Capitulo 7

Junta de padres

...

Reviviendo el pasado

Llegó a su casa con enojo y molestia reflejados en su rostro, no le agradaba para nada que el Dib y Tak se llevaran tanto, sabía que tramaban algo, sabía que intentarían destruirlo y evitar que cumpliera con su misión. Le molestaba, todo eso le molestaba, el que Tak regresara, el que se aliara con Dib, que sus estúpidos ayudantes estuvieran todo el día viendo la televisión y haciendo estupideces, hasta odia la actitud de su computadora.

-¿Cómo le fue hoy, amo?- preguntó "amablemente" su computadora en cuanto lo vio llegar.

-¡Eso no te importa!- gritó molesto.

-Como usted diga, amo- contestó tranquilamente.

–Esa estúpida Tak y esa larva humana se están aliando para destruir a Zim- contestó de todos modos aquella pregunta.

-¿Usted cree que quieran destruirlo?- preguntó la computadora con curiosidad.

-Eso es obvio computadora, sino ¿Por qué otra razón se hablarían?- preguntó como si aquello que había explicado antes fuese lo más obvio del universo y su computadora fuese lo más ignorante sobre el mismo universo.

-Pues… tal vez solo están socializando, ya sabe, ser amigos- explicó con tranquilidad.

-¡Mientes!- gritó molesto –Ellos quieren destruir a Zim- dijo sin bajar su tono de voz.

-No lo sé, es decir, la señorita Tak es lo suficientemente capaz de destruir al mundo ella sola, digo si la vez pasada usted no se hubiese aliado con el humano Dib para derrotarla, la Tierra sería ahora el contenedor de dulces favorito de los Altos- explicó.

Zim estaba molesto, era como si la finalidad de aquel aparato fuese llevarle la contraria -¿Qué insinúas?- preguntó con seriedad en su voz y rostro.

-Pues, la señorita Tak llegó hace casi cuatro días ¿No cree que si ella deseara destruirlo ya lo hubiera hecho?- preguntó al alíen frente a él, intentando hacer que este entrara en razón.

Zim intentó meditar un poco todo aquello –Tal vez esa sucia conserje quiere confundirme, hacerme creer que quiere destruirme para así distraerme y luego ella y ese imbécil humano me acabaran- dijo molesto al haber "averiguado" el plan de la chica irken –Pero Zim no caera, Zim los acabará primero- gritó en un tono victorioso.

Si aquella computadora tuviese manos, ya se hubiese golpeado a sí mismo –Amo… Tal vez las intenciones de la señorita Tak no son hostiles, tal vez está de vacaciones- trató de explicar de nuevo –Mis sensores no han notado ninguna anomalía, desde que llegó lo único que ha hecho es construir una base- trató de hacer que su amo entendiera.

-¿Por qué siempre me llevas la contraria?- preguntó molesto.

-No le estoy llevando la contraria, señor, yo solo trato de hacer que se concentre en la misión, no podemos dejar que asuntos como este lo distraiga- explicó, esperando que esta vez su amo sí entendiera.

Zim meditó aquello -Tienes razón computadora, no puedo dejar que esa sucia Tak me distraiga con sus encantos- dijo molesto.

-… ¿Encantos?- preguntó con confusión ¿Cuándo habían mencionado aquello?

-¡Mientes!- dijo mientras gritaba.

-Pero… usted…- decía entrecortadamente, tratando de entender a su amo, después de eso hizo un sonido similar al de un suspiro –Sabe qué, como sea, igual hará lo que le plazca- dijo resignado aquel aparato.

-Como debe ser- dijo con ese tono ególatra -Como sea, debo modificar a los Robo-Padres, hay una junta de padres esta tarde y no tengo deseos de que se repita lo de la última vez- dijo al recordar la última junta y el desastre que causó.


En esos momentos no sabía ni que sentir, después del incidente con su hermana se había ido directo a su trabajo, leyó todos los libros que pudo, su día había sido igual al anterior, excepción de que nadie había comprado nada, se sentía pésimo y sin ganas de llegar a su hogar, no quería pelear de nuevo con Tak.

Con pesar, miró la entrada de aquel enorme lugar, tomó entre sus manos la perilla de la puerta de su ahora casa y poco a poco la giró, abrió la puerta y entró dentro del enorme lugar, se dirigió a la sala y en cuanto entró a esta no pudo evitar sonreír ante la escena frente a él.

Tak estaba acostada boca abajo sobre el sillón, con su cabeza apoyada en el soporte para brazos, llevaba su disfraz puesto y tenía la vista perdida, parecía que solo había llegado y se había tirado en aquel lugar, Mimi, en su forma de gato, estaba acostada sobre la espalda de la chica irken, estaba enroscada como si fuese un gato común y corriente.

-Parece que la escuela te agotó, luces algo cansada- dijo en broma para llamar la atención de la chica.

Tak volteó a ver a su hermano, llevaba su disfraz de humano puesto, hizo una mueca, aun no se acostumbraba a verlo así –No, solo estoy algo distraída- intentó sentarse, pero sintió el peso de su UCI sobre su espalda.

Un silencio un poco incómodo se formó en medio de los dos hermanos, ninguno sabía que decir, ninguno de los dos sabia disculparse, cada quien por un motivo diferente, Tak era demasiado orgullosa y berrinchuda como para disculparse y Naga no estaba acostumbrado a convivir con otros seres vivos, sin tener motivos hostiles, como para saber que decir.

-Mimi, por favor baja de mi espalda- indicó a la pequeña UCI, la pequeña gatita asintió con su cabeza y como si de una sombra se tratara, bajó lo más rápido que pudo dé la espalda de su dueña.

-Tak… yo…- Naga, al ser el más "maduro", intentó decir algo.

-No digas nada- interrumpió Tak a su hermano mientras se sentaba en aquel sofá –Sé que ambos nos equivocamos, dijimos cosas que no debimos decir, tal vez fue el momento, no lo sé, pero, eso ya no importa- finalizó aquello mientras se cruzaba de brazos.

Naga, que había estado de pie desde que llegó, caminó con dirección al mismo sofá negro donde estaba su hermana y al estar frente a este tomó asiento junto a la chica irken, la observó y pudo notar como la chica intentaba no mirarlo, tenía el ceño fruncido y un pequeño rubor en sus mejillas, Naga sonrió y después de aquello abrazó fuertemente a Tak –Yo también lo siento, enana- dijo mientras revolvía el cabello del disfraz de la chica con una de sus manos.

-¡Déjame, idiota!- gritaba la chica aun con aquel rubor en sus mejillas.

Después de un rato de risas por parte de Naga, el chico soltó a su hermana menor, provocando que la chica volviera a cruzar sus brazos e hiciera un puchero –Y dime… ¿Qué tal la escuela?- preguntó Naga con intenciones de calmar a su hermana.

Tak se tensó al recordar a su horrible maestra y un escalofrió recorrió su cuerpo, esa maldita anciana era realmente espeluznante –Pues bien… tienes que ir a una junta en dos horas- le dijo tratando de sonar tranquila mientras una de sus extremidades mecánicas sacaba aquel aviso del PAK de Tak.

Naga tomó aquel papel entre sus manos para leer lo que tenía escrito –No me digas que le arrancaste la cabeza a alguien en uno de tus enojos provocados por el enano defectuoso- dijo un tanto preocupado, sabía lo que su hermana era capaz de llegar a hacer cuando se molestaba.

-No seas estúpido- dijo un poco molesta, ¿De verdad pensaba que tenía tan poco control? –Es una junta de padres, pero como no tengo padres debe ir mi tutor, los padres de todos asistirán- explicó ya un poco más calmada.

-Ya veo…- dijo mientras miraba nuevamente aquel aviso -¿Es obligatorio que tenga que ir?- preguntó, realmente no se sentía con muchas ganas de asistir.

Tak recordó lo dicho por la maligna anciana – ¡Claro que sí!- dijo un tanto preocupada, realmente no tenia deseos de explorar el estúpido salón subterráneo.

-Esta… bien…- dijo un tanto extrañado por la reacción de su hermana –creo que iré- dijo mientras se ponía de pie.

-Me alegra- dijo un poco más calmada.

-Será mejor que comamos algo antes de ir- dijo mientras se dirigía a la cocina.

-Estas bromeando… ¿cierto?...- Naga no contestó -¿Enserio quieres que regrese a ese maldito campo de concentración?- preguntó mientras se ponía de pie y perseguía a su hermano, Naga seguía sin contestar -¡Naga!- gritó el nombre del chico y este solo sonrió.


-Malditos muñecos diabólicos- dijo mientras salía del baño, acababa de hacer uso del botiquín que había dentro.

Después del incidente en la cafetería, se había estado escondiendo de su hermosa y cariñosa hermana, Gaz lo había amenazado de muerte, incluso había gritado algo sobre el bendito contrato que su padre la había hecho firmar y sobre huecos legales, en fin… se había escondido hasta debajo de las piedras, pero Gaz no era una persona fácil de engañar y en menos de una hora ya estaba entre las garras de esos malditos seres afelpados ¡Por Saturno, habían intentado descuartizarlo! Había escapado apenas con vida, tenía que conseguir algo realmente bueno como ofrenda de paz para que su hermana le perdonara la vida, pero ya pensaría en qué, por el momento su hermana había saciado un poco su sed de venganza.

Bajó las escaleras de su casa con dirección a la sala, tal vez ver Misterios Misteriosos le subiría un poco el ánimo, caminó tranquilamente, pero al pasar por la cocina escucho algunos ruidos, mil pensamientos pasaron por su mente, pensó lo peor… tal vez Gaz había regresado. Entró con sigilo a dicha habitación, tal vez por curiosidad o por sus impulsos masoquistas o suicidas, pero tenía que saber que era aquello, tal vez pie grande se había filtrado a su casa.

Una vez dentro de la cocina, inspeccionó todo, cada rincón del lugar, pero sorprendentemente no había nada, nadie, ni siquiera un alma en pena –Pensé que habría alguien aquí- se dijo a sí mismo, con esa manía de hablar solo.

-¿A quién buscamos?- preguntó una voz junto a él.

El joven amante de lo paranormal no pudo evitar gritar ante aquello, no había previsto aquello, pero al ver de quien se trataba intentó calmarse -¿Qué haces aquí, papá?- preguntó al ver aquel hombre parado junto a él.

-Estaba preparando pan tostado- explicó amablemente a su joven y loco hijo.

-Yo me refería a aquí… en la casa- dijo mientras enarcaba una ceja –pensé que estarías trabajando hasta el siguiente mes- explicó aquella duda.

-Sí, pero hice un espacio al enterarme de la junta- explicó mientras volvía a lo suyo… ¡Pan tostado!

Dib achicó los ojos, su padre no solía asistir a esas juntas en persona –Pero… pudiste hacer una video llamada, como siempre haces- insistió el chico.

-Sí, pero he venido por el hecho de que me preocupan tus estudios, has estado llegando tarde a la escuela y por consiguiente la has estado descuidando- explicó aquello con más seriedad de la normal.

-Pero solo fue un día- dijo el chico algo incómodo, ¿Enserio por eso era todo?

-Ningún hijo mío faltará a la escuela- regañó al chico cabezón.

Dib estaba a punto de tener un tic nervioso en uno de sus ojos, si había algo que su padre sabía hacer muy bien era exagerar terriblemente las cosas, y decir que por un momento había olvidado la bendita junta, definitivamente ese no era su día.


-Llegan cinco minutos tarde- gritó a todo pulmón la señorita Bitters.

Tak y Naga acababan de llegar a la eskuela, pero jamás se esperaron encontrar en la entrada de la cafetería a la gruñona maestra, Tak estaba sudando frio y Naga estaba tan relajado como de costumbre. Bitters inspeccionó a ambos chicos de pies a cabeza.

-¿Esta es la desdichada alma que se encarga de ti?- preguntó a la chica, Tak solo se limitó a asentir con su cabeza.

-Mi nombre es Naga, soy el hermano mayor de Tak y su tutor designado- se presentó ante la hermosa mujer –Realmente lamento la tardanza, fue mi culpa, estaba atendiendo unos asuntos y perdí la noción del tiempo- explicó con una amable sonrisa.

Bitters enarcó una ceja, las personas educadas no eran muy comunes en esa ciudad –Esta vez perdonare su insolencia- dijo con una voz terrorífica y finalizó con un sonido de serpiente de cascabel –Y tú- dijo mientras señalaba a Tak, la cual se tensó ante la mirada intimidante de aquel ser maligno –Deberías aprender algo de modales así como tu hermano- y sin más gruñó y se fue hacia el interior de la cafetería como si de una sombra se tratara.

-¿Cómo rayos hiciste eso?- preguntó mientras veía el lugar por donde se había ido la maestra, ella ya se imaginaba tomando clases en el salón subterráneo.

-Aprendí con Rojo y Purpura, se debe de tener mucha paciencia para lidiar con seres así- dijo con una leve sonrisa.

Tak parpadeó un par de veces, no se creía del todo aquello, tal vez la Bitters estaba de buen humor –Maldito dinosaurio- susurró Tak, pero Naga pudo escucharla y no pudo evitar reír ante aquello.

Caminaron por la cafetería, cada quien por su lado, ambos estuvieron de acuerdo con separarse y deambular cada quien haciendo lo que le plazca ya que Tak ya conocía a la mayoría de aquellas personas, pero Naga apenas estaba socializando.

Naga se acercó a una enorme mesa con bocadillos y algunas bebidas, vio una lata de soda y la tomó entre sus manos, al leer el sabor de la bebida no pudo evitar hacer una mueca y dejarla en su lugar, era un refresco de cola y, según Tak, aquel sabor no era mortal pero sí altamente peligroso, al final solo tomó una galleta.

-¿Naga?- preguntó una voz un tanto conocida.

Naga al escuchar su nombre, volteó a ver quién era aquel que lo llamaba, aunque tuviese media galleta en la boca –Hola- saludó alegre, después de haber tragado aquella galleta.

-Hola…- saludó el chico un tanto sorprendido por encontrarse al chico en aquel lugar.

-¿Estudias aquí?- Dib iba a preguntar algo, pero Naga tomó primero la palabra.

-Sí, de hecho mi padre está hablando con mi maestra ahora- explicó al chico mientras señalaba a la Bitters hablando con el mayor de los Membrana.

-¿Ese es tu papá?- preguntó al chico, Dib solo asintió con su cabezota -¡Vaya!- exclamó –Se ve que es un hombre importante- dedujo al ver la bata de laboratorio que portaba aquel hombre.

-Sí, digamos que sin él, esta ciudad no sería lo que es- dijo con una pequeña sonrisa de orgullo, aunque él y su padre no tenían mucho contacto, Dib le tenía un gran afecto al Profesor Membrana y sabía que el tacharlo de loco solo era parte de su preocupación y sobreprotección paternal.

-Eso suena increíble- dijo con una amable sonrisa, al ver la expresión del chico, en momentos como ese, Naga deseaba que sus padres aun estuvieran con vida.

-Sí… oye- dijo para llamar la atención del chico mayor –tengo una duda- dijo algo dudoso de sus palabras.

-Pues trataré de responder tus dudas- dijo amablemente y con ese tono despreocupado tan característico de él.

-Tú… ¿Trabajas aquí?- preguntó curioso.

Naga parpadeó un par de veces y luego rió, Dib solo atinó a pasar una mano por su cuello, era obvio que el chico no trabajaba ahí, no sabía ni cómo es que se le había ocurrido aquello –No, vine, al igual que tu padre, a esta junta, fui citado- explicó.

-¿Tienes hijos o algo así?- preguntó con una ceja arqueada, el chico se veía muy joven como para tener hijos propios.

-Algo así- dijo para después reír, era seguro que si Tak lo hubiese oído ya estaría intentando arrancarle un brazo –Vine por mi hermana- explicó con simpleza.

-Ya volví, hijo- Dib estaba a punto de decir algo cuando su padre apareció detrás de él –Es agradable hablar de nuevo con la señorita Bitters y es increíble que con los años se haya ablandado tanto, aún recuerdo el monstruo que era cuando me impartía clases a mí- dijo mientras juntaba sus manos detrás de su espalda.

-¿Ella… se ablandó?- preguntó el chico cabezón con un tic en su ojo derecho.


Tak caminaba por la cafetería, totalmente despreocupada, observó a muchos chicos hablar amenamente con sus padres y a otros ignorarlos como si sus padres fueran la cosa más horrible sobre la tierra, un sentimiento extraño se desató dentro de ella, ella desearía tener a sus padres a su lado, sabía que si estuvieran con vida su situación actual sería totalmente diferente. Soltó un suspiro con cansancio, sabía que no lograría nada con enojarse con ese montón de chicos estúpidos, había escuchado decir a un terrestre nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y lo más probable es que aquello sucediera con aquellos chicos.

Siguió caminando por el lugar y no pudo evitar apretar sus puños al ver al chico verde a unos metros de ella, aquello se había vuelto un maldito reflejo, lo observó mejor, estaba detrás de sus Robo-Padres, tal vez vigilándolos para que no destrozaran nada, aunque no se veían tan estúpidos como la última vez que estuvo en ese cochino planeta.

Al recordar aquello, miles de recuerdos pasaron por su cabeza, llegar a aquel planeta sin ser detectada por la estúpida computadora de Zim, crearse una identidad falsa, formar un noviazgo con el enano verde, formar una amistad con el humano cabezón, recordó cuando le dijo la verdad a Zim, cuando le dijo quién era ella, nada le había dolido más que aquello, la había olvidado, todos esos malditos años de amistad habían sido olvidados, esa había sido la gota que derramó el vaso en aquella ocasión, se enojó tanto que se dejó llevar por la ira y se cegó por la venganza, pasó por alto muchas cosas y al final Zim ganó, dando como consecuencia que ella vagara en el espacio por quien sabe cuánto tiempo y después estrellarse en aquel frio planeta, aun recordaba el dolor y desesperación que sintió en aquel lugar.

Apretó sus puños, tanto que comenzaba a lastimarse, pero el dolor que sentía por dentro era aún más grande, trataba de contener algunas lágrimas, lágrimas de coraje y enojo, de impotencia y dolor –Joder- susurró para ella misma con intenciones de calmarse.

-Tak- escuchó como alguien la llamaba, de inmediato cambió su semblante, lo que menos quería era llamar la atención.

-¿Qué quieres?- preguntó con su típica expresión de indiferencia y su voz llena de enojo.

Al darse la vuelta pude ver que no solo era un compañero, eran muchos chicos, quizá la mitad de los chicos de su salón –Solo queríamos saber unas cositas- dijo Zita con pequeñas risitas -¿Qué se siente no tener padres?- preguntó en un tono burlón.

-¿Qué se siente ser huérfana?- preguntó Torque con el mismo tono de Zita.

Risas, era lo único que se podía escuchar, la risa de aquellos chicos burlándose de Tak, aquella escena era tan familiar para la chica irken.

Una chica rubia se acercó a Tak -¡Esto será muy divertido!- dijo mientras alzaba una de su manos con intenciones de golpea a Tak.

Tak abrió sus ojos como platos, aquello era tan similar, ella como una pequeña damisela en apuros a la espera de un príncipe que la salve –Estupideces- susurró para ella misma.

La chica estaba a punto de golpear a Tak cuando sintió que sujetaban su brazo con fuerza, tanta que dolía, Tak estaba sujetando el brazo de la chica con tanta fuerza que fácilmente podría romper el brazo de esta, tenía una sonrisa bastante aterradora, definitivamente ya no era aquella pequeña smeet -¿Esto te parece divertido?- preguntó con despreció, en sus ojos solo se veía ira total.

-Yo…- la chica estaba nerviosa y atemorizada, la sonrisa de los demás chicos se había borrado.


-Debo admitir que usted es un joven muy agradable- dijo con sinceridad el Profesor Membrana, cuando vio a su hijo hablando con aquel chico, se horrorizó por completo y en parte entendió el porqué del comportamiento de su hijo, pero en cuanto comenzó a hablar con aquel chico, se dio cuenta de que era todo lo contrario, era un chico bastante educado y además inteligente.

-Gracias señor, usted también es bastante agradable- dijo con una gentil sonrisa.

Dib estaba en medio de todo aquello y se estaba hartando, desde que ese par habían empezado a hablar no hubo quien los detuviera, en más de una ocasión intentó meterse en la conversación, pero sin éxito alguno. Estaba de pie, casi en medio de aquellos dos, paseó sus ojos por la cafetería, todo normal y aburrido, padres conversando, sus compañeros hablaban sobre cosas banales entre ellos, Zim vigilando a sus Robo-Padres, Tak a punto de romperle un brazo a una chica, la señorita Bitters tomando ponche… un momento ¿Desde cuándo ese fósil tomaba ponche? Y aún más importante… ¿Por qué servían ponche? Después, su cerebro reaccionó.

-¡Por Saturno!... Tak…- se dijo para sí mismo, no podía creer lo que veía.

Naga al escuchar al chico nombrar a su hermana volteó y no le gustó para nada lo que vio –Tak…- susurró, estaba preocupado, sabía que cuando Tak perdía los estribos, era capaz de hacer cualquier cosa.

Corrió con dirección a donde estaba su hermana, sin si quiera tomarse la molestia de despedirse del Profesor y su hijo, estos solo se limitaron a observarlo, por suerte para aquella rubia, Naga era rápido y logro estar junto a Tak en menos de un minuto, se puso detrás de la irken y tomó ambas manos de la chica, logrando así liberar a la rubia de aquel agarre y después intentó que su hermana se calmara.

-¡Suéltame, idiota!- gritó molesta Tak.

-Estas alterando a todos, tienes que calmarte- trató de tranquilizar a la chica.

-¡No me importa la jodida opinión de los que están aquí!- siguió gritando con enojo.

-Me estas preocupando a mí- le susurró cerca de donde se supone estaban ocultas sus antenas para que ella pudiera escucharlo.

Pronto, la chica dejó sus forcejeos, se quedó inmóvil y trató de calmarse -¡Oye solo queríamos divertirnos!- dijo la chica rubia, se sentía la victima de todo aquello.

-¿Querían divertirse?- preguntó Tak nuevamente molesta – ¿Sabes qué sería jodidamente divertido? … Que te raparas la maldita cabeza- dijo esto último mientras un destello morado pasaba por sus ojos.

-Sí, eso sería aún más divertido- dijo la chica mientras corría lejos del lugar, en busca de una máquina para afeitarse la cabeza.

Naga solo negó con la cabeza, al menos la chica estaría viva, calva, pero viva –Chicos, les pido amablemente que se alejen ahora que ella se calmó- les dijo a los chicos que miraban todo aquello, por suerte para Naga la gente en este planeta no suele prestarle mucha atención a ese tipo de cosas.

Los chicos solo asintieron con temor y se fueron corriendo de aquel lugar como almas que lleva el diablo, Naga los observó irse y después de eso soltó las manos de Tak, la chica parecía estar un poco más calmada.

Ninguno de los dos decía nada y era algo incómodo -¿Me dirás que pasó?- preguntó Naga tratando de no sonar molesto.

Tak solo se retiró del lugar, dejando atrás a Naga un poco triste, pero al mismo tiempo curioso, no sabía que era lo que había provocado a la chica, pero por la reacción de Tak, debió ser algo terrible.

Dib observó a Tak salir de la cafetería, había visto todo lo sucedido, todo aquello empezó a encajar en su mente, Naga dijo que tenía una hermana y por eso había venido a la junta de padres, y a juzgar por lo que había sucedido, eso quería decir que la hermana era Tak, la única respuesta para todo aquello era… que Tak había hecho que Naga se hiciera pasa por su hermano, era igual que la vez pasada, lo estaba obligando a creer que eran hermanos ¡Eso tenía que ser!


No tenía idea de cuánto tiempo llevaba caminando, ni en qué momento había llegado a aquel parque, miró al cielo, un bello atardecer, no había mucha gente en aquel parque así que decidió tomar asiento en una de las bancas del parque, pasó una de sus manos por su cabello, estaba molesta, frustrada, triste, era todo un mar de emociones y sentimientos.

Gruñó molesta –Todo esto es estúpido- se dijo en un susurro casi inaudible, después de aquello sintió como una lagrima rebelde resbalaba por una de sus mejillas, después de esa pequeña lagrima, mas comenzaron a hacer lo mismo, ahora estaba llorando, posó sus manos sobre su rostro, realmente no podía verse más patética.

-¿Estas bien?- preguntó alguien frente a ella.

Ella conocía perfectamente esa voz, como si estuviese grabada en su memoria, limpió sus lágrimas de una manera brusca y agresiva, no quería que él la viera así -¿Qué es lo que quieres?- peguntó molesta.

Zim tragó un poco de saliva, realmente no sabía que hacia ahí frente a la irken, sabía que seguirla y hablar con ella era igual al suicidio –Yo… solo quería saber cómo estabas- dijo en un tono ¿preocupado?

Tak frunció el ceño, lo más probable es que aquel imbécil quisiera burlarse más de ella –Pues ya has visto que estoy bien… ahora vete- gritaba mientras nuevas lágrimas querían salir, pero debía ser fuerte.

Zim estaba confundido, una parte de su PAK le ordenaba que corriera lo más rápido de aquel lugar y con suerte Tak olvidaría todo aquello, pero otra parte quería que se quedara y que hablara con la chica –No…- dijo dudoso.

-¿Qué?- preguntó Tak, parecía estar en shock ante lo dicho por Zim.

-Zim no se irá- contestó con firmeza.

Esta vez, Tak frunció el ceño -¿Qué es lo que quieres? ¿Quieres seguirte burlando? ¿Quieres hacer lo mismo que ellos hicieron?- apretó sus puños al recordar aquello y luchaba internamente para no llorar como un pequeño smeet.

-Zim no es igual a ellos, Zim es superior a ellos- dijo en un tono algo ególatra.

Tak sonrió amargamente al recordar lo sucedido cuando conoció a ese enano ya no tan enano verde –Eres un imbécil- dijo aun con aquella sonrisa amarga, era imposible que él recordara aquello, él la había olvidado.

-Tak…- la chica lo miró a los ojos –Yo… creo que hace tiempo te ayude… no… no lo sé… y ahora yo… pude hacerlo pero no lo hice… Zim no te ayudó- dijo un tanto nervioso, él no era así ¿De donde estaba saliendo toda esa basura cursi?

Tak se puso de pie, se veía molesta –No necesito que me salves, ni tú ni nadie- su rostro se veía sombrío.

Tak intentó irse, pero en un impulso, Zim la tomó del brazo y la detuvo –Tak…- intentó decir algo, pero no pudo.

El sonido de un golpe se escuchó como eco en aquel parque, que ahora se encontraba vacío, Tak había abofeteado a Zim, provocando así que Zim soltara el brazo de Tak.

El cuerpo de Tak temblaba y las lágrimas salían libremente de sus ojos, se veía dolida -¡Arruinaste mi vida! Todo fue por tu maldita culpa y cuando regresé te olvidaste de mí, todos esos malditos años como mejores amigos tirados a la maldita basura ¿Tienes una idea de cómo me sentí con eso?... Terrible, no esperaba flores, pero por lo menos que recordaras mi jodido nombre- Tak estaba molesta y parecía que entre más lagrimas salían de sus ojos más molesta se ponía.

Zim estaba en una especie de shock, no recordaba más que el incidente con los smeets, no recordaba haber sido amigo de Tak, no recordaba nada de eso –Tak… yo…- quería explicarle y quería saber todo eso que él desconocía, todo aquello que no sabía de su pasado.

-¡Eres un idiota!- le gritó con todas sus fuerzas, sin dejar que él dijera algo –Te odio- dijo aquello más bajo, pero igual Zim logró escucharlo y sin más Tak se echó a correr.

Zim solo se quedó ahí viendo la silueta de Tak alejarse cada vez más y con su cabeza llena de dudas.


Tak entró a su casa, cerró la puerta de la entrada con prisa y se recargó sobre la misma, sentía como su cuerpo temblaba, se abrazó a sí misma en un intento por calmar aquella extraña reacción en su cuerpo, aun salían algunas lágrimas de sus ojos, pero ya no tan frecuente, lentamente se deslizó hasta quedar sentada, abrazó sus piernas y enterró su rostro en medio de estas.

Sintió como unos brazos la rodeaban y la apretaban con cuidado y delicadeza, subió su rosto para toparse de frente la cara de preocupación de Naga, mordió su labio inferior y después de eso se lanzó hacia su hermano para abrazarlo aún más fuerte.

-¿Ya me dirás lo que pasó?- preguntó Naga mientras acariciaba el "cabello" de su hermana.

Tak miró a los ojos de su hermano y asintió, Naga se despegó un poco de su hermana y así ambos quedaron sentados de frente, ambos sentados en el suelo y con sus disfraces holográficos puestos.

Tak lanzó un suspiró y volvió a abrazar sus piernas –Se estaban burlando de mi- dijo sin mira a su hermano a los ojos.

-De eso me di cuenta- dijo molesto al recordar aquellos chicos –Pero… ¿Qué te dijeron?- preguntó.

-Ellos… se burlaron porque no tengo… tenemos- corrigió –padres…- y tras decir aquello se aferró aún más fuerte a sus piernas.

La expresión de Naga cambió, ahora también se veía triste, ese tema no le gustaba mucho, pero tenía que animar a Tak –Sabes que ellos nos quisieron mucho- dijo con una sonrisa.

-Igual eso no los salvó ni tampoco los hará regresar- dijo aun triste.

-Sabes que no se podía hacer nada e incluso tenemos suerte de estar nosotros con vida- trató de ver el lado positivo del asunto.

-¿A esto le llamas vida?- preguntó molesta mientras miraba a su hermano por primera vez desde que empezaron a hablar.

-Sé que no es la mejor vida, pero sabes que ellos querían que nosotros viviéramos, querían que fuéramos felices, a pesar de las diferencias- Tak hizo un puchero y Naga suspiró –Lo mejor que podemos hacer es vivir por ellos, sé que tú no los recuerdas mucho, pero ellos estaban felices de que nosotros viviéramos, ellos querían vivir a través de nosotros, querían lo mejor para nosotros- dijo mientras posaba una mano sobre el hombro de su hermana y le regalaba la mejor de sus sonrisas.

Tak lo miró brevemente y luego miró al suelo –Aun así… los extraño mucho- dijo mientras nuevamente las lágrimas amenazaban con salir.

Naga la miró con tristeza, realmente no quería ver a su hermana llorar, entonces un recuerdo lo golpeó de repente, provocando que una sonrisa se formara en su rostro –Espérame aquí- le dijo a Tak mientras se ponía de pie.

Tak lo miró con confusión, vio cómo su hermano subía por las escaleras, escuchó algunos ruidos más pero realmente no entendía que quería hacer su hermano, después de unos cinco minutos, Naga regreso con una polvorienta caja entre sus manos.

-Esto es para ti- dijo mientras le entregaba aquella caja a su hermana.

Tak dudó un poco antes de tomar entre sus manos, esa caja se veía realmente antigua, miró a su hermano y este le hizo una señal para que abriera la caja, Tak tragó un poco de saliva y con cuidado abrió aquella extraña caja, sus ojos se abrieron como platos al ver lo que había dentro.

-¿Qué es esto?- preguntó mientras sacaba un brazalete plateado con incrustaciones de piedras claramente extraterrestres, las piedras tenían un bello color morado, una tonalidad idéntica a la de sus ojos, miró el brazalete sin entender el porqué de tan repentino regalo.

Naga sonrió al ver a su hermana tan curiosa –Era de nuestra madre- dijo con una pequeña sonrisa nostálgica, Tak al escuchar aquello miró a su hermano con sorpresa –Ella me lo dio hace tiempo, me dijo que te lo diera cuanto estuvieras lista…- sonrió –y… creo que ya lo estás- dijo mientras su sonrisa se ampliaba.

Tak miró aquel objeto que se encontraba entre sus manos, pequeñas lagrimas salían de sus ojos, pero estas eran diferentes, tenía una bella sonrisa en sus labios, realmente le encantaba tener un objeto de su madre entre sus manos, abrazó aquel objeto como si de su madre se tratase.

-Pienso que si lo tienes, ya no los extrañaras, porque ahora será como si estuvieran contigo- dijo con una enorme sonrisa.

Tak se puso aquel brazalete en su mano izquierda, lo miró como si fuese lo más valioso en el mundo y al menos en SU mundo así era –Naga…- después de eso abrazó a su hermano.

Naga sonrió y aceptó gustoso aquel abrazó –Tranquila enana- le dijo mientras jugaba nuevamente con el cabello de ella.

-Te quiero… y gracias- le dijo al chico sin verlo a los ojos, aún era muy orgullosa como para admitir aquello y ver a su hermano al mismo tiempo.

Naga sonrió –Yo también te quiero, enana- le dijo para después depositar un tierno beso en la frente de la chica.


Chicos huérfanos aquí :D

Hey! sé que me he tardado mucho con esto y la verdad lo lamento :C solo espero que el cap sea de su agrado y perdón si esta algo (bastante, mucho muy D:) cursi y azucarado, pero creo que puedo explicarlo :/ lo escribí en una fecha algo triste para mi, el cumpleaños y día de fallecimiento de mi madre caen en la misma semana y pues no es muy lindo, igual me disculpo si quedó algo raro, pensé en cambar algunas cosas pero a final decidí dejarlo así.

También quiero aclarar que el hecho de que el pequeño Zim se haya comportado así no quiere decir que así será lo que resta del fic xD solo digamos que tuvo una extraña recaida y que no volverá a pasar xD eso ya lo veremos más adelante así que dejare de hacer spoiler xD

Por cierto D: hablando de spoiler... algunos de ustedes me preguntaron que era lo que significaba el termino de "marcados" eso es algo que planeo explicar conforme vaya avanzando la historia y la verdad no me gustaría adelantarme a eso D: pero no sé qué es lo que ustedes quieren, un bello y mega spoiler xD o que hagan sus propias teorías mientras yo los dejo en suspenso xD jaja ok creo que eso no sonó muy bien, pero creo que ustedes entienden xD bueno espero me respondan chicos y chicas C:

observador Daam: jaja tranquilo hombre c: tienes todo el derecho de exaltarte y querer romper caras xD ya que por desgracia esos temas son parte de nuestra querida realidad :/ pero bueno... me alegra que te gustara el cap anterior C: espero que este cap también te guste y de nuevo muchas muchas gracias por leer :D

Invasora Riu: Por fin xD el siiguiente cap C: me alegra que te gustara el cap anterior jajaja entonces recuerdame no hacerte enojar xD en una de esas me sueltas peluches asesinos y ya no la cuento :C jaja bueno espero que este cap te guste C:

LagrimasSolitarias: jajaja debo admitir que amé escribr a escena del color de la casa xD y me alegra que te guste mi Bitters xD para ser sincera en ocasiones siento que no me queda igual a la original D: asdaasddas me alegra que te guste mi pequeño Naga C: me gusta mucho escribirlo y me pone muy feliz saber que les agrada :D

Bueno chicos lectores C: creo que eso es todo por ahora, mucha suerte :D nos leemos lueguito