Creo que este capítulo tiene de todo un poco.
Todos los derechos reservados. Apoyen el original.
Notas:
-Hay descanzos ya que este capitulo es muy largo.
-En este libro Nagiza tiene un problema con su "peso ideal" por así decirlo. Esta información podría servir.
HUSH HUSH
El entrenador Sasabe se mantuvo ante la pizarra hablando monótonamente sobre algo, pero mi mente estaba lejos de las complejidades de la ciencia.
Estaba ocupado formulando razones de por qué Fugu y yo no deberíamos ser compañero y estaba haciendo una lista de ellas en la parte trasera de un viejo examen. Tan pronto la clase terminara, le presentaría al entrenador mis argumentos. No es cooperador con las asignaturas, escribí. Demuestra poco interés en trabajar en equipo. Pero eran las cosas no enlistadas las que me preocupaban más. Encontré inquietante la localidad de la marca de nacimiento de Fugu y estaba asustado por el incidente en mi ventana la noche anterior. No estaba completamente seguro de que Fugu me estaba espiado, pero no podía ignorar la coincidencia de que estaba casi seguro de que vi a alguien mirando por mi ventana solo horas después de que me encontré con él.
El pensar que Fugu me está espiando me provoco alcanzar el interior del compartimiento delantero de mi mochila, sacar dos píldoras de hierro de la botella y tragármelas enteras. Por un momento se quedaron atoradas en mi garganta, pero luego lograron bajar.
Por el rabillo del ojo, cachee a Fugu arqueando sus cejas.
Considere explicar que soy anémica y que tengo que tomar hierro varias veces al día, especialmente cuando estoy bajo estrés, pero luego decidí no decidir nada. La anemia no era una amenaza contra mi vida…siempre y cuando tomara hierro regularmente. No estaba paranoico hasta al punto de pensar que Fugu querría hacerme daño, pero de alguna manera, sentía que era mejor guardar en secreto mi vulnerable condición médica.
-¿Makoto?
El entrenador se detuvo en el frente del salón, con su mano extendida en un gesto que mostraba que estaba esperando por algo –mi respuesta. Un suave incendio se abrió camino hasta mis mejillas.
-¿Podría repetir la pregunta? - Pregunte.
La clase se rio.
-¿Qué cualidades te atraen en un potencial pareja? - Dijo el entrenador con un poco de irritación.
-¿Una potencial pareja?
-Vamos, que no tenemos toda la tarde.
Podía escuchar a Nagiza riendo tras de mí. Mi garganta pareció estrecharse.
-¿Quiere que mencione las características de…?
-De una posible pareja, sí, eso ayudaría bastante.
Sin proponérmelo, mire a Fugu de soslayo. El estaba recostado en su silla, estudiándome con satisfacción. Luego mostro una de sus sonrisas piratas y me dijo por lo bajo. Estamos esperando.
Yo puse mis manos sobre la mesa, esperando lucir con más compostura de la que en realidad sentía.
-Nunca he pensado sobre ello.
-Bueno, pues piensa rápido.
-¿Podría preguntarle a otro primero?
El entrenador señalo con impaciencia a mi izquierda.
-Tu turno, Fugu.
Contrario a mí, Fugu hablo con seguridad, posiciono su cuerpo de una manera que quedaba levemente inclinado hacia mí y nuestras rodillas estaban a solo pulgadas de distancia.
-Inteligente. Atractivo. Vulnerable.
El entrenador estaba escribiendo los adverbios en la pizarra.
-¿Vulnerable? – Pregunto - ¿Cómo así…?
Nagiza hablo.
-¿Eso tiene algo que ver con lo que estamos estudiando? Porque en el libro no aparece nada sobre las características deseadas en una pareja.
El entrenador dejo de escribir y miro sobre sus hombros.
-Todo animal en el planeta atrae a la pareja con el propósito de reproducirse. Los sapos inflaman sus cuerpos. Los gorilas machos golpean su pecho. ¿Alguna vez has visto a una langosta macho levantarse sobre las puntas de sus patas y chasquear sus pinzas, para llamar la atención de la hembra? Atracción es el primer elemento de toda la reproducción animal, incluyendo a los humanos. ¿Por qué no nos das tu lista, señor Hazuki?
Nagiza levanto cinco dedos.
-Guapo, rico, indulgente, fieramente protector y un poquito peligroso. – Cada vez que mencionaba una descripción, bajaba un dedo.
Fugu rio por lo bajo.
-El problema con la atracción humana es que no se sabe si esta será correspondida.
-excelente punto. – Dijo el entrenador.
-Los humanos son vulnerables – Continuo Fugu – porque son capaces de ser heridos.
Al decir eso, la rodilla de Fugu choco con la mía y yo me aleje por qué no me atrevía a permitirme pensar que quiso decir con ese gesto.
El entrenador asintió.
-La complejidad de la atracción humana – Y la reproducción - Es una de las cosas que nos apartan de las otras especies – Creí escuchar a Fugu bufar, pero fue un sonido muy suave, así que no podía estar muy seguro. El entrenador continuo – Desde el comienzo de los tiempos, la mujer ha sido atraída a hombres con fuertes destrezas de supervivencia, como inteligencia y fuerza física. Porque los hombres con esas cualidades tienen más probabilidades de traer casa cena al final del día. – El levanto sus pulgares y sonó abiertamente – Cena equivale a supervivencia, equipo.
Nadie rio.
-Además – Él continuo – Los hombres están atraídos por la belleza porque eso indica salud y juventud. No tiene sentido emparejarse con una mujer enfermiza que no durara mucho para criar a los hijos.
El entrenador acomodo sus gafas en el puente de su nariz y soltó una risa ahogada.
-Eso es tan sexista - Protesto Nagiza - Dime algo que se relacione con la mujer del siglo XXI.
-Si observas la reproducción con ojos científicos, señor Hazuki, vera que los hijos son la llave de la supervivencia de nuestra especie. Mientras más hijos tengas, mayor es tu contribución a los genes.
Prácticamente escuche a los ojos de Nagiza ponerse en blanco.
-Creo que finalmente nos estamos acercando al tema de hoy. Sexo.
-Casi – Dijo el entrenador, alzo un dedo. – Antes del sexo viene la atracción, pero antes de la atracción viene el lenguaje corporal. Tienes que comunicarle a tu potencial pareja que estas interesado, pero debes hacerlo saber sin muchas palabras.
El entrenador señalo a lado mío.
-Muy bien, Fugu. Digamos que estas en una fiesta. La habitación está llena de chicas de toda clase de formas y tallas. Ves rubias, morenas, pelirrojas y unas cuantas con pelo negro. Algunas son habladoras, mientras otras parecen tímidas. Has encontrado una chica que encaja con tu perfil: atractiva, inteligente, vulnerable. ¿Cómo le dejas saber que estas interesado?
-Le saco aparte y hablo con ella.
-Bien. Ahora la gran pregunta ¿Cómo sabes si ella está interesada o solo quiere que te vayas?
-La estudio – Dijo Fugu - Descubro que esa pensando y sintiendo. Ella no va a decirme las cosas directamente, por lo cual debo prestar mucha atención ¿Inclina su cuerpo hacia mí? ¿Me mira directo a los ojos y luego mira a otra parte? ¿Se muerde el labio y juega con su pelo de la manera en que Makoto está haciendo justo ahora?
La risa aumento en todo el salón. Yo deje caer mis manos en mi regazo.
-El está interesado – Dijo Fugu, dándole otra vez a mi pierna.
De todas las cosas que pude hacer, me sonroje.
-¡Muy bien! ¡Muy bien! – Dijo el entrenador con voz cargada y sonriendo abiertamente por nuestra atención.
-Los vasos sanguíneos de la cara de Makoto se están ensanchando y su piel se ha colorado. - Dijo Fugu. – El sabe que está siendo evaluado. A él le gusta la atención, pero no está seguro de cómo lidiar con ello.
-Yo no me estoy sonrojando.
-El está nervioso - Dijo Fugu – El esta acariciando su brazo para desviar la atención de su cara y llevarla hacia su cuerpo o quizá su piel. Ambos son puntos fuertes de interés.
Yo casi me ahogo. El esta bromeando, esto solo aplicaba en relaciones entre hombre y mujer, ¿Por qué tiene que inquirir en incluirme en sus ejemplos?, me dije a mí mismo. No, el está loco. No tengo experiencia lidiando con lunáticos y ahora se ha presentado. Sentí como si hubiera pasado la mayor parte de nuestro tiempo juntos mirando boquiabierto a Fugu. Si tenía alguna ilusión de ponerme a la par con él, iba a tener que encontrar alguna otra manera para lograrlo.
Situé mis manos sobre la mesa, puse mi mente en alto y trate de parecer que aun me quedaba algo de dignidad.
-Eso es ridículo.
Estirando sus brazos con exagerada lentitud, Fugu lo acomodo en el respaldo de mi silla. Tuve la extraña sensación de que esto era un reto dirigido directamente a mí y que a él le importaba poco lo que la clase pensara. Ellos rieron, pero el pareció no escucharlo, mirándome directamente a los ojos y sosteniendo la mirada de una manera casi creí que él había creado para nosotros un pequeño y privado mundo que nadie podía alcanzar.
Vulnerable, el articulo sin pronunciar palabra.
Yo junte mis tobillos a las patas de mi silla y me incline hacia delante, sintiendo el peso de su brazo caer tras la silla. Yo no era vulnerable.
-¡Y ahí lo tienes! – Dijo el entrenador – Biología en marcha, aunque fue un ejemplo poco ortodoxo.
-¿Podríamos hablar sobre sexo? – Pregunto Nagiza.
-Mañana lee el capitulo siete y prepárate para discutirlo.
La campana sonó y Fugu arrastro la silla hacia atrás.
-Eso fue divertido. Repitámoslo en alguna otra ocasión.
Antes de que pudiera decirle algo menos lamentable que un "no soy gay" –Aunque fuese mentira, él se fue detrás de mí y desapareció por la puerta.
-Estoy comenzando una petición para que despidan al entrenador. – Dijo Nagiza mientras se acercaba a mi mesa - ¿Qué paso con la clase de biología de hoy? Esto fue como porno.
Prácticamente os acostó a ti y a Fugu sobre la mesa de laboratorio, horizontalmente, sin ropa y haciendo el gran acto…
Le corte en seco con una mirada que decía ¿Parezco que quiero que me lo recuerden?
-Cielos – Dijo Nagiza retrocediendo.
-Necesito hablar con el entrenador. Te veré en las taquillas en diez minutos.
-Seguro.
Me abrí camino hacia el escritorio del entrenador en donde él estaba inclinando sobre un libro de jugadas de baloncesto. A primera vista, todas la parecían como si él hubiera estado jugando el tic-tac-toe.
-Hola Makoto - Él dijo sin mirar ¿Qué puedo hacer por ti?
-Estoy aquí para decirte que el cambio de compañeros y plan de clase me está haciendo sentir incomodo.
El entrenador se hecho para atrás en su silla y puso sus manos detrás de su cabeza.
-Me gusta como están acomodados, casi tanto como esta nueva jugada que estoy trabajando para el juego del sábado en la noche.
Puse justo sobre el libro de jugadas una copia sobre los derechos del código de conducta escolar.
-Por ley, ningún estudiante debería sentirse amenazado en propiedad escolar.
-¿Te sientes amenazado?
-Me siento incomodo y me gustaría proponer una solución. – Como el entrenador no me interrumpió, respire con más seguridad – Seré tutor de cualquier estudiante de cualquiera de tus clases de biología, si me sientas otra vez con Nagiza.
-Fugu podría usar un tutor.
Resistí tronar mis dientes.
-Eso contradice mi punto.
-¿Lo viste hoy? El estaba envuelto en la discusión. Nunca lo había escuchado decir ni una palabra en todo el año, pero lo siento a tu lado y bingo. Sus calificaciones aquí van a mejorar.
-Y las de Nagiza van a empeorar.
-Eso es lo que pasa cuando ya no puedes mirar hacia tu lado para sabe la contestación correcta. – El dijo secamente.
-El problema de Nagiza es falta de decisión. Seré su tutor.
-No puedes hacer eso. - Mirando a su reloj, dijo – Llego tarde a una reunión. ¿Tienes algo más que decir?
Me quede con la boca abierta a medias, escurriendo mi cerebro para que escupiera algún otro argumento, pero parecía que estaba falto de inspiración.
-Vamos a darle un par de semanas al asunto de los compañeros de silla. Ah, y estaba hablando en serio acerca de ser el tutor de Fugu. Estoy contando contigo.
El entrenador espero por mi respuesta, comenzó a silbar la tonada de Jeopardy y salió por la puerta.
A las siete de la tarde el cielo se puso azul obscuro y subí la cremallera de mi abrigo buscando más calor. Nagiza y yo salimos del cine, después de ver El sacrificio, y nos dirigimos al estacionamiento. Mi trabajo en eZine era hacer reseñas de películas, y como ya había visto todas las demás películas en cartelera, nos resignamos a ver lo último del cine urbano.
-Esa – Dijo Nagiza – Fue la película más grotesca que he visto en mi vida. Como norma, ya no volveremos a ver nada que tenga que ver con terror.
Bien por mí. Estaba comenzando a sentirme un poco paranoico tomando en consideración que anoche alguien estuvo acechando tras la ventana de mi cuarto y a eso le sumamos que hoy vivimos una película que trata sobre un acosador.
-¿Puedes imaginar? – Dijo Nagiza – Vivir toda una vida sin saber que la única razón por la cual sigues con vida es porque serás usado como sacrificio?
Ambas nos estremecimos.
-¿Y qué pasa con ese altar? – El continuo, sin darse cuenta de que me estaba fastidiando y de que preferiría hablar sobre el ciclo de vida de los hongos antes de hablar sobre la película - ¿Por qué el chico malo pretendió la piedra en fuego antes de atarla a ella? Cuando escuche su piel chisporrotear…
-¡Ya está bien! – Prácticamente grite. No soporto el terror - ¿A dónde vamos ahora?
-¿Y puedo decir que si alguna vez un chico me besa así, vomitare? Repulsivo ni siquiera se describir que estaba pasando con su boca. ¿Eso era maquillaje, verdad? Ósea, nadie tiene una boca así en la vida real…
-Mi reseña tiene que estar lista para la media noche. - Dije parándome frente a él.
-¡Ah! Si. A la biblioteca entonces. – Nagiza abrió las puertas de su Gogge Neon del 95 color violeta –Estas siendo demasiado susceptible ¿Lo sabías?
Me deslice en el asiento del pasajero.
-Culpa a la película.
Culpa a Tom el espía, que estaba anoche en mi ventana.
-No estoy hablando solamente de hoy. He notado - Dijo él con esa mueca traviesa – Que durante los últimos dos días has estado inusualmente malhumorado por una buena media hora después de la clase de biología.
-Eso también es fácil. Culpa a Fugu.
Los ojos de Nagiza se depositaron en el espejo retrovisor, lo adjunto para ver mejor sus dientes, los lamio y luego dio una sonrisa practicada.
-Tengo que admitir que su lado obscuro llama mi atención.
Yo no tenía ningún deseo de admitirlo, pero Nagiza no era el único. Me sentía atraído por Fugu de una manera que nunca había sentido por nadie. Entre nosotros había un siniestro magnetismo. Cuando estaba cerca de él me sentía atraída al borde del peligro. Se sentía como si en cualquier momento el podría empujarme por el abismo.
-Escucharte decir eso me hace querer…
Hice una pausa, intentando pensar que era exactamente lo que nuestra atracción hacia Fugu me hacia querer. Algo no placentero.
-Dime que no crees que él es guapo –Dijo Nagiza - Y prometo nunca más hablar de él. - Extendí la mano para encender la radio. Con tantas cosas que hacer, debe haber algo mejor que arruinar nuestra noche hablando abstractamente de Fugu. Sentarme una hora al lado del todos los días, cinco días a la semana, era más de lo que podía soportar. Tampoco le iba a dar mis noches.
-¿Y bueno? – Presiono Nagiza.
-El puede ser guapo, pero yo seré la ultima en saberlo. En esto soy un jurado corrupto, lo siento.
-¿Qué se supone que significa eso?
-Significa que no soporto su personalidad. Ninguna cantidad de belleza podría arreglar eso.
-No es belleza. El es…difícil de explicar. Sexy.
Yo puse mis ojos en blanco.
Nagiza sonó la bocina y freno en seco mientras otro coche se ponía frente a él.
-¿Qué? ¿No estás de acuerdo, o es que no es tu tipo?
-No tengo un tipo. – Dije – No soy tan estrecho.
Nagiza rio.
-Tu nene, eres más que estrecho. Estas confinado. Hacinado. Tu espectro es tan ancho como uno de los micro-organismos del entrenador. En la escuela hay pocos chicos, si es que hay alguno, de los cuales podrías enamorarte.
-Eso no es cierto. – Dije automáticamente. No fue hasta que lo dije que me pregunte cuan ciertas eran mi palabras. Nunca he estado interesando en nadie. ¿Tan raro era? – No tiene que ver con los chicos, es sobre…amor. No lo eh encontrado.
-No se trata de amor. – Dijo Nagiza – Se trata de divertirse.
Dudoso, junte mis cejas.
-Besar un chico, no sé. No me interesa. ¿Es divertido?
-¿No has estado prestando atención a la clase de biología? Es mucho más que besarse.
-Ah. – Dije como si hubiera descubierto el mayor de los conocimientos – La población humana ya está bastante elevada sin tenerme a mí para contribuir a ello, además como si pudiera.
-¿Quieres saber quien creo que sería muy bueno en eso?
-¿Bueno?
-Bueno. – Repito con una sonrisa indecente.
-No quiero saberlo.
-Tu compañero.
-No le llames así. – Dije – Compañero tiene una connotación positiva.
Nagiza acomodo su coche en un espacio de las puertas de la biblioteca y apago el motor.
-¿Alguna vez has fantaseado con besarlo? ¿Alguna vez lo has visto de reojo y has imaginado lanzarte y cerrar tu boca con la suya?
Yo lo mire con una mirada que desee que luciera bastante alarmado.
-¿Tu lo has hecho?
Nagiza sonrió abiertamente.
Trate de imaginar que haría Fugu si supiera esta información. Con lo poco que sabia del tema, sentía que su aversión hacia Nagiza era lo suficiente concreta como para tocar.
-El no es lo suficientemente bueno para ti.
El gimió.
-Cuidado. Solo estás haciendo que lo desee más.
Dentro de la biblioteca ocupamos una mesa en el primer nivel, cerca de la sección de ficción para adultos. Abrí mi ordenador portátil y escribí: El Sacrificio, dos estrellas y media. Dos y media era probablemente demasiado bajo, pero tenía tantas cosas en mi mente que no me sentía particularmente equitativa.
Nagiza una bolsa de frituras de manzana.
-¿Quieres?
-Estoy bien, gracias.
El miro a la bolsa.
-Si no te las comes tendré que hacerlo yo, y en realidad no quiero.
Nagiza estaba en la dieta de frutas. Tres frutas rojas diarias, dos azules y muchas verdes.
El alzo una fritura y la examino.
-¿Qué color? – Le pregunte
-Verde-hazme-vomitar. Creo.
Justo en ese momento Kisumi Shigino. El único estudiante de segundo curso que logro ser porrista en la historia de Iwatobi High, se sentó en la esquina de nuestra mesa. Su cabello rosado estaba recogido en trenzas y, como siempre, su piel estaba cubierta por media botella de maquillaje. Estaba seguro de que había acertado en la cantidad de maquillaje que uso por qué no se notaban sus pecas. No he vuelto a ver ninguna de sus pecas desde el séptimo grado.
-Hola talla grande. – Le dijo Kisumi a Nagiza.
-Hola fenómeno. – Le contesto Nagiza.
-Mi madre está buscando modelos en esta semana. El pago son nueve dólares por hora. Pensé que estarías interesado. – La madre de Kisumi manejaba el JcPenney local y en los fines de semanas tiene a Kisumi y al resto de porristas desfilando en trajes de baño en las vitrinas que dan a la calle. – Se le ha hecho muy difícil conseguir modelos para ropa interior de talla extra grande. - Dijo Kisumi.
-Tienes comida atorada en tus dientes – Nagiza le dijo a Kisumi – En la grieta que hay entre tus dos dientes frontales. Parece chocolate laxante…
Kisumi lamio sus dientes y se bajo de la mesa. Mientras él se alejaba ostentosamente, Nagiza – A espaldas de Kisumi- Metió un dedo en la boca y fingió que se provocaba el vomito.
-Tiene suerte de que estamos en la biblioteca – Me dijo Nagiza - Tuvo suerte de que no nos hubiéramos encontrado en un callejón obscuro. Última oportunidad, ¿Quieres fritura?
-Paso.
Nagiza se fue para tirar las frituras. Minutos más tardes regreso con una novela de romance. Se sentó al lado mío y, mostrando la caratula, dijo:
-Algún día estas vamos a ser nosotros. Violados por dos vaqueros medio desnudos. Me pregunto cómo se sentirá besar labios tostados por el sol y manchados de barro…
-Sucio. - Murmure mientras seguía escribiendo en mi portátil.
-Hablando de sucio. - Alzo la voz inesperadamente – Ahí esta nuestro chico.
Deje de escribir, mire sobre mi portátil y mi corazón soltó un latido. Fugu estaba parado al otro lado de la habitación, haciendo fila para llevarse un libro. Como si el sintiera que lo estaba mirando, se volvió y nuestros ojos se encontraron por tres segundos. Yo fui el primero en mirar a otra parte, pero no sin antes recibir una lenta sonrisa.
Mi corazón comenzó a latir erráticamente y me dije a mi mismo que me tranquilizara. Yo no iba a seguir por este camino. No con Fugu. De ninguna manera, a menos que estuviera loco.
-Vamos. – Le dije a Nagiza mientras mi portátil, lo guardaba y metía mis libros dentro de mi mochila, dejando caer unos cuantos mientras lo hacía.
Nagiza me dijo:
-Estoy intentando leer el título del libro que tiene…espera…Como Ser Un Acosador.
-El no se va a llevar un libro con ese título. – Pero no estaba seguro.
-Es eso o Como Ser Sexy Sin Intentarlo.
-¡Shhh! – Silbe entre dientes.
-Cálmate, el no puede escucharnos. Está hablando con la bibliotecaria. Está registrando el libro para llevárselo.
Confirmado esto con una rápida mirada, me di cuenta de que si nos íbamos ahora probablemente nos encontraríamos con él en la salida y entonces tendría que decirle algo. Me acomode de nuevo en la silla y comencé a buscar en mis bolsillos ninguna cosa en particular mientras el terminaba el proceso del libro.
-¿Crees que será raro que el este aquí a la misma vez que nosotros? – Pregunto Nagiza.
-¿Tu lo crees así?
-Yo creo que te está siguiendo.
-Yo creo que es una coincidencia - Esto no era del todo cierto.
Si tuviera que hacer una lista de los primeros diez lugares en donde pensara encontrar a Fugu en cualquier noche, la biblioteca no sería uno de ellos. La biblioteca estaría ni en los primeros cien lugares. Entonces, ¿Qué estaba haciendo el aquí?
La pregunta era particularmente, perturbadoramente después de lo que paso anoche. No se lo había mencionado a Nagiza porque pensaba que se iba a reducir y marchitar en mi memoria hasta que dejara de existir. Punto.
-¡Fugu! – Susurro Nagiza teatralmente - ¿Estas acosando a Makoto?
Yo plante mi mano sobre su boca.
-Deja eso y lo digo enserio. – Le dije adoptando una expresión severa.
-Apuesto a que está siguiendo - Dijo Nagiza apartando a mi mano – Apuesto a que ya tiene un historial en esto, podría estar todo en su archivo estudiantil.
-No nos vamos a meter en la oficina.
-Yo podría crear alguna distracción. Soy bueno en eso. Nadie te vería entrando. Podríamos ser como espías.
-Nosotros no somos espías.
-¿Sabes cuál es su apellido? – Pregunto Nagiza.
-No
-¿Sabes algo sobre él?
-No.
-¿Sabes algo sobre él?
-No, y me gustaría mantenerlo así.
-Ay, vamos. Te encantan los misterios y este no podría ser mejor.
-Los mejores misterios están relacionados con cadáveres. No tenemos un cadáver.
-¡todavía! –chillo Nagiza.
Saque de la botella dos píldoras de hierro y me las trague.
Después de las nueve y treinta, Nagiza estaba entrando en la carretera de su casa, apagando el motor sacudiendo las llaves enfrente mias.
-¿no me vas a llevar a casa? – Le pregunte.
Una pérdida del aliento porque ya sabía que iba a responder.
-Hay neblina.
-Neblina parcial.
Nagiza sonrió abiertamente.
-Ay, niño. Estas pensando en él. No te culpo. Personalmente, espero soñar con el esta noche. Y la neblina siempre se pone peor cerca de tu casa. – Continúo Nagiza- Me usuta cuando ya es de noche.
Agarre las llaves.
-Muchas gracias.
-No me culpes. Dile a tu madre que se mude más cerca. Dile que existe este nuevo club llamado civilización y vosotras podrías unirnos.
-Supongo que mañana tengo que recoger para ir a la escuela. ¿Cierto?
-A las siete y media estaría bien. Hare el desayuno.
-más vale que sea bueno.
Se buena con mi bebe. El acaricio el Dash del Neon. Pero no demasiado buena. No quiero que piense que hay alguien mejor que yo.
Mientras conducía a mi casa, me permití pensar un poco en Fugu. Nagiza tenía razón, algo en el era increíblemente seductor y también increíblemente espeluznante. Mientras más pensaba en ello, mas me convencía de que algo en el era…extraño. El hecho de que a él le gustara contrariarme no era exactamente algo nuevo, pero había una diferencia cuando a molestarme en la clase, se le suma el que posiblemente me este siguiendo a la biblioteca para contrariarme aun mas. No mucha gente se tomaría tantas molestias…a menos que tenga una muy buena razón.
A mitad de camino, la lluvia comenzó a caer, dividiendo mi atención entre el camino y el volante, mientras intentaba localizar los limpia parabrisas.
Las luces de la calle comenzaron a parpadear y me pregunte si se avecinaba alguna tormenta más fuerte. El clima cambia constantemente estando tan cerca del océano y un aguacero puede rápidamente convertirse en una inundación. Decidí acelerar el Neon.
Las luces de afuera volvieron a parpadear. Una sensación fría recorrió mi nuca y se me puso la piel de gallina. Mi sexto sentido gradualmente se puso en alerta máxima. Me pregunte si pensaba que estaba siendo perseguido. Por mi retrovisor no veía ninguna luz y al frente tampoco había ningún coche. Estaba completamente solo. No era un pensamiento muy reconfortante. Acelere el coche a cuarenta y cinco.
Encontré los limpia parabrisas, pero aunque estaban a velocidad máxima, no podían contra la pesada lluvia. La luz del semáforo que estaba más al frente cambio a amarillo. Me detuve lentamente, verifique que no hubiera tráfico y luego avance la intersección. Escuche el impacto, antes de que registrara la oscura silueta deslizándose atreves del techo del coche.
Gire y frene en seco. La silueta dio un golpazo contra el parabrisas y lo agrieto. Por impulso, moví el volante bruscamente hacia la derecha. La parte trasera del Neon patino, haciéndome dar vueltas en la intersección. La silueta dio vueltas y desapareció en el borde del techo.
Yo estaba aguantando la respiración, apretando el volante entre los nudillos blancos de mis manos. Levante mis pies de los pedales y el coche se detuvo.
El estaba agachando a poca distancia, observándome. El no parecía para nada…herido. Estaba vestido completamente de negro y se confundía con la noche, haciendo difícil ver cómo era. Al principio no puede distinguir ningún rasgo facial y luego me di cuenta de que llevaba puesta una máscara de esquiar.
El se disparo y aminoro la distancia entre ambos. Planto su mano en el cristal de la ventana del conductor y nuestros ojos se encontraron a través de los agujeros de su mascaras. Una sonrisa letal pareció crecer en los suyos.
Nuevamente aporreo el cristal y este vibro entre nosotros.
Arranque el coche, intente sincronizarlo poniendo el cambio en primera, apretando el pedal de gasolina y soltando el embrague. El motor hizo el intento de pretender, pero luego se volvió a apagar.
Arranque el motor una vez más, pero estaba distraída por un gemido metálico y desentonado. Observe con horror como la puerta comenzaba a arquearse. El la estaba arrancando. Con fuerza, puse la palanca de cambio en primera. Mis zapatos resbalaban en los pedales. El motor comenzó a gruñir y el contador de revoluciones subió hasta la zona roja.
Su puño atravesó la ventana con una explosión de vidrio. Su mano pasa torpemente por mi hombro y luego se aferro a mi brazo. Lance en ronco grito, pise fuerte el pedal de gasolina y libere de su agarre. El Neon comenzó a moverse haciendo chillidos. El por un tiempo se mantuvo corriendo al lado del coche y agarrando mi brazo, pero luego soltó.
Acelere mas actuado bajo los efectos de la adrenalina. Mire por el espejo retrovisor para asegurarme de que el no me estaba siguiendo y luego gire el espejo para que diera a otra parte. Tuve que morderme los labios para evitar sollozar.
Bueno lamento que el capitulo sea muy largo pero, imagen lo que significa para mi transcribirlo. Espero les guste este episodio.
Me gusto mucho Nagiza en este episodio y lo amo. Y sobre Kisumi. No responderé preguntas XD. Recuerden que si hay errores ortográficos muy graves, me ayudarían mucho con avisarme dónde y cual :D chao.
¿Review?
