su programa que no se molestaron en mirar a Zim, el irken por su parte fingió no verlos, no se sentía de ánimos para pelear con ese par.
-¿Si, amo?- respondió aquel aparato.
-Quiero que prepares la capsula de recuperación, tengo unas malditas heridas que sanar- dijo molesto.
-Como ordene amo- obedeció a su dueño.
-Computadora- dijo un poco más tranquilo mientras entraba en el ascensor que lo llevaría directo a la habitación donde estaba dicha capsula.
-Dígame- contestó.
-¿Por qué demonios la casa de Tak se ve mucho mejor que la casa de Zim?- preguntó nuevamente molesto –Ella no puede ser mejor que Zim ¿Por qué diseñaste una casa tan mediocre? La casa de ella se ve más humana que esta – gritó mientras pisoteada con fuerza el piso del ascensor, haciendo uno de sus típicos berrinches.
-Lo siento amo- se disculpó la computadora.
-Una disculpa no va a mejorar el aspecto de mi casa- reprochó.
-Aunque… según recuerdo, usted fue el que hizo el diseño de la casa- trató de explicar a los odios sordos de su amo.
-¡Mientes!- gritó -¡Yo diseñé una obra de arte y tú hiciste esta porquería!- gritó furioso –Y las armas– gruñó – ¡Sus malditas armas! La base de Tak esta armada hasta los dientes y sus armas tienen mayor alcance que las de esta mugrosa base- reclamó.
-Pero amo, la casa está hecha con la mejor tecnología irken y contiene algunas modificaciones por parte del planeta Compra-Venta – explicó la computadora con intenciones de calmar a su testarudo amo.
Las puertas del ascensor se abrieron de par en par y Zim salió con dirección a la capsula de recuperación –Entonces… ¿Cómo esa irken obtuvo mejor tecnología que yo?- preguntó un poco más calmado pero aun así molesto.
-Quizás la señorita Tak modificó ella misma su armamento- sugirió como una opción.
Zim lo pensó –Quizás… como sea, hablaremos de esto después, por ahora necesito recuperarme y tú intenta mejorar nuestra seguridad y apariencia- dijo para después introducirse dentro de la capsula.
-Como ordene- fue lo último que pronuncio su computadora antes de que el proceso de recuperación empezara, Zim por su parte cerró sus ojos y trató de relajarse.
Se encontraba sentada de cabeza en un enorme sofá color negro, habían llegado hace un par de horas atrás con todo lo que habían comprado, intentó ver algún programa de la tierra en la televisión, pero todo era simplemente aburrido, al final había apagado aquel dichoso aparato y se había hundido en sus pensamientos.
-Si sigues en esa posición dañaras tu Pak- comentó su hermano mayor mientras entraba por la puerta de aquella habitación.
-Eso es una mentira que le dicen a los smeets- dijo sin siquiera voltear a ver a su hermano, el cual se había sentado a su lado.
Naga frunció el ceño ante aquello, Tak no se veía bien –Por cierto, según la computadora, tú novio intentó filtrarse en la casa- dijo con una sonrisa burlona en su rostro con la intención de hacer enojar a su hermana y tratar de relajar el ambiente.
-Yo no tengo novio- dijo sin mover ningún musculo, seguía en aquella posición, que para Naga se veía muy incómoda.
-Pensé que te gustaba el pequeñín de Zim- dijo de nuevo con ese tono de burla.
Lo único que cambio en Tak fue su rostro, frunció el ceño pero aun así no se movió –No me gustaba, solo éramos amigos hace tiempo- explicó.
-Tak… ¿Qué sucede?- preguntó en un tono de preocupación, era la primera vez, desde que estaban en la Tierra, que Naga mencionaba a Zim y su hermana no intentaba arrancarle la cabeza.
-No me acostumbro a este lugar- explicó, relajando su ceño antes fruncido.
-Si te sentaras de una manera normal tal vez te sentirías mejor- contestó el mayor.
-No seas tonto- dijo con su ceño nuevamente fruncido –Me refiero a todo- trató de explicar ya un poco más relajada.
Naga lanzó un suspiro al aire –Sé que no es fácil, estamos acostumbrados a una vida totalmente diferente, solo llegábamos a otros planetas con la intención de invadir y conquistar- Por primera vez, desde que Naga entró en la habitación, Tak lo observó –Sé que es bastante difícil intentar aparentar ser parte de una especie que no somos y es aún más difícil intentar encajar en la sociedad de esta raza- decía con la mirada fija en su hermana.
-Tal vez ese sea el maldito problema- dijo mientras se sentaba como un irken, o persona, normal lo haría.
-¿El cual?- preguntó confundido y con una ceja arqueada.
-Intentar encajar en esta mugrosa sociedad, ni siquiera encajábamos en la sociedad irken- explicó con enojo.
-Tak, entiende que no es lo mismo…- trató de calmar a la chica, pero era en vano, ella estaba molesta.
-¡Claro que es lo mismo!- gritó mientras se ponía de pie –En esta maldita sociedad nos discriminan igual que en la sociedad irken, no encajamos porque somos diferentes a ellos- dijo mientras cerraba sus puños en señal de impotencia, Naga solo la observó en silencio, sabía perfectamente a qué se refería su hermana –Tal vez tienes razón- Naga enarcó una ceja ante lo dicho por su hermana –No es lo mismo… al menos en esta sociedad no nos asesinaran por estar marcados- dijo mientras tocaba aquel "accesorio" en su cabeza con una de sus manos.
Naga abrió sus ojos de la impresión ante las palabras de su hermana, no esperaba que ella recordara todo aquel desastre que ocurrió en irk hace muchos años atrás, agachó su mirada y después hizo la misma acción que su hermana, pasó sus dedos por aquella maldita cosa que yacía en su cabeza, por un momento sintió nostalgia, luego impotencia y enojo, al final solo agitó su cabeza tratando de olvidar todo aquello.
-Trata de calmarte enana- dijo para tratar de calmar el ambiente que se había formado –ahora estamos aquí, tratemos de ser lo más "humanos"- dijo mientras hacía una señal de comillas con sus dedos- posible y disfrutemos nuestra estancia aquí- después de eso se puso de pie junto a Tak y le dio un corto abrazo.
Tak suspiró –Lo sé, pero es difícil acostumbrarme a todo esto- decía nuevamente en ese tono pesimista.
-Por favor, solo llevas un día de escuela y ya te estas quejando- dijo burlonamente –Hasta donde tengo entendido el enano de Zim lleva algunos años asistiendo a la misma escuela y no se queja tanto- dijo con una enorme sonrisa.
-¡No me compares con ese imbécil!- gritó furiosa, para después lanzarse sobre de su hermano y jalar sus antenas en un intento por arrancarlas.
En esos momentos Naga agradecía su entrenamiento militar y su experiencia como soldado, ya que contaba con una mayor agilidad y fuerza, gracias a eso pudo quitarse de encima a su hermana más rápido de lo que ella hubiese deseado.
-Bien ahora vete a dormir, ya es muy tarde- dijo con un tono de padre regañón.
-Los irken no duermen, idiota- dijo para después mostrarle su lengua a su hermano en señal de burla y cruzarse de brazos.
-Pero los humanos sí, así que si no quieres que modifique tu Pak para que duermas ocho horas al día, vete a fingir que duermes o algo así a tu cuarto- ahora era él el que mostraba su lengua en señal de burla.
Tak hizo un puchero, pero terminó obedeciendo a su hermano y subió las escaleras con dirección a la que ahora era su habitación.
Naga la observó marcharse y una vez que estuvo seguro de que Tak no lo veía se dirigió a su laboratorio, la entrada a este estaba oculta en una pared holográfica. Una vez dentro tomó asiento frente a su computadora, seguía investigando cosas sobre la Tierra ya que su hermana le había informado que en este planeta había cosas increíblemente dañinas para los organismos irken, una de ellas y posiblemente la más letal, ya que una gran parte del planeta era conformado por esto, era el agua que no ha sido procesada para consumo humano, como los ríos, lagos, playas e incluso las lluvias que azotaban aquel planeta, pero el agua potable o embotellada no causaban el mismo efecto, tal vez aquel efecto era causado por la contaminación o bacterias en el agua, aun no lo sabía pero estaba dispuesto a investigar.
-Señor- llamó su computadora.
-¿Qué quieres?- dijo sin darle mucha importancia a los quejidos de su computadora.
-Llamada entrante de Los Altos- dijo para después mostrar en la pantalla principal a Rojo y a Purpura.
-Mis Altos- saludó Naga.
-Hola Naga- Saludo Rojo.
-Queríamos saber cómo va el avance de la misión que te fue encomendada- dijo sin rodeos Purpura.
-La misión marcha a la perfección- dijo para después mostrar una enorme sonrisa en forma de zíper en sus labios.
Lalalalalala (8) sigo sin saber qué hago :D
Gracias UnaMasEnLaFila por tu review, espero te guste el cap C:
