Disclaimer: Nada me pertenece, los personajes son de S. Meyer y la historia es de Shahula. Yo solo traduzco con su autorización.
Capítulo BETEADO por Yanina Barboza, Beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite .fanfiction)
All The President's Men
Capítulo 3
"Lincoln tenía fe en el tiempo, y el tiempo ha justificado su fe." Benjamín Harrison.
—¿Cómo es esto posible? ¿Qué pasó? —preguntó Edward con un tono de incredulidad, con los ojos fijos en la fotografía en su mano, sus dedos apretándola fuerte.
Emmett tomó una respiración profunda, con la esperanza de que iba a encontrar las palabras adecuadas para explicar la delicada situación a éste poderoso hombre, uno que él respetaba, y que por suerte podía llamar amigo después de sus años trabajando juntos. Siempre había sido su prioridad más alta, después de proteger al presidente, encontrar a la primera dama y regresarla sana y salva a su familia y al pueblo estadounidense.
—Tenemos razones para creer que la señora Cullen está sufriendo un caso de amnesia y no recuerda su vida antes del accidente de avión. Ella utiliza el alias de Charlotte Elaine Byrd. Trabaja en una pequeña librería y una panadería en Kodiak, Alaska.
Edward estaba sorprendido por la noticia, sin embargo al mirar la cara de Bella, ojos felices y con luz, de pie con orgullo en su delantal detrás del mostrador de la pastelería, podía verlo. Ella siempre había tenido un gran amor por la cocina, y tenía sentido para él que encontrara consuelo en ella.
—Disculpa, estoy tratando de hornear aquí, ¡saca tus dedos de eso! —lo reprendió Bella, resoplando cuando Edward metió su dedo índice en el tazón, alejándose con un gran pegote de pasta de chocolate.
Rápidamente se lo metió en la boca, con los ojos entrecerrados mientras gemía en apreciación.
—Taaan bueno, nena.
Edward miró a Bella, observando la expresión aturdida en su cara mientras ella le devolvía la mirada. Edward sonrió sabiendo el efecto que estaba teniendo sobre ella. Era exactamente lo que estaba esperando. Decidiendo tomar ventaja, hundió nuevamente su dedo en el tazón amando lo nublados y oscuros que se hicieron los ojos de Bella mientras lo veía chupar su dedo.
—¿Algo está mal, Bella? —bromeó, sus ojos verdes bailando.
Bella sacudió la cabeza y parpadeó rápidamente. Tomó su espátula y apuntó a Edward.
—Sal de mi cocina, no puedo concentrarme cuando haces eso —le informó con tono serio.
Edward levantó las manos, con una sonrisa diabólica en su rostro.
—Está bien, está bien. Voy a estar por aquí leyendo este libro. —Se trasladó a la mesa, pero dejó su copia gastada de Las Reglas de los Radicales marcando la hoja con un pedazo de papel. En cambio, continuó observando a Bella mientras trabajaba, sus caderas balanceándose ligeramente en una forma demasiado tentadora.
—¡No es justo!... Estúpidos labios y dedos sexys molestándome y distrayéndome de hornear —se quejó ella en tono bajo, cambiando de ida y vuelta del tazón a la sartén mientras acomodaba en capas la masa de chocolate.
Incapaz de controlarse por más tiempo, Edward se movió para colocarse detrás de Bella, rodeando su cintura con sus brazos y apoyando la barbilla en su hombro. Bella se estremeció con el toque pero por lo demás no le hizo caso.
—Bella —susurró Edward con voz ronca, dejando que sus labios encuentren la piel expuesta de su cuello y besando tiernamente—. Nena, ¿no puedo tener un poco más?
—No, no está listo. ¡Ahora deja de molestarme! — dijo Bella, pero Edward supo que no lo decía en serio cuando ella movió la cabeza a un lado, para permitirle un mayor acceso a su piel.
—¿Por favor? —le preguntó Edward de nuevo, esta vez dejando besos húmedos en su garganta, viajando hasta la oreja y mordiéndolo suavemente—. Solo una probadita.
—Mmm, Edward —gimió Bella deteniendo su trabajo y levantando la mano para enterrarla en su cabello. Edward acarició su cuello dejando un camino de besos calientes y pequeños mordisco en su piel—. Tengo que terminar esto para la venta de pasteles de la iglesia —intentó explicar Bella una vez más.
—Se me ocurren cosas mejores para hacer con esta masa —dijo Edward con voz baja y profunda. Se acercó a ella presionando su endurecida longitud contra su culo. Dejándola sentir lo excitado que estaba—. Podemos hacerlo nuestro propio chocolate sexual.
Bella se echó a reír con su cabeza hacia adelante mientras se aferraba al borde del mostrador. Edward dio un paso atrás, sorprendido por su reacción.
—¿Qué es tan gracioso?
Bella logró farfullar:
—¡Chocolate sexual!
Edward le dio la mirada universal que indicaba que pensaba que estaba loca y Bella trató de recuperar la compostura para poder explicarse mejor.
—¡Oh Dios, Edward! —se rio ella dándose vuelta para mirarlo —. ¿De verdad acabas de citar Coming To America(1)? ¿Como juego previo? —Edward todavía se veía confundido, por lo que Bella continuó—: Tú sabes, ¡chocolate sexual! ¿Y después lanza el micrófono hacia abajo a la multitud? Dime que sabes de lo que estoy hablando.
Cuando Edward, finalmente recordó, tuvo dificultades para sostener su propia risa. Bella le había enseñado la película y de inmediato se convirtió en una de las favoritas de la pareja. Podía entender que el hacer referencia ahora pondría un pequeño obstáculo para el ambiente que trató de crear.
—Bueno, supongo que no hay vuelta atrás —lamentó un momento más tarde, dando a Bella una sonrisa torcida y un encogimiento de hombros.
A pesar que tener sexo habría sido increíble, compartir risas con Bella era igual de bueno.
Bella sonrió a cambio, aunque sus ojos se volvieron más oscuros mientras más lo miraba. Poco a poco dio un paso hacia él, con las manos detrás de la espalda, hasta que estuvo a pulgadas de distancia de su pecho. Ella levantó una mano. Sus dedo recubiertos en masa y lentamente los deslizó por los labios entreabiertos de Edward.
Cuando iba a lamer su boca, Bella chasqueó la lengua.
—No, no, este chocolate es todo mío —susurró ella seductoramente antes de colocar su boca sobre la de él, usando los labios y la lengua para limpiarlo.
Edward envolvió sus labios alrededor de ella, tirando de su pequeño cuerpo firmemente hacia él, dejando que sus manos se deslicen bajo la tela de su blusa mientras compartían un beso ardiente.
De repente, el estado de ánimo no era tan divertido. Era mucho, mucho más sexy.
—Señor presidente, ¿está todo bien? —lo llamó una voz conocida desde la puerta. Edward miró hacia arriba encontrando a Jasper asomándose a la habitación con una expresión de preocupación en su rostro.
—¡Jasper, la encontraron! ¡Encontraron a Bella! —dijo Edward entusiasmado, mientras se levantaba de su asiento y se dirigía al hombre alto y rubio, tirando de él en un abrazo—. Es realmente ella —susurró con alivio, años de preocupación y fatiga desvaneciéndose con sus palabras.
—¿Qué? —preguntó Jasper con incredulidad—. ¿Estás seguro?
Edward retrocedió, sonriendo con verdadera felicidad, algo que su hermano mayor no había visto en mucho tiempo, mientras asentía con entusiasmo.
—¡Sí! ¡Ven a ver por ti mismo!
Los hombres volvieron a la mesa donde Emmett había trasladado toda la información una vez que el presidente había recuperado sus sentidos. Los dos hermanos de concentraron en las fotos, documentos y papeles que probaban que Bella todavía estaba viva.
Edward se levantó de su asiento, regresando a su escritorio. Agarró el teléfono negro de su base y esperó a que el operador hablara.
—Señor presidente, ¿qué está haciendo? —cuestionó Jasper, alejándose de las imágenes y archivos.
—Estoy llamando por el Air Force One, lo quiero listo para salir en una hora —dijo Edward antes de pedir al operador que lo comunicara.
Emmett y Jasper intercambiaron miradas de preocupación, ambos comprendían lo que el presidente quería, pero temían el no estar de acuerdo con él. Jasper finalmente dio el paso, sabiendo que recaía en él como principal asesor del presidente.
—Señor presidente, no sé si es la mejor idea en este momento, señor.
Edward hizo una pausa por un momento, inclinando la cabeza mientras miraba a su jefe de gabinete.
—¿Y por qué no lo sería?
—Bueno, señor, ahora no es el mejor momento. Se supone que debe estar en una reunión con la secretaria de Estado en este momento, después tiene una llamada con el Primer Ministro Israelí, también es necesario revisar la nueva legislación sobre la PL-194, y tiene un…
—¡Jasper, me importa un carajo eso ahora mismo! —lo interrumpió Edward—. Bella, quien pensamos que estaba muerta durante cuatro años, está viva y bien, y vive en Alaska, sin la menor idea de quién es en realidad. ¡Voy a traerla de vuelta, inmediatamente!
—No puede simplemente irse, tiene responsabilidades aquí —intervino Jasper.
Golpeando las manos sobre el escritorio, Edward gruñó.
—La única responsabilidad que tengo en este momento es recuperar a mi esposa, si fuera Alice, ¿no harías lo mismo? Me voy ahora mismo. Puedes reorganizar todo lo que voy a perderme, ¡nada me detendrá!
Emmett se aclaró la garganta desde el otro lado de la habitación, con la esperanza de entrar en el debate.
—Disculpe, señor, pero creo que sería lo mejor para todos nosotros retroceder un paso. No puede simplemente irse como loco, disculpe la expresión. Sería un riesgo enorme para su seguridad que no podemos permitirnos. Tal vez usted podría esperar unos días, nos da tiempo para establecer los protocolos adecuados, y nos permite limpiar su agenda. Y luego usted puede ir a recuperarla.
Edward se puso de pie, enderezó su corbata y chaqueta mientras miraba a los dos hombres. Entendía sus posiciones, pero no sería disuadido.
—Señores, esta cuestión no es objeto de debate. Volaré a Kodiak esta tarde para recuperar a mi esposa. Van a hacer lo que sea que necesite para que eso suceda porque soy el presidente, ¡y eso es una orden!
Con eso, Edward salió de la habitación, la cabeza en alto mientras se abría camino a su habitación privada para empacar una maleta pequeña para el viaje.
Nada lo detendría para llegar a Bella, ¡que se jodiera la presidencia!
Coming to America: Conocida en Latinoamérica como Un Príncipe en Nueva York. Es una película estadounidense dirigida por John Landis y protagonizada por Eddie Murphy y Arsenio Hall.
¡Espero que lo hayan disfrutado!
Gracias por leer, como siempre me gustaría saber que pensaron del capitulo.
