Blaine mordió fuertemente su mano para evitar que los gritos salieran de sus labios y respiró agitadamente, ansioso por lo que estaba a punto de suceder. Kurt parado detrás de él, lo presionó más fuerte contra la pared y abriéndole un poco las piernas lo penetró rápidamente. Los ojos de Blaine rodarón hacia atrás al mismo tiempo que un sonoro gemido escapaba de su garganta, Kurt sonrió y le cubrió gentilmente la boca con su mano acercándose para morderle el lóbulo de la oreja.
-Shhh, Blaine podrían escucharnos-susurró, su aliento caliente encendiendo aun más al moreno.
-No me importa-gruñó Blaine desesperado empezando a empujarse contra la entrepierna de Kurt, cojiendose a sí mismo profundamente-Solo follame, por favor-finalizó con la voz entrecortada por la necesidad. Kurt lo tomó de las caderas y lo sostuvo quieto en su lugar penetrandolo lenta y profundamente creando un ritmo sensual pero angustioso para Blaine quien gimió intentando acelerar sus caderas.
-Te estoy follando, Blaine-gruñó Kurt con una sonrisa en su voz.-¿Sientes esto?-preguntó enterrándose en el moreno hasta el fondo y moviendo sus caderas en círculos para masajear el interior del ojimiel.-¿Sientes mi pene en lo más profundo de ti?-susurró y Blaine gruñó sintiendo el miembro del castaño rozar su próstata.-Ugh... Tu agujero es tan apretado, bebé, tan, tan delicioso rodeándome, succionándome... Mío, todo mio-gimió haciendo sus acometidas más rápidas.
-Ooh, oooh... Ugh, sí, sí, sí... ¡MIERDA, SÍ!-gritó Blaine y dejó caer su frente contra la pared, con sus manos se sostuvo de esta haciendo palanca para moverse al mismo ritmo de Kurt, de esta forma cada vez que el castaño lo estocaba, él se movía hacia atrás haciendo el golpe mágico y profundo.
Kurt empujó hacia adelante tocando perfectamente el punto de placer de Blaine, este sollozó apretando inconcientemente su interior alrededor de Kurt y entonces los dos dejaron de preocuparse por el ruido.
El sonido de los muslos de Kurt chocando contra el trasero de Blaine, el ruido de humedad entrando y saliendo, los gemidos y lloriqueos del moreno combinados en una perfecta armonía con los gruñidos y jadeos del castaño. Kurt posicionó las manos en los gluteós de Blaine, apretó la carne caliente y las separó gimiendo ahogadamente ante la vista de su pene desnudo, húmedo e hinchado hundiéndose en el agujero estirado de Blaine.
-Uhm... ¿Te gusta lo que ves Kurt?-preguntó Blaine con esa voz inocentona que hacia cuando quería seducirlo. Kurt solo gruñó y lo penetró más fuerte como única respuesta.-Uhm.. Kurt, me encanta cuando follas mi agujero, cuando me cojes por horas y horas hasta que mi entrada queda roja y no me puedo sentar decentemente por días... Ah! Kurt, amo cuando me comes con tu lengua, cuando me penetras con ella, me abres lentamente y simplemente te quedas allí lamiendome sin parar porque amas hacerlo, me encanta cuando me metes los dedos, Kurt, cuando los curvas en el lugar correcto y luego masajeas mi próstata con tanta dedicación que me siento a punto de explotar-gruñó haciendo que Kurt gimiera fuertemente y pusiera su cara en el hombro del menor acelerando sus embestidas a un ritmo poderoso y salvaje, golpeando su próstata en cada ocasión.-Pero amo esto más que nada... Cuando metes tu hermoso y grande pene dentro de mí, cuando siento cada pulgada de tí follandome y jodiendome, cuando me giras sobre mi estomago y simplemente me tomas... Ugh, o como ahora, que no resististe más y decidiste follarme en el armario de la casa de mis padres, donde cualquiera podría escucharnos y entrar y verte a tí penetrandome y agarrando mi polla, apretandomela, sacudiendomela hasta que me venga en la pared y dios, Kurt te juro que lo lamere todo, limpiaré mi desastre, uhm...-Blaine soltó un chillido seguido de una secuencia de gemidos y lloriqueos cuando Kurt lo penetró erraticamente masturbandolo ajustadamente al ritmo de sus embestidas. Blaine sintió las piernas de Kurt temblar y sonrió sabiendo que estaba cerca, él también lo estaba, claro, era un milagro que aun se no se hubiera corrido.
-Vente, Blaine, correte sobre mi mano-ordenó y el moreno siempre obediente lo hizo así corriéndose en el puño de Kurt, gimiendo fuertemente y apretando su interior deseando sentir el semén de Kurt dentro de él.
-Sí...-suspiró sumergido en su nube de placer, su orgasmo extendiéndose por las estocadas aun potentes de Kurt.-Mierda, bebé... Correte ya, por favor... Quiero sentirte..-susurró.
Kurt jadeó y entonces se corrió dentro del moreno quien gimió complacido totalmente. Kurt bajó el ritmo de sus estocadas hasta que se detuvieron por completo, exhausto y con la respiración agitada abrazó fuertemente el cuerpo de su amado deleitándose con el sonido de sus corazones desbocados latiendo al unísono.
-Mierda, Blaine... Siempre eres tan caliente cuando te corres-confesó y Blaine sonrió orgulloso pero su sonrisa se borró cuando Kurt retrocedió saliendo de él y entonces fue capaz de sentir su entrada adolorida.
-¿Te duele mucho, cariño?-preguntó Kurt girandolo para que ambos quedaran frente a frente. Blaine negó con la cabeza y sonrió.
-No es algo que no haya sentido antes, guapo, puedo soportarlo-alegó con una mueca divertida en su rostro tomando la mano de Kurt aun pegajosa por su venida y se la llevó a la boca lamiendo cada dedo y la palma con insistencia hasta dejar la extremidad completamente limpia. Los ojos de Kurt lo observaron fijamente con pupilas oscurecidas y Blaine sonrió sabiendo cuanto Kurt amaba que hiciera esto.
-Bueno, gracias-murmuró Kurt besandole la frente con cariño y Blaine suspiró recostandose en el toque del castaño. Sus labios se ensancharon en una sonrisa llena de felicidad y sintió su corazón dar un brinco en su pecho. Cuanto amaba a Kurt.-Ahora debemos salir, casi es hora de la cena-avisó. Blaine asintió pero entonces notó algo.
-Uhm.. Kurt...-habló Blaine mientras el castaño se subía los pantalones y se acomodaba sus ropas.
-¿Qué sucede, amor?-preguntó intentando arreglar su cabello.
-No puedo subirme los pantalones... Tu semen está recurriendo por mi trasero.y mis muslos... No tengo nada con que limpiarme-dijo y se mordió el labio con lujuría. Kurt se detuvo abruptamente mirándolo fijamente. Rápidamente caminó hasta él y lo giró contra la pared hincándose detrás de él y besandolo donde los muslos y el trasero se unían. Blaine gimió y sonrió pícaramente.
-Como dije... siempre tan caliente-gimió Kurt y enterró su lengua en Blaine.
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-Blaine, Kurt ¿En dónde estaban? ¿Por qué tardaron tanto?-preguntó la Sra. Anderson en cuanto los dos hombres entraron en la cocina. El Sr. Anderson les sonrió amablemente y María les dió una mirada intencionada.
-Estábamos en los jardines-
-Fuimos a las caballerizas-
Contestaron los dos al mismo tiempo. Todos los miraron confundidos en la habitación y entonces Blaine se sonrojó profundamente balbuceando cosas sin sentido en voz baja.
-Qusimos decir que fuimos a las caballerizas y después dimos un paseo por los jardines, Sra. Anderson ¿Ha plantado Crisantemos? Me pareció exquisita la elección de colores que hizo-habló Kurt con toda la seguridad del mundo, su semblante amable y sin un rastro de titubeo, Blaine lo miró asombrado. Era tan jodidamente bueno en su trabajo.
-Muchas gracias, Kurt-sonrió la mujer sus mejillas coloradas y sus ojos llenos de alegría por que alguien elogiara su trabajo.
-De nada, oh y María pude oler desde fuera el maravilloso olor de tu comida ¿Qué preparaste? Es posible que pida doble porción, saben que ustedes dos son mis damas favoritas.-aduló Kurt provocando que ambas mujeres sonrieran encantadas.
-Que caballero, Kurt.. Te prepararé unas galletas, ve a lavarte las manos-dijo María girándose hacia el horno.
-¿Ningún halago para mí, Occhi azurri?-preguntó Don Anderson mirando al ojiazul.
-Sus mejillas lucen tremendamente espectaculares hoy, señor-contestó Kurt y Blaine rió con ganas.
-No rías, mío figlio, es verdad, tu madre me puso su crema nutriente anoche-confesó el mayor y Blaine negó divertido. Su familia amaba a Kurt, y eso lo hacia muy feliz.
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-Y entonces me dijo que el esposo de Hilda está vendiendo su casa, ¿Pueden creerlo? Una casa en la Italia, maravilloso terreno, vista espectacular y la está dejando ir ¿Quién hace eso?-exclamó confundida la Sra. Anderson mirando a los tres hombres en la mesa.
-Oh, mis bella, algún día volveremos a la hermosa Italia, compraremos una gran casa en la orilla del río, nos sentaremos en la arena y envejeceremos juntos... Y todo mi imperio será de nuestro Blaine, el próximo líder de la mafia-dijo Don Anderson mirando a su hijo con orgullo. Blaine se tensó en su lugar y sonrió fingidamente. Kurt lo miró con ojos curiosos notando su tensión.
-Padre... De hecho... Hay algo que debo decirte.. Que debo decirles-corrigió dándole una mirada a Kurt y tomándolo de la mano
-¿Se van a casar?-preguntó entusiasmada su madre y María entró repentinamente en el comedor mirándolos expectante.
-Uhm.. No.-dijo Blaine confundido.-Kurt y yo apenas hemos salido por un año.-O al menos públicamente, pensó, pero esa era otra historia que contar. Su madre se sonrojó en su lugar y María se retiró sin decir una palabra.
-¿Qué quieres decirnos mío figlio?-preguntó Don Anderson dejando sus cubiertos en la mesa y prestándole toda su atención al ojimiel. Blaine no contestó poniéndose nervioso de repente, esto era una mala idea, debió haber esperado mas tiempo para decir esto, ¿Qué mierda estaba pensando? ¿Por qué había abierto la bocota?
-¿Blaine?-habló Kurt y esto captó la atención del menor, tragando saliva audiblemente fijó su vista en Kurt y suspiró dándose ánimos.
-Quieroiralauniversidad-
-¿Qué?.-preguntó su padre sin haber entendido del todo. Su madre lo miraba confusa y María había regresado a la mesa mirandolo como alentandolo a repetir lo que había dicho de nuevo. Y sin embargo el rostro de Kurt mostraba que él sí había comprendido su balbuceo del todo, estaba pálido y con los ojos como plato, inconcientemente apretaba su mano con más fuerza de la necesaria y sus orbes azules que siempre lo miraban con tanto amor, ahora lo observaban con una frialdad dolorosa y algo más que le era difícil de describir.
-Dije que quiero ir a la Universidad.-Repitió, mas lento esta vez y todos en la mesa guardaron silencio. La Sra. Anderson miró a su esposo quien se giró y miró a Kurt, el castaño le devolvió la mirada y entonces ambos miraron al moreno.
-No-dijeron los dos hombres al mismo tiempo. Una mirada herida se plantó en el rostro de Blaine. Sabia que seria difícil convencer a sus padres pero el que Kurt no lo apoyara simplemente le rompía el corazón.
-Papá, mírame por favor, soy un chiste para la Mafia, tú y Kurt son simplemente expertos en esto, nacieron para estar aquí pero yo... Yo no quiero ser tu heredero padre, yo no quiero pasar el resto de mi vida dirigiendo esto, no... No es lo mío-confesó y su padre lo observó básicamente en shock.
-Blaine, hijo... Soy tu madre, tampoco quiero que seas parte de esto pero... Aquí naciste, eres nuestro único hijo, nuestro único heredero... Pasaste tanto tiempo entrenando para esto, para algún dia ser el jefe de la mafia.-dijo la Sra. Anderson dándole su mirada mas dulce al menor.
-Hijo, no entiendo, ¿Por qué no quieres esto? ¿Qué quieres entonces?-preguntó Don Anderson luciéndo genuinamente triste y confundido.
-Esto es sobre el canto, ¿Cierto? Sé cuanto amas cantar-murmuró Kurt en voz baja sus ojos fijos en el mantel. Blaine lo miró y tomó su mano acercándose para besarlo en la mejilla.
-Así es.-afirmó.-Quiero estudiar música, padre, quiero tener un pequeño departamento en Manhattan, tocar para pagar mis deudas, tener toda la experiencia universitaria, ya saben, estudiar, ir a una escuela real con gente normal, sin sirvientes ni lujosidades, quiero tener eso por el resto de mi vida...-suspiró sus ojos brillando con la pasión de sus sueños siendo proyectados. Kurt parpadeó mirandolo afligido y Don Anderson negó con la cabeza.
-¿No quieres tener nada que ver con esto?-preguntó.-¿Acaso te avergüenzas? Somos ricos Blaine, y tú quieres vivir en una caja de zapatos debajo de un pie te tocando una guitarra para comer hamburguesas en McDonald's.-arremetió.
-Yo nunca mencioné McDon...
-¡Eres mi único hijo! ¿A quien se supone que le dejare mi negocio?-alzó la voz.
-A Kurt-contestó Blaine hablando fuerte también.-Dios sabe que no hay nadie mejor que él padre, Kurt es tu mejor opción si no quieres que esto se vaya a la mierda, Kurt es el verdadero heredero y lo sabes.-
-¿No lo entiendes Blaine? Esto no funciona así.-lo interrumpió Kurt y Blaine se hundió en su silla por primera vez sintiendo la voz maligna del castaño sobre él. Kurt siempre era un caballero, lo trataba con amor, siempre hablándole con cariño y ahora sus ojos lucían vacíos y su voz fría. Blaine sintió ganas de llorar.
-Kurt...-susurró con la voz temblorosa.
-No sé que mierda se metió en tu cerebro Blaine, tienes diesiocho años, no siete, sabes que este es el mundo real, sabes lo peligroso que es para ti estar en público, mucha gente quiere hacerle daño a tu padre y no dudaran en hacerte daño a ti para llegar a él, y ahora tú simplemente decides que te vale una mierda y pondrás tu vida en riesgo para ir a la jodida Ubiversidad?!-vociferó ante las lagrimas de Blaine. El corazón de Kurt se encogió ante las lagrimas del moreno y se hincó frente a él tomandole el rostro obligándolo a mirarlo.-Escúchame Blaine, te amo ¿Okay? Te amo demasiado más de lo que amo o he amado algo en la vida-le aseguró limpiándole las lagrimas.-Pero esto es tonto, estás poniendo tu vida en riesgo por nada.-
-¡Mis sueños no son tontos!-gritó Blaine molesto poniéndose de pie.-Y esto es completamente injusto, tú fuiste a la Universidad Kurt.-acusó.
-Sí pero yo no era el hijo del jefe de la Mafia-señaló poniéndose de pie.
-Nadie sabe quien soy, he estado escondido toda mi vida, no es como si fuera a estar diciéndole a todos quien es mi padre, no soy estúpido Kurt.-se quejó.
-Sé que no eres estúpido, es por eso que no entiendo como se te ocurre siquiera considerar esto.-habló el ojiazul.-¿Crees que esas personas necesitan que les digas quien eres para saber quien es tu padre? No seas ingenuo ellos han investigado por años a la familia Anderson, es por eso que hay guardespaldas para cuidar tu maldito trasero de ellos, no dudaran en acercarse a ti, en engañarte y asesinarti si es necesario, echarás a perder el trabajo de tu padre por un capricho.-
-Vete, Kurt no quiero estar cerca de ti ahora-sollozó Blaine con las lagrimas bajando por sus mejillas y los brazos cruzados sobre su pecho. Kurt respiró agitado y lo miró fijamente.
-Piensa sobre esto, Blaine.-dijo Kurt sin despegar sus ojos de los del ojimiel.-No tienes ni idea de lo que estás arriesgando.-Y se retiró. Blaine se derrumbó en su silla colocando los brazos sobre la mesa y echándose a llorar. Su padre se puso de pie y salió de la habitación seguramente para hablar con el castaño. Su madre se sentó junto a él y lo abrazó permitiendo que el ojimiel sollozara en su hombro.
-Oh mi bebé, no llores por favor.-susurró en su oído besandolo en la frente después.-Entiéndelo, está preocupado por ti te ama demasiado.-le afirmó.
-Pero es mi novio, mamá, debería apoyarme-se quejó.
-Blaine, él ha estado en la mafia por más de 10 años, sabe a lo que se enfrentan, no quiere verte herido.-le dijo.-Si tú vas a la universidad y alguien te reconoce, ¿Crees que Kurt no hará nada? Kurt dará su vida si es necesario para salvarte, entiende que no solo es tu vida la que arriesgas, también la de él.-
Blaine no durmió esa noche, las palabras de su madre rondando por su cabeza sin parar. Por un lado estaban sus sueños, los que había tenido desde siempre, lo que mas ansiaba. Y por otro lado estaba el miedo, el temor de que alguien lastimara a Kurt por su culpa. No podía permitir eso.
Alrededor de las cuatro de la mañana finalmente el sueño lo venció. Cerró los ojos y se quedó dormido pero entonces miles de imágenes de Kurt inundaron su cabeza, Kurt tirando en el piso, bañado en sangre, pálido y sin vida, con balazos en todos lados y sus ojos apagados mirando a ningún lugar. Despertó inmediatamente gritando y llorando, su Kurt, el amor de su vida, podría morir por el.
