Capítulo 5
Bucky despertó con la cálida sensación de caricias sobre su cabello, era algo tan relajante que le costó trabajo luchar contra el adormecimiento y hacer que sus ojos se abrieran nuevamente. Después se dio cuenta de que aquella había sido una de las primeras noches (en muchos años, por lo menos) que había logrado dormir tan bien. En su memoria aparecieron imágenes de noches similares, noches en las que él se quedaba completamente dormido, cubriendo a un cuerpo mucho más pequeño y frágil que el suyo; en alguna de aquellas ocasiones había sido para cuidar de Stevie... porque su cuerpo no era tan resistente con el de él y se enfermaba constantemente, provocando que Bucky despertara con preocupación a cada momento. Sin embargo, su cuerpo actuó por instinto y cuando sus ojos recibieron los primeros rayos de luz, lo primero que hizo su mano derecha fue buscar la frente de su compañero y tocarla con suavidad. Sólo en ese momento se percató de que aquel Steve ya no era el mismo de sus recuerdos y que, por cierto, parecía estar perfectamente bien a juzgar por la manera en la que le sonreía.
Pero aquellos ojos azules parecieron reconocer sus movimientos, porque un destello de nostalgia los invadió por unos instantes, antes de que una sonrisa apareciera sobre los labios de Steve.
-Yo también lo recuerdo -soltó Steve y se acercó más a él para rodearlo con sus brazos. Bucky no pudo evitar sentirse protegido en ese abrazo-. Siempre cuidaste muy bien de mí. Y creo que ahora es mi turno.
Fue eso lo que hizo a Bucky despertarse por completo y levantarse de la cama; Steve se levantó tras él, un poco confundido y dolido por la repentina reacción de su amigo.
-¿Bucky? ¿Te sucede algo? -Preguntó Steve, preocupado. Tanto que Bucky puso los ojos en blanco y sintió que las comisuras de sus labios tiraban ligeramente hacia arriba. Ese hombre jamás iba a cambiar.
-¿Sabes que no tienes que hacer esto, verdad? -Insistió, porque no quería que Steve arruinara su vida sólo por él.
-¿De qué hablas? -Y ya que Steve lucía genuinamente confundido, Bucky trató de ser más claro.
-Yo sé que yo te cuidé durante mucho tiempo, Steve y créeme, eso jamás fue una responsabilidad para mí, era algo que yo quería hacer. Y no por ello quiero que te sientas comprometido a hacer lo mismo por mí ahora que yo estoy... ahora que soy así, ¿de acuerdo? Tú no me debes nada Steve.
Sus palabras debieron golpear duro a su amigo porque, por un momento, él se quedó completamente rígido y observó atentamente a Bucky sin decir una sola palabra. Después levantó la vista y sus ojos dejaron ver muchas emociones que pasaron tan rápido como para él pudiera reconocerlas todas, pero estaban ahí, en algún lugar. Steve dio un paso adelante y tomó el rostro de Bucky entre sus manos, y aunque sus movimientos fueron rápidos e inesperados, su toque era delicado, casi cuidadoso.
-Quiero que me escuches atentamente, Bucky y espero que me creas, porque lo que voy a decirte es verdad -comenzó él y Bucky jamás lo había visto tan decidido con en ese momento-. Yo quiero estar contigo, no hay ningún otro lugar donde quiera estar, ni otra persona con la que quisiera pasar mi tiempo. Bucky...
Pero él lo interrumpió, Steve parecía tan desesperado porque le creyera, que Bucky decidió terminar con su tortura.
-Te creo -dijo, porque en verdad lo hacía, aquellos ojos azules no podían mentir. Sin embargo, todo aquello sólo lo dejó más confundido, sobre todo después de esa conversación-. Sólo, prométeme, Steve que no vas a dejar pasar oportunidades en tu vida sólo por estar conmigo, ¿de acuerdo? Yo quiero que seas feliz...
Steve se rió, pero su risa era una mezcla de dolor e incredulidad. Lo miró como si estuviese hablando con un niño que le cuesta trabajo entender un problema simple.
-Tú me haces feliz -soltó Steve y Bucky no pudo evitar sonreír en respuesta porque ese hombre era imposible y testarudo.
-Tú también a mí -admitió él, pero quiso cambiar de conversación pronto porque la mirada de Steve lo estaba haciéndose sentir extraño. Estaba seguro que sus mejillas estaban ruborizadas en ese momento-. Será mejor que vayamos al comedor antes de que los demás se terminen las cosas buenas.
Esa noche, después de que Bucky saliera del área de entrenamiento, al ver a la agente rubia de cabello largo hablando con Steve, tuvo el presentimiento de que ella era la persona con la que su amigo quería casarse. Y, poco después, cuando Wanda le informó que la mujer se llamaba Sharon Carter y era sobrina nieta de la famosa Peggy, todo tuvo mucho más sentido.
Se veían bien juntos, además. Y, por lo que le había dicho Wanda, Sharon era una de las mejores agentes; tenía sentido que Steve se enamorara de alguien con quien pudiera compartir algo de lo que había vivido y todo a lo que se podría enfrentar siendo Capitán América. Sin embargo, lo más importante era que Steve se veía cómodo y alegre hablando con ella. Bucky sonrió, pero su sonrisa se esfumó rápido de sus labios, de pronto, se sintió cansado y triste.
Sam y Wanda le habían insistido en que los acompañara al comedor a cenar algo, pero ya su apetito se había esfumado repentinamente. Además, Steve y Sharon se acercaban en esa dirección y pensaba que lo mejor era dejarlos solos, tal vez...
Pero fue Sharon quien lo vio y se acercó a él rápidamente. Estaba seguro que Steve le había dado alguna información acerca de él, lo que le sorprendió fue que la mujer se dirigiera a él con la posición que tenía antes de que fuese capturado, como Sargento. Y le estrechó la mano cordialmente, asegurándole que Peggy había hablado muchas veces muy bien de él.
Él intentó dirigirse a ella por su apellido, pero ella insistió que la llamara simplemente Sharon.
-Eres amigo de Steve y de Peggy, es como si fueras amigo mío ya -dijo ella y Bucky no pudo evitar sonreírle porque se dio cuenta en ese momento qué era lo que Steve veía en ella y que seguramente sería una pareja perfecta para su amigo. Y estaba seguro que ella había leído suficientes cosas sobre él como para saber lo que había hecho durante su etapa como Soldado de Invierno y, aún así, ningún gesto de temor o desconfianza podría verse en sus ojos.
Por la forma en la que Wanda y Sam intervinieron para saludar a Sharon en ese momento, parecía que ellos ya tenían tiempo de conocerla. Lo cual era lógico, ya que seguramente iba seguido a ver a Steve. Y justo él, en esos instantes, aprovechó la oportunidad para acercarse a Bucky para saber si estaba bien.
-Me llamaron del nuevo SHIELD y tuve que salir rápidamente y por eso no pude regresar a la sala de entrenamiento... ¿Cómo te sientes, estás bien? -preguntó él y Bucky tuvo que resistir las ganas de reírse porque ese hombre definitivamente no había aprendido nada sobre mujeres si es que teniendo a su novia cerca, decidía mostrar su consternación por su mejor amigo en frente ella.
-Estoy bien -respondió, pero se alejó un poco de él. Steve parecía confundido.
-Peggy comentó muchas veces que eras un excelente bailarín, ¿es cierto? -Sharon volvió a dirigirse a él.
-En realidad no recuerdo mucho de eso -respondió Bucky, aunque todavía sonreía-, sólo recuerdo uno que otro baile.
-Y que las mujeres te adoraban -insistió ella.
-Espero que todavía me quede un poco de ese encanto, entonces -dijo, aunque su sonrisa se esfumó rápidamente cuando notó la tensión en los hombros de Steve. Se dio cuenta entonces que Natasha se había unido a ellos y saludaba a Sharon cordialmente, mientras observaba a Steve con algo de exasperación y diversión. Entonces Bucky consideró la posibilidad de que su amigo estuviese celoso. Lo cual era absurdo, ya que Bucky jamás le quitaría a Steve a la mujer que amaba y Sharon jamás se fijaría en él, no después de haber conocido a Steve.
No quería hacer sentir de ese modo a Steve y ya que pensaba que esos dos merecían tiempo juntos, decidió declinar la invitación del grupo y dirigirse a su habitación.
-¿Estás bien, Buck? -preguntó con una expresión preocupada- Yo podría quedarme con...
-Estoy bien -lo interrumpió-. Sólo quiero dormir.
Steve asintió, aunque no se veía muy convencido. Natasha simplemente arqueó las cejas hacia él y le repitió la misma pregunta que le había hecho Steve, sólo que en ruso, cuando Bucky le aseguró que estaba bien, la pelirroja asintió, pero no parecía muy convencida.
Bucky se quedó dormido y, aunque no tuvo ninguna pesadilla aquella noche, no descansó tan tranquilamente como la noche pasada. Pero debía acostumbrarse a estar solo, Steve no podía estar a su lado todo el tiempo. Él tenía que ser feliz y hacer su propio camino.
Por eso aquella mañana decidió salir. Necesitaba pensar muchas cosas y rodeado de todas las cosas de los Avengers no le ayudaba mucho a pensar, por lo que decidió salir de edificio por primera vez. Sin embargo, ya que no tenía planeado marcharse y tampoco quería meterse en problemas, decidió hablar con Natasha. Ella pareció tomarlo todo con absoluta confianza y tranquilidad.
-Por supuesto que puedes salir -le dijo-, además necesitas hacerlo, lo entiendo. Creo que te va a hacer bien ver otros lugares por tu cuenta -le guiñó un ojo-. Puedes salir a correr, es lo que yo hago a veces cuando me siento muy agobiada con lo que sucede aquí.
-Regresaré en unas horas -le aseguró. Ella le sonrió y le deseó suerte.
Una vez fuera, Bucky respiró el aire matutino y se cerró por completo la chamarra que traía puesta. Afuera del edificio había un sendero que conducía a un jardín y después a un bosque, tal vez sería un buen lugar para comenzar; no había gente cerca, lo cual era perfecto, porque Bucky necesitaba unas cuantas horas para ordenar sus pensamientos y los nuevos recuerdos que habían surgido en su memoria. Necesitaba estar solo.
