CAPITULO 4 Celos.
El siguiente mes fue bastante ajetreado. Los nuevos miembros del equipo se habían adaptado bien, especialmente Bobbi que ya se llevaba excelente con todos, sin embargo Skye tenía sus reservas con ella. Aún no se había atrevido a preguntarle por la famosa historia con Bucky. En el fondo prefería no saberlo. Lo cierto es que Skye estaba bastante alterada últimamente y aunque intentaba disimularlo le afectaba más cosas de las que dejaba ver. Pasaba más horas que de costumbre en el gimnasio y se dormía muy tarde por estar entrenando.
Esa noche, después de entrenar, sus pasos la llevaron sin darse cuenta a la celda de Ward. Esta vez entró consciente, caminó y se sentó en la única silla que había.
—¿A qué debo el honor de tu visita? Hace mucho que no venías.
—En realidad no debería venir nunca. Está prohibido… —Dijo la chica. Ward bufó con sarcasmo.
—Me alegra ver que sigues siendo la misma de siempre, sin acatar las órdenes de nadie. Aunque ahora no sé si vienes a verme por llevar la contraria o porque realmente quieres.
—Cállate ¿sí? —Escupió Skye.
—Uuuu, alguien está de mal humor. —Dijo Ward divertido, Skye rodó los ojos— ¿Vas a decirme qué o quién te puso así?
—Lo dicho, no debería haber venido. —La chica salió de la celda como alma que lleva el diablo. No entendía por qué seguían yendo ahí, a verlo justo a él. Estaba tan molesta consigo misma y tan cansada que sólo quería llegar a su cuarto y dormir un mes, pero cuando iba camino a los dormitorios chocó de lleno contra alguien.
—Vaya ¿así me recibes? ¿Golpeándome? —Bucky había regresado. Se veía casi igual a la última vez que había vuelto de una misión, excepto que esta vez, no se le veía ninguna herida y tampoco se quejaba de nada.
—Y yo que pensaba que con un poco de suerte ya no volvías, supongo que tendré que desearlo más la próxima vez… —Skye quiso seguir su camino hacia su cuarto pero Bucky la agarró de la mano y la jaló, luego colocó su brazo metálico detrás de la cintura de la chica evitando así que huyera.
—¿Quieres soltarme? Estoy cansada y quiero dormir. —Skye intentó por todos los medios no moverse, quería evitar todo contacto con Bucky.
—¿Me has extrañado tanto que te pones así por no verme? —Barnes tenía esa sonrisita de suficiencia que tanto odiaba Skye, de verdad quería borrársela de un golpe.
—Agente Barnes, suéltame o… —Empezó a decir Skye con toda la calma que pudo pero Bucky la interrumpió.
—O ¿qué? ¿Vas a intentar pelear conmigo como la otra vez? No puedes contra mí Skye, acéptalo, ninguna mujer y menos tú, pueden conmigo.
El recuerdo de aquella pelea hizo que la sangre de Skye hirviera por dentro, quería romperle la cara al soldado y freírle el brazo biónico en aceite vencido. Ella sabía que eso era lo único que le daba gran poder a Barnes.
—¿Te crees muy poderoso por la chatarra esa que tienes por brazo verdad? —Bucky entonces retiró el brazo de la cintura de ella y con la mano derecha y el resto de su cuerpo, obligó a Skye a retroceder hasta chocar con la pared donde la chica ahogó un grito.
—No necesito de mi brazo para dominarte, pequeña agente, es hora de que lo entiendas.
Skye y Bucky se miraban intensamente a los ojos como si se tratara de una competencia de miradas, el primero que bajara la vista perdía. El corazón de la chica iba a mil por hora y se obligó a pensar que no era miedo sino otra cosa, aunque tal vez, sería mejor que fuera miedo.
Fue Barnes quien decidió bajar la vista e hizo algo que Skye nunca se esperó. Se acercó más a ella y se inclinó lo suficiente para llevar su boca al alcance del cuello de la chica. Ella pensó que estaba loco y que iba a darle un beso, pero Bucky se detuvo justo antes de rozar su piel y respiró profundo haciendo que su aliento despertara todas las terminaciones nerviosas del cuerpo de Skye. Después se retiró y con una sonrisa ladina en el rostro le dijo:
—Deberías bañarte… Y si necesitas ayuda con eso, avísame.
Skye sintió que explotaría de pura rabia, luego recordó que había estado entrenando hasta tarde y que probablemente olía a sudor. La vergüenza y la rabia se apoderaron de ella, nunca en la vida había sentido tanta ira. Estaba tan molesta que hasta le parecía que todo a su alrededor se movía, aunque eso no era posible… ¿O sí? Se estaba volviendo loca. Necesitaba un tiempo a solas y alejada de… él.
Esa noche casi no pudo dormir y al otro día estaba de peor humor. Decidió no salir de su habitación a menos que alguien la necesitara. Cuando por la tarde alguien tocó a su puerta, al abrir Skye se quedó en shock.
—Hey… ¿Podemos hablar? —Preguntó Bobbi.
—Ahm, claro… Pasa.—La rubia entró y se veía bastante incómoda— Dime.
—Bueno, Skye, he estado pensando en lo que hablamos el otro día y la verdad es que preferiría que nadie supiera lo que te comenté. —Dijo con aire dubitativo. Skye levantó una ceja.
—No te sigo… —Pensó un momento— Ohh, ¿te refieres a lo de Barnes? ¿Por qué? Bueno, la verdad ni siquiera sé mucho, no me contaste toda la historia…
—Sí, lo sé, y la verdad no debí decir nada. Digamos que James es un hombre capaz de alterar al más inalterable. —La rubia sonrió para sí misma y Skye sintió una repentina rabia.
Se quedó mirando a Bobbi con una expresión de altanería que no era propia de ella. La rubia se dio cuenta y agregó:
—Escucha no quiero problemas con nadie. Hace mucho tiempo yo estuve casada con Hunter pero unos meses antes de la boda me vi enredada con James, no fue algo que planeé, quiero decir… —Bobbi soltó una risita— Es un poco difícil decirle que no a ese hombre. Hunter se enteró y quiso llegar a los golpes con el soldado pero entenderás que es no es fácil vencerlo así que el orgullo de Hunter quedó bastante herido. Sin embargo logramos arreglar las cosas y nos casamos pero igual no duró. Él es muy celoso y yo aún no tengo deseos de sentar cabeza. Aunque si te soy sincera creo que siempre lo amaré… —La sonrisa sincera en el rostro de Bobbi le dijo a Skye que era cierto, ella amaba a Hunter pero no lograba entender entonces cómo se había metido con Bucky y en algún lugar muy, muy dentro de Skye sintió una punzada de ¿celos? No, seguro era otra cosa.
—Ohh. No sé qué decir. —Skye luchaba por encontrar las palabras adecuadas— Está bien, Bárbara…
—Por favor dime Bobbi. —Se apresuró la chica— Prefiero que nadie sepa nada por seguro van a comenzar a hacer suposiciones y no quiero que eso entorpezca la opinión sobre mi trabajo. ¿Lo entiendes verdad? Te lo cuento porque tú te diste cuenta de que algo pasaba entre los tres…
—Ahh sí, lo entiendo perfecto. Pero te aseguro que May también se dio cuenta, sólo que ella tiene sus maneras de saber las cosas. Te recomiendo hablar con ella si quieres que nadie se entere…
—Gracias por el dato Skye. Te dejo descansar. Gracias… por… no decir nada.
—No te preocupes. —Apenas la rubia dejó la habitación, Skye sintió la repentina ira crecer dentro de ella. Pero no entendía el porqué de su rabia. Quería gritar, golpear cosas, aplastar lo que fuera. Sin importarle nada, se fue en shorts y franelilla directo al gimnasio. Realmente necesitaba sacarse la rabia.
Mientras golpeaba con fuerza el saco de box, por su mente resonaban las palabras de Bobbi. "Es un poco difícil decirle que no a ese hombre" "Me vi enredada con James". Empezó a golpear con más fuerza el saco y casi sentía ganas de gritar. ¡Cómo podía una mujer enredarse con semejante bestia! Bucky Barnes era un pesado imbécil, arrogante y grosero, además de creído y presumido. Y no sólo una mujer, sino que al parecer, eran varias. ¡Ja! Tendría que estar loca para caer en los brazos del soldado del invierno. En eso golpeó con demasiada ira el saco y cuando se devolvió no pudo esquivarlo y la empujó con fuerza. Sin embargo no cayó al suelo, alguien intentó sujetarla pero terminó cayendo primero por lo que Skye cayó sobre el cuerpo masculino.
—Eso era todo lo que querías ¿verdad pequeña agente? ¿Estar entre mis brazos? —Bucky veía a Skye con diversión, y no parecía molestarle para nada la situación.
El soldado estaba en mono y sin camisa y Skye fue demasiado consciente de que ella también estaba con escasa ropa. Sin embargo el estado de shock en el que se hallaba no la dejaba moverse.
—No puedo creerlo… —Fue lo único que logró decir.
—Cariño, no necesitas disimular, yo no le niego amor a nadie. —Bucky pasó su mano derecha sobre la nuca de Skye y a la chica se le erizó la piel. Eso bastó para hacerla reaccionar.
—¡Suéltame imbécil! —Gritó quitándose la mano del soldado de encima y levantándose rápidamente— ¿Cuántas veces tengo que decirte que no me toques?
—Yo no te toqué… —Dijo Bucky divertido— Tú te arrojaste a mis brazos como si no hubiera un mañana. —Sin poder evitarlo soltó una carcajada haciendo que Skye se pusiera roja de la rabia y la vergüenza.
Parecía que por más lo intentara no lograba sacar toda esa ira de su interior, desde que Bucky había llegado lo único que hacía era hacer corajes.
—¡NO TE SOPORTO¡ —Gritó Skye con frustración— ¿No lo entiendes? No quiero que me hables, ni que me toques, ni que te me acerques. ¿En qué idioma te lo digo? Puedo averiguar cómo se dice en alemán si gustas, o en ruso, pero ya, ¡déjame en paz!
—¿Puedo preguntar, qué te hecho? Digo, sé que soy algo especial pero, ¿por qué sientes tanto odio por mí? Me gustaría saber. —Bucky se veía tranquilo y curioso. Miraba con intensidad a los ojos de Skye y ésta de vez en cuando rehuía su mirada.
—No confío en ti. Así de simple. ¿No crees que sea suficiente para no quererte cerca de mí?
—¿Por qué?
—Porque no te creo cuando dices que has dejado tu… —Skye pensó con cuidado— …antiguo trabajo.
Bucky relajó su sonrisa hasta perderla por completo. Luego se acercó más a Skye y aunque la chica sintió deseos de alejarse de él, no lo hizo. Se quedó y le sostuvo la mirada.
—No deberías hablar sobre algo que no entiendes. —Esta vez la voz de Barnes sonó fría, sin rastro de diversión. A Skye se le aceleró el corazón.
—¿Y qué es lo que según tú no entiendo?
—Si nunca te han freído el cerebro para borrarte la memoria y la voluntad, entonces no lo entiendes. —Skye tragó con dificultad y sin darse cuenta dio un paso hacia atrás.
—Yo no he dicho que asesinaras a toda esa gente por decisión propia, pero…
—Pero ¿qué? —Bucky dio un paso adelante para estar más cerca de Skye nuevamente y sin quitar su mirada fría de la de ella.
—Pero… A Skye le costaba articular palabra, tanto por la cercanía del soldado como por la mirada gélida que le paralizaba el habla— Pero… eso no me da seguridad a mí de que seas de confianza. Además… he visto las miradas entre tú y Bobbi.
Error. Tan pronto Skye dijo las palabras se dio cuenta de que no debió haber dicho nada. La sonrisa que tanto odiaba la chica volvió a los labios del soldado tan rápido que llegó a dudar de que la hubiera perdido momentos antes.
—¿Todo esto es sobre Bobbi y yo? Oh cariño, no sabía que estabas celosa… —Bucky comenzó a reír y Skye sintió verdaderos deseos de golpearlo.
—No deberías asumir que todas las mujeres morimos por ti. Existimos las inteligentes como yo que no caen en encantos baratos como el tuyo. —Bucky dejó de reír y de nuevo le regaló a Skye la sonrisa que tanto odiaba pero esta vez reluciente y pronunciada, como si el soldado supiera algo que la chica ignoraba y estaba a punto de hacérselo saber.
—¿Sabes qué? No me gusta dejar a ninguna a mujer conesas ganas y esa ansiedad por dentro…
Antes de que Skye entendiera a qué se refería, el soldado acortó el espacio entre ellos y la tomó por el cuello, luego sin ninguna delicadeza le clavó un beso hambriento y salvaje. El movimiento fue tan brusco que Skye tuvo que dar varios pasos hacia atrás y se pegó contra algo pero ninguno de los dos pareció percatarse y el soldado seguía tan pegado a ella como si estuvieran adheridos quirúrgicamente. Al principio la chica forcejeó contra el musculoso cuerpo de Bucky pero éste parecía tan duro y fuerte como un roble y Skye pronto sintió cero ganas de quitárselo de encima. Se descubrió devolviendo el beso y de repente toda la rabia que llevaba por dentro se convirtió en deseo y pasión. Bucky la besaba con ardor, con necesidad, casi con dolor. Justo cuando el beso empezó a tornarse aún más necesitado Barnes se retiró dejando a la chica en pleno estado de aturdimiento.
—Espero que así se te quite el mal humor. Y no te preocupes, te daré gusto y, me mantendré alejado de ti cariño. —Dicho esto el soldado se dio media vuelta y caminó hacia la puerta del gimnasio. Skye lo siguió con la mirada pero estaba tan atontada que ni siquiera pudo replicarle o decirle nada. Ese beso había sido algo irreal para ella y tuvieron que pasar varios minutos para reponerse. Finalmente recuperó la lucidez y se preguntó porqué seguía parada ahí como tarada. Miró a un lado y a otro sin ninguna razón y luego salió del lugar. Al llegar a su habitación se sentó sobre la cama y sin quererlo se tocó los labios recordando el beso. Jamás lo aceptaría pero le había gustado y eso no era aceptable. La última vez que había perdido la cabeza por un hombre éste había resultado ser de Hydra y ahora vivía en la prisión bajo la casa.
Con la cabeza en caos todavía, Skye se acomodó para dormir pero, sabía que no podría hacerlo puesto que el recuerdo la acribillaba sin dejarle un minuto de paz.
