Aunque el tren exteriormente parecía estar dotado de buena tecnología y comodidad el interior era horrible. Los vagones estaban cerrados, sin apenas ventilación y luz. Sin más que un montón de cajas dispersas por el suelo. Dejaron a la joven adolescente en uno de los vagones contiguos, en mejores condiciones para dejarla descansar.

-¿Que vamos a hacer con ella cuando se despierte?- habían discutido Axton y Maya rato después, cuando el tren ya había salido de la estación- ¿Le damos un arma y nos la llevamos a buscar cámaras?

-Técnicamente esa era su intención. ¿Porque sino iba a ir a una estación en medio del desierto?

-No sabes a donde se dirigía -Respondió.

- Tu tampoco-replicó Maya decidida a dejar zanjado el asunto- Y en cualquier caso no podíamos dejarla allí tirada.

Axton le dirigió una mirada llena de molestia. Un suspiro cansado salió de su boca.

-Huh...De verdad que no se como acabas saliendote con la tuya, mujer. Primero nos enchufas al psicópata y ahora a la niña.

Maya se encogió de hombros.

Esa fue la poca conversación que tuvieron. Pasado un rato Axton y Salvador se pusieron a rebuscar entre las cajas de Hyperion con la excusa de tener hambre y tomaron asiento en el frío suelo metálico junto a Krieg y Maya.

Había reinado el silencio.

Ninguno de ellos tenia interés en conversar, eran unos completos desconocidos y sabían que el viaje iba a ser muy largo…

Maya miró de reojo al psicópata sentado, aparentemente concentrado mirando al suelo y raramente silencioso...¿En que estaría pensando?


No sabía cuanto tiempo había pasado pero, al mirar por las pequeñas rejas que daban al exterior, se veía un paisaje polar. Se había notado muchísimo el cambio de clima, cuando las temperaturas habían bajado de manera exagerada.

Axton y Salvador habían estado durmiendo en todo lo que llevaban del viaje inconscientemente abrazaditos y Krieg hacía tiempo que había desaparecido.

-Krieg? …- susurró Maya-¿Krieg donde estas?

Se levantó, no aguantaba más estar allí sentada y con un psicópata perdido por el tren. Decidió ir a buscarlo y curiosear un poco por los vagones...

Y fue más tarde en uno de ellos. Donde le pareció ver una figura acechando en la penumbra.

Sus tatuajes brillaron levemente. Estaba segura de que había alguien ahí y estaba claro que no era Krieg, él era mucho más ruidoso.

Lo primero que se le vino a la cabeza era que podía ser un cazador, un cazador de sirenas. Ya había tenido que enfrentarse a ellos en varias ocasiones desde su llegada a Pandora pero aún quedaba la duda.

-...Quien eres?- preguntó en la penumbra, con el leve resplandor de sus tatuajes.

Hubo un momento de silencio y entonces oyó su voz.

-Soy un fantasma...-habló - /una sombra en combate\ ...tu asesino.

Maya frunció el ceño. "¿Acaba de recitar un Haiku?"

-...Eeeemm, valee? Entonces supongo que ahora es el momento en el que intentarás matarme.

-Acepto el reto- dicho esto de la oscuridad apareció, como desenvainándose, una larga y radiante luz azul.

"¿Acabo de retarle?" no podía dejar de preguntarse Maya cuando se dio cuenta de que se trataba de la hoja de tecnología disgust de una katana.

Hubo una especie de pausa. Ambos evaluándose con la mirada, intentando averiguar quien tendría más ventaja en un combate improvisado como aquel.

La luz de la katana se reflejaba en el asesino. Por su figura Maya dedujo que se trataba de un hombre pues no podía ver su rostro oculto bajo un casco negro. Vestía un traje de cuero negro que marcaba su delgada y alta figura.

Sus tatuajes empezaron a intensificarse y una orbe de energía intentó inmovilizarlo.

Pero el asesino desapareció, como si nunca hubiera estado ahí. Se trataba de un holograma.

Maya parpadeó confusa.

Notó un agarre en el hombro que la empujó hasta chocar contra la pared. Se encontró con el visor del asesino delante de su cara podía ver su propio reflejo con la hoja de la katana rozando su cuello.

-Una jugada estúpida sirena\ Puede que te deje vivir\ O quizá no.

Ella sin escuchar sus Haikus, empezó a retorcerse intentando liberarse de su agarre. Apesar de que era exajeradamente delgado tenía más fuera de la que aparentaba.

Sin dejar de maldecirlo sus tatuajes brillaron peligrosamente y su cuerpo soltó una descarga eléctrica que lo hizo retroceder.

Sin perder un segundo, volvió a intentar fijarlo con su poder. El asesino, más rapido, se echó a un lado y le pegó un tajo al brazo tatuado de Maya con su katana.

La sangre empezó a emanar del corte y Maya cayó al instante invadida por el dolor.

En ese momento no supo si realmente lo que le dolía era la herida o el hecho de que, si hubiera querido, el asesino podría haberla cortado el brazo...Podría haberla matado en ese momento si Axton y Salvador no hubieran aparecido.

No exactamente para ayudar.

-¿Habéis visto la mierda que nos han preparado?

-Eh...¿Que?-preguntó Maya sin comprender.

Salvador no contestó, al igual que Axton, dirigieron la mirada al extremo del vagón.

Delante de la puerta dos cajas amarillas empezaron a desplegarse sobre ellas, hasta convertirse en dos robots cargadores de Hyperion.

Axton no espero a que empezaran a disparar. Fue el primero en actuar.

-¡APARTAOS!- les gritó. Los cuatro se desplegaron por el vagón. Corrió hacia el extremo opuesto dejando caer una cajita al suelo. Esta tampoco era una caja cualquiera pues empezó a desplegarse hasta convertirse en una enorme torreta.

Esta no dejó de tirar ráfagas de plomo a los cargadores, dejándolos sin escudos.

Maya inmovilizó a uno fijandolo en fase...pero algo no iba bien, notó el dolor de su brazo y sin poder aguantarlo más lo tiro por la compuerta abierta, pasando a centrímetros de Salvador.

-A ver si tenemos más cuidado- gruñó Salvador antes de que volviera a entrar de un saldo con una escopeta en cada mano. Empezaron a llover balas y en apenas segundos el cargador se encontraba en el suelo, deshecho en pedazos.

- ¿¡Así que era un trampa?!- gritó Salvador más enfadado que antes, soltando maldiciones mientras pateaba los restos del robot de Hyperion.

Maya no lo escuchaba. Le daba igual todo, solo quería incinerarle los sesos al asesino que había estado apunto de cortarle el brazo. Buscó con la mirada al asesino por todo el vagón.

Cuando entonces por la compuerta abierta se vieron dos cadáveres de ingenieros cayendo del tren. El asesino volvió a aparecer por la compuerta de arriba. Su traje salpicado de sangre...

-Esperad -interrumpió Axton dirigiéndose a la puerta continua. Les hizo una señal para que se acercaran -Esto no ha acabado -susurró.

Sin previo aviso abrió la puerta de una patada y a partir de entonces todo pasó muy rapido.

Aquel vagón, el mÁs oscuro de todos, estaba apenas iluminado por la poca luz que entraba por las rejillas de ventilación y un montón de luces rojas que inundaban la sala...En el centro, había un muñeco.

Era Jack el Guapo, el hombre que les había contratado para ir en busca de la cámara...

"Veréis chicos, Esta bien que penséis que sois los héroes de esta pequeña aventurilla y eso...-habló la voz de Jack por un comunicador ECHO amarrado al muñeco- pero..."

Un pitido discontinuo empezó a sonar. Las luces rojas se encendían y se apagaban continuamente...

Eran explosivos.

"No lo sois"

En ese momento habrían corrido, habrían corrido lo más lejos posible de aquel vagón si la joven pelirroja no hubiera aparecido en la puerta del vagón. Con la confusión reflejada en su rostro.

-¿¡PERO QUE COÑO ES ESTOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO?!

Iban a morir.