Ni Glee ni sus personajes me pertenecen.
Algunas aclaraciones acerca de la historia: Finn es novio de Quinn, Quinn no es amiga de Rachel pero tampoco la odia a muerte, Santana tiene cierta amistad con Rachel solo que nadie lo sabe, Kurt es el mejor amigo de Rachel, Brittany es novia de Artie, tina y Mike están juntos. Rachel y Puck se hicieron novios un mes antes de las vacaciones de verano, estuvieron dos meses juntos, luego Rachel desapareció sin decirle nada a Puck.
Disfraz
Capitulo 2
El primer enfrentamiento con el club
Punto de vista de Rachel
No quería que mi primer enfrentamiento en McKinley fuera con Noah. No, para mí él ya no es Noah, y nunca más lo seria. Tengo que terminar de pensar así o no podré soportarlo.
Las personas me miran como si yo fuera un extraterrestre algo parecido, pero la verdad ya no me importa. Nada me importa desde hace un buen rato. Y si es por mi jamás nadie se enteraría de la razón.
El día paso "tranquilamente". La gente huía de mí al ver mi nuevo vestuario y sobretodo mi actitud de "métete conmigo y te pateo".
Antes de entrar al Club Glee, no precisamente para cantar, Noah me detuvo. ¡Alto! Tenía que dejar de pensar en él como Noah, él era Puck, por mucho que le doliera ya no podía acercarse a él nunca más.
"Tenemos que hablar" le dijo Puck al sostenerla del brazo al ver que pretendía ignorarlo. Me sacudí rápidamente de su mano antes de darle una bofetada en plena cara dejándolo atónito mientras yo le gritaba "No me vuelvas a tocar Puckerman".
"¿Qué demonios ocurre contigo Berry? Primero esa ropa y ahora esta actitud aplasta mosquitos." Dijo él prácticamente gritándome. Lo ignoré como aprendí a ignorar tantas cosas en tan poco tiempo. Me di la vuelta, y me volví a colocar la máscara de indiferencia en el rostro y entre al club a hacer frente a lo que venía.
Todos me miraron con la boca abierta en cuanto entré.
"Así que los rumores son ciertos. Berry se volvió loca" dijo Santana con una sonrisa en la cara que se borró al ver que no pretendía responderle.
"Diva ¿qué te ocurrió? Sé que te dije que cambiaras de look pero casi me haces extrañar los suéteres de animalitos. Y la verdad…" Kurt iba a seguir divagando cuando lo interrumpir, no tenía ganas de escucharlo además yo ya no era Rachel la diva del club Glee y jamás lo volvería a ser ese pensamiento me deprimió pero lo aparte rápidamente de mi mente. "Detente" dije tranquilamente pero fría después de levantar la mano para callarlo.
Todos los integrantes del club me miraron sin entender. En ese momento entro el Sr Schue quien también me miró sin saber que ocurría.
"¿Rachel?" preguntó confuso, se aclaró la garganta y continuo "Rachel… este… siéntate" dijo aún muy asombrado, sin saber que más decir.
"No" dije cruzando los brazos en el pecho. "Solo vine a decirles algo" Todos me miraron expectantes. "Renuncio" dije claramente, los chicos abrieron más los ojos si es que eso es posible.
"¿Qué dijiste?" preguntó Mercedes.
"Me escucharon perfectamente" dije antes de volverme en dirección a la puerta. Vi a Puck mirándome con la gran pregunta en sus ojos ¿qué te ocurre? Y aquella mirada me dolió mucho. "Adiós" dije sin saber a quién me dirigía realmente, justo antes de intentar cruzar la puerta. Puck me volvió a tomar del brazo, incluso más fuerte que antes, instintivamente lo patee en la entrepierna, dejándolo en el piso gruñendo y maldiciendo, a partir de ahí todo fue un caos en el cual no estaba dispuesta a incluirme.
"Te dije que no me vuelvas a tocar, Puckerman" le grite y salí furiosa del salón mientras oía al Sr Schue llamarme y al resto del club ir a ayudar Puck. Cuando estuve lo suficientemente lejos del coro me detuve y me recosté de la pared y suspire, me toqué la cara con desesperación y note que una lágrima abrasadora y caliente se había escapado de mis ojos, cruzando mi rostro. La sequé furiosamente y me enoje. Había prometido no volver a llorar pero tenía tanto dolor dentro de mí que no podía evitarlo.
No quise hacerle daño a Puck pero quizás era mejor así. Tal vez con eso entendiera que no podía volver a acercarse a mi. Jamás. Él jamás la volvería a tocar. Y nadie nunca sabría cuánto le dolía aquello.
