Visita inesperada
Narrador Omnisciente.
-Me dijeron que me necesitaba, profesor- dijo Sam, al escuchar el pase de Charles.
-Sí, quería preguntarte que tal la has pasado en esta semana, Sam- manifestó, volteándose en su silla de ruedas –Y sobre todo en las clases.
-Han estado bastante bien- sonrió.
-¿Y tus compañeros?
-Son realmente grandiosos- expresó al recordar la diversidad de poderes que podía encontrar en aquel lugar.
-Quiero presentarte a una persona- dijo, llamando la atención del muchacho que mantenía su vista en la ventana del despacho.
-Me alegra de verdad que haya aceptado venir- dijo el castaño marcando su acento extranjero mientras posaba su vista en ella –Soy Piotr Rasputin.
-Un placer, soy…
-Samantha, lo sé- cortó con una sonrisa.
-Basta Piotr, deja de coquetear con ella, no queremos que regrese y te haga pedazos- rió el profesor, haciendo que el chico negara divertido –Tal vez luego le puedas dar un tour por la Mansión, si quieres por supuesto- finalizó, dedicándole una mirada.
-Me encantaría- sonrió –Pero, antes me gustaría hablar sobre unas cosas, profesor, si no le molesta.
-Te esperaré afuera- dijo, antes de retirarse y dejarnos a solas.
-Y bien, ¿qué es de lo que quieres hablar?- preguntó, mientras se dirigían hacia su despacho.
-Verá profesor, tal vez usted creerá que estoy loca, claro que no es algo que no me hayan dicho ya- bufó –Creo que no tuve un accidente en la vía, como me lo habían informado en el hospital.
Samantha sentía como su corazón dejaba de latir por un instante, pues había estado soñado con lo que había sucedido aquella noche y nada era como se lo había dicho. Nada era lo que parecía.
-Usted conocía a aquel hombre, ¿verdad profesor?- preguntó con curiosidad –Aún estaba consciente cuando dijo que no se habían visto desde hacía muchos años… Él le preguntó por un amigo suyo, un tal Erik, ¿todo eso fue cierto?
-Sí, lo fue- contestó completamente ido. Parecía como si estuviese recordando algo en el pasado.
-El hombre se me hace raramente familiar, profesor- informó –Sabe, he estado soñando con muchas cosas desde que me ingresó al hospital, pero no estoy segura de que sean solamente sueños.
-¿Qué clase de sueños, Samantha?- inquirió con seriedad.
-Demasiados podría decir yo, profesor, pero ninguno de ellos era algo bueno- respondió con una mueca –Eran más como una pesadilla.
-¿Me podrías contar uno de ellos?- preguntó, mirándola con mucha atención.
-Es algo confuso, pero casi siempre sueño con una clase de laboratorio, es un sitio realmente asqueroso pero luego todo se incendia quedando en ruinas, después aquel hombre del accidente me rescata y me lleva a otro lugar que tampoco mejora- rió con amargura –Es tétrico.
-Puedes contarme sobre esos sueños, si así lo deseas.
-Por supuesto profesor.
-Muy bien, creo que es mejor que tome un poco de aire- dijo, antes de que Coloso abriera la puerta y entrara de nuevo.
-Hablaré un momento con el profesor y luego te acompaño por el pequeño tour- le guiñó un ojo, mientras Sam asentía y le dedicaba una sonrisa.
-Profesor, ¿no cree usted que deberíamos decirle que la encontramos?- preguntó Coloso, acercándose al escritorio.
-Ella está recordando, Piotr, pero aún está muy confundida. Cree que son sueños.
-Quizás él le ayude a recordar, profesor.
-Recordar no es tan fácil- respondió el profesor, mirando la ventana –Y mucho menos cuando has sufrido en el camino.
-Profesor, ya pasó una semana- suspiró, antes de continuar -A mí me gustaría que me lo dijeran y creo que es lo que él también espera.
-Has lo que creas conveniente, pero adviértele antes sobre el asunto.
-¿Y su hermana sabe la verdad?
-No, no creo que la chica pueda entender todavía lo que le sucedió a su hermana en el año que estuvo desaparecida.
-¿Cómo hizo para que actuara de esa forma?
-Tuve que intervenir un poco- confesó Charles –Pero estará bien en el refugio.
Sam P.O.V
-¿Estás lista?- me preguntó Piotr nuevamente con su sexy acento, devolviéndome a la realidad.
-Sí, claro- sonreí, agitando un poco mi cabeza, para borrar las horribles imágenes del sueño anterior.
-¿Está todo en orden?
-Sí, supongo- contesté, levantando mis hombros –Es solo que aún estoy algo confundida con todo lo que ha pasado en estos últimos días.
-Es una situación complicada, todo pasará- me sonrió.
-Entonces, ¿todos aquí tienen poderes?
-De toda clase- afirmó.
-¿Qué puedes hacer tú? Pareces normal- dije con curiosidad, antes de que el chico aumentara considerablemente de estatura y su piel se convirtiera en acero.
-¿Aún crees que parezco normal?- preguntó con voz grave.
-¡Es asombroso!- exclamé emocionada.
-Gracias- hizo una reverencia, después de volver a la normalidad.
-Este lugar es hermoso- sonreí, al contemplar el jardín.
-Lo es- asintió –Y ¿qué tal te ha ido? ¿Ya tienes amigos?
-Sí, por supuesto, Dorcas, sólo que ahora aprovecha el tiempo para dormir su siesta- reí, al recordar a mi amiga.
-¡Hey! ¡Ustedes!- Piotr les llamó la atención a un par de chicos que se besaban apasionadamente en una de las bancas del jardín –Si Hank los viera, los sacaría de aquí por profanar con actos indecentes su jardín.
Reí bajo al ver la cara sonrojada de la chica.
-Oh vamos Piotr, no te hagas el santo- bufó el chico, al ver la seriedad de Piotr –Ahora entiendo por qué Kurt y tú se llevan tan bien.
-¡Remy!- regañó la chica, antes de posar sus ojos en mi –Eres nueva, ¿cierto? Creo que te he visto en los pasillos.
-Sí, llegué hace una semana exactamente- respondí.
-¡Genial! Bienvenida seas- sonrió –Soy Lizeth Kozlov y él es mi novio Remy LeBeau.
-Un placer- respondí, aceptando la mano de los chicos antes de sentir como un lindo perrito me mordía juguetonamente mi pierna –Oh vamos Dorcas, no empieces de nuevo- solté una risilla, haciendo que mi amiga tomara nuevamente su forma humana.
-Aburrida- me sacó la lengua. Muy madura de su parte.
-Exacto, estaba- puntualizó- Sólo que no se puede seguir durmiendo en paz cuando un loco vestido de rojo te amenaza por diversión con sus katanas- rodo los ojos, antes de mirarse las uñas, como si nada pasara.
-¡¿Y estás tan tranquila?!- exclamé.
-¿Por qué debería de asustarse, cariño?- preguntó un sujeto vestido de rojo, desde lo alto de un árbol.
-¡¿Qué demonios haces aquí?!
-Wow, ¿y con esa boca te confiesas todo los domingos?- se carcajeó –Yo también me alegro de verte, Coloso.
-Es bueno verte de nuevo, amigo- dijo Remy, mientras que el sujeto de rojo bajaba del árbol.
Vi como el chico se paraba frente de mí y sentía como me penetraba con su mirada, a pesar de que tuviera aquella máscara y no pudiera distinguir sus facciones.
-¿Sam?- preguntó con duda.
-Sí, ¿quién eres tú?- inquirí con curiosidad, puesto que me conocía pero yo no a él.
-Que graciosa- se carcajeó, aunque yo me mantenía seria.
-Wilson…-dijo Coloso, mirándolo con tristeza.
-Cariño, nunca fuiste buena para esto, siempre fui yo el de las bromas- dijo, comenzando a desesperarse –Pero, creo que ya es hora de dejarlas a un lado aunque yo nunca lo haga.
-Lo… lamento pero no sé quién eres.
-¡MALDITO HIJO DE PUTA!- gritó furioso, sacándose la máscara, dejando ver un rostro lleno de cicatrices –¡NI MUERTO ME PUEDES DEJAR EN PAZ!
-Wade, en este momento no estás estable mentalmente- habló Piotr con calma.
-¡CÁLLATE!- le apuntó, antes de tirar la katana al suelo y acercarse a mí –Lindura soy yo, Wade, tu mejor amigo… Dime que me recuerdas, trata de hacerlo.
-En serio lo siento mucho- respondí, observando como la desesperación y la tristeza se apoderaban aún más de sus ojos –Será mejor que me vaya.
-¡NO! No te vayas de mi lado- tomó mi mano, impidiendo que me fuera –No me dejes de nuevo.
-De verdad creo que me confundes con otra chica.
-Nunca te confundiría con otra chica aunque estuviese en mi peor inestabilidad- fue lo último que escuché, antes de haberme alejado de aquel lugar con la cabeza hecha un desastre al no recordar aquel chico que juraba conocerme.
