Capítulo 6
Bucky terminó sentado sobre una banca en un parque; había caminado mucho y había descubierto que su miedo de convertirse en el Soldado de Invierno otra vez y comenzar a lastimar personas se había comenzado a evaporar. La presencia de Steve, así como la del resto de sus compañeros lo había ayudado a recuperar la confianza en sí mismo que había perdido hace tiempo. Por supuesto que no se iba a marchar, ahora su vida estaba con ellos, pero, sobre todo, no podía alejarse de Steve, ¿a quién quería engañar? Él jamás podría alejarse de él ahora que finalmente lo había recuperado. Y quería que él fuera feliz, porque, si alguien lo merecía era él, pero aún así, Bucky no podía evitar que una parte de él protestara contra ello. Aquella sensación lo había comenzado a molestar desde hacía tiempo, pero sus otras preocupaciones y su insistencia en ignorarla habían hecho maravillas para apartar esos pensamientos hacia un rincón oscuro de su mente; el problema era que ya no podía evitarlo más. Por supuesto, Sharon parecía una excelente persona y ciertamente los pocos minutos que había conversado con ella no habían hecho más que reafirmar esos pensamientos, pero aún así, una parte de él se inquietaba al pensar que Steve pasaría el resto de su vida con ella, porque, para ser completamente honesto, Bucky deseaba estar en el lugar de Sharon y que Steve lo amara como la amaba a ella.
Estaba mal, pero ese sentimiento no se relacionaba para nada con la forma en que había sido educado por la sociedad de su época, él había pasado esos prejuicios hace tiempo y, durante los meses que pasó en las calles, huyendo, se había percatado de los cambios que habían ocurrido en la sociedad actual. Sí, sabía que ahora dos personas del mismo sexo gozaban de mayor libertad para amarse. Sin embargo, su sentimiento de culpa no se relacionaba con ello. Era el hecho de que él debía pensar primero en la felicidad de Steve y estar a su lado como su amigo, sea cual sea el camino que eligiese, después de todo él lo había apoyado aún cuando en sus manos todavía podía sentirse la sangre de muchas personas inocentes; era lo menos que podía ofrecerle a cambio.
Regresó al edificio de los Avengers al anochecer, después de haber tomado una resolución que creía podía mantener sin causarle más problemas a Steve, sin embargo, se olvidó de todo aquello cuando vio el rostro de Natasha.
-Recuérdame que la próxima vez que salgas debo darte un comunicador o algo con lo que pueda localizarte pronto -fue lo primero que salió de sus labios al acercarse a él en la entrada-. Tienes que subir, rápido -dijo, antes de indicarle que Steve estaba en la sala de entretenimiento.
-¿Qué sucede, le pasa algo a Steve? -Preguntó, sintiendo como si su corazón se detuviese por completo durante unos segundos.
-Cuando se dio cuenta de que te habías ido... -se quedó callada unos segundos como si estuviese recordando el momento, se mordió el labio inferior- No quiso creerme cuando le dije que regresarías pronto, cree que lo... que nos dejaste.
Bucky no esperó a que le explicara más y ambos subieron en el elevador; cuando se abrieron las puertas se dio cuenta de que todos los Avengers estaban alrededor del sillón, de pie, y que Steve estaba sentado con el rostro enterrado en sus manos.
-Si Nat dijo que volvería es porque lo va a hacer -estaba diciendo Clint en esos momentos.
Steve negó con la cabeza, pero seguía sin mirar a nadie.
-Hoy era el último día. Hoy terminaba el límite que le puse para quedarse -soltó y su voz sonaba tan inestable, que a Bucky le dolió escucharla. No recordaba haber escuchado a Steve tan vulnerable desde que eran jóvenes; sólo una vez... cuando le había dado la noticia de que se había alistado...
Sí, había cometido un error al elegir ese día para tomar un paseo, entendía por qué Steve había malinterpretado las cosas, pero para ser sincero, hacía tanto tiempo que había dejado de preocuparse por marcharse, que se había olvidado de contar los días.
En ese momento sintió que alguien lo golpeaba en la espalda y regresó a la realidad; Natasha le hizo una seña con la cabeza, tal vez era momento de hacer notar su presencia y terminar con el sufrimiento de su amigo.
Se acercó al grupo y cuando ellos notaron su presencia se dio cuenta de que ninguno lo miraba con rencor o lo culpaba por lo sucedido, parecían estar felices de volver a verlo. Sin embargo, ninguno de ellos dijo nada, simplemente se hicieron a un lado para dejarlo pasar. Steve seguía sentado, con el rostro entre sus manos.
Bucky dio otro paso hacia él y se aclaró la garganta.
-¿Stevie?
Esa palabra jamás pasaría desapercibida; Bucky se dio cuenta de que su amigo lo había escuchado en el momento en que notó que su cuerpo se ponía completamente rígido. Lentamente, descubrió su rostro y se levantó para girarse hacia él.
Y vaya que aquello fue doloroso; jamás olvidaría la expresión en el rostro de Steve cuando por fin pudo verlo a los ojos; había una desesperación profunda que poco a poco fue desvaneciéndose cuando el rubio se dio cuenta de que él no era una alucinación y en verdad estaba nuevamente frente a él. Nunca se hubiese imaginado que le habría causado tanto daño. Después, aquella desesperación fue reemplazada por alivio y antes de que Bucky tuviese tiempo de analizar aquel extraño brillo en los ojos de su amigo, fue capturado por unos fuertes brazos que lo rodearon como si jamás quisiesen dejarlo ir.
-Regresaste -suspiró Steve, enterrando el rostro en su cuello, como si todavía no pudiese creerlo. Bucky acarició su cabello y sonrió, aunque sabía que él no podía verlo. De pronto se dio cuenta de que Nat y Wanda estaban sacando a todos del lugar.
-Por supuesto -respondió-, le dije a Nat que iba a hacerlo, ¿no?
-Lo sé, ella me lo dijo... pero pensé -Steve se alejó un poco para verlo a los ojos, un poco de aquella desesperación había vuelto a ensombrecer sus facciones-. Creí que habías decido irte.
Bucky detestaba verlo así. Tomó su rostro entre sus manos y le sonrió.
-Debí decirte antes que tomé la decisión de quedarme aquí, contigo -Bucky dijo, finalmente y se alegró al darse cuenta de que estaban solos-. Desde hace tiempo que había pensado en eso... yo sólo... lamento no habértelo dicho antes. Ya ni siquiera había pensado en lo que habíamos hablando el día que llegué aquí, no sabía que hoy era la fecha límite... no quise lastimarte, lo siento.
Pero Steve no parecía molesto con él, de hecho se veía completamente radiante.
-Lo importante es que estás aquí y que decidiste quedarte -dijo. Y aunque su sonrisa no se desvaneció por completo, de pronto agachó la mirada-. Tú no tienes nada de qué disculparte... pero yo...
-¿De qué hablas?
Steve suspiró y levantó la mirada.
-Hace unas horas, cuando pensé que te habías ido... -notó que Bucky tenía intenciones de disculparse de nuevo, pero lo interrumpió-. Yo te prometí que te dejaría marchar y no volvería a buscarte y tal vez yo podría resistir algunas semanas sin verte, tal vez meses, pero me conozco y sé que trataría de encontrarte de nuevo para convencerte de que volvieras...
Bucky sonrió.
-Steve no tienes que disculparte por cosas que ni siquiera han sucedido y que no van a suceder, ya que yo no pienso irme. ¿Podemos olvidar todo esto?
Se sintió mucho más aliviado cuando vio al rubio asentir.
-Te ves agotado, creo que es mejor que regreses a tu habitación -le dijo Bucky, después de unos minutos.
Fue entonces cuando el rostro de Steve se enrojeció por completo.
-¿Podrías... quedarte conmigo, aunque sea por esta noche?
Entonces fue el turno de Bucky de ruborizarse. Por supuesto, no era la primera vez que habían dormido juntos, pero tal vez era la primera en la que él estaba perfectamente consciente que lo que sentía por Steve era algo más que amistad.
Sin embargo, aceptó y dejó que Steve tomara su mano y lo condujera hasta allá.
Lo que no esperaba era lo que pasó después de que se cerró la puerta detrás de ellos. Steve se detuvo.
-Pensé que te había perdido.
-Stevie no tenemos que... -pero fue interrumpido por los labios del rubio. Bucky estaba tan sorprendido que ni siquiera tuvo tiempo de corresponder a ese beso cuando Steve ya se había hecho hacia atrás.
-Lo siento, Bucky. Yo sé que... esto no tiene que cambiar nada entre nosotros, yo sé que sólo soy tu amigo y que apenas estás comenzando a recordarme, pero... es decir, quise decirte esto desde hace tiempo, sólo para que lo supieras, lo que yo siento por ti, pero eso no...
Bucky sonrió antes de callarlo definitivamente con otro beso, fue algo rápido, apenas un ligero toque en los labios, pero funcionó perfectamente.
-Hablas demasiado -se rió y aunque quería aclarar muchas cosas en ese momento, fue interrumpido nuevamente cuando Steve lo tomó entre sus brazos y esta vez lo besó con mayor entusiasmo. Tras un suspiro, Bucky no dudó en corresponderle y se dio cuenta que aquello era algo por lo que había esperado mucho tiempo. Siempre había querido probar la calidez de aquellos labios. Estaba tan concentrado en aquel beso, que ni siquiera se dio cuenta de que Steve lo conducía hacia la cama hasta que se sintió caer sobre ella. Cada vez que se superaban para respirar Bucky trataba de hablar, pero era nuevamente silenciado por los labios de Steve.
-Espera -trató de decir y tuvo que poner sus manos sobre los hombros del rubio para impedirle que lo besara de nuevo.
Steve arqueó la cejas hacia él en confusión.
-¿Qué va a pasar con Sharon? -preguntó Bucky, sin poder evitarlo.
En lugar de preocupación o alarma, la expresión de Steve se tornó aún más confundida.
-¿Qué tiene que ver Sharon en todo esto?
Bucky se ruborizó en ese momento, porque eso significaba que tendría que admitir su error.
-Hace semanas te escuché hablar con Nat... entonces supe que estabas enamorado y que te querías casar... pensé que hablaban de ella -admitió.
Steve respondió con una sonrisa y se inclinó para besarlo en la frente y en cada una de sus mejillas, después volvió a verlo a los ojos.
-No sé cómo es que se te ocurrió que estábamos hablando de ella, Bucky -soltó, riéndose. Después su expresión se volvió más seria-. Ella... todo el tiempo estábamos hablando de ti... ella me dijo que mis sentimientos hacia ti eran bastante obvios, aunque tal vez no lo eran tanto ya que tú nunca te diste cuenta.
Bucky sintió que su corazón daba un vuelco y, si es que era posible, su rostro se calentó todavía más. Parpadeó varias veces antes de poder hablar de nuevo.
-Eso significa que cuando le dijiste que estarías dispuesto a casarte, ¿estabas hablando de mí? -ya sabía la respuesta a eso, pero estaba demasiado sorprendido en ese momento que necesitaba una reafirmación.
Steve asintió y se ruborizó, de pronto parecía nervioso.
-Yo sé que puede parecer apresurado para ti, es sólo que yo no me imagino mi vida con nadie más y... bueno, ya sabes que ahora podemos hacerlo... ante la ley, es decir... Pero no tienes que... yo sólo, es decir haremos lo que tú quieras, yo sólo quiero estar a tu lado, no importa cómo sea, sólo quiero estar contigo.
Bucky lo besó otra vez.
-Es una posibilidad que no debemos descartar -dijo, después de un rato, sobre sus labios. Steve se detuvo y lo miró a los ojos. Parecía que le habían dado la mejor noticia de su vida.
-¿Quieres decir que te casarías conmigo, Bucky? -Preguntó Steve y parecía que el mundo se había detenido en ese momento.
-¡Por supuesto que sí! Pero primero debemos dejar pasar un tiempo, ¿de acuerdo? -No estaba seguro si Steve había escuchado lo último que le había dicho porque volvió a besarlo y le robó el aliento otra vez. Y después se olvidó de todo lo demás porque Steve comenzó a besarlo en el cuello y repetirle que lo amaba una y otra vez.
-Yo también te amo, Stevie.
Lo curioso fue a la mañana siguiente, cuando Bucky y Steve se sentaron junto con el resto del equipo; a ninguno de ellos le pasó desapercibido que habían llegado tomados de la mano y contrario a lo que Bucky había esperado, ninguno de ellos mostró sorpresa o confusión. Hasta creyó escuchar que alguno de ellos murmuraba ¡por fin! pero eso fue todo. Lo que sí notó fue que unos de ellos sacaban dinero de sus bolsillos y los billetes comenzaron a cambiar de manos, también notó que las que terminaron con más dinero fueron Wanda y Nat, pero sinceramente, estaba tan feliz que ni siquiera tenía ganas de preguntar qué era lo que estaba pasando.
Steve se inclinó para darle un beso y Bucky no pudo evitar sonreír antes de corresponderle, por el rabillo del ojo notó que Tony ponía los ojos en blanco y que Bruce lo golpeaba en el hombro para que se comportara.
Bucky se dio cuenta de que por fin comenzaba a sentirse completamente feliz.
