CAPITULO 3 Confesiones.
—¿Qué mierda estás diciendo Ward? No mientas.
—No miento… Prometí que nunca más te mentiría. Él…
—Entonces dime la verdad. —Lo interrumpió Skye.
—Eso intento. ¿Me dejas hablar? —La chica se sentó en una silla que había frente a la pared de energía que resguardaba la prisión— Hace tiempo, cuando estaba con Garret y mucho antes de entrar a Shield, nos topamos con el soldado del invierno. En cierta forma yo lo conocía, quiero decir, ¡Quién no había oído del famoso asesino de Hydra! Pero Garret sí que lo conocía y se las arregló para dejarme solo con él. Decía que me ayudaría en mi entrenamiento. Aprendí mucho de él y una vez le dije que si necesitaba un aliado podía venir a buscarme. Es un tipo bastante… cambiante. Fui testigo de sus momentos de lucidez donde recordaba por fragmentos su antigua vida como Bucky Barnes.
Skye no sabía qué pensar. De por sí ya le molestaba que el soldado hubiera llegado de repente, y si nunca había confiado en él, ahora menos. Pero tampoco podía dejarse llevar por la palabra de Grant Ward. Él también era de Hydra y no se podía confiar en su palabra. De igual manera Skye le haría saber estas dudas a Coulson en cuanto se le ocurriera aparecerse por aquí.
—Lamento informarte que tu antiguo compañero de crímenes quedó atrás. Él ahora recuerda plenamente quién es. Así que dudo que venga por ti… —La chica se levantó de la silla dando por terminada la conversación y se encaminó a la salida de la prisión.
—¿Estás cien por ciento segura de eso? ¿Realmente el soldado ha dejado todo eso atrás? —Skye se detuvo a medio camino pero no se volteó— Si yo fuera tú me cuidaría, y mucho, de él…
Skye salió de la prisión más alterada que cuando había entrado y caminando sin rumbo con la cabeza revuelta, chocó con un alegre Coulson que no tardó en borrar la sonrisa de su rostro al ver de dónde había salido la chica.
—Skye, ese pasillo sólo lleva a dos lugares. La prisión y la cámara secreta que tiene prohibida la entrada a cualquiera menos yo… —Skye miró a Coulson— Por favor dime que estabas en la cámara…
—¿Eso sería mejor?
—¿Por qué fuiste a ver a Ward? —Skye y Coulson caminaron en silencio hacia la sala de operaciones que milagrosamente estaba sola.
—Necesitaba… Coulson, la verdad no sé por qué fui ahí…
—¿Ocurre algo que no sé? —La chica decidió que lo mejor era decirle todo a Coulson.
—¡Es que no soporto a Bucky Barnes! —Soltó Skye atropelladamente. Coulson abrió los ojos sorprendido.
—¿Por qué?
—Coulson, ¿de verdad podemos confiar en él? Quiero decir, era un fiel asesino al servicio de Hydra y ahora de repente viene aquí y ¿es parte del equipo? Quiero decir que…
—Skye… —Intentó decir Coulson.
—… bien podría ser una trampa y lo que quiere es eliminarnos a todos…
—Skye… —La chica seguía vomitando palabras.
—… no le sería muy difícil con ese brazo que tiene, acaso…
—¡Basta! —Coulson habló fuerte pero sin gritar haciendo que Skye cerrara la boca de inmediato— Bucky Barnes está aquí por pedido de Steve Rogers. No es ninguna trampa, al contrario. El soldado del invierno era un asesino al servicio de Hydra tal y como dices, pero te olvidas del punto más importante, que lo mantenían de su lado en contra de su voluntad lavando su cerebro y borrando cada recuerdo y pensamiento propio. No pretendo que entiendas lo que es que alguien se meta en tu mente y te controle de esa manera, pero me consta que él ya no le pertenece a Hydra y no podemos dudar de él. Te recomiendo que si tienes algún problema con él aparte de la desconfianza, lo resuelvas con él y pronto. ¿Quedó claro?
Skye se mordió la lengua para no decir lo que realmente quería decir. Estaba muy molesta y podía arrepentirse luego. Asintió y se fue de la sala hacia el gimnasio. Se cambió y estuvo varias horas entrenando y dejando que la rabia se fuera de ella. Cuando tuvo la cabeza más fría pensó todo mejor. Ella debía confiar en Coulson y claramente no podía poner en tela de juicio la palabra del Capitán América. Así que lo mejor sería intentar llevarse con Barnes aunque fuera lo que menos quería en la vida. Pensó que si se mantenía alejada de él lo más posible, le sería más fácil aguantarlo. Sin embargo el recuerdo de lo que había pasado en el baño del soldado le rondaba la cabeza de vez en cuando y eso sólo lograba ponerla de mal humor.
No entendía cómo podía ser tan buen agente y al mismo tiempo ser una persona tan insufrible. Decidió que lo vería como eso, un agente de Shield y más nada. Y de hecho cuando Bucky entró al gimnasio, unas horas después, así fue como Skye lo trató. Dejó de entrenar, tomó el termo que tenía a un lado y bebió agua, luego agarró la toalla y se secó el sudor. Bucky comenzó a caminar hacia ella y la chica sabía que estaba a punto de probar su paciencia. Caminó hacia la salida y cuando pasó al lado del soldado le dijo un "Agente Barnes" en forma de saludo y despedida, dejándole claro que no pretendía mantener una charla con él y menos espiarlo como le había dicho la última vez. Barnes asintió al saludo y cuando la chica no lo podía ver, sonrió para sus adentros recordando también lo sucedido hacía unas horas.
Skye se preguntó cómo podría entrenar el soldado, si le había cocido una herida bastante fea. Pero decidió no darle importancia, si se lastimaba, esta vez se cortaría las manos antes que ayudarlo de nuevo. Estaba decidido. Se mantendría alejada de él y asunto resuelto. Y en cierta forma había resultado. El soldado llevaba ya un mes en la casa Shield (así la llamaban todos) y Skye y él no habían tenido más problemas, pero tampoco era que se llevaban de maravilla, simplemente no se trataban y eso no era tan bueno como le parecía a ella.
Las cosas habían cambiado un poco el último mes. Tripp había dejado el equipo por razones personales y hoy llegarían dos agentes nuevos que se unirían a Coulson. Skye no sabía qué esperar. La última vez que les habían dicho eso el soldado del invierno había aparecido para acabar con su tranquilidad. Sin embargo más gente en la casa era algo bueno, así que intentó ser positiva y cuando entró a la sala de operaciones lo hizo con una gran sonrisa.
—Llegas tarde Skye. —Dijo Coulson pero no a modo de regaño. La chica le hizo una mueca y él sonrió— Bien, no hace muchos los reuní aquí a todos para presentarles el nuevo miembro del equipo, Bucky Barnes. —Skye rodó los ojos— Hoy quiero darles la bienvenida a Bárbara Morse y Lance Hunter.
Los dos agentes entraron, la mujer, rubia y muy bonita, era la única que sonreía mientras que el hombre estaba tan serio como Bucky. Skye lo notó y le picaba la curiosidad.
—Hola a todos. —Dijo la mujer— Me pueden decir Bobbi…
—Y a mí Hunter.
Skye miraba a Hunter y luego a Bucky que se miraban de reojo y luego volteaban hacia otro lado. Allí pasaba algo.
—Bien, agentes, cualquier cosa que necesiten hablen con May o Skye, lamentablemente yo tengo que irme y Agente Barnes, tú vienes conmigo.
Skye miró rápidamente a Bucky que ni se inmutó. Pasó por al lado de Hunter y ambos se miraron por sobre el hombro pero sin decir una palabra. La tensión podía sentirse como un viento helado, pero en el momento que Barnes dejó la sala con Coulson, todo volvió a la normalidad.
—Sí, eso no fue nada raro… —Soltó Skye.
—¿Disculpa? —Preguntó Bobbi.
—Nada. —Skye sonrió— Que los llevo a sus habitaciones, si quieren…
—Yo llevo a Bobbi, necesito darle ciertas indicaciones, Skye tú lleva a Hunter.
—Con gusto. —Respondió la chica, así podría aprovechar para indagar qué pasaba entre el nuevo agente y el soldado.
Ambos agentes caminaron fuera de la sala, Skye iba en silencio pensando cómo abordar el tema sin que pareciera que le interesaba mucho. Cuando llegaron a la habitación de Hunter, Skye aún no sabía cómo averiguar lo que quería saber. Se quedó mirando al hombre de cabello corto y castaño que tenía frente a ella.
—Bien, ahm, esta será tu habitación…
—Gracias, si no se te ofrece más nada, voy a…
—La verdad sí. —Lo interrumpió Skye— ¿Qué fueron esas miradas entre tú y Barnes? ¿Se conocen? —Lo mejor era ser directo, pensó la chica.
—Wow, ¿eres otra de las mujeres del soldado? No me entraña…
—No digas estupideces. Ni soy ni me interesa ser una de sus mujeres… ¿Cuántas tiene? Olvídalo. Sólo quiero saber por qué se miraban así.
—Ya. Te voy a decir dos cosas, chica, si quieres saber qué pasa entre el soldado y yo, pregúntale a Bobbi, seguro que ella… sabe mejor la historia. —Hunter abrió la puerta de la habitación y justo cuando estaba por cerrarla Skye la detuvo.
—¿Y la segunda cosa?
—Mantente alejada de él. —Hunter cerró la puerta y Skye quedó peor que antes.
Algo pasaba con Bucky Barnes, algo que ella sentía muy adentro y que no la dejaba confiar en él. Pero Coulson confiaba y ella necesitaba pruebas para poder ir de nuevo con Phil. Así que hizo lo que había dicho Hunter y fue con Bobbi. Cuando se acercaba a la habitación de Morse, vio salir a May y aprovechó para tocar la puerta.
—¿Sí? —Preguntó Bobbi.
—Ahm, hola, yo soy Skye y… —Skye se sentía nerviosa y no sabía por qué— Necesito hablar contigo.
—Bien, pasa… —Bobbi se hizo a un lado para que Skye entrara. Una vez dentro la chica se apoyó en la ventana y se veía realmente incómoda.
—Bobbi, sé que no nos conocemos y que probablemente esto te suene un poco raro pero… necesito saber si tú y Hunter conocían a Bucky Barnes desde antes. Vi cómo se miraron hace rato y…
—Y supiste que algo pasaba ¿no?
—Bueno, es que no se miraron precisamente con amor.
—Lo que pasa es que Hunter y James no se llevan bien, digamos que tienen un interés en común y eso les crea roces… —¿Por qué ella lo llamaba James? Se preguntó Skye.
—¿Y cuál interés es ese?
—Yo.
—¿Qué? — Skye no daba crédito a lo que acababa de oír.
—Pues, es una historia larga que si no estuviera tan cansada te contaría pero, digamos que hubo algo entre James y yo que Hunter nunca nos perdonó, no sé si lo sabes, pero Lance Hunter es mi ex esposo.
—Oh… No, no lo sabía. —Skye se sintió mal de repente.
—Sí bueno, otro día te cuento si quieres, por ahora quiero dormir, ¿no te importa verdad?
—No… No… Para nada. Que… Que descanses.
Skye dejó la habitación sintiéndose confundida. No sabía por qué pero saber que entre Bobbi y Bucky había pasado algo, le molestaba. Además ella lo llamaba James. Definitivamente ahora tenía más dudas que antes y al parecer ahora le importaba más saber la historia de Bobbi que averiguar si el soldado era realmente una persona de confiar.
Lamentablemente Bucky se había ido con Coulson y no sabía cuándo regresaría. Skye sintió unas terribles ganas de ir a ver a Ward pero esta vez se contuvo. Decidió ir al gimnasio y a pesar de ser un poco más de medianoche, entrenó unas cuantas horas. Skye llevaba una rabia por dentro que no sabía de dónde venía. Sólo sabía que sentía ganas de golpear algo, o a alguien, y entrenó más fuerte de lo que lo había hecho últimamente.
Pasadas las 2 am, Simmons entró en el gimnasio.
—¿No puedes dormir? —Preguntó acercándose a Skye.
—Algo así…
—Deberías descansar… Te ves pálida… —Simmons le puso una mano a Skye en el hombro y la chica dejó de golpear el saco de box.
—No es nada Jemma, sólo estoy… Necesito descargarme.
—¿Problemas?
—No. Supongo que es todo esto que ha pasado desde que Shield cayó. Nos ha costado recuperarnos y ahora tenemos compañeros nuevos y… —Skye se detuvo y resopló.
—¿Siguen los problemas con Bucky? —Preguntó Simmons con interés.
—No. No lo veo hace mucho. Quiero decir, sí, lo veo a veces pero, no lo trato ya. Es lo mejor. Desde entonces estoy más tranquila.
—Yo no te veo tranquila Skye…
—Jemma, no empieces. Tengo derecho a tener mis reservas, ¡no todas podemos caer a sus pies de buenas a primeras!
—¿Qué? —Simmons dejó escapar una risita— ¿De qué hablas? ¿Quién ha caído a sus pies?
Skye se dio cuenta de lo que había dicho y deseó golpearse para no tener que responder.
—Quiero decir que… no a todos tiene que caernos bien. Eso fue lo que quise decir. Disculpa Jemma, ya ni sé lo que digo… —Skye puso la cara más inocente que pudo y siguió golpeando el saco. Simmons no parecía convencida pero sí divertida.
—Ya. Bueno, entonces deberías estar feliz porque Coulson no volverá en un mes, lo que significa que Bucky tampoco. Alégrate, esta vez sí no lo verás por mucho tiempo. —Jemma le dio una última mirada a Skye y se retiró riendo para sus adentros.
Skye no sabía por qué lo que había dicho Simmons le afectaba. No, no le afectaba, la hacía feliz. Todo un mes sin ver a Barnes, sin aguantarse su cara de arrogante por los pasillos. Pero el humor de Skye lo que menos tenía era rastro de alegría.
