Hola de nuevo! Espero que les haya gustado el capítulo anterior.
Feliz día del padre!
Ya saben que como siempre la respuesta de los comentarios estará en la parte de abajo XD
He estado ausente últimamente, gracias al cierre de cursos, fiestas, viaje a un parque de diversiones y trabajo extra de la escuela, pero ya estoy disponible.
Disclaimer: HTTYD no me pertenece, así como sus personajes exhibidos, pero lo demás es por cuenta propia :)
Sin más que decir, el capítulo.
La habitación
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La soledad no me debilita, me fortalece, me llena de algo extraño que me nutre, me habla de noche, me cuenta cuentos, historias que son verdad, que son verdades - Chavela Vargas
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Valka se quedó sorprendida a que su hijo hubiera tenido un diario personal sin que este se lo hubiera dicho. Claro solo llevaban un año completo juntos, pero le hubiera gustado que por lo menos le contara sobre su existencia.
Al ver que su hijo se había olvidado de él, decidió llevárselo consigo, para indagar en su vida pasada, creyendo que eran nada más y nada menos, que fragmentos necesarios para entender lo que todavía no comprendía de Hiccup. No hizo ruido para no levantar sospechas, dejó las cosas de un modo desordenado para que pasara por desapercibido que aya pasado por ahí. Cerró la puerta y pisó la longitud que le faltaba para llegar a su habitación, de manera silenciosa. Solo cuando estuvo en la cama, pudo planear a un plan para comprender mejor los textos, y constaba de una persona en particular, ajena a todos estos años de Hiccup.
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Cuando eres un jinete de dragón tienes muchas ventajas, incluyendo ver los amaneceres más hermosos no posibles de encontrar fácilmente. En esta ocasión, un singular furia nocturna, se alzaba en los cielos, campante de estar en otro día más. El cielo de una total obscuridad poco a poco se volvió en un nítido amarillo, combinados después del deslumbrante naranja que a cualquiera que pudiera estar triste. La sensación que tenía el jinete y el dragón solo se podía transmitir entre una de las conexiones más profundas que pudiera existir de una amistad.
Subieron con gran velocidad, con el ímpetu de querer agarrar alguna de las nubes que surcaban los cielos. La brisa de la mañana se les impregnó en la cara, pero siguieron con la misma trayectoria, hasta que el aire estaba casi nulo para el jinete. Como último recurso y aliento, Hiccup se desabrocho el seguro que era lo único que lo unía a Toothless, entonces se dejó caer. Descorrió sus broches de ambos brazos, y aleta caudal para que empezara flotar libremente por el cielo. Gracias al poco tiempo personal que ahora tenía como jefe, solo había hecho algunas mejoras al traje, como las que a continuación se verían:
Debido a la necesidad de tener un mejor soporte cuando estaba sin Toothless, decidió que era momento de hacer unos pequeños propulsores con gas de Hidedus Zippleback, y un botó localizado en una parte de sus mangas, bien camuflado por cierto, al oprimirse, hacía una explosiones dirigida hacía la parte baja de los pies, para que al momento de detonarse, hiciera el efecto de propulsor. Aunque esta idea, todavía estaba en algunos ajustes, pero una probada no haría daño, ¿o si?
- Esto es increíble! - Grito asombrado bajo su máscara.
Era el primer intento de muchos que lograba funcionar, un logro personal más. Avistó que varios Terribles terrores se avecinaban hacia el, preocupado, por que algunos de estos resultara herido, y además que pudieran perforar sus alas, prefirió llamar a su amigo por medio de un chiflido poco perceptible para los humanos, pero no tanto para su Furia Nocturna. Él atendió rápido la llamada, de tal forma que lo protegiera con su cuerpo, por si lo llegaran a impactar, y este solo trató de ponerse de nuevo en su asiento, como si nada hubiera sucedido.
Siguieron observando el cielo infinito que ahora se había vuelto azul rey, sin embargo, comprendieron que ya era momento de irse preparando para volver al muno real (lamentablemente).
Aterrizó cerca de su casa, con el poco de sigilo que todavía le quedaba, ya que al ser el jefe, todo el mundo te tiende a notar. Con elegancia se bajó y entro a la puerta que comunicaba a la cocina.
- Mami, ya estoy en casa - Anunció, ya que tal vez, solo calvez, estuviera dentro de la casa.
- Oh hijo, ¿como estuvo tu mañana? - Le dijo bajando de las escaleras. Al parecer se le había pasado el tiempo durmiendo.
- Veo que todavía no te has ido, lo cual es un poco extraño - Arrugó las cejas en señal de que la había cachado - Y respondiendo a tu pregunta estuvo muy padre. Al fin pude probar mis herramientas nuevas - A Hiccup solo se le iluminó la cara.
- Genial - Típico de su mamá: emocionarse por las mismas cosas que su chico.
- Por cierto, hoy tal vez llegue un poco tarde a las competiciones, por que le ayudaré a Astrid con los nuevos -
- Perfecto, gracias mamá -
- Es un placer mi criatura - Dijo con dulzura. - ¿Oye y a donde vas a tan deprisa?
- Se ma había olvidado comentarte, estaré con los gemelos buscando los animales que se les han escapado a uno de los granjeros, por lo que me la pasaré un buen rato con ellos, pero no te preocupes, nos vemos en las carreras. -
- Sale, yo iré al gran salón a comer un poco, y luego veré a Grobber -
- Entonces, que te baya bien! -
Y como último Hiccup cerró la puerta con gran estrépito.
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- Lady Valka ! - Se escuchó a un extremo del gran salón. Antes esto, la nombrada se volteó para observar quien había hecho tal acción.
Entre las decenas de personas apretujadas queriendo obtener uno de los deliciosos manjares que eran presentados en una extensa mesa, decorada con adornos de tela y pintura, una mata pelirroja, trataba de hacerse espacio entre la muchedumbre solo para alcanzarla. Rápido llegó, ya que su cercanía de duros entrenamientos Berserkers habían funcionado efectivamente en él.
- Como lo siento por la interrupción de sus actividades matutinas, pero me preguntaba, para discutir algunos pendientes que tengo. -
Valka se quedó pensando en unos instantes sobre aquel personaje. Hiccup le había advertido que conforme a los Juegos del Deshielo, vendrían muchas personalidades, entre ellos, algunos opositores conforme el manejo de dragones como mero lucro y hasta protección, en este caso parecía a uno de ellos, gracias a la típica armadura y dobles espadas que sostenía en la espalda.
- Disculpa, pero, ¿como es que te llamabas? -
- Dagur, y a sus ordenes Lady Valka -
- Lo siento, pero tengo prisa, es un asunto muy urgente que necesito atender de inmediato. Pero si quieres, a la hora de comer, podemos platicar si lo deseas. - Evadió al susodicho, gracias a la incomodidad que sentía al estar hablando con el.
- Claro que si, nos vemos hasta entonces. - Disimulo una sonrisa, para que no encontrara debajo de su máscara, las malas intenciones que traía en juego.
Valka se dio la vuelta y no prestó atención que cierta persona la seguía sigilosamente. Cruzó una de las plazas principales y saludó a una de las pocas amigas que hasta ahora pudo hacer, ya que la consideraban un poco rara al estar 20 años en un nido de dragones.
- Pero miren quien está aquí, todavía no te felicito por tu gran hazaña en la arena. -
- Gracias Grobber -Ella todavía no se acostumbraba a que alguien le reconociera el buen trabajo que hacía.
- Y veo, que no has venido por una arma, mucho menos por un remiendo de mu traje, ya que una de las cosas que Hiccup sacó de ti, es la terquedad en hacer las cosas por si mismo. -
- Haces bien en suponer eso. Solo quería hablar contigo sobre lo que pudo pasar en la infancia de mi hijo. -
- Ay no, sabía que este día llegaría, pero no esperaba que fuera tan pronto.- Suspiró con pesadez - ¿Que quieres saber?. -
- Alguna vez te dijo algo sobre
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22 de diciembre de 1051
Empezaba a oscurecer y todavía faltaban barcos por recibir. Berserker era la isla más competitiva, y sin embargo todavía no había llegado, algo un tanto sospechoso, ya que Oswald el Amigable había prometido traer a su primogénito, cuyo nombre era Dragur, y las malas lenguas, decían que no hacia honor al sobrenombre de su antecesor.
Entre la bruma que se formaba justo después del atardecer, unos faroles, pertenecientes a ciertos navíos ya conocidos por el jefe de Berk, fueron avistados. al llegar al puerto, Stoick prácticamente corrió para darles la bienvenida que tanto se merecían. Oswald, había sido el primero en felicitarlos por su compromiso, ya que vio en Valka algo más que una simple mujer, un poco loca por los dragones.
Una figura rechoncha y fornida, se acercó al anfitrión, le plantó un abrazo con toda sinceridad. Habían pasado siete años tras volverse a encontrar, y como era de esperarse, se recibieron con los brazos abiertos. Sin embargo, tanto Hiccup y Dragur eran bastante pequeños para recordarse de su existencia.
- Mi querido amigo, que bueno que estas aquí, y veo que no has venido solo - Dijo, reconociendo a las personas que estaban atrás de su espalda.
- Pero que grosero he sido, permíteme presentarte a mi hijo Dragur - Hizo un ademan para referirse a él. - y esposa Giselle - Ella, a comparación de su marido, era una valkiria que por error había bajado del Valhalla. Era delgada, pero no para llegar a tanto, sus ojos como miel que te cautivaban cual pétalo de rosa a la luz de sol de verano; labios carnosos, piel bronceada, y para el toque final cabello cobrizo adornado con piedras preciosas, dignas de una dama de la alta clase.
- Como no me iba a acordar de ti Giselle, cada vez te pones más hermosa, y mira que los años, ya me empiezan a tomar factura - Exclamó Stoick con gran gozo.
- Es bueno volver a verte sonreír Stoick. - Hizo una pausa para verle a los ojos. - Vamos a hijo, no seas mal agradecido y saluda al jefe y Hiccup - De mala gana, se apresuró a intentar complacer a su mamá.
- Que tal Dragur - Contestó Stoick contento, ignorando la falta fe respeto por parte de ese muchacho.
Hiccup no supo que decir, así que solo se abstuvo a quedarse en su lugar, observando cada movimiento que hacía su "primo". Por su parte, Dragur ni siquiera se acercó al chico pecoso.
- Muy bien, ahora, si me siguen, les enseñaré la isla, hace mucho que no se atrevían a pasar por aquí. -
- Digamos que hemos estado bastante ocupados - Dijo Oswald, guiñándole el ojo a su esposa, haciendo que esta se ruborizara.
- Pero mamá - Espetó su hijo en tono molesto por todos los días de viaje que conllevaba viajar hasta allá - me prometiste que iríamos a ver la arena de Berk cuando llegáramos -
- Cierto, se me había olvidado - Alzó las manos como signo de sorpresa.
- Sotick, si nos puedes hacer el favor de ir primero a la arena de dragones, te lo agradecería mucho -
- No me afecta en lo absoluto, me alegra encontrar a otro vikingo más en el interés por esta magnifica tradición que se a pasado de generación a generación - Dijo orgulloso.
Caminaron solo un poco, ya que como estrategia del pueblo, se había edificado aquel lugar, cerca de los puertos para que cualquier turista pudiera acceder fácilmente. Las personas que pasaban por esas horas de la noche, se quedaban viendo al heredero Berserker, ya que los rumores, de que este se volvería un guerrero con gran fuerza, eran totalmente ciertos.
Cuando llegaron Dragur se emocionó tanto, que empezó a tratar de levantar las medidas de seguridad que tenía cada jaula, respectivamente a su dragón.
- Hijo, tranquilo, no queremos que exageres como la última ves que quisiste jugar con un dragón -
- Pero mamá, ya casi estoy listo para matar a una bestia, como las que están aquí. -
- Dragur, deja los planes que tenías en mente, y ven aquí ahora, no aceptare que trates así al anfitrión. -
- No voy a hacerte caso. - Respondió con altanería.
- O me haces caso, o te despides de la posibilidad de entrenar en algo más que lo que te enseño yo. - Condicionó Oswald.
Hubo una lucha de miradas, pero debido a la edad y experiencia, el casi cuarentón ganó.
- Esto a sido pan comido - Presumió su progenitor. - Sigues todavía siendo mi dulce hijo. -
- Disculpa, Oswald, pero ya tenemos que seguir. - Espetó Stoick
- Claro - Y retomaron el paseo.
Sin embargo, un desafortunado Terrible Dragón estaba viéndolos desde una de las cadenas que colocaron en el ruedo, algo que no paso desapercibido por un niño pecoso.
...
Iba retrasado como siempre, se le había olvidado por unos minutos, que tenía que estar en los eventos de inauguración de la aburrida regata. Para él era mejor irse con Astrid o Fishlegs, quienes poseían una gran imaginación y podrían jugar a lo que fueran. Sin embargo, era el hijo de uno de los mejores linajes de jefes, y tenía que corresponder a ese gran honor, aunque a veces no fuera lo mejor.
- Hiccup! - Saludó su mejor amiga.
- Hey, Astrid - Dijo recuperando el aliento de la carrera.
- Y tu, ¿donde estabas? Te he estado buscando durante horas, ya que tu papá está que hecha humo por la nariz, por que necesitó de tu ayuda para el gran evento -
- Lo se, como lo siento, pero, ¿me creerías que he tenido un día muy agitado? -
- Si se nota un poco - Ante el comentario el pelirrojo solo relució una media sonrisa.
- Oye , ¿y ya viste a Dragur? -
- No, quien es él. Las chicas mayores me han contado que es un adonis, pero yo creo que están exagerando, y además, es raro, ¿no? -
- Si, bastante - Se quedó pensativo. -
- Hiccup! - Escuchó el niño una voz que ya tenía rato de conocer.
- Ya voy!. Creo que ya es hora de irme, nos vemos Astrid, saludarme a tus papás - Con un gesto rápido se retiró.
Stock estaba en la parte más alta de las escaleras del gran salón, y no se veía para nada feliz.
- Hola papá -
- Por fin llegas - Dijo con fastidio - Mejor no te preguntaré por quien sabe los discos, estuviste toda la mañana, así que, mejor voy al grano. - Tomó una gran bocanada de aire - Como ya te había dicho, cada padre de Berk, podrá participar con sus hijos en las competencias, y, pese a que tu eres mi único hijo, quisiera decirte, que sería un gusto que estés conmigo hoy, y en lo que resta del día.-
A Hiccup le brillaron los ojos. No eran muchas las actividades que pasaban padre e hijo, así que tenía que aprovechar cada una de ellas para mostrarle el vikingo que llevaba dentro.
- Sería estupendo - Exclamó emocionado.
- Que bueno que pienses así. Pero bueno, ve a preparar tus cosas, como comida y agua, te gustará -.
También se había dado cuenta, que su papá no era bueno expresando sus emociones, aunque fuera algo extraño el saber, que a Valka la conquistó por ser tan amable y simpático con ella.
Como para él ya era costumbre de reunir cosas necesarias para la sobrevivencia, y llevárselas a un fuerte que estaba dentro del bosque, se le hizo bastante fácil buscar detenidamente en su casa y comprarlas, para que dentro de una hora estuviera más que listo.
Su padre ya lo estaba esperando en el muelle, con una gran sonrisa de que su hijo al fin quisiera pasarla el tiempo con él. Le ayudó9 a subir las cosas al bote, y prepararon tanto los remos y que la novela no tuviera ojos que involucraran ganar el primer lugar. Se posicionaron en el respectivo lugar que se asignaron, mediante un sorteo. En el lado izquierdo, Astrid, sus hermanos y papá estaban sentados cómodamente, esperando a que dieran la señal con un cuerno. La fémina lo saludó con la mirada, ya que su papá le había advertido que si se distraía, dejaría la competencia (eran muy competitivos).
El cuerno sonó y se dio por iniciada la tan esperada competencia.
Remaron como jamás lo habían hecho en su vida, ni siquiera cuando varios dragones los habían perseguido al tratar de encontrar el nido del dragón. A Hiccup le dolían los brazos, ya que no hacia casi nada de ejercicio en todo el día, a excepción cuando se le ocurría ir con sus amigos. Snotlout y su padre se apuntaron al principio de todos los demás, por lo que Stoick mostró una mueca de molestia.
- Hiccup, deja de remar, y has que la vela quede en dirección del viento. -
- Claro que si.- Se paró, caminó con cuidado para no golpearse con algo importante, y se encaramó en el mástil, para desatar los nudos, que aprisionaban a la vela. Tuvo que arrastrar sus piernas y brazos en la áspera madera, necesario en tomar impulso y alcanzar la parte superior de esta, ya que su papá se había encargado de afianzarla correctamente. Un poco cansado, pero satisfecho, se propuso de volver a su asiento, pero una cuerda que se cayó que sostenía a la vela, se enredo con una parte de su pie izquierdo. Como un niño un poco torpe, empezó a tratar de quitárselo, y no fue suficiente la fuerza, hasta el punto, de que esta se atorara con una de las pierdas que sobresalían en la mar. Asustado, quizo cortarla, sin embargo no tenía nada con que hacerlos, baya que era un gran problema. Empezó a jalarlo, aunque el se resistía, hasta el punto en cortarle la circulación en su pierna, solo entonces pidió auxilio.
- Papá has algo - Grito con el miedo a flor de piel, corriendo por todas sus extremidades.
- Por Thor, que esta pasando aquí - Respondió asustado.
- Lo siento papi, pero no te enojes - Se le formaron lágrimas en los ojos, con temor a que le castigara por lo que estaba pasando.
- De que estas hablando hijo. Te quiero ayudar, pero sino me dices como, entonces seré inútil. Así que cálmate - Lo miro a los ojos con aliento, y vio que la cuerda lo jalo desprevenidamente hasta quedar al borde del navío.
- Ahhhhh! -
- Tranquilo ya voy -
Agarró una de sus hachas que últimamente llevaba por las intromisiones de dragones, que poco a poco se hacía más abundantes. Con un movimiento voraz, cortó sin pensarlo la soga y quedó liberado.
- Ay hijo, ¿no te has hecho daño? -
- Me dueles la pierna -
- Déjame verla -
Le desdobló el pantalón, y un gran moretón se había formado en la puerta baja del chico.
- No se ve tan mal como esperaba - Suspiró con alivio.
- ¿Sobreviviré? - Preguntó inocentemente.
- Puede ser, puede ser ... - Dijo bromeando, a veces sus hijo podía ser muy ingenuo, seguido de una risa.
- Oye, casi muero -
- Claro hijo, como tu digas. ¿Te puedes parar? -
- ¿Me das una mano? -
- Por supuesto - Dijo complacido. Después lo dejo cerca de los remos, y le preguntó - ¿Me ayudas a por lo menos quedar en segundo lugar? -
El niño asintió y se dispusieron a acabar la carrera.
Cuando llegaron al muelle, Snotlout los recibió con una radiante sonrisa, habían quedado detrás de ellos, como últimamente lo hacía.
- Felicidades - Reconoció Hiccup.
- Igualmente segundo lugar - Presumió Snotlout, y ante esto, el pelirrojo solo volteo los ojos. Últimamente se había vuelto mucho más arrogante de los que algunas veces ya era, pero la pregunta era, ¿por que hacía esto?
En vez de estar soportando las ganas de contestarle algo que después le perjudicara, prefirió irse con su papá, la verdad era mejor compañía.
- Que gran carrera hemos tenido amigos míos - Gritó Stoick como apreciación de los que habían ganado. - Y ahora, la premiación. -
Subieron los ganadores y el jefe le puso a ambos en el cuello una medalla, hecha de la más fina calidad de metales preciosos. Sonrieron orgullosos, le habían ganado por primera vez a su hermano y primo, algo que les recordarían bastante.
Dragur los veía a distancia, ya que estaba concentrado con otra cosa mucho más interesante que esto. Un terrible terror verde con unas cuantas manchas amarillas estaba en una de las estatuas alado del muelle. Al chico se le ocurrió una forma de bajarlo de su nicho, y poder hacerle distintas cosas que cualquier vikingo sanguinario disfrutaría. Desabrochó uno de sus cinturones, lo paso entre la estatua justamente para rodearlo y hacer una palanca para agarrarlo de la cola.
- ¿Qué estas haciendo? - Preguntó un niño pecoso un poco asustado por lo que se pretendía este.
- Ahh primo, que bueno que estás aquí. Se un niño bueno y ayudarme a bajar a ese animal de allí -
- Para que, el no te ha hecho nada -
- Solo se obediente y hazlo -
- Siempre y cuando me asegures que no le harás daño -
- Te lo prometo - Mintió como todo un gañan.
Hicieron equipo y obtuvieron el cometido de Dragur.
- ¿Ahora que le haras? - Preguntó Hiccup
- Sabes eres muy ingenuo en muchas de las ocasiones -
- ¿Por que lo dices? -
- Lo verás - acto seguido, le piso la cola al Terrible Terror.
- Pero que estás haciendo - Respondió indignado el chico menor.
- Lo que un hombre se supone que hace -
- Si como no, está mal - Y se interpuso entre el chico y el dragón. El cual se retorcía de dolor, había sido un buen pisotón.
- Ya bájale a tu supuesta humanidad - Lo advirtió.
- No - Defendió titubeante.
- ¿Tienes miedo verdad? -
- Cla-ro, claro que no -
- Claro que si - Hizo una burla, la cual no paso desapercibido por los niños del pueblo.
- Eres un mentiroso - Acusó
- No, no, no, déjame aclararte algo Hiccup. Eres igual que tu madre, una chica rara que jamás tendrá la mitad del honor que tengo ya merecido por nacer -
- Pues si se trata adquirir ese "honor " haciendo sufrir a criaturas más pequeñas e inofensivas que tu, entonces no me consideres como parte de los tuyos. - Respondió orgulloso.
- Por supuesto que no eres uno de nosotros. Te digo que eres, un diminuto dragón - Risas sonaron por todos lados, ya que los infantes que observaban, los habían rodeado en un círculo, y a pesar de que estaban insultando al heredero, nada más se quedaron embobados.
- Y sabes que hacemos a los dragones - Dijo un adolescente que apoyaba a Dragur. - Los ponemos en un el ruedo. - Con una mirada maligna, intentaron llevárselo, y lo hubieran hecho si no se hubiera entrometido cierto vikingo peligroso.
- Niños, pero que están tramando - Gritó Stoick.
- Todo lo empezó Hiccup - Acusaron sus acosadores.
- ¿Eso es cierto? -
- No, ellos dijeron que era un dragón y trataron llevarme a una jaula de la arena -
- ¿Por que no se pueden llevar bien? - Vio despectivamente a Dragur. - Ahora, quiero que se disculpen cada uno de ustedes, ya que ese no es el trato que deben de darle un niño -
- Pero ... -
- Nada, discúlpate - Dijo Stoick enojado.
- Bien, lo siento - Respondió Dragur a regañadientes, al igual que sus cómplices, y la bolita se disolvió, más este, espero a que el jefe se fuera a hacer sus labores para que le dijera algo último al supuesto heredero.
- En verdad me decepcionas, yo esperaría más de ti y no que tu papá te protegiera a cada rato. -
- Y yo por lo menos esperaría algo de decencia - Ante esto Dragur se abalanzó ante Hiccup, pero el se escabulló antes que pudiera hacerle algo.
Corrió como nunca antes lo había hecho, se adentro al bosque golpeándose con las ramas de los árboles pequeños. Con toda la conmoción que le causo Dragur, no se fijo en una de las raíces muertas que sobresalían del suelo, y tropezó, haciendo que rodea por uno mas de las barrancas que se encontraban en punta cuervo. Calló en una parte suave, ya que muchos desechos de plantas estaban esparcidos. Sintió un leve dolor, la pierna, que anteriormente se había lastimado, le punzaba profundamente, y pensaba que se le habría infectado por toda la suciedad que había aquí.
Así como el lloraba, lo hacia el cielo. Empapado quedó, y surgió una nueva persona. Desde ese mismo día, no volver a ser el mismo, una nueva vida se alzaría a sus pies, se edificaría a su conveniencia y decisión. El agua, lo purificó y no dejo muestra de lo que antes era. Aprovecharía cada momento que le daba la vida, fuera malo o bueno.
Y sin importar las personas y cosas que había hecho en el pasado, viviría por él, y por quienes vendrían. El pasado estaba solo para ser recordado para no cometer los mismos errores, y evocar los maravillosos momentos de lo que presenció.
Los insultos llegaron más tarde de lo que esperaba, pasaron algunos días de calma para que estos aparecieran y no se fueran dentro de tres años más. Al principio no les mostraba importancia, que según él carecían de fundamentos. Sin embargo, los mismos habitantes con quienes había convivido todos sus diez años, empezaron a evitar realizar conversaciones con él. Dejándolo solo la mayoría de las veces. Por otra parte, su padre estaba más atareado que nunca y únicamente se veían por las noches a la hora de dormir, cuando de vez en cuando, siguiendo con la tradición de su difunta esposa, le leía cuentos impresionantes de inauditos guerreros, embelesados con magnificas armaduras para cualquier combate que se le presentara, y como recompensa de que por alguna casualidad murieran en batalla, serían recompensados con estar en la mesa de los dioses, siendo dignos del festín de cada día, en el comedor de los dioses.
Muchas de las veces quería quedarse en su habitación, era el único lugar donde podría ser el mismo, pero eso significaría que estaría solo.
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- Que buen escritor es Hiccup - Dijo Grobber para aminorar la atención que se había formado al terminar de leer el texto en voz alta.
- Si -
- ¿Te que quedaras con el libro? - Cuestionó el herrero.
- No lo se. Digo, no he de negar, que con esto, me ha dado demasiada curiosidad, pero y si Hiccup loo descubre, ¿que me hará? -
- Pues si lo ves así, es una opción. - Dijo pensativo - Aunque si quieres conocer más afondo lo que fue en un momento, te recordaría que lo guardaras. En lo particular, yo husmearía por allí, haber que cosas tan escandalosas guarda ese muchacho, ya que lo que se de él en esa época es muy poco.
- Puede ser, puede ser... Uy mira que tarde ya es, creo que ya me iré retirando, tengo que ir a la arena para ayudar a Astrid con los nuevos reclutas para jinetes -
- Esta bien. Me saludas a tu futura nuera. -
- Jajajaja por supuesto -
- Es que esos niños ya se están tardando -
- Dales su tiempo, ya ves que luego son especiales para ciertas cosas. -
- Ni lo menciones -
Salió corriendo, despavorida del lugar, creyendo que ya se le había pasado la hora.
Dragur solo pudo deleitarse por cada palabra que escuchó decir a ese anciano. Se imaginó como podría utilizar cierta información de ese diario, pero para ello, tendría que quitárselo a Valka, algo un tanto difícil, ya que la mujer le conocían que tenía un carácter bastante duro y suspiras. Si es que quería engañarla, para obtenerlo, tendría que utilizar muchas de sus tácticas, que ya había olvidado emplearlas con sus adversarios más competentes.
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- Lo siento, creo que llegue un poco tarde - Se disculpó la veterana.
- No te preocupes, estábamos empezando - Saludó la rubia
- Y bien , ¿quienes son ustedes? - Se refirió a los niños que se encontraba temerosos.
- Disculpe, señora, pero no es usted la mamá de nuestro jefe - Inquirió una niña con ojos verdes.
- Así es - Respondió orgullosa.
- Súper - Exclamaron los demás.
- Muy bien, chicos, como ya les habrá comentado sus papás, este será una de las primeras fases de sus entrenamiento , para que dentro de unos cuantos meses, podrán tener la posibilidad de tener la maravilla de un compañero dragón - Vio a Stormfly y le acarició el hocico. - Pero, antes de empezar, les haré preguntarse algo : ¿si la integridad de su dragón y la de ustedes estuvieran en peligro, que harían?. No me digan la respuesta, solo piensen la respuesta.
- Ahora, si están dispuestos a querer una relación de amistad tan fuerte como la de nuestro jefe y alfa, digan sí - Espetó Valka
- Sí - No hubo excepciones.
- Excelente -
- Serían tan amables de pasar cada uno al frente, y decir su nombre, junto con si apellido - La pelirroja pidió con amabilidad.
- Hola, yo soy Liv Hermansen, y tengo 14 años - Esbozo una sonrisa la niña más alta de la clase, por un poco anormal que pareciera.
- Es mi turno. - Dijo orgulloso un niño con pelo azabache - Me llamo Ronnie Arnesen hijo de una de las familias más valientes de Berk -
- Si claro - Se mofó Liv.
- Oye, a tí no te hablé - Dijo empezándose a pelear con la niña, ya que aunque le superar en altura, el tenía más fuerza, la cosa era como poder emplearla.
- Oigan tranquilos muchachos, no venimos a ver como se pelean unos pubertos - Exclamó Astrid, ya empezando a impacientarse. - Mejor ... tú, la chica de hasta atrás, preséntate por favor -
- Claro, ammm, hola mis papás me dicen de carió Siri, pero mi verdadero nombre es Sigrid. - Contestó apenada.
- Me toca, soy Hallie, el cual significa una mujer secreta e indefinible, pero eso no creo que aplique mucho en mí, por que soy divertida, atenta y muy responsable, así que si quieren divertirse, no duden en localizarme - Guiñó el ojo en signo de confianza. Se dio la vuelta, haciendo que su melena rubia se transformara en un sol naciente, para que retornara a su lugar.
De repente, anunció un cuerno, en señal de que pronto estarían las competencias para ver quien se llevaría el título de mejor jinete de dragón de este año. En esta competirían todas las edades, incluyendo cierta pelirroja.
- Creo que se nos ha acabado el tiempo, pero, en la siguiente clase, veremos cual es su actitud, para así poder ayudarlos a elegir a su dragón. -
Chan chin chan, ojalá que no se lo esperaban.
Por fin he terminado el semestre, y déjenme decirles que no me fue nada mal, y podré utilizar todo este tiempo para escribir, pero solo con inspiración.
Respondiendo a comentarios:
Dragoviking: Me alegro que te haya gustado el capítulo, créeme me costó trabajo ya que al principio no sabía bien como iba a quedar, pero bueno XD
KatnissSakura: Hola! Espero que te halla gustado este capítulo (por cierto soy fan desde hace mucho tiempo de tus historias XD)
Agradecimientos para los lectores anónimos y más ;)
