TITULO: Aullidos de amor

AUTOR: Charlie Bunny

FANDOM: Glee, Victorious

DISCLAIMER: Ni Glee, Victorious, o sus personajes me pertenecen, si ese fuera el caso muchas cosas no hubiesen terminado así, pero eso si la historia es completamente mía.

NOTA: ¡Hola! Me alegra saber que les guste el fic. Hemos leído sus dudas y las tomamos en cuenta. Este capítulo es un poco más largo y se publica hoy en compensación del martes que por algunas cuestiones se subió un poquito tarde. También puede que les parezca que avanza lento o que en ocasiones avance muy rápido y desde ya pido disculpas, porque aún me falta mucho por aprender y estaré encantada de poder leer sus dudas y sugerencias. No tengo más que agregar por el momento y espero aquel el capítulo sea de su agrado.

ADVERTENCIA: Este fic contiene G!P, B!P y Genderswap sí no te gusta ese tipo de lectura te recomendamos que no leas.

CAPITULO 3.

Unas horas después. Aeropuerto de Lima.

K: ¡Ese fue el vuelo más largo de mi vida! -lo decía dramáticamente mientras bajaba del avión-

C: Pero si ese fue el primer vuelo de tú vida Kurt –decía una pequeña pelirroja algo confundida-

J: Cat tiene razón –Jade imitó la voz que su hermano había usado con ella antes de dormirse-

K: Eres insoportable –dijo antes de alejarse para ir a tomar sus maletas con la risa de sus hermanas de fondo-

St: Vamos Quinn, Britt, Jade y Cat tenemos que buscar nuestras maletas para… -no pudo terminar ya que un fuerte grito lo interrumpió llamando la atención de muchas personas-

Sh: ¡EMMA! –una emocionada Shelby corría hacia ella-

Em: ¡SHELBY! –también grito mientras corría hacia su amiga-

Todos los chicos lucían una cara que reflejaba un gran "Trágame tierra" completamente avergonzados pero felices por sus madres.

Casa Sylvester.

Estaban todos reunidos en la sala, los adultos en el sofá hablando y poniéndose al día luego de tantos años.

B: Hola –saluda tímidamente a una latina que la miraba atentamente-

S: Hola –responde con una sonrisa por lo tierna que era aquella chica-

B: Me llamo Brittany –con más confianza se presentaba- ¿Cómo te llamas? –muestra una cara de curiosidad en el rostro que causa una pequeña risa en su acompañante-

S: Santana –al ver una mirada de confusión en la otra chica volvió a hablar- mi nombre es Santana –le pasa la mano en modo de presentación, pero quedo gratamente sorprendida ante el abrazo que le regala la rubia-

B: Mucho gusto Santy –lo dice emocionada, mientras que genera una corriente en el cuerpo de la otra chica que nunca había sentido-

En una parte más alejada de la casa estaban dos chicas, una morena bajita y una rubia de ojos avellana tratando de seguir el paso a todo lo que la morena decía.

Q: ¿Siempre eres así de… intensa? –con una sonrisa divertida causando un poco de enojo en la otra, pero la otra chica al observarla quedo cautivada por esa hermosa sonrisa-

R: No se dé que hablas –decía tratando de lucir desinteresada-

Q: Oh, vamos claro que si –con una actitud juguetona-

R: Bueno, quizás si lo sea –dándose por vencida- aun no me has dicho tu nombre –le reclamo de una forma divertida-

Q: Si me hubieras dejado hablar, ya te la hubiera dicho –dice mientras observa como las mejillas de la otra chica se tornan más rojas-

R: Bue… bueno pero ahora te lo estoy preguntando –decía esto mientras ignoraba ese cosquilleo que le dio en todo el cuerpo-

Q: Soy Quinn –reverenciándose ante ella- ¿Y quién es usted bella dama? –con galantería pedía su mano a la diva-

R: Rachel… -dijo en un suspiro al sentir los suaves labios de la rubia en su mano- Ra… Rachel Berry Corcoran –recuperando un poco la cordura-

Q: Un placer Rachel –dijo esto mientras la miraba intensamente-

No sabía que era pero esa chica la había cautivo desde el primer momento en que la vio y estaba dispuesta a conocerla más a fondo, pensó la rubia mientras le brindaba una brillante sonrisa a Rachel.

Sala de la casa Sylvester.

Todos estaban tan entretenidos en las conversaciones, que no se dieron cuenta cuando cierto pelinegra aburrida salía hacia el patio trasero, exceptuando a una morena que la miraba curiosa y decidió seguirla para presentarse, la morena iba tan concentrada en seguir los pasos de la otra, que no se dio cuenta que Jade la había visto y se recostó en la pared para poder observarla.

J: ¿Por qué me estas siguiendo? –Hablo asustando a la morena, que llevó sus manos a su pecho y trataba de calmar su respiración-

T: Yo… yo… -tartamudeando mientras buscaba como excusarse- solo tenía curiosidad –recuperando el habla- y quería presentarme, me he dado cuenta de que no has hablado desde que llegamos

J: No entiendo por qué debería de interesarte eso –respondió mientras examinaba a la morena- en todo caso sería mi asunto ¿No? –cuestionaba mientras se acercaba a una nerviosa Tori-

T: Bue… Bueno si pero –sin saber como pero replicaba- tienes razón, solo me pareció buena idea presentarme pero supongo que no estas interesada en eso –caminando nuevamente hacia el interior de la casa- nos vemos luego –alzando una mano en forma de despedida- por cierto soy Tori, bueno no Tori en realidad es Victoria pero mis amigos me llaman así –decía esto mientras trataba de salir del enredo de su explicación, al escuchar la suave risa de la gótica sintió sus piernas temblar-

J: Lo tomare en cuenta –con una sonrisa dirigida a la nerviosa morena- yo soy Jadelyn, pero sí no quieres acabar en un hospital será mejor que me llames Jade –esta vez más seria y con sus brazos cruzados-

T: Ok… gracias por el consejo –mientras se acercaba con cautela nuevamente a la pelinegra- así que Jade… -la morena callo al verse interrumpida por un auto que se estacionaba a unos cuantos pasos de ellas- Oh, ¡demonios! –murmuro mientras veía bajar a 2 jóvenes de un auto, uno muy alto y el otro con cabellera larga, más bien un poco afeminado- mejor entremos, ¿Qué te parece? –sin esperar respuesta continuo- ¡genial! vámonos –empujando levemente a una confundida gótica hacia a dentro-

J: ¿Por qué tenemos que entrar? –un tanto molesta se detiene y se quita del agarre-

T: Por favor solo… -suplico con la mirada pero ya era demasiado tarde, los dos jóvenes ya se habían acercado-

Bk: Tori ¿Podemos hablar? –pregunto el joven de cabello largo-

T: Beck, ya te dije que no tenemos nada de qué hablar –una cansada y molesta morena enfrentaba al chico-

Bk: Claro que sí –dijo un poco molesto, tratando de tomarla del brazo-

J: Si la tocas te arrepentirás –Jade había impedido que tocara a la sorprendida morena- y si valoras tu maldita existencia dejaras de molestarla –mandando escalofríos a los que la observaban-

Bk: Tu no me dices que hacer –dijo empujando a la pelinegra-

J: ¡Te lo advertí!

Fue lo último que escucho el joven antes de sentir un inmenso dolor y un extraño sabor a sangre, en la boca que le quedo después de que Jade había dejado su puño en su rostro.

Fn: ¡MALDITA! –grito el chico más alto, mientras intentaba irse encima de la pelinegra, pero un destello rubio lo pateo sus partes privadas dejándolo casi inconsciente del dolor-

Q: ¡Nunca! escúchame bien maldito imbécil, en tu vida vuelvas a intentar ponerle siquiera un dedo encima a mi hermana –se acercó sujetándolo del cuello y le susurro- si lo haces yo misma me voy a asegurar de que sea lo último que hagas en tu asquerosa vida –le dijo de la manera más fría y aterradoramente posible mientras lo lanzaba al suelo y después alzo la voz– ¡AHORA LARGO DE MI CASA! Que no son bienvenidos aquí -y vio como los dos le dirigían una mirada de odio a Jade y a ella, pero no le tomo importancia y un poco más tranquila se giró- ¿Están bien? –pregunto a la pelinegra y a la morena-

J: Si Quinn –respondió un poco más tranquila- estamos bien –mirando por donde se habían ido los idiotas, luego dirigió su vista a Tori y Rachel que estaba junto a ella- creo que tenemos que hablar –mirándolas y al ver que las chicas asentían se dirigió hacia la entrada- vamos –dijo mientras escuchaba como las chicas la seguían-

Cocina de la casa Sylvester.

En la cocina estaban los cuatro jóvenes restantes platicando en parejas muy a gusto.

K: Wow… ¿De verdad hiciste eso?

Reía un alegre y tímido castaño ante la anécdota que escuchaba del apuesto joven con el que se había encontrado al llegar a la casa

Nh: Sí te lo juro -dijo riendo- Santana se la pasó persiguiéndome por toda la casa y mamá detrás de ella regañándola para que me dejara- recordando cómo se había molestado su hermana al romper su disco favorito por accidente-

K: ¿Y te atrapó? -pregunto aun riendo un poco-

Nh: Claro que lo hizo -recordó con una mueca- gracias a eso termine calvo y sin cejas -terminó de contar causando nuevamente la risa de Kurt y contagiándose un poco el también-

K: Eres muy divertido Noah -dijo un risueño castaño-

Nh: Esa es una de mis cualidades -guiñándole el ojo lo que provocó un sonrojo en las mejillas del más pequeño- Quizás pueda mostrarte las demás -propone mirando a Kurt de una forma que el no pudo descifrar-

K: Me encantaría -respondió tímidamente cautivado por el color en los ojos del fortachón- genial -dijo con una enorme sonrisa acercándose un poco más al chico-

A unos pasos estaban dos chicas platicando muy a gusto

C: ¿Quieres ver mis peluches? -pregunta muy emocionada la pelirroja-

Tr: Por supuesto Cat -con una sonrisa era arrastrada por la más pequeña para su cuarto siendo observadas por una no muy contenta pelinegra que estaba entrando a la casa en ese momento-

J: ¿Quién es ella? -pregunto sin quitar la vista de donde habían ido ambas chicas.

R: Es Trina… ¿Pero a dónde va? -miro confundida a Quinn que también tenía una mirada seria.

J: No lo sé, pero ahora lo averiguare -respondió caminando hacia las escaleras.

Em: Jade -la llamó, por lo que a regañadientes fue a su encuentro- nosotros iremos un momento a conocer los alrededores -hablo poniéndose una chaqueta- sí quieren pueden acompañarnos -propuso pero sólo recibió una negativa con la cabeza- bien pues entonces compórtense ¿Ok?- dijo como advertencia y al recibir un asentimiento por parte de las chicas sonrió satisfecha- nos vamos- se despidió y salió por la puerta donde ya la estaban esperando.

La gótica estaba por hablar cuando a su nariz llegó cierto aroma que la hiso enfurecer y veía que a Quinn igual las morenas sólo negaron con la cabeza.

J: Voy a matarla -dijo con los ojos amarillos de furia y los colmillos afilados.

B: ¡No! -la rubia de ojos azules mirándolas seriamente, lo que sorprendió a las chicas y provocó ciertas reacciones en el cuerpo de la latina que la miraba fijamente- ustedes se quedarán aquí y yo iré por Cat -les hablo con autoridad.

Q: Bien- respondió de mala gana, luego miro a Jade.

J: ¿Cómo sea?- murmuro, para ir hacia el sofá a sentarse para no hacer enojar a su hermana.

B: Perfecto -dijo alegre de nuevo la rubia- ¿Me acompañas? -miro a Santana quién sólo pudo asentir, con una sonrisa que no pasó desapercibida por sus hermanas, camino junto a ella subiendo las escaleras en busca de las chicas.