Los personajes de Magi no me pertenecen,le pertenecen a Ohtaka Shinobu, yo solo los cogi para hacer este fanfic.

Capitulo 3: Tropiezo con la misma piedra.

Vitani tomo una decisión, le costo mucho decidirse pues no quería traicionar a su mejor amigo así que...se quedaría con Esla pasara lo que pasara. No le importaba ser esclavizada se acostumbraría a esa vida si era por Sinbad, no quería dejar a Esla era lo único que le quedaba a los dos. Los aldeanos le decían que ellos cuidarían de Esla pero Vitani se negaba, no lo iba a permitir, era su tarea y cumpliría con esta.

Los cuatro días pasaron como si fueran hojas de papel guiadas por el viento, Vitani se encontraba en casa de Sinbad, dormida. Cuando se escucho el paso de los carruajes, Vitani se despertó en seguida y salio a ver que pasaba, cuando algo la golpeo y cayo al suelo desmayada.

Al abrir los ojos se encontraba en un carruaje, sintió que algo caía por su frente y al tocarse vio que tenia sangre y no solo eso, llevaba unos trapos como vestido y tenia las manos atadas con cuerdas. La habían esclavizado, intento levantarse pero el carruaje estaba en movimiento y era complicado, se asomo por las rejillas y vio que iban de camino al Imperio. Cayo sentada en el suelo mirando sus manos, enfadada porque no pudo siquiera defenderse de aquello.

Tras la llegada abrieron la puerta, el sol la cegó un poco. La obligaron a salir del carruaje, la llevaron por todo el palacio hasta la sala del trono, donde la obligaron a arrodillarse frente a la princesa Serendine y el rey. Vitani miraba al suelo, si alzaba la cabeza igual la mataban.

-Vitani, se te ha traído aquí esclavizada ya que no te has presentado voluntariamente en palacio. Se dice por el pueblo que eres amiga de Sinbad, uno de los hombres que entro en el calabozo...¿Es eso cierto?-pregunto el rey.

-Así es, soy amiga de Sinbad-respondio Vitani de la forma mas seca que pudo, aunque por dentro estaba realmente asustada.

-Hace unos días Sinbad entro en el calabozo junto con uno de nuestros mejores hombres, aun no han regresado ya se les da por muertos. La gente del puerto no quiere que tu andes por ahí buscando trabajo, se te venderá como esclava, no solo eso si no que cuando yo el rey te necesite estés donde estés seras traída a palacio y me servirás si así lo deseo. Ahora perteneces al Imperio no eres una mujer libre...-el rey iba a seguir hablando pero Vitani estallo en cólera.

-¿¡Quiere decir que aunque me hubiera presentado voluntariamente me hubiera sucedido lo mismo!? ¿¡Que clase de rey eres tu!? ¿¡Como puedes quitarle la libertad así a alguien!?-chillo mientras se ponía en pie y por su rostro caían lagrimas de rabia.-¡Afirmáis que mi mejor amigo esta muerto y encima me queréis esclavizar! ¡No solo eso si no que he de venir cada vez que usted quiera utilizarme! ¡Alguien como vos no deberíais ser rey!-chillo Vitani a todo pulmón, hasta que alguien la derribo de una patada, la princesa Serendine se había levantado de su trono enfadada y no permitiría que una simple esclava hablara así de su padre.

-¡Cállate sucia esclava, ahora nos perteneces y agradece que mi padre no te mate por esto!-chillo Serendine pisoteando a la chica.

Vitani aguanto los golpes hasta que el rey detuvo a su hija, diciéndole que era normal la reacción de la chica. Vitani alzo la vista un momento y al fondo pudo ver a un niño pequeño, la miraba con ojos fríos pero como si en ella viera a un ser conocido. Vitani cayo desmayada por la paliza que le había dado la princesa, que de princesa poco tenia pues menudos golpes le había dado.

Se llevaron a Vitani hasta un carruaje donde la lanzaron, se la llevarían a algún mercado y la venderían por buen precio.

Medio mes mas tarde la vida de la albina había pasado a ser un infierno, la habían vendido como esclava de trabajo. Se la había pasado trabajando bajo el ardiente sol, a base de latigazos y comer poco. Todas las noches la chica lloraba pensando en como había abandonado a Esla, en la supuesta muerte de Sinbad y en el miedo de morir al día siguiente por el trabajo o por la falta de alimento, había días en los que no podía llevarse nada de comer a la boca, trabajaba hambrienta y sin fuerzas. Cuando ya no les sirvió de nada la dejaron tirada en un barrio bajo, donde cualquiera pudiera tomarla.

Vitani se quedo escondida en un rincón de una calle, tapándose con sus trapos he intentando romper las cuerdas pero solo consiguió hacerse mas daño. Un hombre pasaba por allí, al verla se acerco a ella y se agacho a su altura.

-Pobreta...seguro que te han dejado aquí tirada después de utilizarte...-murmuro mirando a Vitani, la joven ya se preparaba para lo peor.

-Mi señor, no debería hablar con esclavos.-Le dijo una mujer la cual llevaba una mascara y se veía fuerte, en su mano llevaba un bastón y vestía un vestido largo y negro.

-No te preocupes Sana, ademas ¿No te da pena? Solo mírala...¡Tengo una idea!-chillo de repente.

-¿Llevarla a casa? Mi señor no debería hacer eso con cada esclavo que ve-le regaño la mujer llamada Sana, ella era hermosa, tenia un moreno perfecto un cabello negro como la noche y unos ojos zafiro impresionantes. Vitani no entendía que pasaba, no sabia que hacer o que decir.

-Estooo...¿Puedo opinar?-pregunto al final la albina.

-¡Pero si hablas!-exclamo el señor, el cual tenia el cabello rojo, corto con un pequeño mechón cayéndole por en medio de la cara, los ojos de un color esmeralda y iba vestido como un guerrero imperial.

-Claro...no me han cortado la lengua...-murmuro la chica en voz baja mirando de reojo a Sana.

-Permite me presentarme, soy Ramses el señor de una de las casas mas importantes de aquí. Esta es Sana es mi mano derecha y una maga. ¿Cual es tu nombre?-pregunto con una sonrisa y toda la amabilidad del mundo.

-Vitani...me llamo Vitani...-murmuro, recordando cuando conoció a Sinbad.

-Así que Vitani...no parece mala chica-dijo esta vez Sana

-Decidido, nos la llevamos ¿Que dices Vitani? ¿Te vienes?-Ramses extendió la mano y Vitani no tardo en cogerla.

Dos días después de la llegada a la casa de Ramses, su vida había dado un gran giro. La habían limpiado, sanado las heridas de las cuales, apenas quedaban cicatrices y le estaban enseñando a defenderse. Sana quería comprobar si Vitani era maga, así que le hizo varias pruebas y allí estaba ella, con magia de agua. Aunque para su sorpresa solo era capaz de hacer un conjuro...el de transformación. En una semana había aprendido a transformarse en cualquier animal o persona. No solo eso, si no que también algunos guerreros habían querido enseñarle a disparar con el arco, allí estaba ella aprendiendo a disparar. Su vida era feliz, Ramses se había portado con ella como nadie lo había hecho, a veces pensaba en la vida de Tison, la cual también le había dado muchas alegrías.

Todas las noches miraba su runa, rezaba por Sinbad pues tenia la esperanza de que aun vivía. Sentada cerca de la ventana tuvo una idea, se levanto y se acerco al espejo, junto sus manos y susurro el hechizo al verse reflejada en el espejo como Sinbad, no pudo evitar que unas lagrimas salieran por sus ojos. Cayo al suelo volviendo a ser ella y apartándose las lagrimas, al menos había podido verlo.

Paso un mes y Vitani ya parecía una guerrera hecha y derecha, aprendía rápido, era habilidosa y siempre la subestimaban. Era lista, agradable, la típica chica que enamora solo con mirarla dulce, pero fuerte. Su trenza iba de un lado a otro, sus tacones sonaban junto con la armadura que llevaba. Era de noche cuando...otra tragedia mas en la vida de Vitani. La casa de Ramses fue atacada por el Imperio de Parthevia, pedían a Vitani y Ramses no estaba dispuesto a entregársela. Lucharon hasta que no quedo nadie en pie, Vitani también había luchado, es mas le había hecho una cicatriz en la cara la cual cruzaba parte de su nariz hasta su mejilla derecha. De nada sirvieron los esfuerzos, todos acabaron muertos y como no el Imperio llevándose a Vitani.

No pensó que regresaría a ese palacio, donde la habían esclavizado y dejado a su suerte. Odiaba Parthevia con toda su alama, los odiaba a todos a su rey, a su princesa y la realeza.

-Vitani, tu amigo Sinbad sigue vivo, ha salido de la mazmorra con el poder que contenía. Partirás en un barco junto con uno de nuestros guerreros y traerás de regreso a Sinbad, tu eres la moneda de cambio-explico el rey, cuando finalizo se llevaron a la joven a las celdas.

Allí esperaría a que el barco estuviera listo para zarpar, pues Sinbad había escapado. Le dieron una capucha para que ocultara su rostro, junto con una mascara de metal. Llegado el día la llamarían, Vitani se sentó en el suelo sabia que Sinbad seguía vivo, no pudo evitar sonreír una buena noticia, dentro de muchas malas.