Lamento la tardanza, andaba en compras navideñas, en familia, eso consume mucho tiempo. Sin más preámbulo disfruten de este nuevo episodio.


HUSH HUSH

Conduje a la granja a toda velocidad hasta llegar a mi casa, luego di la vuelta y me dirigí al centro de Iwatobi, atajando por beech y utilice el marcado rápido de mi celular para llamar a Nagiza.

-Paso algo…yo...él…eso salió de la nada….el Neon…

-Te estás entre cortando. ¿Qué?

Me limpie la nariz con la parte trasera de mi mano. Estaba temblando de la cabeza a los pies.

-Él salió de la nada.

-¿Quien?

-El… - Intente juntar mis pensamientos y formularlos en palabras. ¡El salto frente al auto!

-Ay, hombre. Ay-dios Ay-dios Ay-dios. ¿Golpeaste un venado? ¿Estás bien? ¿Qué le paso a bambi? - el mitad gimió y mitad gruño. - ¿El Neon?

Yo abrí la boca, pero Nagiza me interrumpió.

-Olvídalo. Lo tengo asegurado. Solo dime que no hay pedazos de venado sobre mi bebé…no los hay ¿cierto?

Cualquiera que fuera la respuesta que iba a dar se quedo atrás. Mi mente estaba dos pasos adelantados. Un venado. Quizá podría fingir que impacte a un venado. Quería contarle a Nagiza, pero tampoco quería parecer un loco. ¿Cómo iba a explicar que vi al chico que impacte ponerse en pie y arrancar la puerta del auto? Gire mi cuello hacia un lado de mi hombro. Hasta donde podía ver, no había marcas en donde él me había agarrado…

De repente reflexione. ¿De verdad estaba considerando negar lo que había pasado? Yo sé lo que vi. No fue mi imaginación.

-Ay rayos - Dijo Nagiza. - No me estas respondiendo. El venado está pegado en los focos del auto ¿Cierto? ¿Estás conduciendo por ahí con el atascado en el frente como si fuera una pala de nieve?

-¿Puedo dormir en tu casa? - Quería salir de las calles. Fuera de la oscuridad. Con una súbita inhalación me di cuenta de que para ir a casa de Nagiza tenía que volver a la intersección en donde lo impacte con él.

- Estoy en mi cuarto - Dijo Nagiza.

- Puedes venir. Te veo en un rato.

Con mis manos fuertemente apretadas contra el volante, conduje el Neon a través de la lluvia, rezando para que el semáforo en Hatome estuviera verde en mi favor, lo estaba y pase la intersección mirando directamente hacia el frente, pero a la vez mirando con el rabillo del ojo las sombras de los lados de la carretera. No había ninguna señal del chico con la máscara de esquiar.

Diez minutos más tarde estaba estacionado el Neon frente a la casa de Nagiza. El daño en la puerta fue mucho y tuve que patearla para poder salir. Luego corrí hasta la puerta de entrada, entre a toda prisa y baje corriendo las escaleras hasta el sótano.

Nagiza estaba sentado en su cama con las piernas cruzadas, tenía un cuaderno sobre sus rodillas, llevaba puestos audífonos y su Ipod estaba encendido.

-¿Quiero ver el daño hoy, o debería esperar a dormir al menos siete horas? - Me pregunto a través de la música.

-Quizá deberías escoger la opción número dos.

Nagiza cerró su cuaderno y se quito los audífonos.

-Terminemos con esto de una vez.

Cuando salimos, me quede mirando el Neon por un largo rato. No era una noche cálida, pero el clima no era la causa del escalofrió que recorrió mis brazos. La ventana del conductor no estaba rota. Tampoco la puerta.

-Algo no está bien - Dije. Pero Nagiza no me estaba escuchando. El estaba ocupado inspeccionando cada pulgada del Neon.

Yo me adelante para inspeccionar la ventana del lado del conducto. Cristal solido. Cerré mis ojos. Cuando los volví a abrir, la verdad seguía intacta.

Camine hasta la parte del auto, casi terminaba de rodearlo cuando de repente me pare en seco. Había una pequeña grieta en el parabrisas.

Nagiza lo vio al mismo tiempo.

-¿Estás seguro de que no fue una ardilla?

Mi mente volvió a los letales ojos tras la máscara de esquiar. Ellos eran tan azules que no podías distinguir entre las pupilas. Eran tan azules como los de…Fugu.

-Mírame, estoy llorando de alegría - Dijo Nagiza, tumbándose de forma poco elegante en el Neon para abrazarlo. – Una pequeña grieta ¡Eso es todo!

Yo fingí que sonreía, pero mi estomago estaba revuelto. Cinco minutos antes, el cristal de la ventana se había deshecho y la puerta estaba encorvada. Ahora, mirando el auto, todo parecía imposible. No, parecía una locura. Pero yo vi como atravesó el cristal con su puño y sentí como sus uñas se clavaban en mi hombro.

¿Verdad?

Mientras más intentaba recordar el accidente, menos podía. Pequeñas lagunas de información perdida llenaba mi memoria. Los detalles se estaban perdiendo. ¿Era el alto? ¿Bajo? ¿Delgado? ¿Musculoso? ¿Me dijo algo?

No podía recordar. Esa era la parte más aterradora.


A la mañana siguiente, Nagiza y yo salimos a las siete y quince y conducimos a Enzo´s Bristol para tomar un desayuno de la leche vaporosa. Con mis manos envueltas alrededor de mi taza china, intente aliviar el frio que recorría el interior de mi cuerpo. Si me bañe y me puse una camisola y un cardigán que me prestó Nagiza.

-No mires ahora - Dijo Nagiza – Pero el señor Suéter Verde sigue mirando para acá, estimando tus largas piernas atreves de tus jeans… ¡ah! me acaba de saludar. No estoy bromeando. Me acaba de dar un pequeño saludo militar, de esos que hacen con dos dedos. Que adorable.

Yo no estaba escuchando. El accidente de anoche estuvo repitiendo en mi cabeza durante toda la noche, llevándose consigo toda posibilidad de dormir. Mis pensamientos estaban enredados, mis ojos estaban pesados y no podía concentrarme.

-El señor Suéter Verde se ve normal, pero su copiloto parece un chico malo - Dijo Nagiza – Emite cierta señal de No-Jodas-Conmigo. Dime que no parece el hijo de Drácula. Dime que estoy imaginando cosas.

Alzando mis ojos lo suficiente como para verlo sin parecer que lo estaba viendo, me fije en las facciones finas y atractivas de su rostro. El pelo negro colgaba hasta sus mejillas. Sus ojos eran del color del mar. No estaba afeitado. Estaba impecablemente vestido con una chaqueta a la medida y unos jeans obscuros de diseñador.

-Estas imaginando cosas – Dije.

-¿No te fijaste en ese par de ojos profundos? ¿En su cuerpo alto y delgado? El puede que sea hasta más alto que tu.

Nagiza mide un metro sesenta y cinco o algo así. Tiene la costumbre de salir con chicos mucho más altos que el.

-Bueno ¿Cuál es el problema? - Pregunto Nagiza - Te has vuelto incomunicable. ¿Esto tiene que ver con la grieta de mi parabrisas, verdad? ¿Qué importa que hayas golpeado un animal? Le pudo haber pasado a cualquiera. Aunque está comprobado que las posibilidades hubieran sido menos si tu mamá se mudara fuera de la jungla.

Le iba a contar a Nagiza lo que había pasado de verdad. Solo necesitaba un poco de tiempo para juntar los detalles. El problema era que no veía como podría hacerlo. Los únicos detalles que recuerdo estaban incompletos. Era como si un borrador hubiera dejado mi memoria en blanco. Pensando, recordé que un aguacero caía en cascada sobre las ventanas del Neon, causando que todo afuera se viera borroso. ¿Habré golpeado de verdad un venado?

-mmm, mira eso - Dijo Nagiza – El señor Suéter Verde se está levantando de su silla. Vaya, eso sí es un cuerpo que visita el gimnasio regularmente. Definitivamente esta caminando hacia nosotros. Sus ojos están buscándote.

Medio latido después, fuimos saludados con un simpático:

–Hola.

Nagiza y yo lo miramos al mismo tiempo. El señor Suéter Verde estaba parado tras nuestra mesa, sus pulgares estaban enganchados en los bolsillos de sus jeans. Tenía ojos miel y pelo rojo estratégicamente despeinado caía sobre su frente.

-Hola a ti - Dijo Nagiza - Soy Nagiza y este de aquí es Makoto Tachibana.

Mire seriamente a Nagiza. No me gusto que el diera mi apellido, se sintió como si hubiera violado el contrato entre chicos y mejores amigos cuando se encuentran con otros chicos desconocidos. Hice un leve movimiento de mano como saludo y lleve la tasa a mis labios, quemando mi lengua inmediatamente.

El arrastro una silla a la mesa de al lado y se sentó al revés, sus brazos descansando en donde se suponía que estuviera a su espalda. Extendiendo una mano en mi dirección, dijo:

-Soy Momotaro Mikoshiba - Sintiéndome demasiado formal, le estreche la mano.

-Y este es Nanamaru - Añadió, alzando su barbilla en dirección a su amigo, al cual Nagiza subestimo cuando le llamo "alto".

Nanamaru inclino todo su cuerpo y se sentó en una silla al lado de Nagiza, y bajo su cuerpo, la silla parecía muy pequeña. Nagiza le dijo:

-Creo que eres el chico más alto que he visto en mi vida. En serio ¿Cuándo mides?

-Uno, setenta y cinco - Mascullo Nanamaru, hundiendo su silla y cruzándose de brazos. Claro para Nagiza todos son altos.

Momotaro aclaro su garganta.

-¿Puedo comprarles algo para comer?

-Estoy bien - Dije levantando mi taza – Ya ordene.

Nagiza me pateo bajo la mesa.

–El quiere una dona rellena de crema de vainilla. Que sean dos.

-¿No es eso demasiado para tu dieta? - Le pregunte a Nagiza

-El grano de la vainilla es una fruta. Una fruta marrón.

-Es una legumbre

-¿Estás seguro sobre eso? - No lo estaba.

Nanamaru cerró los ojos y apretó el puente de su nariz. Aparentemente el estaba tan contento de estar sentado con nosotros, como yo lo estaba por tenerlo a ellos allí.

Mientras Momotaro caminaba hacia el mostrador, permití que mis ojos lo recorrieran. Definitivamente el estaba en la secundaria, pero nunca antes lo había visto en IHS. Lo hubiera recordado. El tiene una personalidad carismática y llevadera, de esas que no pasan desapercibidas. Si no me hubiera sentido tan trastornado, definitivamente me hubiera interesado para una amistad, o tal vez para algo más.

-¿Vives por aquí? - Le pregunto Nagiza

-mmm

-¿Vas a la escuela?

-Samesuka Prep - Había un aire de superioridad en la manera en que él lo dijo.

-Nunca he oído de ella

-Es una escuela privada en Iwatobi. Comenzamos a las nueve.- el levanto su manga y miro su reloj.

Nagiza sumergió un dedo en la espuma de leche y luego lo lamio.

-¿Es cara?

Por primera vez, Nanamaru la miro directo a los ojos. Sus ojos se estrecharon, mostrando un poco de blanco alrededor de los bordes.

-¿Eres rico? Apuesto que lo eres - Dijo Nagiza.

Nanamaru miro a Nagiza como si él hubiera matado una mosca en su frente. El alejo su silla un pal de pulgadas, distanciándose de nosotros.

Momotaro regreso con una caja con media docena de donas.

-Dos cremas de vainilla para los caballeros - El dijo, empujando la caja hacia mi – Y cuadro glaseadas para mí. Supongo que tengo que llenar ahora porque no sé cómo es la cafetería de Iwatobi High.

Nagiza casi escupe su leche.

-¿Vas a ir a IHS?

-Comenzare hoy. Me acabo de transferir de Samezuka Prep-

-Makoto y yo vamos a IHS – Dijo Nagiza – Espero que aprecies tu buena suerte. Cualquier cosa que necesites saber, incluyendo a quien invitar para el baile de primavera. Solo pregunta. Makoto y yo no tenemos pareja…todavía.

Decidí que era tiempo para separarnos. Nanamaru estaba obviamente aburrido y molesto, y el estar en su compañía no ayudaba a mí ya agotador ánimo. Hice un gran espectáculo mirando el reloj de mi celular y dije:

-Será mejor que nos vayamos a la escuela, Nagiza. Tenemos que estudiar para el examen de biología. Momotaro, Nanamaru; fue un placer conocerles.

-Nuestro examen de biología es para el viernes - Dijo Nagiza

Mi interior se estremeció, pero aun así sonreí entre dientes.

-Correcto. Me refería a que tengo un examen de ingles. Las obras de…Geoffrey Chaucer.

Todo el mundo supo que estaba mintiendo.

De una manera lejana, mi rudeza me molesto un poco, especialmente porque Momotaro no había hecho nada para merecerlo. Pero no quería estar sentado aquí por más tiempo. Querían seguir adelante, distanciándome de lo de anoche. Tal vez la desvanecida memoria no era tan mala después de todo. Mientras más temprano olvidara lo que paso, más rápido mi vida volvería a retomar su normalidad.

-Espero que pases bien tu primer día de clases y quizá nos veamos en el almuerzo -Le dije a Momotaro. Luego tome a Nagiza por el codo, la obligue a levantarse y la conduje hasta la puerta


El día escolar casi se había acabado, solo quedaba biología y me dirigía a la clase después de que hiciera una parada rápida en mi casillero para cambiar los libros. Nagiza y yo llegamos antes que Fugu, Nagiza se deslizo en su silla vacía y busco en su mochila, sacando una caja con Hot Tamales

-Por aquí va una fruta roja – El dijo ofreciéndome la caja.

-Déjame adivinar… ¿La canela es una fruta? - Aleje la caja.

-Tampoco almorzaste – Dijo Nagiza, frunciendo el entre cejo.

-No tengo hambre.

-Mentiroso. Siempre tienes hambre ¿Esto tiene que ver con Fugu? ¿No piensas que el de verdad te esta acosando, verdad? Por que anoche solo estaba bromeando con todo ese asunto en la biblioteca.

Comencé a masajearme circularmente las sienes. El sordo dolor que tomo por residencia mis ojos aumento por la mención de Fugu.

-Fugu es lo que menos me preocupa – Dije.

Eso no era exactamente cierto.

-Mi asiento, si no te molesta.

Nagiza y yo miramos simultáneamente al sonido de la voz de Fugu.

El sonó lo suficientemente simpático, pero siguió observando a Nagiza mientras colgaba su mochila en su hombro y parecía que Nagiza no se podía mover lo suficientemente rápido porque el movió su brazo hacia el lado, invitando a Nagiza a que se saliera de en medio.

-Luciendo bien, como siempre - El me dijo mientras se sentaba en su silla. Se recostó en ella, extendiendo sus piernas. Sabía que era alto, pero nunca había puesto atención a medirlo. Ahora, mirando sus piernas, supuse que el media más de un metro ochenta. Quizá ochenta y cinco.

-Gracias- Respondí sin pensar e Inmediatamente quise retirar lo dicho. ¿Gracias? De todas las cosas que pude haber dicho, "Gracias" era lo peor. No quería que Fugu pensara que me gustaban sus cumplidos. Porque no me gustaban…la mayor parte de ellos. No se necesitaba mucha percepción para darme cuenta que él era problemático y ya tenía demasiados problemas en mi vida. No tenía necesidad de invitar más. Quizá si lo ignoraba, eventualmente el dejaría de intentar iniciar conversaciones y entonces podríamos sentarnos una al lado de otro en silenciosa armonía, como los demás compañeros del salón.

-También hueles bien - Dijo Fugu

-Se llama tomar una ducha - Yo estaba mirando directamente hacia el frente. Cuando el no contesto, mira hacia el lado –Jabón. Champú. Agua caliente.

- Te Desnudas. Se el proceso.

Abrí mi boca para cambiar el tema, pero la campana interrumpió.

-Aparten sus libros - Dijo el entrenador desde detrás de su escritorio – Les voy a repartir un examen corto para prepararlos para el examen del viernes - El se detuvo frente a mí, lamiendo sus dedos mientras intentaba separar las hojas de los exámenes. – Quiero quince minutos de silencio mientras responden las preguntas. Luego, discutiremos el capitulo siete. Buena suerte.

Trabaje con las primeras preguntas, respondiéndolas con un rítmico desplazo de hechos memorizados. Si no fue otra cosa, el examen robo mi concentración, apartando el accidente de anoche, la voz que cuestionaba mi salud mental. Haciendo una pausa para quitarme el calambre que le había dado a la mano con la que escribía, sentí a Fugu inclinado hacia mí

-Te ves cansado ¿Tuviste una noche agitada? – Susurro.

-Te vi en la biblioteca – Tuve el cuidado de mantener mi lápiz moviéndose sobre mi examen, pareciendo que estaba trabajando duramente.

-Lo más destacado de mi noche.

-¿Me estas siguiendo?

El movió su cabeza hacia atrás y rio suavemente.

Intente otro Angulo

-¿Qué estabas haciendo allí?

-Buscando un libro

Sentí los ojos del entrenador sobre mí y me dedique a mi examen, después de contestar otras cuantas preguntes, mire disimuladamente a la izquierda y me sorprendí al descubrir que Fugu me estaba mirando. El sonrió.

Mi corazón dio un inesperado vuelco, sorprendida por su extrañamente atractiva sonrisa. Para mi horror, estaba tan desconcertado, que se me callo el lápiz, reboto varias veces sobre la mesa y luego rodo hasta el borde. Fugu se doblo para tomarlo, lo sostuvo en la palma de su mano y tuve que concentrarme en no toco su piel mientras lo tomaba.

-Después de la biblioteca – susurre- ¿A dónde fuiste?

-¿Por qué?

-¿Me seguiste? Exigí en tono bajo

-Luces un poco agitado, Makoto. ¿Qué paso? - Sus cejas se juntaron con preocupación, pero era todo fingido porque había un brillo burlón en el centro de sus azules ojos.

-¿Me estas siguiendo?

-¿Por qué querría perseguirte?

-Contesta la pregunta

-Makoto- La advertencia en la voz de el entrenador hizo que me volverá a concentrar en mi examen, pero no puede evitar espectacular sobre cuál hubiera sido su respuesta y eso hizo querer alejarme de Fugu, estar lejos de él en el salón. Al otro lado del mundo.

El entrenador soplo el silbato.

-Se acabo el tiempo, pasen sus exámenes al que está en frente. Esperen preguntas similares en el examen del viernes. Ahora - El junto sus manos y el sonido seco que causo, hiso que me estremeciera - A la lección de hoy. Señor Hazuki ¿Quieres decir será nuestro tema?

-S-e-x-o- Anuncio Nagiza

Precisamente, luego de que el hablara, yo me desconecte ¿Fugu me estaba persiguiendo? ¿Era su cara la que estaba tras la máscara de esquiar, si es que había una cara tras ella? ¿Que quería él? Abrace mis codos, sintiendo súbitamente frio. Quería que mi vida volviera a ser como era antes de que Fugu irrumpiera en ella.

Al final de la clase, detuve a Fugu antes de que se fuera.

-¿Podemos hablar?

El ya estaba parado, así que se sentó en el borde de la mesa

-¿Qué pasa?

-Yo se que tu tampoco quieres sentarte conmigo y creo que el entrenador consideraría cambiar nuestros asientos si tú hablas con él, si le explicas la situación…

-¿La situación?

-Nosotros no somos…compatibles

-Cuando el entrenador me pidió las características que deseo en una pareja, le di las tuyas.

Mi boca se abrió levemente.

-Retira lo dicho

-Inteligente, atractivo, vulnerable ¿No estás de acuerdo?

El estaba haciendo esto con el único propósito de contrariarme y eso solo me puso más nervioso.

-¿Le pedirás al entrenador que nos cambie de asiento o no?

-Yo paso. Me he acostumbrado a ti

¿Cómo se supone que respondiera a eso? Obviamente su objetivo era que yo reaccionara, lo cual no era difícil porque nunca sabia cuando él estaba bromeando o hablando en serio.

Trate de que mi voz sonara tranquila.

-Creo que estarás mejor sentado con otra persona y creo que lo sabes -Su sonrisa parecía igual de cortes que la mía.

-No voy a presionar mi suerte.

Nagiza apareció al lado de nuestra mesa, mirándonos a mí y a Fugu

-¿interrumpo algo?

-No - Dije cerrando mi mochila - Le estaba preguntando a Fugu sobre la lectura de esta noche. No recuerdo cuales fueron las paginas que el entrenador asigno.

-La asignación está en la pizarra, como siempre. Como si no lo hubieras leído. – Dijo Nagiza

Fugu rio, pareció que estaba compartiendo una broma privada con el mismo, sin ser la primera vez, eh de saber que él estaba pensando. Porque a veces estaba completamente seguro de que esas bromas tenían todo que ver conmigo.

-¿Algo mas, Makoto?

-No – Dije - Te veo mañana.

-Eso espero - El guiño. De verdad guiño.

Después de que Fugu estuviera lo bastante lejos para que no pudiera escuchar, Nagiza agarro mi brazo.

-Buenas noticias. Yamazaki. Ese es su apellido. Lo vi en la lista del entrenador.

-¿Y eso es algo por lo cual alegrarse por qué?

-Todo el mundo sabe que los estudiantes tienen que registrar en la enfermería las medicinas recetadas - El tiro el bolsillo frontal de mi mochila, en donde yo guardaba mis píldoras de hierro - Además, todo el mundo sabe que la oficina de la enfermera esta convenientemente localizada dentro de la oficina principal, donde, da la casualidad, están también guardados los archivos de los estudiantes.

Con los ojos brillantes, Nagiza enlazo su brazo con el mío y me arrastro hacia la puerta.

-Es hora de hacer trabajo detectivesco de verdad.


Por fin se sabe más sobre Fugu Yamazaki ¡yey!

¿Review?