- baño de niños, segundo piso, 10:05 am-

y como te decía niña pony, asi fue como descubrí que la escuela cambió para siempre- concluyó la joven maestra de español ante una de las estudiantes que aun seguía con vida.

Gisela suspiró al llegar al baño de niños y se volteó para ver a su maestra favorita:

-no creo que le guste ver a nuestro acompañante- la joven abrió la puerta donde se encontraban otras sobrevivientes de primero de secundaria: Jessica, Danahí, Metzli, Michelle, Carolina, Tanaeri, Emilia, Michelle y Perla... y el profesor Euclebio, quien fue descubierto viéndose al espejo con algo que asimilada rubor y otros instrumentos de belleza. La maestra notó a su compañero educador y soltó un bufido de desaprobación.

- no Euclebio... todos menos el!- Al escuchar su nombre, el profesor volteó a ver a la maestra, la miró de pies a cabeza con cara de asco y rodó los ojos.

-usted tampoco me agradó, señorita Claudia...-

Emilia suspiró y se levantó de donde estaba, la siguieron Jessica y Michelle, quienes se dirigieron con Gisela para darle actualizaciones del corto lapso en el que se ausentó.

- Euclebio tiene un gran plan... demasiado brillante para alguien para el...- comenzó la pelos chinos (Emilia)

- pero hay una enorme desventaja...- murmuró Jessica interrumpiendo a su amiga, solo para volver a ser interrumpida por Michelle:

- solo pueden sobrevivir 5 personas, y nosotras somos 12, contando a los profesores y eso...-

Por lo visto, el plan del profesor Euclebio consistía en huir por los salones, escondiéndonos a tiempos y usando señuelos, para asi llegar al estacionamiento y poder entrar... sin contar a los señuelos, las sobrevivientes que se deberían quedar serían 4, quienes quedarían a su suerte desde el momento en que el profesor encendiera el vehiculo.

Carolina negó con la cabeza. -no me gusta la idea... seria cruel y despiadado...- y con eso dicho, salió del baño.

-pero seria peor dejarnos morir por culpa de unas cuantas almas- contestó sádicamente el maestro. Estaba a punto de agregar algo mas cuando un agonizante grito de dolor y angustia rezono por los pasillos, dejando la pequeña ventana del baño manchada de sangre, la cual fue limpiada por una mano que suplicaba la entrada al pequeño refugio de los estudiantes.

después de unos largos minutos que parecieron horas, los gritos, pataleos y sonidos bestiales cezaron y dieron paso a una onda de gemidos sepulcrales y moribundos. La maestra Claudia, siendo la curiosa que es, decidió ver quien había sido despedazado y zombificado, pero en cuanto se asomó, se apartó de la puerta, con una cara de haber visto un muerto... aun mas literalmente.

-m-maestra? esta usted bien?- preguntó la inocente Jessica al ver la reacción de su mentora. La maestra negó frenéticamente, ojos bien abiertos y la mirada perdida.

-Carolina fue... fue... Zombificada...- contestó en un breve murmullo, que de no haber sido por los gemidos de muerte a la salida del refugio, pudo haber resonado en el interior de las cabezas de todos; Un frio de ultratumba cubrió a todos allí presentes. haciendo que los allí presentes se dieran cuenta de la realidad que estaban viviendo: el apocalipsis estaba allí, y podría matarlas en cualquier momento, sin importar la amistad ni los lazos afectivos que tenia con ninguna persona en particular.

una risa detuvo el tren de pensamiento de todas las allí presentes, haciendo que el eco hiciera sonar macabra las carcajadas que escupia nada mas y nada menos que el profesor Euclebio.

-no puedo creerlo! matarlas será mucho mas fácil de lo que esperaba- Euclebio se limpió una lagrima de risa mientras las demás lo veian con una lluvia de emociones, pero al parecer estaba ganando la ira, inclusive la maestra Claudia, quien preferia alejarse de toda pelea, se paro frente a el y el único sonido después de que paro la risa, fue un fuerte golpe cortesía de la maestra, quien dejo una marca roja en la mejilla del educador, quien miro a su agresora con una expresión de asombro.

-a que te refieres con eso? SHEBO?- exigió respuesta la maestra con las manos firmemente aseguradas en su cadera, mientras fulminaba con la mirada al mayor, quien solo se encogio de hombros.

-en verdad crees que quiero salvarlas? por supuesto que no! pero tanto ellas como yo sabemos que nos necesitamos para sobrevivir! aunque mi ingenio supera a todas, pensaba en matar unas cuantas... las... rebeldes, para ser preciso- tomo una pausa para fulminar a Gisela, Michelle y Emilia, quienes lo miraron de la misma manera.

-además... quien es el único que sabe manejar aquí? TU?- sonrio irónicamente a la maestra, sabiendo su inexperiencia al estar frente a un volante. -no lo creo... es por eso que, aunque sepan mis intenciones, no van a poder hacer nada al respecto, el único que puede salvarlas... soy yo.

jeje.. cuanto tiempo verdad? espero que este capitulo les guste, además... no se si lo notaron pero cambie mi forma de redactar... si quieren díganme cual estilo prefieren! sus deseos son mis ordenes!.

se despide: Gisela! la fangirl incomprendida!