Hola mi querido y hermoso publico, que empiece el hikari month pues! y que mejor que esta historia Aokaga :) Gocenlo y nos vemos abajo
EN EL BARCO
—¡Métanlo ahí!.—
Los subordinados arrojaron el cuerpo con violencia dentro de la celda, no se esperaron que este ya estuviera despierto y se levantara, apenas.
—Son unos…bastardos…—Intento lanzar un golpe al "capitán" y recibió un golpe en estomago lo que lo dejo sin aire y un dolor punzante.
—Mas despacio gitano, te queremos en buenas condiciones para la venta.— Le respondió con total desagrado y aberración.
—No me dejare… No lo haré—Antes que siquiera terminara un golpe en su cabeza lo dejo totalmente fuera de combate, se sintió mas ligero al caer.
Escucho como cerraron la puerta con llave por fuera, soltando muchas blasfemias durante el recorrido hasta volverse eco, con el poco uso de razón volteo en la habitación, si es que se le puede llamar asi.
Era de iluminación tenue, madera crujiente y vieja, el olor de la habitación era desagradable y asqueroso, se dio cuenta de que había otros prisioneros, ¿como podían soportarlo? Cerro los ojos despacio, el golpe comenzó a hacer efecto..
Subieron los tres a la cubierta, cuando la presencia de Daiki llego todos saludaron como era debido y le dieron espacio para que llegara su lugar en el timón.
—¿Que es lo que tenemos?—El catalejo le fue entregado en su mano una vez lo desplegó, para observar.—No es muy grande, debe ser de los cargamentos, no es nada que nos preocupe.—
—No se deje llevar por la apariencia, capitán.—Interrumpió el azabache de las gafas.— Bien podrían tener el tesoro en bruto escondido.—Rio simpático por su broma.
—Opino que debemos registrarlo.—A pesar de que Tetsuya, el hombre fantasma y protector del barco posee el carácter mas sereno y serio de la tripulación, su faceta pareció romperse por la severidad de su propuesta dicha.
—Aominechii, tu orden.—
Las miradas ansiosas y algo emocionado de su tripulación y equipo le exigían no, le rogaban de rodillas que diera el visto bueno para asaltar. Solo sonrió ladino.
—¡Rápido holgazanes!.—Grito el hórrido hombre de increíble masa corporal y miro el reloj -obviamente robado-.—Tenemos que llegar a la venta de esclavos antes del anochecer y ¡si no gano dinero nadie lo hace!.—
—¡Si capitán!.—Le respondieron algunos.
—¿Cuanto cree usted que nos den? son muy pocos los que capturamos esta semana.— Le recrimino quien parecía el almirante.
—Estoy seguro que me darán una buena pasta por el gitano que trajimos hoy.—Declaro sin descaro alguno.—He de admitir que para ser hombre es muy bello.—
—Seria un desperdicio no estrenarlo primero.—
Ambos repulsivos cerdos se miraron en acurdo con la atrocidad que estaban pensado, pero…
—CAPITA—
La voz del vigía se vio cortada y esto les llamo la atención, llegando a cubierta.
—Que demo—
—Buenas tardes.—Dijo una voz animada.
Todos quedaron helados cuando vieron a esa tripulación intrusa tan campante, uno de los intrusos tenia sometido a su vigía con una navaja de gran tamaño, el hombre miro por encima, no lo podía creer, quien no reconociera el "pantera" es que vivía bajo una piedra, tragaron en seco cuando el moreno de cabellera azul paso por entre sus tripulantes, se hincaron al piso.
—C-Capitan A-Aomine.—Temblaba de solo verlo que se termino hincando.—¿a que debemos su visita?—
Daiki miro al rededor con desdén.—No hay nada aquí de interesante mas que una tina llena de cerdos inmundos.—Los "cerdos de la tina" contuvieron sus alientos, no era conveniente hacerlo enojar. Oh no.
—P-Por favor tenemos una pocas monedas almacenadas, puede llevárselas pero por favor no me haga daño.—El capitán se arrastro ante contrario, implorando, Daiki arrugo la nariz por esto.
—Saqueenlo.— S
e dieron cuenta de que la tripulación del pantera los superaba a cualquiera en numero, y no era para mas considerando la comparación del tamaño de los barcos, los intrusos voltearon, levantaron y abrieron cada cosa estuviera a su paso y era verdad, eran pocas la monedas que tenían guardadas o escondidas, el hombre, quien aun estaba de rodilla comenzó a temer por su vida al pensar que no contentaría a Aomine y pensó rápido.
—Capitan, no hay nada mas que esclavos y ron barato.—Llego un castaño a informar al conquistador. Idea.
—¡Puede quedarse con alguno de nuestros esclavos! son para vender pero por usted se ¡los dejo gratis!.—Alego como si la vida se le fuera en ello.
—¿Para vender?— El alivio fue momentáneo cuando obtuvo su interés.
—Si me lo permite.—Se levanto de apoco o lo que su gordura le permitía.—Le mostrare.
Con el cargo de kuroko e Imayoshi para que nadie intentara nada raro, Aomine fue acompañado de Kise hasta la zona baja, para ver como ese hombre corpulento llegaba al fina del camino y abrir una reja que sirve para prisionero o traidores, mal oliente y poco iluminada, el rubio almirante llevo mano hasta su nariz por el olor tan horrible.
Estaba algo oscuro miro desganado el espacio, hasta que….
Rojo…
Se acerco a paso lento, importándole poco la podredumbre o las miradas espantadas de los demás prisioneros, se arrodillo con cuidado volteando e ese cuerpo inconsciente con lentitud, preparando para lo peor.
Sus ojos dorados se abrieron casi por completo.—¿Ese es…?—Dijo en un susurro.
—¿Eh? ¡Ah si!, lo capturamos esta tarde ya que hizo que una gitana se escapara. Puede quedarse mi señor.—Se atrevió a hablar ese cerdo, guardo la compostura y controlo su ganas de matarlo.
Paso una mano detrás la cabeza y otra debajo de sus piernas y lo cargo en brazos, su peso no fue un problema es mas, era mas ligero de lo que aparenta, sin ver a nadie y en silencio llego hasta la puerta con el pelirrojo contra su pecho. Kise se puso firme.
—Que buen gusto tiene, déjeme decirle, porque es a mi parecer el gitano mas hermoso que pudiese encontrar, digno para usted y- ¿Em que esta haciendo? ¡oiga!.—El resto de sus protestas se escucharon tras cerrar la puerta con él adentro.
—Si que era un escupido, mira que dejar la llave en la cerradura.—Se burlo el de ojos dorados, observo a su capitán de ojos azules irse sin prestar atención a nadie, mas que al "tesoro" que confiscó. —Tu orden Aominechii.—Le siguió.
—Hundalo.— Su voz sonó firme y de ultratumba, como no? si se atrevieron a poner una mano encima a lo que por derecho es suyo. Ryota asintió.
—Si capitán.—
ENTONCES
Las gotas de sudor era provocadas por la ansiedad y el tic en su pierna era de impaciencia, eso mas estar afuera de un cuarto, poco le importaba que ya fuera hora de la cena y la han llamado mas de diez veces. Solo le importaba una cosa…
Alza la cabeza de inmediato y se aparto de la pared de donde estaba recargado cuando vio la puerta abrirse y dejar salir a su medico personal, rápidamente se acerco a este.
—Él se encuentra estable.—Le respondió antes que hiciera la pregunta.—Solo que tiene un golpe en la cabeza con una herida abierta, por suerte no es tan grave ya que pude tratarla a tiempo.—Explico con lujo de detalle para no preocupar a su capitán, por que veía su aura incrementarse de odio para luego dispersarse al saber que estaba bien. —Por ahora necesita descansar.—
—Gracias Ryo.— El castaño asintió y se retiro a toda prisa para la cena.
Soltó un suspiro de alivio puro y se dejo caer contra la pared hasta quedar sentado en el suelo y enfrente de la puerta en donde estaba el "invitado".
El sol cayo en el horizonte así como el barco que tenia preso al pelirrojo junto a otros, disfruto cada segundo del hundimiento, sin embargo no estaba satisfecho, debieron sufrir mas, lenta y dolorosamente por haber robado lo que por derecho le pertenece. Aquel que se atreva a robarle seria…
—La cena.— El plato humeante del potaje de lentejas estaba servido frente a su narices, ofrecido por la mano de primer oficial de cabello azul celeste.
—Gracias.—Lo tomo y como desesperadamente del plato.
—¿Planeas quedarte toda la noche ahí enfrente de la puerta Aomine kun?— Frunció levemente el ceño por las pequeñas manchas en la comisura de los labios del otro. Ofreció su servilleta.
—¿Te molesta?— Resoplido frío.
—En lo absoluto, lo que hagas no se discute, lo único que te aconsejo es que lleves una frazada, parece que hoy tendremos una noche fría.—Recoge los platos vacíos y sucios para luego despedirse del moreno.
Estaba de por mas decir que Aomine era terco, que no se movería por nada del mundo de ahí, así el barco se parta por la mitad o todos se mataran, si él promete algo lo cumple. Lo que había ahí dentro debía ser lo mas valioso del mundo, para él.
Pasado la madrugada y camino bastante largo por los mares, Kuroko lo había predicho, cuando reviso medianamente al peliazul miro que temblaba en sueños, sin mas resignación le tiro sin cuidado o delicadeza la manta, despertándolo a medias. Esto le pareció gracioso. Rogaba por que el gitano de cabello rojo despertase y no tenga algun daño.
AL AMANECER.
Con algo de dificultad logro enfocar su entorno, saliendo de su estando en suspenso con un quejido. Novio su cabeza a los lados, no reconoció la habitación. Sus movimiento eran lentos para el pánico que crecía en su interior. Aunque, para estar "preso" el espacio era muy limpio, algo pequeño solo para la cama individual y la silla que estaba al lado, algo no cuadraba bien. ¿Por que sus secuestradores se tomarían tantas molestias en darle un cuarto decente? sencillo: estaba en otra parte.
No puede ser, y si ¿ya fue vendido mientras dormía? y de nuevo Taiga cunde el pánico. Llevo sus cabellos con una mano hacia atras para espabilar e idear un plan de escape. Lo que no se esperaba era ver a su "comprador" en ese instante.
Se tenso de nuevo cuando vio la puerta abrirse y revelar al capitán del pantera.
—Tu.—
Chan chan! espero que tengamos un buen hikari month, tratare actualizar lo mas pronto posible ^^, por favor dejenme un review con su opinion, yo lo valoro mucho.
See you next time~
