Tres
Momoko sonrió feliz de haber cumplido dos años de noviazgo con Brick, justo un día como ese el destino los había unido en un día de San Valentín pero se sintió ligeramente vacía. Aún se preguntaba dónde estaban sus dos únicas mejores amigas. Vio su reflejo en el vitral de la tienda y se acomodó el cabello. Más tarde se reuniría con Brick en la plaza, cuando saliera del trabajo. Agradeció que todo haya salido bien hasta el momento, su padre había desistido de casarla con un desconocido y había aceptado su relación. Ahora vivían juntos en un departamento lujoso en la parte más adinerada de Tokio pues Brick había conseguido un trabajo muy bueno donde la paga era sumamente alta principalmente por ser la mano derecha de su jefe.
Kaoru suspiró cansada, el trabajo era agotador y lo único que quería hacer era relajarse en su bañera con aromatizantes para olvidar todo el estrés pero al final sonrió. Ya habían pasado dos años desde que se había casado con Butch, celebrarían su segundo aniversario de bodas y ya sabía cual sería el regalo perfecto para ese año. Vio una cabellera rojiza y una rubia pasar cerca de su área de visión y por un momento pensó que serían ellas, pero el cabello de Momoko era naranja no rojizo, y Miyako era rubia natural no teñida. Las extrañaba, hubiera querido pasar un momento con ellas para decirles lo que tenía planeado pero desgraciadamente el destino las había separado, ni siquiera tenían comunicación entre sí. Se sentó en una banca en el centro de la plaza a esperar por su marido.
Miyako pagó en la tienda lo que había comprado, tal vez su nueva línea de ropa sería para bebés. Abrió la bolsa y sonrió abiertamente, un par de calcetines azules muy pequeños y bonitos. Levantó la mirada y observó a una pareja llevar de la mano a su pequeño hijo, calcula, de unos siete años. Tal vez Boomer y ella muy pronto estarían así. Se alisó su vestido celeste y caminó por el departamento de ropa admirando cada estilo, cada detalle. Observó una chaqueta negra de cuero y recordó a Kaoru, tal vez le gustaría una así y de otro lado visualizó un vestido de playa blanco con un bordado de tulipanes rojos y le recordó a su amiga Momoko. Aún no había podido dar con ellas, había buscado en algunas partes de Tokio pero nadie le daba información de ellas. Por impulso compró las prendas, a decir verdad quería al menos recordarlas. Después se detuvo frente a una tienda de ropa muy elegante tanto para hombres como para mujeres, y sonrió. Ese era el resultado de su esfuerzo, había logrado su propia marca y una línea de ropa sofisticada, elegante y actualizada.
Momoko se vio de nuevo frente a un vitral, nerviosa. No podía evitar ver su reflejo, necesita verse perfecta para su cita con Brick pero no esperó ver el reflejo de alguien más detrás de ella, era de cabellos oscuros y piel pálida, no pudo ver su rostro porque lo tenía levemente ladeado al lado contrario. Pensó que se estaba volviendo loca y giró sobre sus talones sin saber que inconscientemente iba hacia la persona.
Kaoru bostezó aburrida, Butch se estaba tardando mucho en llegar por ella.
Miyako caminó al centro de la plaza para reunirse con Boomer e ir a casa juntos o tal vez a cenar. Caminó sin darse cuenta a donde se dirigía...
Momoko siguió avanzando, sin poder detenerse, algo dentro de su pecho le decía que debía ir hacia ella...
Kaoru se levantó de su lugar con la mirada clavada en el teléfono, Butch aún no la llamaba al móvil.
Miyako se iba a sentar en la banca vacía cerca de una joven de cabello negro recogido en una coleta alta.
Momoko llegó cerca su objetivo inicial y reaccionó, pasó de ella avergonzada de equivocarse pero algo la detuvo casi a dos pasos frente a la joven.
Kaoru cruzó los brazos debajo de los senos y soltó un suspiro, cansada.
Miyako caminó a paso lento.
Momoko sintió que chocó con alguien.
Kaoru recibió el impacto de una chica de cabellos naranjas después de que esta rebotara contra una rubia...
Miyako ahogó un gemido de dolor al chocar con alguien.
Las tres se miraron alternamente.
- ¡Chicas! - gritaron al mismo tiempo.
Miyako se llevó ambas manos a la boca, Kaoru abrió los ojos y Momoko soltó un gritó de emoción. Sin duda las tres se habían sorprendido por igual. Sin esperar más se abrazaron felices y emocionadas, como en los viejos tiempos. Algunos presentes las observaron curiosos por su repentino abrazo grupal pero luego apartaron la mirada aburridos.
Se sentaron en un café cerca del lugar sin decir nada, les sirvieron lo que pidieron pero el silencio siguió presente, sin ser incómodo sólo necesitaban asimilar. Las tres se habían quedado sin palabras...
- Realmente... - Miyako rompió el silencio - ¿Esto está sucediendo?
- Eso creo - secundó Momoko -. Chicas, en serio las he necesitado.
Kaoru ocultó el rostro entre sus manos y las otras dos la voltearon a ver curiosas. Se talló los ojos y ambas sonrieron.
- Puedes llorar si quieres Kaoru - Miyako le acarició la espalda -. Es normal que...
- No, llorar es débiles.
Ambas rieron, su amiga no cambiaba ni porque habían pasado cuatro años. La abrazaron y Kaoru se secó la única lágrima que no logró contener.
- Las extrañé mucho - rompió en llanto al final -. No...
- Kaoru - les pareció tierna la faceta de su amiga y quisieron abrazarla más fuerte -. También te extrañamos.
- Nunca esperé que precisamente hoy, día del amor y la amistad, las volvería a ver - admitió Kaoru.
- Lo importante es que estamos juntas - Momoko bebió de su té -, aunque por diversas situaciones nos hayamos separado, ahora estamos juntas y eso es lo que importa.
- Cierto, mi abuelita me prohibió verlas pero al poco tiempo murió.
- Mi padre entendió que ustedes eran como mis hermanas y al final me dejó en paz, me obligó a abandonarlas y eso no se lo he perdonado - finalmente soltó el aire que había contenido en los pulmones -, hasta hoy.
- Mis padres me ingresaron a un internado y al final me escapé - Kaoru parecía más calmada -, pero nunca supe de ustedes, me dijeron que se habían ido de la ciudad.
- Al final nuestra amistad triunfó - dijeron al unísono.
- Tengo que contarles que me reencontré con Brick, ahora vivimos juntos en un departamento y dentro de dos semanas nos casamos.
- Yo igual me reencontré con Boomer, nos casamos y ahora vivimos felices.
Ambas voltearon a ver a Kaoru esperanzadas, ella entendió el mensaje y se sonrojó, no por nada eran amigas incluso se entendían por medio de miradas. Se acomodó mejor en su lugar y aclaró su garganta.
- Bueno... Yo me reencontré con Butch - ambas gritaron de la emoción -, nos casamos y...
- !Kaoru!
En definitiva estaban sincronizadas. Sus dos amigas soltaron unos pequeños gritos de emoción como si fueran adolescentes y eso le hizo recordar una buena parte de su vida.
- Y... - continúo -, tengo dos meses de embarazo.
Ambas abrieron los ojos sorprendidas, realmente no se esperaban eso. Miyako bajó la mirada mientras se llevaba la mano al vientre y Momoko se sonrojó.
- Yo igual - dijeron después de un largo silencio.
Se miraron conmocionadas y sonrieron.
- Nuestros pequeños tendrán la misma edad - Miyako se llevó las manos a las mejillas, emocionada -. Serán los mejores amigos como nosotras y primos revoltosos como sus papás.
- No, no quiero un mini Butch.
- No sabes lo difícil que se pone Brick cuando come dulces, no quiero que mi bebé sea así.
Las tres rieron divertidas
- Bueno, ¿al menos ya les dijeron? - agregó Momoko curiosa, refiriéndose a los chicos.
Las dos se miraron de reojo y negaron levemente.
- Momoko - llamó alguien a sus espaldas.
Giró la cabeza y se encontró con Brick caminando en dirección a ellas junto a dos hombres más, uno rubio de ojos azules y otro pelinegro de ojos verdes. Los reconoció al instante, eran Boomer y Butch. Llegaron junto a ellas y cada uno besó a su pareja. Las chicas sonrieron cómplices y cada una hizo un espacio para los chicos.
- ¿Ustedes planearon esto? - Momoko fue la primera en abordar el tema.
- No pierdes el tiempo para sacar tus conclusiones ¿verdad? - Brick pasó su brazo por los hombros de su novia.
- ¿Desde cuándo se ven? - siguió Kaoru.
- Fue casualidad encontrarnos en el trabajo - Butch pidió el menú con un gesto de mano.
- ¿Entonces este fue su regalo de día de San Valentín? - terminó Miyako.
- Tómalo como un presente, este día es mucho más significativo si te encuentras con tus amigas - Boomer sacó su billetera del bolsillo de su pantalón -. Sé que hace mucho no las ves...
Las chicas sonrieron.
- Brick/Butch/Boomer.
Las voltearon a ver curiosos.
Brick observó a Momoko sacar un sobre blanco de su cartera.
Miyako sacó una fotografía instantánea de la suya.
Kaoru sacó una carpeta color verde de su bolsa y la abrió dejando ver unas cuantas hojas, un CD y una fotografía.
Momoko le extendió la carta a Brick y él lo agarró, confuso. La abrió y leyó.
Miyako imitó a su amiga y Boomer abrió los ojos sorprendido.
Kaoru sonrió feliz y le enseñó una fotografía un poco borrosa, de colores grises y sombras, hasta que finalmente entendió.
- Vas a ser papá.
Los tres abrieron ligeramente la boca, impactados. Brick guardo la hoja de papel y la dejó sobre la mesa pensando en que su vida no cambiaría hasta dentro de dos semanas, con la nueva noticia su vida había cambiado en ese mismo momento. Boomer sonrió sin quitar la vista de la fotografía, una más a su álbum de fotos y tuvo la sensación de que su vida estaba completa finalmente. Butch se pasó las manos sobre el rostro y sintió una gran calidez en el pecho, esa imagen borrosa era su bebé, su amado primogénito o primogénita.
Brick besó todo el rostro de su futura esposa, no sabía cómo agradecerle tan hermosa noticia. Boomer la besó delicadamente y luego acarició el vientre de su esposa, tal vez aún no lo tenía en brazos pero sin duda estaba ansioso de poder hacerlo. Butch cargó a Kaoru de la cintura con cuidado de no lastimarla y la besó en el aire, era tan delgada que le era fácil elevarla. Siempre le pareció ligera pero a partir de ahora tendría la oportunidad de burlarla con su peso... Rió internamente al imaginarse la escena.
- Muchas gracias Kaoru, me has hecho feliz
Jamás se imaginó que la chica a la que un día le elevó la falda, le concedería una bella vida y una hermosa familia. Nunca le había pasado por la mente tener hijos pero ella le dio esa oportunidad, por supuesto que estaba feliz, en su vientre llevaba a su hijo o hija.
- Un pequeño bebé en casa, Miyako.
Ella pensó en que la sonrisa de Boomer no tenía precio, le gustaba verlo feliz. Sabía que él nunca había tenido una familia que lo acogiera pero desde ese mismo momento podría tener una propia y no ser rechazado, sería el héroe de un pequeño ser.
- Momoko eres mi más grande bendición - le robó un beso -, seremos una familia.
- Tendremos un pequeño torbellino en casa, Butch.
A pesar de que la sola idea de pasar por un proceso hormonal bastante complicado le aterraba, verlo sonreír le hacía olvidar que su vida daría un cambio drástico tanto en su cuerpo como en todo lo demás. Alguien le llamaría mamá y a Butch le dirían papá... No pudo contener las lágrimas y ocultó el rostro en el cuello de su esposo.
- Será igual de amoroso que tú, Boomer.
- ¿Sabes que tan hiperactivo va a ser? - se burló Momoko -. Contigo tengo suficiente.
A pesar de que él solía ser bastante duro consigo mismo y pelear por pequeñas cosas, se amaban y con la llegada del bebé podrían seguir avanzando juntos, no sólo como novios sino como familia. Brick siempre pensó que viviría, crecería y moriría solo pero Momoko había cambiado su vida con unas cuantas palabras y jamás se arrepentiría de pedirle que escapara con él.
- ¡Seré papá!
Los tres jamás se habrían imaginado llegar hasta eso punto de su vida pero nada les arruinaría esa felicidad, tal vez no lo merecían pero tenerlas a ellas les hacía sentir que se equivocaban y sentían la necesidad de protegerlas. Si eran capaces de sacar la parte viva de sus corazones, significaba que habían nacido para estar juntos pero no sólo ese día, sino por el resto de sus vidas... Aunque tuvieran que hacer cualquier cosa para seguir teniendo esa felicidad a su lado...
Cada uno pensó en que si la felicidad existía realmente, era en forma de ella...
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Neith15
