Los personajes no son míos, pertenecen a Capcom.
¡Disfruten!
*Narrador externo* (1 día antes)
Un fuerte dolor azotó su cabeza. No tenía idea de dónde estaba, ni qué hora era, ni nada. En lo único que podía pensar era en el dolor que sentía.
Abrió los ojos lentamente, ya que la luz artificial que provenía de arriba la cegaba; se llevó una mano a la sien, dónde sintió cómo sus dedos se humedecían al palpar la zona. Cuando finalmente logró abrir los ojos por completo y llevó la mano de su sien hasta su campo de visión, pudo notar el líquido carmesí sobre ella.
Con dificultad se levantó del suelo lleno de escombros y tomó el arma que se encontraba a unos metros de distancia de dónde ella cayó desmayada hasta hacía unos pocos minutos u horas, no tenía ni la menor idea. Miró en todas direcciones posibles en busca de una señal o algo que le indicase dónde estaba, pero en pocos segundos logró recordar lo que había sucedido.
-Chris... Sherry...- Susurró. Miró hacia el único camino que tenía delante, el cuál estaba completamente iluminado por tubos en el techo, y sin perder más el tiempo, comenzó a caminar. Pudo notar entonces que esos corredores eran completamente diferentes a los de antes, pues las puertas de todos ellos podían abrirse perfectamente, y diversas voces podían ser oídas si se acercaba lo suficiente. Era completamente consciente de que tenía que salir de allí, pero a la vez era una mejor oportunidad que la de los demás para encontrar la vacuna para Sherry.
Al llegar a una división del corredor en tres, estuvo a punto de arrinconarse contra una pared para espiar, cuando oyó pasos acercarse desde el corredor de la derecha. Debía esconderse rápido, pero, ¿dónde? No había otro lugar más que... las puertas. Con todo el valor que pudo reunir, tomó el picaporte de la puerta más cercana y, apuntando con su arma, la abrió. Agradeciendo que no había ningún obstáculo (o científico desquiciado que revelara su paradero con sólo un grito), entró rápidamente y cerró la puerta detrás de sí sin hacer ruido. Justo a tiempo.
-¿Cómo se encuentra el sujeto de la habitación 305? - Preguntó una voz masculina.
-Continúa como siempre, estable y cada vez podemos obtener menos sangre.- Respondió otra voz masculina, -Si sigue así de incompetente, supongo que la jefa se deshará de él.
-No lo creo, ese chico es uno de los mejores agentes del Gobierno, Alex no lo desechará así de fácil.
-¡Shhh! Recuerda que no debemos pronunciar su nombre.
-¿Y eso qué? No hay nadie que pueda colarse aquí, los intrusos están muy alejados de nosotros, y tienen dilemas más importantes con los que lidiar ahora.- Las voces pronto se hicieron inaudibles, mientras ambos se marchaban riendo.
Dos cosas quedaron grabadas en su cabeza luego de oír la conversación de los dos extraños: la mera mención de que tenían a un agente del Gobierno como conejillo de indias, y el nombre de la supuesta jefa, Alex. ¿Estarían hablando de quién creía que estaban hablando?
De inmediato intentó llamar a Claire y a Sherry desde su radio satelital, pero no le fue posible. Sólo esperaba que no estuviese averiada y que sus compañeros estuvieran bien.
*Narra Claire*
-¿Sherry?- Dije cuando la vi abrir los ojos luego del desmayo que tuvo dos horas después de que Jill, Jake, Chris y su escuadrón de militares nos dejaran atrás para buscar la vacuna. -¿Estás bien?
-Me duele la cabeza.- Se quejó mientras llevaba una mano hacia la zona que le molestaba. -Duele peor que la migraña.
Me levanté del pie de su cama y busqué de inmediato algo en todos esos estantes que había en la habitación que pudiese ayudar a calmar su dolor de cabeza. Claramente era un síntoma de lo sea que fuese ese virus, y eso significaba que éste infectaba su cuerpo con suma rapidez, tanto, que no estaba segura de si Sherry llegaría a soportar las cuarenta y ocho horas completas en su forma humana. Debía hacer algo para ayudar a calmar su dolor, y a la vez ganar un poco más de tiempo para que el resto pudiese encontrar la vacuna y lograr salvarle.
Los estantes estaban llenos de medicamentos añejos cubiertos de polvo, pero sus fechas de vencimiento indicaban que aún eran utilizables. Solté un suspiro de alivio y me dispuse a mezclar las soluciones que, juntas, actuarían como una aspirina. Aquí es cuando doy gracias a toda mi experiencia en Raccoon City con hierbas y medicamentos.
Un simple dolor de cabeza en este mundo se sentía como una picadura de mosquito para mí, y ocurría lo mismo con Sherry. Por lo tanto, si estaba quejándose, debía ser grave.
-¿Claire?
-En un minuto, Sherry. Ya casi acabo. Aguanta un poco más.
-No, ya se fue el dolor.
Me acerqué a ella y toqué su cara. Sherry estaba sentada en la cama como si nada hubiese pasado.
-¿Estás segura?
-Completamente.
La contemplé inmóvil por un momento, pero ella parecía incómoda y cansada. Como si hubiese estado haciendo ejercicio todo el día.
-Deberías descansar, intentaré preparar alguna medicina para retrasar los efectos del virus.
-Claire, creo que estoy perdiendo la memoria otra vez.- Soltó de repente.
-¿Qué?
-Hay cosas que no recuerdo, Claire.- Reiteró.- Como por ejemplo, ¿quién es ese hombre rubio de ojos azules que estaba en nuestra casa?
Mis ojos casi se salieron de órbita. Chris, Jill, Jake... apresúrense, por favor.
*Narrador externo*
El bolsillo delantero de su pantalón de pronto comenzó a pitar con una luz roja. Tomó la radio satelital y la encendió, aliviada de que aún funcionara.
-¡Valentine! ¿Estás bien?- Preguntó preocupada su superior.
-Sí, Hunnigan, estoy bien.
-Es bueno saberlo. He visto cómo caías en la trampa sin poder hacer nada al respecto, creo que han averiguado que ustedes están en contacto con el cuartel general y han logrado rechazar la señal de alguna forma.- Dijo con urgencia, y Jill pudo notar que algo no andaba bien con ella. -Escúcheme bien agente Valentine, el lugar en el que estás no se supone que sea de libre acceso para todo el mundo, mucho menos para ustedes.
-He oído a dos personas hablar de que tienen a un agente del Gobierno aquí, que pronto deberán deshacerse de él porque cada vez obtienen menos sangre, y que su mandamás se llama Alex.
-¿A-Alex?- Hunnigan de pronto sonó preocupada. -Eso podría ser...- La conversación paró durante unos segundos, y luego volvió a hablar. -Escucha, Valentine, tienes que salir de allí lo más rápido que puedas, ¿me oyes? debes encontrar la forma de volver con los demás y todos deben marcharse antes de que sea peor. Les enviaré un helicóptero, sólo debes llamarme cuando estén fuera, ¿de acuerdo? Te enviaré un mapa de donde estás para que puedas marcharte con facilidad.
-¡Espera!- Interrumpió la agente -¿Qué hay de la vacuna para Sherry?
-Intenta encontrarla. Haz lo que esté a tu alcance, pero no dejes que te vean o alertarán a los jefes y todos ustedes estarán perdidos.
-De acuerdo.
-La señal se está debilitando. Buena suerte, Valentine. Hunnigan fuera.
De inmediato, el mapa que Hunnigan le envió apareció en la pequeña pantalla a un lado de la radio. Buscó frenéticamente la habitación de Leon y pudo notar que no estaba tan lejos, e incluso, el laboratorio bioquímico quedaba de pasada, por lo que podría matar dos pájaros de un tiro.
Se levantó luego de guardar la radio y miró el lugar con detenimiento. Se trataba de un vestidor, parecido al del palacio de Buckingham, sólo que ésta era un poco más grande. Miró entre las batas blancas en los percheros, las mesas con joyería ligeramente costosa y las guías de uso para los instrumentos de los laboratorios. Sin duda le serviría de mucho, no planeaba irse sin obtener antes la vacuna de Sherry.
Un fuerte sonido se oyó fuera, seguido de una sirena y muchos pasos apresurados.
-¿¡Dónde está la intrusa!?- Gritó una voz femenina del otro lado de la puerta.
-N-No lo sé, s-señora.- Respondió una temblorosa voz masculina.
-¿No lo sabes?
-N-No, para cuando llegué, ella ya se había marchado.- Un silencio incómodo se formó entre ellos, y Jill decidió que era hora de disfrazarse si quería salir airosa de ese lugar.
-¡Henderson! ¡Llévate a este incompetente de aquí! Utilícenlo para sujeto de prueba o lo que sea.
-¡No! ¡No, por favor!- El sonido de un golpe seco contra el suelo impactó sus oídos, luego algo arrastrándose hacia lo lejos. Definitivamente esa Alex no se andaba con rodeos. Si pretendía camuflarse, más valía que lo hiciera bien, o de lo contrario estaría perdida.
-¡Smith! ¿Has encontrado ya al reemplazo del médico de la 305?
-Sí, señora. Su nombre es Michelle Winfrey, vive en Miami y se recibió de médica hace más de dos décadas.
-¿Cuándo llegará?
-Nuestros hombres han ido a buscarla, se supone que ya debería estar aquí.
Tras colocarse una bufanda a velocidad de la luz, Jill escondió las armas bajo de su bata blanca, soltó un suspiro y abrió la puerta con total naturalidad. Allí, las dos mujeres que estaban en el pasillo giraron su cabeza hacia ella.
-Buenos días, soy la doctora Winfrey, es un placer.
-¡Ah! Justo a quien necesitaba.- Habló la que según supuso, era Alex. Ella poseía un largo cabello marrón y una mirada penetrante que te hacía saber a una milla de distancia que con ella no se juega.-Venga por aquí, tendrá que integrarse inmediatamente a trabajar dado a que estamos cortos de personal.- Comenzaron a caminar.
-No hay problema, será un honor.- Dijo con fingida admiración mientras giraban hacia la derecha, y luego hacia la izquierda.
-Debe saber usted que el paciente está en una situación delicada, como se le explicó en el informe que se le envió por fax, es alguien muy importante para nosotros, así que necesitamos de los mejores especialistas.
-Me alaga, señora.- Actuar como una lame botas estaba matándola por dentro. 'Todo sea por Sherry', pensó.
Finalmente, tras una larga caminata charlando sobre lo que debía hacer con el paciente, llegaron a la habitación.
-Gracias por todo, señora. Le aseguro que haré muy bien mi trabajo, puede tranquilizarse.
-Eso espero, sino, correrá el mismo destino que el médico anterior.- La cara de Alex se tornó sombría y temerosa antes de irse, dejándole bien en claro que no había lugar para el error.
Era hora de actuar. Elaboró rápidamente un plan simple: Encuentra la vacuna, salva a Leon, sal de la cueva de psicóticos (mejor conocida como laboratorio de Neo-Umbrella), salva a Sherry y regresa a casa.
Era muy simple. De hecho, demasiado.
¡Hola! Sé que estoy actualizando luego de una eternidad, y me disculpo por eso. He tenido una serie de problemas en cadena, así que me ha sido bastante difícil todo. Mis hobbies han pasado a segundo plano ya que tenía cosas de mayor importancia en las que enfocarme, PEEERO YA VOLVÍ. Denle las gracias a mi querida amiga Mishell por eso, ella y su hermana han estado alentándome a continuar subiendo lo más, saben que las "hamo" (Con "H" porque tiene más feeling (?) okno xD).
Fatty Rose Malfoy: Lo sé, a veces tiendo a ser cruel con mis fics, ¡no lo puedo evitar! Hacer llorar al pobre Jackey fue terrible :'( Y lo de la confesión de Chris... convengamos que como buena fan del Valenfield que soy, eso debía pasar, era inevitable jajaja! Gracias por leer mis obras (Y no te preocupes por la otra, pues sabes bien que las comprendo a ti y a tu mala memoria xD) :*
Susara KI302: Me siento muy malvada por haber dejado al pobre Jake llorar. ¡Y es que "Jake" y "llanto" no caben en la misma oración, pero como soy bastante osada a la hora de escribir, hice sufrir a muchos lectores (incluída yo, créeme xD). Bueno, supongo que ahora te debo un chocolate, pues Jill está viva :/ Un gran abrazo para ti también! :*
xIfYouSaySox: ¡AQUÍ ESTOY DE NUEVO! No suelo tardarme tanto en actualizar, han sido una serie de sucesos desafortunados, pero generalmente subo una o dos veces al mes. Gracias por pasarte! :*
Ya sin nada más que decir, me despido. Nos leemos en el siguiente capítulo! :*
Bye, bye!
