Hola mis musas, aqui mi tercer capitulo, gracias por faves, folow y los consejos, espero no defraudarlos con este capitulo ^^
Aclaraciones (leve sopiler):si hay alguna confusion con el baile que se describa acontinuacion, pueden guiarse con el video en youtube, Spanish Tango o paso doble de The mask of Zorro (curiosamente vi esa pelicula hace unos dias en la tele). Sin mas, gracias, disfruten el capitulo.


AL ANOCHECER

—¡Kagami!.—Takao en el cuarto irrumpió con poca modestia, en busca de su amigo.—Has visto mi…—Se corto sus propias palabras al ver al pelirrojo:

Una pañoleta de color roja magenta atada a media cabeza, en su orejas unos sutiles pendientes de aros dorados. Vestía la camisa que había comprado hace días: color vino, casi negro, un pantalón color chocolate y en su cadera a manera de cinta un velo azul con unos detalles de estrellas plateadas dejando un extremo largo para que resaltara. Tan magnifico.

—No te me quedes viendo como idiota, Bakao.—Le llamo exasperado al ver que su amigo le miraba como si tuviese algo raro.—¡Kazunari!.—volvió a gritarle a ver alguna reacción.

—Lo siento pero quede hipnotizado por tus curvas a través de ese velo.—Le respondió en un tono seductor, mas bien era para molestarlo, y funciono. Se inclino para esquivar el cepillo que fue arrojado con violencia hacia su cabeza.—¡Que malo eres! ¡solo te estaba halagando!—

—Halaga de manera normal.—Con un chasquido de lengua sigue ajustando su pañoleta de la cabeza en el pedazo de espejo.

—Te ves bien tigre.—Se dio, acercando a kagami para verlo por el espejo.—¿Hoy planeas sacar a alguien a bailar?—

—No.—Bajo el espejo y lo encararlo.—Pero si planeo bailar y comer comida que no sea hecha por mi.—Aclaro al ponerse uno zapatos cómodos de boca abierta y salir por el hueco del suelo.

Al bajar a la primera planta y verla vacía le daba cierta alivio de escuchar que ya todos estaban afuera disfrutando de la velada, a pesar de oscuridad del hogar la luz amarillenta que se colaba por las dos ventanas al lado de la puerta le daban algo de visibilidad y poder moverse. Una sensación de escalofrío le recorrió los brazos lo que le hizo una comezón extraña cuando el recuerdo de la premonición se le vino a la mente, sin embargo no era algo de preocuparse pues nunca se dijo que seria algo trágico, esperaba.

Agito su cabeza levemente y puso los pies en la tierra para luego dirigirse a la puerta y abrirla, encontrando un ambiente tan familiar y alegre.

La plaza era rodeada de las lamparas decorativas junto a los postes de aceite, mientras las personas de la comunidad iban de aquí y allá conversando de forma amena, cenando o bebiendo, incluso vio algunos pillos adolescentes subirse hacia las vigas, por lo menos estaban cómodos y sabia que los soportes no se romperían. Mientras los mejores músicos callejeros afinaban los instrumentos, tocaban melodías acordes y tranquilas que, en un rato mas empezaría la danza para los enérgicos danzantes y bailarinas. La comida estaba unas mesas improvisadas, no era un banquete fino de la realeza pero si suficiente y deliciosa para y hecha por la buena gente del pueblo.

Inflo su pecho de aire puro y frío de la noche, vio a sus amigos ya reunidos contando anécdotas graciosas, pues los veía reír y hacer muecas de gracia, le indicaron con un ademan que se acercase y este obedeció.

La tripulación llego, no fue tan difícil encontrar el lugar mas concurrido y el mas iluminado de la ciudad, era una ventaja que fuera una costumbre en el fin de mes, los soldados se tomaran el descanso de medio día, no había ninguno a la vista y los gitanos salían a celebrarlo y ser como ellos quieran, sobre todo era una suerte para los piratas quienes veía desde una distancia el lugar detrás del capitán esperando una orden.

—Diviértanse y no hagan un revuelo, este no es lugar para ello.—Sentencio serio, no espero demasiado para la afirmación de su equipo quienes comenzaron a mezclarse. Aomine también lo haría.

Dios unos cuantos pasos para hacer lo mismo, estando en una de la mesas para buscar algo decente para beber, conocía a la calaña que eran, tomo uno de lo vasos, evaluo el sabor del licor, demasiado fuerte para su gusto. Dejo vagar la vista por la mesa en busca de algo interesante cuando de pronto escucho unas risa estruendosas -¿a quien no llaman la atención tremenda carcajada?- volteo sobre su hombro…ahí estaba.

Su sonrisa…seguía igual que la primera vez, tan resplandeciente y contagiosa aun sin saber del porque, con ese atuendo perfecto para la ocasión de la noche, casual e enigmático. El tiempo ha hecho un perfecto trabajo con él, alto, de facciones mas definidas y sus ojos…tan hipnóticos.

—Buenas noches Galán.—

—¿Como estas?— Tan absorto estaba de sus pensamientos que no se inmuto cuando mas de una mujer le estaba hablando, haciendo coquetería vulgar. No era para mas, ya que el baile estaba subiendo de volumen, de ser uno amistoso a uno de parejas, tal parece que Aomine se ha vuelto el centro de atención para las doncellas de ahí.

Sus facciones se marcaron cuando vio a una chica pararse delante de Kagami -ahora que sabe su nombre- estaba apenada al pedirle algo que no pudo escuchar bien, este le sonrió amable al asentir y ofrecer su mano, los compañeros lanzaron unos audibles cuchicheos de picardía, la joven se inclino levemente y tomo de la mano de pelirrojo para luego ambos llegar al centro de la plaza donde había otras parejas.

—Si me lo permite.—Sorprendió a las mujeres que le rodeaban cuando hablo por primera vez en todo el rato, mas de una temblo.—Bailemos.—Sin importarle el aspecto o el nombre tomo a una del brazo para ir a dicho circulo.

Era una danza casi de vals, solo que sin el refinamiento, donde pones los brazos al rededor de tu parejas y das vueltas con pasos contados, esta no es la excepción, esa mujerzuela que había escogido como "pareja" encontraba todo momento para restregarse contra el cuerpo del moreno y ya de por si, contonear sus caderas. En cada giro y arranque miraba de reojo a donde se encontraba su gitano de ojos rojos, quien se mostraba mas efusivo al bailar con esa chiquilla, una rabia le controlo por completo. Sus pies guiaron casi con furia y a la vez desconcertando a la mujer para estar aun mas cerca de Kagami, tan cerca estaba que llego rozar su hombro.

—¡Oh! perdón…—Kagami se disculpo…es ahí donde por una brevedad tan efímera conectaron sus miradas. Giro la cabeza.

—Kagami kun, ¿estas bien?—Pregunto su acompañante, preocupada.

—Si, no pasa nada.— Un escalofrío extraño le recorrió por completo al apartar su vista, aun sentía la contraria, tan penetrante.

La música se detuvo al igual que las parejas quienes aplaudieron a los músicos en agradecimiento y reconocimiento por su talento, Taiga se despidió de su compañera y fue hasta donde sus amigos. En tanto Daiki, tardo un bueno rato para despegarse de la mujer quien no paraba de adularlo, cuando por fin pudo respirar lo busco por el lugar.

—Oigan chicos.—

—¿Que pasa Kagami?—Hablo Takao a dar un trago.

—¿Quien es él?.—Apunto disimuladamente a cierto lugar, -tenia por seguro que le estaba viendo-.

—Oh ese moreno que te miraba como si te comiera.—Entonces era verdad.

—¡Takao!.—Le replico.

—No lo se.—Se alzo de hombros.—Debe ser un forastero, un marino o marino forastero.—Dio una mordida a la carne de su plato restando importancia.

—Sus ojos…—Hablo por lo bajo.—Los siento tan…no se, no es importante.—Negó unas veces y se dispuso y beber.—Ese tipejo es descortés, casi me lastima en el centro.—

—Bueno, si es un tipejo entonces no te importara que se este acercando.—Canturreo comenzando a dar unos pasos al lado.

—Ja, gracias por intentar asus…—Volteo y el azabache ya no estaba, ¿a donde se habrá ido y por que?.

—Ejem.—Ese carraspeo resonó a sus espaldas volteando en seguida.—Buenas noches.—Es mas alto de cerca

—Uhm…hola…—Su sola presencia le hacia sentir incómodo.

—Disculpame por lo de hace rato, quise decírtelo pero mi pareja no me dejo.—Taiga se sorprendió al ver que después de todo si era amable -o eso aparentaba.-

—Descuida te perdono.—Asintió—¿Y tu eres?.—Quizo indagar.

—Aomine, aunque no es importante.—Sonó con soberbia, lo cual ya se lo esperaba, la apariencia de ese moreno se lo estaba advirtiendo.

—Ya.—Puntualizo riéndose para sus adentros.—¿Es todo o…?—hizo una mueca de sarcasmo ante su "nuevo amigo"

—Y también venia a felicitarte por tu manera de bailar.—Mostró una sonrisa amistosa.

—Vaya, gracias.—Quizás no era tan malo, hasta se reprimió mentalmente.

—Si eres bastante bueno…—Giro su cabeza evitando el contacto visual.—Para algo tan mundano…—El menor parpadeo.

—¿Disculpa?—Le respondió al borrar lentamente su sonrisa.

—De donde yo vengo eso no es nada impresionante, y te creo con la capacidad para algo mas.—Seguía sin voltear y diciéndole todo eso con tal descaro, retiraba lo dicho.

—Bueno, lamento no estar a las expectativas de un extranjero.—El pelirrojo escupió las palabras con el creciente desprecio, sin mostrarlo en su semblante. Alzo sus ceja ante el brillo de una idea.—O tal vez si pueda estar.—Llevo sus manos a su propia cadera al mirar al mas alto.

—¿Como?—Logro tener su atención.

—Volvamos al centro.—Propuso de repente, alzando su mentón con seguridad.—Y te lo demostrare.—

—¿Me estas retando?—Los ojos azules del mayor se conectaron con los rojos, los cuales mostraron una chispa de emoción.

—Tomatelo como quieras, pero te lo aseguro. —Se acero hasta que ambos dorso quedaron milímetros de sustancia, casi rozando.—Voy a hacer que te tragues tus palabras.—Sonó en clara amenaza, pero le moreno no se lo tomo de esa manera.

Algo en su interior le hizo que la piel vibrara, tanta determinación y orgullo en esos ojos que en algunas vez los halló inocentes para este mundo. Oh, como se iba a divertir el capitán esa noche.

—Acepto.—Aomine se inclino quedando a milímetros de la cara de Kagami.

—De acuerdo.—Sonrío ladino dando unos paso hacia atrás.—Busca a una chica para bailar y-

—No.—Le interrumpe subiendo su tono. El gitano le miro extrañado.—El duelo es entre nosotros, ¿no?—Alzo una ceja, resaltando lo que estaba insinuando.

—Hablas de que tu y yo…—Los apunto a ambos, soltando una risa corta en claro shock.—¡Es ridiculo!—¿Y por que estaba tan nerviso?

—¿Y por que? Tu dijiste que me harías tragar mis palabras entonces que así sea. ¿O será que te estas arrepintiendo?—Su cara mostraba una clara prepotencia y altanería al ver que ya tenia al menor donde quería.

—Bien.—Bufo en desgane, no se iba a hachar para atras por un bochorno. Espera, ¿dijo bochorno?

—¿Te parece si intentamos algo…fuerte?—El capitán hizo alarde.—¿O te sientes incapaz?—Trataba de intimidarlo. Quizás no estaba ofendiendo a los gitanos pero estaba ofendiendo a su persona que es casi lo mismo. No no se iba a echar para atrás.

—No, al contrario amenos que tu no quieras.—Contraataco con audacia ganado la risa de su "rival amistoso". Lo mira girarse en sus talones para ir hacia los músicos y lanzarles una bolsa de monedas.

Se dispuso a ir al centro del circulo empedrado que curiosamente formaba una estrella.

—¡Oh por Jupiter!—Exclamo un azabache algo ebrio.

—¿Que es ahora Takao?—Volteo Furihata.

—¡Están abordando a nuestro tigre!—Respondió con un hipo, dejo caer de lleno su cara contra el plato.

Ahora todas las miradas se centraron en un pelirrojo y un peliazul quienes se miraban de manera desafiante como si no hubiese nadie a su alrededor, solo ellos.

Las mujeres hacían berrinches y lanzaban malas palabras al menor de los dos, pensado: "¿por que no me escogió a mi en vez de ese andrajoso gitano?"

Jadeo en sorpresa cuando fue jalado del brazo y atraído al cuerpo del mayor, poso una mano para aligerar el impacto contra el pecho cubierto por esa gabardina azul marino con bordes dorados, alzo su rostro encontrandose con una cara burlona.

—Tranquilo, no pienso morderte.—Juró que por un momento le escucho ronronear aquello, frunció sus peculiares cejas al enderezarse.

Lo que no se espero Taiga es que lo sujetara de la cadera con un brazo para llevarlo abajo, luego arriba. Se estaba burlando de mas al darle el rol de la mujer, decidió seguirle el juego. El rasgueo de la guitarra y los estridente violines daban por sentado que se trataba de un baile de flamenco, pero la "singular pareja" lo hacia ver como un tango.

Un brazo rodeando el dorso contrario sin quitar los ojos de su pareja. Aomine se lo estaba pasando de maravilla, podía hacer con ese cuerpo lo quisiera al dirigir los pasos de manera experta y socarrona, sus manos viajaban de mas para poder tocarlo, era un paraíso.

A pesar de tener un resentimiento con el gitano las damas soltaban suspiros y el corazón se les agitaba al pesar que se sentiría estar en su lugar con ese hombre tan apuesto.

Pero este tenia la cabeza en otro lado, sentía sus mejillas arder ante esta humillación de dejarlo dirigir, pero era demasiado rápido para intentar un movimiento, el colmo de colmos fue cuando lo pego a su cuerpo y con la mano tomo su pierna situándola alrededor de su cadera "tu pierna va aquí" dijo, aprovecho su shock y acerco su boca en su cuello y hombro, el escalofrío fue colosal por esta acción y ni que decir del rojo de su cara hacia combinación con su cabello, tal parece que le estaba ganado. Sin embargo, aun le quedaba un as bajo la manga.

En una maniobra de baile y distracción del idiota se libero del agarre del mas alto, no se inmuto es mas, le miro expectante en lo que iba a hacer. Se dejo envolver por la música, con unos movimientos de sus manos al aire al estilo del flamenco, comenzando a rodear a su pareja -contrincante- de manera lenta con movimientos de cadera y pies

Los espectadores de sorprendieron por la seductora iniciativa de Kagami, ellos al igual que Daiki quedaron pasmados, cautivados por su encanto.

Ese niño que le tendió la mano en aquel entonces se encontraba delante suyo, tal y como, no, mucho mejor de lo que había imaginado, ignoro que esto fuese un duelo, lo mando al diablo, tenia a su gitano bailando para él. Al diablo todo.

Se unió al de mirada rubí tomando de su mano y volver a bailar, el menor no pareció rehusarse. Es así como ambos a hora no competían por ver las habilidades del otro al danzar, no.

Ellos parecían emanar seducción y sensualidad, hasta el ultimo de los pasos que daban cuando ambos terminaron a la par con la música con brazos al rededor del otro, sin querer separase y mirando a los ojos.

Los gitanos, amigos, tripulación, compañeros, todos los presentes contuvieron el aliento por tan candente espectáculo de danza. Se escucho un aplauso pausado de un pelinegro el cual fue seguido por mas aplausos intensificando el vitoreo, silbidos por ellos hubo, las mujeres tuvieron que aceptar que fue magnifico y aplaudir como los demás.

Sus respiraciones era algo agitadas, no tan audibles, una gotas transparentes se deslizaba por los costados de sus frentes y los corazones palpitando en sus oídos. Era tan misterioso y a la vez tan familiar aquel azul de los ojos de su pareja de baile.

—Nada mal.—Hablo para romper esa rara tensión después de su baile dedicándole una sonrisa al peliazul. Sonrisa que expresaba su euforia.

"Como había dicho…al diablo todo" Repaso lentamente el capitán, el mas temido de los mares.

Ahora las mujeres exclamaban y chillaban por lo que veían, la tripulación también quedo estupefacta, ni que decir de los mas cercanos, un rubio, un peli celeste, un azabache y un castaño con la mandíbula casi en el suelo. La cereza del pastel.

Taiga abrió los ojos por completo, no pudo lazar su grito de sobresalto, no cuando tenia los labios ocupados. El mayor había puesto una mano su cadera para inclinarlo y con la otra detrás de su nuca para evitar el rechazo. Lo estaba besando, Aomine lo estaba besando, a un hombre, a un tipo que apenas acaba de conocer.


El baile me parecio el adecuado para esta escena, que les parecio?, dejenme saber en la cajita de reviews (wow paso demacido tiempo youtube) Y aqui viene lo bueno jovenes~

No digo mas, tengan una linda semana.

See you next time~