Bulma sintió unas gotas frías en la cara. No recordaba ver nubes negras en la noche, ni siquiera sentir frio. Abrió los ojos y vio a Krillin sudando tanto que le caían ríos de transpiracion.

-¡ayuda!-Gritó la peliazul desesperada

Vegeta se levantó de golpe y vio la cómica escena: Bulma abrazada a un árbol mientras el caballo la tiraba de una pierna

-¿Pero qué demonios pasa aquí?-dijo mientras tomaba de las manos de Bulma para empujarla hacia él, lo que logró, haciendo que el equino se quedara con una de las botas de la bandida en su hocico

Krillin nuevamente intentó cazarla, pero Vegeta se interpuso ante el

-¡quieto!-dijo autoritario al animal. Krillin quedó inmóvil, asustado por la voz de ese hombre-¡siéntate!-esta vez no le hizo caso e intento abalanzarse sobre el

Sin más, Vegeta fue quien se abalanzó, pero en vez golpearlo, empezó a acariciarlo como si fuese su mejor amigo

-Pobre ¿estás cansado de perseguir a ladronas inmundas?-el caballo asintió

-¿qué?-dijo ofendida Bulma

-¿no te gusta que te dejen solo un par de manzanas, siendo que haces todo el trabajo?-Nuevamente asintió-Pues necesito que dejes tranquila a esa mujer por 24 horas, después de eso, no hay problema de que quieras matarla o algo por el estilo-Krillin lo miro no muy convencido- Además, hoy es mi cumpleaños. Yo solo digo-sonrió fingidamente el príncipe

-¡por el amor de dios, es solo un animal!

-Un animal que se puede persuadir para conseguir cosas. Pensé que eras inteligente-le susurro Vegeta a Bulma

-A veces creo que tú eres la mente criminal…-Le respondió igualmente. Luego, elevo su voz y se dirigió a Krillin-¿es un trato?

El caballo estiro la pata y se estrecharon las manos por un largo tiempo. Demasiado tiempo, repleto de miradas de advertencia y amenazas

-Basta de miradas aterradoras, par de nenas. Tenemos un viaje que hacer.

Caminaron un gran trecho hasta que llegaron al pueblo. Lo primero que vieron fue un gran puente como bienvenida a la ciudad. Todo estaba bien, salvo una cosa: las personas miraban a Vegeta como si vieran a un fantasma. Y lo peor es que se empezaba a enojar, y Bulma quería un joven feliz.

-Vegeta, querido ¿Qué piensas hacer con la cola?

-¿Realmente me preguntas? Si pudiera esconderla ya lo habría hecho-dijo molesto

Krillin relinchó escandalosamente. Los guardias del palacio molestaban a un chiquillo. Bulma se escondió rápidamente detrás de un puesto de frutas y tomo a Vegeta de un brazo

-Casi nos descubren-dijo la ladrona al pelinegro

-Corrección, casi te descubren-Bulma suspiro fastidiada

-¿Oye, ese no es el niño del bar?

-¿Kakarotto?-respondió Vegeta

-dijo que lo llamáramos Goku

-No me interesa-y volvieron a mirar al jovencito. Lo golpeaban cruelmente

Vegeta se indignó por tal acto. Era pequeño, no entendía el por qué tal trato. Salió de su escondite y fue a recriminar a los guardias por su crueldad

-¡Suelte a ese niño, insectos!-grito molesto

-¿Quién te crees para hablarme así?-dijo Zaabon, el jefe de la golpiza

-Alguien con más cerebro que tú- y sonrió ladinamente

Para Zaabon eso fue peor que un escupo en su bello rostro. Tomó a Vegeta del cuello y lo tiró al suelo. Bulma se espantó y estuvo a punto de ir a socorrerlo, hasta cuando vio que se levantaba con una cara de furia indescriptible. Levanto su puño, el cual tenía un aura azul, y lo golpeo en pleno rostro. Zaabon tocó su mejilla sangrienta, y lleno de pavor, se fue con sus camaradas.

-¡Guau, Usted es muy fuerte!-dijo Goku

Vegeta lo miró detenidamente. Estaba sucio y con zonas un poco hinchadas por los golpes

-¡Vegeta! ¿Estás bien?-lo tomo de los hombro y sonrió- Vaya susto que me diste ¡Eres un superhéroe!

-¿Qué?-dijo el joven desentendido

-Me salvó-dijo Goku sonriéndole. Miró la cola de Vegeta y rio- Se ve muy extraño con esa cola, parece un cinturón aterciopelado

-¡Claro, que tonta! Vegeta, ponte la cola como cinturón, así nadie se dará cuenta

Vegeta la miro extraño, pero le hizo caso. Así nadie lo miraría como un fenómeno.

Fueron a muchas partes del pueblo. El joven fue a la biblioteca del lugar y quedo extasiado de la maravilla de libros que había. Leyó muchos relacionados con los nuevos descubrimientos y cuando no entendía algo, le preguntaba al encargado, que gustoso le respondía sus cuestionamientos. Es que nunca vio a alguien tan interesado en la lectura, salvo una huerfanita de hace años atrás.

Llegaron a la plaza central y encontraron a niños dibujando con pinturas para manos. Bulma se entusiasmó y tomó pintura negra, piel y blanca, mientras que Vegeta tomó pintura azul, blanca, roja y piel. Cada uno por su lado se dibujaban entre ellos. Claro que no se dieron cuenta, hasta que terminaron sus obras. Todos los espectadores, reunidos alrededor de los jóvenes estaban maravillados. Una pequeña gritó muy contenta "¡Están enamorados!". Se detuvieron los dos y se levantaron a ver como terminó cada uno. A Bulma le galopó el corazón al ver su rostro y a Vegeta le empezó a doler el estómago de tantas mariposas que tenía. Pero había que disimular.

Bulma se paró delante de un puesto de pastelería y compró tres cupcakes, uno para Goku, otro para Vegeta y uno para ella. Le llamo la atención que el caballo no estuviera

-Vegeta ¿has visto a ese caballo tonto?

-Esta con la yegua del mocoso- y de hecho, estaba "coqueteando" Con Alice. La chica los miró extrañada y siguió comiendo

Estaban en el crepúsculo, cuando la dama tomó al príncipe y lo llevó corriendo al muelle. Tenía todo preparado

-¡Espera caballo! No se te ocurra entrar en el agua-le dijo Bulma-toma, aquí tienes unas manzanas. Compártelas con tu Mosa

El caballo la miró unos segundos, inseguro de comer

-No seas desconfiado, las compré, no las robé-y luego susurro-al menos la mayoría-y rio suavemente

-¿Qué hacemos aquí?-dijo Vegeta

-el mejor día de tu vida, te mereces el mejor puesto- y la ladrona sonrió dulcemente al pelinegro

A lo lejos se vio un punto amarillo en el cielo y Vegeta se escandalizó. Corrió a la punta del botecito y observó con detención. De pronto, miles de luces iluminaron la bóveda celeste. Todo era mágico

-Vegeta-llamo Bulma- también compré una linterna para nosotros

Encendieron sus linternas y las lanzaron, pero al momento de hacerlo, una chispa se encendió entre ellos, y se miraron fijamente.

-Emmm….-dijo Vegeta-mirando a otro lado, ocultando el sonrojo de sus mejillas-yo sé que debería haberte entregado hace mucho la bolsa, pero aquí la tienes-Bulma se levantó de su acierto en el bote-¿pasa algo?

La chica se lanzó a los brazos de Vegeta y empezó a reír-creo que no quiero esa bolsa

Nuevamente, quedaron hipnotizados en sus ojos. Empezaron a acercarse, cuando Bulma vio a Yamcha y Marron

-Vegeta ¿puedes hacerme un favor? Rema hasta la otra orilla, debo entregar la bolsa a alguien

-Supongo-dijo serio Vegeta. Que mujer más inoportuna, casi besándose y se le ocurren disparates

Llegaron a la orilla y Bulma bajó de un salto. Camino hacia las siluetas y dijo animadamente:

-Hola chicos, justo a quien quería ver. Querido Yamcha, Marron ¿Saben que traigo? Su preciada bolsa- se la paso a Marron-Ah, por cierto, Yamcha, termino contigo-se dio media vuelta, dispuesta a volver con Vegeta

-Tú tienes a algo…mejor dicho, a alguien más valioso que una corona y un par de esferas prehistóricas-dijo Yamcha amenazante

-Marron quiere al chico guapo del bote-dijo la tonta que habla en tercera persona

-No se atreverían-respondió temerosa Bulma

Yamcha y Marron rieron fuertemente, burlándose de la chica del pelo color cielo