Sería la última batalla, en el Reino del Mana. El príncipe de la oscuridad había ido por la espada y debían detenerlo. Elliot estaba a salvo, pero el mundo no. Aún no era momento para rendirse y aunque estaban agotados, sabían que su enemigo no les daría tiempo para recuperarse. Tomaron todas sus provisiones para recorrer el reino.

El lugar era un laberinto y los rabite habían abandonado sus tierras, ocupadas ahora por polimorfos.

Abrirse camino no fue tarea fácil, incluso con las armas que habían conseguido en la Ciudad de la Ilusión, pero no iban a rendirse.

La magia de Angela demostró ser de gran ayuda y pronto llegaron al altar donde una corta plegaria a la diosa mana les sirvió para recobrar ánimo. Estaban dispuestos a dar su vida para restaurar el equilibrio al mundo.

En el camino Duran, Carlie y Kevin también se hicieron presentes, los acompañaron a avanzar. Habían iniciado similar travesía, se habían encontrado y separado al enfrentar a distintos enemigos; todos estaban involucrados en la batalla que decidiría el destino del mundo.

Un grupo de seis necromorfos los atacó. Cada uno eligió a un guerrero al cual copiar. Duran de inmediato tomó la iniciativa.

- El príncipe de la oscuridad está adelante. Nosotros nos encargamos de esto, Lise, tú fuiste elegida por el hada y debes detenerlo.

La chica asintió y con una señal se alejó con sus compañeros, confiando en los demás.

Cada uno de los seis había salido de su propio pueblo, abandonando la seguridad del hogar, dispuestos a llegar hasta el final para detener el mal, cada uno por sus razones.

El pueblo de Durán fue atacado por la reina de Altena, madre de Angela, quien no había dudado en intentar sacrificar a su hija para liberar el poder de las bestias mana, pero ella escapó y se unió a ellos en Forcena.

Carlie era la nieta del sacerdote de la luz de Wendell. Había escapado de la seguridad del castillo siguiendo a Heat, quien fue atacado por DeathJester. Este también llegó a la corte del Rey Bestia, padre de Kevin, mitad bestia, mitad hombre; con su magia negra controló al cachorro Karl, obligando a Kevin a luchar por su vida, liberando su poder animal hasta que acabó con la vida de su amigo. Huyó dispuesto a encontrar una forma de salvar su vida.

Hawk y Lise compartían la maldición. Begiu, quien se hacía llamar Isabella, había conseguido manipular al Rey de Navarre y lo convenció de que Hawk era un traidor que había tratado de asesinarlo al controlar a Eagle y hacerlo luchar en su contra. Luego que fue encarcelado, Nekiita lo ayudó a escapar y se dirigió a la ciudad de la luz en busca de respuestas. Fue en el puerto de Jad donde Lise y él se conocieron, poco después que ella abandonara el reino de Rolante, tras el ataque en que Begiu mató a su padre y secuestró a su hermano… camino a hablar con el Sacerdote de la luz él le ofreció compañía y en Forcena decidieron unir fuerzas hasta el final, junto con Angela, quien los ayudó a escapar.

¿Quién hubiera imaginado que terminarían en el Sagrado Reino del Mana?

El hada estaba débil y se sostenía en el espíritu de Lise. Habían encontrado a los seis espíritus del mana, algunos más dispuestos a luchar que otros, debilitados por la alteración de las energías, pero juntos lograron enfrentar a las bestias de las gemas… Lise lo sentía, su energía ya no era propia, era de todos los espíritus y ellos alimentaban su valor.

El príncipe de la oscuridad destruyó la espada mana.

- Ya no tienen cómo enfrentarme… y el árbol sagrado ha muerto.

Pero el Hada utilizó su última cuota de energía para tomar forma física.

- No es cierto… el mana vive en el corazón de todos los hombres… en Lise y en todos… y mientras ellos crean en el mana, serán capaces de encontrar la forma de enfrentarte.

No esperaban que la maldad misma tomara forma, envolviéndolos. No tomó más de un instante y supieron que debían luchar.

Frente a ellos estaba el príncipe de la oscuridad, enorme demonio acorazado.

La magia de Angela demostró ser eficiente y causar gran daño, Hawk se movía rápido, atacando de diversos puntos. Había aprendido a crear una lluvia de agujas venenosa, lo cual también parecía debilitar al enemigo. Lise dirigía los ataques y mantenía a todos concentrados, con su lanza pronto encontró los puntos en que podía causar más daño y buscaba la oportunidad de atacarlos.

La hechicera se mantenía alejada, evadiendo los ataques que podía. Lise y Hawk corrían más riesgo, pero habían pasado por mucho durante ese tiempo, sus cuerpos reaccionaban más rápido y resistían mejor los golpes. Las armaduras que usaban ofrecían también mejor protección que aquellas con las que abandonaron su hogar. A medida que la batalla avanzaba, sentía la desesperación en cada ataque de su enemigo.

Cuando los abandonaban las fuerzas, un dulce, un chocolate o un poco de miel entregaban rápido alivio… el hada les había explicado de las propiedades mágicas de estos alimentos y los reservaban para estas situaciones. No habían podido conseguir cáliz con aguas sagradas, las únicas capaces de restaurar el cuerpo con suficiente rapidez para evitar la muerte en caso de un daño grave.

Angela recibió un golpe mayor. Estaba en el suelo, pero aún estaba consciente. Hawk le lanzó un último chocolate, pero en la breve distracción el príncipe de las sombras enfocó un poderoso ataque en él y el chico supo que no podría evitarlo a tiempo.

Un rayo cargado de energía, en que se alternaban rojo y negro, hizo destellar el lugar. Hawk vio la luz parpadeante. Angela tenía los ojos cerrados y se había puesto de pie, sosteniendo su bastón sobre su cabeza. Al tiempo que la luz se desvaneció Lise cayó al suelo, había empujado al chico a tiempo para salvarlo.

Su cuerpo estaba herido, carecía de fuerza para levantarse.

- Deben detenerlo.- dijo ella, mirando al príncipe de la oscuridad.

Hawk asintió, tomó sus dagas y corrió hacia el enemigo. Vio el hechizo de Angela caer sobre él. Recibió todo el golpe de las fuerzas más poderosas de la naturaleza, apenas seguía en pie y supo que daría el golpe final.

Con agilidad saltó para alcanzar la cabeza del enemigo y ejecutó el Jutsu que había aprendido. Más de 500 cortes ejecutados en apenas 3 segundos. Fue suficiente. El príncipe de la oscuridad, el demonio, se desintegró en un haz de luz.

Cayó al suelo, guardó sus armas y regresó donde Lise, a quien Angela había llegado.

- Ya terminó.- decía la hechicera.

- Me alegro.- sonrió la rubia guerrera.

- Debemos llevarte junto a la estatua.- Hawk intentó levantarla, pero sólo en ese momento notó que tampoco tenía la fuerza.

Lise le acarició el rostro.

- Por favor… cuida de Elliot…

Cerró los ojos y su mano cayó al suelo. El chico la abrazó. Angela se cubrió el rostro, llorando.

¿De qué valía la batalla y tanto sacrificio si Lise había muerto? Todos habían luchado duro y todos tenían sus razones para regresar. Además el príncipe Elliot era sólo un niño, necesitaba a su hermana, necesitaba su guía… no podía ser así… no era justo…

- ¡Chicos!- Durán, Kevin y Carlie se acercaban corriendo. Habían visto la luz en la que desapareció el último enemigo, mientras el sol volvía a tocar las tierras del reino del mana, destruyendo los vestigios de las tinieblas que quisieron reinar. Había entusiasmo y ánimo de celebración, pero la alegría de sus rostros se esfumó al ver a Lise en el suelo.

- Ella… está…

Angela alzó la mirada, Durán se había parado a su lado y ella no dudó en lanzarse a sus brazos para llorar sobre sus hombros. Kevin golpeó el suelo con su puño, furioso por el resultado de la batalla. ¿Para qué salvar el mundo si había caído uno de los suyos? Y Lise era buena, el reino de Rolante era bueno… protegía a los dragones… cuidaban la naturaleza, las amazonas eran guerreras nobles… Lise no merecía algo así. Además, ellos eran iguales, igual que Karl, sin madre… él entendía la necesidad de proteger a alguien más débil.

- Carlie tiene una copa…- dijo de pronto la chica, balanceándose de puntillas mientras buscaba la copa en su bolso. Era un cáliz y en una botella conservaba agua sagrada… quizá la última.

- Es muy tarde.- dijo Durán.- Ya no puede beberla.

Hawk le arrebató la copa a Carlie y bebió parte del agua mientras con sus dedos abría la boca de Lise, luego puso sus labios sobre los de ella, dándole a beber el contenido. Lo hizo con desesperación, con lágrimas en los ojos y una pequeña luz de esperanza. La amazona ya no poseía los espíritus en su interior, estaba sola… y sólo ella podía luchar para volver.

Todos contuvieron el aliento, deseando que ese acto desesperado le devolviera la vida a la rubia, que en su cuerpo conservara el aliento necesario para vivir. Mientras el agua pasaba de una boca a otra, parte se derramaba por la mejilla y el mentón, hacia el hombro de la chica, mezclándose con el sudor, la sangre y el llanto.

El contenido de la copa se acabó mientras el artefacto se convirtió en polvo.

Hawk la abrazó, pidiéndole que no los dejara, rogándole que no se fuera…

El silencio se apoderó de todos los corazones que los rodeaban.

Carlie estaba quieta, como nunca, con sus ojos inundados en lágrimas que, como pocas veces, no eran las de una mocosa consentida. Lise la había ayudado a entender el misterio de sus padres… a entender que era mitad elfo y mitad humana. Kevin lanzó un aullido lastimero, había recuperado a su padre gracias a la intervención de los chicos. Durán y Angela sabían que la guerra entre sus reinos ya no sería un problema, pues quien controlaba a la reina de Altena había sido derrotado… y ellos harían de la diplomacia un deber… finalmente Hawk… supo que el dolor de perder a Eagle no había sido el último terrible instante en que sentía sangrar su pecho… ahora Lise, la chica que lo había ayudado a salvar a Jessica y la mujer que lo había acompañado a derrotar a Begiu… ella también se iba… su amada lo abandonaba de la misma forma en que lo hizo su mejor amigo: se había sacrificado por él…

Abrazándola, lloraba sobre su pecho, entonces sintió como se infló y el pulso regresaba. Alzó la vista: su piel pálida recuperó el rosado de la vida.

Hawk se apartó para dejarla respirar…

- ¿Por qué están todos tan tristes? - musitó Lise, viendo los rostros afligidos de los cinco guerreros. Apenas recordaba lo que había pasado.

- Estuviste a punto de morir… - Angela sonreía, pero su mirada tenía reproche.

- ¿Qué?... cierto… - miró a Hawk.- El rayo iba a matarte… ¿estás bien?

- Gracias a ti.- lloraba.

- Pero me golpeó… no debí resistir… y no quedaban copas…

- Carlie tenía una.- se inmiscuyó la niña.

- Y Hawk… - Durán los miró con picardía.- te dio a beber… de una forma… singular.

- ¿Qué?

Entonces notó que estaba en los brazos del chico, quien la miraba con esperanza y anhelo.

- Gracias… - dijo ella.

- No vuelvas a hacerme esto… no vuelvas a dejarme.- dijo él… a punto de llorar.

Lise notó que ya todos sabían que había algo entre ellos. Se sonrojó. No supo si alejarse o abrazarlo. Hawk tomó la decisión. La abrazó y susurró en su oído.

- No podría vivir sin ti…