Reto de Proyecto 1-8, para NievesJS. Por el aniversario del primer año del Topic Sorato, el Mejor Topic de Parejas.


El tercero en concordia

Para Nieves, ¡dulce!


Me tomé un tiempo prudencial probando todos los colores de jabón del baño, algo que solía hacer de pequeño. Ya a esa tierna edad descubrí que, independientemente de lo que digan los envoltorios de jabón líquido, todos estos aromas industriales son iguales. Nunca perdí la esperanza de descubrir el que oliera distinto.

Pero no fue en este baño, así que regresé a nuestra mesa con tanta puntería que… ¡los interrumpí cuando se estaban besando!

―Takeru ―dijo Sora. Se separó de Yamato, apresurada, y avergonzada me movió la silla para que me sentase―. ¿Te encuentras mejor?

―Sí ―susurré―. Estoy bien. ―Pero tal vez mi voz ronca no la convenció, y es que a pesar de que Yamato me estaba asesinando con la vista, mucho más me estaba asesinando yo a mí mismo. ¡Es que no puedo creer haber hecho toda esta movida para sacarlos en una cita y haberles interrumpido el momento!―. ¿Qué tal tu capuchino, Sora? ¿Te gusta la crema?

Tenía que poner en marcha ese plan, no tenía opción. Sora se mancharía el bozo con crema y, mientras Yamato buscaba la manera de limpiarla, yo volvería a alejarme con una nueva excusa, y los espiaría hasta que terminara su momento íntimo antes de regresar.

―Sí, me gusta. ―Levantó la cuchara y vi que en ella había restos de crema―. Me la comí antes de que llegaras. Pensé que así disfrutaría mejor del sabor del capuchino.

¡Maldición! Me forcé a sonreír y a iniciar una conversación intrascendente, pero esta Sora, tan educada, por no quedar mal en la mesa me había arruinado el plan. ¿Será ella mi némesis, en vez de Yamato?

No, no puedo pensar así, Sora es mi aliada. Y Yamato, un poco, también, porque él quiere seguir besando a Sora y yo solo quiero eso, que se besen y me incomoden, lo que sea necesario, ¡pero que estén juntos, por Murakami y Kenzaburo Oé!

¡¿Qué harían mis autores preferidos en esta situación, qué?!

Y ahora se ha establecido el silencio entre nosotros. Oh, esto está saliendo tan mal, ¡tan mal! ¡¿Por qué me debió salir un hermano reservado, y por qué debió elegir una novia educada?! ¡Y reservada!

Debo improvisar, debo improvisar, ¡debo improvisar!

―Ya regreso, debo ir al baño.

Soy todo un as de las improvisaciones.

.

Me golpeé el rostro resignado y Sora me vio.

―Yamato, ¡Takeru no se siente bien! ―Tomó con fuerza mi brazo―. ¿Qué le diste de comer?

―No le di nada, Sora. ―No puedo creer que sea tan molesto, ha preocupado a Sora y me ha hecho quedar como un hermano mayor irresponsable.

―¡¿No le diste nada?! ¡¿No comió?! ¡Yamato! Takeru está en etapa de crecimiento, ¡tú también! No lo puedo creer, vamos a pedir comida, ¡llamaré a la moza!

―Sora. ―La detuve agarrándole la mano que sostenía mi brazo―. Takeru está bien, te juro que está bien. Tan solo… tan solo… ―«está intentando dejarnos solos», quería decirle, ¿pero cómo hacerlo sin dejar en evidencia las mentiras anteriores? Debo aprender de esta experiencia, ¡los planes de Takeru nunca funcionan!―, está… triste. ―Maldición.

―¿Triste? ―La expresión de Sora se suavizó y aflojó el agarre sobre mi brazo―. ¿Qué le pasa, me puedes contar?

―Es… bueno… siempre le pasa cuando viene a casa. ―Otra mentira―. Recuerda como era antes, con Natsuko y nuestro padre, él, yo… creo que más que tristeza es melancolía. ―En mi segunda cita con Sora, deberé desandar todas estas mentiras y decirle la verdad. O tal vez lo haga en el funeral de mi hermano, porque de esta no pasa.

―Yamato. ―Sora me acarició el rostro―. ¿Por qué no vamos a algún lugar donde pueda divertirse y olvidarse, entonces? Podemos ir a los videojuegos, que sé que le gustan. O tal vez a buscar a tu padre, para que puedan quedarse los tres juntos.

―Pero yo ahora quiero estar contigo, Sora.

Sonrió, se sonrojó. Es linda.

―Pero esto no es sobre nosotros, Yamato. Seguramente nos trajo aquí por eso mismo, para que estuviéramos un poco solos, o algo así… ¿te dijo algo?

―No ―mentí. ¡Sora es tan inteligente! Takeru se las da de conocedor y ella desarmó todo nuestro plan en media hora.

―¡Ya estoy aquí! ―Y entonces, regresa.

.

―¡Takeru! ―Solté a Yamato y me focalicé en Takeru, pobrecito, se lo ve desmejorado―. No has tomado tu café negro.

―Lo sé. ―Lo revolvió, creo que ya estaba frío―. Es que no me siento muy bien. Es algo que comí.

―¿Algo que comiste? Pensé que no habían comido nada.

―¿Qué? ―Takeru miró a Yamato, creo que estaba asombrado.

―Sí comimos Sora, sí comimos.

―Oh. Tienes razón, creo que no lo había entendido. ¿No quieres ir a tu casa a recostarte un poco? No me molestaría acompañarte. Puedo hacerte un té digestivo y tal vez Yamato puede cantarte una canción o tocarte la armónica.

―¡¿De verdad?! ―Se le iluminó el rostro; a pesar de todo lo que hemos vivido, Takeru es aún un niño al que le gustan los mimos.

―¡Claro!

―Claro ―agregó Yamato, sin dejar de mirarlo. Me gusta que se preocupe por Takeru―. ¿Me permiten pagar? Ya regreso.

Cuando Yamato se fue, volví a desordenarle el pelo a Takeru. Quería que se animara un poco.

―Oye, Takeru ―dije. Me sonrió―. Esta es algo así como mi primera salida con Yamato. Gracias.

―De nada ―me contestó. Y aunque sonrió, en sus ojos noté mucho cansancio.

Pobre niño, creo que necesita dormir un poco.

Cuando Yamato regresó, nos marchamos.

Notas: ¡Hola! Estaré ausente durante algunos días así que no sé si podré actualizar la historia. Como muy tarde, lo haré la semana del 20 de junio. Pero haré mi mejor esfuerzo por hacerlo antes.