Reto de Proyecto 1-8, para NievesJS. Por el aniversario del primer año del Topic Sorato, el Mejor Topic de Parejas.
El tercero en concordia
Para Nieves, ¡dulce!
Aclaración: Para clarificar la lectura, he reordenado los capítulos. En cada uno de ellos se presentan tres POV, siempre en este orden: Takeru, Yamato y Sora.
¿Qué si fue idea de mi hermano? Sí, y no. Él quería. Pero no lo sabía aún.
Me acerqué sigilosamente y me senté junto a él en el sillón mientras, aburrido, cambiaba de canal. Siendo sincero, para mí también los días siguientes a una aventura digital, sobre todo una tan larga como la que acabábamos de vivir, le quitaban adrenalina, diversión, al resto de nuestros días. Y no, con esto no quiero decir que prefiero pasar el resto de mis días en peligro. Pero tampoco podía culpar a Yamato si no sabía que ver en la televisión.
Por eso me propuse darle un poco de adrenalina a su día.
―¿Cuándo vamos a hablar de Sora?
Siempre tuvo el sonrojo fácil. Pero nunca tanto. Esto iba a ser muuuuy divertido…
―¿Qué pasa con ella? ―preguntó, haciéndose el frío. Pero yo sé que, por dentro, temblaba.
―¿Son cómodos sus hombros? ¿O tal vez te gusta más su cintura? No me queda claro, parece que te alternas… ¿tal vez lo que te gusta es tocarla?
Rumió un poco para sí mismo, malhumorado, antes de contestarme.
―¿De dónde habrás salido tan descarado?
―A mis mejores aprendizajes los tomé de ti, hermano ―respondí con seriedad y rapidez, porque era la verdad.
Protestó, apagó el televisor y sacó los videojuegos. Yo sé que me quería engatusar. Pero a mí me gusta divertirme.
―Ella también es mi amiga ―dije, como quien no quiere la cosa. O eso creí yo―. Si no me cuentas tú, puedo preguntarle a ella ―amenacé, con mi habitual tono risueño.
―Eres un niño, Takeru. ―Dejó la consola y chasqueó la lengua―. No le preguntarás nada porque no hablará contigo de estos temas. ¡Y tampoco los hablarás conmigo! ―agregó (me ganó, ¡por supuesto que eso era lo que pensaba replicarle!).
―Dices que soy un niño, pero cuando tenías mi edad ya te gustaba.
―¡Basta ya! ―exclamó. Creo que se enojó―. Estás equivocado, eres un exagerado.
―¿Desde cuándo te gusta, entonces? ―sonreí, porque así mi cara inocente sale mejor, lo sé.
No lo engatusé. Maldición.
Se retiró a su habitación. Yo lo seguí un rato después, cuando llevaba ya unos momentos tocando el bajo. Pensé que iba a estar más relajado, y pensé bien.
No es cierto que a mí me guste sacarlo de quicio, pero es bastante fácil. Y divertido.
Me senté a escucharlo mientras miraba por la ventana. No sé si me vio tranquilo o aburrido, pero de alguna manera logré que me hablara. ¡Y esto fue todo hecho por él!
Aunque lo que siguió… no sé si tanto.
―Aún no la he llevado a una cita formal ―admitió.
―¿Te lo ha pedido?
―No… ―Lo noté dubitativo―. Pero debo invitarla. No puedo dejar que ella lo haga antes.
―No creo que a Sora le moleste. ―Me sorprendió lo que había dicho, y alcé los hombros para restarle importancia―. Sora es la clase de chicas que te invitaría a una cita, si quisiera.
Yo la conozco muy bien.
―Lo sé… pero ya dio… el… primer… paso, ella. Ahora me toca a mí.
Yamato balbuceó mientras lo decía. Y, yo, quedé sin palabras.
Me di cuenta de que no tenía idea de quién era Sora Takenouchi.
..
Tengo muchos recuerdos de mi infancia. Probablemente, más que la mayoría de mis amigos.
Las imágenes llegan con facilidad a mi mente: colores, juguetes, hasta la ropa que usaba Takeru. A nadie debe sorprenderle que a los sonidos los tenga aún más frescos. Recuerdo el taconeo de Natsuko mientras se vestía para ir a trabajar, los llantos de Takeru cuando era chico y la voz de papá al teléfono que, por épocas, era donde más lo escuchaba.
También recuerdo los gritos.
Los fines de semana mamá cocinaba postres franceses, artículos de panadería, por lo general. Recuerdo el olor de la canela, del chocolate derritiéndose (aún puedo ver las burbujas estallando en la superficie), el brillo del hojaldre.
De mi hermano recuerdo sus llantos de niño, pero mucho más recuerdo sus risas. Siempre fue un niño simpático, risueño. Le gustaban las travesuras y sabía librarse de ellas, ¿a alguien sorprende que ese niño con cara de angelito se haya conseguido uno? Creo que no. Un angelito, risueño. Ese era mi hermanito.
¡¿A dónde ha ido a parar?!
Takeru se mantuvo serio unos momentos, aunque tragó saliva ruidosamente. Me sentí molesto, pero más que eso me sentí incómodo. Por eso, aumenté el volumen del bajo, rasgué con mayor presión.
―¿No te da miedo que ella se te adelante y te invite? ―me preguntó, con seriedad.
Lo pensé un momento.
―No es un miedo, si lo hace estaría bien… es solo que pienso que debería hacerlo yo.
―Tienes que adelantarte.
―Ya lo sé. ―Creo que gruñí. Me parece que algunas veces me toma el pelo.
Continúe en lo mío, él en lo suyo… mirar por la ventana, o lo que fuera que los aspirantes a poetas hacen.
Al rato se levantó y salió de mi cuarto; esperé que me trajera comida, pero no se lo pedí. Debí haberlo hecho, ya que lo que me trajo fue un teléfono.
Lo miré interrogativamente, yo no se lo había pedido y tampoco había sonado.
―Hazlo ahora.
―¿Qué? ―Me confundí.
―Llámala. Pídele una cita.
Lo pensé un momento.
―¿Para cuándo?
―Para esta noche, por supuesto. ―Se alzó de hombros―. Es la única manera de que no se te adelante.
Me rasqué la cabeza. Como chiste no era gracioso, ¿o yo no lo entendía? Tal vez, Takeru estaba perdiendo su toque.
No dijo nada más, y eso me confundió más.
―Pero… hoy duermes en casa. No puedo dejarte solo para salir con ella. ―Intenté seguirle la corriente porque creo que estaba aburrido.
―¡Eso es lo que lo hace tan emocionante! ―sonrió, le cambió el rostro, realmente―. ¿Quién lo entendería mejor que Sora?
―¿Qué? ―No lo entiendo.
―¡Iremos los dos! ―Takeru está loco―. Quieres verla porque la extrañas pero hoy estoy contigo y no puedes dejarme. A la vez, yo me llevo bien con Sora y siempre sonrío más cuando estoy con ella, tú eres bastante aburrido, ya lo sabes (a eso no debes decírselo) ―protesté, quise interrumpirlo, pero no dejó de hablar―. Entonces quieres saber si le molestaría salir conmigo, para entretenerme… y tú, de verdad, quieres verla y no puedes esperar más. Mi plan es fantástico.
Mi hermano está loco.
―Díselo, ¡nadie lo entenderá mejor! ―insistió―. Tendrás tu primera cita sin nervios porque estaré yo y no se sentiré como tal, ¡pero lo será! ¡Que emocionante!
Lógica, lo que se dice lógica, tenía. Pero…
―Habla con ella. ―Me puso el teléfono en el pecho―. Ya marqué.
―¡Takeru! ―Creo que sudé.
¡¿A dónde ha ido a parar ese angelito tan risueño que recuerdo?!
..
Hoy me llamó Yamato. Mi novio.
Me dijo que está con su hermano, mi cuñado. Que le gustaría verme pero no puede dejarlo y que Takeru está aburrido y piensa que, tal vez, con mi presencia se anime.
¿Debería sentirme como niñera? Sé que no es el caso y que no lo hace con esa intención. Takeru me gusta y divierte, y sé que cuando está en sus mejores momentos de simpatía y algarabía puede ser un poco difícil para Yamato, mi novio.
Si lo sigo repitiendo, tal vez me lo creeré.
¿Será esta nuestra primera cita? He leído múltiples historias de padres que envían a sus hijas con el hermano menor a sus citas. Sé que no es nuestro caso, pero me cuesta no hacer la comparación.
Yamato, mi novio. ¿Es esta nuestra primera cita?
Me pregunto sí, de aquí a algunos años, seré capaz de tener la confianza suficiente para hacerle esta pregunta: Yamato, ¿fue esa nuestra primera cita?
Hoy no me animaré.
¿Me quedarán esos años con Yamato? Me gustaría que me quedasen años con Yamato. Aunque tengo más confianza en él que en mí. Él debe pensarlo, también, pero yo sé que, si algún día terminamos, será por mí. Él sería incapaz de lastimarme. Es, además, mucho más inteligente que yo y sé que analiza la realidad con más seriedad, es más observador.
Seguro que cometeré mil errores y lo lastimaré muchas veces.
¿Por qué hiciste esto, Sora? ¿Por qué no pudiste dejar a Yamato en paz? ¿Qué hago si comienza a quererme, como yo a él? Lo lastimaré. No sabré como cuidarlo. Voy a hacer algo mal.
Tal vez debo terminarlo hoy, por lo sano. Antes de que me quiera.
Hay un montón de cosas que puedo hacer. Podría hacerme la ofendida porque llevó a su hermano, pero por supuesto que no lo haré. No haré sentir mal a Takeru, no lo arrastraré a mis errores. Ya bastante he hecho con Yamato, mi novio.
Puedo mostrarme fría e incómoda. Hacerle creer que pienso que me equivoqué. Él se dará cuenta y yo no tendré que decírselo. Y aún es demasiado temprano para que se sienta lastimado.
Sería, simplemente, algo que no funcionó. Volveríamos a ser amigos, lo vería encontrar a alguien mejor que yo. Tal vez, algún día, yo encuentre a otro a quien querer. Alguien menos precioso que Yamato. Alguien menos increíble. Alguien no tan bueno…
¿Serás capaz, Sora, de ser tan cobarde?
Espero que no. Tal vez, simplemente, puedo intentarlo.
Voy a cambiarme para ir a primera cita con Yamato, mi novio. Y su hermano, mi amigo.
Continuará…
Notas: Esto es un reto de Nieves, y como es mi segunda amiga invisible del topic Sorato… ¡feliz aniversario!
