CAPITULO 5 ¿Qué pasa conmigo?

Skye sintió verdadero alivio los siguientes días. Barnes cumplió su palabra y se mantuvo alejado de ella. Al principio fue una paz maravillosa que ya creía perdida, pero luego se volvió en ansiedad y más tarde se convirtió en algo que no sabía identificar. Bien decían que había que tener cuidado con lo que se deseaba porque se podía cumplir. La confusión crecía dentro de la chica al no comprender porque si al fin había logrado lo que quería, no se sentía feliz. Sí, Bucky se mantenía lejos de ella y se podía decir que hasta se había ido de la casa porque ya no se lo encontraba por los pasillos como antes, o en el gimnasio. Era como si se hubiese esfumado, excepto que oía a todas las demás personas de la casa hablar de él, así que era obvio que seguía allí. Sin embargo muy dentro de Skye, algo se retorcía, algo que clamaba, que exigía la presencia del soldado pero la chica insistía en ignorar ese algo.

Y por otro lado, el recuerdo de aquel beso se había grabado a fuego en la mente de Skye, por más que quisiera no pensar en eso y olvidarlo, no podía. Jamás la habían besado de esa manera, ni siquiera Ward. De repente a Skye se le ocurrió una idea que sabía que era terrible pero que tenía que hacer. Dejó la sala de operaciones donde llevaba rato intentando hackear una señal de rastreo y se fue directo a la prisión. Miró a todos lados pero se imaginó que a aquella hora no habría mucha gente despierta. En efecto, no se topó con nadie y cuando entró en la celda de Ward, lo encontró extrañamente despierto.

—Skye… —Dijo con Ward con voz pesada, como si le costara hablar. La chica lo observó y algo no iba bien.

—¿Y a ti qué te pasa? Te ves horrible.

—Gracias… —Ward soltó una risita irónica— Así me siento así que supongo que es normal… Pero me alegra verte aquí…

—No sé por qué sigo viniendo aquí…

—Tal vez, ¿porque aún sientes algo por mí? —Ward se veía realmente mal aunque intentaba hablar normal, no le salía muy bien.

Skye se acercó más y pudo notar que el hombre estaba bañado en sudor y que además se veía bastante pálido. A Skye se le encogió el estómago y sin pensarlo quitó la pared de seguridad y entró para acercarse a Ward. Se sentó en la cama donde el pobre casi ni podía mantenerse derecho y le tocó la cara. En efecto estaba hirviendo en fiebre y Skye se descubrió temerosa de que algo malo le pasara. Sintió rabia y culpa al mismo tiempo, después de todo lo que había hecho, aún lo quería.

—Ward, estás hirviendo. —Dijo alarmada.

—Sí, eso ya lo había notado… ¿Qué? ¿Estás preocupada? —Ward hasta enfermo, no perdía oportunidad para acercarse a Skye.

—Claro, eres un ser humano. Malo, pero un ser humano al fin. No puedo dejarte morir, creo que es mejor que vaya a buscar a Jemma…

—¡No! Skye, por favor… no te vayas. Por favor… —Ward se veía tan mal que Skye no tuvo corazón para irse, pero al mismo tiempo le preocupaba que si no lo atendían podía ponerse peor.

—Tengo que avisarle a alguien Ward, tienes demasiada fiebre y te ves muy pálido…

—No quiero a nadie más, solo a ti. Por favor, quédate conmigo…

Skye se sintió incómoda pero no pudo dejarlo. Se quedó cuidándolo toda la noche. Casi al amanecer resopló de alivió al comprobar que la fiebre había bajado y el color empezaba a volver a la piel de Ward. Yacía acostado en la cama con la cabeza en las piernas de Skye y ésta en la esquina de la cama, pasaba distraídamente los dedos por el cabello de él.

Se preguntó qué hacía ahí. Miles de recuerdos volaron a su mente, entre ellos 2 besos. El primero de Ward y el de Bucky. Se estaba volviendo loca definitivamente.

Decidió levantarse y salir de ahí antes de que alguien se diera cuenta de que estaba allí. Se incorporó con cuidado para no despertar a Ward pero este le habló enseguida.

—No me he dormido, solo estaba disfrutando de tu compañía. Tanto así que ya me siento mejor… Parece que tú me curas…—Dijo levantándose de la cama.

—No digas estupideces Ward, esas palabras ya no funcionan conmigo.

—Es posible. Y sin embargo sigues viniendo a verme sin razón aparente. —Eso le recordó a la chica el motivo por el que había ido a ver a Ward.

Era ahora o nunca; sin pensarlo ni 2 veces se acercó a Ward y lo besó. Él la recibió más que gustoso en sus brazos y la besó como nunca. Pasados unos segundos Skye se retiró.

—¿Y eso qué fue? No es que me queje…

—Necesitaba saber si ya no sentía nada por ti. —Skye salió de la habitación y colocó de nuevo la pared de protección.

—¿Y cuál fue el resultado? —Preguntó Ward y Skye sintió un leve temor en su voz.

—No mereces saberlo. —Fue todo lo que la chica pudo decirle y salió definitivamente de la prisión. Skye pudo oír los gritos de Ward llamándola.

No había sentido nada en ese beso, o al menos no lo que había llegado a sentir antes. Ya no lo amaba. Tal vez sintiera lástima por él, por todo lo que había pasado, pero nada de eso justificaría nunca su traición.

—No creo que a Coulson le guste saber que has pasado la noche en esa celda. —Skye dio un respingó y buscó de donde había salido la voz.

—Agente Barnes.

—Agente Skye. ¿Se puede saber qué hacía en la celda del prisionero Grant Ward?

—Nada que te importe.

—Está bien, pero seguro que al director sí le importa.

—No te atrevas Barnes. Esto no es asunto tuyo. —Bucky estaba apoyado en la pared del pasillo que daba a la celda, tenía los brazos cruzados sobre el pecho y miraba a Skye con la quijada levantada.

—Es mi asunto si hay peligro de que lo sueltes por… ¿amor?

—¿Qué? Yo jamás haría algo así. Se nota que no me conoces nada.

—Es cierto, igual que tú a mí. Y sin embargo andas por ahí diciendo que no confías en mí por misactos del pasado. No sabes nada de mi vida ni de lo que he pasado, no lo verdadero al menos. ¿Eso no nos pone en la misma situación?

—Yo nunca he matado a nadie.

—¿Cómo puedo saber que eso es verdad? —Skye no dijo nada— Exacto. Lo único que podemos hacer es confiar. Trabajamos juntos y si no confiamos en nosotros mismos no vamos a llegar ningún lado. —Bucky tenía razón en eso.

—Tal vez tengas razón. Pero te puedo asegurar que no estaba haciendo nada malo allá adentro. ¿Me crees? —Bucky caminó hacia Skye y la miró a los ojos intensamente, ella no pudo evitar que su corazón se acelerara.

—Te creo.

—Bien. —Skye le dio la espalda para irse pero Bucky la tomó del brazo impidiéndoselo.

—¿Entonces por qué estabas allá adentro? ¿Por qué pasaste la noche ahí? ¿Aún lo amas?

—Si lo amo o no, no creo que te interese. Confórmate con saber que Ward sigue ahí y que si es por mí, nunca saldría. —Bucky no dijo nada, solo la miraba con seriedad— Y parece que se te está haciendo costumbre esto… —Dijo tomando su mano y quitándola de su brazo— Espero que sea la última vez; no me gusta que me toques.

Bucky no se movió ni un centímetro y su mirada no dejaba los ojos de Skye. La chica se sintió tan desconcertada de que Barnes no respondiera a su comentario que se puso más nerviosa y echó a andar para alejarse de él. ¿Qué mierda era lo que tenía Bucky Barnes que la ponía de esa manera? Al llegar a su habitación su cabeza era un caos. Había ido a comprobar si aún amaba a Ward y lo había hecho, pero no contaba con que Bucky la viera allí. No soportaba que la tocara porque cada parte de su cuerpo que él tocaba ardía de manera intensa. No podía estar pasándole esto. No con él. Ella todavía no confiaba en Barnes y ahora su cuerpo la traicionaba ansiando su presencia y su contacto.

Esta vez lo sintió más fuerte. Su habitación sí estaba moviéndose. Era como un temblor leve pero que lograba que las cosas en su cuarto se balancearan. Por un momento quiso salir corriendo y gritar "terremoto" pero luego pensó que se estaba volviendo loca en verdad. El temblor tan rápido como llegó se fue, y algo muy dentro de Skye le gritaba que era ella quien lo provocaba. Pero eso no podía ser cierto. ¿O sí? Lo mejor era intentar calmarse, pero eso parecía imposible los últimos días.

Ahora Skye tenía un nuevo problema. Uno que jamás se atrevería a decir en voz alta por miedo a que se hiciera realidad. Era cierto que no sentía nada por Ward y eso le daba una felicidad inmensa que se veía un poco opacada por el hecho de que ahora sentía cosas por alguien más. Alguien que ella preferiría que no existiera. Pero existía. Y estaba tan cerca de ella le ponía los pelos de punta con solo cruzárselo por la casa. Ella tenía que hacer frente a eso y olvidarse de esos sentimientos como fuera. No podía sentir nada por él; por él no.

Cuando al día siguiente Coulson apareció por la casa Skye pensó que traería buenas noticias pero no podía haber estado más lejos de la realidad.

—Equipo, me temo que está pasando algo muy extraño que ya no se puede ignorar ni culpar a lo desconocido. Desde hace algún tiempo han estado desapareciendo varios agentes de Shield y cualquier persona que exprese su apoyo hacia la organización. En un principio pensamos que podían ser hombres de Hydra pero… yo mismo he visto a quien lo está matando y tengo que decir que escapé por pura suerte. Creo que el hombre quedó en shock al verme vivo y eso me dio oportunidad de huir pero me temo que es peor de lo que suena. Agente Barnes… —Coulson habló hacia Bucky y éste dio un paso al frente— ¿Te parece familiar?

Bucky miró la foto que Coulson levantaba en su mano derecha y se puso muy serio. Su mirada se oscureció tanto que Skye sintió miedo de nuevo, como la vez que le había dicho que no confiaba en él.

—Sé perfectamente quién es Director y si es él quién está detrás de todos los asesinatos entonces tenemos problemas. Es un durmiente. Un soldado al servicio de Hydra justo como lo era yo.

—¿Lo conoces? —Preguntó Coulson.

—Sí, lo conozco muy bien. Es uno de los durmientes más sanguinarios. Lo enviaron a muchas misiones pero siempre actuaba de más.

—¿Qué significa eso?

—Que habían misiones donde solo debías capturar a alguien y llevarlo con la cabeza de Hydra, pero este durmiente terminaba matando a todos en el lugar. Y no solo mataba, sino que además torturaba antes de matar. Creo que algo salió mal cuando le lavaron el cerebro y se volvió loco. Siempre actuaba con mucha ira. Cuando te quitan la voluntad y te arrancan los recuerdos te quedas vacío… —Skye miraba a Bucky y sintió una punzada de culpa y de dolor al oír sus palabras— pero él se llenó de odio y de rabia. Era incapaz de hacer algo contra Hydra pero utilizaba las misiones para dar rienda suelta a su desesperación.

—¿Crees que lo haya enviado Hydra?

—No lo sé. Es posible que lo vendieran pero…

—¿Que lo vendieran? ¿A qué te refieres?

—Cuando había alguien muy poderoso que necesitara un mercenario nos vendían. Cuando no estábamos en misiones nos ponían a dormir dentro de unos tubos de éxtasis y esos tubos solo se abrían con unos códigos. Esos códigos los vendían por mucho, mucho dinero.

—¿Entonces es posible que este… durmiente, haya sido vendido?

—Es posible, Hydra lo usaba poco, preferían a alguien con más frialdad que salvajismo pero que fuera igual de letal.

—Tú. —Adivinó Coulson.

—Sí, yo. —Afirmó Bucky.

Skye sintió comenzó a sentirse bastante mal. Sabía de sobra todo lo que había hecho el soldado del invierno pero oír de su propia voz todo lo que les hacían, bueno, le revolvió el estómago.

—May, Hunter, Bobbi y Bucky, los quiero listos para esta misión. Hay que encontrar al durmiente y detenerlo.

—Coulson. —Dijo Skye— Quiero ir.

—No Skye, esto es peligroso, además necesito que alguien se quede en la casa y proteja a Fitz y a Jemma. Y también a nuestro prisionero.

—Con más razón, yo debería ir y que May se quede cuidando todo esto.

—¿May? —Preguntó Coulson.

—Creo que es lo mejor, yo me las arreglo con los chicos. Skye está capacitada para esto.

—Bien, saldrán esta noche. Vamos.

Este era el momento de probar que podía trabajar con Bucky. Sabía que era un poco egoísta pensar en sus problemas más que en otra cosa pero ella era una agente y no podía dejar que nada ni nadie afectara su trabajo. Muy en el fondo Skye se sentía culpable por todo lo que le había dicho pero ahora tendría la oportunidad de aclarar todo. Tanto si Barnes era de confianza o no, y también sus sentimientos por él. Todo apuntaba a que sería un lío pero era tiempo de saber todo, saliera bien o mal.