N/A:Hola hermosas criaturas de fanfiction :3 sé que debería estar actualizando Take on me u otra de las historias que manejo acá xD pero simplemente esta idea llegó a mi cabeza y no la pude sacar. Será una historia corta (60, 80 capítulos, lo normal) De acuerdo no xD talvez sean menos de 20 (Sí, eso es corto para mí) y espero que realmente les guste.

Capítulo 1.

Los orbes miel se movían eficientemente por toda la habitación con total discreción. Su respiración era baja, sus movimientos nulos, su presencia era un total camuflaje. Se encontraba en la zona VIP del club del momento, decenas de personas bailaban a su alrededor todos con elegantes vestimentas, relojes caros y probablemente llaves de coches exuberantes en sus bolsillos.

El lugar era grande, poco iluminado y la música a todo volumen hacía difícil que alguien fuera capaz de escuchar algo. El moreno frunció el ceño con molestia cuando una serie de luces fosforescentes estroboscópicas empezaron a parpadear con tanta rapidez que hacía que todo se moviera en cámara lenta y que los rostros fueran prácticamente irreconocibles.

Suspiró con cansancio.

No se rendiría tan fácil. Estaba seguro de que había visto al hombre entrar al lugar y luego subir a la zona VIP y él se había establecido cerca de la puerta así que definitivamente el hombre no había salido. Tenía que estar por ahí.

¡Aja!

Finalmente encontró lo que había estado buscando. A quien había estado buscando. Una sonrisa maliciosa se extendió por su rostro y poniéndose de pie caminó hasta la barra. El hombre era justo como lo recordaba, alto, musculoso, apuesto, bien vestido y con esos ojos verdes llenos de prepotencia.

-Hola, guapo-habló el moreno acercándose al otro hombre quien lo miró de arriba abajo antes de sonreír con lujuria y hablarle al barman.

-Hola, tú-contestó con voz profunda y cargada de exagerada sensualidad.-¿Te invito un trago?-preguntó con un guiño. El moreno asintió mordiéndose el labio y sonriendo coqueto.

-¿Cómo te llamas?-preguntó recibiendo su trago y llevándoselo a los labios tragando el líquido con un gesto erótico.

-Uh-suspiró el hombre mirando fijamente los labios mojados del otro.-Oh, no es necesario que sepas mi nombre cariño-respondió sonriendo y negando con la cabeza.

-Pero… Debo saberlo, si quieres que pasemos la noche juntos-exigió sintiéndose tonto y sin experiencia, no sabía cómo funcionaban estos temas, estaba tan acostumbrado a que todos hicieran lo que él pedía en él momento que él lo quería.

-Podemos pasar la noche juntos sin que sepas mi nombre lindo-dijo el hombre luciendo divertido y acercándose al moreno hasta ubicar sus manos en las caderas de este y empezar a besar su cuello.

-Pero.. P.. pero.-balbuceó el más bajo sintiéndose incómodo. Ugh. Esto era asqueroso.-Si me dices tu nombre te diré el mío.-ofreció. El alto se detuvo y lo miró con una ceja alzada.

-¿Por qué debería saber tu nombre?-preguntó.

-Bueno… siempre me dicen que hago las mejores mamadas del país… Seguro querrás gritar mi nombre cuando te la chupe y yo quiero gritar tu nombre cuando me folles-susurró en su oído. El hombre gruñó con fuerza y acercó más el cuerpo del moreno hasta pegar su erección a la entrepierna del chico.

-Me llamo Tim.-murmuró lamiendo una franja ancha en el cuello del moreno quien reprimió un gesto de asco.

-Tim… me gusta tu nombre.-contestó sintiendo como Tim bajaba su mano hasta acariciar su trasero.

-Prometiste decirme tu nombre.-jadeó el hombre mordisqueando la piel del otro por todas partes.

-Me llamo Blaine.-contestó el moreno dejándose tocar.

-Blaine.-suspiró Tim.-¿Quieres ir conmigo a un lugar más íntimo?-preguntó. Blaine asintió.

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-Uh… Woo… Tranquilo… hey, despacio… ugh, despacio… ¡Okay, en serio, relájate!.-se quejó Blaine alejando sutilmente las manos de Tim de su entrepierna. El más alto lo observó jadeante y se acercó a él besando su cuello de nuevo y masajeando su trasero con obscenidad.

-¿Qué sucede Blaine? Debemos ir rápido.-dijo.-Este callejón al que quisiste venir es realmente oscuro y puede haber gente mala por aquí.-

-Nadie vendrá.-aseguró.-Tenemos tiempo ¿Okay? Simplemente concéntrate en mí.-pidió sonriendo y borrando la sonrisa en cuanto vio que Tim cerraba los ojos y se acercaba a sus labios precipitadamente.

Un disparó rompió el silencio del lugar y de repente el rostro de Blaine se encontraba manchado de sangre. Bajó la mirada y vio el cuerpo inmóvil de Tim tendido en el frío asfalto, debajo de él escurría un charco de sangre y parecía que su cabeza había explotado ya que sus sesos estaban esparcidos a su alrededor. Era una escena tan cruda y escalofriante que definitivamente dejaría estragos mentales en cualquiera que lo viera. Era simplemente demasiado que tomar.

Blaine suspiró frustrado y se limpió la sangre de la cara.

-Estaba a punto de hacerlo yo-se quejó furioso hacia la oscuridad del final del callejón.

-Error. Tardaste mucho en hacerlo.-murmuró una sombra empezando a caminar hacia él. Blaine gimió molesto y se cruzó de brazos.

-¡Nunca me dejas hacer nada!-reclamó indignado.

-¿Por qué querías matarlo, en primer lugar?-preguntó el otro hombre.

-Tenía mis razones.-dijo Blaine girándose y caminando fuera del callejón.

-¡Hey!-gritó la voz y Blaine escuchó pasos apresurados detrás de él.-¿No piensas que te dejaré irte solo o sí? Está muy oscuro.-continuó.

-¡No eres mi padre, Kurt! ¡Deja de tratarme como un niño!-protestó. El otro hombre lo tomó por los hombros y lo giró para dejarlo frente a él. Blaine suspiró al ver los ojos azules brillantes y redondos que jamás podía sacar de su cabeza. Ugh, maldito Kurt y su estúpida belleza.

-Solo estoy cuidando de ti… es mi trabajo Blaine, debes saberlo.-le dijo sonriéndole con cariño y sacando un pañuelo del bolsillo de su smoking para proceder a limpiar los restos de sangre en la cara del ojimiel.

-Era el chico que te llamó estúpido el otro día en la fila del cine.-confesó mirando hacia el piso y suspirando cuando Kurt detuvo sus movimientos.

-¿Pensabas asesinarlo porque me llamó estúpido?-preguntó Kurt desconcertado.

-No creo que seas estúpido, así nadie debería llamarte así.-dijo Blaine encogiéndose de hombros y mirando a Kurt esperando por la serie de gritos y regaños que el castaño le daba cada vez que hacía algo tonto.

-¿Me estás diciendo que acabo de asesinar a un hombre que no hizo otra cosa más que llamarme estúpido?-soltó frunciendo el ceño.

-Revisé su historial y tampoco había pagado sus impuestos en dos años, ¿Eso lo hace malo, no?-intentó usando su mejor gesto inocente. Kurt suspiró y cerró los ojos negando con la cabeza.

-Carlo está en el carro, llámalo y dile que me ayude a subir el cuerpo, no podemos dejarlo aquí.-dijo Kurt serio y con voz firme. Los ojos de Blaine se aguaron.

-¿Estás enojado conmigo?-preguntó con tristeza en su voz. Kurt lo miró fijamente y gruñó antes de besarle la frente.

-No, no lo estoy, no podría.-dijo aun serio.-Pero aceptemos que esto fue estúpido, Blaine, te meterás en problemas y nos meterás en problemas a nosotros, no puedes ir por ahí matando personas solo porque fueron groseras conmigo.-lo regañó.-El asesinato es algo serio, solo muere quien merece morir y tú definitivamente aun no entiendes el significado de esto.-

-¡Yo me tomó el asesinato en serio!-chilló Blaine enfadado.

-Blaine, hace una semana intentaste ahogar en un lago a un chico que me había dicho idiota por tropezarme con él en la calle.-le recordó Kurt con molestia empezando a caminar hacia un auto negro que estaba al inicio del callejón. Blaine se encogió de hombros y caminó apresurado detrás de él.

-Se lo merecía, derramaste tu café ese día y tuvimos que regresar por otro y perdiste tu cita con el peluquero y ambos sabemos lo mucho que amas tu cabello, Kurt.-dijo Blaine insistente.-Además ni siquiera lo maté, saliste de la nada y le dispararse igual que hoy... Igual que siempre.-recriminó.

-Sí, pero justo después de matarlos siempre descubro que eran arranques de celos tuyos.-añadió el ojiazul haciéndole un gesto al chofer del carro para que bajara.

-¿Puedo ayudarlo en algo, Sr. Hummel?-preguntó Carlo sumisamente parándose frente a Kurt.

-Tenemos que deshacernos de un cuerpo.-ordenó casual.-También llama a Francesca y dile que venga a limpiar la zona antes de que amanezca.-finalizó. Carlo asintió y ambos caminaron hacia el callejón de nuevo.

-¡Esperen!-gritó Blaine confundido.-¿Qué haré yo?-

-Tú.-inició Kurt señalándolo.-Te meterás en el auto y esperarás a que regresemos, tú padre está adentro y quiere hablar contigo.-dijo y con esto desapareció en la oscuridad. Blaine se tensó ante esto y se giró hacia el auto lentamente antes de abrir la puerta y entrar sin despegar la vista de su padre sentado junto a él.

-Hola, Blaine.-saludó seriamente el mayor.

-Hola padre.-sonrió Blaine.

-Te escapaste de casa... De nuevo.-comentó encendiendo un puro.

-Simplemente salí un rato, necesitaba aire fresco.-mintió el moreno evitando su mirada.

-Claro... Matar a alguien en un callejón siempre relaja antes de dormir.-se burló su padre pero sin poner gracia en la frase. Blaine se tensó. Sabía lo que venia.

-Padre...-intentó.

-No, Blaine.-lo regañó.-Tienes apenas 18 años, no debes exponerte a riesgos como este.-exclamó

Blaine entrecerró los ojos molesto.-¿Riesgos como cuál? ¿No te parece que ser el hijo del jefe de la mafia es suficiente riesgo? Soy un hombre adulto, no es necesario que mandes a tu mano derecha a estar detrás de mí todo el tiempo, ¡Kurt no es mi guardespaldas!-se quejó furioso.

-¡No me levantes la voz!-gritó su padre y Blaine se encogió en su lugar. De repente el auto se movió y Blaine pudo ver por el vidrio trasero como Kurt y Carlo metían el cuerpo en la cajuela. Blaine suspiró sabiendo que los regaños habían terminado por ahora. Las puertas del coche se abrieron y Blaine se corrió al medio del asiento para dejar espacio a Kurt en la orilla. Carlo se subió al volante y el coche empezó a avanzar por las oscuras calles del barrio abandonado en Nueva York.

-¿A dónde llevarás el cuerpo, Hummel?.-preguntó el mayor mirando al castaño.

-Tenía pensado algo simple, Don Anderson, estoy muy cansado como para usar el hacha o la sierra, así que simplemente se lo daré a Enzo para que deje que los ácidos se hagan cargo.-dijo con un suspiro exhausto. Blaine tomó un paquete de pañuelos del piso y comenzó a limpiar con cariño el rostro y cuello del ojiazul quien le sonrió en agradecimiento.

-Llamaremos a Enzo entonces.-asintió Don Anderson en acuerdo.-Y Blaine. Espero que aprendas tu lección y no vuelvas a hacer nada estúpido, pobre Kurt, mira como ha quedado.-señaló mostrando la ropa manchada de sangre del castaño. Blaine asintió.

-Prometo ya no hacer nada tonto.-juró. Carlo al volante rodó los ojos, esa promesa no iba a durar mucho.

-De acuerdo.-sonrió su padre.-¿A dónde te llevamos Kurt?.-preguntó.

-Oh, debo ir a casa a dormir, supongo.-dijo Kurt. Don Anderson hizo una seña a Carlo para que se dirigiera al lugar y este obedeció.

-¿Irás a casa? ¿No prefieres quedarte a cenar conmigo?-preguntó haciendo un puchero adorable. Kurt rodó los ojos divertido.

-Me encantaría.-sonrió.-Pero sabes que tengo novio, y no le gustará verme cenando otro chico.-le recordó. Blaine frunció el ceño.

-Y tú novio... ¿Qué tan celoso es?-inquirió coqueto bajando su mano hasta tomar la de Kurt.

-Bastante.-contestó el castaño.-Una vez intentó matar a alguien solo porque me llamó estúpido en el cine.-Blaine sonrió y apretó la mano de Kurt antes de girarse para decirle algo a su padre.

-No-dijo su padre antes de que hablara.

-Ni siquiera sabes que iba a decir.-se quejó el moreno y Kurt soltó una risa divertido.

-Sé que ibas a pedirme quedarte con Hummel esta noche y mi respuesta es no.-dijo el mayor.

-¡Papá!-gimió Blaine molesto.

-He dicho que no.-reafirmó su padre. Blaine se dejó caer en el asiento y suspiró mirando al techo. Su padre era imposible.

-Don Anderson, ¿Le permitiría a Blaine quedarse esta noche en mi casa? No tengo ninguna excusa que darle, simplemente lo quiero cerca al menos por hoy, no nos hemos visto en días.-pidió Kurt.

-Lo viste antier.-le comentó el mayor.

-Y luego pasé un día entero sin verlo.-contraatacó el ojiazul.

-De acuerdo, pero los quiero mañana para el almuerzo.-cedió. Blaine chilló emocionado y Kurt asintió en agradecimiento.

Esta sería una buena noche.

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