Capitulo 6
Entre recuerdos y peleas
Escuchó unos sollozos detrás de él, cuando volteó la vio, tan linda e indefensa, sus enormes ojos morados dejaban escapar lagrimas sin cesar, vio como todos los demás alrededor de ella se burlaban sin parar, lentamente caminó hasta quedar cerca de ahí.
-¡Qué horror!- escuchó a una de sus compañeras gritar.
-¡Es una marcada!- exclamó otro más.
Uno de sus compañeros se acercó hasta quedar frente de ella –Los irken como tú se merecen la muerte- dijo de una manera desagradable mientras miraba con desprecio a la chica, después de eso alzó su mano con intenciones de herir a su compañera smeet.
-¡Déjala!- dijo mientras tomaba la mano del chico smeet, evitando así que golpeara a su compañera.
Aquel chico solo lo miró con desprecio –No deberías proteger a los que son como ella- dijo con repulsión.
-Zim hablara con quien quiera- dijo el pequeño smeet mientras achicaba sus ojos, los cuales reflejaban enojo.
El smeet se soltó bruscamente del agarre de su compañero –Como quieras… chicos vayámonos- indicó a los demás smeet que hasta ahora solo habían sido espectadores –Esto ya me aburrió- y después de aquello todos sus compañeros se fueron.
Zim miró a la pequeña smeet que se encontraba sobre sus rodillas y mantenía su vista en el suelo mientras se limpiaba aquellas lagrimas que habían escapado de sus ojos -¿Te encuentras bien?- dijo con una ceja arqueada mientras le ofrecía su mano para que ella se levantara.
La pequeña observó la mano de su compañero y luego frunció el ceño -¡Yo no te pedí ayuda!- gritó molesta.
Zim se sorprendió ante la reacción de la chica –Oye, Zim solo quería ayudar, tienes suerte de tener la atención del gran Zim- dijo de manera egocéntrica.
La chica de ojos morados fue ahora la que enarcó una de sus cejas – ¿No tienes idea de lo que soy, cierto?- preguntó confundida.
-¿Una smeet?- preguntó un poco dudoso.
-¡Soy una marcada imbécil! A los chicos como a ti y a esos otros tontos les encanta molestarnos- explicó con enojo.
-Yo no soy como ellos ¡Zim es superior a ellos!- gritó con ese aire de grandeza.
-Yo…- La pequeña no sabía cómo reaccionar, era el primero de sus compañeros que no la trataba mal.
Zim sonrió de medio lado –Soy Zim, futuro gran invasor- se presentó por fin, a pesar de haber dicho su nombre en más de una ocasión -¿Y tú?- le preguntó mientras le extendía nuevamente su mano a la chica.
Ella dudó un poco en corresponder aquel saludo, al final optó por tomar la mano del pequeño smeet –Mi nombre es Tak- dijo con una pequeña pero sincera sonrisa.
Abrió sus ojos de la impresión ante aquel recuerdo que golpeó su mente, uno que pensó haber olvidado hace ya bastantes años. Salió rápidamente y con dificultad de aquella capsula de recuperación, tenía una extraña sensación, como si se estuviese ahogando, lo único que quería era salir de ahí.
Una vez fuera, pudo sentir como su pecho subía y bajaba velozmente –Esa smeet…- se dijo para sí mismo –era… Tak…- No era la primera vez que tenía ese recuerdo, esas imágenes ya habían atormentado su cabeza muchas veces antes, pero nunca había sabido el nombre de aquella smeet y ahora, al recordarlo de nuevo, fue como si realmente lo volviera a vivir, pero aun así no podía creer que esa pequeña era Tak, esa tonta irken que había intentado deshacerse de él, la misma que lo había golpeado después de salir de la eskuela.
Gruñó solo de pensar en eso, simplemente no lo consideraba una opción.
-Señor- lo llamó su computadora.
-¿Qué quieres?- preguntó de mala gana y casi en un grito.
-Solo quería informarle que dentro de dos horas será su entrada a clase- informó aquella inteligencia artificial.
-¡Mientes!- chilló - Eso es imposible, solo llevo un par de horas ahí dentro- dijo mientras señalaba la capsula de recuperación.
-No- dijo sin mucha importancia –Estuvo toda la noche dentro de la capsula- explicó.
Zim gruñó y de su Pak sacó un reloj que marcaba la hora exacta de la Tierra, según el lugar donde se encontrara – ¡Cañangas ñangas!- gritó al darse cuenta de que su computadora tenía razón –Como sea- dijo mientras guardaba de nuevo aquel reloj –Computadora ¿Lograste reajustar la casa?- preguntó tratando de olvidar el hecho de que estuvo toda la noche perdiendo el tiempo dentro de esa cosa.
-Claro que sí, amo- dijo ¿felizmente?
-Excelente- dijo con una enorme sonrisa.
…
-Pero… ¡¿Qué rayos hiciste?!- gritó con molestia el chico irken.
-Modifiqué la casa- dijo con simpleza.
-¿Cómo? Si yo veo esta cochina casa mugrosa igual- dijo con enojo, Zim se encontraba afuera de su casa, con su disfraz de humano puesto, tratando de averiguar cuál era la gran modificación que su computadora había hecho.
-Es camuflaje, amo- explicó su computadora.
-Yo no veo nada- dijo mientras se cruzaba de brazos.
-Verá…- se dispuso a explicar –La casa antes era de un color verde agua- explicó, a lo que Zim contestó con un simpe "aja" –Pues ahora he cambiado el color a un turquesa verdoso- terminó de explicar.
-Ya veo- dijo el irken al comprender aquello –Eso es brillante, te felicito computadora… no, mejor me felicito a mí, por habértelo pedido- dijo sonriente.
Bajó las escaleras de su nuevo hogar con pesadez, realmente no tenía ganas de nada, había estado aburriéndose toda la noche ya que a su hermano le había entrado aquel berrinche de tenerla encerrada en su habitación.
-Estúpido Naga- escupió con enojo.
-Escuche eso- dijo el irken mayor mientras salía de quien sabe dónde, si Tak era sigilosa, su hermano lo era mucho más.
Tak al principio se sorprendió pero luego miró con enojo a su hermano -¿Y qué si lo escuchaste?- dijo aun molesta.
Naga solo sonrió –Siempre sales de tu habitación con pésimo humor, enana- dijo mientras caminaba a la cocina.
Tak lo siguió –Yo no tengo pésimo humor- se defendió molesta –Tu eres el que siempre actúa así- dijo parándose en el marco de la entrada a la cocina mientras señalaba al chico.
-¿Con pésimo humor?- preguntó Naga, estaba frente al enorme refrigerador de la cocina a punto de sacar una soda del interior de este, realmente quería una.
-¡No!- chilló Tak –Despreocupado y estúpido- dijo en un tono molesto mientras se cruzaba de brazos.
Naga por su parte prefirió reír –Es mejor dar esa impresión- dijo mientras abría una lata de soda –Así el enemigo no espera que ataques- dijo con una enorme sonrisa para después darle un sorbo a aquel líquido que yacía dentro de la lata.
Tak gruñó, en ocasiones su hermano era desesperante –Eres un tonto- dijo molesta, por alguna razón la actitud de su hermano la molestaba en esa mañana.
Naga rodó los ojos, no se sentía muy de humor para los ataques de enojo de su hermana, había tenido que aguantar a Rojo y a Purpura toda la noche, realmente no se sentía con ánimos de escuchar más berrinches.
-Me harías realmente feliz si dejaras los dramitas, solo por hoy- dijo tratando de ser paciente.
Tak apretó con fuerza sus puños y dientes ¿dramitas? ¿Eso es lo que era para él? -¡Yo no hago dramas!- gritó molesta –Tú eres un estúpido invasor engreído- dijo mientras lo señalaba.
-Sí, al menos yo sí soy un invasor- dijo de forma hiriente sin pensar bien sus palabras.
Tak quedó muda ante esto, ella sabía muy en el fondo que su hermano pensaba ese tipo de cosas pero que no estaba dispuesto a mencionarlas, miró al suelo y activó su disfraz por medio de aquel artefacto que yacía en su muñeca –Si… creo que tienes razón- y sin más salió de la habitación.
-No…- Naga reaccionó ante sus palabras –espera… Tak- llamó a su hermana, pero esta ya había salido de la casa, soltó un suspiro al aire –Debo medir mis palabras- sabía perfectamente que aquello debió haber quedado solo en sus pensamientos, pero había estado tanto tiempo solo que había olvidado como convivir con los demás, incluso con su computadora tenia ciertos roses y su pobre UCI, aunque no hablaba también salía regañado en ocasiones –Socializar… es algo que debo aprender- se regañó a él mismo.
Se encontraba sentada debajo de un árbol, con su espalda y Pak recostados sobre este, estaba afuera de su eskuela, aún faltaba un buen rato para que abrieran aquel lugar y no tenía ganas de caminar a otro lado, dejó que un suspiro escapara de su boca, sabía que había actuado mal con su hermano, pero era demasiado orgullosa como para disculparse con él.
-Estúpido Naga- repitió aquella frase con la cual había empezado todo, fijó su vista en el cielo y luego se dispuso a cerrar sus ojos, necesitaba relajarse un poco. Escuchó unos pasos acercarse, pero no se molestó en voltear, confiaba demasiado en su experiencia en combate como para preocuparse de que alguien la atacara.
-¿Qué haces aquí?- preguntó un soñoliento chico.
Tak abrió uno de sus ojos y observó al chico cabezón frente a ella, frotaba sus ojos con una de sus manos y parecía estar a punto de caer del sueño –¿Solo sabes preguntar eso?- preguntó al recordar lo sucedido el día anterior.
-Graciosa- dijo sarcásticamente el chico de gafas.
-Sí… Creo que yo soy la que debería de hacer esa pregunta, luces cansado- dijo recalcando lo obvio.
El chico bostezó –Sí, ayer salí tarde de mi casa y hoy mi padre, bueno… una video llamada de él, me despertó y me obligó a salir temprano de casa- explicó.
-Ya veo- contestó con simpleza mientras volvía a cerrar su ojo.
-Pero, no me has contestado ¿Qué haces aquí?- preguntó con curiosidad el chico.
-Solo quise salir de casa temprano- explicó –Te dije que me dejaras en paz- dijo mientras abría sus ojos y veía al chico con seriedad.
-Pues… no te estoy preguntando nada sobre tu "misión"- explicó, Tak arqueó una ceja -¿Puedo sentarme contigo?- preguntó cortésmente.
Tak no comprendía lo que el chico quería lograr con aquello –El árbol es libre- dijo mientras alzaba sus hombros y le restaba importancia al asunto.
La chica observó a su compañero de clase tomar asiento junto a ella, lo miraba con curiosidad ya que no entendía cuáles eran las verdaderas intenciones del chico cabezón.
-Entonces… Si te pregunto por qué estás aquí ¿Me arrancaras la cabeza?- preguntó mientras se acomodaba debajo del árbol.
-Tal vez…- contestó mientras fijaba su mirada nuevamente en el cielo.
-¿Tal vez?- preguntó con una ceja arqueada.
-Si… tal vez antes de eso te torture o algo así, depende de mi estado de ánimo- explicó la irken.
Dib observó a la chica, no sabía si hablaba en serio o no, estaba tan acostumbrado a las amenazas de su hermana menor que sentía algo extraño cuando alguien más lo amenazaba, era como si lo amenazaran con pegarle chicle en el cabello o algo similar.
-Yo…- estaba a punto de decir algo mas pero Tak lo interrumpió.
-¿Por qué insistes en querer hablar conmigo?- preguntó con algo fastidio por la presencia del chico.
Dib meditó un poco su respuesta, recordó la última vez que Tak estuvo en la Tierra, recordó que ellos habían sido amigos, aunque igual todo aquello pudo haber sido una pantalla de la chica o simplemente le hablaba para conseguir información sobre la Tierra o Zim –Pues… aquí existe una frase que dice Mantén a tus amigos cerca y a tus enemigos aún más cerca- explicó a la chica, aun desconfiaba de ella como para forjar una amistad con ella, no le importaba que la chica hubiese sido su primera amiga.
Tak analizó aquello –Tiene sentido- dijo un poco más calmada –Pero ya te dije que no pretendo invadir ni destruir este mugroso planeta- explicó mientras volvía a cerrar sus ojos.
Dib sonrió de lado –Y tú sabes que no dejare de vigilarte- dijo mientras miraba el cielo.
Tak abrió un ojo para ver al chico –Te dije que te arrancaría tus extremidades si haces eso- dijo con simpleza, como si aquello que dijera fuera algo totalmente normal.
-Será un pequeño pago por el bien de la humanidad- dijo mientras se encogía de hombros.
Tak gruñó, no entendía como ese chico quería defender a la Tierra si todos en ese planeta lo odiaban –Es algo tonto, cuando toda tu raza te odia- dijo mientras cerraba de nuevo su ojo, no estaba de humor como para volver a pelear con alguien, al menos no tan temprano.
Dib soltó un suspiro, sabía que eso era cierto –Cuando exponga a los de tu raza, todo ellos sabrán que yo tenía razón y seré un gran héroe- dijo con una gran sonrisa de decisión mientras veía a la chica.
Tak abrió sus ojos –Debo admitir que eres perseverante… aunque sigue siendo algo estúpido- dijo mientras veía al chico y una sonrisa burlona aparecía en sus labios, ahora entendía porque a Naga le encantaba burlarse de ella, era divertido hacer eso, su sonrisa desapareció al recordar el incidente con su hermano.
Dib se extrañó al ver la reacción de la chica, estaba a punto de decir algo cuando una tercera voz apareció en la conversación -¡Ustedes tratan de aliarse para destruir al gran Zim!- gritó molestó mientras aparecía de pie en medio de ambos chicos.
Dib se limitó a rodar los ojos por la actitud tan infantil del chico verde, Tak por su parte se tensó al tener al irken frente a ella, no pudo evitar gruñir, no estaba de humor como para tener a ese tonto frente a ella, quería írsele encima y golpearlo hasta dejarlo inconsciente.
Dib notó el cambio tan repentino de Tak –Así que también llegas temprano- le dijo burlonamente al irken, realmente quería ver sufrir a ese alíen pero él debía ser el que provocara eso, no Tak.
-¡Cállate!- gritó molesto –No tienes derecho a burlarte de Zim- dijo mientras señalaba acusadoramente al chico de gafas.
-¿Por qué llegas tan temprano? ¿A caso es parte de un nuevo plan tuyo?- preguntó como si de un interrogatorio de tratase.
-¡Mientes!- gritó con todas sus fuerzas.
-Sabes que te detendré sea cual sea tu plan- dijo mientras se ponía de pie y miraba fijamente al chico.
-Tonto humano, ni tú ni tu raza inferior podrán detener a Zim- dijo con ese tono tan ególatra tan común en él -¡Porque yo soy Zim!- gritó mientras alzaba sus brazos al aire.
Tak lanzó un grito con desesperación, había estado en medio de todos esos gritos entre ambos chicos, intentó ser paciente pero no podía, simplemente no podía, ese par era bastante irritante y sabía que podían seguir horas gritándose un montón de estupideces. Ambos chicos miraron a Tak con algo de asombro en sus ojos, no esperaban que la chica gritara.
-Les juro que si no se callan en este preciso instante les arrancaré todas y cada una de sus extremidades, les sacaré el corazón y me lo comeré como desayuno- dijo mientras se ponía de pie, justo en medio de ambos chicos y les lanzaba miradas asesinas a ambos.
Ambos chicos miraron los ojos de la chica, era como ver el infierno mismo reflejado en los ojos de Tak, tragaron algo de saliva con dificultad y sintieron un escalofrió bajar por su cuerpo.
Miraba a través de la ventana, tenía su cabeza apoyada en su mano derecha en una pose de total desinterés, la señorita Bitters estaba leyendo una historia de cómo las cabras llevarían a este mundo a su total ruina o algo así, para ella eso le importaba en lo más mínimo.
Las clases habían comenzado hace algunas horas, habían transcurrido de lo más normal, demasiado normal para su gusto, posó su mirada en el chico cabezón frente a ella, la cabeza de Dib parecía caer para luego enderezarse casi de inmediato, cabeceaba constantemente, seguramente un efecto causado por el hecho de no haber descansado lo suficiente, no pudo evitar sonreír al darse cuenta de lo fácil que un humano podía verse vulnerable; sus ojos se movieron por el salón y pudo ver a algunos de sus compañeros con sus miradas perdidas en el vacío y sus bocas totalmente abiertas, con saliva saliendo de estas, en una pose de total estupidez, no pudo evitar hacer una mueca de desagrado ante esto; sus ojos volvieron a moverse y esta vez su mirada se posó en su compañero irken, este se encontraba totalmente concentrado en su libreta, parecía estar dibujando, aun no podía creer que aquel enano, ya no tan enano, verde se había adaptado tan rápido a esa eskuela humana, un sentimiento extraño se apoderó de ella, no sabía cómo describirlo, tal vez se sentía mal porque de cierto modo él la había superado en algo.
-¡Atención, mocosos!- gritó la señorita Bitters en ese tono tan molesto que la caracterizaba tanto, todos los chicos se alarmaron un poco por el repentino grito y prestaron atención al bello fósil que les impartía su clase –El director me obliga a dar este anuncio y más vale que lo escuchen porque no lo repetiré dos veces- dijo mientras los miraba con desprecio y hacia un sonido parecido a una serpiente de cascabel –Esta tarde habrá una junta con sus padres- dijo para después entregarles sus respectivos avisos –Más vale que traigan a sus despreciables padres o de lo contrario yo personalmente los enviaré al salón subterráneo- dijo en un tono amenazador.
Tak tomó aquel aviso entre sus mano y se alteró un poco por toda la situación –Disculpe, maestra Bitters- dijo mientras alzaba una de sus manos.
-¿Qué quieres?- respondió de mala manera.
-¿Qué pasa si yo no tengo padres?- preguntó un poco nerviosa.
Después de decir aquello los murmullos de sus compañeros comenzaron a sonar en todo el salón, comentarios sobre lo rara que era su compañera o sobre lo miserable que podía ser.
-¡Cállense!- gritó malhumorada Bitters al escuchar el escándalo de sus alumnos, después de eso un silencio casi sepulcral se apoderó del lugar –Si no tienes padres, eres muy afortunada- dijo mientras veía a la chica –por desgracia, eso no te servirá- dijo, casi gritando, mientras se ponía de pie frente a la chica irken –Deberás traer a tu tutor- Tak arqueó una ceja sin entender aquello y Bitters gruñó al ver la reacción de Tak –Trae al patético ser que se encarga de cuidarte- gritó molesta, Tak por su parte asintió levemente ante la reacción de la maestra -¿Alguien más es un asqueroso huérfano?- preguntó a los alumnos con una mirada intimidante mientras los veía, todos negaron casi de inmediato.
Después de eso la campana sonó, anunciando el inicio de la hora del almuerzo.
-¡Lárguense de mi vista!- gritó molesta la tierna maestra.
Bitters no necesitó decir aquello dos veces, ya que casi de inmediato el salón se vació por completo, todos los chicos salieron con desesperación de aquel salón de clases, bueno casi todos.
Tak salió de aquel lugar algo pensativa y a paso algo lento, mantenía su vista fija en aquel aviso que su adorada maestra le había entregado momentos antes. No tenía idea de que hacer ¿Llevaría a Naga? De ser así ¿Qué le diría? ¿Él aun estaría molesto con ella? La confusión y desesperación consumía a Tak, optó por guardar aquel papel en su Pak y tratar de olvidarse de todos sus problemas por un rato.
Caminó por los pasillos de la escuela y pronto llegó a la cafetería, esta se encontraba, según Tak, totalmente llena por todos esos estúpidos alumnos; en cuanto tomó su bandeja llena de comida se dirigió a la mesa más cercana que encontró, estaba hasta el fondo y totalmente vacía, justo como le gustaba, tomó asiento y se dispuso a jugar con su comida tranquilamente, aunque aquello no le duró mucho.
-Hola- saludó aquel chico cabezón mientras tomaba asiento en la misma banca que Tak, justo frente de ella.
Tak enarcó una ceja, ella no comía acompañada y ese día no sería la excepción -¿Qué se supone que haces?- preguntó algo sorprendida y molesta.
-Me siento para comer- contestó Dib como si fuese lo más obvio del mundo en un tono algo confundido, le extrañaba la reacción de su compañera.
Tak suspiró cansada, tratando de reprimir su enojo –Si, bien- dijo mientras posaba una de sus manos sobre sus sienes –Mira, Dib… Sí, es cierto que hablamos hace un rato bajo aquel árbol y, sorprendentemente, tus extremidades siguen unidas a tu cuerpo- explicó la chica tratando de mostrarse lo más calmada posible –Pero, el hecho de que haya perdonado tu patética existencia no quiere decir que tenga deseos de entablar una amistad contigo- trató de ser lo más cortes y directa posible, intentó sonreír, pero lo único que logró fue forma una expresión algo aterradora en su rostro.
Dib miró aún más extrañado a la chica -¿Te encuentras bien?- dijo al ver la expresión de Tak, ignorando totalmente las palabras antes dichas por la chica.
-¿Ahora nos sentaremos junto a la psicótica?- preguntó Gaz, mientras tomaba asiento junto a su hermano y jugaba su videojuego sin despegar la vista de este último.
Tak iba a hablar, pero al momento de abrir su boca no fue precisamente su voz lo que escuchó –Ella no es psicótica, Gaz, solo es… diferente- dijo sin saber muy bien que decir al final.
-Como digas- dijo sin tomar importancia de lo que su hermano decía –Pero te advierto una cosa…- dijo mientras pausaba su juego y miraba a Dib a los ojos –Si sus estúpidas e irritantes voces me hacen perder, te juro que la pagaras muy caro- dijo esto último en un tono sombrío.
Dib solo se limitó a tragar saliva con dificultad –S…Si…- dijo algo temeroso de su pequeña hermana menor mientras asentía con su cabeza.
Después de aquello la chica de extravagante cabellera violeta dio play a su videojuego y volvió a ignorar por completo a ambos chicos.
Tak, que hasta ahora solo había observado la escena de los hermanos, se puso de pie con brusquedad y miró con desprecio al chico de lentes frente a ella -¿Por qué rayos intentas hablar conmigo?- gritó molesta.
-Yo… bueno…- para Dib aquello no era muy bueno, sus ojos pasaban de Gaz a Tak y de Tak a Gaz, al parecer no podía tener a ambas chicas tranquilas al mismo tiempo.
Tak gruñó –No quiero tu mugroso planeta, no quiero conquistar a tu raza, no quiero asesinar a toda tu familia, no quiero entrometerme en tus asuntos ni en los asuntos de aquel idiota verde- dijo esto último mientas señalaba a Zim.
-¡Hey!- gritó Zim al darse cuenta de que lo habían insultado.
Tak rodó los ojos –Como sea, el punto es que yo solo quiero pasar desapercibida como un estúpido humano más, así que por favor… déjame tranquila- dijo esto último con una voz y mirada sombría, lo cual provocó que a Dib le diera un escalofrió en todo su cuerpo.
Sin más, Tak se alejó de aquel lugar dejando atrás a un confundido Dib, él sabía que esa no era la verdad del todo, desde que la chica verde llegó, el día de ayer, él decidió tratar de ser su amigo con la única finalidad de saber cuáles eran sus planes, pero estaba más que seguro que Tak jamás revelaría esos planes, haciendo su misión aún más difícil, pero él mismo se encargaría de detener a Zim y Tak, así le costara la vida.
Miró a su alrededor y dejó escapar un respiro de alivio al darse cuenta de que ninguno de sus compañeros, a excepción de Zim, se dieron cuenta de la pequeña y escandalosa rabieta de Tak, al parecer todos tenían mejores cosas que hacer.
Gaz gruñó y en cuanto Dib escuchó al videojuego de su hermana decir Game Over, Dib salió de aquel lugar como alma que lleva el diablo, sabía que si Gaz lo atrapaba seria hombre muerto.
Hey gente! No, no he muerto xD solo digamos que tuve algunos problemas de diferentes tipos /: pero al parecer ya están mejor (?) jajaja por suerte para ustedes al fin tuve contacto con este ente legendario llamado Internet xD y subí este cap, cabe mencionar que ya tengo unos caps escritos solo es cuestión de subir D: espero poder hacerlo mas seguido... bueno, creo que eso es todo por ahora xD espero que disfrutaran este cap saludos :D
UnaMasEnLaFila: Que bueno que te guste mi pequeño Naga y jaja tranquila, creo que no es tan malo(?)
MorBy14: Tu review me hizo reír, es tan lindo c: y pues ya veré que hago con la pequeña Tak xD tal vez sea piadosa
LagrimasSolitarias: Tú! xD tu review me encantó! jaja me agrada de sobre manera que te gustara mi fic y mi pequeño Naga C: enserio tu review y me hizo recuperar algo de esa inspiración que se me escapa D: jajaja y me alegra que te gustara la escena del pequeño Todd xD originalmente iba a poner a Devi pero al final decidí cambiarlo :D
Bueno, creo que esos son todos los reviews xD Nos vemos luego chicos :D
