Capítulo 3

Estoy atrapa en un rincón cerca de la salida del aula de pociones, siento su mano acariciando mi pierna mientras la eleva hacia su cintura, sus besos son tiernos, pero con un cierto toque de desesperación, como si hubiera deseado esto desde hace tiempo y no puede evitar corresponder a sus besos, jugar con su cabello con una mano mientras que con la otra acaricio su rostro. Tal vez no comprendan como es que ahora estoy en esta posición, así que supongo que debería empezar desde el principio…

Bueno es aquí donde empieza… cuando lo había visto bajar y mirarme de una manera que me había incomodado, le había reclamado unos segundos antes por no estar a tiempo para comenzar nuestras clases de pociones, de la cual no tenía ganas de hacerlas y mucho menos con él después de lo sucedido la noche anterior.

-Andando- fue lo único que me dijo, con su voz distante una vez que había bajado todas las escaleras, yo simplemente me digne a rodar los ojos y caminar a la salida.

-¿Qué esperas?- le pregunte con reproche al ver que no se había movido, una vez que comenzamos a caminar hacia el aula de pociones ningún decía nada y la incomodidad se sentía en el aire, una vez que llegamos al salón no había nadie, al parecer tendríamos el salón para nosotros solos y eso me ponía un poco más incómoda, no quería estar sola con él.

-¿Por qué suspiras?- me pregunto una vez que deje escapar un suspiro, no le conteste y me limite a ir al pupitre más cerca de la puerta por si era necesaria una escapada rápida, cosa que no sirvió de nada.

-¿No piensas hablar?- de nuevo silencio, saco mi libro y voy por un caldero, sintió su mirada sobre mí y eso me pone más nerviosa.

-¡Bien!...- lo escucho decir con molestia y comienza a sacar su libro, hojearlo con pereza cuando toma asiento –Comencemos de una vez, abre tu libro en la página 125- me ordena y le hago caso, porque mientras más rápido acabemos mejor.

-¿Poción embellecedora? ¿Estas bromeando?-le pregunto con molestia cuando veo de cual pócima se trataba, de nuevo me estaba insultando, lo veo mirarme como si no comprendiera mi molestia.

-¿Qué? ¿Qué tiene?-

-¿Qué… Olvídalo- suspiro con pesadez, no tiene caso discutir, así que simplemente ignoro el hecho y comienzo a buscar los ingredientes en el estante y una vez más me está mirando, cada paso que doy, cada movimiento que hago con mis manos…

-¿Qué puede ser lo que se te complique en esta poción Pansy?- me quedo pensando mientras leo las líneas que ni cuenta me di que me llamo por mi nombre.

-No lo se

-Lo primero que debes hacer es organizar tu área de trabajo, así es más fácil tomar los ingredientes y acabar a tiempo la poción

-Tu nunca tienes tu área de trabajo en orden ¿Cómo es que tu si puedes y terminas a tiempo?-le pregunto frunciendo el ceño mientras arreglo los ingredientes con forme dicta mi libro.

-Se me da la poción, reconozco todos los ingredientes con solo verlos

-Olvidaba que el Gran Draco Malfoy es un experto en pociones- le dije con cierto coraje

-Soy experto en muchas cosas Pansy…- eso lo dice muy cerca de mi cuello que hace que me estremezca y me aleje un poco, lo veo fruncir el ceño

-Excepto cuando se trata de Potter y Quidditch- le contesto con una sonrisa de victoria en mi rostro

-Comienza- su mirada se vuelve fría y en su voz detona enojo al decirme aquello, no puedo evitar sonreír.

Llevo 20 minutos y mi espacio de trabajo es un caos, el caldero echa humo constantemente, para ser exactos cada 10 segundos, no sé en qué me abre equivocado, se supone que mi poción debería hervir no echar humo. Tengo el cabello ahora si prácticamente como Granger.

-Oye…- una rabia corre por mi cuerpo al ver a Malfoy sentado en una silla, con los pies recargados en la mesa, durmiendo. -¡Hey!-le grito furiosa

-¿Qué demonios? –dice cuando da un pequeño salto, y se ve tan hermoso…

-Se supone que me ayudarías, no que tomarías una siesta Malfoy

-¿Qué has hecho? Parkinson… Esta es la opción más fácil del mundo- me dice cuando se acerca a ver mi caldero humeante

-Si bueno, soy un asco en pociones- me cruzo de brazos mientras el inspecciona

-¿Pusiste primero el ojo de Rana?

-¿Hu?... supongo, creo que si ¿Por qué?

-¿Acaso lees las instrucciones?-me pregunta irritado. ¡Por supuesto que las leo! Me acerco a ver el libro y bueno… la eh regado, porque el ojo de Rana es al final y yo apenas voy a la mitad de las instrucciones

-Oh…

-Tendrás que empezar de nuevo

-¡Esto es tu culpa!- le digo molesta

-¿Mia? Yo no fui el que se equivoco

-¡No, pero si te dormiste cuando deberías estar inspeccionando que hiciera las cosas bien!

-¡Llevabas tan solo 20 minutos! Nadie puede equivocarse tan rápido

-Esto es una pérdida de tiempo ¡Eres el peor maestro del mundo!

-¡Tú eres un pésima alumna mejor dicho!- doy un gruñido de desesperación mientras tomo el caldero y me deshago de mi poción. – Solo comienza de nuevo, prometo no dormirme.

Ni siquiera le contesto, solo hago lo que me ordena y comienzo de nuevo la poción, poniendo mucha atención en las instrucciones, él está a un lado mío mirando todo lo que hago, no llevo ni siquiera 10 minutos cuando me toma la muñeca, siento un escalofrió al sentirlo.

-¿Qué?-le pregunto cuando lo miro

-Algunos ingredientes tienen que ser colocados sin tocarlos, ¿Alguna vez has estudiado los ingredientes o simplemente te limitas a echarlos así como así? – me reprocha y me siento un poco avergonzada por aquello.

-Claro que los estudio, pero son demasiados como para recordarlos- le susurro mirándolo fijamente

-Deberías tratar de recordarlos Pansy, ¡Hay unos que pueden ser incluso mortales!

-No lo sabía…- le contesto algo nerviosa, aún tiene mi muñeca sujetada

-Imagina que te hubiera pasado algo si fuera otro ingrediente, ¡Que no vez que eres muy importante para mí!- me grito aquello al final y me quedo en shock, me suelto de su agarre con rudeza y él se me queda mirando como si no comprendiera que pasara.

-Eres despreciable…- susurro mientras trato de guardar mis cosas, pero me detiene poniendo su mano sobre mi mochila.

-No, mira espera... solo escucha un segundo ¿Quieres?-su voz suena desesperada, pero trato que no me afecte o cause algún efecto sobre mí, me alejo de él rápidamente.

-¡No! No soy estúpida Malfoy…. ¿Con quién apostaste? ¿Zabini? ¿Nott? ¿Qué ganas con esto? ¡Que todo mundo sepa que nadie se resiste a Draco Malfoy! – lo veo estremecerse y eso me hace pensar que estoy en lo cierto.

-Claro que no… En verdad me importas, tal vez no lo parezca…

-Por supuesto que no, lo dejaste claro ayer ¿Recuerdas? ¿Te refresco la memoria?

-¡No necesito que me lo recuerdes! Lo recuerdo bien, y nada de lo que dije fue verdad, no creo nada de lo que dije ayer… En verdad me importas…- me dijo a mí misma que debo salir de ahí lo más rápido posible, pero no lo hago. Una parte de mi me decía que no mentía, que tal vez decía la verdad y quería escucharlo, así que le pregunto porque le importaría alguien como yo, pero él no dice nada y mi mente comienza a pensar que su pequeña y retorcida cabeza intenta inventar una excusa convincente.

-Yo…- susurra mirándome fijamente, su boca es como un pez que balbucea pero no sale ninguna frase.

-Olvídalo…- comienzo a caminar hacia puerta con rapidez, mientras le digo que mañana mismo pediré otro tutor, para no tener que volver a cruzar palabra con un idiota como el, pero ni siquiera termino la frase… lo único que sé, es que me azota contra la fría pared en un rincón cerca de la puerta y pega sus labios con los míos.

-¿Qué demonios?-le digo cuándo se separa tan solo un poco para mirarme a los ojos, ambos con la respiración agitada.

-Sabes que lo deseas tanto como yo… - me susurra antes de volver a besarme, trato de quitarlo de enzima –No te resistas- me dice rápidamente, para no dejar de besarme. Trato de pelear conmigo misma y no caer, pero me es imposible y lo último que recuerdo es que comienzo a responder al beso, y es aquí cuando siento su mano acariciar mi pierna y elevarla hacia su cintura, y yo comienzo a jugar con su cabello y acariciar su rostro, un escalofrió recorre mi cuerpo cuando siento como una de su mano se adentra sobre mi blusa y acaricia mi espalda. En ningún momento nos dejamos de besar, me toma de la cintura para alejarme de la pared y acercarme a un pupitre, lo siento tratar de sacarme lo que queda de mi camisa de mi falda y es ahí cuando escucho pasos y lo alejo de mi de un empujón.

-Pansy…- me dice mirándome con la mirada pérdida sobre mí

-Alguien viene- fue lo único que contesto tragando saliva y agradezco a Snape cuando lo veo entrar por aquella puerta, no quería imaginarme que más hubiera pasado, y no es que no me sintiera feliz por aquello, porque no es así, me sentía demasiado emocionada, era algo que no podía explicar, pero no quería que esto se diera así.

-¿Se puede saber que sucede aquí?- pregunta Snape mirándonos fijamente

-Nada de qué alarmarse profesor, tuvimos algunos inconvenientes con la poción pero nada grave como podrá ver- lo miro mentir como si nada y eso hace que mi corazón se encoja.

-Señor Malfoy, debo recordarle que si la Señorita Parkinson no mejora, me desquitare con usted…- ni siquiera escucho lo demás que está diciendo, comienzo a decirme que soy una estúpida, caí de nuevo en sus mentiras y una vez más me ha humillado, recojo mis cosas sin prestarles atención a lo que dicen, pero sé que Draco me mira atento porque siento su mirada taladrarme con fuerza.

-¿Pansy?- lo escucho llamarme y para cuando lo miro, estamos los dos solos de nuevo

-Yo… tengo que irme- digo cuando camino con rapidez a la salida, pero una vez más el me detiene, tomándome del brazo, solo que esta vez no me gira, solo se acerca detrás de mí y sus labios se acercan a mis orejas, lo que hago a continuación es quitarme el sostén y entregárselo

-¿Qué?- me dice contrariado, lo veo tratando de que mis ojos no me traicionen

-Ve y diles que nadie se resiste a ti… Al fin y al cabo eres excelente mintiendo-le suelto con amargura

-¿Qué estás diciendo? Pansy yo no te eh metido, me… en verdad me…- y es aquí cuando comienzo a correr a la sala común, ya no quiero escucharlo más, ya no quiero caer en sus mentiras, y una vez que llego a mi habitación todas se encuentran dormidas, me pongo la pijama con pereza… mientras trato de no llorar, pero me es imposible reprimir los sollozos. Una de las niñas comienza a moverse y mejor salgo del lugar antes de despertar alguna y que me pregunte algo de lo cual no quiero hablar. Quiero dejar de pensar en lo que Draco me dijo antes, pero no puedo, simplemente me digo que ¿Qué tal si estoy equivocada? Que tal vez Draco me dice la verdad y yo estoy estropeándolo con mis dudas e inseguridades…

-¿Y bien?- escucho la voz de alguien mientras bajo las escaleras en silencio, estoy segura de que es la voz de Blaise.

-¿Y bien qué?- me congelo por unos momentos, ese definitivamente era Draco.

Me acerco un poco más sin hacer ruido para no ser descubierta, mi corazón se encoge esperando no escuchar lo que temo y que en verdad todo lo que había pasado en el aula de pociones era real. Verdadero. Escucho a Blaise soltar una carcajada.

-¿De verdad lo lograste? – escucho una tercera voz y estoy casi segura de que es la de Nott

-¡Por supuesto que sí! Soy un Malfoy…- una lagrima recorre mi mejilla, mientras me asomo para ver y lo que veo hace que mi mano se dirija a mi boca para evitar que salga un gemido. Ahí están los 3, Draco con su sonrisa arrogante y de superioridad, Blaise tiene mi sostén en sus manos, jugando con él, colocándoselo en su pecho como si fuera una mujer… Nott es el único que no se ve muy contento, pero eso no me ayuda, a no sentirme destrozada, utilizada y humillada una vez más.