Nota de Autor: Me siento mal por actualizar tan tarde porque pronto empezaré las clases y tendré menos tiempo para escribir...

Pero bueno mientras tanto voy a ir subiendo tranquilamente. Como he estado ausente esto podría considerarse como DOBLE CAPITULO. Mas que nada porque es largo.

Recuerdos y encuentros mortales

El claptrap les había prometido un lugar caliente y acogedor donde poder descansar en paz. Por supuesto la realidad les había golpeado duramente cuando entraron a la improvisada casa del Claptrap que apenas consistía en una cueva mal aislada del frío llena de basura y cadáveres.

Habían llegado tras una larga caminata y en silencio cada uno se había acurrucado en un rincón intentando mantener el calor. Ignorandose unos a otros. Estaban muy cansados y no ayudaba el constante parloteo del claptrap que había llegado a ser irritante.

Llegó un momento en el que nadie lo escuchaba y nadie prestaba atención a sus palabras. Un estruendo los despertó de su ensimisamiento y del techo abierto apareció unas enorme criatura de cuatro brazos lleno de un pelaje blanquecino...

El Claptrap no tardó en empezar a gritar despavorido por toda la sala. Corriendo en círculos. Los cuatro miraron con asombro a la extraña criatura que había irrumpido, preguntándose qué demonios era eso.

- ¡ES RASCANUDILLOS!- gritó el claptrap.

-¿Rasca- qué?- inquirió Salvador que por fin pareció prestar un mínimo de atención a lo que pasaba a su alrededor. Soltó una pequeña risita cuando la criatura peluda interceptó al claptrap, llevándolo a lo más alto de la chimenea que se abría al cielo.

Se miraron durante un momento dubitativos. Deseaban que aquella criatura se llevara al claptrap de una vez, pero por desgracia, necesitaban su ayuda para salir de allí.

-Quizás deberíamos de hacer algo...No?- preguntó Gaige insegura.

-¿Y qué hacemos eh?- espetó Axton- ¿¡Le tiramos piedras!? -Miró indiferente al claptrap que se encontraba boca abajo siendo sacudido violentamente en las manazas de la criatura que intentaba acallar sus irritantes gritos. Pero no hacía más que incitarlo a gritar más alto.

Con una fuerte sacudida la mitad de las pertenencias del claptrap cayeron en las manazas de la criatura. Axton, con los ojos muy abiertos al identificar una pequeña cajita de metal que caía del claptrap... soltó una exclamación.

- ¡MI-MI TORRETA! ES MI TORRETA- gritó alucinado- ¡PUTO CLAPTRAP! ¿¡Me robastes la torreta mientras que estaba inconsciente?!

El claptrap no respondió, nadie lo hizo pues la criatura harta, arrancó el ojo del claptrap descaradamente con un desagradable sonido. Por un momento el sufrimiento del claptrap retumbó en la sala.

-AaAaaAaAaAaAAAAHhHhHhHHH!...- el claptrap finalmente fue liberado cayendo al suelo con un sonido seco...Plop.

...La cosa no había terminado. Axton miraba nervioso a la criatura que ahora custodiaba su torreta. Por fin reaccionó. Miró alrededor en busca de una manera de detenerlo y sus ojos suplicantes fueron a la sirena.

-¡Maya! ¡DETENLO!- suplicó.

Maya se quedó de piedra por un momento al igual que los demás que miraban la escena impotentes.

¿Tanto le importaba aquella torreta?

Con cierta inseguridad sus tatuajes empezaron a vacilar iluminándose intensamente. La úItima vez que intentó utilizar su poder, la cosa no acabó bien para ella, con esa extraña sensación de...

El rugido de la criatura acallaron sus pensamientos y finalmente sin pensarlo. Accionó su poder en una orbe de energía que inmovilizó a la enorme criatura en el aire… Sintió un fuerte dolor en el brazo, igual que en el tren y cayó al suelo.

Entonces pareció ver las estrellas...

Sus recuerdos empezaron a delirar confusos. Y desaparecieron. Volvió a abrir los ojos creyéndose estar soñando pues no se encontraba en ningún lado. Colores grisáceos surgían a su alrededor y una figura blanca difusa sin forma brillaba delante suya.

¿Qué era eso?

"Maya...-Pareció emitir la luz- Escúchame."

- ¿Que...? ¿Que eres...?- miró a su alrededor- ¿Estoy soñando?

- No... Estas muy grave, en riesgo de muerte. Pero ahora eso es irrelevante.

-Que...- apenas podía gesticular palabras- por el amor de talos como voy a...?

Se tocó la cara, nerviosa. Se pellizcó intentando despertarse pero curiosamente ni siquiera sentía su cuerpo.

-Has estado soñando tus recuerdos - se acalló por un momento- ¿Recuerdas que pasó después de los acontecimientos ocurridos en la casa del claptrap?

Maya hizo memoria, confusa. Y a la mente le vino la imagen del acantilado...como habían bajado y ella había caído al vacío... Recordó apenas la altura del acantilado y al asesino y...

-Estoy muerta…- dijo finalmente.

-No, todavía no y por eso estoy yo. Para evitarlo- dicho esto aquella luz que flotaba en frente suya pareció envolverla.

Una reconfortante energía pareció recorrer su cuerpo...

-Pero antes de volver, escúchame- insistió. Maya no podía ver nada- tienes que mantenerte junto a los buscadores de la cámara... Pase lo que pase.

Ella negó con energía, casi con miedo. Quería hablar pero no podía.

¿Como iba a seguir con ellos si eso era lo que casi la había llevado a la muerte? pensó ¿Como iba a seguir con ellos si estaba incapacitada, los cinco, sin armas, sin rumbo...no eran un equipo. No eran nada.

Casi como si aquella voz escuchara sus pensamientos, una respuesta sonó en su mente.

Yo seré tu ángel guardián... Oyó finalmente.

A su alrededor todo se apagó, solo había oscuridad...

"Su ángel guardián..."

De una sacudida Maya abrió los ojos incorporándose de un salto en la cama...espera, ¿Todo había sido un sueño?Ya no sabía que había sido real pero estaba viva. Se encontró en una mullida cama abultada.

No sabía por qué, el recuerdo de Athenas (su planeta originario) llegó a su mente. Esperaba encontrarse en su habitación de la abadía, pero cuando miró la pequeña habitación donde se encontraba supo que no era así. Se encontró con unas paredes de madera hosca húmedo y podrido por congelación, unos muebles hechos de madera y restos metálicos...Estaba claro que no estaba Athenas.

Antes de que pudiera descubrir más sobre su paradero la voz de un hombre la sobresaltó.

-¿Vaya así que por fin has despertado?- oyó de repente. Junto a la incómoda cama se encontraba un hombre alto, moreno, con gafas y un aspecto elegante como se podía -Tus amigos han estado muy preocupados por ti...

"¿Amigos?" se preguntó con amargura. La expresión de Maya era muy convincente y en ella solo había confusión.

Ignoró sus pensamientos.

-¿Dónde estoy?- ya sospechaba el lugar donde se encontraba...

-Estás en Liars Berg. Te trajeron aquí inconsciente después de que tus amigos buscadores de la cámara liberaran el pueblo de los hombres del capitán Flynt y yo por supuesto acepté acogeros en mi humilde morada...

"En resumen, sigo en Pandora" pensó Maya dejando de escucharlo por un instante. De nuevo miró al hombre, no era un bandido, no era un buscador de la cámara... pero ya lo habían mencionado antes... aquel hombre de Liars Berg que mencionó el claptrap en el acantilado...

-Oh! Tu debes de ser Hammerlock...- dijo entonces- ¿No es así?

-Aquí presente!- afirmó Hammerlock- Y como me han dicho tu debes de ser Maya. Es un honor para mi recibir a nada más y nada menos que una sirena!

Estrechó firmemente su mano tatuada. Maya miró de reojo la herida del brazo, no sentía tanto dolor como antes y la herida había sido limpiada de los restos de sangre y bien tratada, ya no le dolía.

-Si...- lo miró a los ojos agradecida - gracias por todo. En serio. Estoy mucho mejor.

-Bueno, he hecho lo que he podido, quizás se recupere pronto...

"O quizá no" pensó Maya que había estado preocupada por ello. No tardó en desechar aquel amargo pensamiento que la revolvía. Tenía cosas más importantes en las que pensar.

-Por cierto Hammerlock- dijo entonces lentamente- ¿donde están los demás?


Recogió las pieles cuya procedencia no pudo identificar y envuelta en ellas salió al pequeño pueblo de Liars Berg.

Estaba todo nevado e invadido por la nieve. Las casas igual de hoscas y construidas a base de chatarra oxidada estaban derruidas y en el ambiente se olía la sangre fresca.

Iba en busca de sus compañeros de equipo, no debían estar muy lejos aunque en realidad, Maya no buscaba, se limitaba a pasear por el pueblo esperando a que apareciesen. Paseaba por la ciudad sin rumbo fijo sumida en sus pensamientos.

Aquel sueño, aquella cosa con consciencia que la había hablado en sueños le había hecho pensar. Todo había parecido tan real que había llegado a creerse que estaba muerta, que era ella la que no existía.

Que aquella caída había sido el fin para ella.

Había sido una muestra de la debilidad que había estado mostrándoles a los demás desde que empezó todo.

Y ella, no era débil. No era peor que los demás. Su naturaleza como sirena era solo una ventaja contra el resto, pero no quería ser tan dependiente de ello.

-Demonios, veintisiete años de entrenamiento no solo han sido para controlar mi poder- susurró con reproche para sí misma.

Pero una cosa tenía clara. Si iba a seguir lo que quedaba de camino hasta salir del glaciar, no volvería a caer.

Y ahora, pensó. Será diferente.

Y vaya si lo fue...

Maya, que se había quedado parada en un lugar, se deshizo de sus pensamientos para mirar por una vez a su alrededor, había llegado al centro de un enfrentamiento que debía haberse desarrollado apenas horas antes. Y ahora, los perdedores yacían sin vida en el suelo, todos ellos bandidos que una vez tuvieron una vida. Maya siguió paseando la vista por el pequeño paisaje que era el pueblo. Todo lleno de basura, sangre, papeles...

Detuvo su mirada en una pared, esta estaba llena de papeles en muy mal estado, pero los más destacables eran unos papeles amarillos de "se busca". De la compañía Hyperion que parecían haber sido colgados hace relativamente poco...

Maya parpadeó incrédula al ver su cara en una de ellas, y no solo estaba ella.

Axton, Gaige, Salvador, Zero... incluso Krieg que había desaparecido. Todos tenían su propio cartel de se busca con una buena recompensa por sus cabezas.

"Genial- pensó sarcásticamente- Lo que faltaba"

Seguía mirando los carteles de "se busca". Leyendo los crimenes de cada uno, por simple curiosidad.

Crímenes de guerra, homicidios... se le hizo un nudo en la garganta cuando leyó el cartel de Salvador, plagado de crímenes...algunos inhumanos.

"Canibalismo"

Era conveniente mantener bien saciado a Salvador.

Siguió leyendo, observando cada uno de aquellos carteles en un intento de saber algo más de aquellos con los que iba en busca de la cámara... Crímenes de guerra, homicidios... Asesinados políticos.

Sus ojos fueron a la foto de Zero que como siempre llevaba aquel casco negro que ocultaba su rostro, su identidad.

Maya sentía bastante curiosidad por el asesino aunque aún le guardaba cierto rencor...

Justo en ese momento una bala se incrustó en el papel. Maya se quedó quieta, sabía que iba dirigido a ella y que su atacante había fallado.

Se dio la vuelta lentamente dirigiendole una fría mirada al bandido que yacía en el suelo gravemente herido, no se había dado cuenta de su presencia hasta ahora pero al parecer él sí lo había hecho.

Y tenía un arma en la mano.

Con manos temblorosas el bandido intentó recargar el arma, pero fue muy lento y Maya ya se encontraba a su lado cuando ella le asestó una patada en la cara que lo dejó aturdido unos instantes. Los suficientes para que Maya le quitara el arma de sus manos.

-Que pena que no pueda usar mi poder...- dicho esto recargó el arma en cuatro toques ágiles.- ...bueno tienes suerte. Esto será más rápido y no tan doloroso, te lo aseguro.

Maya apuntó el arma a la cara de aquel hombre que la miraba con terror.

-¡Por favor, déjame!- suplicó a gritos- ¡Tengo mujer e hijos! Son...son solo órdenes que he de cumplir...yo...

-¿Órdenes?- susurró Maya.

El bandido no pudo responder. En ese momento una bala se incrustó en el cráneo de manera muy desagradable salpicando su alrededor de sangre, y a la propia Maya.

Esta se dio la vuelta, asqueada por la sangre.

Sus cuatro compañeros habían aparecido por fin ante ella. Del revólver del asesino salía un hilo de humo pero fue Salvador quien habló.

-Nos hemos metido en un buen lío, sirena.

Estaba claro que ellos también habían visto los carteles de Hyperion. Maya asintió semblante serio.

Se hizo un silencio sombrío que fue interrumpido por los altavoces del pueblo que empezaron a emitir un irritante sonido agudo producido por las interferencias. Este sonido cesó y entonces en todo el pueblo empezó a resonar la risa incontrolada de un hombre.

-Habéis, habéis...- dijo a carcajadas- habéis visto como ha explotado la cara de ese hombre? Ha sido como FUAAA!

Los cinco se miraron, serios y sin una palabra. Ya conocían aquella voz...Aquella voz que casi les había llevado a la muerte.

-...Aqui Jack el guapo! ¿Todo bien por ahí? Bueno, estais que dais pena pero veo que aun no habéis muerto...puede que para vosotros sean buenas noticias pero...os aseguro que no lo son.

-Hijo de puta...- susurró Gaige intentando mantener la ira que guardaba a aquel hombre.

- Eh, eh, eh... Esa boca…

-¿...Puede oírnos?- susurró Gaige a los demás con el ceño fruncido.

- De vez en cuando- respondió suavemente. Pero ahora en serio, creo que aún no habéis entendido de que va todo esto, escuchad. Primero aparecen unos nuevos buscadores de la cámara y luego estos mueren... FIN. No hay más.

Hizo una pausa.

-...Bueno, os estoy dando demasiada importancia…- concluyó tras un instante de reflexión- Caeréis por vuestro propio peso y si no...bueno, pasadlo bien- cortó.

Detrás de aquellos altavoces a kilómetros de allí. El rostro enmascarado de Jack formó una pequeña sonrisa maliciosa en sus finos labios.

Los cinco se quedaron en un peligroso silencio sombrío bajo el sentimiento de una atenta mirada que los observaba continuamente.

Nada era como creían.

Nota de autor: Perdonadme si hay algunos errores lo he subido un poco rápido y tengo sueño xD Por cierto, la historia no es exactamente igual que la campaña pero tampoco voy a alterarlo demasiado...de momento.