Ever After:
A REBEL WEDDING; PARTE 2 de 2

Raven yacía en los brazos de Maddie, completamente serena y feliz, como si fuera un simple sueño en lugar de la horrible realidad. Irónicamente estaba lista para el ataúd de cristal. A su lado Maddie lloraba desconsolada, tratando inútilmente de despertarla con un beso de verdadero amor. Pero no funcionaba, Raven no despertaba.

—Llévenla a su cuarto de inmediato; — ordenó Darcy bastante asustada, — y mientras, ¿quién tiene esa aguja extraña? ¡Rápido, dénmela!

Cerise se la pasó a Darcy, quien la tomó cuidadosamente y la examinó. Incluso lamió ligeramente la punta pero sin llegar a cortarse. Escupió muy preocuada.

—Se me había olvidado que eres una experta en venenos — dijo el Rey Bondadoso ya aliviado. — Eso quiere decir que puedes pensar en un antídoto, ¿verdad mi amor?

—Ojalá fuera tan fácil — dijo Darcy con un tono sombrío. — Claro que conozco el antídoto pero necesita tiempo para su maduración; mucho tiempo, demasiado tiempo. Demonios, DEMONIOS ESTO NO PUEDE TERMINAR ASÍ. ¡NO MI ÚNICA HIJA!

Maddie estaba como zombie, observando el rostro inerte de su amada, que transmitía tanta pero tanta paz… pero entonces el grito de Darcy la regresó a la realidad. Con un violento temblor sus ojos se tornaron de su bello turquesa a un naranja fuerte casi rojo.

—¿DÓNDE ESTÁ? — Rugió Maddie soltando a Raven una vez estuvo segura en los brazos de su madre. — ¿DÓNDE SE ENCUENTRA APPLE? ¡VOY A MATARLA! ¡Voy a matarlaaaaaa…! — Se puso a llorar desconsolada.

—Maddie, nosotras… — trató de decir Cerise, pero Maddie la apartó de un manotazo, para luego arrebatarle la espada a un soldado de por ahí y corrió hacia la puerta.

Por suerte Sparrow se levantó y disparó una de las flechas especiales que Raven le preparó; y justo al impactar en la puerta una gruesa capa de hielo la cubrió evitando la salida de Maddie.

—Déjame pasar Sparrow — ordenó Maddie con sus ojos pasando a un rojo cada vez más brillante; la furia era más que visible en ella, mezclada con su locura. — Déjame pasar o no respondo de mí, recuerda que soy una espadachina de alto nivel y que puedo, si quiero, hacerte pedazos y…

—Maddie, me caes bien y todo; tu locura siempre es en buen plan, pero trata de pensar; aunque sea sólo un segundito por favor — suplicó el futuro Robin Hood. — ¿Te das cuenta que esa lunática está peor que nunca? Nunca pensé que fuera posible pero puede que sea hasta mejor luchadora que tú, Maddie por favor…

—No me interesa — dijo Maddie. — Quiero que sufra por lo que le hizo a Raven, ¡QUIERO QUE SUFRA! ¡NO ME IMPORTA CAER SI PUEDO HACERLE CUANTO DAÑO PUEDA DURANTE MIS ÚLTIMOS INSTANTES! Y si caigo… tal vez, sólo tal vez… ella vuelva a mí; o yo vaya hacia ella. Por favor Sparrow déjame ir…

Y cayó de rodillas llorando desconsolada. Cerise volvió a acercarse posando suavemente su mano sobre el hombro de Maddie. Maddie la miró y la loba le apretó el hombro con firmeza, lo cual ayudó a Maddie a calmarse pero sólo un poco. Cerise la miró con calma.

—Maddie, me sorprendes. Peleamos juntos la revolución, luchamos lado a lado; nos unimos para derrotar a dos villanos: a Grimm y a la propia Apple. Lo que Sparrow quiso decirte es que no podemos dejarte ir sola. Raven ha hecho mucho por todos nosotros, no sólo hizo que no nos diera miedo escoger nuestros destinos sino que por ella yo pude mostrar sin miedo mi verdadero yo.

Y como para reforzar su punto, movió sus orejas. Sparrow asintió firmemente.

—Nos sacó a todos de ese horrible lugar… donde el gordo y la loca esta querían obligarnos a tomar caminos que no eran los nuestros. No voy a dejarte sola niñita; son tiempos de paz y yo tal vez seré un criminal; pero le debo mucho a Raven, y siempre seremos un equipo.

—Somos Rebels y todos peleamos por todos; sobre todo por Raven que fue la que luchó por todos nosotros en primer lugar — dijo Cupid. — Y yo pelearé con todo en nombre del amor verdadero. Lo que te hizo Apple no tiene nombre, Maddie, y entiendo tu furia pero no por eso tienes que darle lo que quiere. Es como dice Sparrow: trata de pensar, ¿sí?

Maddie la miró con ojos llorosos.

—Pero yo soy la… la que debe salvar a Raven. Es Apple quien tiene el antídoto y…

—Maddie, como te venimos diciendo desde hace tiempo, somos tus amigos. Lo haremos por ti, considéralo nuestro regalo de bodas — la consoló Ashlyn. — ¿No es verdad Hunter? Ahora lo importante es que te quedes junto a Raven, odio decir esto pero por mucho que luchemos en tu nombre nada garantiza que se salvará. Querrá pasar contigo lo que…

Ashlyn no tuvo el corazón de seguir y Maddie tampoco podría soportar mucho más. Sólo se enjuagó las lágrimas y se paró firmemente, mientras las otras ponían una mano firme sobre su hombro.

—Es lo que mi hija hubiera deseado. A estas alturas tu compañía servirá mucho más de lo que mi esposo o yo podamos hacer. Además, tal vez no puedo curarla de tan poderoso veneno pero puedo estabilizarla por más tiempo, de ese modo tienen un período más largo para actuar. No voy a defraudarlos chicos, ni a ustedes ni mucho menos a Raven.

—Es cierto, acompañaré a Raven pero chicos… por favor… — sollozó Maddie.

—Haremos todo lo que esté en nuestro poder para salvarla — aseguró Cerise.

Entonces la chica fue tras Darcy; que en compañía del Rey Bondadoso cargaban a la bella Raven; que yacía inerte pero feliz, no dejaría que le arrebataran a su Raven y quería pelear; pero también confiaba en los lazos que tenían con todos.

—¿Entonces qué se supone que hagamos? — Preguntó Daring.

Blondie fue la que tomó cartas en el asunto, tomando su Espegófono y comenzando a teclear rápidamente.

—Este crimen no quedará impune. Quiero mucho a Apple, pero de vuelta cuando era nuestra líder que nos incitaba a pelear por nuestros destinos. Esto se ha pasado de una vez y no vamos a quedarnos de brazos cruzados. El mundo entero debe saber lo que hizo Apple, tengo el video de su acción y varias fotos de Raven cayendo ante ese veneno.

—¿Oye, y no sería eso una invasión a la privacidad? — Preguntó Ashlyn algo tímida.

—Primero que nada soy la hija de Ricitos de Oro — dijo Blondie. — Y en segundo lugar, ¿no creen que es mejor que todos sepan? Piénsenlo: Apple está más que trastornada, y en su enferma mente hizo algo bueno, algo para que todo siga siendo igual que antes. Pero la realidad es que las cosas no pueden regresar a la normalidad. Lo que hizo fue la acción de alguien malvado, o severamente trastornado. No me gusta hacer esto pero mientras más gente vea lo que acaba de suceder… menos aliados tendrá Apple para su causa.

—Tarde o temprano se dará cuenta de lo sola que realmente está — dijo Cerise admirada por la inteligencia de Blondie.

—Con un poco de suerte, será lo suficientemente idiota para que esa trampa la traiga de regreso a nosotros y enfrente las consecuencias de lo que le ha hecho a Raven — razonó Lizzie. — A tiempo de salvarla, claro.

Kitty le dirigió una mirada de desprecio, seguía odiándola por lo que pasaron juntos en la guerra civil, pero asintió.

—Un minuto, ¡tengo un plan! — Gritó de improviso Sparrow. — ¡Un plan digno de mi padre, Robin Hood! Finalmente estará orgulloso de mí, sí señor…

—¿Qué no lo estaba antes? — Preguntó Cerise.

—No, de hecho no — dijo Sparrow. — Él robaba a los ricos para darle a los pobres. Yo sigo mi propio destino quedándome con todo.

Hicieron todos un gemido de exasperación general, pero se dispusieron a escuchar a Sparrow. Si él había pensado en algo tal vez tuvieran una oportunidad. Y por el bien de Raven más les valía que así fuera.

—Mientras tanto sugiero que busquen por otro lado a la señorita White — declaró Giles Grimm. — Mientras más planes tengan mejor, de este modo tendremos más probabilidades de salvar a Raven.

—De acuerdo — dijo Bella Sister. — Las descarnadas alimañas de la noche y los ghouls del pantano son expertos rastreadores, podremos pedirles que busquen a Apple a como dé lugar.

Cerise se dirigió hacia la puerta y aulló trémula y entrecortadamente. Un rugido respondió a su llamado y al poco tiempo, una enorme direwolf y sus cinco cachorros llegaron ante Cerise, que acarició a la madre y besó la frente de los cinco lobos.

—Carmine, tenemos a alguien que localizar. ¿Crees que me puedes hacer ese favor? Es Apple, ¿recuerdas? Uno de esos rastros que te pedí que eludiéramos de regreso en los tiempos de la guerra civil.

La loba aulló y Cerise hizo un ademán que ella y sus cachorros pasaran. Los lobeznos captaron pronto el olor que su madre les indicaba y corrieron a internarse al bosque; al poco tiempo (el que les tomó organizarse) seguidos por el ejército de las tinieblas de la familia Queen.

—Bien, iré a dar órdenes a mi país para que comiencen a buscar a Apple — dijo Daring. — Era buena amiga y todo, pero durante los primeros dos años de escuela. Luego… olvídenlo, sólo sé que no quiero volver a hacer las cosas que hice cuando era parte de su causa.

Cerise lo miró algo molesta, pero asintió secamente. Entonces Lizzie le dio un amistoso codazo en el hombro.

—Lo importante es que nos redimimos y aprendimos que queremos buscar nuestros destinos también, ¿o no cariño?

Daring asintió y corrió con Lizzie tras él para iniciar la búsqueda. Briar también corrió; prácticamente todos los Príncipes y Princesas de ahí, que era lo que podían hacer. Los que decidieron tomar parte directa en la acción eran obviamente todos Rebels; que también se pusieron en marcha: Cerise corriendo para alcanzar a Carmine y compañía, Sparrow y Douchess para buscar sus contactos en el bajo mundo, Hunter para iniciar el rastreo como el mejor cazador, etc.

La cacería humana había iniciado por fin.

Un transeúnte caminaba tranquilamente por el sendero del bosque, cuando Apple saltó sobre él con las habilidades aprendidas por su sensei y tras noquearlo, tomó sus ropas. No eran de su talla pero de todos modos necesitaba algo con qué ocultarse. En su corta estancia sobre una colina entre los bosques había notado pronto cómo las puertas del Palacio Oscuro se abrían dándole paso a una jauría de feroces direwolves salía presurosa; seguido de todo un ejército de seres de pesadilla montando en las descarnadas alimañas de la noche. Sabía que pronto vendrían por ella, y aunque sabía luchar, tampoco era para exagerar y ella sola contra todo un ejército era una receta segura para el desastre. Comenzó a escabullirse como podía, actuando con normalidad; que era el más poderoso de todos los disfraces.

A su lado pasaron varios regimientos de armaduras vivientes; enormes color negro con las articulaciones en morado fuerte; con una caricatura del rostro de Raven grabado en morado en sus petos; cubiertos por igualmente moradas púas. Por suerte esas cosas no sentían su aroma; o ese hubiera sido el fin. Pero no, no estaban ahí para rastrearla; sino para colocar grandes carteles de SE BUSCA con su rostro impreso en ellos.

Eso ofendió gravemente a Apple, ella se suponía era la buena, ¿cómo se atrevían a ponerle a ella un SE BUSCA? Pero entonces se consoló; de hecho aquel pueblo estaba habitado principalmente por elfos nocturnos, goblins y uno que otro estudiante de Monster High; obviamente los dominios de Darcy. En cuanto cruzara a su propio Reino incluso podría quitarse ese ridículo disfraz y avanzar tranquilamente donde todos la reverenciarían. Miró en sus bolsillos, por suerte ese infeliz al que le robó las ropas tenía algo de dinero. Entró a un local.

—Bienvenido al café de los Shantacks — la saludó un horrible ser como dragón con ojos rojos, cuerpo hecho como de restos de huesos y grandes y escamosas alas que goteaban una asquerosa sustancia. — ¿Qué desea tomar?

—Algo para retomar mis fuerzas para el viaje — le dijo Apple al Shantack; que apareció al poco tiempo con un poco de sopa increíblemente normal y un poco de jugo de manzana.

Sonriendo ante la ironía, Apple se sentó a disfrutar de su comida mientras que la televisión pasaba de los resultados deportivos a las noticias del medio día. Entonces se quedó congelada, en las imágenes se le veía precisamente a ella lanzar su Senbon contra Raven; mostrándose con un rostro deformado por una sonrisa maligna y los ojos chispeantes de un odio inhumano; algo que se esperaría de Raven pero no de ella. ¡Ella era Apple White hija de Blancanieves! ¿Cómo pudo ella aparecer en semejante estado de ánimo? ¡No!

—Apple White, hija de Blancanieves es considerada una persona de alta peligrosidad. Se sabe que va armada con unas armas de naturaleza desconocida; si usted se topa con esta persona debe de reportarla inmediatamente a las autoridades. Desconocemos el paradero de Apple White pero se sabe que los guardias del Reino Charming, Beauty, y el de Nunca Jamás estarán al pendiente de cualquier movimiento de Apple White. Nuestro gobernante Giles Grimm…

Apple casi se atraganta con la sopa, ¿qué acababa de ver? ¿Ella la mala? ¿Era que el mundo se había vuelto loco o qué?

No es que el mundo se haya vuelto loco, dijo una vocecilla en su cabeza. Todo lo contrario: el mundo sigue igual que siempre, la que has perdido el juicio eres tú Apple White. ¿No te parece que mejor pares esto de una buena vez?

¿Quién eres?, se preguntó Apple en voz baja.

No sé, dame un nombre tú porque soy parte de ti.

Entonces, ¿White? ¿Por qué me dices que estoy loca? Yo estoy bien, sigo mi destino, todo lo que hago está bien.

Me da igual qué pienses o qué digas niñita; tú estás loca y punto. De lo contrario no estarías discutiendo aquí conmigo, JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA.

Apple se levantó de golpe y tras dejar unas monedas en la mesa corrió lejos de ahí, lejos de aquella voz y de todo aquello. Pero las risas la acompañaban.

—No, esto no está bien, debo regresar al Reino de mi madre a como dé lugar. Sólo ahí las cosas tienen sentido.

Entonces se puso en camino. Moverse entre las sombras no era cosa sencilla, pero ella lo lograba de forma en que pudo avanzar lenta pero segura. No notaba que sus pasos eran seguidos por una observadora silenciosa… o tal vez sí porque en todo momento ella mantuvo la mano metida entre sus bolsillos acariciando sus Senbon; dispuesta a acabar contra todo aquel que osara intentar detenerla.

—Me haces perder mi valiosísimo tiempo Cerise Hood — dijo finalmente ella lanzando el envenenado artefacto contra la loba; que extendió su capa roja para defenderse al tiempo que saltaba.

El arma clavó la capa contra un árbol; pero Cerise no tuvo problema en desgarrarla y saltar hacia un árbol cercano para ponerse a salvo de los ataques de Apple… o por lo menos darle más dificultad a sus ataques.

—Eres una monstruosidad muy habilidosa — dijo Apple.

—Tienes suerte que te haya encontrado yo y no el resto del ejército de Raven. La mayoría son no-muertos, ¿crees que tus pequeños venenos podrán detenerlos de ponerte en tu lugar, lunática?

—¿A quién llamas lunática?

—No sé… tal vez a la idiota que viene y decide envenenar a alguien sólo porque hizo su propia voluntad en lugar que le convenía a la susodicha idiota… ¿te suena Apple? Admítelo de una vez: estás demente, tanto que te has salido por completo de tu personaje.

—Yo no me he salido de mi personaje, soy fiel a mi destino hasta el fin — dijo Apple.

Cerise negó con la cabeza.

—¡Despierta idiota! Eres la damisela en apuros, pero gracias a tus acciones, ese papel le ha quedado a la que se suponía la villana de tu cuento. Eres la mala… y el papel de príncipe encantador lo ha tomado Maddie. Apple, eres una villana; peor de lo que Raven se supone debió ser. ¿Te das cuenta de lo que pasa, no?

—YO SOY UNA ROYAL, NO UNA ¡VILLANA! — Gritó Apple lanzando más Senbon; que Cerise esquivó por pura suerte.

La loba saltó hacia otro árbol y se ocultó tras su grueso tronco, vigilando los movimientos de Apple.

—Te lo pongo así Apple: me tienes ocultándome de ti porque temo por mi vida, ¿eso lo haría ante una damisela en problemas? No lo creo… sobre todo porque la mitad de mi legado es de villana. Estás loca, admítelo. Eres la nueva mala del cuento.

Apple gritó y cargó contra el árbol pero Cerise ya se había movido a otro lugar. Los ataques de Apple eran rápidos y certeros, como los de un asesino. Y Cerise sabía bien que de no ser por sus sentidos y movimientos caninos, ya hubiera caído.

—Estás loca Apple, y das miedo. Pero sobre todo… lástima.

Eso último dejó a Apple en shock. ¿Lástima? ¿A qué se refería? Pero Cerise no le respondió, ya estaba corriendo a otro sitio.

—Lárgate si así lo deseas. Al final regresarás, te lo aseguro. Y sí, huyo por mi vida… de ti lunática.

Apple la miró alejarse pero al final volvió a ocultarse. De todas las cosas sin sentido que le había dicho la loba, en algo tenía razón: el ejército de Raven lo conformaban no-muertos; tenía que cuidarse de veras. Corriendo aún entre sombras, llegó a su hogar a eso del anochecer.

La Reina Blancanieves estaba sentada en su trono, mirando el televisor mordiéndose las uñas cada tanto mientras repetían el mensaje de alerta nacional donde advertían de la demencia de su hija, ¡su hija Apple!

Apple no había sido la misma desde la declaración de la guerra, y no se diga la destrucción del Libro del Destino. Pero este era un nuevo nivel, veía la repetición de la acción de su hija y era como una daga en el corazón.

—Apple, ¿qué has hecho?

—¿Qué he hecho? — Dijo Apple entrando por fin. — ¡He vencido! ¡He retomado el control del cuento! ¡Alguien ha sido envenenado, ahora el cuento podrá avanzar y así tendré mi "felices para siempre" mamá! ¡JUSTO COMO TÚ! ¿QUÉ NO LO VES? HE VUELTO TODO A LA NORMALIDAD…

Blancanieves se volvió a encarar a su hija, dejando a Apple en shock. En lugar de una sonrisa de bienvenida o un cálido abrazo, se topó con algo que no creyó ver en su madre siendo ella la causa: miedo. ¿Miedo su madre? ¿De ella?

—¿Mamá? ¿Te pasa algo?

Blancanieves retrocedió con cuidado.

—Apple, ¿qué te crees que haces aquí? ¡¿Qué demonios haces?!

—¡Mamá! ¡Es mi hogar! Mi casa, ¿o ya no reconoces a tu pequeña Apple? — Preguntó la futura Blancanieves avanzando hacia su madre, que retrocedió horrorizada.

—Apple, mi hija se fue hace muchos años. Tú… tú no eres Apple, ¡tú eres una lunática que no tiene nada que ver con mi hija! ¡Vete de mí vista!

—¿Mamá? — Preguntó Apple avanzando.

—Vete, sólo vete por el amor de dios — dijo Blancanieves. — No… no eres tú… por favor, ¡ALÉJATE DE MÍ! ¡GUARDIAS, GUARDIAS!

Apple quería decir algo, pero no se le ocurría nada. Por su parte Blancanieves se alejaba. Parte de ella le decía que su pequeña estaba ahí, bajo toda esa locura; pero a la vez por eso era que se mantenía alejada. Su pequeña hija había cambiado y ahora era una demente peligrosa.

—¿Mamá? ¿Qué haces mamá? ¿No quieres cerca a tu pequeña Apple?

Blancanieves negó con la cabeza, al tiempo que los guardias llegaban pero se quedaban paralizados al reconocer a Apple. La Princesa los miró a todos, el miedo se reflejaba en sus rostros igual que con su madre. ¿Qué era lo que pasaba ahí? ¿Qué no la reconocían?

—¿Pero qué?

—Si es verdad en que todavía eres mi hija, repara lo que has hecho — dijo Blancanieves. — Ve al Reino de las Sombras y regresa a Raven Queen a la normalidad.

Apple no supo qué decir, sólo salió despedida hacia la puerta sin entender qué sucecía, ¿de pronto ella era la villana? ¿Qué pasaba con todo el mundo? ¿Qué no veían su lucha por el destino? Se dejó caer en un callejón y golpeó la pared. ¿Cómo era posible esto?

Será porque todos menos tú han visto que has llegado demasiado lejos, dijo esa vocecilla en su cabeza. Termina con esto, ¿quieres? Raven…

—Raven, sí Raven — se contestó Apple en voz alta. — Ella es la responsable de todo. Ese senbon era para Maddie, no para Raven, de haber hecho las cosas como estaba destinada a hacerlas. De haberle dado a Maddie ella me hubiera hecho algo malvado y todos verían lo malvada que es, ¡debo traer de vuelta a Raven y acabar con Maddie! ¡Sólo así recuperaré mi destino!

¿Te estás escuchando acaso?, preguntó esa voz, Apple basta ya. Entrégate y termina con esto; no empeores las cosas, no te hundas más de lo que ya estás. Esto se acabó.

—Eso es lo que piensas tú, White — dijo Apple. — ¿Y quién eres tú de todos modos? Yo, así que haz lo que te digo y deja de importunarme.

Soy tú, lo que queda de tu verdadero yo. Apple… la poca razón que te queda si así lo prefieres. Hazme caso antes que me consuma para siempre, olvida todo esto y…

—Silencio White, yo y sólo yo sé lo que le conviene a mi destino. Ni siquiera tú que eres yo.

Y se puso en marcha, otra vez en marcha al punto de partida. ¿Cómo todos estaban tan ciegos? Seguro estaban bajo un hechizo de locura tóxica como el que Darcy Queen liberó sobre el País de las Maravillas, seguramente eso… pero también lo dudaba. Algo malo ocurría pero a Apple no se le ocurría relacionarlo con ella. Todo lo que deseaba era arreglarlo todo para reclamar su destino. Pero se mantenía oculta, pues si era capturada no la dejarían acercarse a su verdadero objetivo.

Llegó al día siguiente, pues era bien avanzada la noche cuando llegó a su hogar. Y todo lo que supo fue que había una gran conmoción en el Reino de las Sombras. Darcy Queen había dado una horrible noticia poco después del medio día:

—Mi hija Raven… ha muerto. La Reina Blancanieves me ha presentado sus condolencias y me suplica que no culpe a su Reino por las acciones de su hija, que en estos momentos está siendo buscada también por las fuerzas de su madre para que afronte la justicia… y yo…

Su voz se quebró en sollozos.

—…y yo no puedo más. Por decreto real suplico a mis fuerzas que Apple White sea entregada a las fuerzas de su madre para que sea juzgada allá. Yo… yo… olvídenlo. No puedo más. No importa qué haga, no puedo tener a mi hija de regreso. Apple White… yo…

El video terminaba con el Rey Bondadoso sollozando también, consolando a su esposa.

Apple no podía creerlo, se quedó congelada ahí en el centro comercial donde vio el comunicado aquel, ¿cómo era posible? ¿por qué las cosas tenían que suceder así?

—¿Entonces es muy tarde? ¿Jamás recuperaré mi destino? — Se dijo ella con un hilo de voz.

Apple… te lo has buscado, dijo esa irritante voz. ¿No te das cuenta de lo que has hecho? Gracias a ti el cuento de Blancanieves no volverá a contarse otra vez, por ti.

—¡NO! ¡No es culpa mía sino de Raven! De no haber iniciado su maldita revolución, de no haber… ¡AAAAAAAAAAAAAAAH! RAVEN, ¡ESTO ES TU CULPAAAAAAAA!

Todos los presentes escaparon ante Apple, reconociéndola ante su grito de ira. Pronto el sonido que emitían las descarnadas alimañas de la noche la hizo reaccionar y corrió, aún hacia el Palacio Oscuro. Tenía que verlo por sí misma, tenía que asegurarse que su enemiga había muerto.

Entró de golpe, esperando un ataque por parte de las fuerzas de Raven o lo que fuera; pero todo lo que se topó fue con varias figuras de negro, rodeando un ataúd… ¿de cristal? en donde yacía una hermosa joven de cabellos negros y violetas. Darcy y Maddie estaban al pie del ataúd, con los ojos rojos e hinchados de tanto de llorar.

—¿A qué vienes? ¿A contemplar lo que hiciste? — Dijo Maddie sin emoción alguna. — Se ha ido, ¡SE HA IDO, MALDITA LUNÁTICA!

—¿Acaso quieres reírte de nosotros? — Dijo Darcy. — Ha muerto, la mataste definitivamente. ¿QUÉ QUIERES AHORA APPLE WHITE? ¡LÁRGATE!

Todas las figuras de negro, sus antiguos compañeros se levantaron actuando como un escudo entre ella y el ataúd.

Apple no se dejó intimidar, aparó violentamente a quien tenía más cerca, Briar, y contempló el rostro inerte de Raven.

—No… ¡DEBE HABER OTRA FORMA! — Rugió ella destrozando la tapa de cristal de un puñetazo y abriendo de golpe la boca de Raven para verter el antídoto. — ¡NO ES ASÍ COMO TERMINA! ¡NO PUEDO SER LA MALA! ¡NO PUEDO SER LA MALA! RAVEN LO ES, ¡RAVEN LO ES! NO YO… NUNCA YO…

Nadie se atrevió a moverse, la veían sacudir aquel cuerpo inerte; tapando su boca y su nariz para obligarla a tragar aunque no había respuesta.

Entonces Apple se dejó caer llorando.

—¿Por qué no despiertas Raven? ¡DESPIERTA Y ENVENÉNAME! ESO ES LO QUE QUIERES, ¡ESO ES LO QUE QUIERES!

Es el fin, ¿qué no lo ves?, dijo esa voz en su cabeza. Apple, tu locura se llevó a todos por delante. No tienes destino ahora… estás vacía. ¿Qué harás ahora?

Maddie asintió sin emoción alguna.

—La voz en tu mente tiene razón Apple. Estás vacía — dijo ella tornando sus ojos a naranja fuerte. — ¿Qué harás ahora? No tienes destino ni forma de recuperarlo. Te mataría pero… en tu estado es mejor dejarte vivir.

Apple retrocedió.

—No… por favor…

Eres la mala Apple. Mataste a alguien sólo porque no obtuviste lo que deseabas. ¿Te das cuenta lo que haces? Eres alguien sin nada ni nadie. Todos te han abandonado junto a tu cordura.

—¡CÁLLATE! ¡CÁLLATE! — Gritó Apple tapándose los oídos ante la propia voz en su cabeza.

Ante sus ojos pasaron varias imágenes, de cómo inició la guerra; el día en que Raven destrozó su página del Libro del Destino, el conflicto que empezó resultando divertido pero pronto las asperezas se fueron incrementando hasta el punto del mutismo. El mutuo amor descubierto por Raven y Maddie… por culpa suya era lo peor… cómo insultó a las dos por su lesbianismo y luego el que todas decidieran irse. Su reinado del terror en Ever After High. ¿Acaso estaba siendo mala?

Como para responderse una última imagen apareció en su mente: de ella matando a Raven.

Las tres maravillanas presentes, Maddie; Kitty y Lizzie, siguieron esa línea de pensamiento gracias al narrador y miraron a Apple con compasión muy a su pesar.

Con los ojos llenos de lágrimas Apple encaró a las tres chicas y antes que nadie pudiera reaccionar, tomó uno de sus últimos senbon envenenados y lo apuntó… a sí misma.

—¿Apple? — Preguntó Briar.

Apple miró a su ex mejor amiga con una nube de tristeza en sus ojos, las lágrimas corrían.

—¿Qué es lo que he hecho Briar? Yo… ¡Yo soy peor que todos! ¿CÓMO ES QUE NO ME DI CUENTA? TODO POR MI DESTINO, UN DESTINO POR EL CUAL ME NEGUÉ A LUCHAR SÓLO ESPERÉ A QUE VINIERA A MÍ… NO, ¡ADIÓS DE UNA BUENA VEZ!

Entonces un débil tirón llamó su atención.

Pálida y apenas recién recuperándose, Raven la tomó del brazo.

—Tira eso Apple. Por favor… por el bien de todos.

Apple lo dejó caer… por la sorpresa

—¿Raven? ¿Pero cómo?

—Soy una experta en venenos; aunque no podía curarla podía mantenerla viva por más tiempo — dijo Darcy. — El anuncio fue una trampa. Teníamos que hacerte darle el antídoto. Ahora Apple White, es tiempo que pagues. Como dije te entregaremos a la justicia de tu madre. Sólo te quiero lejos de aquí. de mi hija, de todos nosotros.

—Nuestros finales felices no pueden ser arrebatados por una lunática de proporciones bíblicas como tú — dijo Cerise.

Entonces pronto todos los Rebel menos Raven sacaron sus espadas y con cautela las apuntaron hacia Apple. Los no-muertos del ejército de Raven se unieron, esta vez protegiendo a todos.

Apple rio, rio como nunca; encantada de la trampa, que todo fuera una simple treta. Pero ante todo, rio porque creían que iban a detenerla con algo tan tonto. De un ágil golpe gracias a su entrenamiento ninja, Apple derribó a uno de los ghouls tomando su espada.

—Raven, ganaste y lo admito. Yo… yo perdí el sentido de lo que es ser un Royal. Fui una tonta cegada por mis deseos oscuros. Yo… respeto nuestra lucha, todo. Es tiempo de despedirnos.

—¿Qué piensas hacer? — Preguntó Raven aún débil.

Sin que nadie pudiera hacer nada, de un ágil movimiento. Apple atravesó su propio corazón, la culpa de tornarse en contra de sus creencias saliéndose del personaje y todo lo malo que hizo fue más que ella. Recuperó la lucidez y como último acto cuerdo supo que era la única salida.

Apple White había muerto… por su propia mano.

Muchos lloraron la muerte de Apple, honrando quien había sido, no quien fue en sus últimos momentos. Se derramaron lágrimas incontables por ella, e incluso Raven mandó a hacer una estatua en su honor en sus dominios… con una simple inscripción:

PARA QUE SU SACRIFICIO NOS ENSEÑE A LUCHAR POR NUESTROS DESTINOS

Cuando terminó la obra, Maddie sólo tomó la mano de Raven y se quedaron viendo esa representación de las épocas brillantes de Apple.

—¿Y crees que esté en un lugar mejor? — Preguntó Maddie.

Raven miró al firmamento.

—Sólo espero que su atormentada alma encuentre por lo menos un consuelo. Apple… fuiste una gran amiga cuando todavía nada de esto había comenzado.

Maddie no dijo nada, sólo se quedó junto a su mujer ya oficialmente y contemplaron el atardecer. Su casamiento y el sacrificio de Apple fueron sólo el principio que mostraba ambos lados de la moneda: el que valía la pena luchar por el destino pero a la vez nuestras acciones tienen consecuencias. Pero al final todo se reduce a lo mismo: a las decisiones que se toman.

Sin más Raven y Maddie se fueron a su hogar… una pequeña casa en la aldea de Érase una Vez donde atendían su pequeño negocio de té.

—Nunca te dije lo mal que la pasé cuando estabas en peligro — dijo Maddie besando a Raven. — Te amo.

—También te amo.


Esta historia tuvo un enfoque más hacia Apple a pesar del título, pero quería darle un toque oscuro desde el inicio. Su locura, su soledad y su resolución cuando recuperara la lucidez. Me gustó hacerla aunque fue más triste de lo que suelo hacer. Espero les haya gustado y como siempre:

Chao; nos leemos!